Capítulo II

Escuchaba sonar sus tacones por el piso al caminar. Se sentía nerviosa, pero lo disimulaba bien tras un semblante serio. Sintió varias miradas curiosas seguirla por el corredor, generando aún más incomodidad en la peli azul. Pudo divisar el ascensor al final del pasillo y prácticamente se lanzó en él. Una vez se cerraron las puertas, pudo reposar en el espejo tras ella y respirar.

Le habían pedido que se presentara en la oficina 14AA, así que presiono la tecla 14 en el ascensor. Ahora más relajada comenzó a practicar su sonrisa en el espejo. "Tranquila, todo estará bien" se dijo a sí misma. Arreglo un último mechón de su cabello, el cual estaba elegantemente tomado en un tomate alto con mechones sueltos por su rostro antes de que se abrieron las puertas del ascensor.

Ese lugar era enorme. La recepción era del tamaño del departamento de las chicas pensó Juvia. Se acercó a la recepcionista que allí estaba y pregunto por la oficina que le correspondía. Resulto ser el despacho principal del piso.

La recepcionista la acompaño hasta la puerta, en donde ingresaron y presento a la chica.

-Señor Kelkes, la señorita Juvia Loxar está aquí. –Presento la muchacha.

-Oh, gracias Mery. –Agradeció un hombre de mayor edad que se encontraba dentro de la sala. La chica sonrió y se retiró.

Dentro de la oficina se encontraban tres hombres mayores al final de un gran escritorio. El más viejo al parecer era el que se hacía llamar Kelkes.

-Que gusto conocerla al fin señorita Loxar. Megara no dejo de hablarme cosas buenas de usted por el teléfono todo el fin de semana. –Hablo el hombre. –Soy Victor Kelkes, director de la firma. Estos son sus compañeros, Fernando Voltes y Max Freider.

-Un gusto conocerla señorita. –Se presentaron ambos. Juvia saludo cortésmente.

-El gusto es mío. Y mi más sincero agradecimiento, me sorprendió la rápida respuesta a mi traslado. Espero estar a la altura de su confianza señor Kelkes.

Este sonrió y se acercó a la muchacha.

-Espero lo mismo señorita Loxar. Aunque le seré sincero, Megara es bastante estricta. –Dijo con cierto amargor el hombre mayor imaginando la maligna personalidad de su antigua colega. Juvia simplemente sonrió recordando el mal carácter de su ex jefa. –Así que, si fuiste tan bien recomendada por ella, significa que sería un tonto en no darte una oportunidad. Además, estas de suerte. –Agrego –Justo estábamos con un vendedor menos en la planta de comercio exterior, alguien que pueda solucionar el problema de las ventas de Oriente. Espero que puedas ayudarme con esto.

-Sera casualidad, pero justamente el área de Oriente era mi área asignada en la oficina del centro. Tengo un par de contactos en las oficinas de Dubai y El Cairo. Dependiendo de la zona creo que podría conseguir algo con ellos.

-Así es como me gusta escuchar a mis empleados, con seguridad de lo que hacen. Ya me estas gustando niña. ¿Qué te parece si damos una pequeña vuelta por el departamento interno? Te mostrare tu nuevo lugar de trabajo y veras como trabajan tus compañeros. Justo en este momento un grupo de vendedores está en una reunión aquí al lado.

-Me encantaría. -Respondió animada la muchacha. Estaba siendo mejor recibida de lo que pensó.

Salieron por la puerta principal y se encaminaron por un pasillo de grandes oficinas divididas solo por anchos ventanales. Había personas trabajando en algunas oficinas, pero menos personas de lo que imagino. Ciertamente ese era el piso de los vendedores que tenían a los clientes más importantes.

De pronto un montón de papeles se golpearon fuertemente contra el ventanal junto a ella, asustándola por el impacto inesperado.

-Oh lo siento mucho, es que Gray a veces es muy apasionado con su trabajo. –Hablo Victor Kelkes.

¿Gray? Pensó la muchacha. No creyó que fuera tanta la casualidad, e incrédula de que así fuera giro su rostro, nada más que para confirmar sus sospechas. Allí, dentro de la oficina se encontraban un grupo de personas sentadas en una gran mesa redonda. El ambiente se veía muy serio. Levanto su vista un poco más. De pie respirando pesado se encontraba el culpable de lanzar los papeles. El mismo peli azul que había conocido la noche anterior. Ignoro el por qué, pero sintió un calor venir a sus mejillas al verlo ahí. Tenía su camisa arremangada hasta los codos y algunos botones desabrochados. Parecía molesto.

Los ojos del muchacho se posaron repentinamente en la muchacha. Y si bien el chico no sonrió ni saludo, Juvia estuvo segura de que este relajo su expresión al verla.

-Él es Gray Fullbuster. Y si tú eras el az bajo la manga de Megara, él es mi az bajo la manga. Espero que no termine por intimidarte, ya que deberán trabajar juntos. Pero en el fondo el chico es un amor, ¿no lo creen? –Pregunto Víctor a los dos acompañantes que les seguían, siendo ignorado irónicamente por estos. Al parecer el chico era complicado.

-Mejor sigamos con el recorrido. –Dijo amablemente el hombre mayor.

Juvia se tardó un poco en apartar la mirada de Gray, pero tuvo que recordarse en donde estaba. Enderezo la espalda aún más, relajo los hombros y se encamino a las otras oficinas. Pudo observar de reojo como el peli azul la siguió con la mirada hasta desaparecer. Suspiro cuando no lo tuvo en vista y se preguntó qué tan pequeño podía ser el mundo.


Lucy se sujetaba la barbilla mientras veía los pallets y cajas frente a ella. Estaban al fondo de la botillería del supermercado y debía armar una nueva exhibición con las promociones de licores y champañas que tendrían en las fiestas. Los reponedores frente a ella la observaban expectantes.

-Tienen razón. Sería ridículo armar esta exhibición aquí y poner los refrescos en la entrada principal, si los refrescos se venderán de todas formas. Éstas promociones son las que debemos mostrar y potenciar. –Termino de decir apoyando ambos brazos en su cintura. –Bien, esto es lo que haremos. Don Macao y el señor Wakaba no llegan hasta el mediodía, así que traeremos los pallets con refrescos de la entrada a este rincón, pero pondremos dos mesas más de refrescos por cada una de las marcas. Aquí tenemos más espacio y potenciaremos la venta con más cantidad exhibida. En la entrada quiero que lleven la mesa grande que está tras los estacionamientos de la recepción y pondremos unos mesones que me conseguiré con el área de despachos. Max y Nab, trasladen esta mercadería a la entrada principal. Jet y Droy, necesito que sus trabajadores traigan lo más rápido posible los pallets de refrescos en la entrada y se queden con ustedes llenando toda esta área. Quiero ver un lindo y enorme arcoíris de refrescos, tendrán mucho espacio así que no quiero reclamos, si nos permiten esta idea, pediremos otro camión de empuje para cada proveedor. Con eso llegaran a las metas de venta antes de que acabe el mes. –Animo a sus compañeros. -Que tengamos todo listo a las diez, y veamos la venta que se de en las dos horas que tendremos para que llegue el gerente y el encargado.

-¡Si! –Se escuchó al unísono de parte de los muchachos.

Lucy suspiro feliz, aunque algo preocupada. Tenía confianza en su idea, pero también era cierto que el subgerente Macao era malo para los cambios y, sobre todo, no le gustaba que cuestionaran sus ideas. Pero las personas que pasaban todo el día en la sala de ventas vendiendo eran los reponedores. Era ridículo no escuchar sus sugerencias. Revolvió su cabeza y se recordó a si misma quien era y lo inteligente que podía llegar a ser. Así que, sin más, partió rumbo hacia la recepción para comenzar a conseguirse las mesas que quería.

Así se pasó toda la mañana, moviéndose de aquí para allá con sus compañeros. Loke y Levy que ya habían terminado de ordenar sus pasillos asignados se sintieron motivados con la energía de Lucy y todo el revoltijo que estaba causando en la botillería, por lo que se animaron a ayudarla con la exhibición principal, por lo que pudieron terminar de preparar todo antes del tiempo estimado. Y para grata sorpresa de todos, la exhibición estaba provocando que se agrupara un montón de gente en la entrada del local. Asigno a Levy como promotora de las marcas en oferta y se consiguió con Loke y Cana hacer unas degustaciones de galletas saladas con diferentes tipos de salsas para untar, tipo aperitivos de fiesta. Todo acorde a lo que debían servirse en dos fiestas tan importantes como navidad y año nuevo. Cana daba degustaciones de panes dulces mientras que Loke había sumado todo tipo de snacks salados.

Jet y Droy vinieron a decirles que, si bien estaba funcionando la venta de los refrescos, estaba siendo mucho el trabajo de llenar ya que los clientes se estaban llevando mucha mercadería en sus carros, por lo que se necesitaría si o si el camión de empuje.

Estaba teniendo tanto trabajo, que no noto que Don Macao y el señor Wakaba habían llegado al local, encontrándose con la sorpresa del cambio hecho por Lucy.

-¿Pero qué es esto? ¿Por qué los licores están en la entrada principal? Además ¿qué es esta degustación? –Pregunto confundido Macao.

Lucy, quien se encontraba entre los clientes ahí agrupados degustando con ellos, trago rápido y se acercó nerviosa hacia sus jefes. El momento había llegado. Todos los trabajadores allí quedaron expectantes a ver cuál sería la reacción del sub gerente. Wakaba solo observaba en silencio. Tras ellos dos, había un chico alto y moreno, parecía igual de joven que Lucy o quizá un poco mayor pero no pasaba los 35 pensó la rubia. Se posiciono frente a los tres hombres y dio su mejor sonrisa.

-Buenos días señor Wakaba, hola don Macao. Verán… -comenzó nerviosa, pues la mirada de Macao no era la más amistosa. -Durante la mañana estuvimos hablando con los reponedores y pensamos que no sería la mejor idea dejar las promociones de licores en el rincón de la botillería, pues allí solo van los clientes habituales que saben que allí están los refrescos, pero nuestro cliente general no sabe nada de licores, solo pasa por los pasillos de abarrotes y luego que otra vuelta se marchan, sin embargo, aquí nadie puede pasar sin ver las promociones. Usted me pidió que potenciara la venta de la botillería de alguna forma, y esta fue la mejor idea que se nos ocurrió. –Decía aun nerviosa.

Macao levanto una ceja y vio como sus trabajadores de otras áreas habían sumado sus productos a la exhibición. Los clientes agrupados se retiraban de la exhibición con varias botellas en sus carros, además de panes y galletas. Observo también como los carros que se retiraban de las cajas habían comprado también varios productos de los ahí exhibidos, pero también, se sorprendió por la cantidad de refrescos que salían en los carros.

-¿Y eso? Si sacaste los refrescos de aquí, donde los dejaste que están comprando tanto.

-Eso es porque implementamos cuatro mesas más al final de la botillería, dos por cada proveedor. El refresco es el producto seguro que llevan los clientes, así que decidí dejarlo allá ya que tendrían más espacio para llenar. Y la verdad, es que se han llevado bastante los clientes. Jet y Droy me han dicho que necesitaran más mercadería, ya que no han dejado de sacar pallets de recepción, pues es cosa de llenar las mesas, y los clientes las vacían.

Macao pareció pensativo.

-Te das cuenta que esto es mucho trabajo para el equipo que tenemos. ¿Cómo te aseguraras de que los reponedores puedan cumplir la expectativa tan alta que les estas dando?

-Porque quieren vender. Todos aquí trabajamos por dinero y lo que a ellos les importa es vender. He hablado con ellos y todos dieron el doble de su esfuerzo para que todo estuviera listo cuando ustedes llegaran. Si me dejara gestionar al personal estos días, vera que no falla mi lógica. Los tendré a todos a mi ritmo para que las ventas aumenten. Pero necesitare apoyo para los chicos, un camión de empuje para cada proveedor más apoyo navideño para cada marca. Jet y Droy tienen en otros locales a dos personas en mente que podrían venía a apoyar durante estas dos semanas que quedan. Se les paga por hora, y se gana más en lo que se vende que en lo se les paga.

La idea de Lucy no sonaba para nada descabellada. Además, era ilógico negar que, en solo dos horas, la venta del día promedio ya estaba hecha. Macao pareció pensarlo un poco antes de dictaminar su veredicto.

-Bien, pues haremos lo siguiente. Te encargaras de todo el personal de la botillería de aquí hasta finales de mes. Tendrás el apoyo y los camiones que necesites, además sumaremos mercadería del área de coctel y panadería a la exhibición. Gestiónalo con Cana y Loke.

A Lucy se le ilumino el rostro ante esas palabras.

-Pero, si algo sale mal, será tu completa responsabilidad. Tendrás que ver que esta energía no se desinfle durante dos semanas de intenso trabajo.

-¡Si señor!

-Y si todo sale bien… -Dejo en el aire Macao. -Hablaremos de tu futuro en esta empresa. –Termino para marcharse seguido de un sonriente Wakaba.

Lucy quedo en blanco. ¿Su futuro en el supermercado? Eso no era algo en lo que ella pensara realmente. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la sonrisa juguetona que le dirigió el tercer acompañante de Macao. Este se quedó mirándola antes de seguir a los dos mayores.

"Que guapo" pensó la rubia, antes de ser felicitada por sus compañeros. Todo había salido bien. Su alegría aumento instantáneamente. Realmente disfrutaba mucho trabajar así.


Acomodo un mechón de su cabello como pudo y observo la caja en sus manos. Durante la mañana tuvieron la campaña promocional de la nueva temporada en la cafetería, y el local había sido la sede de la ceremonia. Le gustaban los días así en el trabajo, rompían la rutina del tedioso día a día, y mantenía un buen ambiente laboral, ya que todos recibían regalos y jugaban durante la jornada. Pero si bien iba contenta, también demasiado cargada. Le habían dado varios regalos ese día, ya que también había sido reconocida por sus superiores de la cadena. Tenía un gran ramo de flores que le había dado su jefe, llevaba dos cajas grandes de donas, la de ella y la de Lucy ya que esta última no trabajaba en la cafetería ese día, una bolsa llena de tazas y vasos decorativos, más un montón de regalitos aludidos a la marca. Entro apenas al edificio y saludo en conserjería con gracia. Toco con dificultad el botón del ascensor y se acomodó adentro. Realmente le estaban pesando los brazos, y su exasperación aumento cuando la puerta del ascensor volvió a abrirse antes de partir.

-¡Erza! –Saludo un alegre peli azul entrando tras ella.

-¿Gerald? –Pregunto sorprendida la peliroja, pero su atención se fue a las cajas que se resbalaron de sus manos.

El peliazul se apresuró en atrapar las cajas, y en su rapidez, quedo presionando las cajas contra el cuerpo de la chica. Levanto la vista para encontrarse con los ojos de Erza, y le dedico una sonrisa. Tomo ambas cajas en sus manos, y cargo una bolsa pesada que llevaba la Escarlata.

-¿Cómo sobreviviste desde la estación hasta aquí? –Pregunto divertido Gerald presionando el piso diecisiete. -¿Qué numero?

-Dieciséis por favor. –Respondió Erza sintiéndose repentinamente nerviosa.

El ascensor se cerró y comenzó a subir. El aroma del chico impregno todo el cubículo, llegando a las fosas nasales de Erza. Esta inspiro hondo. Gerald era realmente atractivo y la chica no podía dejar de mirar la sonrisa que este le dedicaba. De pronto los ojos del muchacho se fueron directo al ramo de flores en sus manos.

-Vaya, parece que le gustas mucho a alguien. ¿Algún admirador secreto, o acaso fue tu novio? –Pregunto Gerald sin dejar de sonreír en ningún momento.

-No, no, no. Nada de eso, hoy me premiaron en la empresa y me dieron todos estos regalos. Fue por una campaña promocional. Esas donas son un regalo para mí y Lucy.

-¡Cierto! Ustedes trabajan en la cafetería. Que buen trabajo tienes ¿no? Se nota que te quieren mucho.

-Bueno, trato de ser una buena jefa. –Rio Erza, pero Gerald se le quedo viendo un rato en silencio. -¿Qué pasa?

-Nada malo, al contrario, felicitaciones entonces, debes estar contenta. Es solo que aún no sé si tienes novio o no.

Erza sintió el calor subírsele a las mejillas. Desvió su mirada para contestar.

-No, no tengo.

Gerald rio.

-Qué bueno saberlo.

Ambos chicos se quedaron viendo. Gerald parecía alguien muy seguro de sí. Erza no sabía que hacer o decir para romper el silencio incomodo que ya se había posicionado en ella. De pronto vio las donas en las manos del chico.

-Por cierto, no quieres llevarte unas donas para ti y los chicos. La verdad es que son muchas para nosotras cuatro y siempre es mejor comerlas frescas. Esas son de hoy.

-¿Enserio? Eso sería genial, la verdad es que a nosotros nos encantan los dulces. –Dijo entusiasmado el muchacho. –Pero sabes, tengo una cafetera de espresso en el departamento que prepara unos cafés deliciosos. ¿Qué tal si vienen más tarde con una de las cajas y tomamos café con donas un rato? Grey y Juvia salen a la misma hora ¿no? Y podemos esperar a Lucy y Cana.

-Eso… eso suena muy bien. Si no tienen ningún problema en invitarnos, le diré a las chicas.

Gerald sonrió. De pronto el ascensor abrió las puertas marcando el piso Dieciséis. Se apresuró a salir seguido de una confusa Erza.

-Pero este no es tu piso.

-Está bien. Te ayudare hasta que lleguemos a tu departamento.

La pelirroja sonrió.

-Gracias.

Llegaron a la puerta de la chica y esta con algo de dificultad pudo abrir sin botar nada. Gerald noto que el lugar tenía pocas cosas, más que nada unas cajas grandes cerca de la terraza.

-Sé que no luce muy acogedor, pero cuando pueda armar la sala y el escritorio se verá mucho mejor.

-¿Y la sala son esas cajas de ahí?

-Si… son muy pesadas, necesito pedir ayuda abajo con alguno de los trabajadores.

-Si quieres yo puedo venir a ayudarte con eso, no tendría ningún problema.

-¿Lo dices enserio? –Se emocionó Erza con la oferta del chico. –Porque en serio me gustaría llegar y poder sentarme en el sofá a ver una película.

Gerald rio con el comentario de la chica. Se notaba que se esforzaba mucho en su trabajo.

-Claro, pongámonos de acuerdo en que días podemos y yo vendré.

Erza sintió sus mejillas arder. No podía contener la sonrisa que se había formado en su rostro además que su corazón parecía ir a mil por horas. Gerald la ponía muy nerviosa, pero no podía negar que le gustaba demasiado la compañía del peli azul.

-Me parece. –Dijo finalmente.