—¿Está todo bien? —preguntó una voz en tono suave a espaldas suyas.
Draco suspiró con pesadez, no estaba listo para enfrentarse a su novio, no cuando la razón de su pesar se debía a que la final Inter escolar se jugaría en su antigua universidad, aquella en la qué había conocido a su ex, y que probablemente lo volvería a ver y eso no podía ser, no cuando él se encontraba rehaciendo su vida. Estaba enamorado de Harry, la relación con su familia era excelente y no tenía intenciones de remover cajones cerrados del pasado. Sin embargo era consciente de qué tenía que ser sincero con Harry, su deber era contarle la verdad.
—Tengo qué hablar contigo —murmuró en voz tan baja qué a Harry le costó escuchar.
El azabache caminó en su dirección, lo tomó por la cintura y lo guio hacía una banca solitaria, cerca del guardarropa.
—Aquí no —dijo Draco—, es complicado y largo de explicar…
El corazón de Harry latía con frenesí, tuvo el presentimiento qué lo qué fuera a decirle Draco iba a dolerle en el alma.
—Te invito a tomar un café —sugirió Harry.
—Tengo una idea mejor cariño —murmuró Draco, el chico se inclinó a su novio y le besó los labios.
—¿Me vas a terminar? —dijo Harry, casi horrorizado ante la idea de estar lejos de él.
—Nunca, pero quizá después de lo qué te voy a decir vas a querer alejarme de ti —dijo Draco.
Harry tomó su rostro entre sus manos y se acercó para besarlo.
—Nunca amor, nunca… —murmuró contra su boca.
Draco lo rodeó con sus brazos y lo pegó a su cuerpo, formando un apretado abrazo al qué Harry no se negó. Los vestidores estaban desiertos, el resto del equipo se encontraba en la cancha entrenando, pero Draco se había sentido mal ante la presión por la final y le había pedido permiso a la profesora Hooch para ausentarse unos minutos, no obstante Harry solicitó acompañarlo y la mujer accedió a la petición con el fin de asegurarse qué estuviera bien.
—¿Regresamos a la cancha? —preguntó Harry al cabo de unos segundos.
—Faltan cinco minutos para que termine el entrenamiento, ve tú, yo te espero en el baño del fondo en el sexto pasillo —murmuró Draco cerca de su oído.
A Harry le recorrió un escalofrío por la espina dorsal al sentir la apaciguada voz de Draco.
—E-esta bien —titubeó.
La pareja se levantó, Draco fue por su maleta y la de Harry, y antes de caminar hacía el lugar dónde esperaría impaciente a su novio, lo beso y le guiñó un ojo. Harry se ruborizó.
...
Harry había llegado cómo un torbellino al lugar dónde Draco lo estaba esperando, no quería levantar sospechas ante el equipo o la entrenadora de aquel inesperado encuentro. Ni siquiera hizo caso a los llamados de Ron cuando Hooch finalizó la última oración sobre las recomendaciones al equipo, a las cuáles prestó la mitad de su atención, ya le preguntaría después a Ron qué había dicho la profesora.
El azabache abrió la puerta y asomó la cabeza, no vio a Draco pero si las cosas de ambos en una banca de concreto cubierta de un azulejo blanco aperlado.
—Estoy aquí —murmuró Draco y asomó una mano.
Harry entró con la misma rapidez a la ducha y cerró la puerta con seguro. El rubio se encontraba detrás del muro qué separaba la banca de la regadera, y a esa altura Harry no podía verlo, supuso qué era la idea por si algún chismoso miraba al interior de las duchas.
Se quitó la ropa con agilidad y cuando estuvo a punto de quitar la última prenda se percató qué esa sería la primera vez qué alguien lo vería desnudo. Cuando cumplió 11 años James sugirió qué era momento de qué su hijo se duchara sólo y qué ante cualquier cambio en su cuerpo no dudara en preguntarle a él o a su madre. Harry había tenido mayor confianza con su padre, al menos hasta qué cumplió los 15 y dejó de externar sus dudas y James lo tomó cómo buena señal. Desde ese entonces nadie había vuelto a verlo sin una prenda encima, el chico creció y no tuvo más necesidad de ser vigilado por sus padres y a raíz de qué nunca tuvo su primera vez, nadie más lo había visto así, tenía qué decirle a Draco la verdad.
Harry quedó en bóxer y caminó a paso lento, desviando la mirada del lugar dónde Draco estaba oculto, tenía la sensación de no poder evitar recorrer con la mirada el cuerpo de su novio.
—Ven aquí —Draco tomó su brazo y lo jaló hacía él.
Harry estaba sonrojado de pies a cabeza, sus ojos amenazaban con desviarse del bello rostro de Draco y viajar un poco más abajo.
—¿Quieres qué te quite esto? —preguntó Draco con voz grave y sensual.
El rubio recorrió lentamente sus manos la piel tibia, suave y firme de Harry hacía el elástico del bóxer.
—E-espera —titubeó Harry—, antes tengo qué… confesarte algo
El bullicio de los alumnos llegando a las duchas fue audible para ellos, el agua de las regaderas y las charlas en los pasillos amortiguaba los sonidos en aquel baño.
Draco no respondió y comenzó a bajar con lentitud el bóxer color negro de Harry y se inclinó hacía él para repartir besos húmedos sobre su cuello. El azabache echó su cabeza hacía un lado, disfrutando de aquella sensación qué Draco provocaba en él y qué por primera vez sentía.
—¿Alguna vez, lo has hecho en el baño?
Harry no supo de inmediato a qué se refería y fue hasta después de varios besos esparcidos por el cuello y el bóxer en el suelo qué las palabras de Draco tuvieron sentido en su cabeza.
—Estás buenísimo Harry —murmuró Draco sobre sus labios.
—E-es-espera —lo detuvo Harry, empujándolo ligeramente por los hombros.
—¿Qué pasa? —preguntó el rubio después de darle un beso.
—Vamos muy rápido —jadeó el azabache.
Draco cayó en cuenta qué lo dicho por Harry era verdad, no debió haberlo citado en ese lugar y mucho menos estar en esa situación, su novio merecía lo mejor y no tener su primera vez en un baño de universidad.
—Lo siento Harry, no fue mi intención apresurar la situación pero creí qué tú querías y… discúlpame
Draco bajó la cabeza visiblemente avergonzado, Harry acunó sus mejillas en sus manos y lo miró a los ojos.
—Cariño, no sabes cuánto deseo estar contigo pero no es el lugar, además lo qué quería decirte es qué… yo, bueno yo… —Harry respiró hondo antes de pronunciar lo siguiente—: soy virgen
El rubio le miró con algo de incredulidad, pero al pasar los segundos y ver qué Harry lo había soltado y roto el contacto visual supo qué lo qué le había dicho Harry era verdad.
—¿Te decepcionó verdad? —preguntó Harry en un murmullo.
—Mi amor claro qué no, solo me ha sorprendido —admitió—, creí qué con lo guapo y atractivo qué eres, algún aprovechado ya te había puesto las manos encima
A pesar de qué la situación se había vuelto ciertamente incómoda, Harry se permitió reír ante el comentario de Draco.
—No amor —dijo Harry y está vez si lo miro—, además sólo he tenido una novia qué me quería por interés y nunca pasó nada con ella
Draco le brindó una sonrisa reconfortante y le dejó un beso en la frente.
—Yo te adoro por ser quién eres y no si tienes dinero o no, o cualquier otra cosa —murmuró Draco.
—Lo sé amor y yo a ti, además quiero estar contigo pero no ahora, podríamos esperar un poco más… —dijo Harry con intención.
—¿A qué termine la final Inter escolar de fútbol? —preguntó Draco.
—Quizá —comentó Harry.
Draco lo besó, tan hambriento cómo tenía ganas, y ahora fue el turno de Harry para explorar la piel de su novio con las manos, deslizando las yemas de sus dedos por la musculatura del rubio. Sus erecciones rozaban, y soltaron gemidos lo más silenciosos posibles, aunque se ahogaban perfectamente bien en las duchas ninguno quería ser escuchado.
—Si quieres qué no lleguemos a más es mejor parar ahora —murmuró el rubio, estando a un par de centímetros del rostro de Harry.
La pareja había comenzado a tocarse de una manera profunda y necesitada, nunca antes habían sentido algo así, sobre todo Harry quién jamás había sido tocado por nadie y Draco sintió por primera vez una llama de amor verdadero en su corazón.
—Tienes razón —respondió Harry, dejando un suave beso sobre los finos y suaves labios de Draco.
La pareja se apartó y Harry abrió la regadera, dejando correr el chorro de agua y tomándose su tiempo para nivelar la temperatura, cuando creyó qué era agradable estar bajo el chorro de agua, se giró para ver a Draco y lo descubrió observando su cuerpo de arriba abajo, pareciera qué se lo comía con la mirada, el chico se ruborizó y se cubrió su parte íntima, aunque inútilmente pues el rubio ya había visto lo qué quería.
—Amor, somos novios, es normal querer ver nuestros cuerpos —dijo Draco.
—Me da vergüenza —confesó Harry.
—¿Vergüenza de qué? —preguntó Draco.
—De qué no te guste algo de mí —confesó, evitando mirarlo.
—Me encantas Harry, por dentro y por fuera, eres jodidamente sexy —susurró.
—¿De verdad lo crees? —preguntó sin quitar la mano de su masculinidad.
—Totalmente —dijo.
Harry sonrió y al fin dejó de cubrir su polla. Draco se mordió el labio.
—¿Por qué no me observas más de cerca? —alentó el chico.
Las mejillas de Harry tomaron un tono carmesí mucho más intenso, no obstante se dejó guiar por los movimientos suaves y delicados del rubio, primero acunó su rostro en sus manos para dejarle un beso suave en sus labios, segundos después soltó una de sus manos y animó a qué recorriera su cuerpo, si él ya lo había hecho Harry tenía derecho a hacer lo mismo, además con él había sido una grata experiencia, a comparación de la única qué había pasado.
Harry comenzó el recorrido con la vista, empezando por el fino rostro del rubio, aquellos ojos gris azulado qué lo volvían loco le miraban con devoción, cómo si él fuera el diamante más preciado y brilloso de todos. Enseguida Draco hizo qué bajara la mirada a sus pectorales, eran perfectos y bien marcados gracias al entrenamiento de fútbol qué tenían varios días a la semana. Su abdomen estaba sutilmente marcado, todavía tenía mucho qué trabajar pero a Harry no le importaba era perfecto, además qué no tenía un sólo vello prominente, todos eran sutiles e igual de rubios qué su pelo.
Estando en la parte más interesante, Harry notó los vellos negros del rubio cubriendo sus bolas y un trozo de carne ligeramente más pequeño qué el suyo pero sin duda alguna más grueso. Harry se sonrojó al recordar el bochornoso momento qué tuvo al masturbarse pensando en qué Draco lo follara. Las piernas del rubio eran delgadas pero firmes, joder, ya se veía así mismo en la cama con él.
Draco levantó suavemente su barbilla obligándolo a mirarlo de nuevo, el chico conectó sus ojos con los suyos y se percató qué sus pupilas estaban dilatadas y entonces lo besó, tanto cómo tenía ganas.
...
—Shhh, nos van a escuchar cariño —murmuró Draco en su oído, sin dejar su labor.
Draco tenía una mano cubriendo la boca de Harry, quién tenía la espalda pegada a su pecho y los ojos cerrados, mientras qué su otra mano sostenía la erección de su novio, subiendo y bajando a un ritmo medio qué le permitía a Harry disfrutar.
El azabache respondió mediante un gemido qué fue ahogado por la palma del rubio sobre su boca. No sabían cómo habían llegado a esa situación, simplemente al compartir la ducha una cosa llegó a la otra y Draco terminó por olvidarse de todo cuando pasó la esponja por el abdomen de Harry, cubierto de un camino de vello negro desde el ombligo hasta su masculinidad. La esponja había quedado en el olvido, en algún rincón de la regadera, ahora lo más gratificante era sentir a Harry follándole la mano, el chico hacía lentos movimientos de caderas sobre la palma de Draco, estaba al borde y le costaba bastante mantenerse en silencio.
—Joder —murmuró sobre la mano del rubio, tenía los ojos cerrados e intentaba no gemir tan alto.
Draco continuó muy arduamente su labor hasta qué Harry arqueó la espalda y ahogó un gemido alto y placentero sobre la mano qué cubría sus labios, enseguida fue testigo de cómo salía un líquido espeso y caliente de su polla, Harry se había corrido cómo nunca en su vida.
—Respira, amor… —murmuró Draco en su oído y lo detuvo de caer al suelo.
Harry sentía las piernas de gelatina y tuvo qué sostenerse de Draco para evitar caer, el chico abrió la regadera nuevamente y dejó qué el agua tibia recorriera sus cuerpos.
—Ha sido el mejor orgasmo de mi vida —dijo Harry, girándose hacía él, para tomar a Draco por la cintura, y plantarle un beso en los labios.
Draco se percató de cómo Harry se acurrucaba en su pecho y lo tomó en cuenta para cuando fuera momento de estar juntos cómo era debido. El rubio dejó un beso sobre la cabellera mojada de Harry y lo abrazó contra él.
—Te quiero Harry
El nombrado sonrió y esperó unos minutos para recomponerse y terminar de ducharse.
...
Al salir vieron a Ron y Hermione envueltos en una conversación agradable, la pareja suponía qué los esperaban y qué no habían perdido el tiempo a solas, Hermione estaba colorada ante las ocurrencias de Ron y él parecía mucho más feliz y encantado de estar con ella.
Draco jaló a Harry del brazo, llevándolo hacía el otro pasillo con el fin de no interrumpir a la pareja, además les faltaba terminar de arreglarse.
Una vez listos regresaron a dónde sus amigos continuaban conversando y Draco carraspeó.
Los chicos giraron sus cabezas en su dirección, Draco parecía estar a punto de decir algo amenazante y Harry bajó la cabeza, conteniendo una risa. Parecía qué la pareja podía comunicarse sin la necesidad de articular una sola palabra.
—¿Nos esperaban? —preguntó Draco, su voz sonaba amenazadora.
—Sí, no, en realidad yo… pero luego… y… aquí estoy —balbuceó Hermione.
Harry no se contuvo más y estalló a carcajadas, Draco lo siguió al ver la expresión de susto de Ron.
—Era una broma —dijo el rubio.
—¡Son unos groseros! —dijo Hermione, furibunda.
—Debieron ver sus caras —habló Draco entre risas.
—No le veo la gracia —musitó Ron.
—Lo siento ¿Vale? —se disculpó Draco.
—Menudo susto —se quejó Ron.
—Ya, no pasa nada, ¿Nos vamos o cuáles son sus planes? —preguntó Harry después de calmar su risa.
—Claro, estaba esperando a Draco para irnos juntos, todavía no hemos tenido clase de literatura por qué no han conseguido el reemplazo del profesor Binns —explicó la chica.
—Es cierto, nosotros tampoco la hemos tomado, parece ser qué era el único qué daba esas clases —comentó Ron.
Los cuatro comenzaron a caminar fuera de los vestidores pero al llegar al patio central detuvieron sus pasos para formar un pequeño círculo, despedirse y tomar rumbos diferentes.
—Han entrenado increíble —felicitó Hermione.
—Gracias, esperamos ganar la final —dijo Ron con entusiasmo.
—¿Y dónde será la final? —preguntó la chica.
—Es una universidad de mucho prestigio, pero es lo de menos, hemos dado batalla en los juegos anteriores y este no será la excepción —aseguró el pelirrojo.
Con todo el asunto de Harry y él en las duchas, se había olvidado por completo de aquel detalle qué le ponía los nervios de punta y los chicos debieron notar la tensión en el cuerpo de Draco ante la mención de la final, pues lo observaban con el semblante preocupado.
—Amor, ¿estás bien? —preguntó Harry.
La noticia sobre su noviazgo la habían dado a sus respectivos amigos por individual, y se alegraron por ellos, sobre todo Hermione quién sintió liberarse de un gran peso sobre sus hombros, su mejor amigo era de las personas más importantes para ella y verlo feliz representaba qué ella también lo era. Ron por el contrario le había dicho qué se habían tardado, además se notaba a kilómetros cómo se miraban y pasaban cada tiempo libre juntos.
—Sí, no es nada —mintió.
—¿Seguro? ¿quieres qué nos vayamos? —preguntó Harry.
—Hermione me estaba esperando, es mejor qué me vaya con ella —dijo Draco.
—Pero…
Harry no sabía cómo abordar el tema de esa mañana: la mudanza con su familia, no obstante el tiempo libre qué tenían a inicios de semestre y con la final de fútbol encima era nulo, y por ello Draco no había tenido oportunidad de hablar con su amiga.
—Son tantas cosas qué no hemos podido hablar qué siento una enorme carga sobre los hombros —se expresó con angustia.
—Draco, ¿qué ocurre? —preguntó Hermione.
El rubio no iba a soltar frente a Harry la razón por la cuál estaba tan estresado y por ello decidió soltar la situación qué había conversado con su familia.
—Mi madre y mi tía no han parado de decirme qué no deje la casa, pero yo vivo contigo y me siento mal por eso —expresó.
Hermione respiró aliviada y le ofreció una sincera sonrisa.
—¿Es por eso? ¡Creí qué era algo más grave! —expresó la chica.
—No entiendo por qué el alboroto, deberías quedarte en tú casa, yo puedo cuidar de Hermione —dijo Ron.
Draco rodó los ojos.
—Hermione saldrá del departamento ya casada, no antes Weasley —sentenció Draco.
Ron enrojeció tanto qué su tono de piel se confundía con su cabello, Harry contuvo una risa, por el contrario de Hermione que había palidecido notablemente.
—Luego hacemos los planes de la boda, lo qué quiero saber es si los llevo al departamento o no —dijo Harry.
Hermione se había quedado sin habla y Ron balbuceó algo indescifrable.
—Sugiero irnos juntos y vemos qué hacer —dijo Draco.
Los tres chicos asintieron y caminaron en silencio hacía el estacionamiento, Draco y Harry iban tomados de la mano, mientras qué Ron y Hermione parecían ligeramente nerviosos.
...
—¿Qué más falta? —preguntó Harry, sellando una caja con cinta.
—Parece qué material escolar, algunos libros y libretas —respondió Draco.
En el transcurso al departamento, Hermione le había expresado a Draco qué sus padres deseaban qué regresara con ellos, desde qué su servicio social culminó, las prácticas estaban próximas, por lo cuál estar en casa sería más factible, además su padre se comprometió a organizar mejor sus horarios en el consultorio dental para beneficio de su hija; llevarla y traerla cuando fuera necesario. Draco le había agradecido infinitamente y decidieron abandonar el departamento esa misma tarde, no le veían razón para postergar más la mudanza. Además Harry y Ron se habían ofrecido cómo voluntarios para la ardua tarea, a pesar de estar cansados, querían ayudarlos.
—Bien, llevaré esta caja al auto —dijo Harry.
Draco se acercó a su novio para darle un beso en los labios antes de verlo marchar, detrás de él salió Ron con una maleta con ropa de Hermione. Draco tomó ese tiempo a solas con su amiga para externar sus preocupaciones.
—Herm —llamó Draco.
—Mande —dijo la chica sin despegar la vista de la hilera de libros qué acomodaba de manera ordenada dentro de una caja de cartón.
—La verdad es qué no estoy así por dejarte sola y regresar a mi casa, o bueno en parte sí, pero hay algo más —confesó.
Hermione dejó de acomodar libros y prestó atención a su amigo.
—Entonces, ¿qué pasa? —preguntó.
Draco miró sobre su hombro, no había rastros de Harry ni de Ron y se acercó a su amiga para decirle aquello con total privacidad.
—Es sobre el torneo, la final se va a jugar en La Universidad Oficial del Reino Unido en Oxford —musitó.
Hermione abrió mucho los ojos, su expresión era de sorpresa, había quedado estática en su lugar.
—¿Cómo…? —Hermione apenas despegó los labios para hablar.
—Aquel grandioso lugar en el qué pasé dos años de mi vida —murmuró con sarcasmo.
—Dónde conociste a… —la chica dejó la frase al aire con el fin de qué Draco la terminará por ella.
—Sí, a Joseph —bufó.
—No lo puedo creer
—Yo menos
—Recuerdo qué era uno de los mejores jugadores del equipo y si él todavía cursa la universidad lo volverás a ver —dijo.
—Sí, es muy probable qué me enfrente contra él, y no estoy listo para eso, tengo miedo de lo qué vaya a pasar —Draco soltó un bufido, se sentía frustrado.
—Draco, no todo está perdido —aseguró—, además si ya no sientes nada por él no tendría por qué significar un problema
—No quiero remover cajones cerrados, él y mi padre forman parte de un pasado muy difícil para mí, no está en mis planes recibir a ninguno de los dos con los brazos abiertos —musitó.
—Obviamente no lo harás. Seguirás con tú vida cómo hasta ahora y ni él ni nadie tiene derecho a mover tus decisiones —dijo Hermione.
—Lo sé, pero es qué hay algo más —confesó.
El rubio volvió a mirar sobre su hombro, cerciorándose de continuar solos, después encaró a su amiga y continuó:
—Mi madre me dijo el día de Navidad qué Joseph me ha estado buscando, y eso no me suena nada bien —murmuró.
Hermione abrió mucho los ojos y se cubrió la boca con las manos durante unos segundos antes de hablar.
—¡¿Qué no tuvo suficiente por cómo te trató?! —Hermione alzó la voz.
—Shhh, Hermione —la calló Draco, no le apetecía qué su novio se enterara de aquella conversación.
Hermione se disculpó y se tomó unos minutos para serenarse.
—No pensarás en volver a entablar una amistad con él, ¿verdad?
—Claro qué no —aseguró Draco—, lo qué me preocupa es qué ese día haga una cosa estúpida qué me cause problemas, además no sé cómo se lo voy a decir a Harry
—¿Decirme qué? —preguntó Harry a espaldas suyas.
Draco se tensó, su corazón comenzó a martillar, esto no podía estarle pasando ahora qué su felicidad estaba viendo de nuevo la luz.
*̥*̥
¡Hola! buenas noches, espero estén pasando un gran fin de semana 3
Hemos llegado a un capítulo más y las cosas se ponen interesantes, hemos visto un poco de todo, pero entre la situación de Draco y Harry, el drama comienza a salir a la luz, es todo un caso pasar por diferentes emociones en un capítulo, pero saben qué de un momento a otro se me ocurren cosas así jaja, a veces soy una cosa pero bárbara jajaja.
En fin, espero hayan disfrutado de este capítulo y del primer encuentro íntimo de Harry y Draco 3, aunque las diferencias pueden continuar, yo sólo aviso...
Muchas gracias por leer y el apoyo, nos leemos en la próxima 3
Ale 3
