Disclaimer: applied.
Advertencias: Todos los capítulos de este fic forman parte del universo que he creado.
El Baúl de los Recuerdos
Corazón de robot
Los ojos miel miraban a través de la ventana como los copos de nieve caían lentamente. Y ahí, bajo sus cobijas observaba como el paisaje invernal lucía mágico fuera de su habitación. Sin embargo, hacía falta solo echarle un rápido vistazo al interior de la habitación de la joven para darse cuenta que la magia no necesariamente existía en el lugar.
El televisor permanecía encendido con alguna serie de Netflix de fondo que ella ignoraba por estar mirando a través de la ventana sin realmente ver. Los platos y vasos acumulados en su mesita de noche junto a unas cuantas envolturas de comida chatarra y las prendas de varios días regadas por la alfombra de su habitación combinaban con su cabello desordenado y el pijama desaliñado.
Un suspiro lastimero escapó de entre sus labios cuando escuchó a su hermana llamar a la puerta de su habitación.
── ¿Kuriko? ¿Volverás a quedarte sin cenar?
La joven veinteañera cerró los ojos y se apretó contra su cobija.
──Más al rato veré que como. ──Murmuró, sin ánimos de hablar. Sabía que su hermana podía escucharla gracias a su oído sónico. ──Ahorita no tengo hambre.
Tras unos largos segundos de silencio escuchó un suspiro detrás de la puerta.
──Kuriko, ábreme.
Silencio.
──Kuriko, no me obligues a entrar. Tienes 21 años, deja de hacer rabietas.
Sólo entonces la castaña gruño abatida.
── ¿Qué quieres Momoko? ¡Tengo sueño, déjame en paz! ¡Estoy de vacaciones!
Momoko, detrás de la puerta soltó un suspiro exasperado al techo. Aquello comenzaba a preocuparle. Era exactamente 23 de Diciembre. Su hermana había salido hacía unos cuantos días de vacaciones como cada año de universidad, y lo único que había hecho desde entonces había sido encerrarse en su habitación, permanecer en pijama y comer escasamente.
Y no era que ella fuera metiche, pero su oído sónico le había permitido escucharla llorar un par de noches y otra más discutir por el teléfono con quien ella estaba segura era Ken, su mejor amigo, y el hijo del profesor.
Aunado a aquello, Momoko era inteligente y había notado ya desde hacía unas cuantas semanas el progresivo cambio en el semblante de Kuriko y lo poco que la había visto rondar por el laboratorio o cerca de Utonium. Por otro lado, Brick, que pasaba casi todo el timpo junto a sus hermanos en el laboratorio con el profesor, le había confirmado lo que ella temió aquel día de la llamada por teléfono. Aquel jovencito que nunca se exaltaba había permanecido en su habitación encerrado hablando ── gritando ──por teléfono por casi una hora.
Estaba segura, su hermana, sufría de mal de amores.
La pelirroja, sabiendo que no iba a lograr mucho más aporreando la puerta, cogió su móvil y mientras caminaba fuera de casa donde estuviera segura que nadie más la escuchaba, marcó el número de su prometido.
── ¿Bueno?
──Hoy es el día Brick. ──Anunció.
──… ¿Ok? ──Dijo él con confusión. ──Vas a tener que darme más contexto porque no te sigo.
──La situación de Ken y Kuriko ha ido demasiado lejos ya.
Escuchó a Brick suspirar al otro lado de la línea.
──Momoko no creo que-
──Brick, nos casamos en pocos meses y de preferencia quiero tener una hermana sonriente en las fotos y no el zombie en el que se ha convertido.
Esta vez el pelirrojo se rio al otro lado de la línea.
──No seas exagerada, faltan tres meses para eso aún. Además, es asunto de ellos, no seas entrometida Bloss.
──Ha sido asunto de ellos desde hace seis años, y henos aquí.
──Vale, es verdad. Pero hay que dejar que Ken sea hombrecito y se haga cargo el sólo. O Kuriko. O que se yo. Ellos tienen que arreglarlo por sí mismos.
Brick no podía verla, pero sabía que la mirada que le estaba dedicando era de inconformidad.
──Amor ──Comenzó ella. ──Tu y yo sabemos perfectamente que si esperamos a que le camine el ratón a Ken, estamos perdidos. Además, lo dices muy digno como si no recordaras que fui yo la que me declaré porque si hubiera esperado a que tu tomaras la iniciati-
──Vale, vale, vale. ──Interrumpió él. ¿Es que acaso nunca le podría ganar una discusión a Akatsutsumi? ──Tú ganas. Pero te advierto que no pienso hacer cosas locas.
Blossom sonrió.
──En la guerra, en el amor y en navidad, todo se vale.
Y Brick sintió escalofríos porque estaba hablando con la pelirroja ex líder de las PowerPuff que no le tenía miedo a nada. Ni a casarse con un ex villano, ni a hacerle frente a HIM, ni a pedirle prestado un avión de guerra a Estados Unidos si era necesario.
── ¿Y? ──Dijo él por fin, cediendo nuevamente a las locas peticiones de su chica. ── ¿cuál es el plan?
── Estás loca.
── ¡Me encanta!
Momoko miró los rostros de sus amigas a través de la video llamada, Miyako sonriente, Kaoru fastidiada. Sus reacciones habían sido las esperadas.
── ¿De verdad tengo que ir? ──Kaoru cuestionó con desgane. Momoko rodó los ojos.
── ¿Qué cosa tan importante tienes que hacer que no puedes? ¡Esto será lo más divertido que harás el día de hoy!
── ¿Ah, no sé?... ¿Pasar el día con mi novio que está de vacaciones? Y honestamente, dudo que Ken piense que esto es divertido.
── ¡Pero si Butch también nos ayudará! ──Debatió ella. ──Es demasiado cotilla como para no ir. Y Ken no tiene otra opción.
──La pelirroja sabe lo que dice. Yo me apunto. ¡Joder Boomer me las pagarás! ──Dijo el pelinegro mirando la pantalla del televisor mientras se veía morir en el video juego. Las risas de Boomer se escucharon detrás de Miyako.
──Momoko, de verdad que solo quería estar en casa comiendo y viendo Netflix. Hace semanas que no he podido tener un poco de descanso. Ken y Kuriko estarán bien en un par de días. ──Se quejó la morena. ── ¡Además! ¡Miyako está embarazada! No puede andar por ahí haciendo locuras.
──Pésima excusa.
──Kaoru, apenas tengo tres meses.
── ¡Y es una poderosa PowerPuff! ──Determinó por fin Momoko.
──Yo sí te ayudo Bloss. Últimamente no he hecho nada más que comer y vomitar lo que como así que me hará bien salir de casa. Estoy segura de que Boomer querrá venir también, lo único que ha hecho últimamente es cuidarme e ir a comprar mis antojos nocturnos.
── ¿Ir a dónde? ──Se escuchó de fondo el rubio que tampoco despegaba su vista del televisor tras su reciente victoria frente a su hermano mayor.
──A que Ken y Kuriko se hagan novios. ──Informó a su marido.
── ¿ENSERIO? ──Exclamó él rubio. ── ¡Joder ya era hora!
──De verdad. No me cansaré de decirlo. ──Dijo Kaoru. ──Ustedes son más cotillas que las señoras del mercado.
Momoko juntó sus manos en un aplauso efusivo con los ojos brillosos.
── ¡Genial! ¡Está todo listo! ¡Hay que apurarnos a preparar todo que Brick ya debe estar en lo suyo!
Y sin más, finalizó la llamada.
── Ojalá no hubiera preguntado cual era el plan. ──Pensó el pelirrojo incómodo frente a la puerta de la habitación de Ken. ── Ojalá no estuviera tan enamorado de esa loca como para hacerle caso.
Pero si lo estaba y ahora intentaba descifrar como hacer lo que su prometida le había pedido. El indicado era Boomer que era cursi y fácil de palabra, pero ¿Él?, él no podía hablar de esos temas con nadie que no fuera Momoko y tal vez Boomer y Butch.
El asunto era que desde que Miyako estaba embarazada Boomer apenas y se pasaba por el departamento, y más aún por el laboratorio. Butch en ese momento estaba con Kaoru, así que el único que quedaba libre era él. Por eso, había tenido que dejar la comodidad de su casa para ir al laboratorio, cosa que en realidad no era rara porque pasaba el 80% del tiempo ahí, pero no para ir a hablar de cursilerías.
── Ustedes tres son lo más parecido a un hermano que tiene Ken. Será demasiado incómodo para él hablarlo conmigo o Miyako. Boomer ahora mismo está cuidando su esposa embarazada y Butch está con Kaoru. Así que el más cercano al laboratorio eres tú ¡Además tu eres mi ayudante principal y Kuriko es tu cuñada!
Tras recordar aquello que le dijo Momoko suspiró y simplemente tocó la puerta. No tenía nada preparado, pero dudaba lograr hacerlo así que, ¿Por qué esperar?
Tras escuchar un monótono "¿Quién?" Abrió la puerta para pasar sin pedir más permiso y cerrarla tras de sí.
── ¿Brick? ──El joven se reincorporó sobre su cama extrañado, pero Brick lo miró de la misma forma al encontrarlo en aquel estado tan impropio de él.
Habitación sucia, con ropa común y corriente, despeinado y envolturas de comida chatarra de la máquina de dulces en su mesa de laboratorio ─Sí, tal cual lo escuchan, ese chico tenía una poyata en su habitación─
── ¿Todo bien? ──Cuestionó el pelinegro ante el silencio del mayor. Se había levantado y sacudido un poco la ropa, le miraba algo incómodo, tal vez por sentirse invadido en un momento tan vulnerable.
Brick miró a su alrededor.
──Te pregunto lo mismo. ──Dijo. ──Pareces un dementor desde hace dos semanas.
Ken suspiró y se sentó en el borde de la cama.
──Ah, eso… ──Murmuró. ──Estoy bien. Solo estoy de vacaciones, el laboratorio está cerrado. Así que… ──Se encogió de hombros.
Brick asintió.
──Eso es obvio enano. Lo raro es que no has salido de esta pocilga y Kuriko no se ha parado por aquí en semanas.
──Bueno, no tiene porque estar por aquí todo el tiempo ──Dijo, instantáneamente de malhumor.
Brick rodó los ojos.
──Mira tarado. No voy a andarme con rodeos. Vine a hablar contigo de Kuriko porque ya es hora de que tengas los cojones para arreglar lo que sea que haya pasado entre ustedes dos. Lo de hace dos semanas y lo de toda la vida, me refiero.
Había aceptado hablar con el chico, pero no iba a ser ni dulce ni maternal porque ni que fuera Miyako.
Ken le miró con las mejillas rojas y el ceño fruncido.
──No sé de qué hablas.
──Ken, no soy estúpido. Estoy hablando de que llevas toda tu miserable existencia enamorado de esa pulga enfadosa y no te han alcanzado seis años para hacer algo al respecto. Y no intentes negarlo que todo el mundo lo sabe, ¿Vale? Ahorrémonos un poco de tiempo.
Ken suspiró y miró al techo para después volver a encobijarse en su cama dándole la espalda.
──Bueno, pues como bien sabes no has dicho nada nuevo, así que hazme el favor de dejarme en mi pocilga y volver por donde viniste. Apaga la luz cuando salgas.
El pelirrojo cruzó los brazos sin saber como continuar. Estaba resultando igual de difícil como lo pensó.
──Mira, Ken. ──Comenzó otra vez. ──Vine porque Kuriko lo está pasando igual de mal que tú. Créeme ──Recalcó. ── Esto es lo último que quiero hacer el día de hoy, pero esta tan mal que he decidido venir.
Utonium resopló con sarcasmo aun dándole la espalda, obviamente sin creer ni una palabra de lo recién dicho.
──No mientas solo porque Momoko te pidió que vinieras a hablar conmigo.
── Es verdad que Momoko me pidió venir. ──Admitió. ── Pero no es mentira que la pulga lo está pasando igual o peor que tú.
── ¿Peor que yo? ──Espetó, reincorporándose nuevamente para verlo. ── ¿Peor que yo? Ha sido ella la que me ha abofeteado y me ha dicho que no la vuelva a buscar.
Aquella información lo tomó desprevenido. Así que sí había sido una pelea grave.
──Mira, enano. No sé que pasó entre ustedes y no me interesa. ──Dijo. ──Pero dudo mucho que lo haya dicho realmente esperando que le hicieras caso.
──No tiene lógica.
──Así funciona. ──Estableció. ──Hazme caso.
──Pues no quiero. Si taaan mal la ha pasado, que venga ella por su propio pie. ¡Aunque seguramente está demasiado ocupada consolándose con algún nuevo novio con tres de IQ capitán de algún estúpido equipo deportivo de la universidad!
Brick rió para sus adentros.
──Entonces la única opción para ti es quedarte aquí celándola como tooooda la vida, ratón de laboratorio.
── ¡Que no me dan celos!
── Joder ──Pensó Brick comenzando a irritarse. ── ¿Así de terco y orgulloso habré sido yo con Momoko? Seguramente hice el rídiculo como este crio mil veces…
Miró al pelinegro girarse otra vez para darle la espalda.
──Mierda enano, ¿Tan grave fue lo que paso para que ninguno de los dos pueda dar su brazo a torcer?
Aquella pegunto hizo que inevitablemente, Utonium recordara la tarde que todo pasó:
Ken suspiró abatido con un extraño malestar en el pecho mientras escuchaba la historia de Kuriko junto a Peach. Había encontrado a su novio, el capitán del equipo de baloncesto de la Universidad de Tokio, besando a una de las animadoras cuando fue a buscarlo a los vestidores.
Siempre era lo mismo. Novio que encontraba, novio que terminaba rompiéndole el corazón y ¿Adivinen quién era el tarado que siempre estaba listo para consolarla? así es. Él. Pero ya estaba cansado de ser paño de lágrimas de su amiga para a los meses después verla encontrando un nuevo grandulón fornido. Siempre era lo mismo.
No recordaba muy bien como habían llegado a aquel punto en el que estaban enojados el uno con el otro gritándose y reclamándose cosas que aparentemente no tenían nada que ver con el tema del exnovio, pero ojalá hubiera estado el profesor en el laboratorio para escuchar los gritos y detenerlos. Tal vez las cosas no hubieran escalado tanto.
── ¡Todo esto es tu culpa! ──Sollozo alto y audible ella. El joven científico hizo una mueca de clara confusión y enojo.
── ¿Mi culpa? ¿Mi culpa? ¿De qué remota e incomprensible forma que tu novio te haya engañado es mi culpa?
── ¡Si tu fueras lo suficientemente valiente para admitir que te gusto esto no habría pasado! ──Dictaminó segura de lo que decía.
Ante la declaración Utonium se sonrojo y aspiró impresionado para luego fruncir el ceño con indignación.
── Y ¡¿A ti quién te dijo que tú a mí me interesas de alguna forma?!
── ¡Deja de mentirte!
── ¡Y Además en todo caso! Aunque es irrefutablemente un infundio ¿De qué ilógica manera cambiaría algo?
── ¡USH! ──Gritó al aire, desesperada tanto por la situación como por la forma de hablar del chico. ── ¡Eres un IMBÉCIL Ken! ¡Eso es lo que eres! ¡Un IMBÉCIL!
Kuriko se dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección contraria al pelinegro que seguía gritando a las paredes, ya indispuesta a seguirle mostrando más lágrimas a Utonium.
Por su parte, Ken, enrabietado por el insulto, seguía gritando consiente de que seguía dentro del campo auditivo de su amiga.
── ¿Yo soy el Imbécil? ¡Pero si eres tú la que no para de escoger novios con tres de IQ! ¡Si fueras un poquito inteligente te mantendrías alejada de todos ellos, pero eres una niña mimada, egoísta y superficial que lo único que quiere es un novio popular que le pague todas las citas! ¡En todo caso tú eres la imbécil!
Al escuchar aquello la castaña paró en seco su caminar, para segundos después girarse y caminar apresuradamente hacia el pelinegro que la miraba furioso.
Fue más rápido de lo que pensó, pero le abofeteo tan fuerte como pudo, lastimándose ella también en el acto.
Lo único que se escuchó por un par de segundos fueron las respiraciones agitadas de ambos. Cuando Ken volvió a girar su vista hacia la de ojos miel, sus lágrimas habían desaparecido y lo miraba de una forma que le causó angustia, pero intentó no hacerlo notar.
── No vuelvas a acercarte a mí. ──Le espetó. ──Si eso es lo que piensas, ¡No vuelvas a acercarte a mí, Ken! Te jactas demasiado de tu estúpida inteligencia, pero mira para lo que te ha servido, ¡Que no entiendes ni siquiera lo que está pasando!
── ¿Y ahora de que hablas? ──Gruñó, más recompuesto de la sorpresa que había sido el ser abofeteado por su amiga.
──Podrás tener el IQ más alto de todo Japón, reconocimientos, maestrías y especialidades, pero eres como un robot. Tienes el corazón frío.
Y aquel comentario se acomodó en un lugar incómodo en su pecho, por lo que ya no pudo hacer nada más que observar a la de ojos miel girarse y emprender su camino a casa. Tras varios segundos en los que Peach se limitó a mirarlos con toda la preocupación que un perro robot podía expresar, logró salir de su ensimismamiento para caminar directo a su habitación con su corazón de robot doliéndole más que la mejilla abofeteada.
Suspiró abatido tras volver a la realidad en la que Brick estaba en su desordenada habitación haciendo preguntas que no quería responder.
──Sí, ninguno de los dos queremos vernos. ──Respondió después de un minuto metido en sus pensamientos. ──Ahora vete. Kuriko estará bien en un par de semanas, como siempre. Es cuestión de que encuentre a alguien más para consolarla.
──Podrías consolarla tú.
──Créeme, no creo que quiera.
Brick miró al techo con desesperado intentando no golpear a aquel cegatón.
──Ken, no puedes esperar que Kuriko se quede soltera esperando por ti. ¿Qué quieres que la pulga haga si lo único que haces en negar públicamente que tienes algún interés en ella?
──No tengo interés en ella.
──Lo tienes y lo sabes perfectamente. Y… ella también en ti solo que nunca le haz hecho caso.
Silencio.
Ya harto de aquello y sin estar seguro de poder hacer más, Brick se levantó pensando en que lo ultimo que podía hacer, era lo mismo que su novia hacía para convencerlo de hacer algo que no quería. Hablarle con… con… *suspiro* …con el corazón.
──Mira, enano. No cometas el mismo error que yo cometí con Momoko hace seis años. Pasé 3 años negándome a mí mismo la realidad. La hice sufrir a ella y a mí mismo, y sólo hice el ridículo porque era más que obvio lo que pasaba y hoy, a pesar de que negué mil veces la situación, terminé pidiéndole que se casara conmigo. Te puedo decir que hubiera deseado haber dejado mi orgullo antes. ──Abrió la puerta de la habitación y como un último intento antes de salir, dijo: ──Además, a Momoko le encantaría que aparecieras en las fotos familiares de la boda. Iré a saludar al profesor y me largaré de aquí en quince minutos. Tienes ese tiempo para decidir si vienes o no conmigo.
── ¿Ir contigo? ¿A dónde?
Y sin más, Brick salió sin darle una respuesta a su última pregunta.
La puerta de su habitación se abrió abruptamente y las luces se encendieron al instante. Kuriko, cegada por la repentina claridad, gruño en disconformidad.
── ¡Momoko!
──Levántate ya. Necesito que me acompañes a comprar regalos para mamá y papá.
── ¿Estás loca? Es 23, los centros comerciales estarán horriblemente llenos. Yo me quedó.
──No te estoy preguntando, Kuriko. Levántate ya o tendré que usar la fuerza. Y creo que sabes perfectamente que no vale la pena esforzarte en llevarme la contraria.
── ¡ARG TE ODIO! ──Chilló, para levantarse de malos modos, sintiéndose sin opciones. Se dirigió a su armario con grandes pisotones, y aquella rabieta le recordó a la mayor; una Kuriko de 15 años molesta por haberle ocultado años el hecho de ser una PowerPuff Girl. ── Pero no pienses que me arreglaré o algo así, y si eso tarda demasiado me largaré. ¡De todos modos no entiendo porque me necesitas para comprar un par de camisetas o lo que sea!
Momoko se acercó por detrás.
──La que necesita salir de acá eres tú, y yo creo, que te conviene ir bien vestida y no en esos harapos que tienes puestos desde hace semanas. Sólo digo.
──Sólo vámonos. ──Gruñó tras haberse puesto zapatos, un abrigo y haber cogido un bolso para su móvil.
Momoko se encogió de hombros.
──Yo le advertí. ──Murmuró siguiendo a su hermana de cerca.
──Estamos de camino. ──Momoko hubiera querido dar un brinco de felicidad, pero iba conduciendo.
── ¡Vale, ya estamos listos! ──Susurró, intentando no ser escuchada por su hermana que iba sumergida en sus audífonos ignorando todo lo que podía a su paso. Colgó y llamó a Miyako. ── ¡Ken y Brick están cerca, yo llego con Kuriko en un momento!
── ¡Nosotros ya estamos listos también! ──Dijo la rubia. Podía escuchar a Boomer discutir con Kaoru algo respecto a donde poner unas luces. ── Fue difícil encontrar decoración bonita, pero logramos robarnos algunas del parque sin que nadie se diera cuenta… creo.
Momoko decidió que no quería preocuparse por las posibles consecuencias, si todo salía bien, valdría la pena, además no era como que fueran a robarlas realmente.
── ¡Vale, escóndanse que estoy a 1 minuto! ──Dijo aun entre susurros para posteriormente colgar y girar su mirada a su hermana que seguía en la misma posición de partida. Sentada con los brazos cruzados, cabeza recargada en el cristal, ojos cerrados. Música tan alta que podía escucharla aun estando a una distancia considerable de ella.
Carraspeó alto, intentando sacarla de su ensimismamiento, pero no dio resultado. A la distancia, comenzó a ver unas luces y unas estelas verde y azul volando para posarse entre los árboles.
Tras unos cuantos segundos más, cuando las luces y la decoración fue evidente Momoko sonrió y paró el auto para tocar el brazo de su hermana quien la miró con parsimonia.
──Se ha descompuesto el coche. ── Sólo entonces la castaña abrió los ojos con sorpresa.
── ¿Qué? ──Giró su vista al frente y hizo un gesto de confusión. ── ¿Dónde? ¿Dónde estamos? ──Miró a su alrededor. ── ¿Estamos en bosque? ¿Qué diablos está pasando Momoko?
La pelirroja se encogió de hombros.
──Quise tomar un atajo al centro comercial para que te distrajeras.
La menor boqueó como un pez.
── Estás loca, ¿verdad? ¡Estamos a kilómetros del centro comercial! ¿Cómo esto va a ser un atajo! ¡Y se ha descompuesto el coche!
Momoko salió del auto. Tras mirar a todos lados con enojo, Kuriko terminó por salir también.
──Tranquila todo estará bien. Sólo tengo que llevar el coche a un taller, volando no tardaré.
── ¡Es 23! ¡Nadie está trabajando!
Momoko se transformó.
── ¿Por qué no esperas aquí? ¡Es un lugar precioso! ──Señaló a los arboles con blancas luces, algunos renos de luz, y nochebuenas por todas partes. De verdad que había quedado espectacular para el poco tiempo y pocas cosas que tenían.
Kuriko la miró con perspicacia.
──Momoko dime que diablos está pasando. ¿Qué hace todo esto en medio de la nada y porque me trajiste aquí! ¡No soy estúpida!
La mayor se apresuró a tomar el auto y despegarse del suelo con él antes de que Kuriko intentara escapar de nuevo.
──Vuelvo en un minuto ¡No te vayas a ir!
── ¿A DONDE? ¡ESTOY EN MEDIO DE LA NADA!
── ¡No entres en pánico!
── ¡MOMOKO TE ODIO! ¡MOMOKO! ¡MOMOKOOOO!
No sabía porque había sucumbido ante la cháchara de Brick. Ahora se encontraba A muy pocos metros de distancia de una distraída Kuriko que seguramente no se imaginaba lo que esta ridícula gente había planeado y que el apenas era consciente de. El nerviosismo rápidamente se instaló dentro de él queriendo huir a su habitación. ¿Por qué tenían que hacerlo todo tan evidente, aparatoso y extravagante?
──Bueno. ──Dijo Brick. ──Aquí termino yo.
La alarma se instaló en su interior.
── ¿Qué? Pero ¿Por qué me trajiste aquí? ¿Qué hace Kuriko ahí? ──Dijo entre susurros sin querer ser escuchado aún. ── ¿A dónde vas?
Brick se encogió de hombros.
──Deja de quejarte que te hemos hecho un gran favor enano. Ahora ve ahí y arregla las cosas con la pulga.
──Pero…
──No seas cobarde, joder.
── ¿Pero que le diré? ──Dijo, tomándose los cabellos de la nuca desesperado.
──No te traje hasta acá para que entres en pánico.
── ¿Estás… estás seguro? ¿Estás seguro de lo que me dijiste en el laboratorio? ──Cuestionó, con la sinceridad que la desesperación le otorgaba. ──Yo no creo que le interese más que como amigo.
Brick suspiró.
──Estoy seguro. ──Dijo, para tomarlo de los hombros, girarlo en dirección a Kuriko y decir: ──Ahora ve ahí y arregla las cosas que estoy harto de ser tu niñera el día de hoy enano.
Le dio un empujón lo suficientemente fuerte para que se adentrara al circulo de luces y… tropezara en el acto.
Sí, una entrada triunfal hacia su primera declaración de amor.
──Págame. ──Escuchó en las alturas.
──Joder, no puedo creerlo.
Sin querer estar a la vista de los estúpidos ──muy estúpidos── tórtolos, levitó rápidamente hacia el follaje donde encontró a Kaoru y a Boomer, la morena dándole un par de billetes a su hermano.
── ¿Y que apuestan?
──Tu habilidad para convencer a Ken de que viniera. ──Con gesto ofendido miró como Boomer contaba el dinero gustoso. Pero que poca fe le tenían.
──Shhht, cállense. ──A unos cuantos metros, Momoko y Miyako los miraban furibundas.
Esa loca pelirroja. No podía creer todo el teatro que había armado.
──Les apuesto la misma cantidad a que Ken se vomita. ──Dijo Butch a su lado. Nadie quiso apostar contrario a aquello. Miyako, indignada dijo:
──Pues yo creo que todo saldrá bien. Yo apuesto a que no se vomita.
Boomer suspiró.
──Cielo. ──Le llamó. ──Se trata de apostar para ganar.
──Cállense todos que está diciendo algo. ──Espetó por lo bajo la rosa, haciendo que todos callaran y pusieran su atención en la pareja de jóvenes que habían vuelto su día patas arriba.
Kuriko se lamentaba de su pobre existencia tras ser abandonada a su suerte por su hermana cuando de pronto, un sonido ahogado la hizo girar su vista a la derecha para ver como Ken se levantaba entre quejidos con los ojos apretados de dolor. Se puso de pie con sorpresa.
¿Qué hacía ÉL ahí?
Al instante, quiso matar a su hermana. No había duda. Esto era obra de ella.
Cuando el chico se recompuso y abrió los ojos, vislumbro a la castaña de pie a metros frente a él, mirándole con una mezcla de sorpresa y duda. Aún no había salido corriendo por lo que esperaba que aquello fuera una buena señal, sin embargo, se quedó petrificado ahí. ¿Qué se suponía que debía hacer ahora?
Pasaron largos segundos en los que ninguno dijo nada.
──Eh… ──Comenzó, intentando articular algo con lógica. ── Peach te manda saludos.
── ¿Enserio? ──Pensaron todos los presentes, incluido el mismo Ken que solo quería abofetearse y volver a casa.
──Déjalo así, Ken. Te ahorraré la molestia de continuar con esto. Me largo. ──Dijo la chica, para girar sobre sus talones y comenzar a caminar hacia el lado contrario, por donde Momoko la había dejado.
──P-Pero, está anocheciendo.
Nada.
──Seguro volverán por nosotros.
Nada.
──Es un camino largo a casa.
Nada.
Kuriko estaba a nada de salir de aquel circulo de luces que se había montado en el lugar por lo que Ken miró al cielo con gesto abatido y tras un suspiro ──el décimo de la noche── alcanzó a decir audible para ella.
──No me molesta estar aquí, yo quise venir. Y no quiero que te vayas.
Kuriko, que había detenido su andar, aun de espaldas preguntó:
── ¿Planeaste esto con mi hermana?
Extrañado por la obvia respuesta a la pregunta, dijo:
── ¿Es enserio? Claro que no Kuriko.
── ¿Y cómo llegaste aquí?
── Bueno eso… ¡Eso no importa! ──Se apresuró, sin querer revelar absolutamente nada de la conversación que tuvo con el mayor de los Him. ──Sólo… vine porque…
Silencio.
Kuriko se giró, apreciando de cerca al chico que tenía una apariencia nada propia de él. Iba en un pijama hecho girones y lleno de basuritas por la reciente caída, el cabello despeinado como si tuviera días sin cepillarlo. En vez de su clásica bata de laboratorio, llevaba un abrigo negro para cubrirse del frío.
── ¿Por qué?
── Pues… quería… quería disculparme por lo que dije el otro día. ──Comenzó esperando no atragantarse. ──No creo que seas tonta, ni egoísta. Sólo… estaba molesto.
Aunque su semblante se había relajado, Kuriko seguía mirándolo sin su característica calidez. No se lo pondría fácil.
── Y no entiendo porqué si solo te estaba contando algo que me había pasado porque eres mi amigo.
──Pues porque tu siempre haces lo mismo ──Gruñó, en un tono un pelín más molesto de lo que había querido.
── ¿Hacer qué? ──Espetó ella del mismo modo. Ken cogió aire.
── No vine para pelear, Kuriko, de verdad. Lamento todo lo que dije y si me molesté y dije lo que dije fue porque eres mi amiga y creo que te mereces algo mejor a que te engañen.
La característica calidez de sus ojos comenzó a volver y los ojos se le empañaron solo un poco.
──Pues si fuiste un tarado por decir todo eso. ──Estableció. ──Pero… yo tampoco creo que seas un imbécil. Ni que seas un robot. Lamento haber dicho todo eso.
Esta vez se le empañaron los ojos a él. Tal vez era una tontería, pero siempre que alguien le decía que era demasiado frío o que no tenía sentimientos el comentario le afectaba más de lo que le gustaba admitir. Sobre todo, porque él pensaba lo mismo de su persona en muchas ocasiones.
──No te preocupes… ──Murmuró, mirando hacia el césped bañado en una fina capa de nieve.
──Lo que sí creo. ──Dijo ella, cansada de seguir esperando por el chico. ──Es lo que dije antes de decir que eras un robot.
Él la miró un segundo con confusión. Ella dio un paso hacia él.
──Que te mientes a ti mismo. ──Al instante se sonrojó y desvió la mirada.
──Ah… eso… bueno ──Comenzó sin saber que decir. Akatsutsumi dio otro paso hacia él.
── Y estoy cansada de esperarte. Quiero que me digas la verdad. Y si después de hoy quieres que te deje en paz, lo haré y no volveré a tocar el tema.
Ken movía el pie con insistencia.
──Y-Y ¿Qué quieres saber?
── Ken, me gustas desde que nos conocimos. ──Declaró la castaña ante lo que el pelinegro la miró todavía más rojo con sorpresa. ──Pero tu siempre has dicho que yo soy molesta y entrometida. Y siempre lo creí. Por eso siempre tenía novios. Al principio quería darte celos, pero después simplemente salía con chicos porque si tu no estabas interesado en mi… pues yo tenía derecho de buscar a alguien más.
Ken parpadeaba ante la declaración. Entonces… ¿Brick tenía razón?
──Últimamente pienso que más bien tienes miedo.
Utonium tragó duró.
──Y eso es lo que quiero saber. ──Kuriko dio un ultimo paso a él. Tan cerca que Ken podía apreciar perfectamente cada una de sus casi imperceptibles pecas. ──Quiero saber si realmente piensas que soy molesta e irritante y quieres que te deje en paz… o si mi segunda teoría es cierta.
──No ──Dijo, una octava más alta de lo que era su voz normal. Carraspeó con nerviosismo. ──No ──Reiteró con más seguridad. ──Yo… yo no pienso que seas molesta ni… ni quiero que te alejes. Es que yo…
Ken quería darse de golpes contra los árboles. No sabía como decirlo ni como explicarlo. Kuriko tenía razón; él era un genio superdotado en todo sentido excepto el campo emocional. Tenía corazón de robot y necesitaba que le dijeran los comandos procedentes para situaciones como esas.
──Es que no se cómo… ──Murmuró, ante lo cual Kuriko solo negó con paciencia ya no queriendo torturarlo más.
Le había admitido más cosas de las que esperaba, se había disculpado y había logrado salir de su casa en medio de una gélida tarde solo para hablar con ella.
──Está bien, yo te ayudo. ──Le tomó del rostro y lo besó. Un beso inocente, apenas un roce porque no quería que se desmayara en el acto sin más. Se separó de él lo justo. ── ¿A esto te refieres?
Rojo como un tomate, el pelinegro asintió con una sonrisa estúpida, contagiándosela a Kuriko.
──Vale. ──Dijo ella, para volver a unir sus labios con los de él. Tras un par de segundos en los que todo pareció perfecto, una voz dulzona los hizo separarse.
──Les dije que todo iba a salir bien.
──Maldita sea, joder.
──Págale a mi esposa, Butch.
Ken y Kuriko levantaron la vista a los árboles donde seis cabezas sobresalían entre el follaje. Al instante ambos se sonrojaron, Kuriko frunció el ceño y Ken…
Ken vomitó.
── ¡Miren lo que ocasionaron! ──Se quejó Kuriko abatida, alejándose al instante del científico.
── ¡Acabo de ganar la apuesta! ──Chilló Butch, bajando de los árboles con todos detrás.
──No cuenta si ya pasó la declaración.
──Yo no he escuchado que le pida ser su novia así que esto todavía no termina.
Otra arcada de Ken resonó en el lugar.
──Que asco ──Dijo Kaoru dando dos pasos hacia atrás. ──Pero bueno al final si que me divertí viendo a este niño hacer el ridículo.
── ¡USH! ¡Basta todos! ¡Lo están arruinando!
── ¿Arruinado? ──Brick cogió de los hombros a su cuñada y procedió a despeinarla fuertemente de la coronilla. ── ¿Tienes idea de todo lo que tuvimos que hacer por ustedes dos el día de hoy, pulga?
Kuriko cruzada de brazos y con el ceño fruncido, parecido súbitamente recordar algo. Se giró a su hermana.
── ¡TÚ! ──Corrió hacia ella con el ceño fruncido.
── Kuriko cálmate que lo hice por ti y Ke… ──El abrazo la tomó desprevenida. Cuando la menor se separó de la mayor, le sonrió.
──Gracias.
── Aww… Pero esto si que es tierno. ──Sollozaba Miyako que por las hormonas del embarazo estaba más sensible que de costumbre. Y tras un par de segundos más, procedió a vomitar igual que Ken.
Boomer suspiró.
──Será mejor que Miyako y yo nos vayamos a casa. Ese bebé se mueve demasiado y ya hicimos mucho por hoy.
── ¡Alto! ──Intervino Momoko ── ¡No sin antes sacar una foto para el Baúl de Recuerdos!
Ken la miró con angustia, Kuriko con los ojos brillosos.
── ¿Foto? ──Dijeron ambos al mismo tiempo.
La de ojos miel miraba el papel entre sus manos sonriente. Ella y Ken con unas pintas horribles, el ultimo con cara de enfermo, ella sonriente. Ambos rodeados de sus entrometida familia.
──Y bueno ──Dijo Kuriko, mirando a todos los niños que permanecían sentados en el suelo mirándola con atención. Los adultos reían de cuando en cuando recordando las anécdotas del día. ──Esa es la historia de como el tío Ken y yo nos hicimos novios.
── ¿Así que por eso están en pijama y tan mal vestidos?
──Y el tío Ken se ve horrible.
── ¡Entonces yo ahí estaba en tu panza, mamá!
── ¡Y mis papás ya se iban a casar!
── ¿Osea que el tío Ken solo ha tenido una novia en toda su vida?
Los adultos reían ante el montón de preguntas y comentarios de la nueva generación que no hacía más que sacar y sacar más fotos de la caja.
Ken y Kuriko por su parte se miraron, y aunque el pelinegro se veía algo avergonzado, sonrió a la de ojos miel, quien tomó su mano y él la acepto gustoso.
──Te amo ──Susurró audible solo para él, mientras con su mano libre sobaba su enorme pancita de embarazada.
──Y yo a ti. ──Respondió de la misma forma.
Y Kuriko pensó, que sí, tal vez Ken tenía corazón como de un robot.
Pero ese corazón solo le pertenecía a ella.
Y no importaba nada más.
Miss Nutella aquí otra vez.
He disfrutado mucho escribiendo este capítulo porque nunca había escrito de Ken y Kuriko más que las cosas mínimas que hay en los long-fics. Además me encantó centrarlo en un momento de la línea del tiempo en la que Miyako está embarazada y Brick y Momoko están por casarse. El próximo capítulo será uno esperado por creo que la mayoría sino es que todos porque es la reconciliación de los azules que quedó pendiendo tras el final de Kasai. Está terminada así que en un par de semanas la podrán tener lista para disfrutarla y leerla. Desde hace un año que se las debo xD era hora de saldar mi deuda jajaja
Tienen que admitir que esta temporada me he esforzado mucho! Espero poder continuar con este ritmo porque disfruto mucho esta pequeña comunidad que hemos creado.
No olviden seguir la página de Miss Nutella en facebook para que no se pierdan actualizaciones, adelantos y lo más importante, poder echar la chorcha juntos después de cada capítulo xD Que eso es lo más divertido de absolutamente todo.
Felices fechas para todos. Para mi este año ha sido sumamente difícil, pero estar aquí hoy publicando historias me llena de nostalgia y me da una razón para no ponerme triste jajaja
En fin chicos. Los leo en los reviews y espero poder hablar más a profundidad de todo lo que quieran de este universo en FB!
Besos embarrados de nutella para todos!
P.D. Perdón si se me escapó alguna falta de ortografía. Siempre me doy cuenta ya que está todo publicado.
