Siempre he dicho que Aomine es el conejillo de indias para los "experimentos" de Momoi. Aquí una muestra de dichos experimentos.


"No hay peor ciego que aquel que no quiere ver lo obvio. Aomine Daiki entraba en esa categoría, afortunadamente contaban con el ingenio e inteligencia de Momoi Satsuki. Y Sakurai Ryou solo se dejaría llevar por su inexperto corazón".


Extrañamente ese día el actual capitán del equipo, Wakamatsu Kosuke, no había gritado o en el peor de los casos, maldecido al propio Aomine que para sorpresa del todo el equipo había ido a los dos entrenamientos de ese día.

Un milagro, diría en su momento Susa Yoshinori. Y Wakamatsu no era un chico de fe, un milagro era difícil de demostrar, pero definitivamente la presencia de Aomine ese día era algo digno de recordar y admirar.

Aunque estaba seguro que su "milagro" se terminaría al otro día.

Vaya decepción.

Los vestidores de hombres estaban semi vacíos. Los únicos que quedaban eran Aomine, Wakamatsu y para sorpresa de Kosuke, Sakurai Ryou. El estudiante de tercer año alzo la ceja intrigado, ese día tampoco Aomine había "hostigado" a Sakurai con su comida o molestándolo con comentarios fuera de lugar. Kosuke suspiro, el castaño era lo más cercano a un amigo que tenía luego de la salida de Imayoshi y Susa, le preocupaba como a todos los que conocían a Sakurai. Pero ese año ha sabido evolucionar para bien propio.

Aun así no dejaría que Aomine molestara a Sakurai si él estaba ahí.

Hablando del diablo, Daiki se mantenía callado, completamente perdido en sus pensamientos pero viendo de reojo a Ryou quien contrario a sus otros dos compañeros de equipo terminaba de guardar sus pertenencias en su mochila así como lo utilizado en el día para la comida del equipo y el propio Aomine. El moreno bebió un trago de su botella de agua sin despegar la mirada de Sakurai.

Kosuke suspiro, era claro que Aomine quería mencionar algo a Ryou pero no se animaba (o no tenía el valor, quizá) de hablarlo con el castaño.

¿Miedo? No… Aomine es impulsivo, no miedoso.

¿Duda? Quizá…, podía verlo en sus ojos azules.

Pero nadie, incluso dios, lo tendría preparado para lo que a continuación iba a oír y presenciar.

-Aomine-san- Wakamatsu fingió demencia cuando Ryou llamo seriamente a Daiki quien por cómo le había hablado el castaño salió de sus pensamientos provocando que los ojos azules de Aomine le vieran fijamente. El castaño brinco asustado por la acción del moreno pero prefirió evitar aquel sentimiento, apretó con fuerza la correa de su mochila y volvió a hablar –quiero cortejar a Momoi-san, Aomine-san ¿alguna idea de cómo puedo hacerlo?-

Wakamatsu azoto la puerta de su casillero por lo que solto Sakurai provocando que el castaño brincara de miedo y Aomine procesara mejor lo que dijo Ryou.

-¡¿Qué?!-

-Sakurai, si querías hablar de estos temas, creo que Aomine es el menos indicado para esto-

-¡Tú no te metas, idiota!- reclamo Aomine a su capitán saliendo del shock inicial ahora tomando los brazos de un Sakurai que esperaba aquella reacción en su compañero de equipo -¿qué demonios, Ryou? ¿Por qué Satsuki?- y no yo, quiso agregar pero prefirió no hacerlo.

No quería que Wakamatsu supiera de los sentimientos que tenía por el tímido y vulnerable en ocasiones Sakurai, así como tampoco quería que supiera de un posible rechazo por parte de Ryou si es que llegaba a haberlo.

El castaño no respondió de inmediato poniendo de nervios a Aomine y llamando la curiosidad de Kosuke por el nuevo comportamiento de su amigo más cercano. Eso era bueno para Ryou, sinceramente. Pero podía notar que eso no era del agrado de Aomine.

Y no sabía si eso era bueno o malo.

-Bueno- murmuro tímidamente Ryou sin atreverse a ver a los ojos a Aomine quien solo apretaba su agarre en los brazos de Sakurai por esa acción del castaño –es decir. Momoi-san es hermosa, no hay duda de ello. Pero no es solo el físico lo que me atrajo de ella, es amable, noble, inteligente, y me ha sabido escuchar desde que nos conocimos en nuestro primer año-

-Yo también te he sabido escuchar, Ryou- aun así te fuiste a enamorar de mi mejor amiga, de nuevo, ese pensamiento invadió su mente pero de nuevo no quiso hablar.

-Es inevitable no enamorarse de Momoi-san-

Mierda, pensó Kosuke notando el estado amargo de Aomine.

Sakurai le estaba rompiendo el corazón sin siquiera saber de eso.

¿O sí?

-Yo… no puedo ayudarte con eso, Sakurai- con eso ultimo dicho Aomine soltó de su agarre a Ryou, tomo sus cosas y salió apresuradamente de los vestidores alarmando a Sakurai y dejando con más dudas que respuestas a Wakamatsu.

Okey…

-Le dije a Momoi-san que esto no iba a funcionar- de pronto la puerta de los vestidores se abrió de nuevo dejando ver a una sonriente Momoi Satsuki que, contrario a Ryou estaba complacida de lo que obtuvo de información –creo que Aomine-san me odia ahora, Momoi-san-

-Nah- le restó importancia al asunto Satsuki –Dai-chan esta loquito por ti, Ryou-chan-

-¿Momoi?- se atrevió a preguntar Kosuke, agradecía el hecho de que termino de cambiarse antes de que la chica entrara a los vestidores, se moriría de vergüenza si lo veía en paños menores -¿esta es una especie de prueba a Aomine?-

-Oh, Wakamatsu-san, no lo había notado- el rubio ceniza gruño por lo bajo por la respuesta de la chica –esto que estamos haciendo Ryou-chan y yo definirá el rumbo de la relación que tenga Dai-chan con nosotros-

-¿Relación?- era oficial, Wakamatsu no entendía nada.

-Déjenos a nosotros a cargo de esto, Wakamatsu-san. Sabemos lo que estamos haciendo- explico Satsuki con calma.

Eso espero, pensó Ryou preocupado.


Una semana había pasado de lo ocurrido en los vestidores y Aomine había "bloqueado" de su vida estudiantil a Sakurai que, viendo la negativa de Daiki de hablarle tampoco hacia el intento de acercarse al moreno. Satsuki tranquilizo a Ryou diciéndole que eso estaba dentro de sus parámetros, no tenía nada de qué preocuparse pues ella arreglaría todo en un santiamén…

Más o menos.

-Me entere que estas siendo grosero con Ryou-chan, Dai-chan- comento tranquilamente Satsuki arrodillada a un lado de su mejor amigo quien le estaba dando la espalda mientras cubría su rostro con una de sus revistas de Mai-chan.

-¿Y? no te debería importar lo que haga o no con Sakurai, Satsuki- la chica rodo los ojos, era clara la molestia de Aomine –además, tu novio sabe defenderse solo ¿no? ¿Por qué lo proteges?-

-Ryou-chan no es mi novio- solo se necesitó eso para que Aomine dejara a un lado la revista que cubría su rostro y encarara a su mejor amiga logrando que Momoi sonriera complacida –es más, dudo que lo llegue a ser. Ryou-chan es demasiado suave y adorable para mi gusto-

-Eso es cruel incluso para ti, Satsuki-

-¿Te importa ahora lo que le haga Ryou-chan, Dai-chan?- Daiki no respondió pero no es como si necesitara una respuesta Momoi –si, quizá sea cruel. Pero estoy segura que Ryou-chan conocerá a una chica que se adapte a sus necesidades, amor y cariño. Por mi lado, quizá corresponda a la confesión del chico de primer año que se me acerco después del entrenamiento de ayer- luego eso se puso de pie, sacudió sus rodillas y falda antes de agregar –te veo a la salida de clases, Dai-chan- y de un movimiento de manos se despidió de Aomine.

Mientras bajaba de la azotea Momoi sonrió complacida.

La parte tres de su infalible plan estaba lista de ser ejecutada.


Los estudiantes de primer año se asustaron enormemente cuando Aomine Daiki llego al gimnasio esa tarde hecho una bestia (en el sentido más suave de la palabra) abordando directamente a Sakurai Ryou quien estaba hablando tranquilamente con Wakamatsu y Momoi. Daiki no lo pensó dos veces y cargo sobre su hombro derecho el cuerpo de Ryou quien se mostraba confundido y asustado en partes iguales.

Momoi soltó una ligera risita al ver los pataleos del castaño para que Aomine lo bajara pero no estaba funcionando, especialmente cuando este había abandonado ya el gimnasio ignorando los gritos de Kosuke.

-Iré a vigilar a Dai-chan, Wakamatsu-san- anuncio Satsuki dejando en la banca donde estaba su mochila sus anotaciones.

-Avísame si Aomine piensa hacer alguna tontería con Sakurai- ordeno Kosuke no del todo seguro en dejar a Ryou con el volátil de Aomine.

-Así lo hare- luego la chica salió corriendo del gimnasio dándose una pequeña idea de donde podría haber secuestrado Dai-chan a Sakurai.

Y no se equivocó.

-¿Aomine-san?- llamo bajito Ryou aun confundido del porque su compañero de clase y club lo estaba viendo seriamente y con su cuerpo cubriendo el suyo, estaba asustado -¿e-es sobre Momoi-san? ¡Y-yo le juro que la protegeré con mi vida! ¡Nada ni nadie la lastimara, lo prometo! No me golpee, por favor- Ryou estuvo a dos segundos de comenzar a llorar por no tener respuesta de Aomine.

Quizá Kosuke tenía razón y no tuvo que ir directamente con Aomine, quizá Wakamatsu si era una mejor opción en estos asuntos.

Al menos eso es lo que se hacía creer para no evidenciar el plan de Momoi tan pronto.

-Eres demasiado blando, Ryou. Por eso todo el mundo se quiere aprovechar de ti- Aomine limpio con brusquedad y las palmas de sus manos las mejillas mojadas de Sakurai –por eso Satsuki no te merece, incluso yo no te merezco- sin que Ryou pudiera preverlo; sus labios fueron capturados por los labios de un desesperado Aomine que solo se encargó de empujar con suavidad el cuerpo del castaño para poder tomar como corresponde los labios de Ryou.

-A-Aomine-san- gimoteo Ryou apoyándose en el pecho de Aomine con un delgado hilo de saliva uniendo sus labios rojos, Daiki refugio el rostro de Ryou con sus manos volviendo a asaltar los labios del castaño –n-no ¿qué pasara con Momoi-san?-

-Olvídate de Satsuki- exclamo Aomine cerca del oído de un sonrojado castaño que ahora le veía a los ojos –estás conmigo ahora, Ryou- abrazo a Sakurai refugiándolo en su pecho, dándole palmaditas tranquilizadoras sobre sus cabellos castaños.

Algo en Satsuki sintió dolor por lo que dijo Daiki pero lo dejo pasar, su amigo siempre ha sido un bruto con sus palabras y acciones.

-N-no quiero, Aomine-san- Daiki le vio con el ceño fruncido pero no le importó a Ryou –quiero estar con Momoi-san- algo se rompió en el corazón de Daiki que no esperaba que el cariño de Ryou por Satsuki fuera más intenso que el suyo. Sakurai noto el estado de Aomine por sus palabras inconclusas y antes de que Daiki pudiera huir el castaño lo evito –así como también quiero estar con Aomine-san-

Entonces no era mentira los sentimientos de Ryou por ambos.

¿Ambos?

¿Enserio?

-Yo también te quiero, Ryou-chan- pronto la suave voz de Satsuki se escuchó poniendo en alerta al castaño y Aomine quien en automático abrazo el cuerpo de Sakurai ocultando sus labios en el cuello del castaño –Dai-chan-

-Es mío, Satsuki. Yo me le confesé primero-

-Y fue de mi de quien se enamoró primero Ryou-chan, Dai-chan- el moreno gruño por lo bajo sin intenciones de admitir aquella verdad salida de los labios de su mejor amiga –y no hay nada que puedas hacer al respecto-

-Por favor, no discutan- pidió Ryou aun en brazos de Aomine –Aomine-san-

-No, no te voy a dejar ir con Satsuki, Ryou-

-Lo haces por las buenas o por las malas, Ahomine- fue una advertencia clara de Momoi.

Daiki gruño por lo bajo dejando un momento a Sakurai que fue abordado con rapidez por Momoi que ahora beso los labios del castaño en un suave contacto.

Las aventuras de estos tres apenas estaban empezando.