1- Agarrados de las manos AtaLum


Era un día como cualquier otro en la ciudad de Tomobiki. Ataru Moroboshi, siempre en busca de alguna nueva aventura para evitar responsabilidades, caminaba despreocupado por las calles tras regresar de una tienda de conveniencia. Su madre le había enviado a hacer algunas compras, y ahora, con la tarde libre por delante, estaba decidido a disfrutar sin preocupaciones. Mientras regresaba a su casa escuchó de paso una conversación entre dos vecinas que logró llamar su atención.

¿Has oído algo sobre cómo va la organización del Festival del Resplandor Celestial?—preguntó una de ellas.

Sí, dicen que este año será el más espectacular hasta ahora, ¡en las noticias dijeron que será la lluvia de estrellas más grande siglo!

Ohhh no puedo esperar para verlo! Por cierto... Escuchaste que la señora del 27 traerá a su nuevo marido?

Si! Esperemos que esta vez el festival haga su magia en ella! Ya ves que quienes observan las estrellas fugaces juntos entrelazan sus hilos rojos del destino aún y cuando no son el otro extremo el uno del otro! -

ahh... el amor joven. Recuerdo el festival en el que mi querido Hiroshi me invitó a salir por primera vez—

Las dos mujeres continuaron hablando animadamente sobre los preparativos y las decoraciones que adornarían las calles. Ataru, sin embargo, apenas les prestaba atención, absorto en sus propios pensamientos.

Otro festival ridículo—murmuró para sí mismo el castaño frunciendo el ceño

En su mente, no era más que una excusa para que los habitantes de Tomobiki se entregarán a una ola de supersticiones frívolas No tenía ningún interés en participar en algo que, para él, carecía de sentido.


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En la casa Moroboshi, Lum rebosaba de entusiasmo. Había oído hablar del susodicho festival y, a diferencia de Ataru, veía en el evento una oportunidad maravillosa para crear recuerdos especiales. Mientras que el desafortunado chico se mostraba indiferente y desinteresado, la de bikini a rayas imaginaba todas las actividades emocionantes en las que podrían participar y las luces brillantes que adornaban el cielo nocturno.

Estaba convencida de que este festival podría ser el escenario perfecto para fortalecer su vínculo con su enamorado y pasar momentos inolvidables juntos.

¡Tesoro!- exclamó la muchacha arrojándose a los brazos del chico en el momento en que cruzó la puerta obligandolo a arrojar las bolsas con sus comestibles—.¡¿Has oído hablar de este Festival del Resplandor Celestial?!¡Tenemos que ir!¡Tú y yo, uniendo nuestros hilos rojos aún y cuando no estemos destinados. ¡Es tan romántico!

¿De verdad crees en esas tonterías, Lum? Es solo una excusa más para que la gente se reúna y arme un escándalo por nada— respondió, mientras se dejaba caer en una silla, mostrando claramente su desdén por el entusiasmo de la joven.

Su actitud indiferente contrastaba marcadamente con la energía y emoción de ella, quien no podía entender cómo él no veía la magia del festival.

Lum, con su sonrisa radiante y su determinación, no se dejó desanimar.

Claro que lo creo, Tesoro. Las estrellas fugaces son mágicas, y compartir este momento puede ser algo muy especial. Además, quiero pasar esa noche contigo—dijo mientras se acercaba a él y le tomaba suavemente las manos—Imagina lo hermoso que sería ver las estrellas juntos, abrazados bajo el cielo nocturno.

Ante la emoción de la chica, que hablaba con tanta pasión y esperanza, el castaño se rascó la cabeza y frunció el ceño. Sus palabras le hicieron dudar, aunque seguía mostrando su habitual escepticismo.

No sé, Lum—dijo mirando hacia un lado, evitando el brillo en los ojos de ella.—Estas cosas no son lo mío

-¡Por favor, Tesoro!- imploró la chica aferrándose al brazo de su amado, sus ojos brillaban con una mezcla de esperanza y emoción-Será divertido. Solo por esta vez, ¿sí? -le sonrió mostrándole sus colmillos

Ataru observó a Lum detenidamente, notando cada detalle de su expresión. Sabía que era difícil negarse cuando ella ponía esa expresión de ojos grandes y suplicantes. Finalmente, después de unos momentos de reflexión, suspiró profundamente.

Está bien, Lum. Iré contigo al festival—dijo, rindiéndose ante su entusiasmo

Los ojos de ella brillaron aún más, llenos de expectativa y alegría.

¡¿De verdad, Tesoro?! ¡Va a ser tan maravilloso! ¡Voy a preparar todo y...!—exclamó, soltando su brazo y elevándose en el aire, volando rumbo a las escaleras.

Espera, espera—interrumpió él, levantando una mano—.Pero tengo tres condiciones—levantó tres dedos hacia ella.

Lum se detuvo en seco, mirándolo con curiosidad.

¿Condiciones? ¿Qué condiciones?

Él levantó un dedo.

Primero, no quiero que te enojes si no me emociono tanto como tú. Sabes que no soy muy fan de estas cosas.

¡Hecho! ¿Y la segunda?—respondió ella, asintiendo vigorosamente.

Segundo, no me arrastres a todas las actividades. Iremos, veremos las estrellas fugaces, y luego podremos irnos si quiero—levantó otro dedo.

Está bien, puedo aceptar eso—respondió Lum, mordiéndose el labio con una sonrisa traviesa.

Y tercero, prométeme que no vas a usar tus poderes eléctricos para obligarme a hacer algo que no quiero—levantó un tercer dedo.

Ella rió suavemente, entendiendo la broma subyacente en su condición.

Lo prometo, Tesoro. No usaré mis poderes, a menos que sea absolutamente necesario—guiñó un ojo, pero él decidió no profundizar en esa última parte.

Está bien—dijo finalmente, relajándose un poco—.Supongo que no tengo escapatoria. Vamos a ese festival.

¡Gracias, Tesoro! Te prometo que será una noche inolvidable—dijo la princesa oni saltando de alegría y volando de nuevo hacia él para abrazarlo.

El adolescente no pudo evitar sonreír ligeramente ante su entusiasmo. Quizás este festival no sería tan malo después de todo.


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Ataru caminaba de un lado a otro en la sala de estar, lanzando miradas impacientes hacia las escaleras. Habían acordado salir a una hora específica rumbo al festival, pero la peliverde aún no había bajado.

¡Lum! ¿Qué tanto te estás tardando?—gritó el chico con un tono de irritación evidente—Si te demoras más, voy a cambiar de opinión y no iremos

Ya voy, Tesoro! Dame solo un momento —respondió desde arriba con un tono apaciguador la chica.

Él soltó un suspiro exagerado y se dejó caer en el sofá.

No entiendo por qué tienes que tardar tanto. ¡Es solo un festival! Ni que fuera una cita de verdad —sentenció irritado.

Lum finalmente apareció en la cima de las escaleras, luciendo una radiante yukata azul celeste que resaltaba sus ojos y hacía juego con el tono de su cabello.

Quería estar perfecta para esta noche. Es un evento especial, ¿no? —dijo la exótica chica con una sonrisa tímida.

El muchacho terrícola , por un momento, se quedó sin palabras. No podía negar que Lum se veía increíblemente hermosa. Internamente, se sorprendió de lo mucho que su apariencia le afectaba. Pero, fiel a su estilo, no dejó que sus pensamientos se reflejaran en su rostro.

Está bien, vámonos ya antes de que me arrepienta-expresó desviado su mirada


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Ambos comenzaron a pasear por el festival, disfrutando de las diversas atracciones y puestos de comida. A pesar de su escepticismo inicial, Ataru se dio cuenta de que estaba disfrutando el tiempo con Lum. Su entusiasmo y alegría eran contagiosos, y pronto se encontró sonriendo y riendo con ella.

¡Mira, Tesoro! ¡Hay un puesto de algodón de azúcar! ¿Quieres uno?—preguntó Lum, tirando suavemente de su brazo.

Ataru asintió, y juntos se acercaron al puesto. Mientras Lum compraba el algodón de azúcar, Ataru la observaba, notando cómo su energía positiva hacía que todo a su alrededor pareciera más brillante. El resplandor de las luces del festival resaltaba su piel, y sus ojos brillaban con una intensidad que nunca antes había visto. Se veía más radiante que nunca, y Ataru no pudo evitar sentirse afortunado de estar a su lado.

¿Sabes, Lum? Esto no ha sido tan malo después de todo— comentó el muchacho, tomando un bocado de algodón de azúcar.

¡Me alegra que lo pienses, Tesoro! Sabía que te divertirías— dijo la extraterrestre sonriendo ampliamente

Después de recorrer más puestos y participar en algunos juegos, como lanzar aros y romper globos, encontraron un lugar tranquilo cerca de un pequeño estanque, donde se sentaron a descansar. El reflejo de las luces del festival en el agua creaba una atmósfera mágica.

El castaño poso su mirada en la muchacha, sintiendo una calidez inesperada en su pecho. Sin embargo, justo cuando comenzaba a relajarse, escuchó una voz familiar.

¡Ataru, Lum! ¡Qué sorpresa verlos aquí!— Shinobu se acercó, sonriendo con su habitual encanto, con un grupo de amigos no muy lejos.

Ataru se puso de pie rápidamente, una sonrisa coqueta apareciendo en su rostro.

¡Shinobu! Québuenoverte. ¿Cómo estás ?—dijo, olvidando momentáneamente la presencia de Lum a su lado.

Estoy bien, Ataru. Solo vine con unos amigos a ver las estrellas fugaces. ¿Y tú?— respondió la castaña de forma amable pero con una pizca de distancia

Ataru, embriagado por la atención de Shinobu, se acercó más a ella.

Estoy aquí con Lum, pero sabes, siempre es bueno verte. Tal vez podríamos ver las estrellas juntos más tarde, ¿qué dices?— propuso el muchacho.

Lum, observando la interacción, sintió una punzada de tristeza pero recordó la condición que había prometido respetar. Mientras Ataru comenzaba a coquetear con Shinobu, la princesa oni respiró hondo, intentando mantener la calma.

Sus manos temblaban ligeramente, pero se obligó a mantener una sonrisa.

Ataru—dijo Lum suavemente, ocultando su tristeza —si quieres ir con Shinobu, está bien. Ya con estar aquí contigo ha sido suficiente para mí. Si prefieres ver las estrellas con ella, no me molestará

El joven se quedó en silencio, sorprendido y descolocado por la calma y la sinceridad en las palabras de la peliverde.

Miró a Lum, luego a Shinobu, y de nuevo a Lum. La tristeza en los ojos de la oni ,aunque oculta, era evidente para él.

Lum, no quiero causar problemas. Si Ataru quiere quedarse contigo, es su decisión— respondió retrocediendo un paso debido a la tensión.

La oni sonrió suavemente, tratando de no dejar ver su tristeza.

Está bien, Tesoro. Quiero que seas feliz, sin importar con quién estés—soltó de manera apagada

Ataru, sintiéndose culpable y conmovido por la comprensión de la peliverde, se dio cuenta de lo mucho que significaba para ella. Sin saber exactamente cómo manejar la situación, se volvió hacia Shinobu y luego de nuevo hacia Lum.

En su mente, no podía dejar de pensar en lo hermosa que se veía la extraterrestre bajo la luz de las estrellas y las linternas del festival.

¿Cómo no lo había notado antes?

La calidez en sus ojos, la manera en que su cabello brillaba, todo en ella irradiaba una belleza que lo dejaba sin palabras.

No... no importa—dijo Ataru finalmente, su tono más serio —Prefiero quedarme contigo, Lum. Hemos pasado un buen rato juntos, y quiero seguir haciéndolo

Gracias, Tesoro— respondió la chica extraterrestre aliviada

Bueno, me alegra verlos, pero creo que voy a seguir mi camino. Que disfruten el festival— dijo la de pelo corto excusándose amablemente

Ataru y Lum se despidieron, y cuando la castaña se fue, Ataru se sentó de nuevo al lado de Lum.

Lo siento, Lum. No debería haber hecho eso— expresó arrepentido

Lum negó con la cabeza.

Está bien, Tesoro. Lo importante es que estamos juntos aquí y ahora— comentó de manera tranquilizadora

Eso creo—respondió dandole una pequeña sonrisa a la princesa oni.

Justo en ese momento, la lluvia de estrellas comenzó a iluminar el cielo nocturno. Ataru, aun sintiendo una mezcla de culpa y gratitud, miró hacia arriba. Las estelas luminosas se reflejaban en el estanque cercano, creando un espectáculo visual impresionante.

Lum también miró hacia el cielo, y la luz de las estrellas iluminó su rostro de una manera que hizo que Ataru quedara embelesado. La sonrisa de Lum, radiante y llena de alegría, lo atrapó por completo. Ataru sintió un calor en su pecho y, sin poder evitarlo, un sonrojo apareció en sus mejillas.

Por un momento, el tiempo pareció detenerse para él. Todo lo que podía ver era la sonrisa de Lum y lo hermosa que se veía bajo el resplandor de las estrellas.

Lum...—murmuró Ataru, sin poder apartar la vista de ella.

Su voz salió más suave de lo que esperaba, cargada de una emoción que rara vez mostraba.

Lum lo miró, con una mezcla de sorpresa y ternura en sus ojos.

¿Sí, Tesoro?—preguntó la chica con su sonrisa aún plasmada en su angelical rostro.

Ataru se dio cuenta de que nunca había estado tan feliz de estar en un lugar y en un momento como lo estaba ahora. La belleza del momento, combinada con la presencia de la chica, lo hizo darse cuenta de algo importante.

Nada... solo quería decir que... me alegra estar aquí contigo—dijo Ataru, intentando sonar casual, pero fallando miserablemente en ocultar el sonrojo en su rostro.

A mí también, Tesoro. A mí también— respondió feliz acercando un poco más a él.

Ataru tomó una respiración profunda y, mirando a Lum directamente a los ojos, añadió:y gracias ... por cumplir tu promesa de no usar tu electricidad. Sé que no debe haber sido fácil.

Si esa promesa te la hice a ti, era lo más importante para mí. No quería fallarte, Tesoro— respondió mirándolo con ternura

Ataru se sintió profundamente conmovido por sus palabras. Por primera vez, comprendió el verdadero significado del compromiso y la dedicación de Lum hacia él.

Gracias, Lum. Realmente lo aprecio—dijo con su voz llena de sinceridad.

Siempre estaré aquí para ti, Tesoro. No lo olvides— le respondió tocada por sus palabras

Lentamente, Ataru acercó su mano a la de ella y entrelazó sus dedos. Sintió la suavidad de su piel y una calidez reconfortante lo envolvió. Lum lo miró con sorpresa y alegría, apretando suavemente su mano.

¡Rápido, Tesoro! ¡Pide un deseo!— exclamó Lum de repente, apretando un poco más su mano y mirándolo con ojos brillantes de emoción.

Ataru cerró los ojos por un momento, dejando que un deseo sincero se formara en su mente. Al abrirlos de nuevo, sonrió suavemente a Lum.

Ya lo hice— explicó el chico

¿Y qué pediste?—preguntó la muchacha con sus ojos llenos de curiosidad

Eso es un secreto. Pero creo que se hará realidad—contestó manteniendo el misterio.

Espero que no sea que se cumpla tu sueño de tener tu propio harem—dijo mirándolo algo molesta

No, no. Es algo distinto esta vez—le respondió Ataru tratando de calmarla ante un posible enojo.

Me alegra escuchar eso, Tesoro— expresó aliviada apretando la mano del muchacho con más fuerza

¿Al menos aparezco yo en el deseo que pediste?— preguntó la alien con un tono más tímido

Sí, Lum, estás en mi deseo— respondió mirándola con ternura

La muchacha se puso contenta y, llena de alegría, se acercó para darle un dulce beso en la mejilla. Ataru, sorprendido pero feliz, sintió que su corazón latía más rápido.

Eso me hace muy feliz, Tesoro—murmuró Lum.

Mientras Lum se acurrucaba más cerca de Ataru, él no pudo evitar sonreír. Porque su deseo, el que había pedido durante la lluvia de estrellas, era simple pero significativo: deseaba que pudieran pasar más momentos así juntos, disfrutando de la compañía del otro y de la alegría de estar unidos.

En ese instante, con la calidez de ella a su lado y las luces de la lluvia de estrellas brillando sobre ellos, Ataru supo que su deseo ya estaba empezando a hacerse realidad.


Hola gentecita,

Ha pasado un tiempo desde que publiqué alguna historia XD. De hecho este proyecto lo tengo planeado desde el 2019 pero siempre lo deje en stan by por diversas razones XD pero bueno aquí comenzamos con una serie de one shots sobre mis parejas favoritas del Rumic World

Nos vemos en el próximo capítulo