Los personajes de Inuyasha no me pertenecen a mi si no a Rumiko Takahashi, esto es sin ningún fin de lucro.

Sesshomaru y Rin

Capitulo Único: Honeymoon

La boda había sido un espectáculo para la modesta aldea japonesa donde se había llevado a cabo la boda de Rin y Sesshomaru, o mejor dicho, una de las dos que se llevarían a cabo, una con los amigos de Rin y otra en el palacio real de la madre de Sesshomaru. La pequeña cabaña de Kaede poco pudo recibir tantos regalos por parte de Sesshomaru en agradecimiento por haber cuidado de Rin tantos años, por lo que muchos fueron dejados afuera de la misma a pesar de la negativa de la anciana sorprendiendo a los pobladores por el tamaño de los mismos. Y en el bosque, junto al lago, una hermosa ceremonia tradicional bajo un perfil de flores blancas, se llevo a cabo donde algunos curiosos pobladores y la mayoría de amigos de la joven desposada, se reunían y comían los más selectos alimentos en mesas sencillas de madera pero exquisitamente adornadas con las flores más bellas que el verano había podido dejar. El jubilo, la alegría y los buenos deseos desfilaron para la pareja celebrada a pesar del estoicismo del novio contrastante con la alegría de la hermosa joven desposada, ambos bellamente adornados en ropas finas y ceremoniales para la ocasión.

Pero fue al culmino del atardecer que el momento de irse a su nuevo destino llego, y Rin en su hermoso traje blanco ceremonial se subió a la espalda de Ah Uhn junto a Jaken y algunos regalos de Inuyasha, Kagome, Miroku, Kaede, Kohaku y Sango que iban atados al pequeño dragón naranja para ella y su nuevo destino como esposa.

Ella se despidió con un suave abrazo de Kaede, al igual que de Inuyasha, Kagome y Sango quienes la miraban entre lagrimas de conmoción deseándole la mejor de las suertes mientras Sesshomaru daba la orden a Jaken de irse ya ligeramente engentado por tanto escándalo de despedida.

-Vámonos.

Rin entre lágrimas de felicidad y nostalgia, subió a los cielos sobre Ah-Uhn junto a Jaken agitando su mano a sus amigos mientras Sesshomaru guiaba el camino hacia el palacio real de su madre hasta desaparecer en el atardecer.

Tras algunas horas de vuelo y algunos descansos para tomar agua, Rin y Sesshomaru por fin llegaron al palacio de Irasue. Una comitiva de yokais ya les esperaba a pesar de la hora de madrugada y la quietud del lugar en aquel palacio lunar sorprendiendo a la misma Rin por su recibimiento. Sesshomaru al descender a tierra firme, tomo la mano de su ahora esposa y le ayudo a bajar de Ah-Uhn mientras ordenaba:

- Jaken, encárgate de Ah-Uhn.

Jaken asintió mientras la comitiva se reverenciaba ante Sesshomaru dándole la bienvenida tanto lo veían asombrados como lucia él en su traje ceremonial de boda, pues jamás imaginaron vivir lo suficiente para ver aquel momento. Él ni siquiera los miro a su paso mientras Rin les sonreía a pesar de su mirada agachada ante ella, aunque uno que otro alzaba su ojo curioso para observarla y susurrar lo bonita que era.

Rin nerviosa sujeto ligeramente más fuerte a Sesshomaru buscando calma ante su exanimación de los lacayos, misma que él proporciono al tomarla de los hombros y guiarla por el camino.

-Vamos Rin, "ella" espera por nosotros.-sentencio Sesshomaru dejando atrás a los demás.

Rin asintió en su traje ceremonial y camino hacia donde le guiaba de la mano Sesshomaru en su traje tradicional oscuro de boda. Ella lo miro un instante en la soledad de su recorrido y se sonrojo, pues con aquel traje su ahora esposo lucia más hermoso que nunca; el tono oscuro de su traje contrastaba precioso con su piel pálida provocándole un sonrojo adorable en ella, mismo que él correspondió con una suave sonrisa al saberse inspeccionado por ella.

Rin y Sesshomaru caminaron hasta el recibidor de Irasue, misma que ya esperaba en su trono con una sonrisa divertida por ver a ambos. Al subir su escalera real y al estar frente a ella, Rin hizo una reverencia suave con su cabeza como saludo, al igual que Sesshomaru, mismo que sujeto suavemente la mano de Rin. Fue entonces que Irasue rompió el silencio:

-Sesshomaru, mira, mira, mira a quien has traído ante mí como tu esposa.-señalo Irasue con una sonrisa divertida e irónica.-Desde que la vi supe que esa chiquilla iba a ser tu perdición, mira que casarte con una humana, eres igual que tu padre.

Sesshomaru la miro sin expresión aparente y susurro.-No vine por tu aprobación ni tus ironías, vine a presentar a Rin como mi dama ante ti y cualquiera que tenga que saberlo, quiero que se le proporcione el respeto y cuidado que a mí se me daría y dejar en claro que cualquier cosa que le suceda, será pagada con sus vidas.

Irasue chasqueo la lengua ante la determinación de Sesshomaru mientras Rin miraba tímida a Irasue, misma que la analizaba de pies a cabeza con su traje ceremonial japonés, de sombrero blanco cubriendo su cabeza y un kimono blanco con adornos rojos en forma de flores. Realmente lucia como una pequeña muñeca de aparador.

Sesshomaru continuo con firmeza y sin titubeos ante la mirada de Irasue hacia Rin.-Es por eso que he accedido a tu petición de celebrar una presentación real mañana al amanecer con los yokais principales de la región, pero será lo único que hare y eso solo para que Rin obtenga el respeto que merece. Tan pronto termine, me iré con ella a las tierras del oeste.

Tras lo dicho, Sesshomaru se dio la vuelta sujetando a Rin para ir a sus habitaciones, sin embargo, ella le detuvo un instante, confrontándolo a los ojos con suavidad y le susurro a Sesshomaru.-Espera…

Tras lo dicho, Rin corrió en su traje blanco de bodas ceremonial, sacando de su manga del kimono un broche de oro con flores bordadas por Rin y lo deposito en un cojín a los pies de Irasue.-Es un regalo para "madre"-dijo ella tímida arrodillándose mientras dejaba el broche sobre un cojín rojo de terciopelo.

Irasue chasqueo la lengua mirándola de reojo algo sorprendida por su "atrevimiento" mientras Sesshomaru exclamaba con suavidad.

-Vámonos Rin.

Rin se levanto tras una reverencia y corrió junto a Sesshomaru mientras ambos se perdían hacia el interior del palacio. Irasue tomo el broche en sus pies y jugó con él en sus manos, mirándolo con interés y curiosidad.-Esa chiquilla humana…-suspiro con empalago mientras colocaba el broche a lado en su asiento, pues quizás si lo guardaría entre sus cosas, después de todo era bonito al igual que su "nuera".

Sesshomaru camino en la oscuridad hacia el interior de las habitaciones del palacio de Irasue de la mano de Rin. Rin quedo sorprendida ante la grandeza del lugar, pues mientras más caminaba, mas y mas habitaciones aparecían entre soldados yokais custodiando las orillas.

Sesshomaru entonces llevo a Rin a un pequeño jardín cuadrado con una hermosa fuente en medio y con habitaciones alrededor, mismo donde Ah-Uhn permanecía durmiendo en medio junto a la fuente. Tras avanzar por los pasillos, Sesshomaru abrió la puerta de una habitación, tan solo iluminada por la luz de la luna y la invito a entrar. Rin observo algunos muebles elegantes a su disposición, un tocador y un tapete de dormir, así como los regalos que le habían hecho sus amigos de la aldea dentro de la habitación.

Rin entro y se sentó en medio de la habitación en el suelo, analizando todo en su interior mientras Sesshomaru susurraba desde la puerta:

-Rin, se que ya estamos casados, sin embargo, esta noche estarás sola.

Rin miro preocupada a Sesshomaru y cuando estuvo a punto de preguntar el motivo de aquella disposición, levantándose de repente hasta el, él contesto a sus dudas con suavidad.-Hasta mañana serás presentada como mi esposa ante todos en este palacio real y entonces podre acompañarte en tu habitación, sin embargo, si estamos juntos hoy, podrían murmurar sobre ti y no quiero que nada te vulnere tu paz, así que descansare en la habitación de arriba hasta mañana, pero no te preocupes, estaré cuidando de ti, nada te sucederá aquí.

Rin aunque no pareció convencida del todo, sabía que como consorte de Sesshomaru tenía que hacer algunos sacrificios, por lo que asintió resignada mientras acariciaba suavemente la mano de Sesshomaru entre sus pequeñas manos.-Esta bien, he esperado por ti todo este tiempo, así que un día más por ti, no será imposible.

Sesshomaru acaricio suavemente su mejilla en agradecimiento, devolviéndole una imperceptible sonrisa y exclamo.-Te veré mañana, debes descansar.

Rin le sonrió mientras Sesshomaru se marchaba cerrando la puerta de su habitación. Rin entonces se quedo un momento en silencio, pensando en todo lo que estaba sucediendo tan de repente, pues no creía que apenas hace unas horas se había convertido en la esposa de Sesshomaru ante sus amigos y que mañana serie reconocida ante todos los yokais con tal titulo.

Rin comenzó a sentirse nerviosa al recordar la posición imperial de Sesshomaru recordando la comitiva que les había recibido y agitada abrió la puerta para buscar el consuelo de Sesshomaru antes que él subiera a su habitación, sin embargo, para cuando lo hizo, él ya se había marchado a las habitaciones de arriba.

Rin no tuvo más opción que cerrar la puerta de nuevo y resignarse a dormí un poco hasta el amanecer mientras se quitaba suavemente el sombrero de bodas de su traje y comenzaba a deshacer el obi de su kimono tradicional, para quedar tan solo en su nagajuban blanco y poder dormir. Rin entonces se sentó en el tapete de dormir y levanto las cobijas, metiéndose en ellas buscando calmar sus nervios y esa ansiedad que el estar lejos de su casa con Kaede y estar en aquel imponente palacio le generaban.

Una vez dentro de las cobijas, Rin miro al techo intentando dormir, sin embargo, tras algunos minutos comenzó a sentirse inquieta con los ojos cerrados ante tanto silencio, girándose de un lado a otro, pero sin poder conciliar el sueño correctamente. Se había casado con el demonio más poderoso y ahora estaba sola, en un lugar extraño y sin sus amigos para animarle. La ansiedad comenzó a acecharla de nuevo sin permitirle dormir ni arrullarse como lo hacía al dormir en el campo con el sonido de los grillos.

Rin entonces se sentó frustrada sobre el tapete y segundos después se levanto a abrir de nuevo la puerta de su dormitorio para respirar aire fresco. Al hacerlo vio a su amigo Ahn-Uhn dormir tranquilo a metros de ella, por lo que camino por el pequeño jardín hasta donde estaba él durmiendo y así encontrar un poco de calma de sus nervios en su compañía. Lentamente Rin lo acaricio posándose a su lado y susurro acercándose a su oído.

-Fue un largo día para ti también, ¿verdad?

Ah-Uhn apenas le contesto adormilado con un gemido de sus dos cabezas, sin embargo, Sesshomaru desde el piso de arriba, en uno de los balcones, susurro en medio de la quietud de la noche.

-Rin…

La joven se sobresalto al escuchar la grave voz de Sesshomaru llamándola y giro su cabeza hacia él, acercándose al balcón donde estaba.

Sesshomaru la miro y susurro:

-¿Qué haces afuera?, es tarde.

Rin sonrió nerviosa y avergonzada y susurro a suave voz.-No podía dormir, estoy muy ansiosa por todo, lo siento.

Sesshomaru la miro y susurro ladeando su rostro ligeramente frustrado por no poder acompañarla, pues no quería que Rin saliera lastimada con rumores mal infundados sobre sus comportamientos antes de su presentación real. Y es que aunque matara a cada individuo que hablara mal de Rin, se pensaría mal de ella al no haber sido presentada en la realeza y saberse que ambos durmieron juntos.

-Deberías…intentar descansar un poco, estaré aquí hasta que te adentres.

Rin asintió desanimada y volvió a mirar a Sesshomaru desde arriba con sus ojos brillantes y melancólicos.-Si…, eso haré.

Ambos se quedaron mirando un momento y Rin susurro con un poco mas de alegría.- ¿Sabes?, desde ahí, pareces alguien que merece ser rescatado, todo un príncipe imponente.

Sesshomaru le miro intrigado por su letanía mientras Rin susurraba con un gesto de travesura.

-¿Mi príncipe, si subo a su balcón, me daría un beso de buenas noches en la frente?, solo así me podre calmar y dormir.

Sesshomaru la miro intrigado, sabia lo persistente que era su ahora esposa y que no se detendría hasta obtener lo que deseaba, por lo que susurro con su rostro sereno.-Sabes bien que nunca te negaría nada, Rin.

Tras lo dicho, Rin se rio en voz baja, mirando a todos lados para saber que no estaba siendo vista y se acerco al borde de las columnas comenzando a escalar sobre ellas para subir al primer piso donde estaba Sesshomaru.

Sesshomaru ni si quiera tuvo tiempo de reaccionar para cuando la vio comenzar a subir por las columnas rápidamente y tan solo la miro incrédulo por su comportamiento y trato de reprenderla preocupado por si se hacía daño, sin embargo, Rin parecía decidida en su cometido.

-¡Rin, vas a lastimarte!-susurro Sesshomaru preocupado mientras Rin subía las columnas con facilidad, experta tras haber subido árboles durante su infancia, por lo que esas columnas de madera no le representaban problema.

Rin no le hizo caso y rebelde de espíritu como era, subió por la madera de las habitaciones hasta el balcón donde estaba Sesshomaru. El sujeto su mano con firmeza tan pronto la alcanzo y la ayudo a subir preocupado hasta que ella toco piso firme.

-¿Por qué hiciste eso?-susurro a voz baja Sesshomaru tras depositarla al piso donde él estaba totalmente a salvo y suavemente entre sus brazos.

Rin se rio a voz baja y cuando vio el rostro preocupado de Sesshomaru, su sonrisa se calmo y con los ojos culpables, señalo.-No quiero estar sola aquí, me da miedo y me pongo nerviosa.

Sesshomaru olio el rastro de algunos soldados yokais acercándose, mismos que podrían verlos y la adentro a su habitación para que nadie la viera y la cubrió con su cuerpo para disipar su olor entre el suyo. Una vez dentro, Rin inspecciono con la mirada el lugar, tan solo con el sonido de las respiraciones acompañándolos en la oscuridad. Aquella habitación era igual de lujosa que la suya, así que rápidamente Rin perdió el interés en inspeccionarla y su mirada volvió a Sesshomaru, quien a su espalda la miraba hipnotizado pues con tan solo su juban, Sesshomaru podía observar su preciosa silueta a su merced.

Su aroma el que el mismo había cubierto, ahora estaba en sus manos y piel y lo llamaba como loco, dulce como miel y fresas, ese fruto que ella le había enseñado a amar y que tanto disfrutaba comer de sus manos, y estaba conteniéndose en un esfuerzo sobrenatural por no perderse en su instinto animal y tomarla como una presa rapaz sin piedad a mordidas saciantes de su lujuria y posesión. Rin se acerco lentamente hacia él, con sus pies desnudos golpeando la alfombra suavemente y fue así que con la mirada más suplicante y tierna que ella tenía, Rin le sujeto las mejillas y susurro.-No me eches, no me importan lo que digan, ya somos esposos, y yo…yo solo quiero estar contigo.

Sesshomaru envolvió suavemente sus brazos sobre la cintura de Rin y negó suavemente.-Nunca lo haría, Rin.

Su mirada miel se perdió en Rin, estaba complemente dominado y fascinado por la belleza e inocencia de aquella chiquilla de dulce mirada y suaves labios rosados que lucían tan apetecibles en la oscuridad, por lo que su instinto lo guio a sus labios y susurro a escasos centímetros.-Rin, yo también solo quiero estar contigo.

Entonces ella acerco peligrosamente sus labios a los de Sesshomaru mientras cerraba sus ojos sintiendo su cálido aliento cerca de ella, bailando en un suave roce con sus narices. Sesshomaru entonces la miro una última vez, tan suave y vulnerable en sus brazos, por lo que ansioso, apreso los labios de Rin entre los suyos en un movimiento suave y delicado, pero lleno de pasión y deseo contenido. El aleteo de sus bocas se hizo dulce, quieto y lleno de un profundo amor por expresar.

Rin jadeo suavemente al sentir la intensidad de aquel beso deseoso, sin embargo, correspondió lentamente con lo que su inexperta boca le guiaba. Sesshomaru se volvió aun más ambicioso de la miel de sus labios de Rin y su sabor y se hizo camino en su boca, adentrando su lengua dominante en la boca de ella mientras retraía sus colmillos para no herir sus carnosos labios sujetando las mejillas y nuca de Rin con sus garras suavemente. La había besado incontables veces desde que ella había aceptado su propuesta de matrimonio, pero esta noche se sentía diferente. Era ansiedad y pasión desbordante la que emanaba desde el fondo de su corazón, ese que creía inexistente en él, la misma que le estaba enloqueciendo por ella esa noche.

Rin no pudo evitar jadear involuntariamente ante la calidez electrizante que viajaba a su vientre hasta su columna con sus besos mientras se separaba a momentos buscando su propio aliento. Rin comenzó a entrar en un trance de rendición y vulnerabilidad que exponía su alma a merced de los deseos de Sesshomaru. Era el amor y no otra cosa lo que le había llevado a llegar a este punto rendida ante un demonio poderoso para hacer de su alma su ambición más perfecta.

Sesshomaru entonces la miro con los ojos entrecerrados por el deseo y susurro.-Rin, si continúo esta noche, no voy a poder detenerme.

Rin entonces se alejo lentamente a pequeños pasos hacia atrás y decidida comenzó a caminar hacia el tapete de dormir mirando fijamente a Sesshomaru bajo la luz de la luna. El corazón del daiyokai comenzó a latir agitadamente mientras miraba a la hermosa joven con los ojos más dulces y brillantes que jamás había visto invitándole a la locura.

Sesshomaru entonces centello su pupila cuando vio las manos de Rin desamarrar el juban y revelar su desnudez completamente bajando el juban por sus hombros tan solo iluminada por la luna. Rin con las piernas temblando de nervios y ansiedad, se arrodillo sobre el tapete, cubriendo sus ante brazos con el juban y miro a Sesshomaru con vulnerabilidad y timidez.

-Estoy lista para ti.

Sesshomaru entonces lo entendió todo, Rin había encendido el fuego en su ser y ahora estaba a punto de arder en todo su corazón y ser consumida en sus llamas. Sesshomaru deslizo su elegante kimono negro al suelo y desato su obi blanco ceremonial acercándose lentamente al tapete mientras cada prenda caía a sus bordes hasta que por fin su amplia hakama cayo, revelando su perfecta fisionomía casi semejante a la de un dios. Rin bajo su mirada sonrojada tras haberlo contemplado algunos segundos a plenitud y tímida al sentirlo a un paso de ella, y sin más se recostó en el tapete tapándose escrupulosa el pecho con su juban mientras Sesshomaru, cazador, se agachaba sobre ella y la acorralaba con su cuerpo contra el tapete y una cómoda almohada. Sus enormes brazos de Sesshomaru la atraparon entre si y se acomodaron a los costados de Rin mientras ella sonreía nerviosa mirándolo fijamente. Y sin pedir permiso, Sesshomaru, quito rápidamente el juban que cubría tímidamente a Rin para poder disfrutarla a plenitud sus más grandes anhelos de deseo y desnudez. Se feminidad en su silueta le encendió los sentidos, era una muñeca preciosa de porcelana fina.

El se apretó más a su cuerpo, era la primera vez que sus cuerpos cálidos se sentían a piel viva y parecían amoldarse a perfección, su calor uno a uno se repartía con cada respiración, erizando la piel de ambos mientras se miraban fijamente con los ojos brillantes de pasión.

Rin entonces lentamente guio sus manos a las mejillas de Sesshomaru con una sonrisa tierna y lo miro con dulzura.

-La luna es tan hermosa desde aquí.-dijo ella mirando aquella en su frente. Sesshomaru entonces acaricio sus flequillos para ver sus ojos a plenitud y sin dudar, contesto:

-Y tú, lo más hermoso que yo he visto, Rin, incluso más que la luna.

Tras aquella declaración, sin contener más sus deseos, sus labios se volvieron a unir en un suave movimiento, lleno de pasión contenida y deseos que se convertían en electricidad pura y fascinación. Poco a poco los brazos prisioneros de Sesshomaru descendieron por los hombros delicados de Rin hasta caer a su estrecha cintura y la envolvieron en sus brazos con posesividad y dominio. Era suya, su hermosa y delicada flor a su merced y cuidado para siempre.

Sus labios abandonaron el beso compartido de ambos y comenzaron a recorrer la nívea piel expuesta, acercándose a aquel punto entre su oído y cuello que emanaba más fuerte aquel aromático olor dulce y natural de Rin, dejando que su lengua lamiera rendido el lienzo lechoso. Fue entonces que en un trance de locura y placer, Sesshomaru comenzó a abandonar su propia consciencia y comenzó a dar suaves mordidas sobre ella apretando sus ojos con ligero sufrimiento ante su contención pasional para no lastimarla. Estaba ardiendo instintivamente y no quería perderse en su lujuria para no vulnerarla, por lo que guio sus garras contra el tapete y continuo su camino lamiendo como una bestia vulnerable muy suave cada centímetro de piel descubriendo el cuerpo puro de Rin en su propia naturaleza.

Ella no pudo evitar emanar suavemente suaves gemidos como respuesta a sus caricias, llena de disfrute y sensualidad, mismos que envolvieron en una aurora de emociones y excitación a Sesshomaru, sobre todo cuando su lengua bajo lentamente más allá de su vientre, provocando en ella un rio de calor y humedad en su entrepierna.

El olor natural que ella emano hizo que el daiyokai centellara sus ojos aun ámbar, forzándose a calmar el instinto canino animal dentro de él de poseerla ante su virilidad embravecida, por lo que sin poder contenerse, abrió sus tímidos muslos y bebió de el néctar divino que Rin emano para él, disfrutando de su aroma y sabor hundiendo su lengua aun más profundo, sin dejar rincón por conocer.

Rin se erizo ante el atrevido tacto y sus manos se apresaron al tapete y sabanas bajo si, arañandolas mientras sus ojos cerrados consolaban su deseo.

-Mi señor…-susurro ella en un gemido agudo.-Sesshomaru.

Sesshomaru lamio y rozo con suavidad la fina flor de donde emanaba aquel delicioso néctar mientras sus manos errantes rozaban muy suave los montículos de sus senos momentáneamente, hasta que, en un acto aun más osado, jalo aun mas sus muslos hacia su boca y la sintió gritar sin poder contenerse más y estremecerse en sus brazos. Y entonces ella murió y renació en sus brazos.

Sesshomaru se sintió un dios triunfante cuando miro más aun mas néctar emanar como una ola de mar sobre la sabana desde la cavidad de Rin y aquella flor enrojecida de su intimidad vibrar y contraerse agitada buscando su propia virilidad.

-Mi esposa…-susurro Sesshomaru, subiendo de nuevo hasta el rostro de Rin, quien sonrojada y vulnerable jadeaba agitada tras haber conocido la gloria de un orgasmo.-Eres tan hermosa.

Tan pronto pronuncio aquellas palabras, Sesshomaru volvió a tomar los labios de Rin con suma pasión y fuego tanto sus músculos endurecidos le pedían mas y mas por Rin, por lo que, sin poder contenerse mas, abandono sus labios para susurrar.-Te necesito, amada mía.

Rin lo entendió y tal como Kagome le había conversado, Rin lentamente se giro sobre si, dándole la espalda y alzo suavemente su cintura al aire, dejando expuesta su intimidad a merced del príncipe del oeste.

Los músculos de Sesshomaru se endurecieron aun mas mientras sus ojos ámbar en un parpadeo cambiaron de color a un rojo carmesí. Ver a Rin en aquella posición vulnerable le había vuelto totalmente instintivo, pero aun así su corazón protector le hacía ir despacio a sus anhelos pues podría devorarla en el intento.

Sesshomaru poso su cuerpo sobre Rin, envolviéndola con su calor mientras instintivamente la empujaba con su cintura en una advertencia clara de lo que sucedería. Rin estaba ansiosa y nerviosa, sería la primera vez en que se entregaría completamente a su amado, por lo que la sensación del golpeteo de la virilidad de Sesshomaru contra su entrada le hizo jadear suavemente y llenar su estomago de un cosquilleo lento.

-¿Estas lista, mi amada?-

Rin asintió casi sin voz mientras Sesshomaru busca el acomodo entre la roja flor de la intimidad de Rin acechando por su descubrimiento y sus muslos. Fue entonces que Sesshomaru despejo el hombro de Rin de sus largos cabellos y comenzó a lamer cerca de su hombro donde la marcaria suya mientras su virilidad erguida comenzaba a hacerse paso entre la presión de Rin. Rin contuvo el aliento y lentamente comenzó a sentir la tensión en su cuerpo por el miembro de Sesshomaru.

Sesshomaru continúo acariciando sus brazos para relajarla y lentamente fue empujando al interior del cuerpo de Rin, disfrutando de su abrasiva sensación al adentrarse. Fue entonces que sin más, en una estocada firme, Sesshomaru rompió la virginal tela que mantenía en sigilo el cuerpo de Rin, provocando un gemido cargado de sufrimiento y placer al tiempo que sus colmillos la mordían al filo del inicio del hombro y cuello.

Sesshomaru lentamente entro completamente en ella, sintiéndose pleno y en éxtasis al sentir como ella lo envolvía con su piel provocándole una sensación de gloria que jamás había descubierto y se mantuvo quieto esperando que su cuerpo se amoldara al suyo vehemente. Era la primera vez que Sesshomaru conocía una experiencia tan gratificante y enloquecedora como aquella al estar dentro de Rin, por lo que alargaba cada segundo en la profundidad de ella intimidado por el calor y el placer gruñendo suavemente. Rin estaba ligeramente aturdida pues la mezcla de placer y sufrimiento ante la mordida y la intrusión era una mezcla de dolor y placer un tanto abrumador, pero que soportaba con la más alta de las osadías.

Fue entonces que Sesshomaru soltó con sus colmillos a Rin y comenzó a lamer la sangre del hombro de Rin con suma suavidad y alzo uno de sus dedos, acariciando la suave piel.

-Lo lamento tanto…-susurro Sesshomaru haciendo estremecerse a Rin con la caricia de sus dedos.

-Está bien mi señor.- soltó ella con una suave sonrisa tímida.

Sesshomaru entonces comenzó a moverse lentamente dentro del cuerpo de Rin hasta amoldarse en ella, disfrutando de su calor y estrechez, de su presencia y su tacto dulce, de sus sonidos suaves y frágiles que le volvían loco con su sinfonía. Era suya y solo suya, ahora y siempre.

El tiempo se desvaneció y pronto aquella necesidad de más y más contacto lleno de placer y calor ardiente, hizo que Sesshomaru apresurara el ritmo de sus embestidas, colmando de caricias ardorosas la piel suave y tímida de Rin sobre su piel desnuda, mientras cosquillas electrizantes los envolvían en una danza exquisita donde sus respiraciones marcaban el compás. Sesshomaru entonces atrapo con sus fuertes brazos la cintura de Rin apegándola lo más posible a él para minimizar el contacto, mientras con rudeza se deshacía de su intimidad en cada estocada, en una batalla que estaba más que decidido a ganar.

-Rin… te amo tanto, te deseo tanto…-susurro Sesshomaru con los ojos apretados ante el placer desbordante en su virilidad. –Eres mía, solo mía.

Y es que por más que tratara de contenerse ante Rin, no había forma en que con solo su solo presencia, su lado más vulnerable se expusiera. No sabía cómo, pero ella, se había colado hasta lo más hondo de su corazón y se había vuelto su fuerza y su única razón de vivir. Su Rin, siempre su amada Rin.

Rin jadeante y con el corazón latiendo rápidamente ante las vibrantes palabras de su amado, se abrazo a los brazos de Sesshomaru en su cintura y esbozo.-Yo también lo amo, lo amare siempre Sesshomaru.

El placer y la delicia hicieron que ambos abandonaran la razón y se convirtieran en dos especies en su más pura naturaleza consumiéndose en deseos y placer. Fue entonces que tras largos momentos de éxtasis y tortura, Sesshomaru apresuro sus embestidas, esbozando gruñidos feroces llenos de dominación mientras ella en su femenina voz, emanaba la más bella sinfonía al placer.

Entonces, con el fuego incendiando su corazón, Sesshomaru sintió su virilidad hincharse y derramo su semilla dentro de ella con fuerza haciéndole apretar sus brazos con fuerza y apegarla totalmente a él entre ultimas penetraciones firmes hasta que su cuerpo de dreno. Ligeramente cansado, la sostuvo un momento, aun dentro de ella y espero un momento a que su virilidad embravecida lentamente se calmara. Sesshomaru entonces jugo y acaricio con su fina nariz el hombro y cuello de Rin embriagándose del delicioso aroma de su suave piel aun extasiado de placer mientras ella gemía suavemente como una pequeña presa a punto de desfallecer.

Tras unos segundos, lentamente Sesshomaru la soltó y la dejo caer suavemente en el tapete, mientras él se acomodaba a un lado aun aturdido por lo sucedido. Tan pronto su cabeza toco la almohada, acomodo suavemente a Rin en su pecho y la abrazo con firmeza mientras Rin cubría a ambos con su juban.

Tan pronto la tuvo en sus brazos, Sesshomaru le acaricio suavemente en sus cabellos y hombros y al ver su mordida de marcaje, él suavemente le susurro.

-¿Te duele?

Rin alzo suavemente su mirada y negó con una sonrisa sutil.-No, no mucho.

Sesshomaru le acaricio el borde de su mejilla y sonrió suavemente.- ¿Estas cansada?

Rin le sonrió con ternura y negó-Solo un poco.

Sesshomaru la abrazo más aun a él, posando su barbilla en la cabeza de Rin y suspiro.-Descansa mi amada, mañana también serás mía, siempre mía ante todos. -soltó él recordando su boda al amanecer mientras Rin se acurrucaba en su pecho buscando su paz.

-Te amo Sesshomaru…-soltó ella adormilada.

-Y yo…a ti.

Poco importo los rumores al amanecer, pues Rin corrió y abandono la habitación de Sesshomaru un poco antes del amanecer. Y para cuando las yokais que iba a arreglarla fueron a buscarla a su habitación, ya la encontraron lista para alistarse para su presentación. Ella fue bañada y arreglada con un traje imperial multicolor lleno de mariposas y adornos en su cabello.

El sol entonces llego a su plenitud y Rin y Sesshomaru fueron presentados ante algunos yokais de la región tras arreglarse ambos con trajes ceremoniales y de la realeza. Pocos fueron los osados en cuestionar la especie de Rin, pues basto con una mirada de Sesshomaru para saber que cualquier que hablara de ella moriría, por lo que solos e limitaron a saludarlos. Y fue entonces que tan solo nos momentos de presentación entre yokais que desfilaron frente a ellos para saludarles, Sesshomaru se harto y tomo a Rin y la llevo a su habitación para atraparla en sus brazos.

-¿Y que pasara con la presentación?-susurro Rin aun con su traje de princesa real mientras él hundía su nariz en su cuello.

-No importa, solo tú y yo, Rin.

Rin rió suavemente y asintió.-Entiendo…-dijo con una sonrisa suave.

Tras la declaración, Sesshomaru apreso las mejillas de Rin y besos sus labios con suma devoción, pues no había nada ni nadie que pudiera separarlos, su amor estaba firmado hasta la eternidad.

Fin…

Espero les haya gustado lectorcitos, esta fue mi aportación para semana de Rin, espero verlos pronto en otro fanfic.