Al día siguiente, en la guarida, Snape propuso una idea bastante extraña: "¿Por qué no vamos a Azkaban? Allí está encerrado un recluta que podría ser útil para nuestro plan."

Harry levantó una ceja, confundido, y preguntó: "¿Quién, Edward? ¿El vampiro ese raro?"

Voldemort frunció el ceño y negó con la cabeza. "No necesitamos vampiros, ya tenemos a Patula, que es más que suficiente. Vampiros... ¿en serio, Harry?"

Snape, con cara de pocos amigos, también negó, pero no por la misma razón. "No, no, el recluta del que hablo no es Edward, es Luca Bright. Un sicópata que casi destruye todo un país. Pero el problema es que un ejército entero del estado lo derrotó... ¡y lo humillaron de la manera más ridícula! ¡Lo venció un niño!"

"¿Un niño?" preguntó Harry, ahora más confundido que nunca. "¿Un niño derrotó a un sicópata que destruyó un país? ¿Qué clase de historia es esa?"

Voldemort suspiró profundamente y miró a Snape con seriedad. "Esto suena como una idea bastante… rara, pero si tú dices que es importante, tal vez podamos usar a este Luca Bright. Es un sicópata, eso siempre viene bien para nuestros planes."

"¡Eso!" dijo Snape con entusiasmo. "Lo que quiero decir es que Luca Bright tiene el potencial de ser útil. Es un tipo que no tiene miedo de ir más allá, incluso si su ego está más inflado que una pelota de playa. Podría ser útil en nuestras futuras conquistas, si es que se comporta."

"Y ese niño, ¿quién era?" preguntó Ron, con una expresión como si pensara que toda esa historia sonaba más a una telenovela que a un plan real.

"¡Ah, el niño!" Voldemort se rió de manera malévola. "El niño era un pequeño héroe, que con tácticas absurdas y un saco de golosinas logró derrotar a Luca. Le lanzó un chupachús a la cara y le dijo que lo venciera en un juego de mesa, lo que lo hizo perder la cabeza completamente. No sabemos cómo lo hizo, pero a Luca le dio tanto coraje que se desquició totalmente. Es una de esas derrotas humillantes que no se olvidan."

"¡Vaya! Entonces ¿este Luca Bright es un tipo peligroso, pero tan fácil de ridiculizar que un niño lo venció?", dijo Ron, tratando de comprender la gravedad de la situación.

"Exactamente," Voldemort respondió con una sonrisa satisfecha. "Aunque su derrota fue vergonzosa, todavía puede ser útil. Es un tipo con ambiciones de destrucción. Solo necesitamos asegurarnos de que no pierda su temperamento y lo utilicemos a nuestro favor."

Snape asintió y dijo: "Si conseguimos a Luca y lo incitamos a que haga lo que queremos, podremos ganar mucho. Ya no tiene un ejército, y su orgullo lo puede llevar a querer demostrar que puede ser más poderoso que un niño. Lo que significa que, con la cantidad de ego que tiene, puede ser un excelente recluta para el caos."

"¡Perfecto!" exclamó Voldemort. "Entonces, vamos a Azkaban y liberamos a Luca Bright. Pero con mucho cuidado. No quiero que se nos escape con sus problemas de control mental."

"Y de paso, si encontramos a algún otro sicópata interesante, lo reclutamos también," agregó Snape con una sonrisa algo inquietante.

"¡Sí! Sicópatas, caos, y un par de juegos de mesa para que se maten entre ellos. ¡Eso nos asegura victoria!" Voldemort gritó, como si hubiera inventado el plan más brillante de la historia.

Harry, con una expresión agotada, simplemente dijo: "¿Me estás diciendo que vamos a liberar a un tipo que fue derrotado por un niño con chupachús? ¡Esto va a ser un desastre!"

"Sí, Harry," respondió Voldemort con una sonrisa malévola. "Y será un desastre maravilloso."

Y así, el plan estaba en marcha. ¡Rumbo a Azkaban!