Los personajes de H.P. no me pertenecen, la historia sí.
Capítulo 5
1.-
Regresar al colegio le cayó como una piedra en el estómago a Draco. No quería ir, ni mucho menos entrar al salón y encontrarse con sus amigos, a los que había estado evitando desde la muerte de Blaise. Pero la muy perra de Hermione le salido con el comentario de que eso era algo que no le agradaría a su madre. Así que a él no le quedó más remedio que asistir. Sin embargo decidió quedarse en la cancha, recostado en uno de los bancos mientras pasaban las horas.
Draco estaba muy relajado, cuando, una chica que parecía ser de su edad, se le acercó.
—¿Te encuentras bien?
Draco escuchó que le preguntaba, aún por encima de la música que salía de sus audífonos y no hizo caso alguno de su presencia, más bien cerró los ojos y quiso subirle más volumen a su teléfono, pero este, ya estaba a tope, entonces, la chica hizo algo que le hizo levantarse, cabreado: jaló uno de sus auriculares.
—¿Estás loca? —le dijo de mala gana. La chica solo sonrió como si le hubiera hecho el mejor de los cumplidos.
—Me llamo Pansi. —le extendió la mano.
—Y a mí qué. —dijo Draco, colocandose el audífono, y volviendo a su posición inicial.
Pansi le dio un empujonsito en el hombro, haciendo que él abriera los ojos de nuevo.
—Mira, Pansi, ¿no? No estoy de humor para hablar con nadie. Vete.
—Estás así por lo de Blaise. —le dijo ella, y eso llamó su atención.
—¿Cómo sabes?
—Porque él era también mi amigo.
Draco la miró con incredulidad.
—No lo creo. Él no tenía amigos más que a Nott, a Valera y a mí. —dijo, muy convencido de esto, porque no había forma de que Blaise hubiera tenido más amigos aparte de ellos, sin que él lo supiera.
—Claro que no. ¿Cómo explicas que sepa tu nombre, Draco?
Draco abrió la boca sin decir nada y se sentó.
—Siento mucho lo que le pasó. —le dijo Pansi.
—Yo también. —dijo Draco, y suprimió las ganas de llorar.
—¿Quieres acompañarnos? —señaló a un punto en la cancha, donde se encontraban un grupo de chicos que parecían estar tomando.
—Está bien. —contestó luego de pensarlo un rato, diciéndose que por qué no, ya que faltaba bastante para la hora de salida y él ya estaba comenzando a cansarse de estar acostado en ese banco.
2.-
Hermione tomó su teléfono, mordiéndose los labios, nerviosa. Eran las once de la noche y Draco no daba señal de vida.
Si hubiera sabido que el hijo de Aíme le iba dar por ahí, por quedarse hasta muy tarde, seguro drogándose en no sabe dónde, no le hubiera insistido tanto en la mañana que regresara al colegio. Pero tenía un compromiso con su amiga. Que matuviera a Draco a raya de sus costumbres viciosas dependía el que ella estuviera en esa casa. Aunque Aíme no se lo hubiera dichoa así, de todas maneras ella se sentía comprometida. Pero ahora el muchacho no aparecía, amenazando con meterla en un problema.
Estaba pensando ya lo peor, considerando el cómo sabía lo que le había afectado a Draco la muerte de su amigo, cuando este apareció en la sala de su casa. Venía todo desaliñado, con el uniforme desarreglado y el cabello alborotado, sus ojos, le decían a Hermione que, efectivamente, se estaba drogando.
—Ustedes no aprenden. —le reprendió, con los brazos cruzados.
—No quiero oír sermones. —la voz de Draco sonó patosa.
—Y encima, tomando. ¿Quieres terminar como tu amigo?
—No me hables de él, el muy idiota tuvo las santas bolas de morirse sin consultamerlo. No pensó en el daño que me hacía. —le dijo y Hermione pensó que era el alcohol el que hablaba por él, de otro modo no hubiera hecho ese comentario.
Draco se tambaleó. Hermione se adelantó a socorrerlo, tomándolo del torso para que no se cayera.
—Era mi mejor amigo, ¿sabías? —siguió hablando desde la embriaguez, mientras sollozaba—. No Valera, ni Nott. Y el muy desgraciado me dejó. Lo odio por eso.
—Lo sé, Draco, te duele.
—No, no sabes —le dijo Draco—. Blaise era más que mi amigo... era mi familia.
—Sí lo sé, creeme —le aseguró Hermione, recodando la pérdida de su hijo. Sin embargo, no se lo dijo. Draco se tambaleó un poco más—. Ven, te llevaré a tu cuarto. —Lo tomó de la cintura y lo ayudó a subir las escaleras, mientras Draco seguía lamentándose por la muerte de Blaise.
Llegaron a la habitación y Hermione abrió la puerta. Le hizo caminar hasta la cama, y lo animó a acostarse. En seguida, Draco pareció dormirse, así que ella aprovechó para moverlo un poco y quitarle el morral y los zapatos. Quiso irse, pero él le agarró la mano, impidiéndoselo.
—No me dejes solo... —le dijo con un tono lastimero y se hizo a un lado en la cama, asiéndole señas para que ella lo ocupara.
Hermione se volvió moder los labios, esta vez, pensando si aceptar o no su propuesta. Antes de que ella siquiera se decidiera, Draco la jaló un poco más de la mano y ella cayó, sentada a su lado.
Draco no le soltó la mano.
—Blaise y yo nos conocimos cuando pasé a sexto grado... —comenzó a decir e hizo una pausa, para luego continuar—. Cualquiera diría que a esa altura ya yo debía de tener amigos, compañeros arrastrados al mismo salón de otros grados, pero no era así. No había nadie conocido. Antes de Blaise yo era un chico tímido, se me dificultaba hablar con las personas y no ayudaba tampoco que fuese una especie de ratón de Biblioteca. Esto hizo que algunos chicos comenzaran a hacerme bulling. Al principio no era para tanto, solo era insultos que para mi no significaban nada, pero después vinieron los golpes. Yo no sabía qué hacer, tenía miedo, era un niño prácticamente, y me amenazaban con que me iría peor si los acusaba con alguien. Así que me quedé cayado, soportando. Un día, me acorralaron entre 5 cuando ya iba de camino a mi casa, y pensé que, esta vez, sería mucho más fuerte la golpiza, que no saldría vivo. Lo unico que pude hacer fue acunclillarme en el piso y taparme la cabeza con los brazos, esperando. Blaise me salvó. Apareció de no sé donde y acabó con cada uno de ellos. Aunque quedó un poco amoratado. Me dio la mano luego para ayudarme a levantarme. Recuerdo que me dijo, "Deberías practicar artes marciales si tienes este tipo de problemas" Valera venía con él, y lo esperaba a distancia mientras Blaise me defendía. Después apareció Nott con unos helados. Le preguntó a Blaise qué le había pasado y él se lo contó... El caso es que, desde entonces, yo nunca estuve más solo. Es decir, estaban Valera y Nott, pero con Blaise era diferente. Siempre hablábamos más. Hasta me enseñó a pelear. Y ahora...
—Él no está —dijo Hermione— y lo extrañas.
—Sí, lo extraño. Pero quisiera que esté aquí para matarlo de nuevo por dejarme. —Draco apretó los dientes y su mano.
—Mi abuela solía decir que, mientras no se olvide a la persona que se ama, esta siempre permanecerá viva.
Draco sonrió aunque Hermione no lo vio.
—Me cae bien tu abuela —dijo—, pensaba como Canserbero.
—¿Como quién?
—Como Canser... Olvidalo.
—¿Por qué?
—Porque no sabes quien es, y dudo mucho que quieras saber de él si te lo enseño.
—¿Por qué piensas por mí?
—Porque debes tener la edad de mi madre, y ella me dice que toda la musica que escuchamos ahora los jóvenes, es basura.
—La edad no hace que las personas tengan un mismo pensamiento, Draco. Ya te dije que pecas de lo que predicas: eres bastante subjetivo.
—No sé muy bien lo que significa esa palabra —le confesó.
—Que tu pensamiento está sujeto a algo que supones y no a la realidad.
—Pero la realidad es que Aíme y tú no nos entienden. —dijo Draco, a la defensa, entendiendo ahora.
—¿Ves? Ahí estas, suponiendo. No sé que piense Aíme, Draco, pero sí puedo decirte lo que pienso yo: Tu época y la nuestra no era muy distinta, por lo mismo, nosotras sabemos un poco más de los peligros de elegir ciertos caminos. Tu madre solo quiere evitar que termines como tu amigo.
—Eres muy sabia —señaló Draco después de meditarlo por un momento—. Y sabes escuchar. No eres como mi madre... Quizás tengas razón y te guste Canserbero. —soltó la mano de Hermione y se sentó en la cama, sacando el celular de su bolsillo. Buscó una pista, conectó los audífonos, y se los pasó... Era Tiempos de Cambios.
