Declaimer: Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, yo sólo los utilizo para dar vida a mis locuras.


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7

Intermedio

*.*


Era extraña la forma en que la mente procesaba los sucesos inesperados.

La repentina exposición a estímulos abruptos que recibían los sensores neuronales era muy parecida a sufrir un electrochoque directo que te dejaba letárgico.

En algún punto, dejó de sentir el dolor que aquejaba su cuerpo y en su lugar una leve sensación de hormigueo la hizo moverse suavemente mientras su boca era dulcemente devorada.

Sus instintos le indicaron que debía ladear un poco la cabeza y antes de siquiera reparar en sus acciones, un calor extraño le mermó el pecho.

¿En serio estaba pasando eso?

Que pesadilla más encantadora.

Pero, ¿Desde cuándo era tan atrevida?

Nunca hubiera imaginado que la palabra gustar saldría de sus labios. Después de todo, no era una persona demasiado valiente para expresar sus verdaderas emociones. Ese era un problema que siempre la había atormentado desde pequeña, pues al ser alguien introvertido, se le daba fatal convivir con gente que no era parte de su familia. Sin embargo, por alguna extraña razón, esto no parecía aplicar cuando el Uchiha entraba en la formula. Él la ponía nerviosa y de un modo u otro terminaba siendo excesivamente consciente de sus acciones, por más mínimas que éstas fueran. Inexplicablemente se veía envuelta en situaciones surrealistas debido a su influencia y no resultaba desagradable para nada.

Ah, definitivamente se había vuelto loca.

Sasuke la besó con una delicadeza impropia. Como si de pronto se hubiera convertido en una figurilla de cristal fácil de romper con las yemas de sus dedos.

—Oye...-—susurró contra sus labios y ella lo miró aturdida.

—¿Huh...?

—Abre la boca—ordenó llevando su mano izquierda a la quijada de la ojiperla.

Hinata abrió los ojos como platos al sentir que el moreno profundizaba su caricia.

Un espasmo en su columna vertebral la hizo sentir que se resbalaba dentro de la bañera, pero la vergonzosa caída nunca llegó, en su lugar, percibió cómo el chico le sostenía la cintura y luego, con sumo cuidado de no lastimar más su pierna, la bajó de la orilla del baño e hizo que se sentara sobre su regazo.

Se sentía embriagada.

Mierda, es tan malditamente linda— pensó el morocho al separarse brevemente para ver el rostro de la Hyuuga.

Sus mejillas sonrojadas eran llamativas, y sus labios lucían un poco hinchados y rojos, como un par de tomates Cherry. Se preguntó cómo es que aquello era posible y sobre todo por qué razón parecía estar tan extasiado por la respuesta que el cuerpo de la chica les daba a sus acciones y que sólo la hacían lucir más atractiva.

Desde la primera vez que vio a Hinata, había dos cosas que le quedaron claras, era increíblemente torpe y también sumamente hermosa, aunque esto no era algo que le importase en lo más mínimo, sin embargo, lo que más le había llamado la atención con el tiempo que ambos habían estado compartiendo era su actitud y lo transparente que era su rostro. Ya lo había dicho, la cara de la Hyuuga dejaba expuesta su alma con suma facilidad, y aunque luego de la conversación con su hermano había decidido tomarse con calma todo lo relacionado con ella para no abrumarla, no había podido frenarse al escuchar sus palabras tan imprevistas.

—"Me gustas... quizás..."

Frunció el ceño.

La pequeña duda implicada en esa oración lo hacía sentirse ligeramente molesto. Sin embargo, también había otra emoción diferente a esa, algo que era esponjoso como un algodón. Más no fue capaz de darle un nombre adecuado, y aunque sabía que debía responder con honestidad, de algún modo su lengua era bastante pesada.

Que irritante.

Se inclinó hacia la Hyuuga que parecía más pequeña entre sus brazos por la diferencia de alturas y acto seguido mordió la punta de su nariz.

Hinata lo miró confundida mientras parpadeaba repetidas veces.

—¿Po-por qué hiciste eso...? —cuestionó tocándose la zona afectada.

—...-—Sasuke la miró fijamente, la verdad, ni siquiera él lo sabía con certeza.

Un móvil resonó.

Ambos respingaron.

Sasuke miró a la ojiperla, que se pintó de uno y mil colores al romperse la burbuja en la que se encontraban metidos y luego lo empujó lejos con toda la fuerza que fue capaz de reunir en sus brazos, se levantó velozmente, y aunque su pierna dolió por el movimiento brusco, no le importó con tal de alejarse de ese lugar lo más rápido que su estado le permitió.

El Uchiha trató de sostener su mano para evitar que escapara, no obstante fracasó completamente.

—L-lo siento...

Hinata se perdió en el filo de la puerta no sin antes echarle una mirada por el rabillo del ojo.

Su boca... no, su cuerpo... se sentía caliente.

Tenía que alejarse antes de seguir actuando como una lunática.

Sasuke resopló luego de notar que las pisadas de la muchacha se desvanecían en la lejanía.
Extrajo el teléfono del bolsillo interior de su chamarra de mezclilla y estrechó la mirada al leer el nombre del remitente.

Definitivamente iba a asesinar a su mejor amigo de la forma más lenta y dolorosa que pudiera imaginar.


•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•


Miró fijamente el reloj de la plaza que se visualizaba a través del gran ventanal de una cafetería bastante rústica ubicada en el corazón del pueblo y acto seguido ladeó la cabeza al intentar descifrar la figurilla que dibujaban las manecillas artesanales del monolito.

¿Eran unos gorriones?

—Hey, ¿Qué tanto miras? —cuestionó una voz a su costado, y poco después sintió que algo frío le tocaba la mejilla.

—Nada en particular-—musitó tomando el vaso con jugo de frambuesas que le tendía su mejor amiga.

—Si tú dices—Sakura le dio un sorbo a su taza de té de cebada.

Luego de la presentación del libro de Jiraiya, habían decidido deambular por los puestos del segundo día del festival.

Ino y Shikamaru terminaron por acompañar a Chouji a un famoso local que era conocido por su platillo de carne de venado, el robusto muchacho estaba deseoso de probarlo y como buen alumno de gastronomía, debía experimentar el sabor por sí mismo. Por otro lado, Tsunade y Jiraiya se habían quedado a hablar con algunas personas de la editorial que estaba a cargo del libro presentado por el mayor.

Inevitablemente habían terminado sólo ellos dos en el pequeño y acogedor lugar que sería el punto de reunión para todos cuando terminaran sus respectivos asuntos.

—Sakura-chan...

—¿Hmm?

—Tal vez estoy pensando de más, pero... ¿no crees que el Teme se comporta raro desde ayer? —inquirió el rubio mientras miraba las ondas de su bebida.

La Haruno alzó una ceja.

—¿También lo notaste?

—Ese idiota es casi como mi hermano-ttebayo— clavó su par de zafiro en los jades de ella y luego entrecerró la mirada mientras se rascaba la cabeza—. Pensé que sólo lo estaba imaginando, pero si tú también lo viste quiere decir que no perdí un tornillo — rio para sí mismo.

Naruto tenía un punto para poder afirmar que conocía al derecho y al revés al Uchiha. Tantos años de amistad no eran en vano, obviamente no podía pasar desapercibido ese tipo de cosas aún y cuando el blondo no era conocido por su alto sentido de observación. No obstante, la futura médica nunca se hubiera imaginado que el Uzumaki sacaría ese tema a colación primero que nadie, sin embargo, encontraba más interesante el hecho de que ambos se habían dado cuenta del comportamiento sospechoso de su querido amigo. Lo que denotaba la poca o nula intención del moreno para ocultar sus acciones.

—Bueno, sí está siendo bastante sospechoso— se llevó una mano a la barbilla en un ademán pensativo.

—¿Por qué será?

Sakura recordó lo que había visto el día anterior y tuvo un ligero presentimiento al respecto.

—Tal vez... ¿Al fin llegó su primavera? —inquirió levantando un dedo y el rubio la miró como si acabara de salirle una segunda cabeza.

—¿De qué primavera hablas-ttebayo?

—Aish, aunque te lo explique, dudo mucho que lo entiendas zopenco— masculló.

El Uzumaki no era conocido por su sensibilidad en temas del corazón después de todo. Sin embargo, tal vez no debía descartar la posibilidad completamente, después de todo, había sido capaz de identificar el comportamiento de Sasuke.

—¡Hey, eso suena como si me estuvieras diciendo que soy estúpido!

—Claro que no lo hice, y cállate, eres demasiado ruidoso, bobo.

La campanilla de la entrada tintineó.

—Oh, llegaron...— exclamó la de melena rosa al ver a Sasuke y Hinata parados en la recepción.

Abrió los ojos de par a par y se puso de pie de un sólo salto al notar un detalle inesperado.

—¿Saku...?

—¡Hinata, tu pierna...! —caminó velozmente hacia la susodicha.

Naruto miró la zona que había evidenciado su amiga y se apresuró en darle alcance al ver la venda que envolvía la pantorrilla de la Hyuuga.

—Espera ¿Por qué estás herida-ttebayo? —exclamó tomando a la ojiperla de los brazos.

Se inclinó hacia ella para verle el rostro que también tenía una pequeña bandita en la mejilla e inmediatamente comenzó a buscar más laceraciones.

Hinata los miró sorprendida y sintió su cara arder al ser examinada fijamente.

—Y-yo...

—Basta, no sean exagerados, sólo se tropezó—respondió el Uchiha mientras se paraba junto a la peliazul.

Con su mano izquierda apartó el cuerpo del rubio, obligándolo a soltar su agarre.

—Hey...

La Haruno se enderezó.

—¿Por qué viniste hasta aquí en ese estado? Si nos hubieras dicho que te habías lastimado, no hubiéramos insistido en que te unieras a nosotros— reclamó preocupada—. Tengo que revisarlo por mí misma para estar segura que no fue nada grave, ven conmigo un segundo Hinata— la pelirosa tomó la mano de la Hyuuga y tiró de ella para remolcarla hacía el baño del local.

—¿Eh? P-pero...—giró el rostro hacia el Uchiha, quien le devolvió la mirada y ella inmediatamente desvió el rostro hacia el lado contrario.

Luego de irse del baño al ser interrumpidos por el sonido del teléfono, Hinata había corrido hacia su cuarto para esconderse de Sasuke. No podía soportar la vergüenza que le atacaba cada vez que pensaba en lo sucedido con él. Necesitaba tiempo para poder ordenar sus pensamientos, y comprender lo que ella misma había hecho. Sin embargo, cualquier intención de hacer una introspección a fondo en la comodidad de la habitación quedó en el olvido cuando el origen de todos sus conflictos internos dijo que el resto los estaría esperando en el centro del pueblo para llevar a cabo la celebración de la presentación de Jiraiya.

—'Puedes rechazarlo si te duele la pierna"

—"No... estoy bien...i-iré..."

Podría haberse excusado debido a su estado, pero todos fueron tan amables con ella, que le sabía mal no hacer un esfuerzo para estar ahí con ellos.

No quería causarles más problemas.

Agradeció que los veinte minutos en Taxi no se sintieran como una eternidad.

Sasuke no había tratado de establecer un contacto innecesario, como si supiera que cualquier intento de su parte detonaría un desesperado intento por escapar.

No estaba equivocado.

Así que se sintió aliviada por esa extraña amabilidad que rodeaba las acciones del Uchiha y trató de no obsesionarse con su presencia.

De algún modo, se sentía agitada, pero no estaba asustada. Sin mencionar el hecho de que sus labios palpitaban cada que veía el rostro del pelinegro.

Sus terminaciones nerviosas parecían reacias a olvidar las caricias recibidas.

Tan bochornoso.

—¿Estás bien? —la voz de la Haruno la hizo despertar de sus ensoñaciones y fue entonces que notó la pequeña sala de descanso que tenía el cuarto de aseo para las clientas.

—Si...

—Tu cara está muy roja, no me digas que tienes fiebre-—le tomó suavemente de las mejillas para revisarla.

—N-no... estoy bien, sólo estoy... a-acalorada—respondió y su corazón vibró un poco al ver la preocupación de la de melena rosa.

Sakura era muy amable.

—No debió ser fácil llegar hasta aquí—la empujó suavemente para que tomara asiento en la pequeña y mullida silla del lugar.

Le tomó la pierna herida y deshizo el vendaje cuidadosamente para observar la lesión.

Efectivamente, no era profunda y, de hecho, estaba muy bien aplicada la curación, así que no había que hacer nada más laborioso.

—No estuvo tan mal— murmuró.

—No seas tan dulce, puedes quejarte sin problemas, si Sasuke-kun te lo puso difícil, lo puedo golpear por ti—levantó su brazo haciendo una pequeña flexión para mostrar su músculo.

Hinata la miró con las cejas ligeramente alzadas.

—Sa-Sasuke-san... fue... bastante considerado mientras veníamos hacia acá—soltó luego de unos segundos-—. Caminó a la misma velocidad que yo, así que no me sentí presionada ni nada parecido—miró sus manos y esbozó una pequeña curva de labios al recordar ese gesto sutil que el moreno había tenido con ella.

—¿En serio? —la miró un poco escéptica.

Cuando estaban en secundaria, se había roto el brazo izquierdo en el festival deportivo durante su segundo año, por lo cual se vio obligada a usar una escayola por un mes y medio, Naruto la ayudó con algunas de sus actividades para que no pasara un mal rato, no obstante, Sasuke, por otro lado, le había dicho que su mano dominante seguía siendo útil y que no era una bebé para que le tuvieran que estar acompañando todo el tiempo.

—"Eres tan molesta en ese estado"

Su actitud fue tan borde en aquel momento, que temió seriamente por el futuro de su querido amigo.

¿Quién en el mundo podría tolerar a alguien tan impertinente y mezquino?

Por ello, no podía creer que ese mismo chico desalmado y espinoso hubiera sido tan atento con la Hyuuga.

—S-sí... Sasuke-san es muy gentil todo el tiempo— su cabeza dibujó todas las veces que había sido salvada por la amabilidad del muchacho.

—Hinata...

—¿Hmm?— trabó su atención en los jades de la pelirosa.

Sakura suavizó su expresión.

—No sé si eres demasiado linda o demasiado ingenua—suspiró mientras le acomodaba la venda —. Sasuke-kun sólo es así contigo, si fuera el de siempre, seguro te habría hecho llorar— cerró los ojos.

—¿Huh? —ladeó la cabeza y su cabello cayó con gracia sobre su hombro.

—No es nada— sacudió la mano.

Probablemente sería una entrometida si decía algo más.


•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•


El bullicio de las calles se entremezclaba con el sonido los Taiko* que provenía del epicentro del pueblo. El olor de las flores de melocotón era fuerte y dulce, y los pétalos bailaban al ritmo de los instrumentos, creando una imagen hermosa y vivaracha. El resto de sus amigos los había alcanzado en la cafetería luego de una hora. Al comentarles lo sucedido con la Hyuuga, Tsunade y Jiraiya le dijeron que, si deseaba ir a la clínica del pueblo por otro tratamiento para su herida, ellos pagarían el costo del servicio. A pesar de, Hinata lo rechazó amablemente, después de todo, ya había recibido los primeros auxilios y según lo que había dicho Sakura, no dejaría ninguna cicatriz porque habían sido perfectos. Así que no era necesario tomarse la molestia de eso. Duraron un buen rato en el local, pues el matrimonio había solicitado una de sus famosas tartas para su celebración, entre risas y anécdotas, el tiempo corrió rápidamente. Al terminar, decidieron dar un pequeño paseo por el centro del pueblo mientras se dirigían hacia donde habían aparcado la camioneta.

—Oh, casi lo olvidaba, mi mamá me pidió que le comprara algunos Wagashi* de esta tienda-ttebayo—Naruto se detuvo en medio de la calle y apuntó una tienda bastante linda y llena de gente.

—Escuché que son famosos por sus dulces, quiero probarlos— Chouji se llevó una mano a la barbilla.

—¿Cómo puedes tener espacio para más comida? —Shikamaru lo miró con una ceja levantada.

—Ya lo había dicho, tengo un segundo estómago para los postres, y esa tarta no fue suficiente.

—Ugh...

—Ahora que lo mencionan, no he comprado ningún souvenir para mis padres, creo que les encantará algo como esto —comentó la Haruno.

—Yo igual, y quiero ver si encuentro algo que le pueda gustar a Sai también —agregó Ino.

—Teme, la tía te había dicho que le llevaras algunos dulces, ¿No? —el rubio miró fijamente al Uchiha y éste le regresó la acción, ciertamente su madre le había pedido que comprara dulces, pues era una habida fanática de ellos.

Mikoto no le perdonaría omitir esa compra.

—Nosotros nos adelantaremos chicos, debo llegar a la licorería que está junto al salón de eventos antes de irnos—Jiraiya tomó la mano de Tsunade y ésta asintió.

—Hinata, ¿También quieres entrar a esta tienda? —Sakura dirigió su mirada hacia la silenciosa muchacha.

—E-estoy bien, puedo esperarlos afuera—respondió apuntando una zona de descanso frente al teatro que estaba un par de metros más adelante.

—Oh, lo siento, seguramente tu pierna está doliendo — se disculpó.

—De-descuida...

—Bueno, entonces démonos prisa para no hacer esperar demasiado a Hinata-chan.

Sasuke dirigió su mirada hacia la muchacha y ella instintivamente desvió su rostro con las mejillas sonrojadas. Estrechó los ojos y se acercó discretamente mientras los demás comenzaban a alejarse para ir a la tienda

—No te metas en problemas— musitó rozando suavemente su mano.

Hinata se estremeció, y un hormigueo le recorrió la zona que él había tocado.

—Va-vale...— el moreno le lanzó una última mirada antes de apartarse de ella.

Presionó la extremidad afectada contra su pecho, el cual vibraba alocadamente.

Suspiró.

Su corazón no estaba soportando todas las nuevas emociones que la aquejaban.

Una vez que los vio entrar al local, caminó lentamente hacia la zona de descanso y tomó asiento bajo un frondoso roble que tenía atadas un montón de cintas de colores. Intentó distraer su mente al pensar en la razón detrás de tan llamativa decoración y poco a poco su cuerpo se relajó.

—Oh, esto sería un encuadre perfecto para una escena de apertura— exclamó levantando las manos hacia la copa del árbol para formar un pequeño cuadro con sus dedos.

Lo mejor sería distraer su mente con temas relacionados al lenguaje cinematográfico. Era lo único que podría ayudarla a calmarse, pensó.

—Tienes buen ojo sin duda— una voz profunda y conocida la asustó de pronto.

—¡O-Otsutsuki-san!

—Hola— saludó el susodicho mientras se acercaba.

—¿Por qué...?

—Acaba de terminar la proyección especial— apuntó el cartel que cubría la parte superior del teatro.

Ah, cierto, le había dicho el día anterior que iban a mostrar el trabajo de Akira Kurosawa.

—Y-ya veo...

—Es una pena que no hayas podido verlo— se paró justo frente a ella.

La brisa fresca le revolvió los cabellos.

—¿Te gusta mucho el trabajo del Señor Kurosawa?

—Mi bisabuelo nació en Omori, y como sabrás es el mismo lugar de donde provenía Kurosawa-san, él decía que sus películas eran especiales y coleccionó gran parte de su trabajo a lo largo de los años, mi abuelo lo conservó cuando él falleció y antes de darme cuenta, pasé muchos veranos viendo sus películas cuando era niño— explicó mirando el mismo punto que la Hyuuga antes había señalado—. Fue como mi amor a primera vista, si quisieras decirlo de algún modo...— esbozó una curva de labios y volvió sus ojos hacia ella—. Inevitablemente, decidí estudiar cine por eso.

—Yo... te entiendo— le devolvió el gesto—. En mi caso, fue porque mis padres siempre estaban ocupados con la empresa familiar, mi tío tenía un pequeño cine en el centro de nuestra ciudad y desde los seis me la pasaba en ese lugar para no ocasionar problemas mientras estaban ocupados. Antes de darme cuenta, fui absorbida por ese maravilloso mundo. Creo que incluso aprendí a usar una cámara antes que a andar en bicicleta—carcajeó acomodándose un pequeño mechón de cabello que había quedado desordenado por el viento.

Toneri la secundó.

—Supongo que las personas que queremos dedicarnos a esto siempre tenemos una historia de origen muy similar.

—Eso creo— movió la mano y sintió que su bolso se resbalaba del banco—. Ah...—se inclinó para cogerlo, sin embargo, no calculó bien la distribución de peso y se deslizó por la orilla del asiento junto con él.

El albino abrió los ojos ligeramente y se apresuró hacia ella. Se hincó ligeramente sobre su rodilla izquierda y tocó brevemente el costado de su cintura para estabilizarla.

—Parece que sí eres alguien naturalmente torpe, huh—musitó colocando su rostro a la misma altura que el de ella, su atención se centró brevemente en la pequeña bandita de su rostro—. Esta es ¿La tercera vez? —cuestionó ayudándola a acomodarse.

—Lo... siento, siempre te estoy causando molestias a ti también—masculló cerrando los ojos por la vergüenza.

—¿"A ti también"? Entonces no soy el único al que le ha tocado ver este lado de ti — soltó por lo bajo mientras se giraba ligeramente para tomar la bolsa que había caído junto a los pies de la muchacha.

A su mente llegó la imagen del chico con el que la había visto la noche anterior y no pudo evitar preguntarse si era él a quien la Hyuuga se refería al decir eso.

Ellos parecían ser muy cercanos, y ahora que reparaba en ello, ¿Por qué no la estaba acompañando como la vez pasada? Aunque había dicho que no eran amigos, dudaba mucho que eso importara. Después de todo, la expresión que había puesto cuando estaba hablando con la muchacha, no era algo que se pudiera ver con facilidad en un hombre que no tenía un interés especial por la chica en cuestión.

Sus manos se detuvieron al notar el vendaje que cubría parcialmente su tobillo.

—Gracias...— musitó la joven al recibir su bolso devuelta un par de segundos después de su breve pausa.

—Hyuuga-san.

—¿Sí?

—¿Te gustaría visitar el templo conmigo? —le tomó suavemente la punta de los dedos de la mano con la que había recibido el morral.

—¿Huh?

—Quizás necesitas un amuleto—sugirió tranquilamente.

—¿Por qué...?

—O tal vez sea mejor un exorcismo, es como si te siguiera un espíritu maligno que sólo atrae la mala suerte... Hmm — levantó un dedo y lo colocó bajo su barbilla—. Me pregunto si el abuelo Ebihara tendrá tiempo para verte hoy...

—¡¿Q-qué?! ¡No, e-espera Otsutsuki-san! ¡¿Po-por qué un exorcismo de repente?!— sintió como su cara estallaba de la vergüenza al comprender que aquello derivaba de su estado actual.

Estaba tan abochornada por sus palabras que sus orejas silbaban por la presión de la sangre que se agolpaba en la parte superior de su cuerpo.

Ah, probablemente podría llegar a desmayarse.

—Oye, bastardo, deja de hacer eso— un gruñido los hizo respingar a ambos.

—¿Huh? —sus ojos azules cayeron en un par negro que brillaba con una emoción extrañamente conocida.

Como si fuera un auto reflejo programado en su sistema, su cuerpo se levantó velozmente. Gracias a eso, sólo sintió una pequeña ráfaga de viento justo donde antes había estado su tronco. Si no se hubiera movido, seguramente esa patada le habría lastimado una costilla o dos.

Que aterrador.

—¡¿Sa-Sasuke-san?!—Hinata levantó la cara rápidamente y su vista se vio nublada por la espalda del Uchiha que inmediatamente se colocó entre ella y Toneri.

Que ojos tan interesantes—exclamó en su cabeza, miró fijamente su rostro—.Ojalá tuviera mi cámara...

—Hinata.

—¿Eh?

—Regresemos— ordenó, girando hacia ella.

—E-espera...—su cabeza quedó en blanco al sentir como el muchacho de melena azabache la tomaba de la cintura y las curvaturas de sus piernas para alzarla ágilmente entre sus brazos—. ¡Ah!

—¡Hyuuga-san! —exclamó el Otsutsuki mientras los otros dos comenzaban a alejarse entre la multitud que lentamente los envolvía —. ¡Nos vemos en la escuela! —prometió, y luego percibió una última mirada fulminante por parte de aquel chico ante sus palabras—. Me pregunto si ella estará bien... volvió a llevársela como si fuera un perro rabioso protegiendo algo que le pertenece— susurró estrechando ligeramente la mirada.

Ese chico debería cambiar aquel hábito tan desagradable, después de todo, era algo que a la larga podría herir gravemente a una persona frágil como Hinata Hyuuga, quién no era precisamente resistente. Tenía un aura tan delicada, como si se tratara de una bella muñeca de porcelana que se podía romper en cualquier instante. Desde la primera vez que la vio, tuvo la sensación de que era alguien que requería un cuidado especial.
Parecía como si pudiera desvanecerse en cualquier momento.

Así que, de algún modo se sentía bastante inquieto con ese pensamiento.

Poco después, los perdió de vista completamente.


•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•


Sentía que la cabeza le iba a explotar. Sus brazos temblaban ligeramente y los ojos le dolían de lo apretados que estaban para no tener que mirar a la gente que se quedaba viendo fijamente la escena que ambos estaban protagonizando, después de todo, no podía pasar desapercibido que estaba siendo cargada como una princesa, no obstante, se las había ingeniado para aferrarse a su cuello en un abrazo desesperado para ocultar su rostro. Su cabello se mecía al mismo compás que el vuelo de su falda y el sonido de la bolsa de plástico en la que llevaba un montón de dulces tradicionales hacia un ruido que llegaba tenuemente hasta sus oídos.

El silencio reinó entre los dos como si fuera un pacto divino.

Tenía miedo de hablar, pero al mismo tiempo su lengua picaba, como si las palabras que su corazón desenfrenado quería decir le estuvieran hirviendo en la boca.

Apretó más su agarre.

—Me vas a asfixiar— musitó el afectado mientras ajustaba su propia fuerza—. Aunque... talvez lo merezca—agregó por lo bajo.

De nuevo había sido tan impulsivo, que incluso él lo encontraba bastante estúpido.

Definitivamente estaba perdiendo la cabeza.

Hizo todo lo posible por salir rápido de la tienda de dulces, pues de alguna forma no podía estar tranquilo sin tener a la Hyuuga en su campo de visión.

Era una ansiedad extraña que le carcomía el cuerpo cada vez que se alejaba de ella. Y como si ya no fuera capaz de controlar sus propias acciones a voluntad, había casi corrido hacia su encuentro. Estaba de más mencionar que la sangre le quemó las venas cuando sus ojos cayeron en la figura de aquel bastardo que sostenía las manos de la torpe muchacha.

¿Quién mierda se creía?

Le importaba un reverendo carajo si él era su compañero de clases o el mismísimo emperador de la nación, no podía aceptar que cualquier otro se atreviera a tocarla descuidadamente.

Aunque quizás la persona más peligrosa para Hinata en ese lugar, era él y nadie más. No obstante, prefirió ignorar ese hecho.

Tan irracional.

—Sa-Sasuke-san...—pronunció al fin.

Su aliento chocó contra la epidermis de su trapecio izquierdo. El Uchiha apretó la mandíbula mientras se enderezaba sutilmente.

—Hmm.

—Eres...malo...

Bueno, nunca dijo que fuera bueno en primer lugar.

—...

—La ge-gente nos está mirando.

—Ignóralo.

—Bájame po-por favor— suplicó con un hilo de voz—. Pu-puedo caminar sola...— su lengua era tan pesada que la tartamudez había empeorado notablemente.

Sasuke miró fijamente hacia el frente y logró vislumbrar el lugar donde habían dejado aparcada la camioneta.

Ah, ojalá la calle fuera más larga.

—Ya lo sé —masculló tras avanzar un poco más—. Pero no quiero.

—¿Po-por qué?

—Porque vas a huir en cuanto te suelte— respondió simple.

No pudo negarlo.

Quería salir corriendo, aunque dudaba mucho que el estado de su pierna se lo fuera a permitir en ese momento, ya que había pasado tanto tiempo fuera, su extremidad se sentía algo incómoda.

Frunció la boca en un pequeño puchero y luego separó lentamente sus párpados.

—Prometo... que no será así— habló pausadamente para no enredar las palabras.

—No puedo confiar en ti— profirió —. Ya lo hice antes y mira cómo acabó...—le rozó la pierna herida.

Hinata se mordió el labio y después de reunir todo el valor que le quedaba, soltó su agarre para poder encararlo.

Perla contra ónix.

Sasuke se detuvo al ser engullido por esos grandes ojos llenos de una mezcolanza de emociones. Acomodó sus brazos de tal forma que no fuera posible que cayera de ellos.

Lo último que quería era que ella saliera herida de nuevo por su culpa.

—No voy a huir— su mirada tenía un brillo extraño.

Enarcó una ceja de forma elegante.

—Vale, te soltaré— masculló y con mucho cuidado de no ejercer presión sobre su herida, la colocó en el suelo.

—Gra-gracias— pronunció la joven dejando escapar un suspiro de alivio.

—Como sea— bufó desviando la cara hacia otro lado.

Sus pupilas se contrajeron al sentir una presión ajena en su mano derecha. Dirigió rápidamente sus orbes negros hacia el origen de aquella calidez que se adueñó de sus dedos y no pudo disimular la sorpresa en su rostro al ver cómo Hinata se aferraba tímidamente a sus falanges.

El rojo de sus mejillas se intensificó y por un segundo se vio tentado en darle una mordida para comprobar si no habían sido sustituidas por un par de tomates, pero se contuvo.

—E-esto es suficiente, ¿Verdad? Al menos... hasta que los demás lleguen...— apretó los labios y casi pudo jurar que los latidos de su corazón le perforarían los tímpanos.

Sasuke suavizó su expresión.

—No... no lo es— respondió por lo bajo cubriendo su rostro con el dorso de su mano en un intento por esconder la incipiente sonrisa ladina que comenzaba a dibujarse en sus labios.

Mierda, se moría por besarla.

Pero no lo haría, nadie podía garantizar que sería capaz de controlar esa parte de él que deseaba monopolizarla desesperadamente, y no quería asustarla al mostrar un lado que ni siquiera conocía de sí mismo. Hinata era demasiado frágil y no le resultaba ajeno el esfuerzo que ella estaba haciendo para sostener su mano en ese momento. Lo mejor sería no presionarla más allá de eso. Ya tendrían tiempo para hablar apropiadamente sobre lo que estaba por venir, no había prisa.

Poco a poco, les daría un nombre adecuado a sus sentimientos y, sobre todo, respondería las palabras que ella le había dicho.

Después de todo, no existían puntos intermedios en los corazones de hombres como él.

Sasuke sabia de sobra que inevitablemente terminaría siendo engullido por esa esfera esponjosa que crecía en su interior, y la verdad, no se sentía nada asustado por eso. ¿Cuán profundo podían ir las raíces de esa mujer en su alma? Tendría que averiguarlo con el tiempo.

Ah, era como si hubiera sido envenenado por una toxina dulce.


Continuará


Lamento los errores trataré de corregirlos.

1* Taiko: Un tambor japonés de gran tamaño que se toca con baquetas de madera llamadas bachi. El término taiko se refiere a cualquier tipo de tambor en japonés, pero fuera de Japón se utiliza para referirse a los tambores japoneses wadaiko (和太鼓) y al kumi-daiko (組太鼓), que es un tipo de conjunto de tambores.

2* Wagashi: El wagashi es un dulce tradicional japonés que se caracteriza por su estética, su relación con la estación del año y su uso de ingredientes naturales. Se elaboran con ingredientes como arroz, judías azuki, castañas, ciruelas, caquis, harina de trigo, azúcar, yemas de huevo, y colorantes naturales.

Nos vemos el siguiente episodio.

Akari se despide

¡Yanne!