Nota: Algunas palabras y referencias en esta historia son de uso común en México. Si no estás familiarizado con ellas, te invito a consultar el glosario al final de la historia para más contexto.
Como cada mañana, Baz entró al Oxxo cercano a Ciudad Universitaria con su termo favorito en la mano. Las bebidas eran más baratas cuando uno llevaba su propio termo. Y eso también ayudaba con el ambiente, claro. El Smog con el que Ciudad de México amanecía recordaba lo necesario de cuidar el ambiente, incluso con pequeñas acciones.
―Buenos días, Ebb.―Saludó a la mujer detrás del mostrador, ya acostumbrado a la rutina.
―Buenos dias, cariño,
Baz caminó hacia la máquina de café. Ebb, que debía tener unos cuarenta años y con un cabello rubio algo descuidado, era la única trabajadora de esas tiendas con una sonrisa en el rostro y amabilidad para los clientes. Muy diferente de…
―¡Ay! Otra vez él, y justo cuando acababa de limpiar la cafetera.―dijo con una voz de fastidio y un leve acento marcado.
―Buenos días a ti también, Simón.
Simón de las Nieves. El otro empleado de ese turno. No lo miró, pero pudo imaginarlo: con ese cabello color cobre y rizado, los ojos más azules del mundo, una expresión de perpetuo hastío y ese uniforme rojo que no debería verse tan bien en ningún ser humano pero en Simon lo hacían parecer un maldito modelo.
Las tiendas Oxxo siempre tenían un olor particular que no sabía cómo describir exactamente. Un poco como un refrigerador mezclado con café y dulces. Justo él café era lo que él venía a buscar. El sabor no era su preferido, pero al menos la cafeína le ayudaba a mantenerse despierto durante sus clases. También a no pensar en esos ojos azules que siempre reflejaban desprecio para él.
No podía entender, ¿Por qué Simón lo trataba así cada vez ? Era cierto que su sueldo no era suficiente como para invitarlo a ser amable, pero no justificaba que tuviera tanto coraje hacia Baz.
Terminó de servirse un rico café de olla, al que agregó bastante azúcar, y se encaminó a la caja. Los ojos de Baz se fijaron en diversos carteles con promociones, pero ninguna era llamativa para él. Suspiro, sabía que era momento de su batalla diaria contra el sistema. O, mejor dicho, contra Simón.
Ebb no estaba por ningún lado, y él se preguntó si ella se fue al baño o a las bodegas. Apenas estaba colocando el termo sobre el mostrador cuando Simón, mirando su celular y masticando chicle, pronunció las tres palabras de cada día.
—No hay sistema, güerito—dijo.
Baz levantó una ceja. El tono amargo en la voz del otro no pasó desapercibido.
—¿De nuevo? Vaya, que novedad.
El sistema de cobro de Oxxo. Oh sí, ese pequeño bastardo que parecía huir cuando uno tenía más prisa. Simón levantó la mirada por fin. Sus ojos azules brillan con algo entre desprecio y aburrimiento.
—¿Y qué quieres que haga? —preguntó, encogiéndose de hombros. —Es lo que me dicen que diga. Si no te gusta, no vengas. Puedes comprar en Starbucks o algo similar.
—Debería, los baristas allí al menos tienen decencia básica.
Él bufa, y Baz recuerda al gato naranja, un callejero, que a veces duerme afuera del Oxxo. Una vez vio a Simón hacerle un pequeño uniforme identico al suyo y darle un sobre de Whiskas… No se podia explicar como alguien podia ser tan noble y cretino a la vez.
—Claro, si pagar cincuenta varos por un americano te parece decente.
—Tal vez cobren más, pero al menos me sonríen.—respondió con desdén
Simón suelta una risa sarcástica y se acomoda los rizos de cobre. Al hacerlo, su camisa se levantó un poco, revelando la piel de su abdomen. Nadie debería verse tan malditamente guapo usando una prenda de tela barata. Baz apartó la mirada, no era correcto mirar así a la persona que te está atendiendo. Maldición ¿Por qué tenía que ser tan guapo?
—No tengo obligación de sonreírte, wey. si te molesta, ni modo.
Cuando Baz estaba apunto de mostrar que crecer en México le había enseñado un florido lenguaje, Ebb salió desde una puerta cercana a las cajas. Les sonrió tan animada como si estuviera viendo alguna telenovela.
—Ya, ya, ustedes dos parecen matrimonio peleando —bromeó. —Simón, deja de molestar al muchacho. Y tú, cariño, no le sigas el juego.
Con esa llamada de atención, Simón pareció transformarse. Presionó un par de teclas en la computadora dinosaurio, le ofreció una recarga telefónica, le pidió a Baz su tarjeta de puntos para registrar su compra, y al fin le cobró.
—Ten un buen día y disfruta de tu café con sabor a calcetín.—dijo con tono venenoso.
—Gracias, supongo.
Baz y Simon se dedicaron una última mirada intensa antes de que el primero tomara su termo y le dedicara una mirada a Ebb antes de salir del Oxxo. Aun podia sentir los ojos de Simón clavados en su nuca mientras cruzaba la puerta. Junto a la entrada, el gato naranja estaba dormido con su pequeña panza subiendo y bajando. Baz se inclinó y le acarició la cabeza, recibiendo un ronroneo como recompensa.
Al menos el gato parecia tolerar su precencia mucho mejor de lo que lo hacía Simón.
¡Hola!
Este es mi segundo One-Shot para este año. Ya que el prompt del dia era Universo Alterno, decidí que hacer un AU con Simon siendo un cajero del Oxxo podia ser divertido. Además, pienso hacerle una segunda parte.
¡Muchas gracias por leer!
Ciao!
Glosario:
Oxxo: Cadena de tiendas de conveniencia muy popular en México, abierta las 24 horas del día. Es conocida por vender todo tipo de producctos, también puedes pagar servicios y realizar depóstos y tiene sucursales en casi todas las ciudades del país. Es muy comun que los empleados sean algo groseros y es un meme que usan la expresion de "No hay sistema" cuando tienen flojera. Aparecen mágicamente y suceden cosas raras en ellos
UNAM: Universidad Nacional Autónoma de México. Es una de las universidades más importantes y reconocidas en América Latina.
Ciudad Universitaria (CU): El campus principal de la UNAM, una gran área en el sur de la Ciudad de México. Es famoso tanto por su arquitectura como por ser un centro cultural y educativo clave en el país.
Güerito (o güero): Término coloquial mexicano que se usa para referirse a alguien de piel clara o rubia. Es muy comun que los tenderos la usen con sus clientes, independientemente del tono de piel.
Varo: Slang mexicano que significa "dinero". Se usa de manera informal
Wey: Una palabra coloquial que se usa comúnmente entre amigos en México. Equivale a "dude" o "bro" en inglés, pero también puede tener un tono despectivo dependiendo del contexto.
