Capítulo 24
Kate abrazó a sus salvadores y no dejó de repetir "gracias", pero en un momento comenzó a atacarlos con preguntas sobre ¿Qué había pasado? ¿Por qué la Confederación había intervenido?
—La Confederación se infiltró en el Ministerio y logramos implantar la idea en varios mortifagos que lo mejor seria que te hicieran un juicio por ser tan cercana a los non—magique— le explicó Veronica— La idea llegó hasta el que no debe ser nombrado y cuando lo supimos organizamos todo para sacarte de ahí.
—Pero Vold…— dijo Kate pero Veronique le cubrió la boca.
—No digas su nombre, está hechizado y puedes dar nuestra locación— dijo Viktor Krum mirándola seriamente.
—Bueno él es un problema de Inglaterra y no podían intervenir, esa fue en palabras más o menos lo que me respondieron cuando escribí para pedir asilo para mi familia— dijo Kate
—Y es cierto pero nadie sabrá que estuvimos acá y esa será la promesa que debes cumplir— dijo Veronique con una sonrisa compasiva.
—No me quejo, agradezco mucho lo que hicieron y no voy a divulgarlo pero si quiero saber ¿Por qué lo hicieron? ¿Por qué se arriesgaron?— preguntó Kate mirando a ambos magos.
—Eres importante para el mundo mágico— dijo Viktor casi sorprendido por la pregunta.
—Tu ayuda con las familias de desaparecidos, las peticiones que hiciste de asilo para ellos ahora y todo eso que has dicho en los medios, te has convertido en un referente para el tema de tratamientos de no-magique por parte de la comunidad mágica— explicó Veronique.
En un momento Kate sintió un mareo y antes de caer al suelo, ambos magos la llevaron a una de las camas que había en la tienda, Veronique la examinó y Krum empezó a sacar de un bolso pociones herbovitalizantes, díctamo y ungüentos para ella.
—Esto no va servir, necesito comunicarme con Severus Snape él es el único que puede hacerme un antídoto lo más pronto posible— dijo Kate desde la cama.
Ambos magos se miraron entre ellos, no estaban seguros de lo que ella acababa de decir y tenían toda la razón.
—Podemos llevarte con un medimago— dijo Krum.
—No, sería más complicado y no dudo que el que no debe ser nombrado tenga vigilado San Mungo, fue él mismo quien me envenenó— respondió Kate. Se levantó de la cama y sacó su varita, no la llevaba hacía meses y sentía un cosquilleo al sostenerla— Puedo comunicarme con él con un patronus, lo puedo hacer lejos de acá para que no los vea a ustedes.
Krum aprobó la solicitud y minutos después los dos salieron de la tienda y le dijeron a Kate que estarían afuera vigilando. Después de darles las gracias y ver como salían de la tienda, Kate conjuró un Expecto Patronus y envió a la cierva con un mensaje. Se levantó de la cama y fue hasta el lavabo donde había un espejo, además de los golpes y moretones que todavía tenía, vio que unas gruesas ojeras le marcaban el rostro y su pelo rojizo había crecido más abajo de los hombros.
La tienda se abrió y Kate se tensó colocandose a la defensiva, miró a Severus quien no dijo nada y solo dió un paso para abrazarla. Ella le devolvió el abrazo pero trató de colocar el límite que había marcado antes, eso poco le importaba a Severus quien la abrazaba y le sonreía.
—Necesito que haga algo por mi— le dijo Kate y se separó de él sacando el último vial de poción Salustio que había recibido, tenía adentro todavía unas gotas de la porción transparente— En los últimos meses sentí que el sabor había cambiado, la noche que me dio la poción lo pude comprobar—.
Snape tomó el frasco y olió el interior —Es belladona ¿Has sentido sueño más de lo normal?— preguntó él todavía mirando el vial
—Estaba encerrada en un lugar oscuro sin ver la luz del sol, tenía sueño todo el día aunque tratase de estar despierta— respondió Kate.
—¿Tienes todavía moretones de esa noche que te vi?— preguntó serio Snape.
Kate levantó el suéter gris y la camisa que llevaba —Puede ser la coagulación pero no me había durado tanto tiempo— respondió ella y gimió cuando se tocó uno de los golpes.
—Necesito hacer un antídoto y hacer una dosis concentrada de poción anticoagulante— dijo Severus como si estuviese repitiendo en su cabeza los ingredientes —Si voy a Hogwarts los Carrow sospecharán, además de Slughorn.
Kate tomó un baúl en el que había algunas pociones y una especie de botiquín, Severus lo revisó y sacó un bezoar, le dijo a Kate que lo tragara y siguió revisando lo que había adentro —Van a tener que comprar los ingredientes en el Callejón Diagon, voy hablar con la Srta. Flamel— dijo Severus saliendo de la tienda.
Kate quedó con los ojos abiertos al escucharlo —¿Cómo que la Srta. Flamel?—.
Veronique se acercó con Viktor y Severus les dio una lista de ingredientes para fabricar dos pociones, les dijo que se quedaría con Kate mientras ellos compraban los ingredientes, luego sacó dos viales más y Kate reconoció la poción multijugos.
—¿Vas a estar bien?— preguntó Viktor Krum después de haber bebido la poción convirtiendose en alguien que Kate no reconoció.
—Si, los esperaré acá— dijo Kate tratando de darles confianza.
Ambos desaparecieron y Severus le pidió que entraran de nuevo a la tienda y antes que Kate comenzará la larga lista de preguntas él se acercó a la cocina y comenzó a preparar una de las sopas instantáneas —Yo contacté a la Confederación, tus amigos ayudaron, Matthew contactó a Veronique y ella consiguió que pudiese hablar con el jefe supremo— explicó Severus— Le hablé de todo lo que habías hecho y le di la información que tenía, aceptó y luego encargó a Flamel de la misión.
Kate se cruzó de brazos y se apoyó en la mesa que había en el centro de la tienda —¿Dumbledore encargó eso?— preguntó ella.
—No ¿Creías que iba a dejarte en la Mansión?— preguntó Severus mirándola incrédulo —Kate pedí muchas veces verte, tenia en mi mente el plan de sacarte de ahí a la fuerza, pero él no me dejaba acercarme, creo que sospechaba algo, pero se lo atribuyó a que lo hacía solo por tu madre, como si solo quería acercarme porque te parecías a ella.
Kate iba a decir algo pero se contuvo de hacer el comentario, Severus lo notó —Di lo que piensas por favor—.
—Eso que pensaba no era del todo falso— dijo Kate mirándolo seriamente— Los dos sabemos porqué te acercaste Severus.
Severus encantó la sopa y la sirvió con pan al lado, en la mesa donde estaba Kate, él le hizo una seña para que se sentara —Ahora que estás fuera puedes ir con tu familia, puedes contactar con Kingsley o con Lupin— dijo Severus todavía de pie.
—No, él no se ha separado de su serpiente en los últimos días y sé que esa es la señal, voy a buscar a Harry— dijo ella sentándose en la mesa.
— El año pasado no me dejaste explicarte las cosas— dijo Severus mirándola fijamente.
—Dumbledore también me explicó el plan y creo que confiaba que yo iba a ser el plan de reserva en caso que tu no lograras decirle a Harry todo— dijo Kate sin bajar la mirada— Como dije ese dia, no voy a entregar a Harry, mi hermano no tiene que sacrificarse.
—No es sacrificarse— dijo Severus tomando asiento frente a ella— Yo también lo entendí de esa forma al principio pero creo que la profecía va más a que Harry es quien debe enfrentarlo.
—Ya, no debe sacrificarse pero si debe pelear con él ¿Qué diferencia hay?— preguntó ella soltando un bufido.
—¿No confías en que Potter lo derrote? Lo ha hecho en años anteriores— dijo Snape.
Kate soltó una risa burlona —No, el ser partidario de Harry no te lo creo— luego tomó aire y trató de decir las cosas con calma— Supe el plan porque Dumbledore lo quiso, estuve contigo todo este tiempo y no me lo confiaste, me entero que participas en un plan para que justamente se cumpla eso y mi hermano se sacrifique para que un desgraciado muera y terminamos todo esto con la cereza que quieres convencerme que todo lo que haces está bien—.
Severus abrió la boca pero no habló de inmediato, se tomó casi un minuto —Mi error fue no hablar contigo, pensé que te estaba protegiendo y que todo esto pasaría sin problema— dijo él casi apenado.
—No es solo que no me lo contaras— dijo Kate señalandolo con un dedo— Es que todavia sigues un plan que tiene como unico fin destruir a un demente y no te importa que eso signifique la muerte de Harry.
—¿No estuviste con èl todos estos meses y viste el horror?— preguntó Snape un poco exasperado— Tiene que morir, ha hecho demasiado daño, es un psicópata que asesinará a cualquiera y si el único que puede hacerlo es Potter, si, lo ayudaré para que se enfrente y además de eso ayudaré a que tenga la ventaja como he hecho todo este maldito año.
Kate se pasó una mano por el pelo rojizo desordenado —Si vi el horror y no quiero que nadie muera, por eso mismo Harry…—.
—Harry lo sabe y por eso ha destruido los Horrocruxes para debilitarlo y va camino a Hogwarts— dijo Severus ya sin tanto control, alzó un poco la voz pero notó que Kate lo miraba con desaprobación y se disculpó— Lo siento, es solo que, Harry sabe qué debe hacer y lo acepta Kate, puedes tomar la posición que tienes ahora de no aceptar eso o puedes apoyarlo y ayudarlo en lo que necesite, ayudarle no significa que seas responsable de su destino, tu no fuiste quien lo marcó como su igual hace 16 años.
En un momento Severus se levantó y apuntó a la tienda con la varita, Viktor y Veronique entraron y le entregaron los ingredientes que había pedido. Kate comió la sopa que le había preparado y Severus comenzó a preparar las pociones con el kit que le habían llevado, lo hacía a toda velocidad. Cuando Kate terminó de comer y de limpiar los platos sacó la varita y volvió a encantar el patronus, esta vez le envió a sus padres un mensaje para decirles que estaba bien y que los amaba.
Snape vertió las dos pociones y se las entregó a Kate, ella las bebió sin ninguna objeción —Durante el día sentirás mejoría, también preparé otra dosis para que la tomes mañana— dijo Severus lavándose las manos en el lavabo.
Kate le dio las gracias y Severus anunció que se retiraba, debía volver a Hogwarts, se despidió de Viktor y Veronique y miró a Kate unos segundos. Kate quería abrazarlo ahí mismo para agradecerle todo lo que había hecho, seguía sintiendo ese malestar de solo pensar en lo que había pasado, pero al verlo el latido de su corazón ahogaba por completo este recuerdo.
Cuando Severus salió de la tienda Kate miró a sus salvadores —Debemos ir Hogwarts, Harry va en camino también—.
Los tres asintieron y recogieron la tienda, Kate les pidió que primero la acompañaran al Valle de Godric, necesitaba ir primero allí. Viktor tomó su mano y los tres aparecieron cerca al monumento de los Potter, Kate los guió hasta una casa que estaba en la calle de enfrente, los tres la rodearon y vieron que había personas adentro, Viktor señaló la puerta del jardín y los tres entraron, con rapidez Kate sacó su varita y vio en uno de los ladrillos de la casa el símbolo de las reliquias grabado, sostuvo la varita contra ese bloque y recitó "Fénix, renace de las cenizas" el bloque se soltó y Kate metió la mano sacando de ahí una pequeña bolsa de terciopelo que se guardó en la túnica gris que llevaba a juego con su suéter. Los dos magos quisieron preguntarle qué era pero ella solo les indicó que era hora de ver a Harry.
Llegaron a Hogsmeade y Veronique los guió hasta el local del Cabeza de puerco, fueron recibidos por su dueño con la varita a la defensiva, Veronique mostró un pergamino y Kate reconoció la letra de Matthew, el dueño asintió y le pidió al cuadro de una bella joven vestida de azul que les ayudara. Los tres cruzaron el portal del cuadro y llegaron hasta lo que Kate creía era una guarida donde había sacos de dormir y pergaminos por todos lados, seguro los estudiantes se resguardaban ahí, no había nadie ahí. Kate los guió a la salida y vio que varios estudiantes corrían hacia distintas direcciones, Kate detuvo a un estudiante de Ravenclaw y le preguntó por Harry, la pequeña solo dijo "Gran Comedor" y siguió su camino.
Los magos emprendieron camino y cuando llegaron la Orden estaba reunida junto con Minerva McGonagall, fueron Tonks y Lupin quienes la vieron y la abrazaron al verla. Kate se acercó a la profesora y esta sonrió al verla, Kingsley se les unió y también la abrazó.
—Profesora necesitamos que los estudiantes salgan de acá, no tienen que estar en esta batalla, mis padres los recibirán y podrán llamar a sus hogares— explicó Kate, luego miró a Kingsley— ¿Conseguiste el traslador?
Shack asintió y le mostró el trofeo de los tres magos que había usado Barty Crouch Jr hace unos años —Los llevará directo a la casa en la playa—.
—Yo me encargo— dijo Kate tomando el traslador y luego miró a McGonagall confiada— Llegarán a casa a salvo.
—Yo también ayudo— dijo Matthew a sus espaldas.
Apenas lo escuchó, Kate fue a abrazarlo y vio que tenía cicatrices en su rostro y estaba aún más delgado pero la sonrisa de su amigo al verla hizo que algunas lágrimas salieran. McGonagall les pidió a Madame Pomfrey y al Profesor Flitwick que acompañaran a los estudiantes, Kate llamó a los prefectos y les pidió que llevaran a los estudiantes a evacuar a la Sala de Menesteres; ellos la miraron algo extrañados pero Matthew les repitió la petición y enseguida comenzaron a organizar a los cursos, algunos estudiantes de los últimos años como Justin Fletcher ayudaron a los más pequeños.
—Sabía que te iba ver acá Kate— dijo Matthew corriendo a su lado.
—Si, gracias a Veronique y Krum estoy acá, pero puedo jurarte que tuve varias ocasiones que temía no llegar— le respondió Kate y luego le pidió a dos Gryffindor que se unieran al grupo si querían salir del castillo.
Sonaron varias explosiones y el grupo entró en pánico pero Kate junto con los adultos gritaron que siguieran caminando. Ella llevaba en la mano la copa reluciente, cuando vio la puerta de la sala pidió un lugar seguro para que los estudiantes tomaran el traslador y al abrir la puerta encontró la sala vacía pero al fondo una chimenea chisporroteaba haciendo el ambiente cálido. Necesitaban el espacio y pidió que cada casa hiciera una fila detrás de su prefecto, los estudiantes se organizaron.
—Yo voy primero— dijo Kate mirando a los adultos y a Matthew, todos asintieron.
Kate conjuró su varita con un sonorus —Muy bien vamos a usar un traslador que nos llevará a una playa de Sussex, si ya han usado un traslador o algún otro método de aparición por favor levanten la mano y hagan grupos de cinco personas con aquellos que no han viajado, así todos llegaremos seguros, necesito cinco estudiantes conmigo— explicó Kate y vio para su suerte varias manos levantadas.
Cinco estudiantes dieron un paso adelante y Kate les pidió que tocaran la copa, temblorosos lo hicieron y después de dar vueltas por unos segundos Kate sintió la arena bajo sus pies, ahí estaba su familia afuera de la casa con una fogata grande que iluminaba la zona.
Amelia Grant corrió hasta su hija y la abrazó con fuerza con lágrimas en los ojos, segundos después se unieron Robert y Mina que se aferró a las piernas de Kate, ella se agachó abrazando a su hermana pequeña y la besó en las mejillas.
Segundos después Kate vio a los estudiantes y miró a sus padres quienes llevaron a los estudiantes hasta una mesa donde había varios teléfonos —Si pueden comunicarse con sus padres por red flu hacen una fila frente a mi por favor— dijo con voz fuerte Amelia dirigiéndose a los estudiantes.
—Los que quieran llamar a sus casas por teléfono por favor hagan una fila— dijo Robert Grant frente a la mesa.
Kate miró a Mina —Confío en que vas ayudarlos—.
Mina asintió y caminó hacia su madre. Kate volvió a activar el traslador y volvió a la sala donde estaban todos los estudiantes, ella pudo ver la cara de alivio de quienes estaban cerca —Muy bien siguiente grupo— gritó Kate.
Kate les explicó a Madame Pomfrey y al Profesor Flitwick el plan, llegarian a la casa en la playa en Sussex y los Grant le ayudarían a los estudiantes a comunicarse con sus padres.
Uno a uno los estudiantes fueron tocando el traslador, las explosiones se escuchaban cada vez más fuerte, Kate y Matthew se miraron y le pidieron a los adultos y a los prefectos que continuaran transportando a los estudiantes, ellos vigilarian la entrada.
En los corredores aledaños no habían mortifagos todavía, pero ambos vieron por una de las ventanas que afuera la batalla ya había comenzado.
—No demorarán en entrar— anunció Matthew.
—Según mis cuenta si seguimos a este ritmo en 30 minutos los habremos evacuado— dijo Kate y comenzó a conjurar hechizos de protección, Matthew la imitó.
—¿Estás bien?— le preguntó Matthew.
Kate asintió —No ha sido fácil, en la Mansión Malfoy alteraron la poción Salustio y tuve que pedirle a Severus que me ayudara con el antídoto—.
—¿Cómo?— preguntó Matt revisando a su amiga. Kate le aseguró que estaba bien, luego le retornó la pregunta— Todo este año junto al ED hemos enfrentado a los Carrow, los castigos fueron auténtica tortura pero nos libramos de varios gracias a Snape, aunque no estaba todos los dias en el castillo muchas veces frente a mi, mandó a freir mejillones a los Carrow.
—Me dijo que le habías ayudado con Veronique para hablar con el jefe supremo de la Confederación— dijo Kate terminando el último hechizo protector.
Matthew colocó su mano sobre el hombro de su amiga —Kate tratamos por todos los medios hablar con él, Snape trató por lechuza, polvos flu, incluso sobornó a alguien del Ministerio para conseguir un traslador, el último día Veronique consiguió una audiencia y pudo viajar— dijo Matt— Dijo que si no lograba algo iba sacarte de ahí como fuera.
—Gracias por la publicidad pero eso no interesa ahora, estamos en una batalla y tenemos que estar alertas— dijo ella mirando los alrededores— ¿Viste a Harry antes?
Matthew le contó lo que había sucedido entre Harry y Snape en el Gran Comedor, Kate suspiró y lamentó no haber llegado antes. Madame Pomfrey y el Profesor Flitwick salieron con los prefectos.
—Vamos a unirnos a la batalla— anunció el Profesor— Los estudiantes fueron evacuados.
Todos asintieron y bajaron las escaleras, la batalla los encontró y Kate comenzó a pelear contra algunos mortifagos. Luego vió en que unos mortifagos acorralaban a Ginny y Tonks, le hizo un gesto a Matthew y se unieron a la pelea logrando que la horda retrocediera.
Tonks sujetó la mano de Kate y le dedicó una sonrisa antes de salir corriendo hacia otro lado de la batalla, Ginny la siguió. Ellos las iban a seguir pero Kate vio a Harry dirigiéndose al piso donde estaba la Sala de Menesteres, ambos amigos fueron tras ellos y lograron alcanzar al trio, los tres dijeron el nombre de Kate y ella abrazó a su hermano, quien estaba como todos, con ojeras pronunciadas, menos peso y algunas cicatrices. Kate saludó a los amigos de su hermano.
No pudieron hablar mucho ya que Harry mencionó que debían encontrar y destruir algo en la sala. Kate le colocó una mano en el hombre —Matthew y yo defendemos la entrada, dense prisa— dijo ella y con Matthew enfrentaron un grupo de mortifagos que se acercaban.
Lograron hacerlos retroceder otra vez, Kate quedó impresionada por lo bueno que era su amigo con los hechizos de ataque, se notaba que el entrenamiento con Harry en el ED lo habían preparado bien. La puerta de la sala se abrió de un golpe y el trío junto con Draco Malfoy y Goyle, ambos Ravenclaw corrieron y los Gryffindor aseguraron que estaban bien. Kate miró a los Slytherin y vio que Malfoy tocaba su brazo izquierdo, ella se acercó con la varita y vio sangre en la manga de su camisa, sacó dos díctamo y se los entregó a Malfoy, él le devolvió la mirada atónito por su gesto.
Kate alcanzó al grupo pero de un momento se escuchó una explosión que hizo que los estudiantes salieran por los aires, ella sintió las piedras encima suyo y las movió liberandose, desorientada miró a todos lados y hasta que vio en una esquina que Percy Weasley sujetaba a su hermano, no supo en un principio si era Ron pero luego vio que este corría y gritaba el nombre de Fred. Kate cayó en cuenta de lo que habia pasado; la pared habia quedado destruida y entre los escombros los Weasley lloraban sobre el cuerpo de Fred Weasley, Matthew llamó a Kate y vieron que dos mortifagos se acercaban, ella encantó algunas piedras y protegió a la familia creando un muro.
Percy y Matthew se enfrentaron a ellos, Kate se acercó a Harry y Hermione le pidió que mirara en su mente donde estaba Voldemort. Harry cerró los ojos y entró en una especie de trance, Kate sostuvo la mano de su hermano y este se sujetó a ella.
Harry volvió en sí —Está en la casa de los gritos— dijo tratando de recobrar el aliento— Le pidió a Lucius Malfoy que llamara a Snape.
La sangre se le puso helada a Kate al escuchar eso pero no tenía tiempo de perder la compostura —Yo les abriré paso hasta los terrenos, ustedes lleven la capa así les será más fácil moverse entre la pelea— dijo Kate y tomó la capa que estaba en el suelo y se la entregó a Harry.
Sabía que eso era lo que Dumbledore quería, pero no dejaba de pensar en que además de Harry, ahora Severus era el blanco. Llamó a Matt y los dos comenzaron a abrir el camino, varias maldiciones le pasaban zumbando, cuando llegaron cerca al Sauce Boxeador los superaron en número pero Kate escuchó al Profesor Slughorn a su lado, el Profesor la defendía de cada hechizo y le habló —No estas sola querida— le decía sin descuidar el ataque.
En un momento además de los mortifagos, los dementores se unieron en un solo frente y fueron hasta ellos, antes de poder encantar el patronus un conejo, una cierva y otros animales los apoyaron, además del Profesor el ED estaba ahí y hacía retroceder a los dementores.
Matthew sonrió feliz de ver a sus amigos, la batalla continuó unos minutos y Kate no veía ningún indicio de Harry, seguía adentro del pasaje y comenzó a sentirse más inquieta, miró a su amigo y le gritó que iba a entrar.
Matthew no se quedó atrás y ambos entraron por el pasaje, ella corría y él le seguía el paso, se detuvieron cuando en la entrada de la Casa de los gritos encontraron a los tres amigos saliendo de ahí.
Kate miró a su hermano y vio que estaba bien, luego preguntó —¿Dónde está Snape?—.
Harry la miró y negó con la cabeza, ella sintió que perdía el equilibrio por un momento y el corazón le latió aún más fuerte. Pasó en medio del grupo y subió las escaleras hasta que vio en el suelo a Severus, estaba tendido, un charco de sangre rodeaba su cabeza y el cuello de la camisa estaba manchado completamente de rojo. Kate se arrodilló y con la varita conjuró un diffindo que cortó la camisa y también el pelo negro de Severus que estaba sobre el cuello. Luego con aguamenti trató de limpiar la piel para ver las múltiples mordeduras que le había hecho la serpiente. Ella no escuchó los pasos detrás pero Matthew se arrodilló frente a ella y le tomó el pulso al Profesor.
—Kate no tiene pulso— dijo él soltando la mano del Profesor.
Kate no le hizo caso y cuando pudo ver las cinco mordidas y la cortada en la garganta sacó de su túnica la botella que había recogido en el Valle de Godric, aplicó el líquido transparente y tuvo que controlar los temblores que sentía ya que no podía desperdiciar. No se dio cuenta en qué momento comenzó a llorar, tal vez ya lo estaba haciendo desde que había visto a Severus.
Recordó lo que le había dicho el Director ese día, le había indicado cómo podía sacar las lágrimas de Fawkes —Ahí encontrarás una oportunidad, dásela a quien la necesite—.
Cuando terminó de aplicarla no se detuvo y comenzó a abrir los puños de la camisa y la levita, no podía tener nada ajustado para que las lágrimas actuasen en todo el torrente sanguíneo.
—Conjura una camilla Matthew— dijo Kate revisando el cuello de Severus, no había ningún signo de que la poción actuara, había leído que las heridas se cerrarian pero no lo hacían— Si cierro la herida y el veneno puede quedar alojado alojado en el cuerpo.
El chico le hizo caso y las tablas debajo del profesor se levantaron con él —Kate sabes que afuera en la pelea nos atacaran—.
—No, yo seré la defensa— dijo Kate se hizo delante de la camilla improvisada.
"Por favor mamá, papá, abuelo, abuela, ayudenme" pidió Kate mientras caminaba por el estrecho túnel, al salir vieron que no había nadie, ni enemigo ni aliado. Kate guió a Matthew hasta que llegaron al vestíbulo del castillo, ahí pudo ver que la mayoría del colegio entraba en el Gran Comedor
—Matt yo lo llevaré a las mazmorras al salón de pociones, busca a Madame Pomfrey— le pidió ella tomando su lugar encantando la camilla.
—No se te ocurra pensarlo, si alguien te ve— dijo Matthew sin moverse un centímetro.
—Confía en mí— replicó ella casi entre dientes— No tenemos tiempo, por favor.
—Kate, está muerto— dijo Matthew alzando un poco la voz —No te arriesgues por ello.
Ella no le respondió y emprendió marcha, llegarían en unos minutos si mantenía el paso —Severus por favor, dijiste que lucharias y todavía esto no ha terminado— dijo Kate esperando que él la escuchara.
Había escuchado a Dumbledore decir que Hogwarts ayudaría siempre que lo necesitase y Kate quería creerlo porque además de algunos fantasmas no había mortifagos en el camino. Llegó a la puerta del salón y lo abrió como pudo, vio algunos calderos que humeaban y buscó una de las mesas de trabajo más largas para acomodar ahí a Severus, revisó las heridas pero no vio diferencia, salió al almacén en frente y gritó "Accio bezoar", un frasco con bezoar llegó a sus manos y volvió con él.
La puerta se abrió y Kate empuñó la varita pero la bajó cuando vio a Amelia Grant, detrás suyo estaba Matthew. Amelia fue hasta ella y Kate comenzó a decirle paso por paso lo que había hecho.
—Apliqué las lágrimas de Fénix pero no cerraron las heridas— dijo Kate mientras su mamá comenzaba a revisar al Profesor.
—¿Quién te dio las lágrimas de fénix?— preguntó Amelia.
—Dumbledore las dejó para él— respondió Kate.
Amelia colocó dos dedos sobre el cuello del Profesor, buscando el pulso, revisó el reloj de pulsera que llevaba. Ambos Ravenclaw la miraron, Kate quiso decirle a su madre que no perdiera tiempo pero una parte de ella sabía que debía hacerlo.
—Tiene pulso, es débil pero lo tiene— anunció Amelia— Voy asumir que las lágrimas de fénix sirven como antídoto, la piel no se ha tornado violácea como la de Arthur, eso es buena señal. Por fortuna traje algo del antídoto que hice para Arthur en San Mungo.
Algo en Kate se sintió revivir, Amelia sacó de un bolso una botella con un líquido gris, pidió a los Ravenclaw poción reabastecedora de sangre y anticoagulante, entre Matthew y Kate las buscaron en el almacén y luego Amelia se las dio al profesor y comenzó a cerrar las heridas.
—Debemos llevarlo con los otros heridos, así lo podré revisar— dijo Amelia haciendo el mismo encantamiento para movilizar al Profesor. Los tres tomaron cuantas pociones podían llevar para los otros heridos.
—Tendremos que estar atentos, no creo que arriba tengan buenos sentimientos hacia él— dijo Matt abriendo la puerta del salón.
—Estamos en guerra Matthew— dijo Amelia— Puede que algunos sean mortifagos y otros aurores, pero la muerte no diferencia.
Los tres fueron hasta el Gran Comedor, en el camino Kate no se separó del lado de Severus y vio que su madre le dedicaba una mirada. No era el momento de tener esa charla y ambas lo sabían.
La Profesora McGonagall se puso en medio antes de dejarlos entrar y Kate salió al encuentro —Profesora, por favor—.
Iba agregar algo más pero vio a los Weasley reunidos, estaban llorando y luego vio a Shack de rodillas frente a dos cuerpos. Kate corrió hasta donde estaba él y vio a sus pies a Remus y a Tonks con los ojos cerrados y con sus manos tan cerca como si intentaran tocarse. Kate cayó de rodillas y Kingsley la sujetó para que no se lastimara, un grito salió de lo más profundo de su alma. Se inclinó hacia Remus y tomó su mano pero estaba fría, miró a Tonks y su habitual chispa ya no estaba.
—¿Quién lo hizo?— preguntó Kate dando paso a la ira que se despertaba en ella, quería encontrar al culpable y hacerlo pagar.
Amelia Grant se acercó a su hija y la tomó de la mano para llevarla lejos de donde estaban los cuerpos de sus amigos, ella también lloraba pero tenía ese temple que sacaba cuando la situación lo ameritaba. Sentó a Kate en una de las sillas y consoló a su hija.
—Cariño, llora lo que necesites, yo estoy acá— dijo Amelia abrazando a su hija— Tú los amabas y ellos a ti, tienes derecho a llorarlos.
Minutos después Kate vio a Hermione y Ron entrar al Gran Comedor y se levantó de inmediato —¿Dónde está Harry?— preguntó Kate limpiándose las lágrimas.
Hermione comenzó a llorar y Ron también tenía lágrimas en los ojos. Kate lo entendió y salió a correr, escuchó a su madre llamándola pero ella no prestó atención y se dirigió al Bosque Prohibido. Había escombros por todos lados pero logró hacerse paso hasta la entrada del bosque.
Encontró a su hermano de pie a escasos metros de un grupo de dementores, llevaba la capa de invisibilidad pero se había descubierto el rostro. Kate lo llamó y él se giró para verla, ella lo abrazó y comenzó a sollozar, Harry trató de tranquilizarla.
—No lo hagas Harry, encontraremos otra forma— dijo Kate escondiendo su rostro en el cuello de su hermano— No quiero que mueras.
Harry sonrió y tomó la mano de su hermana, ella sintió algo filoso entre ellos pero antes de ver qué era, Harry le pidió que mirara al frente y ahí estaban: James, Lily, Sirius y finalmente Remus. Kate miró a Harry y volvió la vista hacia las personas que tenía enfrente, dio un paso y estiró su mano hacia ellos pero se detuvo. Todos le sonreían y fue Lily quien dio un paso hacia ellos.
Kate vio a su madre y quiso llorar de nuevo, la había visto en fotografías, en los recuerdos de Severus pero ahí estaba ella.
—Perdón— dijo Kate con voz temblorosa mirándola.
El fantasma de Lily colocó una mano sobre su mejilla y también en la de Harry, susurró algo mirando a Kate y ella asintió. James también se acercó al lado de su esposa.
—Estaremos siempre con ustedes— dijo James mirando a sus hijos.
Remus y Sirius dieron un paso al frente, Kate miró por unos segundos a Remus.
—Es hora— dijo Harry y soltó la mano de Kate. Los cuatro fantasmas desaparecieron y quedaron solos de nuevo en el bosque.
Kate besó a su hermano en la mejilla y le acomodó los torcidos lentes —Harry tu eres la prueba que el amor vence siempre, bueno hermano, también vencerá a la muerte—.
Harry la abrazó por última vez y se adentró en el bosque, Kate dio media vuelta y caminó hacia el castillo, en la entrada estaban ya la mayoría de estudiantes, Profesores y aurores. Fue Ginny la primera que se acercó y le preguntó por Harry, Kate colocó una mano en su hombro. El resto se puso en alerta y Kate miró hacia atrás, Voldemort y sus seguidores caminaban hacia ellos, Hagrid iba con ellos y en sus brazos llevaba algo.
Fue Neville quien los enfrentó primero al escuchar a Voldemort decir que lo habían matado cuando trataba de huir. Kate lo siguió pero Voldemort la levantó en el aire, ella escuchó a Amelia gritar pero vio que Narcisa Malfoy la detenía con un hechizo inmovilizador.
—Solo quedas tu pequeña Potter— dijo Voldemort caminando hacia ella— Puedes parecerte físicamente a Lily Potter, pero no eres como ella.
—Crees que eso me hiere— dijo Kate tratando de librarse del hechizo— Pero no es así, yo sé que mi familia, mis amigos, me aman y están conmigo, si muero los protegeré como lo hizo mi madre, tú en cambio morirás y puedes estar seguro que tus seguidores no dudarán en reclamar tu poder.
Voldemort comenzó a conjurar un Avada pero en ese momento Neville se liberó y sacó del sombrero seleccionador la espada de Gryffindor. Kate cayó al suelo y Kingsley y Amelia fueron hacia ella, Neville dio un paso hacia la serpiente y varias maldiciones fueron dirigidas a él, Kate lanzó un hechizo de protección y varios la imitaron. Neville destrozó la serpiente cortando su cabeza en dos con la espada. Voldemort soltó un grito de dolor y Kate atrajo a Neville con un hechizo para alejarlo del grupo de mortifagos.
La batalla volvió a tener lugar y Kate notó el desespero que Voldemort estaba sintiendo, lanzaba maldiciones pero era consciente que varios de sus seguidores perdían la batalla. Entre ellos Bellatrix Lastrange quien estaba peleando contra Ginny, Hermione y Molly Weasley; en un momento Lestrange soltó un grito de dolor y cayó al suelo.
Voldemort conjuró una serpiente de fuego maldito y la lanzó hacia los cuatro, fue en ese momento que Kate vio a Harry hacerle frente a su enemigo. McGonagall deshizo la serpiente de fuego y los cuatro fueron hasta donde estaba Harry pero él los detuvo "Esto es entre él y yo" dijo apuntando con la varita al señor Oscuro.
Kate y todos los presentes escucharon a Harry, explicó lo que había pasado en el Bosque Prohibido, su sacrificio y cuando mencionó que gracias a Snape, a su ayuda y lealtad a su madre, a Dumbledore, todo el plan que el Director había acordado se había cumplido. Snape nunca había sido fiel a Voldemort. McGonagall y Kinsgley miraron a Kate y ella asintió, confirmando lo que decía Harry.
La varita de sauco voló por los aires y Harry la atrapó, todos vieron como el fuego verde rebotaba y Voldemort caía al suelo. El silencio se hizo y solo fue hasta que Kate y los amigos de Harry fueron hasta donde estaba El niño que vivió que los gritos de júbilo comenzaron a darse.
Kate abrazó a Harry, luego Ron y Hermione la imitaron, Amelia se acercó y abrazó a su hija, Matthew y Veronique también se acercaron y compartieron un abrazo. Kingsley fue otro que abrazó a Kate con una sonrisa que ella no le veía desde hacía años en Downing Street. Las personas se aglomeraban queriendo saludar a Harry pero Kate miró hacia el vestíbulo y el Gran Comedor y se escabulló.
Atravesó el salón y vio que en una esquina los cuerpos de los caídos habían sido cubiertos, en la otra ala Madame Pomfrey estaba con los enfermos pero Severus no estaba ahí. Madame Pomfrey señaló el salón de trofeos y Kate asintió. Dentro de la sala vio casi al fondo, estaba la camilla improvisada con el Profesor sumido en un profundo sueño, Kate se acercó y lo revisó, su pecho se movía y algunas heridas ya habían terminado de cerrarse. Tomó la mano de su amor y besó sus labios —Hemos ganado, Severus, él fue derrotado— dijo Kate, pero él no se movía, seguía inmovil como si estuviera sumido en un sueño profundo.
