—¡Boom! —el sonido estridente de una explosión recorrió el aire tras que la fusión de múltiples mangostas y zarigüeyas, parecida a un ciempiés terrestre gracias a su cuerpo alargado y varias patas, se retorciera como una serpiente tras que Tails usara su lanza así como varios tallos de bambú para ensartarlo y que después se desintegrase, expulsando toda su luz violentamente.

Los osos panda alrededor le lanzaron vítores al zorro.

—Gracias —se acercó a decirle quien parecía ser la capataz del lugar—, ya habíamos encontrado intrusos destruyendo los muebles de bambú que hacemos aquí solo porque tenemos empleados defectuosos, pero nunca se habían atrevido a venir tantos a la vez ni durante el turno nocturno, aunque los daños fueron menores gracias a ti. ¿Qué podemos hacer para compensarte?

—Hacer el bien es su propia recompensa —respondió Miles, esta vez con un cuerpo más pequeño que por lo general y con colas más largas y voluminosas, sin salir de su papel aunque en realidad le hubiese gustado sonar menos intransigente.

—¡Tómate una foto con nosotros! —una osa pidió sacudiendo su celular mientras se aproximaba junto a dos machos.

—No deberías molestarlo así, Xiong, por lo que sabemos, él tiene una agenda ocupada —advirtió la líder.

—¡Vamos!, ¡es solo una foto! —replicó la subordinada estirando el brazo y arrodillándose junto al raposo con los úrsidos varones inclinados tras ellos—, además, piensa cuán famoso se volverá nuestro negocio cuando la gente se entere de que un miembro del equipo de zorros justicieros que descubrió la corrupción de la presidenta de laboratorios E—cat estuvo aquí.

El rubio giró la cabeza hacia la chica junto a él, sorprendido de cuán rápido se había extendido la noticia de su logra después de que Blaze decidiera publicar de forma anónima el discurso de Ekaterina el día anterior.

—Si me disculpan —se despidió de los animales más grandes para ir por las piedras de sus últimos adversarios una vez que terminaron de tomar fotografías.

—Bienvenido —saludó Knuckles a Tails una vez que llegó a su hotel mientras ponía un tazón con frutas y varias hojas de menta en la mesa de su habitación—, espero que no te moleste que no hayamos pedido desayuno esta vez. Silver quería hacer la receta de pie de manzana que le enviaron, así que solo fuimos a comprar lo necesario para prepararlo además de fruta.

—No se preocupen —repuso el blondo de regreso en su figura común—, eso suena delicioso.

—¡Vaya que lo es! —exclamó Silver saliendo de la cocina sosteniendo el pie humeante en un plato.

—¿Realmente hacía falta que permanecieras en el baño mientras me duchaba? —preguntó Rouge saliendo del lugar que mencionó usando un turbante y un albornoz al tiempo que Amy la seguía.

—Te dijimos que te vigilaríamos en todo momento —se excusó la erizo.

—Cómo sea —expresó la murciélago entornando los ojos mientras iba al sillón—, así que, ¿cuál es el plan para hoy?

—Como propuso Knuckles ayer, Blaze, Silver y tú irán a la antigua guardería bajo la casa presidencial para buscar a diamante blanco acompañados dos de nosotros tres —explicó el zarco.

—Knuckles y yo iremos primero porque Tails tendrá que estar en la primera ronda del torneo —prosiguió la de espinas rosa—, y cuando termine usará el intercomunicador para avisarnos y le enviaremos una foto del lugar en que nos encontremos a través de los nuevos celulares, de manera que pueda ir allí usando un anillo por el que yo pasaré, siendo así que podré ir a mi batalla y una vez que termine haré lo propio, de modo que Knuckles vaya a la suya.

—Añade a eso realizar un interrogatorio —Blaze tomó la palabra de repente mientras iba con el resto del grupo.

—¿Por qué dices eso? —preguntó el equidna confundido mientras masticaba algo del pie junto a uvas.

—En las redes de aquí se ha hecho popular un comunicado bastante atrevido de Fink el ratón, el vicepresidente de Lenin Lawrence. Escuchen esto —pidió a sus compinches mientras ponía uno de los teléfonos recién comprados en medio de la mesa y comenzar a reproducir un video en él.

—Apoteosis y yo hemos sido grandes amigos desde hace un tiempo —afirmó un ratón de pelo color turquesa vestido con un chaleco, saco y un alto sombrero de copa—, él me contó de cuanto había sufrido debido a su condición de defectuoso, pero que más que eso le dolía ver como el resto de mobianos como él padecían por algo fuera de su control —prosiguió—, fue en el instante que descubrí su gran afinidad a la batalla y su determinación que le otorgué el entrenamiento necesario para ser capaz de vencer a cualquier clase de mobiano, siendo con gran probabilidad las diamantes las únicas que podrían hacerles frente si es que aún existieran puesto que como él serían las únicas con el poder de refractar su luz y estar en varios lugares al mismo tiempo —aseguró—. No negaré que como todo buen político me lo guardé como mi pequeño secreto, destino a ser usado cuando las elecciones fueran cercanas —admitió realizando una pequeña risa forzada al final—, pero fue solo porque sé que esta es la mejor forma de garantizar seguridad a toda clase de mobianos de ahora en adelante —declaró incrementando la seriedad en su tono de golpe, llevando sus manos hacia el escritorio en que estaba sentado y parándose repentinamente—. Ya todos hemos observado el gran poder de Apoteosis en las primeras rondas del torneo de Central City y su capacidad y determinación al revelar el intento de Ekaterina Ru de guardar el poder de diamante amarillo y el resto para sí misma y quién sabe cuantos más desvergonzados como ella, que ya están siendo buscados por la ley, y no por quien se supone que la ejecuta —prometió—. Esa es la justicia que el pueblo de Mobius y todo el imperio merece y que juro otorgarles por montones si me eligen como presidente de nuestra nación, mas que aun así mantendré empezando por esta declaración que establece a Apoteosis como protector de Central City, capital del imperio, así como de Mobius y de los defectuosos, cuya tarea no parará hasta lograr la igualdad, institucional y fáctica, de los defectuosos y el resto de gemas —elevó un papel sobre su mesa donde confirmaba sus palabras, sorprendiendo al chico del que hablaba y a sus amigos—. Me convierto en este mismo instante en patrocinador de Apoteosis el zorro durante el torneo actual y todos aquellos en que participe en el futuro y me presento como la voz de la justicia impartida por él, ¡fingimos ser una utopía y la civilización más grande y virtuosa que haya existido, pero es hora de hacer de eso una realidad!

—Maldito —musitó Silver—, intenta aprovecharse de nuestra misión para ganar votantes.

—¡cómo me gustaría dejarlo un día en la intemperie para que sepa cuán dura es en realidad la vida del resto como era costumbre entre mi antigua tribu! —Knuckles manifestó entre gruñidos crujiendo sus puños—. ¡La gente de esta ciudad está tan acostumbrada a obtener lo que quieren que creen que pueden tomar incluso la vida de otras personas!

—Yo soy de aquí y siempre me he esforzado por ganarme lo que tengo —replicó Rouge algo molesta.

—No de modo honorable —repuso el pelirrojo.

—Ese no es el punto ahora —Amy trató de calmar los ánimos—, debemos pensar en la nueva situación. Según veo, la declaración de ese tal Fink nos ayudó en nuestra misión de intimidar a los puristas, así que hay que buscar la manera de desmentirlo conservando el nuevo status de Tails.

—Bueno, no creo que debamos necesariamente desmentirlo —Blaze intervino con el dedo índice sobre los labios.

—¿A qué te refieres? Tal vez sea útil ahora pero bien podría obligar a Tails a hacer su trabajo sucio bajo la amenaza de destruir su reputación una vez que sea presidente —Silver explicó su reticencia.

—Es una posibilidad, pero hay millones de ellas, a mí parecer lo que debemos hacer es confirmar alguna —expuso ella—. Piensen, Fink es el vicepresidente de Lenin, quien, según escuchamos, trató de mermar su poder dando el cargo de monitorear las líneas privadas del consejo de Onyx a gente honesta. Por supuesto, eso se debe a que él mismo quiere ser presidente, pero la audacia al lanzar ese comunicado nos aporta más información con la que deducir sus intenciones más allá de alcanzar la presidencia —realizó un preámbulo a su explicación—. Él sabía a qué se arriesga al declarar su competencia de manera tan abierta contra Lenin, quien bien podría apartarlo de su lado, imposibilitándole el camino al poder, además de que Tails bien podría desmentirlo, alejándolo más de su objetivo.

—¿Qué entonces sus acciones no son tontas? —preguntó Rouge.

—Lo son, pero más que eso son una propuesta arriesgada —aclaró—. Decidió apostar todo el poder e influencia que debió haber acumulado antes de volverse vicepresidente con la esperanza de que Apoteosis aceptara su ofrecimiento y le ayudara a convertirse en presidente —la fémina se puso entonces de pie—, parece que nos ofrece poco, pero en verdad permitió que fuéramos nosotros quienes sostienen la sartén por el mango. La mayor promesa de su campaña será la paz para entre puristas y defectuosos, pero necesitará de Tails, quien entonces se habrá convertido en un símbolo con respaldo tal que podría destruir la carrera de Fink, así que incluso si sus intenciones no son las mejores, podremos manejarlo a nuestro antojo.

—¡Es cierto! —exclamó Amy—, interviniendo de forma directa en la política de ahora podremos cambiar el futuro.

—Sí, pero la verdad es que esta decisión no es nuestra —dijo mirando a Miles—, es tuya.

—¿Qué? —preguntó el zorro perplejo.

—Asociarte con Fink y otorgarle la presidencia te ataría a él durante al menos cuatro años, podrías tener que mantenerte alejado de Ágapi durante algunos periodos de tiempo y permanecer aquí o en algún otro lado realizando tú labor como protector de los defectuosos, así como volver al torneo y ganarlo durante los siguientes años. Aún eres joven y suena a poco tiempo, pero sé cuán largo puede llegar a parecer tan solo un año si tu trabajo resulta abrasador, y dado que eres mi amigo, no te deseo eso, pero dado el porqué de nuestra lucha, debemos considerar esa posibilidad, por lo que te pido que lo hagas. Puedes estar tranquilo, aun si no quieres, simplemente desmentiremos a Fink, derrotaremos a Lenin y haremos un plan más a largo plazo pero menos demandante para asegurar un buen futuro.

Tails parpadeó un par de veces para luego bajar la cabeza y mirar a sus piernas, mas su mirada pronto se tornó determinada cuando volvió a subir la cabeza.

—Optaré por aliarnos con Fink —dijo—, creo que es la mejor manera de mantener a salvo a Ágapi y a todos los mobianos defectuosos, así como a aquellos que solo quieren vivir sus vidas sin molestar a nadie. Tomaría esa decisión aunque mi alianza con Fink tomase toda mi vida.

Todo fue silencio durante el minuto siguiente, hasta que de repente Knuckles empezó a aplaudir.

—Ni Geo el equidna habría mostrado tal compromiso por el bienestar de su tribu —dijo él—, te había dicho que es un honor ser tu amigo, pero ahora sé que es incluso un honor estar en tu presencia.

—Nací en Ágapi y aun así admiro tu devoción —siguió Amy—, gracias por esto. Prometo ayudarte y asegurarme de que nunca olvides qué es lo que es importante.

—Soy el causante de esto al haber provocado la duplicación de la línea de tiempo al venir —participó Silver—, en teoría me puse por encima de la felicidad que podrías haber tenido siendo un simple habitante de Ágapi, no es como si hubiese hecho esto de forma diferente, pero prometo que siempre estaré para ti incluso cuando regrese al futuro, que siempre tendrás el respeto y amistad de todos los habitantes de mi mundo.

—Igual que el de mi dimensión, pues salvaste a su gobernante de sí misma a por tanto a su mundo —siguió Blaze.

Todos abrazaron entonces al raposo, quien lloró un par de lágrimas de alegría.

—¡Cielos!, ¿ustedes son siempre tan cursis? —preguntó Rouge con una sonrisa a modo de broma—, casi me hacen desear que me hubiesen quebrado.

Todos rieron entonces.

—Vamos a ver a Fink —comandó Tails más decidido que nunca.

—Tac, tac, tac —tecleaba el vicepresidente de Mobius en su ordenador, respondiendo correos de varios de sus colegas quienes se mostraban tanto alarmados como indignados por su reciente publicación.

—Toc, toc, toc —una persona tocó la puerta antes de abrirla—, su auto está listo para que lo lleve al estadio en media hora, señor —informó un gato al político.

—Gracias, Mao, puedes tomarte el resto del día libre —respondió el roedor sin levantar la vista de su pantalla.

—¿No se supone que llegue al torneo junto a… su protegido, señor? —interrogó el felino dudando de mencionar el nombre del aludido.

—Acordamos que él llegaría allí por su cuenta —contestó Fink con simpleza.

—Oh, bueno, esperaba conocerlo, jeje, pero supongo que si trabaja con usted ya tendré la ocasión, ¡nos vemos en treinta minutos! —el secretario salió entonces.

—¡Fiu! —el gobernador se permitió respirar profundo y dejar a sus extremidades colgar inertes de se torso—, si hay algo desagradable en tener empleados leales es que duele mucho más cuando los despides —dijo él antes de retomar una posición erguida en su silla—, todavía puedo esperar que Apoteosis no se enoje por patrocinarlo y fingir que lo conozco, pero algo que me dice que tendré que enviar a alguien a preparar mi casa de verano en el planeta Wisp para pasar ahí el resto de mis días.

—Tal vez no sea necesario —una voz surgió de la nada y atravesó el aire hacia los oídos del ratón.

—¡¿Quién dijo eso?! —inquirió el roedor mirando a su alrededor con sobresalto, mas se calmó al no descubrir cualquier cosa alrededor y suspiró—, todo el estrés de mi futuro despido me está causando alucinaciones.

—Vaya que fue una puesta arriesgada —las palabras de origen desconocido llenaron el espacio por segunda vez—, ¿por qué estabas tan desesperado?, me pregunto. ¿Qué podrías anhelar tanto como para poner en peligro toda tu carrera y credibilidad?

Frente a la mesa del político se manifestó el dueño de la voz.

—¡Apoteosis! —exclamó Fink poniéndose de pie mientras sus cejas se alzaban para rodear su escritorio e ir junto al zorro.

—Te hice una pregunta —recordó el enmascarado evadiendo las manos del vicepresidente cuando quisieron atrapar las suyas—. No sé si te has dado cuenta, pero pusiste tu destino a merced de mi lengua. No me importa que hayas legitimado mis acciones y quieras patrocinarme, no hay nada que me impida revelar la verdad tras mi batalla de hoy. La única oportunidad que tienes para evitar que sustraiga cualquier influencia que tengas sobre alguien en este planeta o el imperio mobiano es que me expliques aquí y ahora los motivos de tu actuar.

—Tú sabes por qué —el gobernante se apresuró a replicar agregando algo de determinación a su mirada—, Quiero ser presidente, ¿acaso pueden haber más razones?

—Eso es vago, hay varios motivos por los que se puede querer ser presidente —razonó Tails manteniendo su cadencia monótona—, dinero gratis de por vida si no eres muy acaudalado, favorecer tu sector de la economía si eres empresario, moldear el sistema para que tu selecto grupo de personas acapare todos los recursos —ejemplificó— ¿Cuál es tu caso?

—Quiero tener un legado —respondió contundentemente el mandatorio.

—¿Un legado? —repitió Miles inclinando su cabeza.

—Sí —aseveró el ratón—, siempre sentí admiración por cómo se sigue recordando el nombre de Rose la erizo en todo el universo miles de años después de su muerte. Yo quiero que se me recuerde tanto sino es que más tiempo —explicó él al mismo tiempo que se reajustaba el traje— no obstante, como habrás notado, no hay muchas guerras ni tiranos hoy en día, así que es difícil alcanzar la grandeza y globalidad, sin embargo y pese a eso, no me rendí y encontré en la política mi camino hacia ese objetivo —enfatizó sus palabras realizando movimientos de mano a medida que hablaba—. Si logro dos periodos de presidencia, la presidencia más próspera y fructífera en la historia de las gemas, llena de paz y nuevos avances tecnológicos, me aseguraré de que mi nombre aparezca en los libros de historia.

—¿Y piensas utilizarme como medio para lograr ese fin de la misma forma que usarías una cuchara de plástico que desecharías tras terminar de comer? —cuestionó el vulpino—, ¿qué habrías hecho si yo nunca hubiese llegado a esta ciudad?¿Provocar una guerra entre Mobius y otro planeta, ganarla e inmortalizarte como un héroe?

—¿Por quién me tomas? Jamás llegaría a esos extremos —repuso el mayor—, aunque no niego que al igual que muchos llegaría a ciertos límites por cumplir mis sueños —confesó elevando los hombros mientras cerraba los ojos antes de abrirlos para mirar al rubio—, ¿qué harías tú por cumplir los tuyos?

—Menos inmoralidades que tú, eso es seguro —Apoteosis desafió.

—¡Ja! —el de pelo turquesa volteó la cabeza sin llegar a convencerse de las palabras de su compañía—, como sea, sé que no estás aquí para hablar de sueños. Intentas ocultarlo, pero la verdad es que viniste a mi mansión con el objetivo de aceptar la propuesta tácita que te hice al publicar ese comunicado.

El canino no tuvo nada para decir entonces.

—Yo quiero ser presidente, tú quieres justicia y protección para los de tu clase. Ambos podemos aprovecharnos del otro —estableció el político—. Este es el trato —prosiguió tras una sonrisa—, ganarás cada uno de los torneos de la ciudad siendo patrocinado por mí este año y durante los próximos cuatro, a cambio prometo crear más leyes por la protección de y te volverás una figura pública, un vigilante que defienda a los defectuosos de la violencia discriminatoria en lo que también colaboraré creando más leyes para cuidarlos y me aseguraré de que se vean reflejadas en los juicios.

—También quiero que te asegures de otorgar una mayor calidad de vida a los poblados más marginales del planeta —pidió el blondo.

—Añade a eso acceso a laboratorios, tecnología e información restringida —una nueva voz cruzó el aire.

—¿Hay alguien más aquí? —exigió saber Fink con solo ceja levantada.

—¿Intuiste que Apoteosis no es un grupo de mobianos pero no el hecho de que no trabajo solo? —el zarco ladeó la cabeza nuevamente.

La figura de una de sus compañeros se materializó.

—Apoteosis deberá tener acceso a tecnología e información privada, como dije —Blaze insistió—, necesitará recursos como anillos para movilizarse con mayor felicidad y tendrá que ser siempre consciente de lo que está pasando si quiere desempeñar de modo adecuado su labor, así como científicos a su disposición que le provean los conocimientos e innovaciones que necesite, al menos hasta que deje de necesitarlos.

—¿Y tú eres? —preguntó el vicepresidente.

—¿Eso importa? —argumentó la gata.

—Hmm, cierto —concluyó el roedor volviendo a ver a Tails—, ¿cerramos el trato?

—¿Cómo sé que cumplirás con tu parte? —preguntó Miles.

—¿Cómo sé que cumplirás con la tuya? —replicó Fink antes de soltar una pequeña risa—, en el mundo de los poderos solemos tomar grandes riesgos, pero para nuestra fortuna existe un antiguo ritual que vincula a dos mobianos a la hora de realizar un acuerdo, dándole poder al uno sobre el otro si es que incumple su trato —informó—, solo tenemos que darnos un apretón de manos mientras entramos en el estado que usamos al absorber energía lumínica.

El vicepresidente extendió su mano realizando la acción descrita, de manera que Tails se tomó un momento, miró a sus amigos y recordó el porqué de su lucha por segunda vez en el día, previo a dar brillo a su piedra y tomar la mano del político, momento en que un lazo de luz surgió desde las palmas de ambos en los instantes precedentes a envolverse en sus brazos para luego desvanecerse con parsimonia.

—Está hecho —sentenció el gobernante cuando escuchó un golpe en su puerta—, ahora, ¿irías conmigo al torneo?

—Nosotros haremos lo nuestro —aseguró Blaze previo a desaparecer.

—Ya es hora, señor —anunció el empleado del gobernante antes de ver quién más se hallaba en la habitación—, ¡Apoteosis! —gritó para luego correr al lado del zorro—, ¡oh, no tengo palabras con qué expresar cuán emocionado estoy de conocerte! ¡¿me das un autógrafo?!

—Eres un gato con suerte, Mao —dijo el mandatario acercándose a la puerta—, terminen con eso, yo esperaré en el auto.

—¡Woo! —el sonido de las aclamaciones de los mobianos reunidos alrededor de la entrada del estadio fue uno de los más envolventes y ensordecedores que Tails había escuchado en su vida.

—¡Mira eso!, todos vinieron aquí por ti —recalcó Fink a su lado tras bajarse de su auto—. Las marcas de moda que contraté no tardaron en hacer ropa con tu imagen —señaló con su cabeza a un perezoso, defectuoso al ser bajito y redondo, vistiendo una camisa negra con manchas doradas alrededor de la silueta de Apoteosis pintada de amarillo excepto por su máscara.

Ambas figuras públicas cruzaron el camino hacia el coliseo, delimitado por barreras de contención y guardias debido a la gran concentración de mobianos.

—¡Apoteosis, por aquí! —un lémur infante de dos colas gritó desde la multitud saltando sobre un gorila centinela con el fin de llegar a su lado—. ¡Nunca pensé que defectuosos como nosotros pudieran llegar a ser tan fuertes como tú!, pero ahora que lo sé, no pararé hasta serlo lo suficiente como para ser un héroe como tú —prometió, enterneciendo a todos alrededor quienes alcanzaron a escucharlo—, ¿me firmas esto? —pidió, descolgando de la trabilla de su pantalón un peluche con un gancho en la nuca hecho a semejanza del raposo.

—Toma —Fink dijo pasándole un marcador de su chaqueta.

—Ten, tú puedes ser lo que sea que quieras —aseguró Miles mientras escribía su pseudónimo en la barriga de su réplica, no estando del todo seguro de lo que decía, pero actuando acorde a la situación, no queriendo desmotivar el niño.

—¡Gracias! —se despidió el menor muy contento.

—Vamos, el torneo está por empezar —instó el vicepresidente.

El ratón se separó pronto del zorro una vez se hallaron dentro de la instalación puesto que el segundo debía estar en el campo, donde fue recibido por la voz del presentador, que por sí misma igualaba la mitad de decibelios de la multitud en medio de la cual había caminado.

—¡Buenos días gente de Central City y foráneos que vinieron solo por la emoción de presenciar las más emocionantes de las batallas entre las gemas más fuertes de todos lados del imperio! —gritó, realizando una sonrisa amplia al obtener contestación que esperaba en forma de vítores—, antes de iniciar con la primera batalla del día, agradezcamos de nuevo al patrocinador de este evento cuya empresa realizó los avances tecnológicos para garantizar la seguridad de los participantes del torneo, ¡Lenin Lawrence! —las ovaciones no se hicieron esperar, mas contrario al primer día del torneo, hubo quienes mezclaron sus abucheos con las aclamaciones.

—Ya deben sospechar que Lenin es uno de los compañeros de los que Ekaterina hablaba —supuso Tails, observando en la pantalla que había enfocado al presidente como pese a mantener su sonrisa trataba de fingir que no apretaba con fuerza su antebrazo izquierdo con su mano contraria, al punto que al parecer su guardaespaldas lobo le había puesto una mano en su hombro para preguntarle si estaba bien.

—¡Ejem!, a parte de ello, nuestro presidente, así como muchos otros empresarios, patrocina a uno de los combatientes a quienes, por cierto, vamos a preguntar los motivos tras su búsqueda de la victoria en esta competencia, empezando por aquellos quienes lucharán a continuación —el cocodrilo trató de desviar la atención descendiendo en su plataforma hacia una de las entradas al campo —¡Weaver la araña! —nombró el reptil al mobiano de seis brazos y piel pálida cuyos ojos eran la única parte de su cuerpo en contacto con la atmósfera puesto que el resto estaba cubierto por un traje negro de cuerpo completo—, dinos qué te trajo al sesquicentenario torneo de Central City, ¿qué te impulsó a llegar a los cuartos de final? —preguntó encendiendo el micrófono que llevaba únicamente porque complementaba su pinta.

—¿Tiene que haber una razón? —preguntó el arácnido con un acento extranjero—, si no puedo decir que estoy aquí por simple gusto, diré que estoy aquí porque quiero demostrarme a mí mismo de qué soy capaz y quiero conocer mejor este planeta y a quienes habitan en él, después de todo las batallas nos ayudan a entender mejor a los otros.

—Un propósito noble y humilde —calificó el escamoso apagando en otra ocasión su dispositivo—, ¡ahí lo tienen amigos!, ¡firme como la roca!, ¡impetuoso como el fuego!, ¡escurridizo como el agua!, ¡libre como el viento!, ¡seis brazos letales!, ¡es Weaver la araña! —los vítores regresaron una vez más e incluso una parte del público comenzó a corear el nombre del invertebrado—. ¡Ahora escuchemos qué tiene que decir nuestro otro participante que ha ganado fama en los últimos días, no solo por estar aquí!, ¡Apoteosis el zorro! —anunció mientras iba al otro lado de la arena.

—Qué honor más grande el estar aquí hoy, frente a tantas personas —comenzó Miles una vez que tuvo el micrófono frente a su rostro—, veo a muchos aquí y me pregunto, ¿qué sería de mí sin ustedes? —continuó—, aunque a decir verdad conozco la respuesta, no sería un justiciero, sería feliz, normal y libre —sentenció dejando en silencio a todos en el estadio—, para nadie es un secreto por qué lucho, quiero el bienestar de los defectuosos como yo. Mi vida ha sido marcada por la discriminación y la violencia, mi hogar sufrió por la simple pero estúpida y poderosa idea de algunos mobianos que se creen superiores porque tienen, en teoría, un cuerpo perfecto. Al final logré salvar mi casa, pero sabía que el problema no se solucionaría de raíz sino viniera aquí y realizara una gran demostración de fuerza, porque aparentemente el temor es lo único que puede detenerlos de cometer crímenes —acusó— pero quiero que sepan que si así es como quieren que sea, por mí está bien. Mi plan es acabar con la discriminación a los defectuosos, y si alguien quiere desafiarme le advierto que apenas estoy empezando.

El silencio sobrevivió algunos minutos más antes de ser masacrado por las atronadoras aclamaciones de la audiencia, ante lo que el purpúreo escamoso extendió las comisuras de sus labios.

—¡Ya lo escucharon, amigos! —vociferó—, ¡fuerte y atrevido!, ¡no le tema a nada!, ¡la perdición de los puristas!, ¡no parará hasta cumplir con su objetivo!, ¡es Apoteosis el zorro! Ahora es momento de descubrir cuál será el campo de batalla con que iniciaremos el día de hoy —indicó y luego invocó la gran ruleta en la pantalla que giró hasta detenerse en la zona verde—, ¡comenzaremos en el área forestal como el día de ayer!, ¡un campo perfecto para que estos dos grandes gladiadores nos demuestren sus habilidades! —afirmó el saurópsido a la par que el campo se elevaba—, ¡y ahora es hora de contar! —pidió a la audiencia—, ¡tres, dos, uno!

Tails decidió ser el primero en atacar y aceleró sus colas mientras invocaba su espada, mas solo tajó el aire cuando llegó junto a Weaver puesto que disparó una telaraña desde una de sus muñecas derechas hacia un árbol muy alto para balancearse enredando su red en el tronco con el propósito de aterrizar en una de sus armas. A continuación, usó un brazo izquierdo, atrapó la espalda del zorro con su seda y lo atrajo hacia sí y hacia su katana recién convocada en su otro lado, sin imaginar que el raposo se habría envuelto en su seda y la cortaría con su espada que cantó junto al sable del arácnido en el instante en que chocaron.

El extranjero no perdió el tiempo en la competencia de fuerza y materializó una katana más a su izquierda con que perforar la caja torácica del rubio, quien previno el daño lanzando a su adversario una burbuja desde su boca con la voluntad de lanzarlo fuera de la rama, aunque fue solo para después verlo lanzar otra telaraña mientras caía antes de trotar por un momento en la tierra y luego balancearse hacia el follaje de árboles más bajos, donde se ocultó.

Miles se apresuró a seguir a su oponente mientras volaba, talando las ramas que se interponían en su camino, pese a lo cual no llegó a verlo.

—¿Dónde se habrá metido? —se preguntó el zarco girando su cabeza a todos lados previo a suspirar—, preocuparse así no servirá de nada, tengo que buscar otro ángulo —decidió—, si no puedo captarlo con mi vista usaré mis oídos.

Aun conociendo el peligro, el canino cerró sus ojos y aguzó sus orejas. Todo fue puro silencio por varios segundos, hasta que por fin el sonido agudo de un objeto atravesando a gran velocidad el aire junto al de la madera siendo impactada llegó a su canal auditivo, por lo que separó sus párpados y se dirigió al sitio de donde el ruido provino.

La frondosidad apenas permitía que unos cuantos rayos de sol llegaran al suelo, mas fue suficiente para que el vulpino captara uno que se reflejó desde un tronco al que se acercó extrañado, descubriendo entonces que la fuente del fenómeno era un pedazo de metal radialmente simétrico con puntas afiladas.

—¿Una estrella? —se preguntó el blondo.

—Shuriken, de hecho, me esforcé mucho en cambiar la forma de mis katanas de modo que luciesen así —Weaver explicó sin llegar a revelar su figura cuando Miles miró tras de sí para después llevar sus pupilas en otra dirección al escuchar un zumbido junto a sus orejas y descubrir otro de las pequeñas armas que mantenía un par de sus cabellos amarillos pegados a un árbol cercano.

El garzo se dirigió de inmediato hacia el sitio del que el arma provino manteniendo su espada recta frente a sí con el objetivo de cortar cualquier otro proyectil que fuese arrojado hacia él, mas lo único que fue cortado fue un pedazo de la piel de su hombro mientras veía a su adversario pasar a su lado sosteniendo uno de sus sables.

El cánido se sorprendió aun más al ver como la araña desaceleró e invirtió su dirección y regresar muy rápido hacia él, mas no dejó que el asombro lo dominara y posicionó su espada con el deseo de chocar con su rival, mas se vio obligado a cerrar sus ojos en el momento en que sintió un nuevo corte en su nuca, de manera que se limitó a moverse unos metros para evadir al arácnido.

—¿Cómo rayos pudo cortarme? —Apoteosis quiso saber, descubriendo la respuesta a su pregunta cuando vio como su contrincante lanzaba tres de sus shuriken dentro de burbujas y en varias direcciones—. ¡Claro!, puso telarañas alrededor de este espacio para catapultarse y lanzar sus municiones, cuyas burbujas después revientan, lo que me hace tener que preocuparme de múltiples ataques —concluyó mientras evadía por segunda vez al foráneo—, pero no dejaré que eso me abrume, lo obligaré a jugar bajo mis reglas.

El chico entonces creó una burbuja a su alrededor justo a tiempo para hacer rebotar los perdigones de su adversario mientras se ponía de cabeza y paso seguido incrementaba la velocidad de giro de sus colas, creando corrientes cíclicas de aire a su alrededor, de manera que cuando otro de los shuriken deshizo su escudo éste no alcanzó a rozarlo puesto que fue absorbido por su vórtice, igual que lo hicieron el resto de estrellas de Weaver y su mismo dueño, a quien las armas cortaron en medio del aire.

—Pronto estará tan herido que no podrá evitar desintegrarse —notó el vertebrado desde el centro del tornado, donde se mantenía gracias a la fuerza de sus colas, no esperando que pronto fuera sacado de allí por su enemigo, quien agarró una de sus piernas con su seda y lo jaló con la fuerza de sus seis extremidades superiores, obligándolo a girar entorno a él mientras a su vez giraban alrededor del centro del torbellino, de manera que también fue cortado por las estrellas, previo a cortar la propia telaraña que lo mantenía unido a su adversario con su espada para que luego llegaran al punto más alto del pequeño tifón y fueran lanzados hacia arriba y fuera de éste, después de lo que se consumieron.

La araña se apresuró a evitar su caída lanzando más de su hilo hacia los árboles para regresar a la seguridad de sus copas mientras que Tails de se sustentó mediante sus apéndices traseros.

—No puedo volver allá abajo —determinó el muchacho—, pero de otro modo la batalla podría durar mucho tiempo y quisiera ir con mis amigos lo más pronto posible, sin embargo, ¿cómo podría vencerlo bajo esas condiciones? —inquirió enfocándose en oscuro color verde del ecosistema falso—. Él usa el bosque como su propia herramienta, se apoderó de él —sus cejas se elevaron en ese instante—, debo de quitárselo.

Pronto en vez de una espada común en las manos del zorro hubo dos larguísimas en los extremos de sus colas con que descendió de regreso a la sombría arboleda, talando algunas ramas al ubicar sus sables en paralelo y cerca al piso para proceder a caer sobre sus rabos y luego hacerlas rotar, encontrando una gran resistencia al inicio que lo obligó a ejercer gran fuerza, lo que de no ser por su máscara se habría notado en las arrugas en su rostro.

—¡Vamos!, ¡vamos! —murmuró justo antes de alcanzar la potencia necesaria para lograr su cometido, de modo que tan solo tras un segundo, con una fuerza explosiva, todos los árboles cayeron describiendo círculos concéntricos que solo aquellos en lo más alto de las graderías pudieron notar.

En cuanto Miles escuchó a Weaver salir de debajo de las ramas en que había quedado sepultado, se apresuró a regresar a su forma original y disgregar sus espadones y con sus apéndices recoger y arrojar al aire los ramos que lo rodeaban, a donde se dirigió mientras invocaba su látigo, con el cual recogió atrapó los pedazos de madera previo a lanzarlos hacia su oponente, quien se dobló hacia atrás y se sostuvo con sus manos, revirtiendo su movimiento y repitiéndolo varias a veces para evadir las municiones vegetales, que pronto lo acorralaron al borde del campo, donde buscó con desesperación una forma de recobrar algo de espacio, hasta que al fin decidió arriesgarse a usar a su propio adversario como punto de apoyo, de modo que apuntó hacia él una de sus manos, sin embargo, pronto tuvo que doblar su brazo debido al dolor que sintió cuando una de las lanzas del vulpino clavó su pie al suelo.

Abriendo con esfuerzo uno de sus ojos, Weaver descubrió a su oponente invocando nuevamente su espada por lo que volvió a cerrarlo.

—Que sea lo que tenga que ser —musitó para, paso seguido, volver a abrir ambos y materializar una katana en cada uno de sus brazos y adquirir concentración tras apuntarlas al pecho del canino al ver como éste aceleraba sus rabos —¡ahora! —gritó dentro de su cabeza al observar un borrón dorado dirigirse hacia él, mas cuando llevó su mentón a su pecho no halló a su rival sino un agujero en su pecho —. Supongo que aún tengo mucho por aprender —dijo a Apoteosis, quien sabía que estaba detrás de él—, fue un honor luchar contigo —se despidió antes de desaparecer.

La misma cantidad de gente que había vitoreado al enmascarado hace dos días lo hizo en aquella ocasión, mas a diferencia de la última, no hubo abucheos, sino que, como observó, sus detractores se mantuvieron impávidos o se movieron incómodos en sus sillas.

—¡Nada resiste su voluntad férrea!, ¡el mismo terreno se doblegó ante él!, ¡esa es la clase de poder explosivo que vinimos a ver en este torneo!, ¡¿no es así amigos?! —preguntó el cocodrilo presentador a la audiencia, obteniendo aprobaciones—. ¡Tenemos al más fuerte de los justicieros en la siguiente ronda!, ¡es hora de descubrir quién se enfrentará a él!, ¡ayúdenme a llamar a Amy la erizo y Cidrain la fusión!

—Esa es mi señal —pensó el blondo saliendo del campo de batalla, no esperando encontrarse a un cocodrilo verde vestido con audífonos y una cadena de oro y un camaleón púrpura con un cuerno sobre su boca y guantes y botas con espinas en la entrada a la arena.

—¡Oh!, ¡Apoteosis!, ¡sabemos que no debemos estar aquí!, ¡pero no podíamos desperdiciar la oportunidad de conocerte! —exclamó el mobiano más alto mientras le solicitaba al cánido que firmara sus fotografías pasándole los papeles y un plumón—, soy Vektor, y este es mi amigo, Espio, queremos ser héroes como tú en un futuro.

—Aunque en nuestro caso queremos ser algo más discretos y trabajar como detectives —complementó el reptil más pequeño—, creemos que puede haber muchos crímenes ocultos, ejecutados en las sombras que nunca llegan a ser conocidos a castigados, especialmente en esta ciudad.

—Apenas estamos iniciando, aun pese a que muchos nos dicen que no funcionará, así que esperábamos recibir un consejo tuyo —pidió el chico verdoso.

—Bueno, yo mismo me encontré con obstáculos en mi camino, pero aun así estoy aquí —les contó pasándole sus fotos—, no digo que nunca deberían reevaluar sus aspiraciones, pero mantener la fe incluso tras múltiples fracasos o por más mal que todo pueda verse puede llegar a ser de bastante ayuda.

—¡Fe!, ¡claro!, ¡gracias, Apoteosis! —expresó Vector.

—Ahora si me disculpan, debo irme —se despidió el más bajo.

—Supongo que esto significa que pondremos nuestro proyecto en línea de una vez —expresó el chico con cuernos.

—Eso sería bueno, pero creo que sería incluso mejor obtener un éxito con que atraer atención antes de iniciar —respondió el más alto apuntando a una de las gemas en los palcos privados tras notar la cara interrogativa de su compañero—, Lenin ya tuvo roces con su vicepresidente después de que se filtraran esas conversaciones acerca de estudios en mobianos con el poder del caos, sabiendo eso, es obvio que él es uno de los amigos de los que hablaba la presidenta de E—cat. Con los audífonos especiales que creé y tu camuflaje infalible tal vez podamos descubrir unas cuantas cosas si investigamos ahora.

—Bueno, siempre y cuando lo hagamos de manera sigilosa, creo que es una buena idea —aceptó Espio.

—¡Genial!, ¡el primer caso resuelto de la agencia Chaotix! —exclamó el más grande agarrando a su compañero mientras empuñaba una mano.

—Investigación —corrigió el camaleón poniendo en blanco los ojos pero sonriendo ante la emoción de su amigo.

—¡Rayos!, debería haber traído mis mitones negros —manifestó Rouge cuando resbaló y cayó sobre sus manos, ensuciando la tela blanca de sus guantes con el polvo del piso—. Nadie imaginaría que este lugar alguna vez fue una bella y elegante fuente de vida al ver su estado actual —dijo acelerando para volver a caminar al paso del grupo mientras descendían.

—Este lugar no manaba vida, la transformaba —corrigió Knuckles recordando las enseñanzas de su tribu—. Nuestra especie nació de la tierra, pero para hacerlo hubo que quitarle algo de su propia energía vital.

—¿Y nos tenemos que sentir mal por eso? —inquirió la murciélago—, no es como que cualquiera de nosotros pidiera ser creado.

—¡Claro que no!, yo me siento feliz de estar vivo, pero creo que debido a que mi vida no es algo que el universo hubiese planeado debería como mínimo ser consciente de ello y respetar aquello que el universo sí quería que existiera —repuso el más alto notando entonces la enorme raíz que surgía de una de las paredes de tierra y volvía a introducirse en ella—, aunque al menos eso que sí debía existir está recuperando lo que es suyo.

—Ese árbol, así como el resto aquí, debió de ser traído aquí de otro planeta hace miles de años, Knuckles, tampoco es como que, siguiendo tu analogía, esté donde el universo decidió que debía estar —analizó Blaze.

—Es mejor que el que los de su clase no existan —replicó el pelirrojo.

—Pero, aun así, si como dices el universo mismo decide qué debe de existir y dónde debe hacerlo, ¿qué él mismo no debió de haber previsto la posibilidad de que al crear seres inteligentes capaces de modelar sus otras creaciones a su gusto estos afectarían al resto, incluso destruyéndolos, y después creando vida por su propia cuenta? —Silver decidió continuar la disertación grupal para llenar el silencio escalofriante de aquel sitio.

—Yo creo que si hay una razón para que haya seres inteligentes esa sería que sean más capaces de disfrutar de su vida y mundo y tal vez proteger a los seres menos listos —opinó Amy.

—Podría ser, pero, ¿qué no sería mejor tener seres tontos e inocuos que inteligentes con la capacidad de hacer daño a niveles casi inimaginables? —Rouge participó en la conversación.

—Yo creo que el universo sería bastante aburrido entonces —expreso Blaze—, si no hubiese seres conscientes todo lo que podemos ver, oír y sentir a través de nuestros sentidos y dar significancia se tornaría en un sinsentido, además de que nuestra propia inteligencia nos permite crear cosas hermosas.

—Pero ¿esa belleza es suficiente para contrarrestar lo horribles que son las acciones de algunas personas, el dolor de aquellas que sufren por esas acciones? —preguntó Silver, mirando al suelo algo deprimido debido al recuerdo de su hogar.

—Es cierto, si en realidad hay fuerzas superiores, sería agradable que se hicieran cargo de mantener a salvo y felices a sus creaciones, que se asegurara de que el mundo fuera y se mantuviera bueno —concluyó Amy recordando lo dura que fue la defensa de Ágapi.

—¿Y sería vida si vivimos si nunca llegamos a conocer el mal? —cuestionó la rehén y servidora del equipo—, es decir, en un mundo totalmente bueno no habría pérdida, o sea, no hay muerte, si no hay muerte los planetas en el universo se sobrepoblarían y habría vida, pero no vida digna, e incluso si el universo proveyera todo lo que sus habitantes necesitan y se hiciese más grande con el objetivo de dar espacio a todos, si nunca llegamos a conocer el dolor, ¿qué no seríamos casi tan tontos como los seres inconscientes?, viviríamos adoctrinados por nuestra propia felicidad.

—Ella tiene un punto —determinó Blaze—. Suena triste, pero la verdad es que, por ejemplo, las obras de teatro, así como las canciones, son mucho mejores cuando tratan de tragedia porque las situaciones más difíciles desencadenan los sentimientos más fuertes y hasta cierto punto bellos.

—¿Pero acaso matarías de hambre a tu pueblo con el fin de que en unos años los sobrevivientes escriban emotivos cánticos acerca de la muerta de sus familiares y amigos? —criticó Silver, algo molesto ante la perspectiva que su amiga más antigua proponía.

—Por supuesto que no, y después de todo no es necesario, incluso de manera natural ocurre que la tragedia llega a la vida de las personas, a la de algunas más que la de otras, y eso nos permite apreciar nuestro bienestar —explicó la gata.

—Sin embargo, no es justo que haya quienes hacen uso de su inteligencia para infringir daño con alevosía —complementó Amy—, tal vez no sea necesario que el universo nos mantenga siempre contentos, pero sería bueno que al menos castigara a quienes hacen el mal o los previniera de hacerlo.

—¿Dónde quedaría el bien y la voluntad entonces? —Knuckles retomó la palabra tras varios minutos—. Somos buenos o como mínimo decentes porque podemos hacer el mal y preferimos no hacerlo, si no pudiéramos no seríamos seres inteligentes y si estuviésemos seguros de que el universo nos castigará por hacerlo entonces el universo es malo porque mantiene la vida dentro de él controlada a base del miedo —infirió, decidiendo que debería escribir eso algún día en un recopilado y evolución del conocimiento de su tribu.

—¿Y cómo sabemos que no lo hace? —arguyó Rouge.

—Creo que no podemos saberlo —consideró la erizo rosa—, y creo que eso es mejor ya que, ahora que lo pienso, la sola idea de que hay alguien o algo observándonos en todo momento, juzgando nuestras acciones, y que puede hacer con nosotros lo que quiera es aterradora, casi tanto como este sitió —señaló mientras miraba los miles de agujeros con formas humanoides en los muros y los cientos de inyectores que colgaban inertes de las paredes.

—No tendremos que hacerlo por mucho más tiempo —prometió Blaze—, las coordenadas que vi indicaban que diamante blanco se encuentra mucho más profundo, así que tendremos que introducirnos aquí en el centro de monitoreo —aclaró levantando una mano encendida en llamas para iluminar la entrada del oscuro túnel en lo más profundo de la guardería.

—En realidad no es mucho mejor —calificó Amy rascándose la nuca—, pero si no hay de otra.

De repente, sin que cualquiera pudiese haberlo previsto, Knuckles corrió y empujó a Blaze.

—¡Knuckles!, ¡¿a qué se debe este improperio?! —preguntó la princesa enojada cuando alzó la mirada y notó la gran sombra que contrastaba con los pocos rayos de luz que llegaban al sitio.

—¿Cómo pudo caerse esa raíz tan repentinamente? —se preguntó Silver mirando hacia arriba notando un grueso pedazo de madera que sobresalía de las paredes.

—¡Ese olor! —exclamó Rouge—, ¡dispérsense y miren hacia arriba!

Justo tras la orden de la albina una rama más cayo.

—¡Silver! —gritó Knuckles, aun sosteniendo el primer madero.

Amy actuó con rapidez invocando su martillo previo a saltar y batear la madera lejos de su amigo.

—¡Gracias, Amy!, lamento haberme desconcentrado —se disculpó el chico del futuro comenzando a flotar.

—Ni lo menciones —respondió la chica de vestido.

—¿Cómo supiste qué hacer Rouge? —preguntó Blaze encendiendo ambos de sus brazos.

—Tal vez ustedes no lo noten, pero hay un ligero olor dulce en el ambiente, ya lo había olido antes cuando me enfrenté con una zorrillo en una jungla. Su especie emite un gas que deteriora con rapidez la materia orgánica —expuso la fémina con alas haciendo uso de éstas mismas—, debe haber una aquí usando su poder para tirar los árboles y sepultarnos con ellos.

—Entonces todos manténgase alerta —instó la de pelo morado.

Como era de esperarse, pronto hubo más hachos cayendo hacia los héroes, Silver voló a través de uno que se dirigía a Blaze, partiéndolo, mientras que tras unos segundos la última lanzó llamadas que volvieron ceniza a otro más que amenazaba a Amy, quien a su vez disparó una burbuja que hizo pedazos un hacho que ensombrecía a Rouge a fin de que esta volara para patear y destrozar uno que se aproximaba a Knuckles.

—No deberíamos tardarnos mucho aquí —decidió Amy para luego girar su cabeza tras captar con el rabillo del ojo una silueta grisácea que se confundía con la tierra oscura de las paredes en lo alto del camino por el que bajaron, de modo que supo lo que tenía que hacer—, ¡Knuckles, dispárame hacia allá! —ordenó apuntando al lugar en cuestión con el propósito de proceder a correr hacia el equidna, dando un salto al estar cerca suyo con el fin de que éste atrapara sus pies con su gran mano y la arrojara.

La chica dio una voltereta en medio del aire de modo que cayó frente a su atacante, teniendo solo un segundo en qué observar sus botas amarillas, abdomen, pecho y barbilla blanco y pelaje azul grisáceo, así como la nube de gas rosa pálido que emitía desde su voluminosa cola previo a golpearlo con su maza y tirarlo de la saliente para después tirarse ella misma y llevar la cabeza de su arma sobre el estómago de la mofeta, haciéndole desintegrarse.

—¡Bien hecho, Amy! —Blaze felicitó a su colega mientras llegaba a su lado para encapsular la piedra de su contrincante—, ahora, todos, apurémonos a entrar en ese túnel.

Todos asintieron, ignorantes de la segunda sorpresa del día que por suerte Rouge pudo prevenir gracias a sus orejas para crear una burbuja alrededor de todos. Tal sorpresa consistió en un rayo celeste que impactó contra el escudo dejando grandes cristales transparentes, tras lo cual un tobogán de hielo azul surgió sin previo aviso desde las alturas en los momentos precedentes a que su, presuntamente, creador, un pingüino que llevaba un cinturón con un compartimento, se deslizase boca abajo sobre la resbaladilla y se introdujese en el conducto subterráneo antes de que cualquiera pudiese atraparlo.

—¡¿Qué rayos?! —clamó Silver mientras la albina eliminaba la barrera.

—Lenin debe haberse sentido desesperado y enviado más de un cazarrecompensas esta vez —dedujo la princesa.

—¡Pues vamos por él! —instó Amy incrementando la fuerza de su agarre sobre su mazo cuando la piedra de Blaze comenzó a parpadear.

La cortesana se apresuró a sacar el celular que tenía dentro de su piedra.

—Tails dice que su combate terminó, ahora debes presentarte en el estadio, Amy, te toca en el campo acuático —indicó ella procediendo a tomarle una foto al espacio y mandársela al zorro.

—¡Cielos!, odio dejarlos ahora mismo, pero haré lo posible por regresar pronto —se despidió con un movimiento de manos cuando el anillo de su amigo se materializó.

Miles sabía que no había tiempo para charlar, así que se limitó a alzar su mano con el teléfono de modo que Amy la chocara con la suya y agarrara el dispositivo previo a irse.

—¿De qué me perdí? —preguntó el muchacho después de que el portal se cerró.

—¡Ya podemos empezar la segunda ronda de los cuartos de final! —gritó el cocodrilo presentador cuando vio llegar a Amy a su lado de la arena—, ¡ya escuchamos la declaración de Cidrain acerca de sus motivos, ahora es momento de escuchar lo que esta feroz luchadora tiene que decir! —anunció descendiendo en su plataforma para encender y acercar su micrófono a la erizo.

—Oh, bueno, no me esperaba esto —admitió la espinosa sorprendida. No pensó que fuera una buena idea revelar las verdaderas razones de su presencia, así que fingió toser antes de inventar algo sobre la marcha—, bueno, verá, nací y crecí en un pueblo de este planeta bastante alejado de esta ciudad. Su nombre es Ágapi y se fundó tan recientemente que es probable que no se encuentre en la mayoría de mapas debido a su irrelevancia, irrelevancia que provocó que el gobierno de Mobius no le prestara atención a sus múltiples invasiones —relató, ganándose la empatía del público—, al final resolvió sus problemas gracias a la unidad de su gente, lo que me hizo darme cuenta de la gran fuerza de los habitantes de mi hogar, la cual pienso que debe ser conocida, admirada y respetada, así que vengo aquí en representación de todos ellos para otorgarles el reconocimiento que merecen, para que se sepa que Ágapi existe y es fuerte.

La audiencia otra vez estalló en vítores y aplausos.

—Créeme que ya has cumplido tu cometido querida —aseguró el reptil púrpura con un grito, tras lo que regresó a las alturas—, ¡Humilde pero orgullosa!, ¡Tierna pero brutal!, ¡una estrella tan brillante que hará a todos los asteroides del universo voltear hacia su galaxia!, ¡es Amy la erizo! —describió él—. ¡Todos saben qué hacer ahora! —indicó a los espectadores—, ¡tres, dos, uno!

Amy saltó de inmediato a una de las tablas redondas sobre el agua junto a su martillo del que tuvo que hacer uso a penas un segundo después del inicio de la batalla debido a las esquirlas que Cidrain le envió a gran velocidad desde su lado del área de combate sin siquiera mover un músculo, aunque pronto invocó sus alas y se aproximó a su adversaria extrayendo más agua del campo con el fin de continuar lanzando sus perdigones de hielo, los cuales la mamífera siguió quebrando hasta que la fusión estuvo justo sobre ella y movió el líquido a su alrededor para crear tentáculos que azotó contra la table en que la gema individual se hallaba con la esperanza de capturarla, mas ésta pronto se apagó al ver a la de vestido en otro círculo del cual saltó en milisegundos gracias a sus tobillos transformados en resortes.

La fémina parte arácnida solo alcanzó a cubrir su cara con un brazo para luego recibir el mazazo de su oponente quien no perdió tiempo y rebotó con la idea de asestarle un golpe más, iniciando una secuencia de ataques.

—Esto tiene que parar pronto o me desintegraré —Cidrain musitó, separando solo un par de sus párpados puesto que el otro protegía un ojo adolorido, alcanzando a notar a su rival unos metros debajo de ella, justo antes de saltar, por lo que decidió arriesgarse a levantar los brazos justo cuando la erizo se elevaba, segregando gran cantidad de mercurio de su cuerpo en tiempo récord, en que la cabeza del arma de su enemiga quedó atrapada.

La de ojos verdes resintió el fuerte azote al que la combinación de mobianos la sometió al dar a su metal forma de látigo para lanzarla, pero trató de aislar su dolor y prontamente volvió a su forma original, recogió su martillo y se puso de pie en su plataforma.

—Eso no te servirá de mucho —declaró la mitad pájaro, confundiendo a la muchacha de púas hasta que sintió sus tobillos friísimos y bajó la mirada para descubrir que bloques de hielo habían encerrado todo lo que había bajo sus rodillas.

La alada se aproximó a Amy apuntándole su aguijón, no esperando que su contrincante batiera su maza con el propósito de capturar su cola de escorpión en medio de su trayecto para después materializar otra en su otro brazo y azotarla contra la plataforma en que se hallaba.

Cidrain sintió gran temor al escuchar como la erizo quebró los cristales que la contenían y procedió a acercársele.

—¡No! —dio un grito entrecortado disparando mercurio desde su puya, el cual la de pelo rosa evitó que llegara a su rostro defendiéndose con su armamento—, ¿qué hago?¿qué hago? —se preguntó Cidrain sintiendo gran desesperación cuando notó como los martillos de su adversaria se habían tornado del todo grises debido a su sustancia, por lo que supo que debía atraer esta última hacia ella para desarmar a la de vestido.

No tuvo que pasar mucho tiempo para que Amy sintiese los objetos en sus manos pretendiendo alejarse de ella, por lo que agarró ambos con toda la fuerza que pudo recolectar hasta que recordó una situación similar que había experimentado con una coneja y dejó ir sus armas, las cuales golpearon a la fusión gracias a su propio poder, razón de que se agarrara la cabeza en una imagen triste que no conmovió lo suficiente a la dueña de los mazos, así que invocó otra más y zurró otra vez a su oponente, quien voló hacia otra tabla.

Cidrain sintió en su cara algo que la asustó mucho y que deseó que fuese una ilusión pero que sabía que tenía que confirmar, por lo que llevó un dedo a su mejilla donde descubrió una grieta y abrió un ojo, notando la luz que despedía.

—No me queda de otra —dijo tras exhalar, manteniendo su vista en el piso, el cual se movió tras que su rival cayera sobre él, dispuesta a terminar su trabajo—, creo que tus poderes son más grandes que los míos, de seguro si ya hubieses visto mi siguiente técnica tendrías una manera para detenerla, mas dado que no y aunque crea que después de esto no logre pasar a la final, sí que quiero llegar lo más lejos posible, por lo que tengo que hacer esto.

Amy se sintió extrañada por las palabras de la gema mixta, mas sabía que no debía de darles importancia en ese momento por lo que corrió levantando su martillo el cual se halló a centímetros de la cabeza de su contrincante cuando fue arrojado al aire junto con su dueña, siendo llevados por gotas de fluido transparente y plateado movido por la emplumada quien se puso de pie y alzó sus brazos mientras respiraba previo a comenzar un movimiento cíclico en que cruzaba su brazo izquierdo hacia la derecha tras su cabeza y hacía lo propio con el derecho delante de su pico antes de intercalar su posición para luego invertir la acción y repetirla, agregando velocidad en cada instante.

Al tiempo que la mitad invertebrada realizaba su baile, el agua a su alrededor comenzaba a fluir hacia arriba en forma de ríos que se curvaban, rodeándola, mientras ella les añadía mercurio y al tiempo las nubes sobre el estadio comenzaban a descender y mezclarse con el veneno diluido, creando así un tornado en el campo de batalla que hacía a los presentes casi salir expulsados de sus asientos, igual que la causante del fenómeno quien se vio obligada a encerrar sus piernas en hielo, realizando un gran esfuerzo lo que se veía reflejado en el brillo de ambas de sus piedras.

La erizo por su parte dio vueltas y vueltas siendo movida por las fuertes corrientes creadas por la mitad arácnida, llenándose de mercurio.

—Incluso si sobrevivo a esto terminaré muy debilitada —sus palabras se hicieron más verdaderas a medida que su visión era bloqueada por el metal—. Si pierdo ahora, Tails tendrá que enfrentarse a ella. Dejar a mi amigo enfrentarse a un enemigo tan fuerte suena mal, pero confío en que hice todo lo que pude, y ahora que develó su técnica secreta es probable que le sea más fácil a Miles derrotarla.

Habiendo tomado una decisión, la fémina realizó un gran forcejeo y creó una gran burbuja a su alrededor para librarse del líquido antes de reventar su escudo y, mientras giraba, gritar:

—¡Me rindo!

Unos segundos después el vórtice empezó a deshacerse y Amy finalmente pudo caer, encontrándose con un impacto suave sobre una cama de fluido metálico y el rostro algo decepcionado de su adversaria, por lo que le sonrió.

—¡Gran trabajo! —congratuló—, tente más confianza, incluso si no ganas, has demostrado a todo esta gente de qué eres capaz —aseguró mientras se despedía sin prestarle atención a las palabras del locutor para escribirle a sus amigos.

—¡Pum, pum, pum! —sonaron las rocas que Silver envió hacia una pared cuando un sonido llamó su atención.

Blaze, a la izquierda del chico del futuro, elevó la gran masa de fuego que sostenía sobre las cabezas de todos e incrementó la intensidad de su luz, cuyo reflejo se movió en medio de la oscuridad, revelándose el ruido que el erizo escuchó como el de gotas de agua que caían por una estalactita hasta un pequeño charco en el suelo.

—Lo siento —dijo el psíquico mientras recuperaba sus piedras.

—La paranoia es entendible, como dijimos bastaría con que alguno de los rayos del pingüino nos alcance para que seamos derrotados y nuestra misión falle, dejando a Amy como la única que podría hacer algo —lo tranquilizó la gata.

—Aun así, llevamos como diez minutos caminando lento de espaldas al otro, siendo que el pingüino bien podría haber llegado ya el diamante —repuso Rouge molesta por cómo se sentía el roce de sus alas contra el pelo de las espaldas de sus captores mientras avanzaban.

—Tendrá que regresar por donde vino, lo capturaremos cuando regrese —determinó Knuckles cuidando que sus pies no impactaran el suelo con su peso habitual.

—Este lugar ha permanecido abandonado e inexplorado desde hace miles de años, de otra forma el diamante no estaría aquí, bien podría haber una salida que esa ave pueda descubrir y utilizar —rebatió la albina.

—Es cierto —concordó Tails, temiendo que sus colas les provocaran cosquillas a sus amigos—, podría crear un clon que se adelante para enviarnos información, de manera que estemos más seguros al ir más rápido, aunque por si acaso podríamos caminar en una burbuja.

—Si nos da algo más de espacio a todos —la alada apoyó la idea.

—Bueno, en realidad ayudaría, además de que Amy podría querer volver en cualquier momento —Blaze pensó en voz alta—, bien, hagámoslo.

Con el visto bueno de la princesa, el zorro se apresuró a diluir su cuerpo por unos segundos para duplicarse y a continuación rodear a sus compinches con su lámina amarilla excepto, claro, por su réplica, quien pronto se perdió en la oscuridad.

—Así que —dijo Rouge tras algo de caminata—, ¿cómo se conocieron todos ustedes?

La pregunta les pareció rara a todos en ese momento, mas no creían que hiciese daño responder.

—Ya conoces mi caso, provengo de un futuro en que el mundo se volvió distópico y la vida un infierno, así que vine aquí en busca de la solución al mayor problema, un pedazo del meteorito bajo Central City, el cual debería poseer el poder de contener a Iblis. Dado que al venir aquí provoqué la duplicación de la línea de tiempo debía impedir que este mundo terminara como el mío y resultó que Tails es la clave para ello, así que fui a su hogar, donde también estaban Amy y Knuckles —le contó Silver.

—Yo soy de otra dimensión en la que los mobianos no conocen su origen, a la que Silver llegó antes que a esta época. Cuando me contó su misión decidí ayudar para crear una alianza entre nuestros universos y escapar de mi rutinaria vida de princesa —le siguió Blaze.

—¿Vida de princesa? Wow, debió ser todo un infierno —Rouge expresó sarcásticamente.

—No opines si no te consta, aun no me conoces bien —replicó Blaze.

—¿Y a qué se deberá? —contrapuso la murciélago algo molesta.

—Mi aldea me discriminaba así que hui y hallé Ágapi, el hogar de Amy que me acogió con calidez, así que me quedé y juré defenderlo —Miles tomó la palabra cuando Blaze decidió no responder—. Luego conocimos a Knuckles, a quien Ágapi también acogió y convirtió en su guardián, y después llegaron Blaze y Silver, quienes nos hablaron de su objetivo. Decidí que si debía ser entonces era mi deber convertirme en Apoteosis para procurar un buen futuro a Ágapi, Mobius y el resto del universo, además de acabar, o al menos acallar, el purismo.

—Eres un héroe un poco clásico para mi gusto, pero me agrada tu determinación —manifestó la rehén volviéndose a ver a Knuckles—, ¿y tú grandulón?

—Solía pertenecer a la honorable tribu de las equidnas, la cual, aunque me apene decirlo, cargaba con una larga historia de guerra y conquista desmedida e imparable gracias al poder de la Esmeralda maestra, que fue robada por la tribu de los búhos y escondida, lo que desencadenó una serie de conflictos que terminó con la desaparición de ambas tribus. Tras que los últimos miembros de la mía fuesen a luchar con Garra Larga, la última búho, y murieran, decidí buscar a su protegido, un joven erizo azul, quien debía poseer el secreto que me llevara a la esmeralda. La busqué por años hasta que me topé con un grupo de malvados puristas que me engañaron y me hicieron creer que ese erizo era el maestro de Tails y Amy, contra el que luché antes de que, para mi fortuna, Tails me derrotara y me introdujera a la gente de Ágapi. El resto ya te lo contaron —relató el pelirrojo.

—Qué denso —calificó la chica cautiva—, ¿y qué pasó con la Esmeralda maestra? Si cae en las manos equivocadas todo el universo estaría en gran peligro.

—Bueno…—el chico más alto trató de encontrar palabras que pudiesen articular lo que sentía—, hace un tiempo me di cuenta de que solo deseaba la esmeralda porque era el mayor objetivo de mi tribu, ya que en realidad solo ansiaba volver a tenerla, así que cuando fui parte de otra, mi ansia se calmó y dejé la esmeralda de lado —explicó previo a alzar su cabeza—, pero es cierto que no debería permitir que cualquiera la obtenga, una vez que derrotemos a Lenin y Silver tenga el pedazo de meteorito que necesita debería ir a buscarla.

—No tendrás que hacerlo solo —le aseguró Tails—, si la buscamos juntos de seguro la encontraremos pronto.

—Bueno, puede que ni siquiera haya necesidad de eso —afirmó Blaze—, después de todo, gracias a Fink, ganaste acceso a la tecnología secreta del estado, y dado que éste probablemente se adueñará de laboratorios E-cat, podrás usar su detector de energía del caos, por lo que podrás buscar la Esmeralda maestra por todo el universo.

—Las máquinas pueden ser muy útiles, pero cuando se trata de piedras preciosas estoy segura de que nada ni nadie se me compara. De seguro la habría tenido en mis manos apenas unas horas después de enterarme de su existencia de haber oído de ella antes —declaró Rouge.

—¿Y cómo tú llegaste a ser lo que eres ahora? —Silver de repente pidió saber.

—Pues nací cuando un par de jóvenes idiotas fantasearon con la idea de ser padres y usaron un inyector con que me implantaron en la tierra, lo típico —ella recordó entre risas—, hicieron lo que pudieron, pero vaya que la responsabilidad no era lo suyo, lo que me daba la libertad de hacer muchas travesuras, siendo así que descubrí mi habilidad en los robos, aunque siendo una niña, por supuesto que alguien me atrapó, un mono ladrón de manos rápidas que ganaba dinero robando tesoros para sí mismo o para otras personas, ya sea que pertenecieran a alguien o no. Él necesitaba un compinche y decidió que debía ser yo así que me compró y me entrenó en el arte del robo. Al final lo atraparon y encarcelaron por el resto de sus días, pero aun así le guardo cariño, aunque por supuesto me juré ser al menos un poco mejor que él.

Todos se sorprendieron muchísimo por la historia de la fémina, así que se hizo el silencio por varios segundos hasta que Tails habló.

—Lo siento —dijo—, no sé si sea mejor no tener padres o tener padres negligentes, pero entiendo cuan mal se siente el no tener control sobre tu propia vida, es decir, nadie pidió nacer, pero al menos mis amigos fueron creados y criados por padres responsables y amorosos, mientras que yo lo fui por el error de una computadora y tú por una mala decisión.

—Puedes estar tranquilo, en realidad nunca reparé en ello, y aun así no podía quedarme llorando solo porque no fui bien planeada —aclaró la joven mujer—, además de que, admito que me siento especial por mis condiciones, o sea, ¿cuántas más personas tuvieron una infancia tan turbulenta como la mía o como las suyas?

—Bueno, es una linda forma de verlo —comentó Blaze—, ciertamente todos somos excepcionales por las vidas que nos correspondieron, las cuales nos condujeron a conocernos, lo que creo que nos ha hecho a todos felices al fin y al cabo, pero estoy seguro de que todos habríamos preferido vivir una vida sin problemas mayores que tareas y dramas escolares y haber conservado a nuestros padres hasta la adultez.

Knuckles emitió un gruñido y Silver un sonido a modo de aprobación.

—Y sí que hay muchas personas que tuvieron una infancia tan o más turbulenta que la tuya Rouge, muchos niños humanos, según leí en el único libro terrestre de la biblioteca de Ágapi —recordó Miles.

—Bueno, lo entiendo, debería haber más control sobre las máquinas de reproducción y todos deberíamos haber sido normales, pero reacomodando lo que dije antes, esto es lo que somos, ¿no deberíamos tratar de hallar felicidad en eso? Puede ser difícil, pero esta es nuestra única vida hasta donde sabemos, aunque sea solo por uno de los millones de segundos que podemos tener, valdrá la pena si disfrutemos al menos uno, así que no podemos llorar por siempre.

—Puedes estar tranquila —participó Knuckles—, creo que ya lo hemos hecho —aseveró, haciendo sonreír a todos, al menos hasta que Tails gimió.

—¡MI clon dejó de moverse! —advirtió el zorro—, pero me sigue hablando desde cerca, ¡ubiquen su cuerpo como el mío y corran!

Todos imitaron tan bien como pudieron al zorro, lo que demostró rendir sus frutos cuando la luz de la llama de Blaze se reflejó en el hielo en que hallaron al doble en un cubo de hielo. Inmediatamente después un haz de luz azul creó una capa de hielo algo gruesa sobre la burbuja que protegía al equipo, por lo que su dueño se apresuró a expandirla, logrando azotar a su atacante contra la pared, quien cayó una vez que la esfera reventó, mas se recuperó en medio del aire y disparó desde su pico con la pretensión de materializar una capa de hielo sobre el piso y deslizarse, alargando su pista hacia las paredes, donde creó una curva para regresar en dirección a Knuckles, a quien apuntó sin llegar a congelarlo gracias a la gran roca que Silver interpuso en su trayectoria con su telequinesis a fin de que después el equidna la arrojara, logrando sacar al pingüino de su camino helado.

El ave se sostuvo la cabeza con dolor, mas pronto vio el tacón de las botas de Rouge cayendo hacia él, por lo que enrolló su aleta y creó témpanos que tiró a la alada, sin éxito debido al fuego de Blaze que derritió los chuzos, forzando al cazarrecompensas a disparar una fría ventisca desde su boca con el objetivo de rodar lejos de la murciélago solo para encontrarse con la espada de Tails descendiendo hacia su cabeza, por lo que en su desesperación creó una burbuja a su alrededor con la que empujó al raposo previo a usar su habilidad sobre los bordes de la burbuja a fin de crear una espesísima cúpula a su alrededor.

—¡Cobarde! —gruñó Knuckles agitando su brazo mientras sus rayos surgían a su alrededor antes de golpear el hielo, sin lograr perforarlo por completo—, otro golpe debería bastar.

—Espera, Knuckles, tengo una mejor idea —prometió Blaze mientras tecleaba en su celular para que después un anillo dorado surgiera en medio de la cueva, del que Amy salió girando en el aire con su martillo en mano en dirección a la gran estructura congelada, logrando atravesarla de lado a lado de modo que terminara de quebrarse por sí misma.

Los amigos de la chica de vestido descubrieron su figura junto a una de las paredes de la caverna, con la cabeza de su último adversario aplastada contra la pared con grietas alrededor para que luego se desintegrara.

—¡Glacies!, ¡Glacies!, ¡¿qué paso?! —preguntó una voz que todos reconocieron bien desde un dispositivo como el que los héroes utilizaban para comunicarse y cuyo sonido se cortó de repente.

—Eso debía ser lo que llevaba en el bolsillo de este cinturón —dijo Rouge recogiendo la prenda mencionada.

—Es probable que ese tal Glacies haya dicho a Lenin todo lo que pasó —concluyó Blaze—, y ahora que se quedó sin apoyos, solo le queda uno, Shadow.

—Incluso si podemos derrotarlo, será un hueso duro de roer —previno Knuckles.

—Si en realidad derrotó a ese tipo tan rápido como dices y es tan fuerte, a juzgar porque ninguno de mis clones sobrevivió en laboratorios E-cat, probablemente solo se abra paso y tome el diamante —informó Tails.

—Bueno, es invencible en teoría, pero es susceptible a la distracción, como demostraste antes, y tampoco es como que vaya a quebrar las paredes, después de todo, no es invulnerable —recordó Amy.

—Cierto, solo hay que crear una barrera con clones, burbujas, rocas, fuego o lo que sea —sugirió Silver.

—Pero aún debemos de considerar lo que puede pasar si logra tomar a diamante blanco —estableció Blaze—, tenemos dos diamantes, ellos podrían igualar el terreno ganando el torneo, pero estando Lenin tan desesperado puede que busque tener a Diamante rosa de una vez infiltrándose en el punto del estadio en que tengan el trofeo, así que para evitar perder la ventaja debemos proteger nuestros diamantes y a diamante rosa, al menos haciendo que la única forma de obtenerlo sea ganando el torneo —Blaze cerró los ojos por unos segundos antes de abrirlos y levantar la cabeza—. Tengo un plan.

Debo admitir que es irreal que tantas personas hayan ido a ver a Tails y comprado su mercancía tan rápidamente y que solo estaba proyectando una fantasía personal, ya que pese a que no me sentiré mal si no pasa, sí sueño con ser admirado por un considerable conjunto de personas algún día y pasear por una alfombra roja, claro que no quiero ser la estrella principal sino sólo un añadido.

De forma similar, es irreal que alguien que desee ser presidente y haya llegado tan cerca de pronto decida que no hay forma de que lo logre a menos de que gane una apuesta arriesgada con alguien que, si bien es popular, salió de la nada y apenas conoce, ya que, claro, realmente no hay forma de que gane sin Tails, pero Fink no tiene razones para creerlo, claro que intenté justificarlo un poco con la idea de que vio en la caída de Ekaterina una oportunidad, pero pensando en retrospectiva, sigue sin ser muy auténtico.

Lo que sí deseo que les haya gustado es la conversación de los protagonistas acerca de la bondad de Dios y la bondad del control natal, ya que me sentí especialmente bien al escribirlo porque realmente me sentí como un artista al expresar ideas a través de los personajes, aunque sé que los verdaderos artistas son mucho más sutiles.

Sin nada más que escribir por hoy, me despido.