Durante todo el embarazo nunca se pusieron a pensar en como se llamaría su hijo al nacer, la razón principal era porque su esposa prefirió mantener la calma, ya que no sabían si seria una niña o un niño. Aunque cada uno tenia su preferencia en cuanto al genero que tendría su primogénito nunca esperaron a que ambos acertarán.
Acababan de convertirse en padres de dos hermosos bebés, una niña de piel pálida igual a Kanao, su madre su cabello o pequeñas motas de cabello color borgoña igual que Tanjiro, su padre y un niño regordete de cabello oscuro y piel pálida.
— ¿Cómo los llamaran?— pregunta la partera, mirando principalmente a Tanjiro, quien estaba enfocado en admirar a su hija en sus brazos.
— No hemos pensado nombres aun Sora-san...— responde Kanao con voz cansada, después de casi 12 horas en labor de parto.
Nadie agrego ninguna palabra, el joven matrimonio siguió admirando a sus recién nacidos, con demasiado amor en sus ojos, ignorando que afuera de su hogar se encontraban las hermanas de ambos con sus esposos, a la espera de poder serles de ayuda en lo que fuese que necesitasen.
— Tanjiro...— susurra Kanao con dulzura.— ¿Cómo los llamaremos? Nunca pensamos que serían dos bebés, siempre esperamos a uno.— los ojos de Kanao se centraron en su esposo, aunque siendo sinceros solo podía verlo parcialmente debido a su ceguera.
— ¿Puedo elegir sus nombres Kanao? — pregunta Tanjiro mirando con esperanza a su adorada esposa, quien a su unico ojo bueno se veia como la mujer mas hermosa del mundo, sin importar que hubiera pasado horas en trabajo de parto para traer al mundo a esos dos pequeños bebés que solo demostraban el amor creado por ellos. Kanao asintió — Quiero llamarlos Kamado Hikari y Kamado Takeru —
