Disclaimer: Disney tiene todos los derechos de la película.
Extra 1: Ella
Sentía sus párpados cansados... dormitaba a más no poder... pero... ella no iba a rendirse... tenía que lograrlo... miró el vaso y platos vacíos, Nick le había llevado el desayuno hacía unas horas, una cálida sonrisa apareció en el rostro de la coneja. Cómo es que él siempre sabía hacerla sonreír sin siquiera decir una palabra, cómo la reconfortaba sin que ella tuviera oportunidad de expresar lo que le molestaba... no lo sabía, pero era algo especial... Nicholas Wilde era especial... le gustaba pensar que era..."su Nick". Los pensamientos de Judy se terminaron y volvió a la realidad al escuchar a su compañero dormido en su propio escritorio, agitado y murmurando cosas.
- Oh Nick... otra pesadilla. - Suspiró con tristeza. Al igual que los otros días previos, se levantó de su asiento y abrazó al zorro para poder consolarlo, solo que la diferencia es que esta vez, él abrió los ojos.
- Eh... ¿por qué me abrazas Pelusa?... ¿Querías insinuarte o algo así?
- Nick, sé que tenías una pesadilla, sé que las has tenido las últimas noches que hemos pasado aquí en la oficina... ¿qué sucede? Y no vayas a usar tu barrera de bromas para evadir el tema... no lo permitiré...
- Haz mejorado con el tiempo Zanahorias... - Rascó su nuca sintiéndose acorralado por su compañera. - Bien, ya que parece que no tendré escapatoria y estoy literalmente atascado aquí contigo... sí, he estado teniendo pesadillas.
- Por lo menos lo admites, ya es algo... ¿de qué tratan? Quiero poder ayudarte.
- ¿Ahora eres psicóloga? Conejita multi-talentos.
- No, no lo soy. - Tomó las patas de él y lo miró directo a los ojos. - Tampoco pretendo serlo, ni entrometerme por entrometer, quiero saber qué te pasa, qué te preocupa, porque quiero estar ahí para ti, como tú siempre lo estás para mí, con el desayuno, los tés, guardando mi abrigo cuando lo olvido, dejándome dormir en patrullas, escuchando mi problemas familiares, trabajando extra para avanzar... ¿crees que no lo he notado?
El zorro quedó atónito y sonrojado, ahora realmente estaba acorralado... un zorro acorralado por una conejita... lo que sus antepasados le dirían...
- Bueno, así como esas cosas no pasan desapercibidas por mí, quiero ser recíproca contigo...
- ¿Re... recíproca? Ah claro en acciones... - Se burló nervioso.
- Sí, entonces... - Liberó sus manos, fue por su silla giratoria y se sentó junto a él. - Tienes toda mi atención, comienza.
- Es este caso de los cachorros robados... me tiene bastante mal, aun no nacías, cuando en mi infancia tenía un amigo llamado Ron, éramos vecinos y solíamos divertirnos juntos, jugábamos futbol en la calle por horas... tendría unos siete años cuando eso ocurrió... un día, un criminal de perfil similar comenzó a hacer lo mismo, a llevarse a pequeños al azar...
- Y entre ellos estuvo Ron...¿no?
- Así es. Nunca lo encontramos. Un día estaba y al siguiente ya no. Una parte ingenua y boba de mí quería pensar que regresaría, pero... viendo este caso, creo que sabemos que eso no ocurrirá... - Su voz se entrecortó y lágrimas cayeron por su rostro, iba a decir algo más cuando ella lo abrazó.
- Lamento muchísimo que hayas pasado algo así tan pequeño, tú, Ron y su familia... te prometo que, en su honor, arrestaremos a ese maldito...
- Gracias Pelusa...sé que así será...
