N/A: No tengo idea de como salió esta idea, simplemente se escribió jaja en fin, ¡Disfruten!
Los ojos azulados del colorín no podían despegarse de la escena, ni estaba del todo seguro como es que se había desencadenado todo aquello… todo había sucedido demasiado rápido para su gusto, sabía que Hawkins era un sádico, pero jamas lo había visto en acción, al menos no tan de cerca como lo estaba observando en ese momento.
La sangre, el sonido de las cadenas, de los latigazos, los gritos, lo peor de todo… era que ambos parecían disfrutarlo, tanto el prisionero como su captor, él era el único… incómodo con toda la situación. Se removió un poco en su lugar sin hacer ruido alguno.
Quería creer que eran ideas suyas, pero… parecía que entre ellos dos había pasado algo, algo mucho más allá de un simple enfrentamiento entre dos piratas. Tragó saliva al pensar en aquello frunciendo el ceño. Se sentía un poco… ¿celoso? Se dedicó a mirar las expresiones en el rostro del Mago, se veía que disfrutaba de todo aquello, sobre todo cuando le sacaba sonoros gritos de dolor a su presa.
-Empieza a hablar.
Exigió el rubio con una sonrisa de oreja a oreja, bastante macabra, sus ojos granates brillaban con emoción.
El prisionero escupió sangre viéndole con una mirada entrecerrada jadeando notoriamente, para sonreír con malicia sin quitarle los ojos de encima a Basil. Apretó sus puños, los cuales estaban suspendidos en el aire, sujetados por las esposas de Roca de Mar.
-¿Eso es todo lo que tienes?, Hazlo peor.
Desafío observando con intensidad al rostro de Hawkins, quien chasqueo la lengua, haciendo una ligera mueca de disgusto y luego volvió a sonreír como si nada hubiera cambiado.
-Si eso deseas.
Dicho esa frase hizo uso de su habilidad, para rápidamente lanzar varios clavos a las piernas del moreno, quien se mordió el labio inferior con brusquedad acallando los sonidos, tanta fue la fuerza que usó que se rompió este, dejando que un hilillo de sangre resbalara, viéndole de manera desafiante. El dolor punzante era demasiado, removiéndose por las intensas sensaciones.
-¡Joder…!, ¡hijo de puta!
Escupió sintiendo la enorme necesidad de querer quitarse los clavos de la piel, obviamente… eso no sería posible en ese momento. Estaba claro que no le rompería por nada del mundo, al menos no con ese tipo de tortura.
Hawkins se estremeció muy apenas del placer de verlo herido y sometido de esa forma, jamás pensó que algo de esa índole le pondría tanto. Quizás porque se trataba del Cirujano de la Muerte, eso lo hacía más emocionante.
Se acercó rápidamente hacia este tomándole bruscamente de los negros y cortos cabellos obligándole a verle a su rostro, Basil estuvo a nada de saborear la sangre que escapaba de su labio inferior con tantas ganas.
-Mocoso insolente, necesitas modales.
Drake desvió la mirada solo por unos momentos cruzándose de brazos, estaba apoyado en la pared de la sala. Carraspeo muy suavemente tratando de llamar la atención de su compañero, sin éxito alguno. Hawkins estaba muy concentrado en su tarea de hacer cantar a su presa.
-No te dirá nada, Hawkins.
Dijo con un tono de voz firme viendo ahora la espalda del rubio, quien le miró de reojo por sobre el hombro sin dignarse a girarse. Volvió su mirada hacia el prisionero quien solo le miraba jadeando suavemente con el ceño fruncido aunque tenía una sonrisa arrogante marcada en sus labios. Como dándole la razón al colorín.
-Terminaras desgastándote tu, quizás podrías intentarlo más tarde.
Sugirió el mayor sin atreverse a mover un músculo de su lugar, observando con atención los movimientos del Mago.
-No, tengo otra idea en mente. Una aún más… divertida.
Respondió con la voz ronca el rubio, sin apartar la mirada de los ojos grises del cirujano, quien parpadeo con cierta incredulidad estremeciéndose notoriamente al intuir lo que estaba pasando por la cabeza del mayor.
Los ojos grises miraron fugazmente a los azulados de Drake, y abrió sus ojos de la sorpresa cuando sintió la lengua de Hawkins seguir el camino de su sangre hasta llegar a sus labios.
Los ojos granates del Mago se veían decididos, se notaba que se no echaría para atrás en su decisión. Antes de que alguno de los presentes fuera a decir algo terminó uniendo sus labios con los del cirujano, quien de primeras se quedó de piedra al igual que el colorín. Y luego correspondió, para mayor sorpresa del pobre hombre reptil. Basil mordió bruscamente el labio inferior del cirujano para hacerle separar estos y colar su lengua en la cavidad ajena, logrando un beso errático y hasta algo frenético.
Drake estaba incrédulo y estupefacto, hasta se había olvidado de respirar, viendo la escena sin poder creérselo, jamás creyó que su compañero estaba interesado en ese maldito pirata.
Cuando Hawkins se separó de los labios de Law, un fino hilillo de saliva seguía uniendo sus bocas.
-Sabía que te gustaban estas cosas.
Le susurro al menor.
-Tu también… lo estás disfrutando.
Respondió en un hilo de voz Trafalgar viendo fijamente al rostro de Basil. Al parecer las sospechas del colorín eran ciertas, algo había pasado entre ellos dos, o quizás… algo todavía estaba ahí. Nunca lo sabría, era mejor no preguntar.
-Aún así… no me sacaras nada, Basil-ya.
Respondió con un tono firme jadeando suavemente, tanto por el dolor como por la repentina excitación que estaba recorriendo cada fibra de su ser.
-Eso ya lo veremos, Trafalgar.
Susurro Hawkins con una sonrisa que podría hacer temblar a cualquiera que la viera, más Law seguía igual de calmado, apesar de sus circunstancias. Se veía que no le tenía miedo en lo más mínimo, aunque esté fuera capaz de romperle en mil pedazos, no le sacaría nada de información.
Cuando el cuerpo de Drake finalmente recobró el sentido, desvió la mirada hacia el suelo hundido en sus pensamientos. Qué estupidez, y él estaba sintiendo cosas por el Mago, vaya tontería… sabía que no debía bajar la guardia, después de todo… pero no pudo evitar agarrarle "cariño" a su compañero en esa isla. Ahora tendría que distraer su mente con alguien más, después de todo… aunque tratará de negarlo, la escena le había hecho sentir cosquilleos.
Tanto de los buenos como de los malos, soltó un suave gruñido de manera inconsciente.
-Te daré privacidad.
Fue lo único que salió de la boca del miembro de los Tobiroppo, caminando de manera lo más tranquila posible hacia la salida de la celda, cerrando la puerta tras de si. Se apoyo por unos momentos en esta con la mente bastante nublada, no estaba muy seguro de a donde ir, pero sí que debía distraer su mente un poco, quizás era buen momento para su informe.
Frunció el ceño cerrando los ojos, inhalo profundamente, manteniendo la respiración por varios segundos y luego exhalo, comenzando a alejarse a paso lento pero seguro.
Se metería en una de las celdas más alejadas del lugar, donde sabría que no habría nadie más que el, lo que menos necesitaba en ese momento era que alguien escuchara su conversación. Aunque dudaba que eso fuera a pasar, Hawkins estaría muy entretenido por bastante tiempo con Law, y no había nadie más que ellos en ese lugar. Solo los dos eran los encargados de interrogar al intruso.
No pudo evitar fruncir aún más las cejas al pensar en aquello, ¿por qué se sentía celoso?, ¿tanto apego le tenía al Mago…? No, no debía ser eso… no le encontraba motivo lógico alguno. Si debía de fijarse en alguien alguna vez… podría ser en alguien que quizás comparta sus ideales. Si es que existiría dicha persona… en alguna parte del mundo.
Soñar no cuesta nada, dicen.
Cuando estuvo en una de las celdas más alejadas de todo, se relajó un poco, y buscó el pequeño caracol entre sus ropas, ni si quiera se oían los gritos del cirujano, así que supuso que estaba bastante lejos o que Hawkins estaba haciendo algo más.
Negó con la cabeza soltando un pesado suspiro al mismo tiempo que tomaba asiento muy silenciosamente en una silla y sin darle más vueltas al asunto comenzó a llamar, si algo llegaba a pasar simplemente cortaría la conexión. Estuvo esperando casi un minuto entero, le pareció algo extraño, el menor siempre respondía a los segundos la llamada.
Mientras pensaba en eso pudo sentir el sonido de alguien respondiendo.
-¿Si…?
Era Coby, pero se oía algo… extraño. Como si hablar le estuviera costando trabajo, ¿quizás habría estado durmiendo?
-Soy yo.
Respondió con un tono calmado el colorín quedando totalmente expectante a la respuesta del otro lado del caracol, con el ceño fruncido.
-¡Drake-san…!
El pobre de Coby tuvo que cubrir su boca por unos segundos con su mano libre, apesar de que se encontraba solo en una habitación, la cual se encontraba cerrada con seguro, por motivos... personales. Tragó saliva sintiéndose aún más nervioso de lo que había estado momentos antes.
No podía pensar en nada que decir hasta que se percató que el mayor estaba esperando la contraseña para continuar.
-"Mar".
Dijo con un suave tono tembloroso, aunque hacía lo imposible por disimularlo, esperaba que el otro no fuera a darse cuenta de su estado.
-"Niebla".
Respondió el mayor parpadeando un par de veces con cierta incredulidad, esperaba haber escuchado mal, pero estaba casi 100% seguro de que el Marine estaba… con ciertas dificultades.
-¿Qué pasa?
Pudo oír como el menor contenía un chillido de sorpresa, ya se lo imaginaba todo errático corriendo por el lugar tratando de ocultar… lo que sea que tuviera como problema. Cerró los ojos suspirando un poco al oír solo una suave respiración nerviosa como respuesta.
-¿Te llamo en otro momento…?
Pregunto sin rodeos.
-¡N-no!, puedo informar los últimos… acontecimientos.
Drake alzó una ceja no muy convencido de aquello, así que se atrevió a indagar un poco. Solamente para distraerse de lo que estaba sucediendo en la otra celda,
-¿Qué te ha sucedido?, ¿comiste o bebiste algo que te ha alterado?
Suspiro suavemente, para luego escuchar como el otro marine carraspeaba un poco antes de responder, seguro le había sorprendido que se diera cuenta tan rápido de su estado.
-¿C-cómo?
-No es difícil de descifrar la verdad, además… soy mayor que tú. Tengo experiencia.
Dijo con sinceridad encoguiendose de hombros de manera instintiva, como si estuviera frente al menor charlando sin dejar de ver las expresiones del pequeño caracol, quien tenía las mejillas tan rosadas como el mismo cabello de Coby.
-U-una abuelita me dio algo… como agradecimiento por ayudarla, ¡jamás pensé que sería esto!
Admitió totalmente avergonzado sonrojándose aún más el pobre Marine.
-¡Pensé que era algo inofensivo, como una bebida o algo por el estilo!
Dijo en un susurro, aunque se notaba estaba bastante exaltado y nervioso, Drake pudo jurar que casi lo oyó lloriquear de frustración. Se quedó en silencio por unos segundos, como buscando alguna solución en su mente.
-¡Me he duchado como tres veces con agua fría y no se baja!
No tenía idea porque le contaba esas cosas, quizás porque al ser ambos hombres y tener cierta confidencialidad, se le hacía más fácil que ir corriendo con Helmeppo para que le ayudara con su problema, sin mencionar además… que Drake jamás se burlaría de él. O eso quería creer.
El mayor no sabía si reír o preocuparse por el tono del pobre Coby, se notaba que nunca había tomado drogas de ese estilo. Así que mantuvo la calma que le hacía falta al menor.
-Lamento informarte… que para que el efecto pase, debes dejarte llevar.
Se pudo escuchar un claro sonido estrangulado de sorpresa al otro lado del caracol.
-¿Se refiere a…?
-Si, lo que estás pensando.
Ambos se quedaron en un incómodo silencio que fue más largo de lo esperado, pero ninguno de los dos cortaba la llamada, lo cual se le hizo muy curioso al colorín, pensando que el menor daría por terminada la conversación luego de aquella frase. Tragó saliva muy disimuladamente, no se atrevía a mover ni una parte de su cuerpo, bastante concentrado estaba en la irregular respiración del menor, se oía tan tentador… provocándole cosquilleos nada inocentes por su vientre y entrepierna, avergonzándose a sí mismo por eso, aunque supo ocultarlo perfectamente.
No por nada era un doble agente. Los años de entrenamiento de algo debían servir, ¿no es así? Sentía como su mente se iba nublando poco a poco gracias a sus sucios pensamientos, excusándose que de aquella manera aliviaría al Marine.
Sabía que estaba a punto de cruzar una línea muy delgada y peligrosa, sin embargo… en ese preciso momento, no le importaba en lo más mínimo las consecuencias.
-Coby, quiero que te toques para mí.
Una exhalación ahogada fue lo único que se pudo escuchar, el caracol tenía los ojos muy abiertos con un fuerte tono carmesí en sus mejillas. El mayor se preguntó mentalmente si obedecería o está vez, si terminaría la llamada. Pues era una petición muy repentina y bastante atrevida para venir de alguien como… él.
Coby separó los labios para responder algo, pero nada salió de su boca por unos cuantos segundos.
-¿Cree que sea buena idea…?
Pregunto con un tono tembloroso el Marine. Una ligera sonrisa se formo en los labios del mayor, antes de responder.
-¿Tengo tu consentimiento?
Pudo escuchar cómo el menor tragaba saliva ruidosamente, claramente nervioso.
-¿Confías en mí?
Coby dudo un par de segundos, como mucho, antes de responder con seguridad.
-Si.
-¿Si, qué?
-Tiene mi consentimiento, y por supuesto que confío en usted… Capitán.
Eso fue todo lo que necesitaba oír el mayor para continuar con dicha conversación. Pero antes de cualquier cosa, necesitaba quitarse una duda.
-¿Dónde estás en este momento?
Pregunto con un tono suave aunque bastante ronco, se notaba que estaba un poco ansioso, con el corazón latiendo muy fuerte en su pecho. Temía que el menor fuera capaz de escucharlo a través del caracol.
Coby tartamudeó un poco antes de poder responder correctamente.
-Estoy… en un hotel, creí que no era conveniente volver a la nave… así.
"Excelente" pensó sin decirlo en voz alta el colorín sonriendo un poco más. Sus ojos azulados miraron solo por preocupación hacia todos lados en su lugar, asegurándose que nadie estaba escuchándole. Luego carraspeo un poco paga aclarar su garganta antes de continuar.
Se relamió los labios lentamente analizando rápidamente las opciones.
-Cierra las cortinas y recuéstate en la cama.
-S-si.
Al estar ambos en silencio, pudo escuchar con claridad como el menor obedecía, oyéndose el sonido de la tela cerrándose para segundos después oír el sonido de un cuerpo cayendo suavemente en la cama. Drake se mordió muy suavemente el labio inferior ahogando un suave suspiro en su garganta.
-¿Te parece bien que te guíe?
Pregunto muy caballerosamente, imaginando que el joven Marine no sabría bien qué hacer o qué decir. Tampoco era como si él fuera experto en el tema, pero estaba seguro que algo podrían hacer. Después de todo, solo tienen que desinhibirse y dejarse llevar, ¿no? O al menos, eso era lo que había escuchado alguna vez a unos compañeros que si habían tenido este tipo de experiencias.
Drake al igual que Coby, nunca había hecho algo de este estilo. Pero jamás lo admitiría en voz alta.
-P-por favor.
-No estés tan nervioso, relájate.
Le susurro con un tono de voz cargado de deseo, apenas audible soltando un suave y largo suspiro al mismo tiempo que cerraba sus ojos tratando de imaginarse al menor encima de la cama.
-¿Qué traes puesto…?
-Solo… mi ropa interior y los pantalones…
Drake abrió los ojos y parpadeo con cierta incredulidad, aunque tenía sentido si le había dicho que se había bañado como tres veces, sonrió con cierta coquetería. Sintió el fuerte mariposeo en su vientre agitándose cada vez más notoriamente. Se sentía como si estuviera a punto de hacer algo prohibido, y lo peor era que le estaba gustando.
Se imaginó al pelirosa con el rostro encendido y sudoroso tocándose a sí mismo, jadeando y gimiendo su nombre una y otra vez, con los ojos lacrimógenos, su respiración agitada, suplicando. Ahogo como pudo un gruñido cargado de deseo de solo pensarlo, no quería emocionarse antes de tiempo.
-Concéntrate en mi voz…
Ordenó el mayor con un tono profundo y sensual, apenas conteniendo las ganas que tenía de oírlo gritar de placer.
Algo dentro del cuerpo y mente de Coby pareció encenderse de una manera que nunca había sentido, debía haber sido el tono usado o la forma en que lo dijo, que su única respuesta fue un bajo tarareo seguido de un jadeo. Eso había sido demasiado sexy.
-Quiero que comiences acariciando desde tus labios… y lentamente… bajes por tu cuello hacia tu pecho.
Un zumbido tembloroso se escuchó de respuesta, obedeciendo enseguida a la petición del mayor, paseando muy lentamente las yemas de sus dedos sobre sus labios, sosteniendo con firmeza el DenDenMushi a su lado, soltó un débil suspiro, bajando con su mano libre por su cuello acariciando cuidadosamente, imaginado que esa mano era la de Drake. Ese pensamiento hizo que su polla se contrajera de emoción debajo de su tela, excitándose aún más.
No se había percatado de cuanto le calentaba la idea de que Drake estuviera tocándole.
Se mordió bruscamente el labio inferior, pero no lo suficiente como para hacerse daño. Solamente para acallar un poco los vergonzosos sonidos que deseaban escapar de su boca. Estaba fuertemente sonrojado jadeando notoriamente, y lo peor, pensó Coby que todavía no se hacía nada y ya estaba casi al límite.
Separó las piernas de manera inconsciente, apoyando su cabeza en la almohada, su respiración se agitaba cada vez más, mientras su mano se paseaba sensualmente por su propio pecho, rozando muy apenas sus botones de carne.
Sin que el mayor se lo ordenara él mismo apretó su pezon, soltando un muy débil gemido. Eso se había sentido bien, demasiado.
Ese delicioso sonido viajó directo a la polla de Drake, que palpitó de emoción, nublando sus ojos azulados con lujuria y también su juicio, soltando un notorio suspiro complacido. Se mordió muy suavemente el costado de su labio inferior escuchando atentamente cada débil sonido que el menor hacía, aunque notaba que estaba conteniéndose un poco.
-Sigue tocándote… lo estás haciendo bien.
Le alentó el mayor en un susurro, con una mirada entrecerrada, en ese momento se arrepentía tanto de usar ropa tan ajustada, ya le estaba doliendo la entrepierna, pero no quería tocarse. No aún. Sentía que era muy pronto, necesitaba deleitarse más con los ruidos del menor.
Coby obedeció luego de juguetear unos momentos en sus pezones, dejándolos bastante duros, para deslizar su mano por su abdomen hasta llegar al cierre de su pantalón, el cual abrió muy lentamente, bajándolo solo lo suficiente con su ropa interior, liberando su dureza, la cual ya tenía unas fugas de preseminal.
-Estoy muy mojado…
Dijo sin pensar con un tono bastante sumiso, Drake jadeo en respuesta, separando las piernas mientras esbozaba una ligera sonrisa en la comisura de sus labios, que le mencionara ese detalle había sido bastante… agradable y cachondo al mismo tiempo.
-Mastúrbate, imagina que soy yo… acariciándote.
Susurro con la voz notoriamente excitada, sin saber que Coby ya estaba pensando sus manos recorriendo su cuerpo, haciéndole todo tipo de cosas indecentes.
El joven Marine hizo caso tocándose desde la base de su hombría hasta la húmeda punta, para luego bajar nuevamente y empuñar su mano alrededor de su longitud, subiendo y bajando su mano a un ritmo lento pero firme. Se notaba como la respiración del menor se aceleraba cada vez más, y eso que estaba manteniendo un ritmo bastante suave, tenía la mirada perdida en el techo de la habitación, sin darse cuenta se estaba relajando cada vez más, aunque aún no dejaba salir del todo sus sonidos, le daba bastante vergüenza, jamás alguien le había oído en esa situación.
Drake gruño apenas audible de manera casi animal haciendo estremecer al menor en reacción seguido de un débil gemido de sorpresa, el mayor se encontraba acariciando su propia hombría atrapada en las ropas, muy lentamente sobre la tela, masajeando y apretando muy apenas la zona.
-No te contengas, déjame oírte…
Exigió el colorín con un tono de voz demandante y sensual al mismo tiempo, soltando un pesado suspiro, dejándole oír que él también estaba muy alterado a esas alturas. Seguramente ya no pensaba con claridad en absoluto… sus dientes ya se habían transformado, paseaba lentamente la punta de su lengua por los filosos colmillos superiores, jadeando, soltando suaves y candentes exhalaciones.
Era un milagro que pudiera contener la transformación, ya que a veces el instinto animal era muy fuerte. Una pequeña desventaja de los usuarios tipo Zoan, únicamente se mantenía bajo control porque sabía que no debía atraer la atención por nada del mundo, no si quería seguir disfrutando de aquella… platica, en secreto. Debía estar alerta a cualquier sonido externo a la llamada.
Coby se había sorprendido bastante por el gruñido, era primera vez que lo escuchaba hacer esa clase de sonidos. Se había detenido más de la sorpresa que del susto o incomodidad, tenía sus ojos muy abiertos y sonrió sin poder evitarlo. Conteniendo muy apenas una risa nerviosa en su garganta.
-Drake-san…
Le llamó con un tono de voz suave lleno de cariño y deseo, cerrando sus ojos, retomando el ritmo que había tenido segundos antes sobre su propia dureza, volviendo a sentir el notorio calor recorriendo todo su cuerpo, esta vez hacia lo posible por no acallar los sonidos (por más vergonzoso que fuera), haciendo los movimientos de su mano un poco más rápido que antes.
Un sonoro gemido escapó de los labios del menor, el cual no contuvo para mayor placer del colorín, movía de manera inconsciente sus caderas de forma bastante suave contra su puño, contrario a los movimientos de su mano.
-Llámame "Drake".
Pidió débilmente con la voz ronca el mayor, cerrando sus ojos por unos segundos, poniendo total atención a los gemidos y jadeos del joven Marine. Sentía un fuerte calor en sus mejillas, imaginando que estaba sonrojado; tanto de la excitación como de la vergüenza, aunque estaba seguro que era más calentura que otra cosa. Avergonzado estaría una vez que terminaran con todo eso.
Coby no se hizo de rogar, dejando salir poco a poco sus gemidos, manteniendo el ritmo en su verga, no pudo evitar sonrojarse aún más al oír las obscenidades que el mayor le iba diciendo a medida que agarraban mayor confianza, cada vez le hacía más ilusión imaginarse frente a este, y sentir todo lo que el mayor le iba relatando, necesitaba ser tocado por él, lo anhelaba en verdad. Drake le susurraba de manera bastante coqueta y atrevida, como besaría su cuello mientras sus manos se pasearían con lentitud por su pecho hasta bajar a su entrepierna, contándole detalle a detalle, percatándose que eso excitaba más al menor. Terminó quitándose el guante de su mano libre con ayuda de sus dientes, sin romperlo, para luego bajar el cierre de su ajustado pantalón de cuero, liberando por fin su dureza que pedía a gritos ser atendida.
Comenzando a masturbarse de manera lenta, concentrándose en los deliciosos sonidos de Coby, eso solo lo alentaba a seguir aumentando rápidamente los movimientos de su mano, no recordaba haberse sentido así de caliente alguna vez. Tal vez porque hacía bastante que no se auto complacía de esa forma, o eso quería creer.
Podía imaginar el cuerpo del menor perlado en sudor, con la respiración bastante agitada debajo de su cuerpo, al mismo tiempo que sus dígitos lo preparaban con gran habilidad, tocando ese punto que sabría que volvería loco de placer al joven Marine. Gruño de manera inconsciente sin poder evitarlo, ganándose un candente gemido como respuesta de Coby.
-¡Drake…!, ¡Estoy cerca…!, ¡Mgh!
Gimoteo con debilidad en un hilo de voz, dejándole en claro que no aguantaría mucho tiempo más, su clímax estaba por llegar.
-¡Hazlo más rápido…!
Demando el mayor haciendo lo mismo, jadeaba y gruñía muy suavemente tratando de no ser escandaloso, frunció el ceño notoriamente, trataría de sincronizar su orgasmo con el de Coby, solo por el mero placer de hacerlo. Aumentó lo más que pudo la velocidad de su mano y cerró los ojos enfocándose en su tarea sin dejar de oír al joven Marine.
Escuchaba con claridad la irregular respiración del menor, y los gemidos descontrolados de Coby, que para su mayor sorpresa, le pusieron más cachondo de lo que ya estaba, acercándole peligrosamente a su clímax.
-¡Ahh…!
El menor terminó corriéndose de manera abundante en su mano, manchando parte de su abdomen, sintiéndose bastante mareado y aliviado al mismo tiempo, había sido más intenso de lo que alguna vez habría imaginado, tenía una sonrisa boba en su rostro. Apenas si procesaba todo lo que había pasado, estaba en las nubes… literalmente.
Drake aguantó un minuto más que el menor, y terminó liberando su esencia en su mano, manchando además su abdomen y parte de su pecho, había sido bastante… más de lo que hubiera esperado, ya después vería cómo limpiarse, esperando no haber manchado su chaqueta. Se mordió el labio inferior con brusquedad acallando cualquier sonido que quisiera escapar de su garganta, cerró por unos segundos los ojos mientras calmaba su agitaba respiración. Podía escuchar claramente como Coby había quedado hecho un lío igual que el, su respiración lo delataba.
Estuvieron un par de minutos tratando de regularizar sus respiraciones en silencio que ninguno de los dos se atrevía a romper, probablemente por vergüenza.
Finalmente el mayor decidió ser el primero en hablar.
-Espero haberte ayudado… no le digas a nadie sobre esto.
Logró decir con un tono de voz más calmado y sereno, para luego carraspear mientras desviaba la mirada.
Pudo escuchar una muy suave y dulce risa de parte del joven Marine, la cual se le hizo bastante tierna. Parpadeo un par de veces quedándose en silencio esperando su respuesta.
-No diré una palabra.
Drake suspiró pesadamente cerrando sus ojos azulados, relajándose ante la respuesta del menor, sonrió muy apenas, sabía que Coby era alguien de fiar después de todo. Nada más estaba siendo cauteloso.
-Drake-san… Gracias…
El mayor no supo muy bien cómo interpretar aquello, así que simplemente respondió.
-Te volveré a llamar pronto… cuídate.
Cuando dio por finalizada la conversación se quedó por varios minutos observando el pequeño caracol dormido, tragó saliva ruidosamente, sintiendo los nervios y el pánico apoderarse de su ser, aunque hizo lo posible por mostrarse calmado, guardó como pudo el objeto entre su ropa, agradeciendo mentalmente que esta no estuviera manchada.
Lo que menos necesitaba era que Basil se diera cuenta de lo que había hecho.
Se puso de pie para disponerse a buscar algún pañuelo o algo que le pudiera servir para limpiarse. Estaba sonrojado hasta las orejas de la vergüenza, ahora no sabía con qué cara miraría a Coby cuando volvieran a verse.
Si es que se volvían a encontrar.
Negó con la cabeza mientras limpiaba su pecho primero con un paño limpio, luego su polla y por último la mano manchada murmurando algunos improperios de paso. Estaba muy seguro de que volverían a encontrarse… más pronto de lo esperado. Ese pensamiento le hizo sentir una oleada de emoción, sonrió de un poco más, para terminar de colocarse nuevamente su guante en su lugar y arreglar sus pantalones. Le dio un último vistazo rápido al lugar, confirmando que nadie más había estado ahí con él, y sin decir ni una sola palabra salió.
Después de todo… todavía tenían a un prisionero que interrogar; si es que Hawkins no le había sacado nada de información.
N/A: Nada que decir, solo que Coby es muy tierno jaja ¡Gracias por leer! :3
