Una vida corta, un sueño largo.
El sonido del teclado que había durado por horas finalmente se detuvo, la joven comenzó a revisar todo lo que había avanzado en aquella jornada. Consultaba sus notas y cabeceaba afirmativamente satisfecha de que lo cotejado coincidiera de forma correcta.
Finalmente se dejó caer en el respaldo y comenzó a realizar sus ejercicios de respiración profunda. Aquel día los necesitaba más que nunca, había trabajado de forma continua más horas de las que debería, porque finalmente el premio estaba al alcance de su mano.
Tenía los brazos acalambrados, dolor en la parte exterior del codo, en la lumbar y el cuello, sin mencionar los principios de tendinitis que no le permitía cerrar bien los puños y la cefalea que martilleaba sus sientes.
Continuó inhalando y exhalando profundamente, el dolor era un precio pequeño ante el primer triunfo que se había colgado aquel día. Preludio de la grandiosa victoria que se avecinaba.
Podía sentirlo.
Su familia había conservado por generaciones un relato sobre antiguas deidades y catástrofes evitadas a costa de la felicidad de sus héroes. Un relato con el que había crecido y que en algún momento encontró escenario en sus sueños, o al menos eso fue lo que su madre dijo cuando le contaba detalles que nunca habían estado en la historia.
Pero la explicación no le fue suficiente, la niña sabía que había más. Siendo un prodigio, se encontró gozando de becas y accesos especiales en el incipiente mundo de la tecnología de inmersión, que conectaba con sus estudios sobre onirología.
Así logro acceder a una de esas "fantasías" que ya comenzaba a llamar "recuerdos". En ella, "la piel que encarnaba" tras largos años de estudio había encontrado la forma de acceder al "cielo" donde su amado se había exiliado. Sin embargo, el hechizo era largo y lento, requería que ciertas circunstancias se cumplieran para llevarse a cabo. Mismas que no se reunirían en milenios.
La joven anotó el hechizo y abandonó el sueño. Fuera de él, se dedicó a buscar su traducción, procurando que la misma fuera lo más fiel al original. Porque aquello eran unas instrucciones y el tiempo había llegado.
Fueron años en los que descubrió que lo más cercano al plano "divino" donde debía abrirse la puerta era justo la realidad virtual. A razón de la revelación, dedicó sus esfuerzos está vez a convertir la raíz del hechizo en un código que pudiese utilizar en la inmersión.
Mientras programaba, el recuerdo de aquellas vidas le rondaba la mente. Habían sido tantos malentendidos, palabras que debieron decirse a tiempo, verdades que jamás debieron callarse.
Pero esta era una nueva oportunidad.
Una para decirle a Ming Ye que era mentira, nunca se arrepintió de haberlo amado.
Una para decirle a Tantai Jin, que pudieron haber tratado de encontrar una forma juntos en vez de sólo creer en la destrucción.
Una para hablarle del mundo que ganaron y la vida de su hija.
El dolor disminuyó finalmente. La joven cargó el archivo, comprobó que todo corría de forma correcta, apagó las pantallas y las ruedas de su silla la llevaron hasta su cama.
Estaba nerviosa, como si se preparara para una primera cita, suponía que de alguna forma lo era. ¿Estaría aún ahí? ¿Sería todo verdad? Y si era así ¿la reconocería? Se colocó el visor y presionó el botón.
Sus ojos se cerraron en aquella habitación y volvieron a abrirse en una caverna iluminada con antorchas, frente a ella un portón con gestas heroicas grabadas se alzaba hasta el techo.
Puso la mano sobre la superficie y una vez más respiró profundamente. Era el momento.
— La corriente es débil, los recuerdos son cálidos y fríos.
El viento se lleva el arrepentimiento.
En la jaula ¿Dónde suspira el destino del más allá?
En el abismo, el corazón que viaja en el tiempo, llama.
Solo para conocerte esperaré de por vida.
Se una luz caminando en la oscuridad.
Una lagrima, una pulgada de cenizas, vuelvo atrás, voy hacía adelante.
Una vida corta, un sueño largo.
Nos veremos en la cuarta vida.
Las puertas se abrieron en silencio, la joven ingresó paso a paso a un espacio tornasolado donde no parecía haber techo, paredes o suelo. Y ahí un hombre con vestiduras blancas y ojos oscuros, le dedicó una sonrisa.
—Li Susu
Pronuncio dulcemente abriendo los brazos, ella compartió su sonrisa y camino hasta que la envolvió en un fuerte abrazo que le recordó porque era el amor de sus vidas.
A su espalda, la puerta volvió a cerrarse, finalmente compartirían aquel exilio eterno.
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Siempre me pareció que si hubiesen hablado un poquito más y asumido un poquito menos, no hubieran sido tres vidas llenas de harta miseria. El final es agridulce y yo necesitaba que se volvieran a encontrar, pero esta vez sin malentendidos.
Para el hechizo he usado un trozo de la canción "Mysterious Bird" del ost, la traducción es del canal de youtube "LosfansDetotoro"
Y si, estoy pesando en tecnología de inmersión tipo Swort Art Online jajajajaja
Promp: Hechizo
Fandom: Till The end of the Moon
