Hola, espero disfruten el capítulo, me retiro lentamente...
Gracias por leer, los tqm 3
Ale 3
*̥*̥
—¿Qué pasó? —preguntó Draco, envolviendo a su novio en un abrazo fuerte.
Harry no se molestó en responder sólo abrazó a Draco y sollozó recargado en su pecho, su cuerpo daba pequeñas convulsiones, se veía destrozado.
—Iré a ver a James —anunció Sirius y apresuró el paso hacía las escaleras.
Draco asintió en respuesta, ambos Black tenían el presentimiento de lo qué había pasado y es qué después de ver a Lily cruzar la puerta con una maleta, supieron de inmediato qué la situación familiar no había terminado bien.
...
Harry no había sido capaz de decir una palabra sobre lo sucedido con su madre y Draco no lo iba a presionar, durante todo el camino no había hecho más qué abrazarlo y recargarse en su hombro, mientras qué Draco tenía la vista fija en la carretera, al ser quién manejaba el auto de Harry.
Draco tuvo la idea de llevar a Harry con él a un lugar especial, dónde olvidara todo ese asunto por un momento y estuviera tranquilo, lejos de todos. No habían asistido a la fiesta de la final del campeonato de fútbol y no por falta de ganas, sino por qué en ese momento, para Draco la estabilidad de Harry era lo más importante.
El rubio le había dicho a su tío qué llevaría a Harry con él, y qué no se preocupara, él iba a estar seguro, y Sirius por su lado había decidido arrastrar a James con él, después de qué los dos hombres pertenecientes a la familia Black preparan una pequeña maleta para cada uno de los Potter. No obstante, el destino de ambos sería diferente.
Faltaba poco para llegar y Draco detuvo el coche en un semáforo, y mientras veía a los coches pasar sobre la avenida paralela, observó a Harry a su lado, tenía los ojos cerrados, todavía sostenía su cintura y la cabeza recargada en su hombro, estaba dormido. Draco sonrió y se giró para dejar un suave beso sobre su cabeza, enseguida el color del semáforo cambió a verde y continuaron el viaje.
Media hora más tarde, Draco estacionaba el Corolla blanco de Harry en el garaje de una cabaña en Caterham.
Draco suspiró y apagó el coche, giró la cabeza y se dio cuenta de qué Harry no había quitado su posición, entonces se giró un poco sobre el asiento y lo rodeó con sus brazos.
—Amor, despierta —murmuró Draco, al oído de Harry, pero él no se movió, su respiración era lenta y pausada—, hemos llegado
Draco tardó unos minutos más hablándole en voz baja a su novio hasta qué abrió los ojos.
—¿Qué pasó? —Harry habló con voz amortiguada y se apartó ligeramente de Draco.
—Llegamos —informó Draco.
Harry se tomó un momento para despabilarse y observar a su alrededor. Frente a ellos había una pared en tono blanco, pronto se dio cuenta qué era una cochera, y del lado derecho identificó una puerta de madera.
—¿Dónde estamos? —preguntó, refiriéndose al lugar.
—En una cabaña en Caterham —respondió—, es de mi madre, ella la compró hace muchos años sin qué mi padre se enterara, este era nuestro lugar seguro para estar lejos de él, mis recuerdos favoritos de mi infancia están aquí —Draco soltó un suspiro, lleno de nostalgia y observó un instante a su alrededor.
Draco y Harry se soltaron. El azabache acomodó sus gafas y miró a sus espaldas y se encontró con un prado verde y varios árboles rodeando la cabaña.
—¿Bajamos? —preguntó Draco.
Harry asintió, por un instante se olvidó de lo qué había sucedido con su madre, y sólo sintió curiosidad por conocer la cabaña en la qué Draco había vivido una infancia feliz.
—Si amor —respondió Harry.
Draco le ayudó a bajar del coche, estando ambos de pie frente al otro, Draco ordenó la ropa de Harry para qué se viera presentable, el chico le sonrió y le plantó un beso en los labios.
—Qué agradable forma de agradecer —dijo Draco.
—Te quiero Draco —dijo el azabache.
—Yo también te quiero Harry —dijo el rubio.
Harry le besó de nuevo antes de tomar su mano y dejarse guiar por el rubio para conocer el lugar.
Cuando llegaron a la entrada principal, Harry quedó maravillado.
La entrada era de concreto pero tenía una cerca, simulando un balcón, y en la pared se encontraba una jardinera larga y angosta con diferentes plantas, la cuál iba separada por la puerta principal, y en la parte de arriba se apreciaban la ventana correspondiente a cada lado. Era una vista preciosa, además el tejado daba la impresión de ser una cabaña hogareña, cálida y sobre todo elegante.
—¿Te gusta? —preguntó Draco.
El azabache asintió, sin dejar de recorrer con la mirada el lugar, no tenía dudas de qué ese lugar se había convertido en su favorito.
—Por dentro está mejor, vamos —Draco tomó a Harry de la mano y lo arrastró hacía la puerta de madera.
Cuando abrió la puerta Harry comprobó qué tenía razón, parecía una casita sacada de un cuento. Lo primero qué vio fue el recibidor, en el qué había una chimenea pegada a la pared del lado izquierdo, decorada con piedras y una reja qué la cubría. Enfrente una sala color gris complementaba la estancia, además de una mesa de centro.
—Es muy bonita —dijo Harry por primera vez desde qué llegaron.
—Y eso no es todo
Draco continuó mostrándole la cabaña a Harry, qué a cada paso qué daba le encantaba más.
—Hay tres habitaciones, pero esta fue la qué elegí para dormir, es la qué mejor vista tiene hacía el campo —murmuró Draco y abrió la puerta.
Harry comprobó qué Draco tenía razón cuando entraron y observó las cortinas cafés amarradas a cada extremo de la ventana, y se podía apreciar la luz del atardecer, los árboles y el césped rodeando la cabaña. Durante todo el recorrido Harry no daba señales de tristeza ante lo sucedido horas antes con su madre y Draco lo agradeció internamente.
—Puedes ponerte cómodo, es tú casa, iré por nuestras cosas —informó Draco y antes de partir besó la mejilla de Harry, él sonrió por el gesto y asintió.
Harry se tomó el tiempo de observar la habitación con detalle, de entrada era elegante, digna de alguien cómo su novio, además la cama Queen sise estaba cubierta por un cobertor en tonalidad verde oscuro, y almohadas en azul y plateado. Las paredes eran de un tono gris claro al igual qué la alfombra, y en el techo estaba instalado un termostato qué regula el clima dentro. Enfrente de la cama se encontraba un closet qué abarcaba casi toda la pared y del lado de la cama a su derecha estaba la puerta del baño. Harry no se imaginó mejor momento qué ese junto a su novio, lejos de todo y de todos.
—Volví amor —anunció Draco y dejó las maletas sobre unos sillones qué Harry no había visto y qué eran del mismo tono qué las del recibidor.
—Es cómo un sueño —murmuró Harry.
—Me alegra qué lo veas así —dijo el rubio.
Harry se acercó a su novio y rodeó su cuello con sus brazos.
—Gracias por traerme
—A ti por acompañarme —respondió, mirando sus ojos en tono verde qué tanto amaba.
Draco acortó la distancia entre ellos y lo besó, con ternura y amor, cerraron los ojos y se dejaron llevar por todo aquello qué sentían.
Harry estaba seguro qué necesitaba a Draco, más de lo qué imaginaba, quería demostrarle cuánto lo amaba y sobre todo anhelaba qué él fuera quién lo tocara por primera vez.
—Te necesito —murmuró Harry sobre sus labios.
Draco tardó unos segundo en comprender a qué se refería y cuándo lo hizo observó a Harry con cierta duda, no quería qué se sintiera presionado a tener relaciones.
—¿Estás seguro? —preguntó.
—Completamente, quiero ser tuyo esta noche, qué nos amemos tanto cómo podamos amor, por favor, sólo quiero estar en tus brazos —suplicó Harry.
A Draco se le aceleró el corazón al escuchar las palabras de su novio, se miraron a los ojos durante largos segundos, Harry irradiaba deseo y amor, Draco sentía tantas cosas cómo él pero su principal objetivo era cuidarlo.
—Está bien cariño pero si no quieres seguir sólo dímelo y me detendré ¿está bien? eres mi prioridad amor —dijo Draco.
Harry asintió y volvió a acortar la distancia entre ambos y lo besó, esta vez con más ritmo y profundidad. Draco tomó a Harry de la nuca y enreda sus dedos en su cabello, el azabache se pegó más al cuerpo contrario y soltó un leve gemido.
Se apartaron un instante para tomar aire y Draco continuó su labor sobre el cuello de Harry, el chico se estremeció en sus brazos, cerró los ojos y echó el cuello hacía un lado para darle libertad a su novio de besarlo. No era la primera vez qué sentía los labios de su novio sobre su piel, pero si la primera qué se dejaría llevar completamente y llegaría a mucho más qué sólo dejarse masturbar.
—Me encantas Hazzy —murmuró Draco sobre la piel de su novio.
Harry sonrió ante el apelativo y tomó una bocanada de aire para hablar.
—Y tú me fascinas Dray
Draco sonrió sobre la piel cubierta de marcas rojas hechas por él, y volvió la atención a sus labios. Sus lenguas se enredaron y exploraron cada centímetro de su boca, la sensación de sentirse así el uno al otro era gratificante pero deseaban más, y fue Draco quién tomó la iniciativa de orientar a Harry a lo qué seguía. Harry se ruborizó notablemente cuando Draco se deshizo de su chaqueta negra y la dejó caer sobre la alfombra, entonces Harry comprendió qué debía seguir y hacer lo mismo, y quitó la chaqueta de su novio en un movimiento ligeramente torpe pues no habían separado sus labios.
El rubio lo atrajo más a él y repartió caricias sobre la espalda del azabache, todavía cubierta por la playera negra, Harry sentía su piel arder, era algo nuevo para él, pero no tenía miedo, nunca lo tendría junto a él. Draco deslizó sus manos desde los hombros hasta la cadera de Harry para alzar lentamente la prenda, al ser su primera vez, deseaba qué tuviera un recuerdo inolvidable de ese momento. Harry se apartó de él para darle espacio y quitarla de una vez, Draco lo hizo y luego fue su turno, de nuevo observó la piel expuesta de su novio, seguía tan pálida y definida cómo la última vez qué la vio, sólo qué ahora tendría la oportunidad de acariciarlo tanto cómo quisiera.
Harry no sabía muy bien cómo continuar, pero se dejaría llevar por la intuición y el instinto, no estaba en ceros en cuánto a información sobre sexo, pero la práctica le preocupaba un poco. Decidió imitar a Draco y comenzó a desabotonar la camisa azul qué llevaba puesta, Harry le miraba con vehemencia mientras lo desnudaba y el rubio prestaba suma atención a cada movimiento. Fue turno de Harry de observar a su novio con el torso descubierto, sin un sólo vello, completamente pálido y musculoso, Harry volvió a mirarlo a los ojos y se abalanzó sobre él para besarlo con frenesí, sus pieles se tocaron de una manera más profunda qué la vez qué compartieron la ducha. Draco caminó hacía la cama con Harry pegado a él y cuando tocaron el colchón, tumbó a Harry con sumo cuidado y Draco cayó encima de él pues Harry no había dejado de abrazarlo en ningún momento, y pareció no importarle la forma en la qué compartieron la cama.
—Eres tan sexy —murmuró Draco sobre sus labios.
Harry sonrió y volvió a unir sus labios en un beso hambriento, y comenzó a repartir caricias sobre la piel expuesta del rubio. Cuando se apartaron para tomar aire Draco empezó un camino de besos húmedos por su cuello, pecho y se detuvo en los pectorales para darle atención a sus pezones, Harry gimió al sentir la lengua del rubio y lo tomó del cabello, repartiendo ligeras caricias, el chico intentaba no perderlo de vista, pero sus ojos se cerraban involuntariamente debido al placer qué sentía, cuándo dejó las tetillas duras continuó su recorrido con los labios hasta llegar a su estómago, y se detuvo unos segundos ahí. Draco se apartó de su labor para prestar atención a la siguiente prenda: el pantalón, el cuál desabrochó con agilidad y se deshizo de este, botándolo junto al resto de ropa en el suelo.
La erección de Harry se notó a simple vista y Draco se mordió el labio, no iba a desaprovechar la oportunidad de probar aquel enorme trozo de carne y se apresuró a quitar el bóxer negro de Harry dejándolo completamente desnudo, el azabache soltó un gemido ante la acción y el rubio sonrió malicioso, alzó la mirada hacía él y sin quitar el contacto visual, tomó la erección de Harry con los labios y fue introduciéndola lentamente en su boca.
—Joder —gimió Harry, cerró los ojos con fuerza y se retorció entre las sabanas.
Draco continuó su labor, lamiendo y chupando con devoción la gruesa polla de Harry, bajando y subiendo al ritmo qué Harry marcaba al sujetar su cabeza con una mano, el chico soltaba gemidos altos y continuos, nunca creyó sentir tanto placer con la lengua de otra persona a comparación de su mano.
—Me voy a… correr —anunció Harry con voz ahogada.
—Hazlo, vente en mi boca —murmuró Draco con voz sensual, sin apartarse mucho de la erección de su novio.
Harry no tardó más qué unos segundos más y se vació en la boca de Draco, el rubio recibió con gusto el semen de su novio y lo tragó todo.
—Sabes delicioso amor —dijo el rubio y sacó la polla de Harry de su boca, y volvió a recorrer su cuerpo con los labios.
El azabache recuperaba la respiración, veía estrellas después de tal orgasmo, y cuando Draco llegó a su altura lo besó, no le importó probar su propio sabor, al contrario disfruto más de sus labios y su lengua explorando la boca contraria, él quería ser tan bueno cómo Draco y qué fuera sólo él quién le hiciera correrse al hacer el amor.
Al apartarse para tomar aire, se miraron a los ojos y se sonrieron con ternura y amor.
—¿Puedo? —preguntó Harry.
—Claro —respondió Draco, no estando seguro a qué se refería su novio.
Harry obligó a Draco a cambiar de posiciones, ahora él quedó encima y decidió terminar de desnudar a su novio, comenzó por desabotonar el cinturón y el pantalón, al estarlo deslizando no pudo evitar morderse el labio, Draco tenía un cuerpo escultural, y su erección se notaba a través de su bóxer azul marino.
Draco prestó suma atención a los movimientos de Harry, y le dio facilidad para quitar su ropa, y cuando llegó al bóxer vio a Harry morder su labio inferior y comenzó a tocar con suavidad su polla por encima de la tela, el rubio gimió al sentir los dedos de Harry recorrer su masculinidad.
—Sigue amor —murmuró Draco.
Harry sonrió, satisfecho de estar haciendo las cosas bien, y decidió quitar la estorbosa prenda, al fin estaban desnudos, el azabache se sentía nervioso al ser su primera vez, pero la confianza qué el rubio le brindaba con sólo mirarlo le animó a colocarse a horcajadas de su novio y comenzar a frotarse contra él, Draco gimió al sentir sus erecciones y Harry aumentó el ritmo de sus movimientos de cadera.
—Joder, eres tan bueno —gimoteó Draco.
Harry se ruborizó. Tomó la mano de su novio y entrelazó sus dedos sin dejar de frotarse contra él.
Draco cerró los ojos, y soltó gemidos conforme a los movimientos de Harry, pero en un punto se detuvo y se inclinó hacía Draco para besarlo tan hambriento cómo tenía ganas, el chico recostado en la cama tomó al azabache por la espalda y deslizó sus manos por su piel, cubierta por una ligera capa de sudor, hasta llegar a su culo el cuál apretó y Harry gimió en su boca, y se frotó de nuevo contra Draco.
—Draco —gimoteó Harry, y se apartó de los labios rosados de su novio para recorrer su cuello con besos húmedos—, hazme el amor
El mencionado tardó unos segundos en comprender lo dicho por su novio, pues estaba concentrado en recibir besos en su piel, dejándole febril.
—¿Estás seguro? —preguntó en un susurro.
Harry detuvo el movimiento de sus labios y se volvió para mirar a Draco a los ojos, demostrando seguridad.
—Completamente, te quiero dentro de mi
—Está bien, pero si tienes alguna molestia o no quieres seguir…
—Si voy a querer seguir —interrumpió Harry—, por favor amor, necesito qué me hagas el amor
—Cómo tú quieras tesoro
Draco unió sus labios con los de Harry, de nuevo exploró su boca con la lengua y con un ágil movimiento Draco volvió a quedar encima de su novio.
—Tengo qué prepararte —murmuró sobre sus labios.
Harry asintió con frenesí.
Draco estuvo a punto de correrse de sólo ver a Harry tan deseoso de su polla, sin embargo tomó una bocanada de aire antes de bajar su mano y acariciar las piernas de Harry de arriba a abajo, hasta qué llegó a su culo, y con ello al delicioso y estrecho agujero contrario, lentamente introdujo la punta de su fino y largo dedo.
—A-h-ah —gimió Harry y cerró los ojos.
—¿Te lastimé? —preguntó Draco.
—No amor, sigue —indicó Harry.
Draco asintió e introdujo por completo su dedo, el azabache soltó un gemido más alto, y el rubio lo tomó cómo buena señal para sacar y meterlo con lentitud, minutos después decidió introducir un segundo dedo y a Harry le causó cierta incomodidad, no obstante aquella sensación era la más placentera qué algún día imaginó.
—Estás listo amor —anunció Draco, al cabo de un par de minutos dilatando su entrada.
—Fóllame —dijo Harry.
Draco asintió, se inclinó sobre el cuerpo contrario y apoyó la palma de su mano contra el colchón, y con la otra mano tomó su erección para guiarla a la entrada de Harry y comenzar a introducirse.
En ese instante Draco comprendió qué Harry iba a perder la virginidad con él, ese momento lo atesoraría cómo el más especial e importante para él, no había momento más hermoso qué ellos dos haciendo el amor, no quería a nadie más qué no fuera él a su lado, lo amaba tanto qué el sentimiento lo aterraba pero a la vez le llenaba de entusiasmo y felicidad por estar así de unido a Harry, el hombre qué amaba con todo su corazón.
—Harry, amor… —gimió Draco cuándo introdujo la punta de su erección en el agujero de su novio.
—Mierda… sigue… —gimoteó Harry. Tenía los ojos fuertemente cerrados y sostenía con firmeza la espalda de Draco con sus brazos.
—Estás jodidamente apretado —murmuró Draco en su oído.
—¡Ah! —se quejó Harry.
—¿Estás bien? —preguntó Draco y alzó la mirada hacía él.
—Duele —dijo Harry, sus ojos se llenaron de lágrimas.
—¿Quieres qué pare? —preguntó asustado, observando cada expresión de su novio.
—No —dijo—, bésame
Draco lo besó lento y profundo durante largos minutos hasta qué lentamente fue terminando de entrar cuándo Harry se relajó por completo.
—¿Estás mejor? —murmuró Draco.
—Lo estoy, sigue por favor —suplicó el azabache.
Draco comenzó a moverse con lentitud dentro de él, Harry gemía de dolor pero los besos y caricias del rubio lograron aminorar cualquier incomodidad. Minutos después Draco comenzó a embestir a Harry con más ritmo, y él rodeó su cadera con las piernas, permitiendo a su novio entrar por completo.
Los gemidos de dolor fueron sustituidos por una ola de placer qué inundaba el cuerpo de Harry, y repartía caricias por la espalda de su novio, qué poco después sustituyó por rasguños, pues Draco había tocado el punto dulce de Harry.
—¡Joder! ¡Se siente tan bien! —gimió Harry, el chico tenía las gafas empañadas, la piel cubierta de sudor, al igual qué Draco y varios mechones de cabello pegados a su frente.
Draco escondía el rostro en el hueco del cuello de Harry, embistiendo rítmicamente a su amante hasta tocar la próstata de Harry, y él soltó un gemido agudo y placentero.
—Amor… oh, joder… —titubeó Draco.
El rubio quería expresarle a Harry qué lo amaba pero él apretó su polla de una manera deliciosa qué le hizo gemir alto y sin parar durante varios segundos.
—¡Fóllame, amor! ¡Dame más duro! —pidió Harry.
Draco lo embistió con rudeza, no quería olvidarse de la parte tierna pero le estaba costando horrores, sobre todo cuándo su cuerpo se fundió con el de Harry, en un apretado abrazo.
—Me voy a venir —anunció Draco.
—Lléname amor —dijo Harry y lo besó con aspereza.
Draco no aguantó más y soltando un gemido alto y ronco, vació toda su semilla en el culo de Harry, quién se vino nuevamente, soltando hilos de semen perlados sobre ambos.
El cuerpo del rubio temblaba, alzó la mirada hacía Harry, asegurándose qué estuviera bien y una vez comprobado qué sí, lo besó, tierno y lento, sus respiraciones se mezclaban y lentamente se normalizaron.
—Harry —murmuró sobre sus labios, lo miró directo a los ojos y dijo con convicción—: Te amo
Harry no supo exactamente cómo responder, le había tomado desprevenido tal confesión, sin embargo no logró evitar sentir una emoción indescriptible que le recorría el pecho. Su corazón latía con frenesí tal cómo minutos antes a la llegada del orgasmo. Sus ojos se humedecieron y brotaron lágrimas de ellos.
Harry sabía qué la relación qué tenía con Draco era diferente, a la única qué había tenido y a cualquier otra qué hubiese llegado a tener, por qué Draco era especial, con él sentía cosas que nunca antes había experimentado y jamás pasaría, por qué no había puesto en duda su sexualidad hasta qué llegó él, y se enamoró tan profundamente qué tenía miedo a perderlo, qué todos esos momentos increíbles a su lado terminaran, no estaba dispuesto a eso, él quería luchar por Draco cada día de su vida, amarlo, protegerlo, estar para él siempre qué lo necesitara y construir una relación sólida, llena de confianza y amor.
Él también amaba a Draco, más de lo qué alguna vez imaginó qué se podía amar a alguien.
—Yo también te amo Draco —respondió minutos después, sin quitar la vista de sus hermosos ojos grises qué lo volvían loco.
—Te amo mi amor, te amo Harry —murmuró el rubio.
—Te amo mi cielo —respondió el azabache.
Volvieron a besarse y abrazarse con necesidad, demostrando cuánto se amaban con el sólo roce de sus labios. Estaban seguros qué su amor sería duradero y qué no había poder humano qué les hiciera creer lo contrario.
