Nota de autor: No nos arrepentimos de nada.

Btw, obviamente nosotros no somos dueños de "Yu-Gi-Oh!".


El sol mañanero finalmente disipó la oscuridad de la noche anterior. Ambos chicos suspiraron cansados, la noche se les había hecho eterna. Tras ellos, la vampira aún les seguía, escondiéndose bajo los árboles de los rayos de la primera luz del día.

Diabellstar apareció entre ambos chicos, siguiendoles el ritmo.

– La noche anterior fue reveladora y todo, pero, ¿puedes devolverme? – Preguntó con ojos entrecerrados.

Jorge se sobresaltó ligeramente. – Espera, ¿DESDE CUANDO NO ESTÁS EN EL DECK, SEÑORITA?

– La respuesta es no y desde ayer en la noche, Chi. – Respondió Aarón sonriendo con superioridad. – Also, ahora es mía.

– No. – Tanto duelista como espíritu respondieron con una mirada de muerte al chico.

– ¡¿Cómo que no?! ¡YO TE DI LA VIDA! ¡Y también puedo quitártela! – Dijo con un tono de grandeza, mientras bromeaba con sus amigos. – ¡¿Acaso la aventura que pasamos no significó nada para ti?! – Esto último lo dijo mientras se apretaba el pecho cabizbajo.

– Si, pero eso no me hace tu novia o amiga personal. – Dijo la Lanzadora de Conjuros con una sonrisa divertida. – Además, ya tienes de esas de sobra.

Aarón se encogió de hombros antes de sacar el naipe de su deck y lanzárselo a Jorge, el cual la atrapó ágilmente. – Yo solo digo que todos sabemos que la merezco.

Tras recuperar su carta, Jorge y Diabellstar chocaron sus puños amistosamente por instinto.

– ¿Qué onda, Magnamhut? ¿Por qué estás de tan buen humor?

La mujer soltó un "hmph" mientras sonreía. – Digamos que ahora ya sé quién soy. Ah, por cierto, llámame Diabellstar. Solamente para evitar confusiones.

Jorge levantó una ceja antes de asentir a modo de aprobación. – Es extraño, algo me decía que justo eso me pedirías…

Lyna apareció entre ambos, extendiendo ambos brazos para separarlos.

– A ver, a ver, ¡nada de melosidades! – Declaró aferrándose posesivamente del brazo derecho de su dueño. – ¡Yo soy la melosa, tú puedes ser la ruda de frases geniales y Albaz es el rarito!

Albaz respondió con su propia aparición detrás de su dueño. – Prefiero el término: "callado de pocas palabras".

Diabellstar soltó una risita antes de pinchar la nariz de Lyna con su dedo índice. – Cómo quieras. ¿Qué más puedo esperar de una maga cuya única habilidad útil es seducir monstruos de LUZ?

Lyna, evidentemente ofendida, se despegó de Jorge y comenzó a luchar verbalmente con Diabellstar.

– Oye Chi, ¿Tienes un fetiche o algo así con el cabello blanco? – Le preguntó Aarón sacándolo del trance en el que estaba.

– ¿Eh? – Se fijó entonces en sus espíritus. Primero Lyna, luego Diabellstar y Albaz… – Ah, pues que cosa. Pero, nop.

Eventualmente (y tras que sus espíritus desaparecieran para descansar), llegaron a su destino. Aunque el lugar estuviera completamente revelado por la mañana, no había ni una sola alma a la vista. Era un escenario un poco aterrador, comparado con lo atareada y llena de vida que era la academia a diario.

– ¡Quietos!

El grito vino tan rápido que ambos no tuvieron tiempo de reaccionar. Una mujer vestida de uniforme militar verde y sombrero de capitán repentinamente apareció corriendo hacia Aarón.

Con gran eficiencia, derribó y aturdió al chico de un golpe al hígado.

– ¡Wowowow, calma solame-! – Intentó negociar Jorge antes de que fuera tomado por la espalda con gran agilidad y ser arrojado al suelo, azotando al piso con su espalda. Sin dejar de presionar el ataque, la mujer sometió a Jorge contra el suelo.

– ¡Todo es tú culpa, Lionheart! – Comenzó con veneno en su voz. – ¡Ahora vas a ayudarme a encontrar a Adrian!

Cámula rodó los ojos antes de revelarse, aún bajo un árbol, ante la mujer.

– Por favor, no los rompas. Todavía deben de pagar por la vergüenza que me han hecho pasar.

La asaltante de verde levantó la mirada y levantó una ceja. – ¿Quién se supone que eres, una cosplayer de Crepúsculo?

La vampira miró con odio total a la mujer y mostró sus colmillos y rostro monstruoso que hacía tiempo no usaba. – ¡REPITE ESO UNA VEZ MÁS Y-! – Antes de recibir 7200 voltios directamente por parte de un taser de su oponente, cayendo inutilizada al suelo igualmente.

Con la oposición aplacada, las demandas continuaron.

– Como decía, ¿¡Dónde está Adrian, qué le sucedió!?

Jorge tosió antes de mirar a la mujer con temor. – ¡A mí también me gustaría saber eso! ¡Vinimos al puerto para buscar ayuda y traer a todos de vuelta! – Dijo la verdad a medias. – ¡Ya quita tu rodilla de mi cuello! ¡Esto es brutalidad policial!

– ¡Silencio! ¡Tú fallaste en seguir el plan, solamente debías contenerte y-!

Para fortuna de los tres, la repentina aparición de un helicóptero a toda velocidad sobre ellos distrajo a la mujer. Jorge sonrió ampliamente al ver al mismísimo Rector Sheppard (aún en atuendo de vacaciones) saludar entretenido desde el vehículo.

– ¡Señores, detenganla! – Ordenó antes de que dos hombre vestidos de negro como si fueran agentes del FBI bajaran por cables desde el helicóptero y se plantaran hacía la fémina.

Esta trató de atacarlos; mas, los hombre esquivaron con facilidad sus golpes y la tomaron por ambos brazos para dejarla indefensa.

Jorge y Aarón se levantaron del suelo adoloridos, el primero medio sonriente mientras que Aarón estaba un poco perdido.

El helicóptero finalmente descendió, dejando al Rector bajarse y asentir a modo de saludo a los estudiantes.

– Buen día, Godwinn, Lionheart.

Jorge no tardó en sollozar cómicamente y abrazar al Rector.

– ¡Muchas gracias, pensé que íbamos a morir ahí!

Aarón finalmente recobró el juicio y levantó una ceja ante la actuación de su amigo. – Yo no, de hecho solo estaba… ¡Actuando! Si, estaba actuando.

Tras separarse, el Rector aclaró la garganta y mostró una expresión seria. – Me temo que tendremos que ponernos al día en otro momento. No ha pasado ni un solo día desde que recibí un reporte preocupante sobre "estudiantes desaparecidos" y los padres ya están amenazando con demandar a la Academia. ¿Ustedes saben algo al respecto?

Jorge miró a otro lado haciendose el tonto y sonriendo. – Puede que haya hecho ACCIDENTALMENTE que un demonio transportara a todo el cuerpo estudiantil, incluyendo algunos edificios, a otra dimensión…

La mujer forcejeó un poco al oír eso. – ¡DIJISTE QUE NO SABÍAS NADA!

Sheppard asintió antes de quejarse levemente. – Claro… no sería otro día en la Academia Central sin eventos así. Aunque esta vez tenemos refuerzos. – Terminó sonriente, presentando con un brazo a la entrada del helicóptero.

Grande fue la sorpresa de ambos al ver quienes estaban adentro.

El primero era el hombre de cabello plateado y uniforme rojo que habían conocido brevemente durante el fiasco del año pasado con la copia del Dragón Alado de Ra: Maximillion Pegasus. El hombre les saludó jovialmente.

– Es bueno verlos de nuevo, jovencitos. Puedo ver que han cuidado bien de sus espíritus. – Comentó.

Aarón ya se esperaba la aparición de este; sin embargo, la segunda persona no estaba prevista.

Se trataba de un joven de cabello negro, rostro afilado y que portaba una bata de laboratorio blanca, complementada por dos botas negras casi militares. Este les sonrió ampliamente y les saludó con la palma.

– Esperaba verlos en la fiesta de graduación, Jorge, Aarón. – Dijo en un tono divertido el chico que conocían como Bastion Misawa.

– You son of a bitch! – Le saludó Jorge sonriendo y extendiendo su mano pidiendo un apretón. Gesto que Bastion replicó con gusto. – Asumo que sabes cómo revertir lo que está sucediendo.

– No es que no me alegre de que estén aquí ¿Pero cómo sabían que la Academia se fue a otra dimensión?

Bastión levantó uno de sus dedos índices. – Pues, tras volverme el púpilo número 1 del reconocido profesor Zweinstein, logramos hacer grandes avances en su Teoría del Duelo Unificado.

Jorge levantó una ceja. – En español.

– Para que me entiendan, es el concepto de que existen 12 dimensiones distintas en nuestro universo. Una de ellas es la nuestra, otra de ellas… es dónde viven la mayoría de los espíritus de duelo. – Concluyó con orgullo. – Uno de nuestros experimentos que buscaba transportarnos a esa dimensión nos permitió construir un aparato para rastrear energía proveniente de esta. – Terminó, revelando un dispositivo con forma de D-PAD que en su pantalla simplemente mostraba una flecha amarilla gigante apuntando al cráter donde una vez estuvo el edificio central

– ¡Vaya, y pensar que hace un año el señor Misawa solamente era un novato! – Agregó Sheppard con orgullo.

– Ok… entonces ¿Saben cómo regresar la academia a nuestra dimensión? Supongo yo.

Bastión asintió antes de apuntar a uno de los pocos edificios que aún se encontraban en su plano terrenal: El Dormitorio abandonado.

– Nuestro experimento original falló, pero, recuerdo haber leído un libro con contenidos… digamos esotéricos que podrían tener la respuesta. – Explicó antes de comenzar a caminar en esa dirección. – Señores, síganme por favor.

– Yo supongo que me quedaré… Cámula sigue ahí tirada, por culpa de cierta loca. – Dijo mientras apuntaba a la chica de uniforme detenida.

– ¡Ustedes forzaron mi mano! – Se quejó la mencionada. – ¡Suéltenme!

Jorge levantó una ceja. – ¿Y qué vas a hacer si te liberan? ¿Golpearnos a todos?

– Chi tiene razón, no es como que puedas hacer algo ahora mismo. Además, ¡¿Quién eres y cómo es que conoces al Adrian?! – Le apuntó nuevamente con una pose de "Gotcha!"

La mujer, sorprendida por la actitud directa de Aarón, evitó su mirada. – No tengo por qué responderles eso.

– Sospechoso, sospechoso. Solo te advierto ¡La verdad saldrá a la luz y yo me enca-!

– Bueno, no veo porque retenerte más. Puedes acompañarnos si prometes no golpear a nadie sin razón. – Aarón fue interrumpido por Misawa, dejándolo completamente paralizado en una pose. – Pueden soltarla.

Siguiendo la orden, los "hombres de negro" dejaron libre a la mujer. La cual se limitó a verse ofendida y a seguir al grupo mientras comenzaban a avanzar.

Jorge, antes de alejarse con los demás, intercambió gestos de aprobación y "buena suerte" con su amigo antes de dirigirse a la mujer.

– Por cierto, mi nombre es Lionheart, Jorge Lionheart. – Ofreció el chico extendiendo su brazo en un gesto de saludo formal.

La mujer dudó por un momento, mirando el gesto con una mezcla de desagrado antes de tragarse su orgullo y replicar al apretón.

Aunque, ella ya sabía el nombre del estudiante. – Puedes llamarme Eco.

– ¿Cómo el de Ben 10? – Fue la respuesta automática del joven.

Eco rodó los ojos. Los informes habían hecho ver mucho más inteligente a Lionheart.


Tras una caminata nostálgica, el pequeño grupo de 3 hombres, 1 genio, 1 personaje de relleno y Eco llegaron al dormitorio.

Seguía tan empolvado como siempre y lleno de telarañas, por más que pasara el tiempo, parecía que nada cambiaría eso.

Rápidamente se dirigieron a la biblioteca del lugar y Bastion comenzó a revisar los libros con tranquilidad mientras Jorge y Eco esperaban sentados en una de las mesas que seguro Belowski había arreglado mientras vivía ahí. Jorge miró de lado a lado intentando encontrar señales del maestro del Mok, pero parecía que igualmente se había esfumado con todos los demás.

– Y Bastion, ¿Qué libro buscas en particular? – Preguntó Jorge tras colocar sus piernas sobre la mesa y acomodarse. – No creo que hayas venido hasta aquí para leer "El Duelista Griego". La segunda edición está buena, por cierto. – Comentó Jorge con el tono despreocupado que Bastion recordaba.

– Ya deberías de saber cuál es… – Dijo antes de finalmente encontrar su objetivo en la sección de "NO TOCAR NUNCA, POR FAVOR." y mostrarselo a los demás. – "Invasores Invisibles".

El corazón de Jorge se saltó un latido al escuchar el título del tomo. – Ese es…

Bastion se acercó a la mesa y colocó el libro frente a él después de sentarse, comenzando a pasar las páginas. – Así es… el mismo libro que casi logra que ambos cometamos graves errores. – Comentó mirando oprimente a Jorge.

Lyna se materializó junto a Bastion y brevemente analizó el libro con su mirada, pero más importante que eso, "sintió" la energía que el tomo emanaba.

– ¡Nop, les prohíbo leer esa cosa horrorosa! – Les advirtió cruzada de brazos.

En respuesta, Pikeru aparición junto a la otra Lanzadora de Conjuros, frunciendo el ceño. – ¡Tú sabes que la oscuridad de estas hojas contiene el secreto para traer de vuelta a todos!

Bastion detuvo un momento su búsqueda de conocimiento. – Hola Lyna, hace tiempo que no nos veíamos. – Saludo antes de llevarse un puño al mentón.

– ¿Con quién habla? – Pensó Eco en voz alta, estupefacta.

Jorge se encogió de hombros. – Digamos que nosotros dos podemos ver "espíritus" que nos ayudan.

Eco asintió comprensiva. El reporte detallado que Adrian le había pasado sobre los duelistas con afinidad espiritual le quitaba toda duda sobre lo que mencionaba el chico. Seguía siendo muy raro.

– Señor Misawa… ¿Cuándo va a aprender a alejar su cabezota del conocimiento oscuro? Sobre todo si se trata de magia elemental primordial. – Dijo Lyna con tono desaprobador.

– ¡Entonces SI sabes con lo que tratamos! – Concluyó antes de continuar pasando las páginas, encontrando lo que buscaba: una página que contenía un solo dibujo de un circulo ritual de color negro, rodeado de muchas velas por todos lados y… ¿Una Olla de la Codicia?

Lyna asintió. Su rostro mostraba indecisión. – Es un arte espiritual. Por las runas que tiene escrito… dice algo como… Codicia. Aunque… – Continuó, observando más atentamente el dibujo. – Ese es un ritual que no debería poder existir. Si no me equivoco, es una contraparte a mi Hijiri: permite transportar dos almas de una dimensión a otra.

Jorge sintió un escalofrío recorrer su ser al oír aquello.

Bastion asintió emocionado antes de sacar su libreta de apuntes, comenzando a copiar el dibujo en sus hojas repletas de cálculos. – ¡Entonces es justo lo que necesitamos! Si nos ayudas, podemos combinar este ritual con nuestros avances anteriores y tener listo un portal en menos de 30 minutos.

– Espera, ¿Así de sencillo? – Preguntó Jorge conmocionado. – ¿De dónde vas a sacar el aparato en primer lugar? ¡Estamos en una isla!

Como si estuviera planeado, un ruido estruendoso se escuchó en la entrada del dormitorio abandonado. El trío de humanos se dirigió a revisarlo. Justo en el centro de la sala principal, una estructura de metal y tubos enorme había aparecido. Para Jorge, nada de esta le llamaba más la atención que las tres cápsulas de vidrio que sobresalían del centro de esta. Parecían más celdas de una prisión que lo que se supusiera que fueran.

Frente a la estructura, un viejo que, si me ahorran la descripción, parecía un clon de Albert Einstein.

Bastion le guiñó. – Vine preparado. Les presento al brillante profesor Zweinstein.

El viejito se acerco a Eco y la saludó amablemente antes de dirigirse a Jorge igualmente.

– Ah, usted debe de ser Lionheart. Jovencito, déjeme agradecerle en nombre de mi pupilo. – Comenzó ganándose una mirada avergonzada de Bastion. – Aunque no lo quiera admitir, usted fue quién puso en marcha su camino hasta todo el conocimiento que tiene ahora. ¡Un evento fascinante!

– Hmm, gracias. – Concluyó jorge un poco avergonzado.

Sin perder tiempo (Y gracias a la insistencia de Jorge para que Lyna les ayudara con la traducción de runas a matemáticas), el equipo dinamita logró encender el aparato. Luces multicolores iluminaron el vidrio de las cápsulas del aparato, emitiendo humo pesado alrededor de estas. El gran aparato estaba siendo potenciado por dos generadores que, convenientemente, no habían desaparecido junto a las demás estructuras de la isla, colocados a extremos opuestos de esta.

– ¡Perfecto! Ahora, ¿Cuál es el último paso? – Preguntó Bastion a Lyna.

La chica apretó su báculo con timidez antes de exhalar. – Alguien tiene que Sintonizar LUZ al centro del círculo ritual, osea, tu máquina endemoniada. – Entonces dio un giro sobre sí misma y se apuntó con aires de grandeza. – ¡Tienen suerte de tener a la única e inigualable Encantadora de la Luz con ustedes!

– ¿Y nos podrás regresar? – Preguntó Eco, uniéndose a la conversación.

– Realmente no estoy segura. – Admitió Lyna con una risita nerviosa. – Debería poder, pero es la primera vez que combino mi magia con tecnología. Aunque… – Agitó su mano en modo valeverguista. – Estarán bien, ¡Algo se les ocurrirá si no pueden regresar!

– Odio la academia Central. – Terminó Jorge antes de que Eco, Bastion y él mismo se colocaran en las tres cápsulas.

– Ok, no hay vuelta atrás. – Exclamó Lyna antes de preparar su magia concentrada en su báculo. – Les encargo Jorge, ¡no dejen que se suicide haciendo sus tonterías de siempre!

Mientras Lyna realizaba el ritual, su báculo brilló con una intensidad cegadora, emitiendo una corriente de luz que se entrelazaba con las líneas metálicas de la máquina. Las luces multicolores de las cápsulas aumentaron su brillo al punto de volverse casi insoportables, y el aparato comenzó a emitir un zumbido agudo que se convirtió rápidamente en un estruendo ensordecedor. Los generadores, que hasta ese momento habían funcionado sin problema, comenzaron a fallar: chispas volaron y un olor a quemado llenó el aire.

De repente, un destello blanco lo cubrió todo. Bastion, Eco y Jorge sintieron un jalón en el pecho, como si algo intentara arrancarlos de sus propios cuerpos. Pero, justo en el momento en que la transferencia parecía inevitable, las cápsulas de Jorge y Eco se apagaron de golpe. Las luces que las rodeaban se extinguieron, dejando a ambos atrapados en un estado de aturdimiento dentro de los contenedores. Bastion, en cambio, desapareció en un instante, su cápsula rompiéndose en mil fragmentos de vidrio que se desintegraron antes de tocar el suelo.

La máquina, ahora inestable, emitió una última explosión de energía, apagándose completamente y dejando una nube de humo que se dispersó lentamente. Jorge y Eco, desconcertados, intercambiaron miradas antes de que Lyna corriera hacia ellos, con el rostro pálido.

– ¡Esto no estaba en el plan! – exclamó mientras golpeaba la carcasa de la máquina. – ¡Se suponía que los tres debían ser transportados juntos!

El silencio en la sala se volvió opresivo, roto solo por el sonido de un leve eco metálico que parecía resonar en el espacio vacío donde Bastion había estado.

El profesor apretó el botón para liberar a los adolescentes antes de ajustar sus gafas. – ¡Eureka! – Declaró antes de correr frente a ellos y apuntar a una tableta electrónica que mostraba una línea conectando dos diagramas de "galaxias". – ¡Bastion logró llegar a la otra dimensión, este es un descubrimiento sin precedentes!

Eco torció un poco de humo negro antes de hablar. – ¡Pero nosotros dos seguimos aquí! ¡Tenemos que ir a ayudarlo! – Miró a Jorge demandante. – ¡Ordenale a tu bruja fantasma que nos lleve ahora mismo!

– ¡Bruja tu abuela! – Se defendió Lyna. – Además, ¡mira!

Lyna apuntó con urgencia a los cables que alimentaban de electricidad a la máquina.

– No me digas que se frieron… – Dijo Jorge con fastidio, llevándose una mano al rostro. – Ahora no podemos hacer nada…

– No necesariamente, jovencito. – Replicó el profesor. – La cablería no es el problema. – Explicó, ahora mostrando en su tableta un diagrama con las conexiones a la máquina. El problema: Los generadores de habían protegido y apagado. – Si somos rápidos, podemos dividirnos en dos parejas y reiniciar cada uno. – Ofreció.

– ¿Dos parejas en dos extremos de la isla? – Preguntó Sheppard, el cual finalmente entró al dormitorio después de oír la conmoción. – Godwinn se quedó con la mujer rara cerca de uno de los generadores, ¡Ellos podrían ir por uno!

– Y eso me deja a mi solito… – Dijo Jorge encogiéndose de hombros con una sonrisa derrotada. – Eh, ¿Qué más da? ¡Por fin un poco de protagonismo!

– Iré contigo. – Ordenó más que nada Eco. – No puedo dejar el destino de Adrian en manos de un chico con serios problemas mentales.

– La tuya por si acaso. – Agregó Jorge antes de hacer un ademán invitando a comenzar el recorrido con él. – ¡Síganme los buenos!


Después de que todos se habían ido al Dormitorio Abandonado, Aarón se sentó en la sombra del árbol donde la vampiresa seguía tirada en el suelo, la única indicación de vida era el hecho de que su cuerpo convulsionaba espontáneamente.

– Hngggg… – Comenzó la postrada mientras se levantaba lentamente. – Pensé… pensé que todos los hechiceros habían desaparecido hace siglos…

– Literalmente un viejo extraño te "revivió" usando un artefacto mágico y ahora te sorprendes…

– Es diferente. – Se defendió la vampiresa mientras se cruzaba de brazos. – ¿Y el resto de los engendros?

Aarón se encogió de hombros. – Se fueron al dormitorio abandonado.

– No sé qué es eso, ¿Y tú por qué me sigues "honrando" con tu presencia? – Preguntó con sarcasmo.

– Oh. Perdón por molestarte con mi amistad. – Se quejó el Obelisco. – Uno preocupado por su amiga y así me pagas.

– Primero que nada, no somos amigos. Segundo, no necesitaba tu "ayuda".

– ¿A si? – Entonces Aarón salió de la sombra para estar en el sol. – ¿Por qué no continuamos nuestra conversación mientras tomamos algo de Vitamina D?

Camula se quedó parada unos segundos. – ¡Oh por favor! Eso no prueba nada ¿Acaso dices que necesitas ayuda porque no puedes, no sé, respirar bajo el agua o algo así?

– Pero sumergirme en agua lo puedo evitar.

– ¡También puedo evitar el sol! – Se quejó antes de tomar un respiro. – Olvidalo, no estamos llegando a nada. – Entonces un aura oscura empezó a envolver a la vampira, solo para desaparecer por completo de la vista de Aarón.

– ¡¿Cámula?! – Se sorprendió Aarón mientras corría preocupado al lugar donde anteriormente estaba el vampiro.

– ¡Ten cuidado enano! – La voz de Cámula hizo que el chico mirara a sus pies.

Ahí entre ellos estaba un murciélago con pelaje del mismo tono verde que el cabello de Cámula, hasta en su cara tenía el fleco característico de la vampira.

– ¡¿Puedes hacer eso?! – Preguntó Aarón mientras el murciélago volaba a la altura de su cara.

– Pero claro, SOY parte de la realeza vampírica, no cualquier don nadie de por ahí. – Entonces voló hacia el pecho de Aarón y se acurruco en el bolsillo interior de su gabardina. – Perfecto, así podré salvarme de esa bola de fuego.

– Eres sorprendentemente tierna así.

– Mmph, pero por supuesto, he sido la musa de incontables artistas a lo largo de los siglos. – Respondió con una sonrisa presumida. – ¿Vas a quedarte ahí parado como inútil? Entretenme mono.

– Pues en este lugar las opciones son jugar un juego de cartas coleccionables para niños o encontrar espontáneamente algún artefacto mágico, que podría destruir el mundo. No son las mejores opciones de entretenimiento.

Pero una mejor opción aparecería en ese momento. El D-PAD de Aarón saltó de su bolsillo violentamente mientras vibraba y resonaba su tono de llamada entrante.

El chico lo recogió antes de contestar, encontrándose cara a cara con el Rector Sheppard. El hombre no tardó en ordenar en sucesión rápida.

– ¡Señor Godwinn, no hay tiempo que perder! Bastion logró transportarse a la otra dimensión para ayudar a los demás; sin embargo, nuestros generadores de electricidad se apagaron. Necesitamos que enciendas uno de ellos. Te enviaremos las coordenadas al mapa de tu D-PAD. ¿Preguntas?

– Muchas… pero las dejaré para más tarde. – El chico asintió.

– ¡Excelente, contamos con usted! ¡Buena suerte!

Sin más que agregar, la conexión se cortó y Aaron se quedó nuevamente solo con Cámula en su bolsillo y sus pensamientos.

Su cuerpo se movió en automático. Amplió el mapa de la Academia en su D-PAD y comenzó a caminar hacía el punto que marcaban las coordenadas, cerca de lo que era el edificio de aguas termales.

Aarón caminaba con pasos lentos, casi arrastrando los pies sobre el suelo cubierto de escombros y vegetación de la isla. Su mirada estaba perdida, enfocada en nada en particular, como si su mente estuviera atrapada en un lugar mucho más lejano que aquel paisaje desolado. La brisa cálida agitaba su cabello oscuro, pero ni siquiera eso parecía sacarlo de su ensimismamiento.

Un suave resplandor apareció a su lado, creciendo hasta revelar la forma de su compañera espiritual menos social hasta ese momento: Loagaeth. Sus ojos se posaron sobre su duelista, mostrando una preocupación que ella no se percataba que podía sentir. Lo siguió sin decir nada por un rato, pero Aarón parecía ni haberse dado cuenta de su presencia. Tanto era el silencio que Cámula se había quedado dormida.

El ángel suspiró profundamente. – ¿Hasta cuando planeas ignorarme? – Preguntó con una voz cálida pero firme.

– ¡Ah! – Aarón gritó sorprendido. – Log, me asustaste. ¿A qué te refieres? No te estoy ignorando.

El ángel cerró los ojos por un momento, como si estuviera reuniendo paciencia antes de continuar. – No, pero estás muy distraído. Has estado actuando extraño desde hace un par de días.

– ¿Extraño? – Se puso a pensar en los últimos días. – No entiendo, he actuado como siempre.

– Incorrecto. – Dijo tomando un tono serio. – Durante todo el caos de anoche, pareciera como si estuvieras actuando por instinto. Caminando hacía adelante sin razón. Tu enfrentamiento con Viper es un claro ejemplo.

– Nah. – Dijo sin preocupación alguna. – Es porque sentía que era mejor acabar esto cuanto antes. Es obvio que no podía derrotarnos.

– No me refiero a eso. – Comenzó, ahora impidiéndole el paso. – Evidentemente, tus acciones fueron las adecuadas. Aplastaste al enemigo antes de que pudiera hacerse más fuerte, pero… ¿Por qué lo hiciste con tanta indiferencia? Cualquier cosa que sea, me gustaría saber que estás pensando. – Terminó, su mirada era penetrante, mirando directo al alma del chico.

– ¿Indiferencia? Si te refieres a lo de Viper, si está feo que se haya muerto, pero no es como que lo conociera… – Se defendió Aarón intentando seguir su camino.

Loagaeth no lo detuvo y continuó siguiéndolo. – Habló sobre el engendro que movía los hilos de ese títere. Podemos hacernos tontos todo lo que queramos, ambos sabemos que posee un poder enorme, similar al de la Luz de la Destrucción, aunque esté debilitada. Y… pareciera que no tienes miedo o alguna duda sobre lo que traerá el mañana.

– Eso es porque podemos derrotarla fácilmente… pero por algún motivo nadie quiere pelear. – Se quejó Aarón, esto último con un tono molesto.

– ¿Cómo lo sabes? – Preguntó determinante. – Ya has sido derrotado antes. ¿O acaso te has olvidado del Heraldo de la Luz? – Eso último lo dijo con un tono venenoso.

– Eso fue una vez. Y fue por culpa de que mi mente estaba siendo controlada por una entidad lovecraftiana. Ahora tengo la mente clara… gracias a ustedes y, tengo un cpu interno de 3000 iq que me permite saber qué hará Yubel en cada momento. – Dijo ocultando el hecho de que estaba basándose en sucesos del anime.

Para este punto de la conversación, ya habían llegado a las coordenadas dónde se encontraba el generador. Estaba desproporcionadamente colocado junto a la entrada del lugar, rodeado por unas simples rejas de metal. Un botón verde parpadeaba sobre el generador, su etiqueta tenía la palabra "Encender" en grande debajo.

– ¡Ja! – Se rió para sí mismo al ver la cómica escena delante de él. – ¡Mantente atrás Log! Deja que un profesional se encargue de esto. – Y empezó a caminar al botón gigante.

Nuevamente, la confianza desmedida irritó a Loagaeth. – Esto no está funcionando. – Pensó en voz lo suficientemente alta como para que Aarón le escuchara.

– ¿Qué cosa?

La mujer soltó un "hmph" y le miró decepcionada. En ese momento, Aarón sintió un dolor punzante en su pecho. Causando que las demás espíritus de su mazo le rodearan preocupadas.

– ¡Agh! – Se quejó mientras se agarraba el pecho. – ¿Acaso las papitas y el refresco ya cobraron factura?

A su alrededor, un círculo brillante de hechizo se formó, tomando un color blanco amarillento, adornado de figuras similares a árboles, templos, y cascadas; todos estos intercalados con Ojos del Milenio. El círculo expulsó energía repentinamente, empujando violentamente a las espíritus que no eran Loagaeth.

Esta última se plantó lejos pero perpendicular al chico. – Aarón, tienes razón en pensar que puedes derrotar a cualquier enemigo que se presente ante tí. – Entonces, se puso firme. – Pero, ¿Qué harías si alguien que no esperas te traiciona?

– ¡Lo sabía Loagaeth nos iba a traicionar! – Gritó Diabellze mientras cargaba energía. – ¡No te lo perdonaré!

– ¡Gasp! – Boqueó Aarón mientras apuntaba a Loagaeth. – ¡Motín! ¡¿Qué estás haciendo Log?!

Antes de responder, el Hada extendió sus alas lo más que pudo, esparciendo una Luz Cegadora que envolvió los alrededores, convirtiéndolos en un fondo blanco vacío. Una armadura plateada cubrió a Loagaeth, escondiendo por completo su figura femenina antes de que esta apuntara a Aarón.

– Probando un punto. ¡En garde!

El chico activó su disco de duelos, nuevamente siguiendo su instinto. – Muy bien, pero te advierto que no pretendo ir suave, te medio derrote ya una vez tenlo en cuenta.

Aarón vs Loagaeth

Incluso antes de que Aarón pudiera empezar su turno, Loagaeth extendió una de sus manos a un lado, causando que surgiera una ilusión a su lado. La imagen mostraba una carta mágica de nombre "Perdición".

Casi de inmediato, Aarón sintió el dolor punzante pulsar desde abajo de su cuerpo hasta arriba, siendo expulsado con en la forma de una estela de gases blancos. Cuando recuperó su compostura, se dio cuenta de que su disco de duelos ahora mostraba un contador de color blanco nuevo. Un número con una calavera a su lado. Junto a su barra de puntos de vida, la de su oponente parecía estar vacía, teniendo una etiqueta de nombre "responsabilidad". Entonces, los latidos de su corazón se aceleraron lentamente.

– Los peores enemigos aparecen cuando les das la espalda. Demuéstrame que puedes abatirlos. – Le explicó el ángel, esperando pacientemente la acción de su dueño.

– ¿Respon-? – Aarón le apuntó a Loagaeth. – No necesito lecciones en responsabilidad Log, soy la persona más responsable que conozco.

– Pues demuéstramelo.

– No entiendo cómo es que derrotarte en un juego de cartas para niños lo haría ¡Pero tú lo pediste! Invoco a Tiagrimentos Merrli. – La sombra de Aarón generó la silueta de la sirena antes de que esta saltara fuera de ella al campo, posando con su arma extraña que realmente nadie sabe que es. Tiagrimentos Merrli (800/2000).

– ¡Si esto es una broma no me parece divertida! – Regañó Merrli con un puchero.

– Y gracias a su efecto puedo mandar las primeras 3 cartas de mi mazo al cementerio. – Aarón observó sus cartas, pensando en una estrategia. – Finalmente, te lo pondré fácil y colocaré una carta boca abajo.

– ¿Qué?, ¡espero solamente lo mejor de la persona encargada de contener lo poco que queda de la Luz de la Destrucción!

Loagaeth entonces desapareció repentinamente, apareciendo a un lado de Merrli, haciendo que la pequeña se sobresaltara antes de disparar un rayo de luz contra el naipe colocado de Aarón, destruyendolo. (Sirviente Nadir)

– ¡¿Pero qué?! ¡Otra de estas cosas! – Se quejó recordando el "duelo" que tuvo contra el compañero random de Yubel. – ¿Qué pasó con tener duelos normales? Whatever, como destruiste Mancillido Tiagrimentos, agregaré a Havnis a mi mano.

– Hmph, no esperes que me contenga por mucho más tiempo. – Comenzó antes de pasar nuevamente a su lado del campo y hacer un ademán con su mano. – Veamos si no has olvidado tu pasado.

Justo entonces, una chica rubia de armadura y martillo plateados apareció en el campo, con una expresión confundida mientras observaba a los alrededores del campo. Ecclesia Dogmátik, la Virtuosa (1500/1500).

– ¿¡Q-qué está pasando!? – Preguntó dándose media vuelta para ver a Loagaeth. – ¡Tú! ¡Tú fuiste la que nos encarceló!

– Casi aciertas. – Respondió Loagaeth antes de hacer aparecer una cadena transparente que conectaba a su "monstruo" con ella misma, forzando violentamente a esta darse la vuelta y mirar al campo de Aarón. – Soy lo que quedó. Y tú servirás de peón para esta prueba.

– ¿Logaeth? ¡Pensé que habíamos tenido una conversación sobre lo moralmente incorrecto que es controlar a las personas! – Aarón dijo con una pose seria y algo decepcionada. – Creo que ya te estás pasando.

Los ojos de la chica comenzaron a mirar erráticamente hacia sus lados y a Aarón repetidas veces. – ¡P-por favor, ayudame!

– No te preocupes Ecclesia ¡Mi victoria fue asegurada desde el momento que empezó este "duelo"!

Responsabilidad (0% - 10%)

Loagaeth se irritó visiblemente ante el comentario.

– ¿¡Qué le sucede a Log!? – Preguntó al aire Merrli. – Entiendo que quiera ponerte a prueba, ¡Pero se está pasando!

– Tal vez algunos hábitos son más difíciles de dejar. – Aarón no dudó en actuar. – ¡Ahora activaré el efecto de Havnis! La puedo invocar y al hacerlo puedo mandar otras 3 cartas de mi mazo al cementerio. – La segunda sirena se plantó al lado de su hermana asintiendo en sincronía.

– ¡Si hay al-algo que no tolero es la traición! – Havnis le apuntó con su brazo tapado por sus mangas.

– ¿Tanta preocupación por alguien a quien apenas conoces? Algunos te llamarían ingenuo. – Comenzó Loagaeth antes de jalar la cadena, apretando el cuello de Ecclesia. – Estos vínculos que forjamos, nos atan a acciones irracionales.

Sintiendo una fuerza sobrenatural apoderarse de ella, Ecclesia no tuvo más remedio que obedecer la orden que su cuerpo acababa de recibir, cargando intempestivamente en contra de la sirena más chica. – ¡Lo siento!

Ecclesia Dogmátik, la Virtuosa (1500 ATK) Tiagrimentos Merrli (800 ATK)

Merrli no pudo alcanzar a defenderse, siendo aplastada contra el suelo brillante del lugar y desapareciendo en una estela de agua oscura.

Aarón ya se esperaba algún tipo de "gimmick" desde que vio que su disco de duelos no mostraba sus puntos de vida, pero aun así el bombeo rápido de su corazón. Sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, llevando rápidamente una mano a su corazón, sintiendo las palpitaciones salvajes del mismo.

– ¿Lo sientes? Tu confianza ciega causa que pierdas de vista el costo de tus acciones. – Comentó Loagaeth, ladeando su cabeza desafiante.

El joven tomó una bocanada de aire para calmarse y miró a Loagaeth con determinación. – ¡Mi confianza viene de esos vínculos que compartimos! Y siempre doy lo mejor de mi para protegerlos. – Desafió, montando su siguiente jugada en su mente.

Responsabilidad (10% - 20%)

Sin mostrar preocupación sobre su propia condición, Aarón trajo al campo a la Dragoncella Lavandera. La pequeñita saltó a la acción, sacándole la lengua a Loagaeth. El mazo de Aarón tiró torpemente 3 cartas al cementerio, causando que Aarón sonriera al ver cuales eran.

– ¡Y te demostraré la culminación de mis planes! Activo un Monstruo Renacido para traer al campo al confiable Señoroscuro Nasten, y, en una jugada magistral, utilizó su efecto para copiar un Contacto del Señoroscuro para unir a Ixchel al combate. los dos "hermanos" posaron en sintonía antes de mirar desafiantes a Loagaeth.

Señoroscuro Nasten campo.

Señoroscura Ixchel campo.

– ¡Logi! ¡Sabes que Aarón es digno de la chingadera aleatoria que quieres "probar"! ¡Ríndete de una vez y libera a esa chica! – Le ordenó Ixchel con un tono serio pero divertido.

– Hmph, ¿Y qué sabrías tú sobre lo que quiero demostrar? Tú misma pecas de lo mismo que él, al igual que todas las demás. – Se defendió el ángel de LUZ.

– ¡Llegó el momento de nuestro contraataque! – Dijo Aarón mientras azotaba el aire con su brazo derecho de forma dramática. – ¡Lo lamento Ecclesia pero esto posiblemente duela!

Havnis preparó sus sables y se deslizó como una sombra hacía Ecclesia, lista para "liberarla" convirtiéndola en muchos pedacitos.

Tiagrimentos Havnis (1600 ATK) Ecclesia Dogmátik, la Virtuosa (1500 ATK)

– No será tan fácil. – Exclamó Logaeth. Nuevamente, desapareció de su lugar, interceptando a Havnis en medio de su carrera con un puntapié antes de someterla contra el suelo, aplastando su cara y convirtiéndola en una estela de agua al igual que su hermana. No se detuvo ahí, levantando dos de sus dedos en dirección de Nasten antes de que una energía lumínica lo rodeara, forzandolo de vuelta a su naipe y a la mano de Aarón. (Castigo Dogmatik)

Señoroscuro Nasten mano.

– ¡Deberías saber que como destruiste a Havnis, ahora puedo fusionarla junto con Merrli! ¡Para traer al campo a Tiagrimentos Kitkallos! – La sirena mayor apareció del vórtice multicolor que se había materializado en la sombra de Aarón, dando unas maromas en el aire como si fuera una nadadora olímpica. Tiagrimentos Kitkallos (2300/1200)

– ¡Log, estoy muy decepcionada! Si te disculpas ahora solo te regañare suavecito. – Dijo la sirena con las manos en sus caderas.

El ángel ignoró el regañó. – ¡Deja de depender de los vínculos de tus amigos! – Gritó molesta Loagaeth, generando una cadena idéntica a la que controlaba a la chica rubia pero esta vez sobre la otra sirena, negando su efecto y causándole dolor. (Flor de Ceniza & Primavera Feliz)

– ¡Tsk! ¿Cómo se supone que estas haciendo eso? – Se quejó mientras se agarraba el pecho.

– ¿En serio no lo entiendes? Estamos en tu corazón. – Comenzó, mostrando con ambos brazos el lugar cegador donde se encontraban. – Estas cadenas, son los Vínculos Dimensionales que atan tu corazón con los de otros seres. Este… – Dijo antes de jalar nuevamente la cadena de Kitkallos. – Es insatisfacción y personificación. Y este… – Dijo antes de replicar el castigo sobre Ecclesia. – Es tú poder, mi remanente sobre la Luz.

– Verga… al chile no entendí ¡Pero aun recibirás el daño!

Tiagrimentos Kitkallos (2300 ATK) Ecclesia Dogmátik, la Virtuosa (1500 ATK)

Responsabilidad (20% - 40%)

– Además ¡Esos vínculos son los que me dieron el valor de cambiar y dar lo mejor de mi! Mientras compartamos esos vínculos haremos lo necesario para protegerlos.

– Pero, esos vínculos no siempre son positivos. Como mencioné, pueden surgir de dolor, traición. Si no tienes cuidado, te ahorcaran cuando menos lo esperes. – Explicó el ángel antes de crear otra cadena, esta vez unida a otro monstruo recién aparecido en su lado del campo.

Unos pasos metálicos se empezaron a escuchar y, a medida que estos se hacían más fuertes, también una silueta se empezaba a hacer más nítida. Caminando con tranquilidad pero eficiencia, la armada caballera apareció y plantó su espada en el suelo, forcejeando contra la fuerza que la obligaba a estar ahí… Fleurdelis Dogmátik, la Armada Caballera (2500/2500)

– ¿Qué? – Preguntó a regañadientes. – ¡Ecclesia! – Dijo dirigiéndose a su conocida. – ¡Estamos de vuelta, pero-!

– ¡No te esfuerces en liberarte, la Luz nos tiene atrapadas de nuevo! – Comenzó antes de mirar a Aarón y apuntarle con mucho esfuerzo. – ¡Él nos va a salvar!

Si hubieran podido ver debajo del casco de Fleurdelis, se podría ver un fruncido prominente en su rostro. – ¡Él es el causante de nuestro encierro, es el Heraldo!

– De hecho, igual yo estaba bajo el control de la luz ¡Ahora estoy completamente lúcido!

– De acuerdo. ¿Qué más nos queda hacer? – Dijo resignada aceptando la ayuda.

– Lindo, pero creo que falta alguien en esta reunión en blanco. – Comenzó de nuevo antes de generar una cuarta cadena, esta vez flotando sobre un círculo ritual que apareció en el centro del "campo" de Loagaeth.

Muy similar a la armada caballera, un nuevo monstruo se materializó en su campo mientras caminaba delicada y elegantemente, esta era otra joven mujer con una armadura muy similar a Ecclesia, pero en lugar de tener un martillo, tenía un báculo y una ornamentada corona. Reliquia Blanca de Dogmátik.

A diferencia de las otras, ella no dijo ni una sola palabra, solamente cerró los ojos y se centró en soportar el dolor.

– Y ahora, esta Reliquia usará su poder para hacerse a sí misma incluso más poderosa. El dolor puede ser un arma poderosa, debes de respetar esa idea, Aarón. – Explicó el ángel oponente mientras una aura rojiza envolvía a la Reliquia, potenciando su poder lentamente.

– Cada quien ¡Pero creo que tomaré tu consejo! Pues activare el efecto de Ixchel, pagando 1000 puntos de vida, activará desde mi cementerio Rebelión de los Señoroscuros, ¡Lo lamento Fleur pero ya no tendrás que estar encadenada!

Aarón sintió una punzada en el pecho, sintiendo como parte de su energía la absorbia Ixchel para lanzar un orbe de energía oscura contra la caballera.

La cadena de Fleurdelis se rompió, liberando repentinamente al espíritu del control de Loagaeth antes de ser empujada violentamente fuera del campo.

Su corazón latía cada vez más y más rápido. Por más que esos espíritus, en el fondo, representaban su etapa más débil desde que llegó a esa dimensión, no podía llevarse a verlas de ese modo. Eran su pasado, pero, ¿lo definirían de esa forma?

Responsabilidad (40% - 50%)

– ¡Tienes que comprenderlo: Estas cadenas acabarán contigo si te sigues confiando! – Exclamó con emoción rebosante la incorpórea. Sus alas se extendieron, liberando una ráfaga de energía lumínica en dirección de Ixchel, forzandola de vuelta a la mano de Aarón. (Sirviente Nadir)

Señoroscuro Ixchel mano.

– ¡Te mostraré qué tan fácil es romper estos vínculos!

Una nueva cadena se materializó, está vez unida al mazo extra de Aarón. Esta se aferró con fuerza descomunal a dos cartas en particular: Tiagrimentos Rullkallos como a su Ases Picas - Especulación, forzando a los naipes a dirigirse al cementerio de Aarón, rompiendo el fierro lumínico en el proceso. Igualmente, la cadena que ataba a Kitkallos explotó violentamente, destruyendo a la sirena. (Máximus Dogmátik)

– ¡Si no lo comprendes con palabras, mi luz te quemará esta enseñanza en tú corazón!

Ecclesia Dogmátik, la Virtuosa (1500 ATK) Dragoncella Lavandera (500 ATK)

Nuevamente, otro de los monstruos kawaiis del chico fue apachurrado y convertido en fragmentos de carta.

El corazón de Aarón parecía que se iba a salir de su pecho. Las palabras de Loagaeth…podía ver algo de sentido de ellas. Pero, la determinación de sus ideales y las verdades que había vivido no se iban a apagar en esta "prueba" aún.

– Vamos… ¡Chico! – Le gritó la caballera a Aarón. – Puedo verlo en tus ojos, estás determinado a no caer.

– Exacto… ¡Estos vínculos nos han hecho más fuertes y te lo demostraré ahora mismo! Activando el efecto de Kitkallos, lo que me permite mandar las primeras 5 cartas de mi mazo al cementerio. – El chico vio sus cartas, viendo que ninguna le servía en estos momentos. – Pero antes de eso, dimelo directo ¿Qué es lo que tenías planeado con todo este teatro?

Loagaeth se plantó firme ante el humano, deshaciendo el casco que ocultaba su rostro. Los ojos carmesí miraban penetrante a Aarón. – Quiero determinar dónde está tu corazón y-

– ¡Aquí! – Apuntó a su pecho con una sonrisa.

– ¡Ash, a eso me refiero! ¡No estás tomándote en serio la situación! – Continuó extendiendo un brazo a un lado. – ¡Tus amigos están en otra dimensión, un ser de poder descomunal apareció y ahora una aliada te está atacando! ¡Pero sigues despreocupado, incluso si tu corazón dice otra historia! ¿Por qué no lo quieres admitir?

Aarón robó su carta durante el monólogo de Loagaeth. – Lo que voy a admitir es que mis cartas son geniales ¡Mira con Polimerización fusionaré a Morningstar con Ixchel y Nasten! Los cuales amablemente regresaste a mi mano. ¡Para invocar a El Primer Señoroscuro! – El Señoroscuro más poderoso descendía al campo, destruyendo a su paso parte de la barrera que los tenía aprisionados, extendiendo sus 8 alas oscuras. El Primer Señoroscuro (4000/4000).

– ¿¡Huh!? – Alcanzó a escupir Loagaeth. – Este poder…este espíritu, ¿siempre lo has tenido?

– ¡Desde siempre! Verás Loagaeth tienes razón en algo, hasta ahora tú has sido la única, junto a otro random, en forzarme a invocarlo. Que esta sea tu respuesta de que si alguien me traiciona, me lo reventaré.

Responsabilidad (50% - 96%)

– ¡Ahora acabe con esto con FINAL SLASH!

Responsabilidad (96% - 101%)

– Este poder…no debí dudar de tí…Pecado Lumínico

Ganador: Aarón

Tras el ataque final, los alrededores del edificio de aguas termales volvieron a ser visibles. El generador de energía estaba encendido a todo poder.

Los únicos presentes de momento eran Aarón (con cámula tiernamente durmiendo aún en su ropa y Loagaeth, de vuelta en su forma angelical sensual, mirando a Aarón con una mezcla de asombro y orgullo.

– ¡Nuevamente la justicia prevalece! – Celebra Aarón con una pose que pensaba era genial (no lo era).

– Lo siento. – Alcanzó a decir Loagaeth, sobando uno de sus brazos con una mano.

– Nah, no pasa nada. – Dijo Aarón mientras le mandaba un ademán de manos despreocupado. – Pero la próxima vez solo dime que te pasa en lugar de hacerme todo un teatrito.

Loagaeth le sonrió. – Muy bien, pero espero que tú hagas lo mismo si lo necesitas.

– *Tos*

Ambos se dieron media vuelta y se encontraron con las dos chicas que habían sido forzadas a participar en la locura del mundo interior de Aarón.

– Oh, te las encargo. – Dijo el ángel antes de esfumarse.

– YOU WHAT?! – Se quejó el chico viendo el lugar donde anteriormente estaba el ángel.

– No sé si agradecerte o darte un golpe muy, pero muy fuerte. – Continuó la caballera. – Una breve explicación de lo que sea que nos hicieron me ayudaría a decidirme.

– Eso depende ¿Quieres la versión larga o la versión resumida? – Preguntó con cautela, no quería que alguien le diera un golpe ese día.

– Creo que sería mejor la que no termine contigo en el suelo adolorido. – Recomendó Ecclesia. – Estábamos buscando a un fugitivo y de repente… ¡Puff! Estábamos atrapadas con un "Heraldo de la Luz".

– ¡Ah! Si, esa era la Luz de la Destrucción, una fuerza más allá de nuestro entendimiento que pretendía apoderarse del mundo. Pero la logré derrotar con la ayuda de mis amigos, nuestros vínculos y una pequeña dosis de meta game. – Explicó Aarón con firmeza. – La persona que las estaba usando antes eran los vestigios de esa fuerza, que por algún motivo quería tener un duelo contra mi. ¿Preguntas?

– Si. – Declaró Fleurdelis mirando los alrededores con curiosidad. – ¿Dónde estamos? Este lugar no se parece a… nada.

– Estamos en ¡La Academia de Duelos! – Respondió, al mismo tiempo que posaba junto con Diabellze, Ixchel y Kitkallos para declarar el nombre de la institución, – ¿Y Loagaeth? Habíamos practicado esto por días.

– Oh, ella está castigada. Entiendo lo que intentaba hacer, ¡Pero se estaba pasando! Así que Diabellze y yo le pusimos una pequeña maldición para que le piquen las alas por unas horas. – Explicó Ixchel.

– ¿Academia de duelos? – Entonces ambas se miraron, notando rápidamente que sus cuerpos eran translúcidos. – Oh no, oh no. ¡Oh no! – Dijo desesperada Fleurdelis.

– ¡No tenemos cuerpos! ¡Es como los libros antiguos describían el viaje entre mundos! – Dijo emocionada Ecclesia.

Repentinamente una mano se posó en su hombro. – Ya te acostumbraras. – Dijo la bruja ¿madre? de Diabellze y Diabellstar con una sonrisa cálida. – Y ¡ey! ser un "espíritu de duelo" supera por mucho el estar muerta.

– Tengo muchas preguntas. – Continuó Fleurdelis ya calmada. – Pero hay algo más importante que quiero preguntarles. Antes de que acabáramos aquí, perseguimos a un fugitivo de nuestro… mundo. ¿Han visto a un chico de pelo rojo y piel pálida? También tiene cuernos y una elocuencia aterradora… Puedo sentir una energía oscura similar en el lado opuesto de la isla.

– Mmm… no me suena, ¿Algo más con lo que pueda identificarlo?

– Hmm… – Ecclesia se llevó un dedo índice debajo del mentón. – Si no lo han visto, ¿Saben de alguien llamado Albaz? Es nuestro amigo y nos separamos antes de llegar aquí.

– ¡¿Albaz?!