Disclaimer: El universo y los personajes que reconozcáis le pertenecen a JK Rowling. Solo la trama es mía.
No obtengo beneficios económicos ni lucrativos al escribir este fic.
Aviso: Este fic participa en el Reto Multifandom 2024 del foro Hogwarts a través de los años.
Prompt 13. Semana del 25 al 31 de marzo: Escribe un fic de humor.
Algo no fue bien.
Pettigrew había hecho algo mal. Barty debía haberse encargado del ritual, porque ahora su Señor, la persona que más quería en el mundo, estaba pidiendo cosas muy raras. También tenía una apariencia singular. ¿Pero cómo pudo haber pasado?
Pues lo mismo que le ocurrió a Hermione Granger en su segundo curso... No es que Barty supiera de ello.
Y es que, lo que Voldemort ni nadie vivo sabía, era que cuando enterraron a Tom Ryddle Sr, lo habían hecho junto a su gato querido. Y claro, el polvo de hueso que había salido de la tumba, no había sido todo del Señor Ryddle. La mitad eran del gato.
Así fue cómo del caldero salió algo muy diferente a lo que cualquiera esperaba.
Voldemort tenía rasgos serpentinos, ya que había estado alimentándose con el veneno de Nagini, pero también tenía bello marrón, orejas y cola de gato. También tenía garras retráctiles.
Y si bien eso era malo, lo peor eran los gustos que el Señor Oscuro tenía.
El pescado era esperado, ¿verdad? Sin embargo, Barty había tenido que ir a buscar comida rápida muggle. Y la experiencia fue inquietante.
El establecimiento olía mal, la gente abarrotaba todo el espacio, y le dijeron que tenía que hacer su pedido en una cosa rectangular con imágenes que no se movían hasta que las tocabas.
No tenía ni idea de lo que estaba haciendo. ¿Y luego, por dónde iba a salir la comida? ¿Y cómo le daba el dinero a esa criatura tan extraña?
Un muggle gordo, con su hijo gordo y su esposa delgada con cara de caballo estaban perdiendo la paciencia. Barty también. Quería matarlos. Pero su Señor le había dicho que no llamara la atención. Solo quería su comida.
-¿Necesitas ayuda?
Esa voz le sonaba. Oh, por Merlín, no podía ser.
Pero sí. Allí estaba, en toda su espantosa aparición, Harry Maldito Potter, el niño que debía morirse ya.
-No. -Gruñó.
-Vaya, profesor. Deberías ser más amable con tus alumnos.
-Muérete ya, Potter.
-Sí, sí, ya lo sé. Sin embargo, preferiría no estar aquí más tiempo del necesario.
Si hubiera estado en cualquier otro sitio, Barty se había aparecido con Potter ante su Señor. Eso le habría hecho muy feliz. Pero de nuevo, no podía llamar la atención.
El niño odioso apartó a Crouch de un codazo y en unos pocos toques, tenía todo pedido.
Barty se estaba decidiendo a agarrar a Potter como regalo para el Señor Oscuro, cuando el maldito mocoso desapareció entre la gente.
Y ahora... Le tocaba averiguar cómo conseguir la comida.
-Asco de muggles... -Murmuró. -Ya podían morirse todos.
