Capítulo 2
La contradictoria naturaleza del ser humano.
Viaje contó varios días caminando por carretera era plena primavera, dejaron atrás el paisaje salvaje por uno lleno de bambú, Kento pareció gustarle mucho sus brazos o las constantes mimo de la pelirosa que parecía hablarle y explicarle por qué el cielo era azul o como la clorofílica le daban ese aspecto verde a los bambúes, tomaba el suave balbuceo del bebé como innegables afirmaciones o definitivas preguntas, Naomi le hacía reír tal inocencia en la joven, pero escuchaba casi atentamente cada explicación a escondida preguntándose si todo lo que decía era cierto, concluyendo que sería muy grosero preguntar, la joven parecía no mostrar indicio alguno de cansarse al cargar al bebé horas y horas en sus brazos al contrario este solo lloraba cuando tenía hambre, pero tan pronto como era saciado movía sus bracitos en dirección del médico quien siempre Resolvía juegos o suaves entretenimientos para Kento, esté en algún punto se dormía ante los murmullos de la kunoichi.
—Eres buena con los niños—comentó riendo mientras se sentaban a descansar un poco para tomar un poco de agua caliente.
—Sí, eso parece.
—Si quieres uno deberías casarte, con ese aspecto más de uno querría.
—¡Por supuesto que no! — arrufo la cara como si le hubieran propuesto comer un gusano — Soy muy joven además quiero terminar de estudiar y tal vez después de eso, pero me quiero casar con alguien que me guste de verdad.
—¿Eres muy joven? A mí me parece en una edad perfecta.
—Tengo… — no lo recordaba. El silencio era incómodo — no sé qué edad tengo — movió a Kento entre sus brazos tratando de hacer que apoyara sus pies en su muslo.
—Pareces tener tal vez — miró su busto, era amplio sin ser obsceno sin mencionar que eran firmes, sus caderas eran amplias, aunque era alguien bajo de estatura.
—Creo que tienes dieciséis—ella arrugó la nariz—No lo creo, quizás dieciocho o diecinueve.
—No creo que puedas llegar a casarse con esa edad si dice eso dirán que eres una solterona — explicó suave, pero riendo amablemente, la pelirosa la miro algo su aura le recordaba a alguien, Naomi era muy tranquila y suave de modales exquisitos, pero Arrugó el ceño — pues el que no quiera puede irse, soy mucho para alguien que no acepta mi edad, además qué edad tiene Naomi-Sáma.
—Tengo diecisiete, tuve a Kento a los dieciséis.
—¡¿Qué?! ¿Tan joven? — su expresión la hizo reír — Normalmente las chicas están ya casadas a los quince, mi señor fue muy amable en aceptarme, aunque era un poco mayor a lo esperado.
La pelirosa achicó los ojos en rendijas, notando cómo Naomi casi agradecía y alababa haber sido aceptada a una "edad" poco "aceptada" por su señor, casi actuaba como si su esposo fuese un Dios y el que la haya aceptado hubiera sido un acto. de humildad y amabilidad.
—Si, como dices ¿Por qué no has escogido un nombre?
Avergonzada bajó la mirada — Esto… yo quiero elegir algo adecuado, que describe tu personalidad perdóname si tardo mucho.
—Me alegra que te lo tomes tan delicadamente — alegó con cariño mientras tomaba un sorbo de agua, Kento jugaba con las puntas de sus cabellos y por alguna Razón estalló en carcajadas haciendo sonreír a las mujeres.
Al cuarto día de caminata, se encontraron con un enorme río azul ese día comieron pescado asado, siempre se aseguraban de conseguir refugio a la cuarta hora de la tarde, a veces Kento se fastidiaba, pero nada que la joven no pudiera resolver, esta noche. le canto a Kento quien durmió con gusto. Finalmente el quinto día, en plena primavera entraron en una carretera cubierta de flores de Sakura era hermoso viendo cómo el río acompañaba el pasaje, desde ambos lados de la carretera había varios árboles de Sakura sirviendo como una gustosa sombra para los viajeros y un hermoso paisaje. , Kento estaba envuelto en su fular alrededor de la cintura de Naomi mientras dormía plácidamente, el médico caminaba maravillada estiró su mano cuando el viento batió las ramas antiguas de los árboles, en su mano se posó una flor de Sakura y como parecía feliz de apreciar la flor de cerca, se giró hacia Naomi esperándola mientras mostraba la flor entre sus dedos.
—Sakura — susurró ante la bella imagen de los cabellos largos Smooth ondulados batiéndose entre flores de la hermosa joven para posarse nuevamente sobre la cintura de la joven—eres cálida como la primavera y Sakura es una flor delicada y alegra la visión de cualquiera.
Y así al fin la kunoichi recibió su nombre en el tedioso viaje de la mujer a la que escoltaba, cosa que calentó su pecho al coincidir con hermoso nombre.
Finalmente llegaron al pueblo, las personas abarrotaban las calles, había diferentes puestos ambulantes y el ruido aturdía fácilmente. La joven esposa recordó la posada a la que padre siempre asistía, su padre en Tanzaku era muy conocido por la calidad de sus productos y comercios, Kento comenzó a llorar e inquietarse, Sakura se abrumó, pero mantuvo la calma, casi luchó con la necesidad de esconderse.
Finalmente llegaron y el posadero aceptó de inmediato, Naomi pidió que le avisaran a su padre de su paradero cosa que Sakura anotó.
Finalmente dentro de la habitación — ¿Por qué pediste que le avisaras a tu padre?
—Porque él pagará la estadía y estoy segura de que se alegrará de saberme viva.
—¿Por qué no le avisaste tú mismo?
—Porque no sé escribir Sakura-Chan.
—No uses honoríficos solo dime Sakura.
—No es correcto y propio de una señora.
—¿A las señoras no les enseñan a leer y escribir?
—Sé cantar, bordar, pintar, leer y recitar poemas.
—Pero no escribir.
—Escribo, pero a veces… me equivoco y quiero que el mensaje sea claro, el señor Yamcha me dejara leer el mensaje antes de enviarlo.
El toque de una puerta interrumpió — Señora Hambada aquí está el almuerzo, padre envía a decir que solicita su presencia.
Naomi dejó pasar al chico quien dejó en una mesa un almuerzo muy elaborado y varias frutas picadas, Sakura abrió los ojos impresionados Bueno toda la posada exudaba privilegio y dinero.
—Sakura cuida de Kento, vuelvo en un momento por favor — Naomi salió.
Kento yacía en la cama, Sakura procedió a comer bajo los balbuceos constante del bebé, al anochecer se dio un baño pausado en una ducha con jabón y champú hizo nota mental de comprar todo tipo de cuidados antes de irse, acrecentando la lista mientras disfrutaba del momento tranquilo. Un día después varios caballos y un hombre guapo corrió a los brazos de Naomi el encuentro fue emotivo, resultó ser su hermano menor quien vino por ella. Sakura se avergonzó de las fachadas que le quedaba de ropa, sus pantalones se habían rasgado hace tiempo, su chaleco ahora no tenía cuello y su franela tenía agujeros, hizo el conteo porque no pudo evitar comparar la finas telas del hombre y sus secuaces, con las de ella y Naomi.
Al parecer eran consciente de esto y antes irse le facilitaron kimonos finos, aceites y zapatos nuevos, les dieron un tiempo para que se arreglaran adecuadamente, Sakura con un nuevo repertorio de aceite se los probó fascinada, tenía muchas ganas de tener estos para sí misma y memorizó el olor para comprarse muchos antes de irse.
Finalmente en el viaje Naomi lucía feliz y nerviosa, Kento estaba ocupando la atención de Sakura ajena de las miradas constantes de los hombres a su apariencia o la cara sonrojada del joven señor al ayudarla a entrar en el carruaje.
Fueron unas cuatro horas de viaje, Kento se durmió y Sakura casi chilló al ver enormes arrozales siendo alados por mujeres con enormes cestas a su lado. Estas personas eran ricas, muy acaudaladas. Llegaron a la mansión Sakura detalles a su alrededor.
—Hermoso cierto — Preguntó Naomi ahora vestida con un fino kimono celeste de bordados delicados — mi padre antes era un Samurái dedicado a la protección de un príncipe, pero durante un ataque resultó muy herido mientras salvaba al príncipe el cual luego estuvo muy agradecido, pero padre ya no podía ejercer como guardián por ello le regaló tierras y dinero, mi padre es muy recordado por el actual Damyio — explicó Naomi — pasaremos a la sala principal padre ya nos debe estar esperando - Kento fue entregado a una nodriza mientras caminaban.
Entraron la casa de brillosos pisos de madera, entraron a un espacioso salón donde justo al final había un señor alto, algo robusto estaba sentado de forma recta y firme posición de loto con sus manos sujetando sus rodillas era intimidante. Sin embargo, se invitó a sentarse en un sintió detrás de Naomi se inclinó en forma de saludo mantuvo su frente en el suelo un segundo antes de levantarse, noto la fea cicatriz que cruzaba el ojo de señor este era blanco vacío de cualquier pupila, su otro ojo parecía tener glaucoma palideciendo su ojo a un tono azul claro.
El momento era tenso, pero todo cambió en un segundo, este abrió los brazos y Naomi se estrelló en ellos permitiéndose sentir el momento. Varios parecían aliviados excepto la madre.
—Hija estoy tan feliz de verte viva, perdona a este padre tuyo— Su expresión de lamento le embargaba su rostro.
—Padre no tengo nada que perdonar, aunque — se posicionó a una distancia prudente — debemos agradecerle a Sakura, ella me salvó padre es un buen médico y quiero pagarle — el señor asintió — acércate muchacha.
—Decidme a tu familia, y aclara tu precio.
Aquello la hizo tensarse ¿apellido? No tenía. Se arrodilló y se inclinó respetuosamente —Soy errante de las carreteras ayudó a quien lo necesite, la guerra se llevó a mis padres por lo tanto no gozo de apellido alguno, mi maestro me acogió, cuidó de mí como también me enseñó los caminos de la medicina, mi precio será el que su hija considere justo mi señor.
—Mm eres versado en la palabra tu maestro te enseño bien, ¿eres bonita?
—¿Disculpe? — levantó su cabeza para mirarle directamente, entendiendo que el señor estaba completamente ciego, él no le miraba directamente si no parecía más mirar a donde creía que venía el sonido.
—No puedo ver muchacha, pero has salvado la vida de mi hija has sido buena, por lo que me contó Naomi en la carta antes de venir, habla de maravillas sobre ti ¿Qué mejor paga que la mano de mi hijo menor Tenji?
—Señor yo … — esto le causó tensión.
El señor frunció el ceño — ¿mi hija te prometió algo en específico?
—No señor, pero… no es mi intención casarme aún, debo terminar mis estudios de medicina.
Este asintió — ¿Estás rechazando la propuesta de la mano de mi hijo?
Sintió las alarmas sonar con fuerza alertando todo de si y cerró la boca como pez fuera del agua — padre permítame hablar — el señor asintió — la joven es hermosa, sin embargo prefiero seguir esperando, aún soy muy joven — el rostro del jefe familiar se distorsionó de disgusto.
—Por tu vida libre y sin responsabilidades te busco una mujer para que asientes cabeza, desvergonzado no todo es la espada, la comida y tus idas a jugar en el pueblo ya es hora que tengas tu primer hijo además si algo sucede tú estarás asentado.
—Si me permite recordarle padre Dasuka mi hermano mayor, ya tiene su segundo hijo y lleva perfectamente las riendas de la hacienda.
—Muchacho desvergonzado y atrevido, ¿Dónde ha quedado el respeto por tus mayores? Sé que tu hermano está asentado, pero me preocupa que tú no ya arruinaste mi oportunidad de casarte con esta viajera, seguro no le gustara tener alguien tan grosero, desagradecido y poco respetuoso— gritó agitándose, Sakura noto que algo iba mal este volvió hacia su hija — Mi Naomi escoge lo que la chica desee de pago querido, yo me siento cansado por tantas emociones y tu hermano me pone de mal humor — noto que el señor estaba sudando demasiado para la fresca temporada, este trato de levantarse — me temo que ha sido un día muy bueno, pero yo — el señor pareció desvanecerse Sakura actuó rápido junto a varías personas —Padre — gritó Naomi.
—Háganse a un lado soy médico — pidió Sakura, hizo un análisis rápido el cuerpo estaba bajo un colapso pidió que lo llevaran al una habitación ventilada, examinó su piel, temperatura y su rodilla parecía un poco inflamada, pidió que le dejaran sola, adormeció los nervios y fracturó la rodilla rápidamente comenzó a unir lo huevo. Veinte minutos después su rodilla ya había curado con éxito, pero su cuerpo aún dormitaba, algo no estaba funcionando o estaba funcionando de más dudosa salió.
—¿Está es la primera vez que pasa o ya había pasado?
—Padre ha ido con muchos doctores, pero todos dan diagnóstico diferente, realmente … No sabemos que tiene.
—¿Toma suficiente agua?
—Todo el tiempo tiene sed.
—¿Come bien? ¿Presenta vómitos o náuseas después de comer?
Naomi parecía angustiada mientras trataba de recordar —La verdad no, él sigue comiendo bien, pero suele cansarse muy rápido.
—pero está más delgado de la última vez que vine — señaló Naomi mirando a su hermano.
—¿Está haciendo algún tipo de dieta?
—¿Dieta? ¿Qué es eso?
—Es una serie de alimentos específicos que se tiende a comer continuamente de forma repetitiva.
Ambos le miraban extraño y se negaron, la esposa escuchaba silenciosamente — ¿Quién le cuida por las noches o si necesita algo?
—Yo señora— habló una joven de unos 10 años — ¿Se aqueja de algo?
—De la rodilla dice que le duele y que a veces le pica — Sakura frunció el ceño, puede decir muchas cosas pero picar — que más dice.
—tengo que ir a vaciar su orinar muchas veces en las noches y a veces tengo que traerle comida o pastelitos porque dice tener hambre.
Sakura escuchó atentamente — ¿tienen tinta y papel? — asintieron — hoy cuidaré a su padre, mañana sabrán que tiene y cómo tratarlo.
La esposa pareció achicar los ojos — Una joven no puede estar en la habitación de un señor, si un médico imperial no pudo saber que tiene ¿por qué una niña si sabría?
—Madre — regañó una voz profunda y autoritaria a las espaldas de la mujer, un joven de cabello violeta intenso sujeto de una cola alta se acercó, tenía un parecido a su hermano solo que era más pálido y definitivamente un poco más viejo aunque no pasaría de los treinta.
—Si está joven cree que puede hacer algo por padre lo hará — la mujer sorprendida le miró para luego girar a otro lado — siento no haber recibido tu llegada, estaba un poco ocupado me presento soy Dasuka Hambada, primer hijo de Reigi Hambada.
—Soy Sakura aprendiz médico.
El joven le miró pensando que hablaría más casi se sorprende que Sakura no dijo nada más. ¿Solo una estudiante?
—¿Qué garantiza que puedas curar a mi padre?
—Primero debo tener un diagnóstico para dar una receta, para ello debo observar bien a su padre, pero el hecho que sepa que enfermedad le agobia no quiere decir… que pueda salvarlo, pero mientras más rápido sea el diagnóstico más probabilidades hay de que se salve.
Todos escucharon atentamente en silencio — Entonces tienes mi permiso— aseguró Naomi — ¿Qué crees que dices? Tu hermano es quien tiene la palabra — señaló una mujer airada — madre no es momento para esto Oto-san está afligido y la verdad también estoy de acuerdo — Aseguró Tenji.
—Por tus mimos y los de tu hermano es que ella es una salvaje — gritó mientras marchaba enojada hacia algún sitio.
—Siento lo de nuestra madre está nerviosa por el bienestar padre te daremos lo que necesites.
Horas después Sakura veía los síntomas en el papel sobre la mesa, su cojín era cómodo siguió viendo las letras como si ellas en algún momento le revelarían las respuestas, escuchaba pajaritos chillar así que apretó el puente de su nariz.
Escuchó un gruñido, giró a ver al señor acostado en el futón cálido.
—¿Quién está allí? — Sakura rió negando — Solo soy Sakura Mi señor.
Volvió a gruñir mientras se movía del futón — ¿Por qué estás en mi habitación? No es por ofender muchacha, pero agradecería que tuvieras el mismo gesto por mi hijo menor ese muchacho es mi tormento personal— esto hizo reír a la joven.
—Lo siento señor, pero estoy aquí para curarle — explico mientras ayudaba al samurái anciano a reincorporarse.
—¿Mi esposa dejó que entrarás a mis habitaciones? ¿Ella sabe que está aquí?
Sakura apretó los labios para no reírse — si señor, sus hijos esperan que yo de verdad le ayude aunque … Durante el proceso su señora esposa opinó diferente — este pareció sorprenderse un poco, pero se recompuso —Aquí tomé agua — Sakura le ayudó a tomar agua, y se la tomó toda.
—Decir mentiras es malo, niña — gruñó el viejo, este le caía el cabello hasta cadera ya todo gris a pesar de su cicatriz era extrañamente guapo, entendía por qué la esposa estaba muy en contra de su visita, quizás el señor fue un mujeriego en su tiempo.
—Opino lo mismo señor — acostumbrado a que le llevaran la contraria le miró severamente — entonces deje de jugar conmigo, mi enfermedad es única y nadie podrá curarla.
—Tiene razón, tal vez por ahora sea el único que la tiene aquí, pero en el resto del mundo no es lo mismo. Y en cuanto a lo segundo tengo mi propia opinión por ello debo hacer una pregunta muy importante — Sakura se acercó a él — permítame su mano —la envolvió entre sus dos manos — ¿usted de verdad quiere curarse?
—Yo … ¿Por qué preguntas eso? De todas formas no puedes ayudarme.
—Mi maestra recitó una vez una frase famosa entre médicos, decía "Antes de curar a alguien pregúntale si está dispuesta a renunciar aquello que le enfermo" con la conclusión de que no podemos ayudar a quien no quiere ser ayudado, eso es violentar una decisión libre del ser humano. Porque el daño más grande que un doctor puede hacer es dar una ayuda no solicitada.
Explicó suavemente Sakura, quien dejó de sostener su mano y la coló en su regazo para nuevamente dedicarse a mirar el papel, pero esta vez miró hacia las puertas abiertas de habitación que mostraba un exquisito paisaje hacia un jardín amplio con un par de enormes árboles Sakura en él. Y agradeció su nombre, definitivamente Naomi lo escogió bien. El señor se acostó en el futón dándole la espalda a la joven mujer.
El almuerzo llegó y tanto Sakura como el samurái comieron en silencio, Sakura anotó en su papel que el señor había tomado seis vasos de agua y había ido a orinar varias veces, pidió doble porción de granos dulces. Sentía que estaba allí a sus ojos, pero no entendía que era.
Así pasó la hora del té que fue bastante abundante en bocadillos, noto la alegría del señor sin embargo siguió mirando el paisaje — Tienes bonita voz — comentó con voz cansada —¿Hace cuánto estudias?
—Hace mucho ¿Ya quiere dormir? Son la quinta hora de la tarde.
—Lo sé, pero estoy muy cansado — aseguró quedaron en silencio nuevamente, pero se removió en su futón sabía que él quería decir algo.
—¿Mi esposa se enojó mucho?
—Mm se enojó más con su hija Naomi, alegó algo de modales— el hombre hizo una mueca — Le he dicho que sea más suave con Naomi… Yo siento que hace solo unos pocos años la cargaba a todos lados, ahora ya tengo un nieto pero he cometido tantos errores.
Sabía que muchos pacientes se negaban a recibir tratamientos, su estabilidad emocional influye mucho — Así que por eso está enfermo.
—¿Qué dices?
—Mi maestra decía que el cuerpo y el corazón siempre deben estar en el mismo sentido, de lo contrario o se enferma la mente o el corazón, hasta incluso los dos al mismo tiempo.
—¿Mis pensamientos influyen?
—Más de lo que usted cree.
—Si está arrepentido tal vez sea ahora de verlo diferente.
—Un matrimonio roto no es algo que se repare solo de un lado, yo le hice daño a mi Airi está tan enojada, pero yo le falle así que merezco todo lo que ella me ha dicho — susurró casi un hombre totalmente resquebrajado — desde que la vi la he amado, desde que éramos niños sin embargo solo logré la mano de mi esposa cuando subí de rango, ella era de nobleza y yo solo un crío bastardo de un señorío alto, desde que era un niño me obligue a sobresalir en la academia imperial causando el odio de mis hermanos y el fastidio de mi madrastra.
Sakura le escuchó atentamente— finalmente logré un puesto en la corte, como asistente en segunda función del primer ministro de estrategias en guerra, algo ciertamente interesante, pero no tanto para la hija del tesorero imperial sin embargo, me las arregle muy bien para subir de rango nuevamente en el ejército de un día para otro fui felicitado por el mismo emperador, ayudándome a conseguir a mi esposa amada — rio — dicen por allí que fui guapo así que creo que me ayudó a conquistar su corazón aunque alega que le gustaba más que la hiciera reír — Sakura sonrió — finalmente me casé con ella y su padre me odiaba — rio — incluso hasta su muerte nunca me perdono — pareció perder su sonrisa — hoy sé qué razón tenía, ahora soy padre y aunque ya case a mi hija con la intención de sacarla de esta casa, casi morí de dolor porque sé que no se casó enamorada como yo … Le pedí que perdonara a este padre torpe, débil — unas lágrimas cayeron — y egoísta, porque la case intencionalmente con un Jefe de clan, sé que los chinobis no tienen tanto sentido del deber y honor como los samurái, pero… al menos me visitaría de vez en cuando o yo lo haría y mira casi dos años, pero pronto no estaré — rio amargo.
—Señor Naomi es la única de cabellos oscuros, así que entiendo muy bien lo que pasó.
Él negó— Ni yo sé lo que pasó, la verdad cuando vi a Hanako yo la cobije ella era dulce y tranquila, la tomé bajo mi cuidado la envíe a una casa que había comprado recientemente para que la mantuviera junto otro par de criados, pero fui a la guerra ya mi Airi había dado a luz a Tenji, duré 5 años fuera cuando volví mi hijo me conoció y todo estaba bien hasta que vine a la hacienda por primera vez, vine solo además había comprado un terreno con una vieja casa, quería hacer de esto una hacienda vacacional, pero necesitaba que se agilizara la construcción para cuando volví de la guerra aun faltaba detalles y Hanako era solo una sirvienta, pero casi me vuelvo loco cuando la vi era preciosa, al principio ella no tenía mucho reparo en huir de mí y mis atenciones, pero con cada huida de su parte más quería atraparla.
—Pero decidí enamorarla — se quejó con dolor — cuando lo logré encandilado que pase meses en esta casa junto Hanako, no te voy a mentir yo realmente quería que Naomi viniera al mundo y estoy muy feliz por ello amo a mi hija indiferente de las razones, casi me sentí satisfecho cuando la vi de encargo — finalmente el señor pareció más arrepentido — cuando fui a la capital nuevamente, sentí como si un balde de agua fría me cayera encima, vi a Airi terriblemente hermosa y feliz de verme, cada trato amable y deseoso de su parte me hacía sentir culpable, no podía sin embargo no podía … Negar cuando venía en búsqueda de mí en las noches, Airi siempre ha sabido que ella solo debe pedirme una sola vez las cosas como también sabe el costo de lo que me debe exigir, ella puede … Romperse y yo solo asentiré para ella porque es mi manera de amarla … Yo lo hice todo mal, finalmente las luchas de poderes estallaron y logré salvar al príncipe heredero y me volví por tercera vez premiado así que pedí vivir mi retiro aquí, me dieron tierras y mucho dinero cuando volví a ver a Hanako, Naomi tenía un año de edad.
—No la pude negar ella sacó mis ojos, y Hanako está feliz de verme ella estaba enamorada, pero yo era un señor que solo se encandiló de su belleza, no niego que quiero y le amo de alguna manera, pero yo me prometí a Airi y nunca la abandonaría mucho menos le faltaría respeto al tomar una segunda esposa. Iris desde el primer momento supo quién era Naomi, Duramos meses antes de tener esta conversación y cuando lo preguntó directamente decidí decirle la verdad que tanto me carcomía Airi decidió perdonarme sin embargo el costo fue que echara Hanako junto a Naomi, pero no acepte que Naomi estuviera lejos de mí, Nunca pensé que Hanako pensara lo mismo que yo por ello me horrorice y sentí que morí cuando la hallé muerta, no quería que las cosas terminaran así.
Sakura escuchó atentamente todo el relato, y sintió lástima por el señor, quizás el amor tenía muchas maneras de manifestarse, pero dar y recibir en la misma medida era más complicado de hacer que decirlo. No le hizo falta más palabras para saber que el resto de los años fueron un infierno tanto para Naomi como para el Señor Hambada, la Sra y los hermanos, entendió por qué Naomi se casó tan rápido.
El silencio avasalló el espacio entre ellos nadie emitió sonido alguno, Sakura siguió mirando el papel sin emitir una sola opinión de lo escuchado y en algún momento la respiración acompasada le indicó a Sakura que se había quedado dormido, a veces los enfermos necesitaban solo hablar de lo que les molestaba, se quedó pensando para sí misma el porqué era tan difícil comprender al ser humano, pero más difícil era aceptarse así mismo. Decidió acostarse en el cálido futón improvisado durante la noche escuchó unos soplidos, Lo ayudó a sentarse para entender luego que sufría calambres eran fuertes y duraderos lo ayudó a levantarse para ir al orinar y lo dejó solo mientras seguía mirando al vacío y dentro de su Epifanía reaccionó casi quiso darse un golpe mental por no haberlo interpretado antes los falsos picores que le indicó la muchacha eran en realidad calambres, las constantes ganas de ir al baño, las grandes cantidades de agua, los mareos o desvanecimientos, las ganas de comer dulce apetito exuberante e incluso pérdida de vista, el constante cansancio eran indicadores de diabetes. Ayudó al Señor acostarse nuevamente. A la mañana siguiente había estructurado un recetario para regular el azúcar, le explicó exactamente a la familia que era lo que realmente tenía su padre los cuidados y porque era tan peligroso no tratarlo a tiempo explicó que no tenía cura, pero sí se podía tratar con el fin de mejorar la calidad de vida del paciente, sin embargo duró unos días más para ayudarlos a entender qué cosas debía comer y que no, al igual que cómo preparar la comida Indicada y sana para el paciente, Había llegado al antepenúltimo día de su estadía la familia estaba innegablemente agradecida con Sakura, pero esta estaba feliz de poder conversar y de la compañía que ofrecía la familia, hasta que Naomi supo que su esposo había fallecido pronto el Clan perteneciente vendría a buscarla, el mejoramiento de la salud del señor Hambada lo ayudó a sentirse más propio de sí mismo, y comenzó a mostrar la constante búsqueda hacia su esposa con el fin de arreglarse.
— Así que hoy son unas rosas— señala Sakura.
—Y un collar de perlas en ella, en algún momento al menos me permitirá pasar la tarde con ella — se regodeaba asimismo— un día me perdonará estoy más cerca de lo que estuve ayer.
Sakura río— es bueno ser positivo, me gusta su nuevo yo.
—Hay un nuevo yo porque hoy tengo una nueva oportunidad, soy sano y permanecere sano deseo aliviar a mi esposa, ya verás te enviaré una carta cuando por fin lo logre, dime Niña ¿qué pedirás como compensación?
— Arroz algunas semillas para cultivar platos vasos algunos pergaminos para escribir unos cuantos libros para leer un poco de harina ropa y telas algunos implementos para coser un futón cálido aceites perfumados, champú jabones aromáticos, lámparas de aceite abrigos de los gruesos para invierno, zapatos ¿Tienen azúcar? Quiero azúcar si tienen algunas hierbas medicinales lo agradecería.
El anciano escuchó atentamente cada pedido de la joven, esperaba más sin embargo ella se silenció y le miró atentamente esperando alguna negativa, pero esta nunca llegó — ¿estás segura de que es lo único que quieres? — Sakura le miró impresionada— ¿debería pedir más? A mí me parece más que suficiente — el anciano le siguió mirando y se echó a reír — ¿algún día volverás?
— Claro que sí, tengo que venir hacerle revisiones, señor-lo hizo reír.
—¿A qué hora piensas partir mañana?
—Al alba Señor me espera un viaje bastante largo— el anciano pareció a sentir mientras pesaba sus palabras — entonces es hora de darte tu pago mi hija te está esperando en el patio.
Sakura salió y caminó hasta el patio para ver a una Naomi rodeada de muchos suministros entre ellos sacos de arroz, harina,azúcar, frutas, semillas, frijoles, rollos de tela de alta calidad e incluso saque empaque de de Jazmín Jamaica, hierbas medicinales, pieles de las gruesas y peludas un gran Futón, lámparas de aceite, pergaminos, tintas, zapatos, aceites perfumados, Jabones, lociones incluso maquillaje y en las manos de Naomi había una gran bolsa pesada parecía llena de monedas Sakura abrió los ojos como platos — no tengo un pergamino tan grande de almacenamiento.
— Mi padre envió uno bastante grande— río Naomi—La familia Hambada como la Sarutobi está en agradecimiento contigo.
Sakura sintió sus ojos llenarse de lágrimas había llegado al momento de despedirse sin embargo había llorado tanto la compañía que le era un poco difícil aun así pasó el resto de la tarde tomando el té y hablando con Naomi.
Al alba Sakura se despedía de la familia con un pergamino enorme y pesado a sus espaldas, vestida para sorpresa de todos vestida con un Hakama rojo con un jimbei blanco defina calidad y un poco gruesa Junto a unas sandalias estilo ninja la cual le parecieron más cómodas.
Su cabello estaba recogido en una coleta baja un poco antes de llegar a la punta manteniendo el cabello unido detrás de su espalda. Se despidió de todos y comenzó su caminata con una vestimenta mucho más cómoda y un montón de oportunidades a su espalda.
—Vaya qué compañía tan única— aseguró el anciano de la familia.
—Lo dice la persona que fue grosera desde el principio— gruñón el hermano más joven.
—Grosero fuiste tú que rechazaste la oportunidad de estar con una excelente mujer— respondió el anciano.
—Excelente y única, ese cabello rosado y hermosos ojos verdes— susurro Tenji el padre abrió los ojos como platos — ¿dijiste cabello rosado? ¿Tenía ojos verdes? — preguntó nerviosamente incrédulo.
—¿Sí estás bien papá?- el anciano sintió que perdía el equilibrio.
Se detuvo en Tanzaku trato de buscar información sin embargo no halló nada, ofreció sus servicios en algunos sitios que consideraba concurridos con el fin de conseguir información, pero solo podía percibir miradas escépticas o recelo, hastiada emprendió su viaje de regreso esta vez corriendo y saltando por ello solo tardó un día en llegar a su casa, ya no tenía un bebe o persona que cuidar.
Los siguientes meses pudo llegar a construir una choza, finalmente se animó en visitar Yakunto Pero hay una civilización bastante traumada solo había unas cuantas casas y muy pocas personas quienes nos estaban prestos para extraños, sin embargo Sakura ofreció ayuda al principio fueron muy receloso, pero un par de manos siempre terminar más rápido, con los días se animó a ofrecer el servicio de salud a cambio de información, sin embargo nadie sabía si existía tal pueblo que describía o no parecían haberlo escuchado nunca, esto le preocupaba ¿por qué nadie parecía saber del pueblo? Esto la ponía ansiosa, esto demostraba que estaba muy lejos de casa ¿entonces por qué y cómo llegó aquí? A veces escuchaba noticias de la familia Sarutobi, poco a poco se ganó el apodo de la Sanadora milagrosa y sus importantes medicinas antes de darse cuenta ya había pasado un año. Una vez a la semana va a la aldea para ver la evolución de sus pacientes de alguna manera la influencia de persona era muy bajas la aldea había decidido separarse un poco más de la carretera y adentrarse a un propio territorio.
—Sakoto ¿Cuál es tu flor favorita?
—El cerezo ¿No crees que es hermoso?
—Creo que si, ¿Quieres ir al lago otra vez o …? ¿prefieres ir al festival en Tanzaku para el festival?
Estaban mirando las estrellas juntos, era un paisaje indescriptiblemente hermoso.
—¿Podemos ir? Yo… Tu padre diría que no, no nos dejarían ir.
—¿Y por qué le preguntarías? No hay infracción si no hay imposición.
La joven abrió los ojos —Hirashi no creo que debamos…
—Vayamos, sé que te gustaría Sakoto-Chan, yo quiero regalarte esto… por una vez yo…
—Hirashi-sama solo soy una curandera de la segunda rama familiar, ni siquiera pertenezco al clan soy una acogida, usted debe casarse con una joven noble que los ancianos aprueben.
Noto que los cabellos oscuros se alineaban hacia adelante — tienes razón, perdona mi insensatez no era mi intención sonar tan … Irreflexivo — el tono de voz era frío, casi indiferente la joven no podía ver su rostro entre la oscuridad acompañada con la capa de cabellos que le impedía ver su cara, pero entendió que le lastimó.
—Joven maestro, disculpe— la figura se levantó inesperadamente interrumpiendo — es muy tarde, iré a mi habitación — el chico hizo un ademán de despedida — me despido, que tenga un buen descanso Sakoto.
Le vio bajar ágilmente del cobertizo, pero algo en el pecho de la joven le oprimió —Joven maestro —lamentó mientras unas lágrimas caían de su rostro.
Se levantó de golpe con su corazón latiendo tan fuerte que casi saldría de su pecho, estaba sudada, pero feliz ¿Sakoto ese era su verdadero nombre? De alguna manera sentía que esos recuerdos eran recientes, pero estaba feliz porque se dejó caer en el futón, primera vez tenía un recuerdo tan largo, pero ¿Por qué era tan diferente de los primeros? Suspiro, hoy tenía que avanzar en la construcción de la cabaña, había hecho exitosamente las paredes había sido todo un reto pero, ya que consiguió varias láminas gruesas de madera obsequiadas por los aldeanos en forma de pago por sus servicios, contenta se levantó se aseguró de estar bien vestida e inició sus actividades con cierta sensación de logro, ajena a la vigilancia atentamente sigilosa desde lo alto de los árboles que seguía cada uno de sus movimientos, ni lenta ni perezosa siguió organizando las tablas siguiéndole del boceto que dibujó en un pergamino para mayor guía, él miraba dudoso de lo que hacía sin embargo, llevaba días vigilándola era un milagro no haberla detectado aún, admitiendo que la chica siempre mantenía un nivel de energía constante, lo cual le ayudaba a su camuflaje dentro de la cascada por lo tanto nunca sería vista de primera pasada, sin darse cuenta frunció el ceño curioso mientras se inclinaba tratando de ver que tanto analizaba y escribía improvisadamente lo cual indicaba que había sido educada, apretó su mano en la corteza del árbol. ¿Por qué alguien estudiado viviría en el medio de la nada? Sus sospechas crecían a la par de su curiosidad, parecía incluso calcular medidas y hacer análisis del improvisado techo.
Estaba sacando conclusiones precipitadas, pero solo un señorío tendría tal educación ella parecía incluso buena en lo que hacía, ya que la bases de la cabaña estaban bien asentadas y formadas, al parecer el espacio solo tendría un ambiente, pero bastante amplio, incluso daba buenos acabados con piedras y tierra para mayor contacto, parecía tan dedicada en la simpleza de la actividad que lucía extenso entre acabados y medidas, a veces se encontraba deshaciendo tramos por malos cálculos en las tomas, finalmente tumbaba el trabajo mal hecho y volvía a la carga al parecer molesta consigo misma mientras hacía mohín o murmura molesta esto le resultaba divertido y en más de una ocasión se descubre a sí mismo sonriendo de la escena.
Hoy finiquitaría el techo ya a estas alturas estaba debatido entre bajar y ayudarla o no hacerlo, después de todo podría asustarla las ayudas así eran malinterpretadas sobre todo viniendo de hombre desconocido como él, el sabor amargo se asentó en su boca, para él sería tan fácil hacer una casa quizás de dos ambientes amplia y cálida, una chimenea para el invierno algunos muebles una cocina y un baño. Apretó los puños, mientras quitaba su mirada de ella al recordar sus hermosos pezones rosados, se maldijo así mismo por ser un pervertido, pero él era un sediento en medio del desierto y ella era como un oasis de agua dulce, hace ya casi tres días vino agobiado de tantos deberes tratando de buscar un poco de paz en lo que ahora era su actividad favorita espiar a una joven desconocida, cuando por fin la divisó estaba en el río sentado en una piedra con telas arrumadas en sus caderas mientras usaba un cuenco de madera para recoger el agua, para su infierno personal ella frotaba jabones y lociones de aceites con tanta sensualidad, tenía un par de pecho lleno al parecer turgente y muy pálidos adornados de un par de pezones tan pequeños, su cintura estrecha le abría paso a unas amplias caderas que eran abrazadas por sus largas hebras rosadas oscuras por el agua, su corazón parecía querer salir de su pecho aunque tan pronto como la vio el mismo se obligó a girarse y mirar la copa del árbol manteniendo en su mente ese maravilloso recuerdo sus mejillas ardían trago, esa escandalosa imagen la guardaría siempre, pero tan rápido como vino la felicidad un sentimiento se asentó lleno de ira en su vientre. Celos.
¿Acaso no tenía vergüenza? Alguien podría verla en … Tales paños menores ¿Piensa que no hay hombres o bandidos que puedan aprovecharse de ella? ¿Qué podían verla? Se tensó, ¿Acaso quieren que la vieran? ¿Qué se enamoren de ella? ¿Qué quedó tan prendado como él se estaba sintiendo de ella? Apretó la mandíbula, las mujeres debían bañarse en cuartos protegidos de miradas maliciosas como… La de él. Casi reprimió las ganas de tomarla del brazo y darle un buen sermón del decoro, si quería bañarse en el río debía estar vestida o… nadar en lo profundo del río donde nadie vería su hermoso cuerpo. Avergonzado de sí mismo, apretó sus palmas contra su rostro auto reprochándose a sí mismo, quería culparla de su deseo, de sus instintos, ella debía esconderse bajo su ropa para no provocarle, riéndose de sí cruzando los brazos. Ni que se ocultara bajo mil ropajes, escondiera su rostro podía evitar provocarle ya él le deseaba, él debía controlar sus deseos pecaminosos y mente por su propia voluntad, trago sintiendo seca su garganta qué fácil era culparla.
Él se controlaría y controlaría cualquier anomalía que se presentara si eso haría, vigilará que ningún hombre estuviera cerca, se relajó. Se encargaría que nadie la molestara, sin embargo casi estuvo tentado a pedirle que le avisara sobre sus baños para el venir a cumplir sus deberes o que aceptara hacerle un baño donde ella estaría más protegida de cualquier hombre… menos de él.
Porque él ya la había visto y no escaparía de ella y esperaría… que ella tampoco de él. Ahora en el presente su… Misión autoimpuesta de investigar un peligro posible, se había vuelto un interés personal, ella era tan bonita… tan única, ¿Cabello rosa? No había podido ver bien sus ojos, pero parecían claros, pero estaba tan confundido, ella le confundía tanto.
Una contradicción. Una curiosidad. Un extraño interés. Pero sobre todo una mujer tan atrayente. Y él era un hombre sencillo.
Aquí dejo el segundo capítulo, espero que les guste. Feliz viernes xoxoxox
