DAY 3 EL ÚLTIMO TREN
"SIN MIEDO A NADA"
— ¡No te atrevas! -
— ¡Tú no eres mi padre para prohibirme nada! -
— ¡Pero soy tu hermano! y si digo que no, no lo harás! -
— Eres injusto! ¡Tú ya hiciste tu vida! - sus lágrimas comenzaron a brotar — Porque simplemente no lo aceptas y punto! -
— ¡Dime cómo voy a aceptar algo como eso?! ¡Es absurdo! ¡Aún eres joven! -
— ¡Por Dios tengo 22 años! ya puedo tomar mis propias decisiones! ¡Tu lo hiciste antes incluso! … - comenzó a hipar — Acaso no ves que me duele que no me apoyes…-
— No voy a seguir con esta absurda discusión, vete a tu cuarto ya! -
— ¿Qué?! No ... -
— ¡Que lo hagas! - se giró y le dio la espalda
— Hermano… - trato de hacerlo entender nuevamente.
— Te he dicho que aquí termina la discusión! ¡Vete a tu cuarto! -
Ella lo miró entre asombrada pero luego cambió a una de enfado total — Eres malo… te odio! - y salió corriendo a su habitación en la segunda planta, se escuchó el azote de la puerta.
Mientras el otro estaba tratando de calmarse, estaba furioso, su pequeña hermana le había montado toda una escena y ¿él era el malo?, no podría ser, tenía que ser influencia de sus amistades sin duda alguna.
— No crees que fuiste muy duro con ella - dijo una voz llegando a la sala.
Un suspiro de cansancio se escuchó — Lo se… pero … es que… ¿como quieres que la comprenda?… ¿escuchaste lo que dijo? -
— Si, pero ya sabes… ella está enamorada -
— Pues por eso… se que esta enamorada y por eso hace cosas estúpidas -
— Amor … - llego y abrazo su espalda — no puedes seguir así, debes comprenderla y darle tu apoyo… - susurro
— Aun así… esta no es la forma ¿porque no viene él entonces? - se deshizo del abrazo, giro y miro hacia donde aquella menuda mujer de cabellos negros estaba, la atrajo hacia si — Solo quiero lo mejor para ella -
— Lo sé… lo sé… - lo abrazó con ternura o lo que lograba abarcar con su vientre abultado.
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Era un mar de llanto, sus gritos ahogados en su almohada tratando de menguar las lágrimas que salían sin control, ella no odiaba a su hermano, a pesar que lo grito, no podría hacerlo, ¿como siquiera pensarlo? sería absurdo, desde la muerte de sus padres, él ha sido su principal apoyo, sabia que era injusta con él, pues quien mas sino solo él le había apoyado durante tantos años, él era mayor que ella ocho años, sin embargo su madurez era tal que pareciera diez años en su lugar.
Y ahí se encontraba ella, actuando como una niña caprichosa, aun cuando no lo era, nunca lo había sido, entonces ¿por qué?, claro estaba el punto de su idea descabellada pero ¿que podría hacer? era una buena oportunidad, no solo para ella, sino también para su hermano, él necesitaba su privacidad con su joven esposa, y ella necesitaba su independencia lejos de él.
Toc Toc
Se escuchó que tocaron, una voz amortiguada tras la puerta cerrada se oyó — ¿Puedo pasar? -
Ella aun con el rastro del llanto, logró responder — Claro… -
En eso ingresó aquella mujer pequeña, al ver el rostro de su cuñada no pudo evitar sentirse mal por ella, llegó hasta el borde de la cama y se sentó — ¿Cómo te encuentras? - pregunto cautelosa, tomo su mano y la observó — Por favor no odies a tu hermano, sabes que trata de hacer lo mejor para ti -
Ella negó con la cabeza — Sabes que no puedo odiarlo, lo amo demasiado como para hacer algo así - dijo aun con rastro de lágrimas en su rostro, la mano de la mujer frente a ella, se acerco y trato de limpiar las que aún estaban en su mejilla — Es solo que… solo que… - y un nudo en su garganta no dejaba pasar lo que trataba de decir.
— Shhh… tranquila… primero llora y luego me dices …- hablo bajito, la chica se derrumbó y lloró sobre el regazo de la mujercita, esto mientras ella acariciaba con cariño los cabellos de la joven.
Cuando ya estaba más tranquila, ella habló con su cuñada, sabía que era la única capaz de comprenderla del modo que necesitaba.
— Tú … ¿lo amas? -
— Con todo mi corazón y mi alma… se que nadie lo entiende, y a veces ni yo… pero también sé que él me ama mas que a nada… -
— Pero, sabes que la forma en la que quieren hacer esto no es la correcta … es por eso que tu hermano actuo asi -
— Lo sé… lo sé… pero también es una buena oportunidad… fui aceptada en la Universidad de Tokio, porque es tan difícil entenderlo… quiero seguir mis sueños y sé que también él -
— Cuando … -
— La próxima semana, a finales … -
Su cuñada puso una expresión melancólica, claro que la entendía, pero igualmente entendía lo que decía su esposo, la vio crecer… como simplemente aceptar esto.
— Crees que tenga una oportunidad … - preguntó
— A veces … no puedo creer que diga esto, pero a veces… es mejor solo pedir perdón en lugar de permiso - dijo sonriendo sutilmente.
— ¿Crees que pueda? … - asombrada con la respuesta de su cuñada pensó.
— Te ayudaré… - menciono — pero debes prometerme que cumpliras todo… y que no vas a cometer más locuras… hasta la meta ¿si? -
— ¡Sí! - se acercó y la abrazó con cuidado, sabía que con ella siempre podría, al final no solo era su amiga, sino una madre para ella — Muchas gracias, enserio gracias! -
— No me agradezcas aún, al final seré yo a quien le tocará aplacar a tu hermano… -
— Si, lo se… tú y mi precioso sobrino - tocó el vientre de la mujer
— Ah no! Eso sí que no… no te despidas de él… debes estar aquí cuando eso ocurra, faltan dos meses nada mas -
— ¡No pienso dejarlo! Es mi hermoso bebé también! - sonrió y luego ambas rieron en una ambiente agradable y acogedor.
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— Sabes que no es necesario que lo hagas -
— Y te repito que tome mi decisión! - miró con ceño fruncido.
— Eres terca como tu hermano - la miró por el rabillo del ojo, mientras acomodaba unas cajas y las cerraba — y dices que solo él se comporta así, estoy comenzando a pensar, que el odio que me tiene se debe a tus acciones - dejó la caja y la miró directamente.
— Eh… ¡claro que no! … -
— Ojalá él supiera que hasta yo soy víctima de tus ideas…- el dibujo de una media sonrisa se dejó ver.
Ella infló sus mejillas en señal de inconformidad a lo que decía.
— Y eso amo de ti - se acercó a ella y besó tiernamente sus labios
— Yo tambien te amo… es por eso que también lo decidí - lo abrazo — Te mostré la carta de mi aceptacion, asi que tambien puedo hacerlo ahi, envie mis documentos y fue fácil mi acceso, lo mejor es que mis equivalencias quedan intactas, no me atrasare - dijo
— Medicina… futura Médico en Cardiología, eso suena bien - la separó de sí — cuando tenga problemas con mi corazón tu debes ayudarlo -
— ¡No lo digas así! - golpeó levemente su brazo, y luego lo abrazó más intensamente — jamás digas algo así… nunca… no me quiero imaginar siquiera el perderte y lo sabes bien… -
— Lo sé, mi culpa, lo siento - afirmó el abrazo — ¿Te mencione que debo preparar una ponencia? - trato de desviar el tema con otro.
— ¿En serio? no me lo habías dicho, ¿de qué debe tratar? - ella miró sus ojos, aquellos tan hermosos que le encantaba siempre admirarlos.
— Te contaré ven … - Ambos buscaron algo donde sentarse ya era hora de almuerzo, así que pidieron una pizza y unas bebidas, mientras comenzaba su plática.
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— No quiero irme…-
— Debes hacerlo, mira que estoy usando todo mi autocontrol para evitar que lo hagas - susurro.
— ¿Qué te detiene? - habló bajo acercándose más a él.
— Ve a casa, no quiero meterte en más problemas, además debes arreglar las cosas con tu hermano, ya casi es hora de partir… - beso su frente.
— Por más que lo digas, no se como hacerlo entrar en razón… - le entrego el casco a su novio que llevaba en la mano— Y con la moto como haras? -
— Ya está resuelto, en unos días vienen por ella y el resto el pasado mañana -
— Así que ya está… es todo -
— Si, ven vamos… - dejo el casco sobre la moto.
Le tomó de la mano y mientras se dirigían a su casa, iba a dejarla en la puerta principal, estaban por darse un beso de despedida cuando.
— ¿Así que te dignas a aparecer?! - se abrió la puerta de golpe y el grito terminó asustando a ambos jóvenes.
El rostro del muchacho cambió a una de total indiferencia, otra vez lo mismo, es que ¿no se cansaba de gritar y reclamar?
— Hermano! - se molestó ella.
— Orihime! ¡Tú no me digas nada! Estoy hablando con él - señaló — Cifer Ulquiorra, me vas a decir porque demonios le has metido en la cabeza a mi hermana irse contigo a Tokio?! -
— Ichigo! - salió la joven mujer.
— Buenas noches, Rukia - habló el joven — Lamentó el escándalo - se disculpó.
La mujer de cabellos negros solo le sonrio — Descuida, los arrebatos de Ichigo siempre son ruidosos -
— Rukia! Qué estás diciendo?! Acaso no piensas decir nada?! -
— Ichigo Kurosaki, podrías dejar de gritarle a mi novio, por si no lo sabes no estamos sordos! - le reclamó ella.
Ambos pelinegros Rukia y Ulquiorra se quedaron viendo, y solo negaron, sus parejas podrían ser ruidosas cuando querían, y tercos sin duda alguna.
— Por favor pasen, hay chocolate caliente, está helado afuera, y como mi marido no pretende dejar la discusión en paz, será mejor que sigan adentro, no queremos otro escalando fuera de la casa… verdad - hablo con una sonrisa fingida la pequeña mujer que acariciaba su vientre, sin mencionar el aura de enojo que comenzaba a aflorar gracias a los gritos de su esposo y cuñada.
— Si… - dijeron asustados ambos hermanos pelinaranjas.
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— Por todos los dioses Ichigo, ya te lo expliqué… -
— Pues me lo explicarás cien veces más para que entienda! - dijo molesto con el ceño fruncido — y que sea tu novio quien me expliqué,a ver Ulquiorra puedes decirme porque Orihime quiere irse contigo?! o hay algo que deba saber y no me han dicho!? - miro a ambos.
Los colores se le subieron al rostro a la chica, simplemente no podía ser que su hermano la estuviera tachando de esa manera, ¿acaso no confiaba en ella?.
— En primera, no la trates de ese modo, ella no es ninguna cualquiera para hacer algo tan estúpido como un embarazarse, si es lo que tratas de insinuar - entrecerró sus ojos al verlo — En segunda… - decía mientras enumeraba con los dedos — No tengo porqué explicarte mi acciones y decisiones con referente a mi futuro -
— ¿A esto te referías con que confiara en él Orihime? -
— Ichigo por favor deja de buscarle tres patas al gato! - dijo molesta
— Kurosaki Ichigo, ella tiene edad suficiente para decidir lo que quiere hacer con su vida, te he demostrado muchas veces que sí estoy con ella es porque no estoy jugando, si ella tiene una mejor oportunidad en la Universidad de Medicina en Tokio, dejala ir, porque te intentas apropiar de su vida y decisiones? Dices que la amas pero no lo demuestras, incluso Rukia está apoyándola… eres el único que está en contra, si tus miedos o pensamientos están enfocados en lo que puede pasar con ella una vez estemos allá, solo te puedo prometer que no la dejaré… ¿contento? - dijo seriamente mientras cruzaba de brazos.
— Es raro verte hablar tanto - habló el hermano de la chica.
— Tu eres el que quiere respuestas, pues te las doy -
Suspiró cansado, tomó un poco de chocolate luego llevó sus dedos al puente de su nariz, estaba agotado, habían sido días de discusión tras discusión con su hermana y todo porque quería irse corriendo tras su novio a varias ciudades lejos de ellos. ¿Acaso Karakura Town no ofrecía las mismas oportunidades que la ciudad donde querían irse? Sabía que Orihime amaba a Ulquiorra, lo supo desde que se lo presentó hace años, aquel chico que conoció en la secundaria y ahora seguían juntos en la universidad, estaban a poco de graduarse al menos él, ella le faltaba solo un año para terminar su carrera, entonces… ¿por qué la precisión?
— Mira, lo que tú hayas decidido está bien, no tengo problemas con eso, pero - suspiró nuevamente — Crees que no se lo que te ama Orihime? Acaso me creen tan idiota para no saberlo? - frunció el ceño.
— Ichigo… - la pelinegra puso su mano sobre la pierna de su esposo
Ambos chicos se quedaron viendo y luego otra vez al pelinaranja.
— Quizás o no lo has notado o no quieres hacerlo… - miró duramente al de ojos verdes — Mi hermana no solo te ama, ella está dispuesta a dar y dejar todo por ti… eso la incluye a ella misma… -
— Eso no… - iba a reclamar la jóven pero él la detuvo antes, pidiéndole que lo dejara continuar.
— Si lo haces, déjame contarte una pequeña historia Ulquiorra - ella volvió a acomodarse en su asiento — Quizás tu no lo conozcas, o tal vez si, bueno no lo sé, y no me interesa; lo que trato de decir es que Orihime conoció en sus últimos años de secundaria a un chico, era inteligente, agradable, quizás para mí no tanto, pero era un buen tipo al fin y al cabo, ella podrías decir que tuvo su primer enamoramiento de adolescente… - miró a su hermana que se puso tensa al escucharlo.
— No voy a profundizar en lo que pasó entre ellos, no es de mi incumbencia en todo caso, pero si lo que sucedió, él iba a cambiar de escuela al iniciar la preparatoria, tuvo una oportunidad en una academia mixta de prestigio, Quincy School ¿si sabrás de quienes hablo? -
El chico asintió, y escuchaba atento, esa historia no recordaba que se la haya comentado su novia, porque si fuese el caso lo recordaría muy bien.
— La cosa es que ella lo quería y mucho, tanto que también aplicó a esa escuela, y quedó entre las mejores, como no podía pagar la colegiatura por sus costos, ella busco la manera de obtener una beca, no negaré que en eso Orihime es muy inteligente y le fue sencillo obtenerla, pero lo que pasó después es que Ishida-kun, comenzó a comportarse más distante y al no tener amigos cercanos en esa escuela, ella misma se aisló, fue tanto que no se dió cuenta en qué momento el chico ya la había cambiado por otra -
El rostro decaído y el aura ensombrecida no fue desapercibido por nadie, ¿Sería que aún le afectaba?
— Cuando al fin entendió lo que estaba pasando, ella ya había sido reemplazada por una chica de buena familia Cirucci Sanderwicci, una joven con un apellido de renombre algo que nosotros como verás no contamos, la dejó sin decirle nada, por lo que un día regresó a casa con su maleta, venía con el corazón roto… destrozada, en ese entonces Rukia y yo estábamos fuera trabajando, cuando regresamos la encontramos por la puerta, quizás por el apuro olvidó sus llaves, no lo sé, estaba hecha un ovillo, precia un gato herido y frágil - se rasco el cuello empuñando su mano, incluso a él le molestaba aun ese recuerdo — los días siguientes ella no comió, estaba deprimida, le preguntamos si algo mas habia sucedido pero nunca nos dijo nada, incluso iba a dejar la escuela, pero le pedí que no lo hiciera, fuimos con Rukia al colegio y pedimos un permiso para que ella logrará terminar el año en línea, con eso igual decidimos que no seguiría ahí, la inscribimos al instituto de Karakura, donde conoció a Nell, Grimmjow y, a ti… - lo miro — ustedes sin saberlo le ayudaron a levantarse… y luego cuando nos habló de su noviazgo contigo nos preocupamos pero a la vez, verla feliz fue lo mejor que pudo pasar…. Y ahora esto …. ¿ Comprenderás ahora mi preocupación? -
Ulquiorra al escuchar la historia, no sabía qué opinar o pensar, es decir, si podria entender que lo hizo como una chiquilla adolescente en el encantamiento de su primer amor, sino fuera por el hecho que había hecho exactamente lo mismo ahora con él, claro estaba que él no haría lo mismo que el imbécil de Uryuu Ishida, ¿si lo conocía?, claro que lo hacía, no por nada a veces su padre Aizen lo llevaba a cenas de negocios para comenzar a aprender cuando él llevará las riendas del negocio familiar, incluido a eso el increíble intelecto que tenía con sus estrategias en los negocios, aun así, daba gracias a dios que su padre a pesar de ser el hombre que era, lo había permitido sacar su Carrera lejos de la vida de la empresa, no obstante no iba a dejar de lado el legado familiar, es decir, si conocía a ese bastardo, chico petulante, engreído y sin una pizca de recato cuando trataba a los demás como inferiores, toda una basura de persona. Estaba molesto, claro que lo estaba, no pedía que ella le contará toda su vida antes de que ella lo conociera, pero ese tipo cosas creería que al menos debió mencionarlo en algún punto de su relación de tres años.
Orihime se levantó furiosa, sus lágrimas agolpadas en sus ojos mirando enojada a su hermano — Ichigo! ¡No tenías derecho a contar eso! -
— ¡Claro que sí! Y es para que él entienda mi punto!, y por su rostro pude notar que nunca le dijiste nada -
— Aún así no tenías derecho! - miró a su novio quien estaba con la mirada sombría — Ulquiorra por favor… no pienses que es lo mismo… esto es diferente…-
— ¿Diferente como? - su voz gélida se hizo escuchar.
Eso la hizo temblar internamente, ya conocía cuando él estaba muy enojado, lo había visto hacerlo con otros, pero nunca había actuado así con ella — por favor Ulquiorra, esto no es así… -
El mencionado se levantó, estaba demasiado enojado, pero no iba a montar una escena frente a ellos, no, tenía que calmarse primero y luego hablar.
— Entiendo tu punto Kurosaki, creo que es mejor que me vaya, tengo que terminar de empacar, y descuida, nunca fui yo de la idea, haz que desista ella y se queda, yo me voy -
— Lamento haberte dicho esto, pero era la única manera -
Una pequeña risa fantasma se dejó ver, se sentía dolido — Al contrario, como tú yo también le pedí que no lo hiciera, creo que debes ocuparte más por tu hermana que por los que la rodean o son sus parejas - metió las manos en su bolsillo y salió a la puerta
— Ulquiorra por favor no te vayas! - salió tras él, tomó su brazo para detenerlo.
Él delicadamente quitó su mano, sus cabellos cubriendo sus ojos, no dijo nada solo la dejó ahí y se escuchó el cierre de la puerta.
Las lágrimas no se hicieron esperar, comenzaron a brotar de sus ojos avellanas, regresó a la sala y solo vio a su hermano y su cuñada, quien tenía una expresión de preocupación.
— ¡Ya estarás contento ¿No?! … Como pudiste…. Cómo siquiera pensaste que esta vez era como ese entonces?! … -
— Orihime, escucha - se levantó y se acercó a ella — debes comprender que lo hago por ti… todo esto es.. - no termino de hablar porque una cachetada se lo impidió.
Orihime aún con la mano alzada después de haberle pegado a su hermano lo miró con ojos filosos — No sabes lo que acabas de hacer… eres un monstruo! - y con ello salió corriendo a su alcoba cerrando de golpe la misma.
El no dejó la posición que tenía cuando le golpeó la mejilla, sus manos estaban hechas puños y estaban tensas, ¿Acaso se había equivocado?
— ¿Feliz con lo que hiciste?… - se levantó su esposa y solo lo miró un poco — está noche duermes en el sillón, no quiero verte, acabas de romper la poca confianza que tenía Orihime contigo… - y lo dejo ahí, justo en la sala también.
En la habitación la chica estaba llorando bajo la almohada, trato de llamar a su novio, marco, 1, 2, 3,... 15 veces sin respuesta, todas las llamadas las enviaba al buzón hasta que la última vez sonó apagado, ya se estaba desesperando… pero tenía que hablar con él y contarle lo que en realidad pasó… parte era su culpa si por haber hecho esa locura, pero el resto, fue una tonta y engañada pensando que todo iría bien, pero sin saber que se convertiría en la peor pesadilla que pudiese sucederle a alguien.
Escuchó su puerta abrir, no quería hablar con nadie… pero qué más podía hacer, dentro de esa casa se sentía asfixiada.
— Orihime, por favor… puedo hablar contigo -
— No quiero hablar con nadie -
— Por favor… esto no puede quedarse así… necesitamos hablar -
— ¿Qué quieres hablar? que mi relación se fue al caño porque mi hermano pensó que haría algo tan estupido como la ultima vez?! -
— Por favor… no te pongas así… sabes que le preocupas… -
— ¡Crees que no lo se! - levantó un poco la voz, sus lágrimas marcadas en sus mejillas — Tú sabes lo que pasó en realidad… porque? porque tuvo que contar precisamente eso … he llorado muchas noches para olvidarlo, y hasta que al fin pude superarlo… Ichigo hace la mayor idiotez en contarle a Ulquiorra eso y lo peor…. es que no sabe ni la mitad de todo lo que pasó…. - puso sus manos en su rostro para ahogar su llanto.
— Oh… Cariño… - llegó a su lado y la abrazo — Es verdad que Ichigo no sabe la verdad, pero también ¿no crees que es tiempo de decírselo? -
— Eh?! -
— Si quieres sanar por completo y también que tu relación con tu hermano vuelva a ser lo que era… debes confiarle, y de esa manera también él pueda seguir confiando en ti…-
— Pero… pero… no creo … -
— Orihime, escúchame te conozco desde hace muchos años, se lo que sufres, porque no te dejas ayudar, y lo que dijo ahora Ichigo, pueda que parte tenga razón, debes cambiar ciertos aspectos, no debes mostrar que vas tras alguien, sino que es tu meta la que sigues, que tu corazón es el que habla… pero si no eres sincera, de ningún modo podrán entenderte… - la vio con ternura — prometeme que lo pensaras… -
— Está bien… pero… que hago con Ulquiorra … él no se lo que estará pensando …-
— ¿Quieres un consejo? -
— Si por favor… -
— Tu lo amas y mucho, hasta Ichigo lo sabe… pero debes aprender que el amor no se basa en mentiras, tu sabes que Ishida-kun forma parte del mundo de Ulquiorra, quizás no de inmediato pero en algún momento tuviste que haberle mencionado algo… así como te pido que seas sincera con Ichigo, debes serlo también con Ulquiorra … ¿estás de acuerdo ? -
— Y si no me lo perdona… -
— Entonces es un tonto y no vale la pena seguir gastando tus lagrimas por eso -
Eso hizo reir un poco a la chica de cabellos naranjas…
— ¿Crees que deba hablar en este momento con Ichigo? -
— Solo si tu quieres… -
— Creo que lo haré… está en el cuarto? -
— No, lo castigue, le dije que hoy iba a dormir en el sofá, pero conociéndolo no va lograr llegar pegar un ojo, así que, si tú consideras que es momento, entonces ve a hablar con él -
Ella asintió y se levantó, salió de su recámara, caminando hacia la sala, estaba oscuro, claro como no estarlo eran las tres de la mañana todavía, no con cuidado los escalones, divisó a su hermano acostado en el sofá.
— Ichigo… estás dormido?... - susurro pero tratando que él la escuchará.
— Ori… No, aún estoy despierto - hablo bajito.
— Pue…puedo hablar contigo?... -
— Eh?... Claro… -
El le cedió un espacio en el sofá para que se sentará, algo que agradeció y aceptó la invitación.
— Hime, antes que empieces.. quiero disculparme… yo… no era mi intención que esto pasara… -
Ella negó y le tomó de la mano … — no Ichi-nii … soy yo quien debe disculparse… esto sucedió también porque no … no fui sincera desde el comienzo… -
— Que tratas de decirme … -
— … debo contarte lo que en verdad pasó… - cuando el pelinaranja iba a hablar tratando de pedirle que se explicara mejor ella continúo — porque regrese de Quincy School … -
El miró interrogante, pero espero a que ella hablara, una vez encontró valor comenzó su relato, para evitar tocar el tema de Ishida ligeramente le explico desde que él había decidido irse para el nuevo colegio, mientras iba contando sus lágrimas volvieron a salir, el rostro de Ichigo iba cambiando gradualmente a medida ella relataba con más detalles, asombro, sorpresa, shock pero por último ganó la furia.
— ¿Por qué no me dijiste nada?! - levantó un poco la voz, luego de eso, se quebró — Malditos!... son unos malditos… ¿cómo pudieron hacerte eso? …. pero también… ¿Porque no confiaste en mí? -
— Lo siento, lo siento… fue mi culpa … yo provoqué eso… - estaba llorando recordar duele pero duele aún más cuando no se ha sido sincero desde el inicio.
Impulsivamente la tomó en sus brazos, como si con ello pudiera resguardarse de ese mal recuerdo, la abrazó con más fuerza — Shhh… tú no tienes la culpa de nada… fueron esos infelices… perdóname tu a mi por ser insensible -
Ella negó bajo aquellos brazos protectores — No… tu no sabías así que no tienes porque disculparte… -
— ¡Claro que sí! Por mi culpa Cifer se fue pensando que esto era nuevamente un capricho tuyo… -
— Yo no fui clara con él… y tampoco contigo, si solo yo hubiese dicho la verdad… -
— ¡Haré que paguen lo que hicieron! -
Ella se alejó, y negó con la cabeza — No vale la pena ... ya han pasado años así que de nada serviría -
El limpio el rastro de lágrimas del rostro de ella, su impotencia se marcó en su rostro, pero tenía razón no era momento de pensar en venganzas, incluso ella había sobrellevado durante todo ese tiempo esa situación, ahora entendía porque la actitud que tuvo en ese entonces, estaba destrozada, y como no estarlo, si los muy desgraciados se ensañaron con ella de la manera más vil… recordar lo que le había dicho lo estaba enfureciendo nuevamente.
— Lo único que quiero… es que confíes en mí… está vez no es ningún capricho o un impulso adolescente… en verdad lo amo …. amo a Ulquiorra, quiero apoyarlo… pero también es por mi, quiero demostrarme que también puedo hacer las cosas fuera de esta ciudad… fui aceptada en la Universidad de Tokio, todas mis equivalencias pasaron, no hay necesidad de volver a cursar alguna materia….-
— Lo dices en serio? -
— Si… incluso se lo dije a él -
— tú… ¿Le contaste a alguien más esto? - preguntó cauteloso.
— Si… a Rukia-san - él miró asombrado pero luego entendió todo, la confianza que ambas se tenían, había venido de ahí.
— Entiendo… - suspiró cansado, había sido una larga noche de descubrimientos y arrepentimientos, pero ahora las cosas se ve que pintaban a mejor.
— Ve a descansar… yo trataré de llamar a Cifer mañana -
— No… por favor… esto es algo que yo debo hacer por mi cuenta…-
— ¿estás segura? - ella asintió — bien, no voy a cuestionarlo… -
— Puedo… puedo dormir con ustedes esta noche? -
— Eh? - una sonrisa amable se posó en sus labios — Dejaste de hacerlo desde que tenías once años ….- se levanto y tomo la mano de su hermana — Ven entonces ….-
Una vez todo se aclaró fueron a descansar, necesitaban reponer energías, y a la vez comprenderse entre todos mutuamente, no era fácil digerir lo que había pasado pero también ayudaba para poder pasar la página en su hogar. varias horas después de algo de descanso tomaron el almuerzo y hablaron más calmadamente, pero aun así estaba la angustia de ella, había llamado a su novio decenas de veces y él seguía sin responder.
— Irás a buscarlo más tarde? - pregunto la pelinegra.
— Si… tengo que hablar con él… además está a punto de irse…- mencionó cabizbaja.
— y tus cosas no las has arreglado? no te irías con él cuando nos dijiste? -
— No… acordamos que yo lo alcanzaría dos semanas después… -
— Oh, pensé que se irían juntos… -
— Si tenía pensado hacerlo… pero esto no me dio tiempo… además estaba Ichigo… no había arreglado las cosas con el… -
Su móvil comenzó a sonar, contestando ella de inmediato.
— ¡Ulquiorra?! - contesto sin ver el remitente.
— ¿Qué?! ¡No! Soy yo Nell…-
— Oh, Nel-chan como estas? -
— Escucha, no se que diablos pasó contigo y mi hermano pero debes venir de inmediato! -
— ¿Qué?! qué sucede? -
— Anoche discutio con Papá y está furioso… ven a hablar con él… no puede irse actuar así antes de irse -
— Iré de inmediato! -
— ¡Te espero! -
y colgó la llamada.
— ¿Pasó algo? -
— No estoy segura pero creo que si, debo ir donde Ulquiorra … - la vio preocupada — ¿Dónde está mi hermano? -
— Está terminando de bañarse, ¿quieres que te lleve? -
— Si… por favor…. -
— Bien le diré que se apresure… -
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Bajo corriendo del vehículo y fue directo a la puerta, tocó varias veces hasta que alguien abrió.
— Orihime? … ¿Qué haces aquí? - pregunto entre curioso y asombrado.
— Señor Aizen, lo siento… Necesito hablar con Ulquiorra… ¿puedo pasar? -
El hombre de cabellos castaños y unos gruesos lentes de pasta negra suspiro un poco, vio a la chica, aun cuando quisiera cubrir con maquillaje las secuelas de su llanto, para él que era observador era evidente que el motivo del arrebato de anoche de su hijo era ella, y por lo visto, tampoco lo pasó muy bien que digamos la joven, suspiro cansado se dejó escuchar.
— Lo siento Orihime, pero Ulquiorra no se encuentra…-
— Eh? … y a que horas lo puedo buscar? -
— Lo lamento - miro con pena a la joven — pero me temo que se fue…-
— ¿Qué?! - miro desconcertada — Como… no entiendo …-
— Mira no te voy a mentir, no se que ha pasado entre ustedes, pero se fue hace unos treinta minutos, adelantó su salida a Tokio, anoche estuvimos discutiendo por eso mismo, ya sabes lo cabeza dura que puede ser a veces, así que, en verdad lo siento, tal vez si dejas que pase su molestia pueda que le llames y hablan al respecto -
— Orihimeeeeeee!- se escuchó dentro de la casa.
— ¡Nell-chan! -
— ¡Orihime qué diablos pasa?! Jamás vi tan furioso a mi hermano como ayer… por favor ve a buscarlo ahora! -
— Nelliel - hablo el mayor
— Padre lo siento, pero sabes que mi hermano es un testarudo y si deja hasta que él la busque sabes que pueden pasar años! Orihime no pierdas el tiempo vete ya! Grimmjow lo llevó a la estación hace una media hora, si te apresuras lo alcanzaras antes que salga su tren -
— ¡Está bien! … Señor Aizen siento mucho lo que pasó… yo… yo hablaré con él - sus lágrimas comenzaban a agolparse en sus ojos, el mayor solo negó pero no dijo nada más.
— Vete entonces, espero lo encuentres, dile que le llamare después - dijo por último mientras veía a la chica salir corriendo.
Solo pudo recordar su época de universidad cuando conoció a la madre de sus hijos, igual de dulce e inocente que la chica, y decidida cuando lo ameritaba, se sentía feliz y seguro por que su hijo encontrara a alguien como ella, sabiendo que sería alguien que le apoyara y estuviera a su lado aun con su carácter distante.
— Nelliel… ¿Tú la llamaste? - pregunto viendo a su hija.
— Lo siento padre, si lo hice, sabes tanto como yo que Ulquiorra seria un tonto si dejara ir a Orihime solo por un arrebato - se cruzo de brazos, su padre solo la vio y asintio, ya luego sabria la verdadera historia detras de lo que acababa de ocurrir.
Orihime ingresó al vehículo a prisa.
— ¿Qué pasó? -
— ¡Arranca rápido! - dijo desesperadamente.
— Eh? Que paso? - pregunto sin comprender.
— Ichigo vamos rápido a la estación, Ulquiorra parte esta noche! Debo alcanzarlo! - habló rápidamente, lágrimas comenzaban a bajar por sus mejillas.
— No puede ser… - arrancó el vehículo y salió de inmediato hacia la estación del centro — ¿Como diablos este chico actuó por impulso justo hoy? - sonrió irónico — deja que cuando se calmen las cosas entre ustedes, será una historia para molestarlo el resto de su vida -
— Ichigo! - le recrimino su hermana.
— Hay Orihime, déjame divertirme un rato a su posta, el tiene la culpa, de todo este tiempo, precisamente hoy actuó con enojo, y tú más que nadie sabe que eso es algo estupido, si me dejaras lo golpeó sin cansancio, pero … esto es algo que ustedes deben resolver … Ahora bien, ah! Ahí está! - en el camino trato de alguna manera de que ella lograra disminuir la ansiedad que traía, al menos logró un poco, de esa forma ella lograra hablar con él sin problema alguno… o eso esperaba.
Llegaron y se estacionaron. Ella bajó casi corriendo — ¡Espera Orihime! -
— ¿Qué?! - dijo ella intercambiando miradas entre su hermano y la entrada de la estación.
— Ten… - le dio una pequeña mochila.
— ¿Qué?! -
— Rukia habló con el Sr. Aizen, y le explicó lo ocurrido después que te llamo Nell, dijo que lo entenderías … -
Miró el bolso, y luego a su hermano, lo tomó y se lanzó a abrazarlo — Te amo hermano… gracias… -
— Igual yo… ahora, vete y por favor…. cuidate… -
Con lágrimas en los ojos asintió, y salió corriendo hacia dentro de la estación, Ichigo solo pudo verla marcharse, ahí noto que su hermana había crecido, ya no era más aquella pequeña que necesitaba la protección de alguien, había madurado más de lo que esperaba, y eso al final lo alegraba.
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Ella corrió hasta la pantalla donde indicaba las estaciones y sus destinos, cuando encontró Tokio que saldría en 5 minutos inmediatamente buscó la salida 5.
"Por favor… por favor… aun no te marches…" Cuando llegó a las butacas que esperaban el tren arribará, lo vio, estaba sentado viendo su celular.
Llegó frente a él y a pesar que le faltaba el aliento, logró llamar su atención…
— Ul… Ulquiorra…- llamó despacio.
El chico la miró abriendo un poco sus ojos al asombro, pero luego desvió la mirada — ¿Qué haces aquí? -
— Eso precisamente es lo que voy a preguntarte?... ¿qué estás haciendo aquí? ¿Tu debías salir pasado mañana no hoy? - frunció el ceño.
—Eso no es algo que te concierne, sabes que podria adelantar mi partida, así que, eso estoy haciendo -
Ella empuñó sus manos, estaba molesta, ¿porque él se comportaba así? — Dime entonces… ¿Por qué lo estás haciendo? ¿acaso es por lo que pasó anoche? - habló con lágrimas amargas en su rostro.
— Ya te lo dije, además no tienes nada que hacer aquí, vete a casa - hablo gélidamente.
— ¡No! -
= PASAJEROS CON DESTINO A TOKIO, SE LES PIDE QUE ABORDEN LA SALIDA ESTACIÓN CINCO. PASAJEROS CON DESTINO A TOKIO SE LES PIDE QUE ABORDEN LA ESTACIÓN NÚMERO CINCO =
El chico se levantó tratando de encaminarse a su estación, pero antes de lograr dar un paso ella le tomó del brazo con todas sus fuerzas.
— ¿Qué haces? dejame ir -
— ¡No lo haré! - dijo con rabia.
— Si que te pareces a tu hermano, hasta con ese rostro… mujer dejame ir de una vez -
— ¡Sabes que no lo haré Ulquiorra! Necesito hablar contigo ahora mismo! -
— Y de qué quieres hablar? ¿del supuesto deseo de ahora acompañarme a otra ciudad solo para escapar de tu hermano? ¿acaso ya no quieres estar ahí con la llegada del nuevo bebé? -
Ella miró horrorizada lo que estaba diciendo, ¿eso es lo que creía que hacía? — No te atrevas a hablar de ellos… tu no sabes nada… - hablo entre dientes y con un rastro de lágrimas sobre sus mejillas.
— Te daré el beneficio de la duda… escucharé lo que tienes que decir entonces - miró en todas direcciones y vio un claro por la salida nadie podría molestarlos ahí, le hizo una seña con la cabeza y ella lo siguió de cerca.
— Bien habla - miro su reloj — tienes menos de una hora en lo que viene el próximo tren, ya que me hiciste perder el anterior - dijo sin verla directamente.
— ¿Te comportas así conmigo? … después de lo que hemos pasado juntos…? -
— Mira, no voy a estar jugando a esto… dime lo que quieres hablar … estoy molesto… molesto con esto… molesto porque no me dijiste lo que pasó con Uryuu, sabes cuanto detesto a ese sujeto… y pensar que hiciste lo mismo… ¿no crees que también merezco enojarme ? -
— y tú crees que no lo sé… -
— Bien, o continuas o puedes marcharte -
La acidez de sus palabras dolía y muchísimo, pero tenía que hablar ahora o si no, se arrepentiría después — Hay una explicación por la que no te hablé de eso… y tienes razón no fui sincera después de años, no lo fui contigo ni con Ichigo… -
Eso llamó su atención, arqueo una ceja pero no dijo nada más, aun así ¿de que estaba hablando?
— Sigue -
— Cuando conocí a Ishida, fue fácil ser su amiga, ambos éramos inteligentes y se nos daban bien ser compañeros de estudio, después de pasar tiempo con él, no pude evitar sentir algo, pero como te dijo mi hermano, solo fueron sentimientos de adolescencia… cuando terminamos la secundaria estábamos pensando dónde podríamos seguir estudiando, fue cuando se le presentó la oportunidad de estudiar en Quincy el director del lugar era amigo de su padre, revisaron su expediente y fue sencillo que ingresara …. Lo malo era que estaba a unas seis horas de distancia de aquí, así que lo pensé y decidí también inscribirme, vaya tontería la que de me ocurrió - miró sus manos mientras seguía recordando.
— Cuando lleve la solicitud a casa, Ichigo dijo que no podía costearlo y que además estaba lejos, le informe que tenía la opción de vivir en el lugar, al ser un internado mixto podría hacer eso … pero igual estaba fuera de nuestro presupuesto, Ishida me comentó que había un programa de becas, pero que eran muy escasos los que aplicaban y también que eran muy exigentes, por eso era que solo aceptaban a diez alumnos del total alumnado que lo solicitaba. Probé suerte y pase todos los requisitos, me dieron la beca, tuve mucho cuidado de no bajar mi récord de notas -
A pesar de lo que le costó para lograr ingresar, aun así, ella estaba feliz de lograr por sí misma muchas cosas que pensó que no podría, el colegio era de prestigio, y al serlo podría incluso tener méritos al graduarse de ese Colegio.
— Pasaron unos meses cuando empecé a ver la realidad del lugar, todos hijos de empresarios, dueños de hoteles, hospitales entre otros más… una de las razones principales que no había muchos becados es que evitaban que los hubiera, la mayoría de los alumnos trataban mal a los que ingresaban bajo esa condición… yo incluida -
— y Uryuu que no te defendió - había escuchado ciertos rumores del lugar, pero nunca prestó particular atención.
Ella negó con la cabeza, unas lastimeras lágrimas resbalaron de sus ojos — él se incluyó dentro de los que trataban mal a los becados, el director lo sabía y permitía eso, las chicas con las chicas y los chicos a los chicos… mientras estuve ahí, aguante muchos malos tratos y accidentes … -
— ¿Accidentes? -
— Jugando me rompieron unas costillas, en otra ocasión me lanzaron de las escaleras, me rompí el brazo izquierdo, hubo un torneo interno de voleibol…. Me torcí el tobillo… todos accidentes… todos provocados por la misma chica … Sanderwicci -
A ese punto de la charla la furia de Ulquiorra no iba contra la chica, sino contra el bastardo de Uryuu ¿como permitió que le hiciesen daño a ella?
— Logré recuperarme de cada ataque… pero las últimas tres semanas antes de mi salida fueron las más terribles de mi vida — hablo con una expresión de horror y sufrimiento — Había un chico llamado Ichimaru Gin, él entró junto conmigo al programa, ambos nos hacíamos compañía durante los recesos y nos acompañabamos hacia nuestros cuartos, donde residían los becados estaban todas las habitaciones en la misma sala, habíamos iniciado diez, y antes de mi retiro solo estábamos cuatro… un día, se metieron con Gin y lo torturaron, lo desnudaron e hicieron que pasase por los pasillos frente a todos, los maestros a pesar que estaban ahí, no hacían nada, solamente miraba hacia otro lado, ese día después de hacerle eso a Gin lo lanzaron del segundo piso y cayó sobre un estanque, como estaba poco profundo se dislocó el hombro … Ese día fui a ayudarle, tomé una sábana para cubrirlo y lo llevé a la enfermería… Luego de eso fuimos a su cuarto… jamás olvidaré las palabras que dijo…
"Estoy harto Hime, estoy harto que me traten peor que basura… no puedo seguir así…. Mis padres no entendieron qué quería irme de aquí, quiero salir de este infierno y estoy atrapado… atrapado con estos imbéciles… pero ya no puedo más… ya no me importa… ya nada me importa …"
— Yo regrese a mi habitación, para dejarlo descansar, ese fue mi error no entender lo que trato de decir…. - gruesas lágrimas corrieron por su rostro — me levanté a media noche, necesitaba saber cómo estaba él… si había algo que yo pudiese hacer … cuando entré a su cuarto… no podía creer lo que estaba viendo - sus manos temblaron — …. Él… él… había usado una sábana y la colgó en una viga que estaba cerca de la ventana… jamás olvidaré su rostro… encontré una nota para sus padres y otra para mí… solo me pidió perdón y me dijo que escapara.. y yo … no hice caso … -
Ulquiorra simplemente no podía creer lo que estaba escuchando… siquiera todo ese relato ¿era verdad?
— La última semana que estuve ahí, ya sólo éramos dos becados, pero sabía que pronto se iría el otro chico, había escuchado que le habían roto la pierna en un partido de Polo…-
Orihime estaba temblando mientras seguía relatando, sus manos tratando de ocultar lo lastimero de su rostro, eso para Ulquiorra no pasó desapercibido.
Una noche Cirucci llegó a mi cuarto junto a una chica llamada Loly Aivirrne, Loly me golpeó mucho, y no bastando eso… me vaciaron una botella de sake sobre mi, pero no habían llegado solas… habían llevado a unos chicos, eran de la Sección D… ahí me asusté y suplique que no me hicieran daño, no funcionó, me amordazaron y ellas rompieron mi ropa… Shaz, As Nodt y Nnoittra no tuvieron compasión … ellos… - apretó sus labios — Ellos abusaron de mí… - comenzó a llorar con dolor, estaba sufriendo, se sentía destrozada, humillada, desolada, su rostro mostraba el horror y el desconsuelo que estaba sintiendo…
— No puedo creerlo…. Y el maldito de Uryuu no hizo nada?! - su rostro mostró la impotencia, como era posible…ahora comprendía el porqué… el porqué durante todo este tiempo… ella actuaba reacia cuando trataban de tener intimidad, siempre la respeto y solo pensaba que era porque no se sentía lista, pero no por eso… maldición jamás se le ocurrió que su novia había sido abusada siendo una niña!
— No… no creyó una palabra de lo que dije… en cambio… él ya tenía una relación con Cirucci… es por eso que salí huyendo, y regrese a casa… por esa razón no quería regresar ... quería morirme… mi vida había sido destruida todo por una estupido pensamiento idealista junto a Ishida… no sabes cómo me arrepiento… cuanto me arrepiento de eso… quien me ayudó después cuando se lo conté fue Rukia-san y luego…ustedes llegaron a mi vida… le dieron color a mi mundo que estaba en blanco y negro… -
No aguanto mas, esa impotencia, golpeó con fuerza el barandal que tenía cerca, asustando a algunos transeúntes que esperaban su tren.
— Maldición… ¡Maldita sea! - hablo entre dientes, la palabra furioso, airado se quedaba corto con lo que en verdad estaba sintiendo en ese momento.
— Lo lamento… se que debí decírtelo antes… pero… pero… - cubrió su rostro, estaba avergonzada y llorando sin consuelo, hablar con la verdad era desgarradoramente duro, pero al menos sentía un peso menos sobre sus hombros…
Ulquiorra no pudo más, y la atrajo para sí, ocultó su rostro en el cuello de ella — Lo siento… lo siento… si yo hubiera estado ahí… Perdóname… perdóname… -
— Ulquiorra… - ella se aferró a él… bajo sus brazos — Por favor perdóname no decirte la verdad…-
— No tengo nada que perdonar… en cambio tú… Perdona mi estupidez… yo en verdad… Perdóname… Orihime -
Y ambos estuvieron un momento más en ese abrazo, que significaba mucho perdón, esperanza, comprensión y consuelo.. sabían que no era lugar para escuchar eso… pero también necesitaban escucharse el uno al otro… saberse que se importaban y que se amaban incondicionalmente pero sobre todo saberse que estarían juntos para apoyarse hoy y siempre.
— Yo… - y en eso el beso sus labios con vehemencia, un arrebato tratando con ello que comprendiera que estaba para ella y que nunca la dejaría… Un beso largo, dulce, desesperado pero anhelado.
= PASAJEROS CON DESTINO A TOKIO, SE LES PIDE QUE ABORDEN EL ÚLTIMO TREN EN LA ESTACIÓN CUATRO, PASAJEROS CON DESTINO A TOKIO, SE LES PIDE QUE ABORDEN EL ÚLTIMO TREN EN LA ESTACIÓN CUATRO… ULTIMO LLAMADO"
— Creo que es tu tren… - dijo ella cabizbaja.
— Oye.. - le levantó el mentón, y acaricio su rostro, ella solo se dejo hacer — Mira - le mostro un ticket adicional al de él…
— Eh? - sin poder creerlo — habías comprado otro boleto? -
— Hace días lo compré y ahora había hecho el cambio de fecha, en ese entonces supuse que querrías irte conmigo, pero luego de ayer, descarte por completo la idea… así que para evitar usarlo, hice los cambios de horario hoy por la mañana -
— Pero… - en eso su móvil sonó, no iba a contestar pero al ser el tono de llamada de su hermano, respondió — Si? … -
— No lo pienses… solo vete…-
— Eh? -
— Te deposite a tu cuenta algo de dinero, compras algunas cosas en Tokio, mañana comenzaré con Rukia a guardar tus cosas y te las enviaré en unos días … ya no evites tu felicidad… vete… por favor Hime… debes ser el doble o el triple de feliz por cada una de las lágrimas que derramaste todos estos años…-
— Ichigo… - no pudo decir nada solo asintió - … gracias… - unas traicioneras lágrimas surcaron por sus mejillas
— Esa es mi hermanita … ahora pasame a Ulquiorra -
Ella le pasó el teléfono al pelinegro quien colocó el aparato en su oreja — Diga -
— Cifer, Cuidala por favor… por lo que más quieras… cuidala… es lo más sagrado que tengo… promete que no la seguiras lastimando y sanaras ese corazón de cristal … prometelo -
— Lo prometo, jamás la volveré a hacer llorar… la cuidare con mi vida -
— Eso quería escuchar, ahora váyanse… eso sí... deben regresar para el nacimiento de Kaien, recuerdenlo -
— De acuerdo - le entrego el móvil a la chica.
— Ichigo? Por favor cuida de Rukia-san y Kaien-Chan… los veré pronto… -
— Está bien.. ahora váyanse o perderán el último tren… -
— Si… adiós… - y con ello colgó, solo miro al de ojos verdes y asintió.
—Vamos… - se levantó y extendió su mano hacia ella.
Orihime la tomó gustosa, sabía que lo que vendría no sería fácil, tenía que soltar más dolor que aún albergaba en su corazón, debía pasar la página, pero también sabía que con el amor incondicional de Ulquiorra y el de su familia lo lograría… a pesar de todo, decir la verdad aunque duela es lo mejor, porque solo así, superaras todo el sufrimiento.
"Así que esto que sostiene mi mano… es el Corazón …"
— Orihime vamos, el tren está por partir…-
— Si… - "siempre estuvo ahí… en la palma de mi mano…"
FIN
