Esa mañana se había levantado con el estómago revuelto, la cena le había caído pesada, no obstante le pareció algo ilógico pues lo qué había consumido de alimento no había sido más qué ensalada, Draco creyó qué si recibía algo más fuerte qué eso, su estómago no lo soportaría.

No estaba listo para enfrentarse a lo qué sucedería ese día. Hermione le había aconsejado fingir qué el partido sería en otra universidad, con el fin de mantenerlo tranquilo, y había funcionado antes de partir, pero mientras el autobús qué transportaba al equipo se acercaba peligrosamente a la sede, los nervios de Draco aumentaban sin siquiera pensarlo.

—¿Estás nervioso? —preguntó Harry quién iba a su lado.

—Un poco, no es agradable volver, además no fui la mejor persona, trataba mal a cualquiera sólo por tener mucho más dinero y poder —confesó.

—Has cambiado mucho —dijo Harry y tomó su mano en señal de apoyo.

Draco entrelazó sus dedos y soltó un suspiro.

—No ha sido fácil, pero gracias a la libertad qué ahora tengo logré ver la vida de manera diferente —dijo Draco sin despegar la vista de la ventana.

Harry se encontraba recargado sobre su hombro, mirando en la misma dirección qué él.

—Ya me lo imagino, aunque debo admitir qué cuando te conocí a pesar de tú carácter no logró evitar qué me enamorara de ti —dijo Harry.

—Tengo un encanto especial —alardeó Draco.

La pareja soltó una risa, Draco alzó sus manos entrelazadas y besó el dorso de la mano contraria, Harry sonrió.

—Sí amor, además nos espera una gran fiesta si logramos la victoria —añadió Harry.

A pesar de haber tenido el tiempo encima durante los tres meses anteriores, no les impidió contratar de nuevo el club del padre de Collin Creavy, el hombre había accedido siempre y cuando el precio para acceder fuera el doble qué la vez anterior. Afortunadamente lograron recaudar los pagos de los solicitantes tal cómo acordaron, y lo mejor era qué la fiesta sería sólo para ellos (sin adultos manteniendo el orden).

—Con mucho alcohol —dijo Draco y soltó una risa.

Los últimos minutos antes de llegar al campus fueron un revuelo, la entrenadora les informó qué había llegado el momento de demostrarlo todo en la cancha y qué no se dejarán vencer e intimidar por el rival. Los chicos alegaron estar preparados en medio de un gran barullo, la entrenadora Hooch los obligó a callar y cuando se detuvieron frente a la puerta principal en el autobús reinó un gran silencio.

Draco estuvo a punto de vomitar, a pesar de haber desayunado igual de ligero qué la noche anterior, sentía cómo si hubiera consumido grandes cantidades de grasa qué le generaban náuseas. Se había olvidado de lo grande qué era el campus, si la UCL era enorme, la URU tenía al menos veinte metros más.

—Tranquilo amor, estoy contigo —murmuró Harry en su oído, y depositó un beso en su mejilla.

—Lo sé cariño —respondió Draco y apretó su mano un poco más.

Al estar estacionados, Hooch les pidió amablemente qué tomarán sus maletas del portaequipajes y qué bajarán ordenadamente, formando dos filas a los costados del autobús.

Harry le pasó su maleta a Draco y él tomó la suya, dejaron pasar a un par de chicos antes de bajar, colocándose casi al final de la fila, frente a ellos Theo y Blaise los esperaban.

—¿Nerviosos? —preguntó Theo.

—Voy a vomitar —respondió Blaise.

Draco y Harry se rieron, Theo hizo cara de asco.

—No, por favor —suplicó el castaño.

El moreno le miró amenazante y la pareja detrás de ellos se río con ganas. Dicha situación logró aminorar los nervios de Draco, más no logró desecharlos de su mente pues al avanzar por el campus, su estómago se contrajo dolorosamente, ya se veía vomitando junto a Blaise.

Los vestidores eran amplios, estaban separados por áreas, las regaderas al fondo a la izquierda y a la derecha los baños, el área de lockers se encontraba dividida en dos partes, una junto a las regaderas y la otra frente a los lavabos. Tal y cómo Draco recordaba, el piso era de un azulejo fino, casi podía ver la cuenta qué tendrían por solo respirar, además había varias bancas esparcidas por el lugar, las paredes eran blancas y un gran espejo decoraba el amplio techo, y al final del pasillo estaba la puerta la cuál se abriría de par en par en unos instantes.

—Estos serán los vestidores —dijo Hooch, parecía tan impresionada como ellos al ver los vestidores—, los directivos y administrativos estarán supervisando a ambos equipos en todo momento, además sé de buena fuente qué los chicos tienen mal carácter y tienden a provocar a cualquiera…

Draco daba fe de ello, si no hubiera salido de la universidad cómo lo hizo, ya se veía compitiendo contra ellos tan pesado cómo sus ex compañeros.

—...y no quiero peleas, insultos o malas miradas, jugaremos limpio ¿está claro? además el director Dumbledore estará pendiente ante cualquier situación, a él lo conocen muy bien y tenemos la ventaja de qué sea respetado por más de una universidad

Los chicos prestaban suma atención, sin romper las filas qué habían formado.

—Es momento de cambiarse y calentar, el partido comienza en una hora, y diez minutos exactamente, y antes de empezar deberán estar listos para entrar, la gente ya está llenando el estadio, no se pongan nerviosos y no despeguen la vista del balón —concluyó.

...

Durante el calentamiento en el pequeño campo a comparación del estadio, los chicos estudiaban una última vez la estrategia del juego, y a su vez realizaban estiramientos para calentar, tenían botellas de agua otorgadas por la sede, y las porristas coreaban la canción oficial qué había escrito Luna.

"¡La U-C-L ganará, y a la U-R-O van a derrotar!"

"Si los quieres provocar, te van a derribar"

"¡Saben lo qué son y serán campeones!"

¡Arriba! ¡Arriba! ¡Arriba London Team! ¡London Team!

—Es espantosa —se quejó Ron.

—Si algún día quieres ser novio de Hermione más vale qué no lo digas en voz alta —dijo Draco.

Ron enrojeció tanto que su color de piel se confundía con su cabello.

—Han hecho su mejor esfuerzo, además tuvieron poco tiempo, debemos estar agradecidos al tener un gran equipo de porristas —dijo Theo.

—¿Qué no ya teníamos? —preguntó Neville.

—Sí, pero a Hooch no le convencía su ánimo, por eso las cambiaron —aclaró Tom Riddle.

—Al menos han hecho su trabajo bien —completó Blaise.

—¡Chicos faltan quince minutos para el partido por favor acérquense! —gritaron Fred y George mediante un megáfono qué les había proporcionado la sede.

Un par de minutos más tarde se formó un semicírculo frente a los capitanes quienes estaban de pie sobre unos bancos de madera con el fin de qué nadie tuviera problema en verlos y escucharlos.

—Hemos hecho un gran trabajo, las estrategias han sido diferentes en cada partido e instante, por eso confiamos en qué no podrán ganarnos —comenzó Fred.

—Debemos mantener la seguridad de qué ganaremos y sobre todo no despegar la mirada del balón y qué ninguno pase desapercibido para Goyle —concluyó George.

—¡Vamos equipo! ¡Si podemos! —vociferaban los gemelos al mismo tiempo.

El equipo comenzó a gritar, llenos de éxtasis y la confianza de ganar el partido, lo peor ya lo habían pasado o eso creían.

...

—¿Ves algo? —preguntó su acompañante.

—No, pero el autobús en el qué llegaron tenía el logo de la UCL —respondió.

—¿Qué? ¿Vamos a competir con una escuela del estado? —Leonel Jordan estaba a punto de sufrir un infarto fulminante.

—Tampoco es para tanto, al contrario, es una ventaja para nosotros —respondió el chico sin quitar la mirada sobre la barda qué dividía los vestidores.

El campo para entrenar había sido dividido cuidadosamente, con el fin de tener espacio suficiente para los dos equipos y qué ninguno lograra ver al equipo contrario prepararse, pero a Joseph Bernard Walker nadie le decía qué hacer y por ello estaba rompiendo las reglas, y se había escabullido junto a su amigo Leonel Jordan hacía la barda la cuál tenía una altura prominente, pero, si escalaban las mallas de las rejas podían husmear, no obstante era cuidadoso para no ser visto. Desde su ángulo sólo podía apreciar a las porristas, si fuera heterosexual disfrutaría mucho más la vista, aunque debía admitir qué eran bastante guapas.

Algunos chicos corrían y recuperaban el balón, cerca de dónde estaban las porristas, y las veía quejarse cuando pasaban a un par de centímetros de ellas, la misión de espiar al enemigo no estaba resultando, hasta qué, una chica pelirroja vio pasar el balón con el qué uno de los jugadores practicaba, esperaba al menos poder ver cómo se desenvolvía alguno de ellos con precisión. Cuándo Joseph logró ver al chico pasar frente a sus ojos recuperando el balón casi se fue de bruces sobre la barda al identificar el apellido del jugador estampado en la playera blanca, y fue entonces que le dio mayor atención durante los escasos segundos qué estuvo frente a sus ojos; el cabello rubio, la piel pálida, la estatura y tipo de cuerpo el cuál jamás olvidaría, no obstante, el apellido"Malfoy" con el número 7confirmó qué se trataba de él.

—No puede ser —murmuró Joseph.

—¿Qué dices? no te escuché —preguntó Leonel, quién vigilaba las espaldas de ambos con el fin de no ser descubiertos.

—Nada, tenemos qué irnos ya va comenzar el partido —dijo el chico de cabellos rubio oscuro y bajó de la barda de un brinco y corrió de regreso al campo.

—¡Espera! —gritó Leonel a su espalda y corrió tras él—, ¡Joseph! ¿Qué te pasa? —preguntó cuando llegaron a la entrada de los vestidores.

—Nada… —mintió.

Joseph todavía estaba aturdido ante el reciente suceso, tenía qué haber una explicación, Draco no podía asistir a un instituto cómo ese, ¿tan mal lo había dejado su padre después de lo qué pasó?. El día qué lo vio por última vez creyó qué si le pedía ayuda era porque deseaba qué vivieran juntos y él ni de broma se prestaría a eso, no obstante el verlo de nuevo confirmó una vez más qué no lo había olvidado y qué seguía enamorado de Draco Malfoy. Pero eso no era lo qué le preocupaba, él quería arreglar sus diferencias y de ser posible volver a estar juntos.

Después de tanto tiempo por fin lo había encontrado.

Estaba feliz.

...

Harry abrazó a Draco muy fuerte antes de reunirse con sus compañeros y enfrentarse al equipo rival.

—Te quiero mucho Harry no lo dudes —murmuró Draco en su oído.

—Yo también te quiero Draco —respondió el chico, y apretó un poco más el abrazo.

—Después del partido le diremos a nuestras familias lo nuestro —recordó Draco.

—Sí —respondió Harry—, temo por mi madre pero espero qué lo entienda

—Lo hará amor —dijo Draco.

Draco se apartó para besarlo lento y profundo, transmitiendo todo el amor qué sentía por él.

—Suerte cariño, recuerda qué estoy contigo —dijo Harry, cuando se apartaron.

—Y yo contigo amor, somos un gran equipo —le recordó el rubio y volvió a besarlo.

Draco estaba seguro qué amaba a Harry, y tenía toda la intención de hacérselo saber, pero no era el momento, no antes de salir al partido más importante de la temporada, bien podía esperar a qué terminara, y si ganaban la celebración para ellos sería mucho mayor.

—Si amor —respondió Harry—, bueno, es hora

La pareja caminó de la mano y se reunieron con la entrenadora qué esperaba a unos cuántos más para dar las indicaciones finales.

—Confío en ustedes chicos, sé qué llegamos hasta este momento para llevarnos el trofeo a casa ¡A darlo todo! —dijo Hooch.

The London Teamgritó con algarabía, y aplaudieron, seguido de eso reunieron sus manos en el centro y las alzaron a la par qué gritaban"London Team".

Las puertas se abrieron mostrando el campo lleno de gente, sus familias ya deberían estar ahí. Draco estaba listo, y con Harry a su lado, nada podría salir mal.

...

¡Todo estaba saliendo peor de lo qué imaginó!

Lamentablemente la mayoría de los integrantes del equipo qué lo conocían tenían la mirada puesta en él, y por más qué intentaba no prestar atención, le era difícil evitar cruzar miradas con aquellas caras conocidas. La única cosa positiva era qué Joseph no estaba en el campo y eso lo asustó, temía qué fuera a buscarlo hasta su lugar en la banca, y su deber era estar concentrado para cuando fuera su turno de jugar. En los últimos partidos, la estrategia de entrar en el campo en el segundo tiempo había funcionado, pero le asustaba encontrarse con Joseph, qué, seguramente ya se había dado cuenta de su presencia, y él había hecho todo lo posible por no dirigir la mirada hacía el otro extremo del campo dónde se encontraba el equipo rival con algunos integrantes más. Draco se enfocó en el juego y en su novio quién estaba decidido a anotar un gol, pero el equipo"The Kings"les daban batalla e iban 0 - 0, miró el reloj colgado sobre las gradas en medio del campo el cuál marcaba las 11:15 AM, todavía faltaba para terminar el primer tiempo y tenían qué anotar al menos un gol.

El tiempo transcurrió con lentitud para él, y cómo bien lo había predicho los rivales se estaban adaptando a su forma de jugar, no obstante al cambiar consecutivamente las estrategias los confundía un poco, pero diez minutos antes de culminar el primer tiempo, Hooch decidió qué era momento de un cambio.

Salían Neville Longbottom, Adrián Pucey, y Marcus Flint. Entraban Draco Malfoy, Theodore Nott y Blaise Zabini.

Al estar en el campo con más energía que el resto de los jugadores, lograron armar estrategias factibles para el equipo y Draco se concentró en el balón y nada más, era tal el enfoque qué de esa forma logró anotar el primer gol, tres minutos antes de culminar el partido.

El estadio estalló en gritos, los estudiantes, amigos y familiares de los chicos de la UCL celebraron a lo grande el primer gol, que si bien no les daba la victoria, extendían una ventaja para ganar el partido.

El equipo corrió hacía Draco con efusividad, el primero en llegar fue Harry, seguido de Blaise, Theo y Ron, poco después el resto del equipo festejaba alrededor de Draco, dando pequeños saltos en conjunto. El entrenador hizo qué volvieran a sus posiciones, pero no pasaron más qué unos segundos sobre el campo antes de finalizar el juego y los chicos volvieron a unirse en una gran algarabía, lo cuál era su motivación para ganar el partido.

Las porras de las chicas de la UCL fueron lo último qué escucharon antes de adentrarse a los vestidores.

...

—¡Lo han hecho excelente equipo! estoy orgullosa de ustedes y el director qué ha estado más pendiente de lo qué creen también lo está y tiene las esperanzas de ganar puestas en ustedes —dijo Hooch.

—Ha valido el esfuerzo de todos —dijo Dean.

—Claro qué sí señor Thomas —confirmó la entrenadora—, no bajen el rendimiento ¡Ustedes pueden! —animó.

Descansaron quince minutos antes de volver al campo, necesitaban anotar un gol más si querían estirar la ventaja, volvieron a repasar la estrategia y corregir puntos del juego. Dos minutos antes de volver al campo Draco arrastró a Harry con él a un rincón del lugar.

—Amor ya vamos a entrar —dijo Harry cuando estuvieron solos.

—Lo sé pero quería verte y decirte qué te quiero —dijo Draco.

Harry sonrió, pero no respondió, al menos no con palabras, se acercó a él y juntó sus labios, formando un beso dulce y pasional. En el qué se decían lo mucho qué se amaban y lo felices qué eran de estar juntos.

Lo qué ninguno se dio cuenta fue qué alguien los veía besarse a un par de metros de ellos.

...

Draco no había estado seguro de cómo reaccionar, varias veces se había puesto a pensar sobre: ¿qué haría si volviera a ver a su ex?, y la primera imagen qué aparecía en su mente era gritarle por cómo lo había tratado y lo mal qué lo había hecho sentir, pero cuándo ese día llegó, todo fue diferente. Tenía a Joseph Bernard Walker a un par de metros de él entrando al campo de juego y el único sentimiento qué tuvo por él fue lástima y agradecimiento por haberse ido, porque de no haber sido por ello no habría conocido a Harry, su amor verdadero.

Joseph, era un chico bastante atractivo, era más alto qué Draco, con un cuerpo delgado y definido, piernas marcadas debido al arduo entrenamiento de fútbol y que se apreciaban a simple vista, su trasero redondo le daba un porte sexy, además de sus cabellos dorados, ojos azules, y labios carnosos, Joseph era casi perfecto, salvo por la personalidad qué había detrás de tan atractiva figura masculina.

Draco se concentró en el juego y dejó a un lado cualquier sentimiento hacia Joseph, lo importante era ganar, y de ser necesario caería en pánico a solas con Hermione, esperaba qué no. Tenía planeado algo muy especial para Harry si levantaban la copa del primer lugar.

Después de haber entrado al campo, Joseph supo qué no podía quedarse de brazos cruzados, e ideó un plan para hacerle pagar a quién él consideraba le había robado el amor de su chico, y la única solución qué veía era derribarlo, al final se trataba de un juego y nadie sospecharía.

Joseph comenzó a correr con el balón hacía la portería siendo perseguido por Fred y George quienes lo acorralaron y con ayuda de Dean lograron desviar el balón, y Theo lo atrapó, el chico corrió durante un par de metros hasta qué se vio rodeado por cuatro chicos del equipo"The king's", las porras sonaban a su alrededor, y el griterío de los asistentes era audible para todos, Theo lanzó en balón a Harry quién estando cerca de la portería tiró para anotar un gol pero mientras la pelota salía volando sintió un dolor en la espalda baja y segundos después se encontraba rodando por el suelo. Lo primero qué pensó fue qué un integrante del equipo contrario intentó impedir qué anotara pero había alcanzado a lanzar el balón qué afortunadamente dio en el blanco y el segundo gol llegó, y aunque fue muy festejado no dejaron de preocuparse por Harry, qué ahora estaba tumbado bocarriba en el área de la portería, situación qué podría conseguir un penal.

—¿Amor? ¿Estás bien? —preguntó Draco quién llegó a su lado tan rápido qué el mismo se sorprendió.

—Sí —Harry tosió un par de veces, apretó los ojos con fuerza e hizo una mueca de dolor.

—No, deben revisarte —opinó Draco.

—¡Harry! ¡Un imbécil casi te mata! —dijo Ron cuándo llegó a su altura.

—Estoy bien —insistió Harry, poniéndose de pie con ayuda de Draco y Ron para continuar jugando a pesar del dolor ante el reciente golpe.

—Cariño no lo estás, ahí viene el médico —señaló Draco.

El médico se acercó de inmediato a los tres chicos e indicó qué sacaran a Harry del campo, el árbitro había detenido el juego y verificó qué todo marchara bien con Harry.

—Un idiota lo empujó —alegó Ron.

—Vamos a revisarlo con las cámaras y definiremos si hay penal o no —informó el árbitro.

En las gradas se escuchaban abucheos de parte de los qué apoyaban aThe London Team

—¡Son unos sucios! —exclamó Sirius.

—¡¿Qué demonios les pasa?! —gritó James enfurecido.

—¡Salvajes! —dijeron Dora y Pansy al mismo tiempo.

Lily se había quedado estática al ver cómo su hijo rodaba por el campo, y cuándo creyó poder articular palabras deseó qué su hijo estuviera bien.

La entrenadora se había acercado a Harry y al médico qué lo revisaba, tardaron un par de minutos en los qué intentaban obtener respuestas a la supuesta caída provocada.

—Estás bien Harry, sólo fue el golpe, no tienes fractura ni lesión grave, ¿cómo te sientes para continuar jugando? —preguntó el médico.

—Creo qué bien —dijo Harry.

—¿Seguro? —preguntó Hooch.

—Sí, es una ligera molestia pero puedo con esto —aseguró Harry.

El azabache no le daría el gusto a quién sea qué haya sido el responsable de su lesión de verlo débil, él podía con eso y más.

—Bien, pero si te sientes mal regresa y te llevaremos a la enfermería —dijo el médico.

Harry asintió.

Ron y Draco observaban a Harry a una distancia prudente, pareciera qué estaba bien, en ese momento el árbitro llamó su atención y objetó qué habían las pruebas suficientes para obtener un penal a su favor, lo cuál alegró aThe London Teame hizo enfadar aThe Kings.

Harry, quién debía tirar el penal volvió a la cancha. Los dos equipos se dividieron, colocándose a cada lado del campo, Harry recibía instrucciones sobre la distancia para anotar el penal, faltaban escasos minutos para culminar el partido y si anotaban el penal, a laURUles sería muy difícil alcanzarlos. El chico se concentró, respiró profundo, se alejó un poco más del balón y en un instante decidió lanzarlo. Draco le mandaba buenos deseos internamente al igual qué el resto de sus compañeros, tenían todo para ganar y estaban nerviosos.

El estadio cayó en un silencio profundo y ensordecedor para él, fijó la mirada en su objetivo, corrió tras el balón y lo pateó. Harry observó al balón rodar por los aires unos segundos qué le parecieron eternos, el resto del equipo observaba la dirección qué el balón iba tomando y fue hasta qué por fin, cruzó la portería por arriba de la mano del portero y chocó directamente con la red.

Habían ganado.

El equipo corrió hacía Harry, formaron un círculo y dos chicos lo levantaron por los aires, Harry sonreía feliz, a pesar de sentirse molido físicamente, por fin habían obtenido la tan anhelada victoria.

Al cabo de un par de vueltas por el campo el árbitro sonó el silbato dando por finalizado y ganado el partido a laUCL.La entrenadora, los directivos de la universidad y las familias de los chicos festejaban con ellos a la distancia, ya bajarían para darles las merecidas felicitaciones.

Draco abrazó a Harry cuándo al fin lo bajaron y sin importarle estar frente a su familia, amigos y cientos de personas más en todo el estadio, le plantó un beso en los labios.

Harry correspondió al beso después de unos segundos pues lo había tomado desprevenido, no obstante estaba feliz de haber ganado el campeonato y de tener a Draco a su lado, justo cómo en ese momento.

*̥*̥

¡Hola! No estoy segura si el capítulo va lleno de más emociones de lo qué imaginaban, pero si es así, el siguiente será más fuerte, segundo aviso, pero es parte del drama qué nos encanta, lo saben 3

Es bonito tener un escape a todo lo que pasa afuera y Harry y Draco, son mi lugar seguro 3

Muchas gracias por el apoyo, los tqm.

Nos vemos en la próxima

Ale.