Capítulo 25
Varios sanadores de San Mungo habían llegado para ayudar, Amelia y Madame Pomfrey los dirigían y daban un parte médico de cada uno. Los padres de los estudiantes también llegaron y aunque por una parte la mayoría se reunía feliz con sus hijos, McGonagall, Kingsley y Kate estaban ahí acompañando a las familias de los caídos en guerra. Los cuerpos habían sido trasladados a un salón aledaño.
En el caso de estudiantes con familias no mágicas como los Creevey, Kingsley solicitó la ayuda del padre de Matthew y junto con el Sr Grant acompañaron en el proceso a los familiares. Matthew y Kate fueron designados por Kinsgley para ayudar y los dos tomaron un traslador. Cinco estudiantes cayeron en guerra.
Kate se encontró con su padre y sonrió antes de abrazarla por varios minutos. Ella le dijo que su madre estaba bien y Kate vio en su mirada la misma que había quedado retratada en las fotografías de pequeña. El Señor Davies también abrazó a Matthew y Kate sonrió al ver a su amigo y su padre. Acompañaron a los familiares y no escatimaron en detalles de lo que había pasado en el castillo, el mensaje había sido claro "Su hijo luchó por un mejor mundo"
Antes de que cayera la noche, Kate regresó a Hogwarts, Matthew se quedó con su familia. Ella informó a la Profesora McGonagall y a Kingsley lo que había pasado. Casi no quedaban estudiantes en el lugar, la mayoría se había ido con sus familias y los heridos habían sido enviados a San Mungo.
Ambos agradecieron a Kate y le pidieron que fuera a la enfermería. Acatando la petición encontró ahí a la familia Weasley, todos dieron una sonrisa triste a Kate. Severus estaba ya en una de las camas del fondo, antes de acercarse, Amelia guió a su hija a una cama libre y comenzó a curarle las heridas, también le entregó la poción Salustio. Harry fue hasta donde estaba su hermana y la acompañó mientras Amelia terminaba de cerrar las heridas y de vendarle una cortada que tenía en la mano, se la había hecho cuando Voldemort la había soltado del agarre.
Amelia les dio un momento a solas y Harry le contó lo que había hablado con el retrato de Dumbledore.
—Vi los recuerdos de Snape, él me los dio cuando lo encontramos en la Casa de los gritos— dijo Harry y Kate se tensó— Además de la historia con mamá, me mostró su último pensamiento, fuiste tú, abrazandolo el día que murió Cedric, diciéndole que para ti él no era una pieza más.
—Perdón por no contártelo Harry— dijo Kate apenada.
Harry tomó su mano sana y le dio un apretón —Está bien, entiendo, yo le perdono todos los malos momentos, ahora sé por qué hizo muchas cosas y le estoy agradecido—.
—Yo no sé si puedo perdonar, no puedo perdonar a Voldemort por la muerte de Tonks y Remus— dijo Kate limpiándose unas lágrimas.
Harry le alcanzó una caja de pañuelos de la enfermería —Ahora debemos cuidar de Teddy—.
Ella lo miró extrañada y le preguntó quién era Teddy. Harry suspiró y le contó lo que había pasado con Remus ese año, Kate volvió a llorar pero fue consolada por su hermano. Acordaron hablar con Andromeda Tonks al día siguiente.
Luego ambos se acercaron a los Weasley y Kate les dio su pésame por la muerte de Fred —Si en algo puedo ayudar por favor no duden en decirlo— les dijo. Harry tomó a Ginny de la mano y Kate agregó— En familia debemos apoyarnos.
La Profesora McGonagall hablaba afuera con Amelia Grant y luego ambas entraron a la enfermería, la Profesora ofreció a los Weasley pasar la noche en Hogwarts pero éstos declinaron la oferta, prometieron regresar en la mañana para la ceremonia. Harry y Hermione se unieron y se despidieron de las Grant.
Amelia le pidió a su hija que la acompañara a casa, pero ella miró la cama donde estaba Severus y le dijo que quería pasar la noche ahí.
—Podrás cambiarte de ropa y estar más fresca, si sucede algo en la noche Madame Pomfrey nos avisará— dijo Amelia tratando de convencerla.
Kate pensó un momento y miró hacia la camilla donde estaba Severus, sabía que estaría seguro aquí. Tomó a su madre de la mano y ambas fueron hasta donde la Profesora McGonagall quien les entregó el traslador para ir a casa.
Aparecieron en la entrada y un gato salió corriendo asustado por el estruendo de la aparición. Abrieron la puerta de la casa de Belgravia y fueron recibidas por Robert y Mina, la pequeña fue abrazar a su hermana y Kate no pudo contener las lágrimas al abrazarla, había pensado en ella esos meses, pidiendo no escuchar nunca que su familia había sido encontrada por los mortifagos.
Mina la tomó del rostro y la empezó a besar en las mejillas, la frente, la nariz, reía al hacerlo —No llores Kate, nuestra hermana o hermano no puede escucharte llorar— dijo Mina sin detenerse.
Kate la miró extrañada y luego miró a sus papás, Amelia negaba con la cabeza y reía —Te lo íbamos a decir, todos juntos, pero Mina se adelantó—.
Kate se acercó con Mina todavía en los brazos y le preguntó a su madre si estaba embarazada. Amelia sonrió y asintió con la cabeza —Tengo 4 meses, nos enteramos en la casa de los Scamander, el demiguise no paraba de estar cerca de mí e hicimos la prueba—.
Robert besó a su esposa en la sien y la abrazó —Vas a ser hermana mayor otra vez—.
Kate fingió desmayarse —No otra vez— dijo riendo.
Los cuatro tomaron la cena y cuando ya era tarde Mina se durmió en las piernas de su hermana, como siempre lo hacía. Kate volvió a felicitar a sus padres y Amelia comenzó a llorar, Robert la abrazó y Kate tomó su mano —Hoy sentí miedo de perderte, bueno no solo hoy pero cuando vi que te tenía— dijo Amelia entre el llanto.
—Lamento que hayas tenido que pasar por eso mamá, de verdad, los dos no merecen todo lo que pasó estos meses, sé que intentaron buscarme pero tuve que ser egoísta, no solo por Harry, todos estabamos en peligro— dijo Kate también limpiándose las lágrimas del rostro al ver llorar a su madre.
—Los Scamander van a tener nuestro agradecimiento por siempre— dijo Robert pasandole a Kate y a Amelia dos pañuelos— Vivimos en su casa, su cuñada Queenie fue muy comprensiva y su esposa fue personalmente a revisar dos ocasiones en que los mortifagos estaban cerca de los terrenos.
—El señor Scamander le enseñó a Mina a cuidar a muchas de las criaturas y ella misma se levantaba temprano a esperar al señor Scamander para iniciar labores— dijo Amelia riendo un poco.
Kate sonrió —Eso suena maravilloso— dijo y vio a su hermana que dormía en absoluta paz.
—¿Estás bien Kate? ¿Quieres contarnos algo?— preguntó Robert preocupado mirando a su hija.
Ella comenzó a contarles cómo era la "rutina" en la Mansión Malfoy, trató de no ser muy descriptiva con los malos detalles pero pudo desahogarse con sus padres.
—Tenía la lealtad de sus mortifagos por el miedo que sentían, pero muchos funcionarios del Ministerio y de familias adineradas se acercaron a él porque compartían una idea, creo que eso me asustó más— dijo Kate recordando la cena de navidad.
—¿El Profesor Snape te ayudó?— preguntó Amelia
Kate se tensó, casi a la defensiva pero tomó aire y les contó a sus padres gran parte sobre su relación con Severus —Quiero que sepan esto no para que tomen una actitud de rechazo contra él, soy muy consciente de la diferencia de edad, de que era mi Profesor, pero soy aún más consciente de la decisión que tomé— dijo ella mirando a sus padres.
Amelia habló primero —No estoy de acuerdo con cómo sucedieron las cosas, él es mayor que tu y compartió una historia con tu mamá y eso ahora es bastante público— dijo su madre completamente seria, como si hubiese querido decírselo antes— Pero también agradezco que te haya ayudado y si lo hizo por amor respeto eso.
—Estoy de acuerdo con tu madre— dijo Robert— Ya eres mayor de edad Kate y te hemos educado para que decidas por ti, si es tu decisión estar con él, la respetamos.
Kate se acercó y tomó las manos de sus padres —Gracias por esto, bueno, no solo por esto… Gracias por ser mis padres—.
Al día siguiente, Matthew fue a la casa de los Grant junto a Veronique, Amelia y Kate salieron con ellos hasta King Cross para tomar el tren y asistir a la ceremonia por los caídos en batalla. Había algunos aurores en la estación 9 ¾ y cuando subieron al tren encontraron un compartimiento vacío.
—Hacía mucho tiempo que no tomaba el tren para ir a Hogwarts— dijo Amelia con una sonrisa al ver por la ventana el paisaje.
Kate tomó su mano y le dio un apretón.
—Esta será la última vez que yo lo haga— dijo Matthew con una sonrisa algo triste.
Matt ya había terminado sus estudios en Hogwarts, pero Kate aún no había pensado si quería regresar a Hogwarts el otro año.
—Bueno esta es mi primera vez— dijo Veronique y todos rieron.
Cuando llegaron al Colegio no los esperaba Hagrid para guiar a los de primero, pero varios empleados del Ministerio indicaban el camino a los carruajes. Estos llegaron a una parte de los terrenos donde había dispuesta una gran carpa blanca con sillas debajo, los cuatro fueron a buscar lugar y mientras lo hacían Kate sintió la mirada de varios asistentes sobre ella, no era cómodo en especial cuando vio el vestíbulo donde había ocurrido la última parte de la batalla. Se acomodó el vestido negro que habia llevado y la tunica gris y siguió a su madre. Harry llegó junto con la familia Weasley y Hermione, el grupo se sentó no muy lejos de ellos y los saludaron desde lejos.
En la ceremonia tanto la Profesora McGonagall como Kinsgley, el ahora Ministro de Magia, dieron unas palabras honrando a los caídos y dando gracias a todos los estudiantes y magos que habían luchado. Revelaron un monumento de mármol blanco con una llama en frente que descansaba en las alas de un fénix. Kate leyó el nombre de Remus y Tonks y no pudo contener las lágrimas, sus acompañantes la consolaron. Sintió un peso en el pecho que no la dejaba respirar, sentía que la culpa la abrumaba.
Después de la ceremonia los asistentes se formaron y se acercaron al monumento erguido. Harry se acercó y saludó al grupo, luego buscó a Kate y ella se aferró al brazo de su hermano, quien la llevaba hasta donde estaba Andromeda Tonks con Ted en sus brazos, ninguno había visto antes a la madre de Tonks pero ella sonrió al verlos; los dos se presentaron y ella les sonrió.
—Tonks me habló mucho de los dos, siempre recibí con gusto los regalos de navidad que su familia enviaba— dijo Andromeda viendo a Kate.
Kate miró a la mujer y la culpa que sentía se hizo el doble de pesada, pero dio un paso adelante y tomó la mano libre de la mujer, el parecido con Narcisa Malfoy era increíble pero si algo las diferenciaba (además el color de su pelo) era la calidez que Andrómeda expresaba.
—Sra. Tonks, Harry y yo lamentamos la muerte de Tonks y de Remus, queremos que sepa que ni Ted ni usted están solos. Harry y yo abrimos una cuenta para Ted en Gringotts y usted es la guardiana, no tendrá que preocuparse por algún gasto— dijo Kate y sacó de la túnica un pergamino con la firma de los enanos de Gringotts — Tanto Harry como yo sabemos lo importante que es tener familia y amigos a tu lado, Ted crecerá rodeado de amor.
—No lo dudo— dijo Andrómeda con lágrimas en los ojos.
Kate abrazó a la mujer y vio de cerca al pequeño que tenía un mechón azul en su frente y dormida una plácida siesta.
—Además de una abuela, Ted tiene a dos amigos de sus padres que estarán con él— dijo Harry dando un paso para colocar una mano sobre el hombro de la Sra. Tonks.
Ted abrió los ojos y dio un bostezo, se revolvió y volvió acomodarse para seguir tomando la siesta —Al igual que su padre está más despierto en las noches— dijo Andrómeda con una risa baja. Harry y Kate la imitaron, luego ella acercó el bebé a Kate y Harry.
Fueron interrumpidos por Amelia quien saludó a Harry y luego a Andrómeda y también le dio el pésame. Le dijo a Kate que debía subir a la enfermería, Severus ya había despertado. Kate se disculpó y tomó el camino hacia la enfermería.
Al llegar Madame Pomfrey la recibió en la entrada —Señorita Grant, eh, Potter— dijo como en un lapsus— El Profesor Snape ya despertó pero por orden de la Dra. Grant no debe esforzarse mucho mientras terminan de sanar las heridas.
Kate asintió y se acercó a la cama donde Severus estaba, tenía un pijama verde oscuro y la miraba con una leve sonrisa. Kate tomó la mano de Severus y se la llevó a los labios dándole un beso —Me diste un gran susto Severus— susurró.
Él la miró como si le estuviera pidiendo disculpas, trató de aclararse la garganta y le dijo también en un susurro —Lo siento—.
Kate miró el vendaje sobre su garganta, tal vez su madre o Madame Pomfrey lo habían cambiado recientemente —¿Cómo te sientes?— preguntó ella.
—Me duele la garganta y la parte del cuello, gracias a lo que hiciste con las lagrimas de fenix y la atención de Matthew y la Sra. Grant el veneno no llegó a otra parte de mi cuerpo— explicó en susurros el enfermo, luego se levantó y se sentó en el borde de la cama.
Severus le indicó a Kate que se sentara con él, ella tomó un vaso con agua y se lo entregó sentándose a su lado, luego ella le contó sobre la ceremonia y sobre el bebé de Remus y Tonks, él trató de consolarla —Crecerá con su abuela y tendrá dos padrinos y muchos otros amigos que estarán con él— dijo Severus.
—¿Cuándo podrás irte?— le preguntó Kate.
—Mañana, tu madre dice que debo cuidar la herida e ir a verla en una semana a San Mungo— respondió él.
—Eso significa que mañana iremos a la casa en Sussex— dijo Kate.
Severus rió y se aclaró la garganta —Mañana iré a mi casa supongo—.
—Por eso, eso fue lo que dije— repuso Kate y luego miró seriamente a Severus— Puedes venir conmigo a la casa en la playa, puedo cuidarte ahí, pero si te vas a sentir más cómodo en la Hilandera iré contigo también.
—Creo que podemos estar una semana en Sussex— dijo Severus con una sonrisa.
Katherine se inclinó y besó a Severus con delicadeza, temía que sintiera dolor por alguna de sus heridas pero él sostuvo su rostro cerca y respondió el beso —Te amo— dijo Severus con la voz entrecortada.
—Como yo te amo— le respondió Kate dándole otro beso.
