Era temprano por la mañana, pero nadie parecía haber dormido. Harry y Voldemort estaban sentados en una mesa de plástico llena de manchas de café y salsa de taco, mirando la Death Note como si fuera un manual de instrucciones de una cafetera rota.
"Harry," dijo Voldemort mientras trataba de escribir algo con un lápiz que ni tenía punta, "necesitamos un plan perfecto para matar a Dumbledore. ¡Él me quitó mi marioneta de colección y el plato para pelucas! ¿Cómo se supone que voy a peinarme sin ese plato, eh?"
"Voldy, tranquilízate," dijo Harry mientras comía cereal sin leche. "lo importante aquí es que no podemos cometer errores esta vez. Escribe su nombre con buena letra y, por favor, no lo confundas con el del tipo que te vende los tacos."
Mientras tanto, al otro lado de la habitación, Snape estaba parado frente a lo que parecía una ventana, pero en realidad era una pared blanca completamente vacía. Vestía un traje azul brillante que lo hacía parecer un vendedor de autos usados.
"Tengo una idea," dijo Snape sin mirar a nadie en particular. "Hace unos días conocí a un hombre extraño. Dice que se llama Jotaro Kujo. Tiene un sombrero raro y camina como si tuviera problemas de espalda, pero creo que él podría ayudarnos. Juntos podríamos robar la Pila Filosofal de Dumbledore."
Voldemort dejó caer el lápiz al suelo y lo miró con una mezcla de confusión y esperanza. "¿La Pila Filosofal? ¿De qué estás hablando, Snape? ¿Qué demonios es eso?"
Snape giró lentamente, con la misma intensidad dramática que siempre, y explicó: "Es una batería mágica que nunca se agota. Dumbledore la usa para cargar su escoba eléctrica y su Wi-Fi portátil. Con ella podríamos dominar... bueno, algo."
Harry se levantó emocionado. "¿Puedo usarla para jugar Candy Crush sin quedarme sin batería? Porque eso suena genial."
Voldemort asintió. "¡Perfecto! Snape, consíguenos a ese tal Jotaro. ¡Lo reclutaremos y usaremos su poder para entrar a la oficina de Dumbledore!"
Snape suspiró y murmuró algo sobre lo tontos que eran todos, pero igual salió de la habitación. Afuera, un búho lo esperaba con un mensaje que decía: "Estoy cerca del callejón de los tacos. J. Kujo."
Horas después, Snape regresó con Jotaro Kujo, quien entró como si estuviera en un videoclip de los 80. Llevaba su clásico uniforme y el sombrero fusionado con su cabello, pero ahora traía un delantal porque aparentemente había estado cocinando ramen.
"Este es Jotaro," dijo Snape, presentándolo como si fuera un vendedor. "Tiene un espíritu raro que puede golpear cosas muy rápido. Con su ayuda, podemos robar la Pila Filosofal."
"Y si no funciona, al menos puedo usar mi Star Platinum para prepararnos una cena rápida," dijo Jotaro mientras ajustaba su sombrero.
Voldemort y Harry se miraron con emoción. El equipo estaba listo, y el plan para robar la Pila Filosofal estaba en marcha. Lo único que quedaba era evitar que Ryuk se comiera todas las provisiones, porque ya había desaparecido media bolsa de tacos.
Continuará... si los tacos no se acaban antes.
