Disclaimer: todos los personajes que reconozcan y el mundo donde viven pertenecen a JK Rowling. El resto es producto de mi imaginación.
Escribo esto solo por diversión. No ha sido sometido a revisión beta ni profesional por parte de un editor.
Capítulo 3
Severus se sentía cansado, adolorido y estaba seguro tenía fiebre. No quería abrir los ojos, pero de repente los recuerdos de las últimas horas lo golpearon insistentemente, con un brote de terror se obligó a abrir los ojos.
No reconoció el lugar, parecía era una habitación, trató de incorporarse en la cama, pero un fuerte mareo se lo impidió, soltó un gruñido de dolor, y con una fuerte arcada vomitó.
Alguien pareció darse cuenta, sintió unas manos que lo ayudaban a incorporarse con algo de dificultad, y ponían algo frente a él. La sensación de mareo no desaparecía, y pronto volvió a vomitar otra vez.
Sintió un paño contra su boca, alguien lo limpiaba con mucho cuidado. Fue acostado nuevamente. Sintió como le colocaban un paño húmedo en la frente. La sensación de mareo comenzó a disminuir lentamente.
Cuando sintió que el mareo se había ido, intentó abrir los ojos lentamente, el sol de mediodía entraba por la ventana de la habitación. Con todas las fuerzas que pudo reunir giró su cabeza, no pudo evitar escapara un grito de dolor.
"No intenté moverse profesor"… conocía esa voz, no podía identificarla, sus sentidos embotados por el dolor.
Quería preguntar dónde estaba, pero no tenía ni la fuerza ni la voluntad suficiente para hacerlo, sintió una botella contra sus labios, reconoció el olor de la poción, era la poción para dormir sin sueños.
Quiso oponerse a quien se la estaba dando, pero estaba muy débil como para lograr evitar se deslizara por su garganta.
Se rindió ante lo inevitable y bebió para no ahogarse, sabía que seguir luchando por no tragarla terminaría siendo peor.
Vencido por el cansancio y bajo el efecto de la poción, dejó de importarle dónde estaba, se dejó guiar por las manos de quien lo sostenía nuevamente a una posición acostada.
Sus párpados se sintieron pesados, muy pesados. Dejó de luchar contra la necesidad de permanecer despierto. Todo fue nuevamente oscuridad.
Sin que Severus lo supiera, un joven de ojos verdes lo contemplaba preocupado, velando su sueño, no se apartaría de su lado por si el hombre herido requiriera atención.
Harry se preparó para continuar en vela. No se sentía cansado y prefería evitar cualquier complicación que pudiera ocurrirle al hombre por no estar al pendiente.
