Ryou conoce a Momoi en Teiko y Aomine tiene un nudo en la garganta al ver a su amiga en ese tiempo y todo lo que paso con ella.


Esa mañana había empezado de lo más normal. Envió su típico mensaje de texto de "Buenos días" a Ryou y Satsuki, bloqueo el celular sin esperar mucha atención si sus novios le respondían o no. Termino de arreglarse con el uniforme de Too mientras lanzaba un largo bostezo, era viernes y tenía bastante sueño.

Quizá Ryou le dé un delicioso bento en la mañana y en la tarde. Aunque deberá compartirlo con Satsuki… pero conocía a Ryou y sabía que llevaría suficiente comida para los tres.

Pronto el timbre de su casa hizo eco. Satsuki había llegado por él.

-¿Dai-chan?- Aomine por poco se atraganta con su saliva al ver a la versión de Momoi Satsuki en sus años de Teiko, primer año para ser exactos. El uniforme de Too le quedaba un poco grande, pero supone que eso estaba bien, nadie molestaría a la chica con preguntas innecesarias -no hay tiempo que perder, debemos ir a clases- expreso con rapidez la chica sacando de su casa a Aomine tirando apresuradamente de su mano apenas dándole tiempo a Daiki cerrar la puerta de su casa.

Cinco pasos después se detuvo abruptamente - ¿hacia dónde vamos, Dai-chan? -

Aomine lanzo un pequeño suspiro al mismo tiempo que una leve sonrisa se dibujaba en su rostro. Si, Satsuki seguía siendo la misma chica de siempre pese a los cuatro años que ya pasaron.


- ¿Daiki-san? - llamo Ryou a Aomine quien llego al gimnasio esa mañana con una Momoi más bajita de lo normal. Su largo cabello rosa estaba amarrado en una coleta alta y destacaba su amplio uniforme de Too. La chica se mostraba tímida, asustada en partes iguales. El escudo que había optado por usar era el brazo diestro de Aomine quien se mostraba más serio de lo normal, era comprensible, no recordaba nada de lo ocurrido cuando el volvió a ser el chico enérgico de primer año de Teiko; que ahora su amiga de la infancia pasara por lo mismo no ayudaba.

-Satsuki vino por mi como todos los días a mi casa y ya estaba así- explico Aomine viendo con el ceño fruncido a todo chico que veía más de cinco segundos a una Satsuki asustada, le sacaba más de 30 centímetros ahora a Satsuki, era comprensible porque buscaba protección con el -yo… me cuesta trabajo tratar con ella ahora, Ryou-

Sakurai asintió entendiendo la magnitud de esas palabras -es nuestra novia, Daiki-san-

-Lo se Ryou- no quería hablar de eso con Momoi presente -pero me cuesta verla así y no recordar lo que le hicimos los demás y yo a ella junto con Tetsu- explico Aomine viendo los ojos rosas de Momoi quien le abrazaba ocultando su rostro casi infantil sobre su pecho.

Ryou sonrió levemente acariciando con cuidado la mejilla de Daiki buscando darle protección y comprensión de su parte. Aun no terminaba por perdonarse por lo que paso en Teiko.

-No fue tu culpa, Daiki-san-

-Lo sé-

-Satsuki-chan lo comprende-

-También lo sé, Ryou-

-Entonces no tiene nada que temer, Daiki-san. Nuestra chica es buena, sabe leer el ambiente aun si nosotros no hablamos, tranquilo. La cuidaremos como siempre- Aomine asintió en silencio buscando más mimos y caricias de Ryou.

Pronto los ojos rosas de Momoi vieron los ojos de Sakurai y de Aomine. No comprendía muchas cosas, pero sabía que ese chico y Dai-chan eran algo, igual que ella lo era con ambos chicos.

-Te amo, Satsuki- pronto Aomine abrazo fuertemente el bajito y suave cuerpo de Momoi quien extrañada correspondió el abrazo de Daiki. El moreno se refugió en los hombros de Satsuki quien daba palmaditas en su espalda -lamento haberte lastimado, no lo merecías. Sigo diciendo que no te merezco, ni a ti ni a Ryou- atrajo también el cuerpo de Sakurai quien sonrió por las palabras de Aomine -pero seguramente sin ninguno de los dos hace mucho mi vida se hubiera vuelto un desastre, gracias por estar conmigo-

Momoi sonrió levemente consolando a Aomine -yo también te quiero, Dai-chan- vio los ojos caramelo de Sakurai y después tiro de la playera de Aomine buscando llamar su atención -es un chico lindo, Dai-chan ¿me lo prestas un ratito? -

Ryou y Daiki se rieron de las palabras de Satsuki y cada uno le dio un pequeño beso en cada una de sus mejillas.

Todo estaba bien ahora.