Umi suspiró aliviada, le acababan de notificar que Maki por fin había despertado. Así que rápidamente se dirigió a la familia Nikishino, dispuesta a dar la buena noticia.

-Oigan, Maki ya está despierta. Vemos, despierten- movía a los padres de Maki para que reaccionarán, así como le daba pequeñas palmadas a Dia, para que también despertara.

Dia se incorporó somnolienta y tallando sus ojos, parecía algo desconcertada.

-De verdad, ¿Mamá Maki despertó?- Dia preguntaba entusiasmada, despejandose de su anterior sueño.

-Así es, ven conmigo; vamos a verla y a darle una cálida bienvenida - Umi le respondía ahora a Dia, ofreciéndole su mano, mientras le dedicaba una gran sonrisa.

Los padres de Maki también se alegraron de escuchar que su hija por fin despertaba de la anestesia y al igual que Dia, se levantaron entusiasmados por el llamado de Umi.

-Vamos, ella estará feliz de verlos- Umi insentivaba una vez más, y finalmente, todos se apresuraban a ir a la habitación de la pelirroja, deseosos de verla.

Con el entusiasmo a flote, todos se dirigieron a aquella habitación que le habían indicado a la abogada y tras un breve pero esperado camino, por fin llegaban a la habitación, abriendo la puerta y viendo ahí a Maki, tomando la mano de una invitada algo inesperada para los progenitores Nishikino.

-Nico ¿Cómo estás?- Umi se acercaba hasta la cama, dándole una palmada suave a la mayor en su espalda.

-Mejor, ahora que ella está consciente- la pelinegra contestaba, mirando algo nerviosa a los padres de Maki, quienes la miraban de una forma que no le estaba gustando nada.

Umi y Nico entonces se hicieron a un lado, permitiendo que Dia pasará inmediatamente con Maki. La menor se acercó tan rápido como pudo, y la mano que hace un momento sostenía Nico, ahora la sostenía la menor en la habitación, esto mientras sus ojos se ponían cristalinos.

-Hola pequeña, ¿Te encuentras bien?- Maki le sonreía a su hija, está solo asintio, tratando de darle a Maki una sonrisa agradable.

-Eso es lo que yo debería preguntarte. Cuando te vi desplomarte frente a nosotras... estuve tan asustada, resé a todos los dioses posibles porque no te apartaran de mi lado- Dia decía a Maki tratando de contener sus lágrimas, pero falló, derramando lentamente aquellas lágrimas. - Eres mi madre y todo lo que tengo actualmente, me niego a perderte también... no sé que haría sin ti- y con esas palabras, Dia se inclinaba sollozando, depositando un casto y puro beso en la mano de Maki que aún sostenía.

Todos los presentes tragaron el nudo en sus gargantas, provocado por las palabras de la menor, conmovidos por el amor que la chica sentía hacia Maki.

Maki simplemente le dedicó una sonrisa más amplia, mientras con su otra mano libre, acariciaba el rostro de Dia.

-Lo volvería a hacer, solo para asegurarme de tu bienestar, mi pequeña- Maki comenzaba a hablar, acariciando repetidas veces con su pulgar la mejilla de la menor. -Eres una niña preciosa, y muy valiente Dia... te amo, pequeña- y con ésto, Maki ahora sujetaba la mano de Dia y le proporcionaba un beso igual de casto.

Finalmente, Dia se acercó más, para poder abrazar a Maki, de una forma que no causara ningún esfuerzo o dolor. Nico se vio tan enternecida por la imagen frente a ella, valía cada segundo y lo atesoraria en su memoria. Pues se trataba de un lado hermoso de la mujer que amaba.

Los padres de Maki también se acercaban hasta la camilla, acompañando a madre e hija en su dulce momento, intercambiando un par de palabras con ambas.

Más atrás, Nico y Umi permitían a la familia tener su momento.

-¿Te duele mucho?- Umi se animaba a preguntar a la mayor, señalando la férula que cargaba el brazo herido de Nico.

-Ahora que lo mencionas, duele mucho... es solo que, mi angustia era superior a cualquier dolor. Ahora que sé que ella está bien, te puedo decir que duele como la mierda- respondía Nico dedicándole una tenue sonrisa a Umi.

La abogada solo le sonrió de vuelta, y volvió a darle suaves palmadas en la espalda.

-Gracias por lo que hiciste... ellas dos son demasiado importantes para mí- agradecía la abogada.

-Tambien lo son para mí...- fue la única respuesta de la mayor.

Finalmente, después de el bello momento que experimentaron, la sala se mantuvo nuevamente en silencio un breve momento. Ahí, Akira Nishikino miraba con mucha incertidumbre y desaprobación a Nico, preguntándose constantantemente ¿Que tenía que ver Nico en ese asunto?

-La última vez que te vi, Maki había resultado herida. 9 años después estás aquí, y Maki está herida también, literalmente- comenzaba a decir el hombre, mirando a Nici y poniendo nerviosa a la chica. -No soy nadie para decirle a mi hija con quiénes puede hablar, sin embargo, me preocupa que estés cerca- el hombre era totalmente honesto.

-Papá por favor, no ahora... no frente a Dia- Maki rogaba al hombre, que suspiró en respuesta.

-Sabes que es difícil para mí verla aquí, como si no te hubiera hecho llorar por tanto tiempo- recalcaba el hombre.

-Es es nuestro asunto papá, en serio, basta- Maki parecía sentirse algo molesta.

-¿Y que hay de Dia eh? ¿Tu hija está bien con que la persona que te dañó este cerca?- se atrevía a decir tan osadas palabras, haciendo enojar aún más a Maki.

-No te atrevas a usar a Dia...- recalcó con voz seria.

-Abuelito... no odio a Nico. De hecho, estoy sumamente agradecida con ella, porque es por ella que no estoy herida- declaraba Día, notando la tensión creada por la presencia de Nico -¿Cómo odiar a alguien que decidió recibir una bala en mi lugar? Estoy segura que incluso la hubiera recibido en lugar de mamá Maki- El hombre entonces la miró con sorpresa.

Después, dirigió su mirada a Nico, la chica tenía una tenue mueca de desagrado y mantenía la mirada baja, cómo avergonzada de estar ante la presencia de los Nishikino; él notó que Nico llevaba una férula que contenía uno de sus brazos, un vendaje la cubría y podía notar las manchas de sangre que atravesaban tenuemente por la tela de aquel vendaje, esto muy probablemente provocado por la continua movilidad que Nico estuvo haciendo en vez de descansar.

-Si mamá Maki está bien con su cercanía, entonces está bien, porque creo y confío en ella- declaró.

El hombre se quedó sin palabra alguna, cuando Maki les dijo por primera vez que Nico había vuelto, Dia no estaba feliz y ahora, tan solo un año después, la pequeña declaraba aquello... Nico incluso se encargó de ganarse a Dia y ambos Nishikino no podían creerlo.

La madre de Maki entonces se dirigió a Nico, se negaba a levantar la mirada, simplemente dió un paso para atrás, deseaba con todo su ser marcharse de ahí, pero lo ocurrido a continuación sorprendió a todos.

Sin más, la mujer mayor sujetó la mano de Nico, haciendo que por fin levantará la mirada, ahí la mujer, simplemente le dedicó una tenue sonrisa.

-Gracias... gracias por salvar a mi pequeña Dia, y gracias por no abandonar a Maki- la mujer soltaba aquello, haciendo que la cohibida expresión de Nico cambiará a una de sorpresa. -Gracias por quedarte a su lado...- finalizó la mujer.

Nico en ese momento no sabía cómo reaccionar, simplemente volvió a bajar la mirada, pero está vez sonriendo tenuemente. Sentía que había avanzado demasiado, aquel era un gran paso.

-Incluso tu...- Akira Nishikino seguía sumamente desconsertado. Antes todos despreciaban a Yazasa Nico y de un momento a otro, sin siquiera haber notado el cambio, ahora le agradecían.

-Señor Nishikino, no creo que sea adecuado hablar de esto. Maki, Dia y Nico acaban de cruzar por un momento muy complicado, lo que menos necesitan es más estrés. Mali y Día están felices ¿No es eso lo único que importa ahora?- Umi intervenía, sabía que debían dejar tranquilas a las involucradas.

-Supongo que, podremos hablarlo con más calma después- el hombre comenzaba a ceder.

Pero Maki sólo logró molestarse más, haciendo que más cosas salieran de ella, cosas que quizá no eran tan oportunas, pero aún así lo hizo.

-¿Hablar sobre quién puedo y no meter en mi vida? Déjate de esas cosas papá. Nico solo necesita mi aprobación y la de mi hija- comenzó diciéndo. -¿Que quieres, que te pida permiso para cenar con ella? ¿Para invitarla a mi casa? ¿Para amarla o besarla?- dejó salir, sorprendiendo está vez a todos los presentes.

-M-Maki chan, espera...- Nico dijo completamente nerviosa, ahora todos la miraban.

-No, no voy a esperar... Nico, sé valiente está vez...- Maki dijo.

Esas últimas palabras de Maki fueron un poderoso golpe en su interior, su corazón pareció detenerse y sus entrañas removerse violentamente.

A su mente vinieron esos recuerdos, cada expresión de dolor y decepción de Maki, causada por su cobardía hace 9 años atrás...

No iba a permitirlo nuevamente.

Solo tomo aire y levantó la cabeza, mirando con firmeza a ambos Nishikino, especialmente al padre de Maki.

-Sin importar nada, no quiero alejarme de Maki, aún contra su voluntad, señor... porque la amo...- declaró la pelinegra, sin apartar la mirada del alto hombre. Su corazón latía muy rápido.

-Y yo la amo a ella...- la voz de Maki resonó también, sorprendiendo al hombre.

-Pero ¿No crees que es muy pronto? Hace un año te separaste de Eli...- y el hombre tocó un tema sensible para todos en el lugar, incluso en aquella intrusa oculta tras las cortinas aún.

Dia miró a Nico y la mayor a ella, ambas nerviosas y dolidas a la vez. Cosa que Umi a las espaldas de todos logró notar. Después, ambas desviaron la mirada hacia la abogada en la cama, quien parecía haberse sentido brevemente herida y culpable por ser cuestionada por su padre respecto a eso.

Maki suspiró mientras sujetaba con irritación el puente de su nariz.

-¿Y que quieres papá? ¿Que vaya a rogarle? ¿Que le guarde respeto mientras ella rehace su vida con otra persona?- Maki soltaba aquello, mirando detenidamente a su padre, quien parecía claramente sorprendido. - ¿Esperabas que le guardara luto a mi relación con Eli por siempre? Porque si es así, ¡Dios! Estas loco- dijo, provocando que el hombre también frunciera el ceño.

Nico no podía creer como es que Maki le había hablado a su padre, pareciendo tan firme ante su deseo de estar con ella, su corazón latía con felicidad.

-Quiero que entiendas algo papá, cuando Eli se fue, Nico estuvo ahí para apoyarme, ella y Umi fueron el hombro sobre el que pude llorar, me cuidó en el hospital y en casa las veces que salí herida por trabajo, aún cuando ella tenía sus propias responsabilidades e inquietudes. Ella y Dia tienen una mascota juntas, le cocina lo que le gusta pese a que le digo que no la debe consentir tanto, cuidó a Dia de tantas formas cuando no era su responsabilidad. ¡Mírala! Esa bala pudo matarla y aún sabiendo eso, protegió a Dia, aún con esa herida en el brazo fue la primera en estar aquí cuando desperté...- Maki daba un sin fin de razones por las que Nico estaba presente en su vida.

El hombre comenzaba a sentirse apenado al saber todo lo que Nico había estado haciendo por su hija y su nieta.

-Papá, quiero estar con ella. Decidí volver a amar a Nico. No espero que lo apruebes, solo te pido que lo respetes, por mí y por mi hija- aclaró Maki.

El hombre se quedó sin habla, jamás espero que Maki se aferrara a Nico, no después de todo lo sucedido hace años.

Quizá juzgaba a la pelinegra, las personas cambiaban y maduran; aquella Nico que conoció, enérgica e inmadura, ya no estaba ahí, ahora era una mujer que había demostrado que merecía una segunda oportunidad.

Finalmente, el hombre suspiró y miró nuevamente a Maki.

-Lo siento, cariño. Tienes razón- comenzaba disculpándose. -No me meteré en tus asuntos, y bueno... Quiero que sepas que siempre desearé lo mejor para ti y Dia. Y si ella es quien te hace feliz, entonces no hay más que hacer o decir- aclaraba el hombre, ganándose por fin una tenue sonrisa de Maki.

Día entonces, al ver la cercanía de Nico, decide sujetar su mano, haciendo que Nico la miré, la niña decide dedicarle una sonrisa sincera que Nico devuelve, esto para después ambas mirar a Maki, también está felíz.

-Solo quiero decirte una cosa, Nico...- de repente, el hombre parece serio nuevamente, haciendo que, aún con temor, Nico levanté la vista a él, mirándolo firmemente y con determinación. - Si vuelves a lastimar a Maki, seré aún más duro, y si Dia sale herida... No te perdonaré- aclaraba el hombre.

-Eso... Eso no pasará- Nico contestó firmemente mientras le dedicaba una tenue sonrisa al hombre.

Ambos padres Nishikino se acercaron el uno al otro, mirándose de forma incierta, pero a final de cuentas, aceptando y respetando la decisión de Maki.

Cuando Umi y los familiares dejaron la habitación, Nico decidió quedarse un breve momento más con Maki y Día, tenían que conversar un poco respecto a lo que recién surgía entre ambas adultas; al menos eso es lo que Maki pretendía, esto sin saber que Dia realmente estaba muy al tanto del intento de conquista por parte de Nico.

Dia escuchó atentamente, a pesar de que ya lo sabía y al final sonrió a su madre mientras sujetaba su mano.

-Estoy feliz, si tú estás feliz- fue lo único que dijo y después se giró hacia Nico, dedicándole la misma sonrisa. -Cuida bien de nosotras, como lo haz hecho hasta ahora-

Nico solo acaricio su cabeza con mucho cariño, sintiéndose acogida por ambas Nishikino.

-Con mi vida- declaró con toda sinceridad y con todo el valor que podía permitirle su corazón.

Después de una pequeña charla, una muy ansiosa enfermera ingresó a la habitación en busca de algo, fue ahí cuando cruzó mirada con Nico y soltó un suspiro de alivio.

-¡Encontré a una de las pacientes extraviadas!- grito fuera de la habitación de Maki y después se dirigió hacia Nico. -Señorita, usted no puede estar aquí y la niña tampoco- informó.

-¿Te escapaste?- Maki la cuestionó divertida.

-No podía quedarme esperando, necesitaba saber que estabas bien- confesó sonriendo con timidez.

-Vamos, acompañarme al área de observación- la enfermera, dispuesta a devolver a Nico a su área, simplemente la sujeto con sutileza del hombro y con su hora mano le señaló la salida.

Nico solo suspiró en respuesta.

-Vamos Dia, te encaminare con Umi y tus abuelos- dijo ofreciendo su mano a la menor, quien la tomó sin dudarlo.

-Te veré mañana, mamá. Te amo- se despedía de Maki quien asintio con una sonrisa.

-Tambien te amo, Dia- se despedía de su hija.

-En cuanto me den de alta, vendré a verte también- Nico sacudía su mano, despidiéndose de la pelirroja en la camilla.

-Eso me encantaría- Maki dijo.

Finalmente, Nico junto a Dia y aquella enfermera, comenzaron a caminar hacia la salida de la habitación con total calma.

-Espera, Nico chan…-

Y la mencionada se giró ante el llamado de Maki, cuando cruzaron miradas, pudo ver ese brillo que tanto amó siempre en los ojos violetas de Maki.

-Te amo-

Y tras las palabras, vino el incontrolable cosquilleo en su interior, acompañado de cientos de sentimientos más que simplemente hacía mucho que había dejado de experimentar, y ahora volvían para devolverle su sonrisa.

-Tambien te amo, Maki- y con ello, se despidió.

Y así como Nico experimentó tantas emociones, cierta intrusa en la habitación también. Celos, dolor, tristeza, pero al mismo tiempo una satisfacción y tranquilidad que claramente necesitaba.

Eli, sentada en el suelo y tras aquellas voluminosas cortinas, había sido testigo de todo. De la declaración, del beso, de su hija aceptando a Nici, de los padres de Maki respetando la decisión de su hija a regañadientes, y por supuesto, de la redención de Nico.

Eli fue testigo de como aquella cobarde que había lastimado a Maki hace años, había dejado de existir y daba paso a la nueva Nico que su familia necesitaba. Una Nico que ante la negación y rechazo, se mantuvo firme y por fin fue valiente.

Finalmente, tras algunos minutos, en los que esperó un poco más oculta, reconoció el suave respirar de Maki, aquel que le indicaba que la mujer por fin se había quedado dormida, para finalmente salir de su escondite.

Se permitió mirar una vez más aquel rostro que tanto ama, tan pacífico y bello. Para finalmente sonreír con melancolía y susurrar un:

"-Espero que ella aún pueda ser tu mejor historia de amor, así como tú fuiste la mía… Maki-"

Y sin mirar atrás, abandonó la habitación, sabiendo que aquella, sería la última vez que vería al amor de su vida.

.

.

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Pasaron al menos un par de días después del incidente, Jung Haesol fue acusado por uno de sus socios por una red de lavado de dinero en conjunto con un grupo delictivo bajo el nombre de Shiroi, liderado por Katsuragi Rio, quien aquella noche también fue capturado y puesto a disposición de las autoridades.

Tras lo ocurrido, se reveló un vídeo en el que se apreciaba uno de los intercambios de Jung, en los que se involucran aprendices menores de edad por servicios sexuales.

En menos de un día, las redes de comunicación en el país explotaron contra las y los aprendices y ídols pertenecientes a Sunrise entretaiment, dónde muchos decidieron abandonar todo, mientras que otros, de forma anónima, decidieron dar testimonio de todo lo ocurrido durante esa horrible etapa en la que eran aprendices.

Finalmente, se declara una orden de arresto contra Jung Haesol, quien después de recuperarse de la herida de bala que Umi le provocó, enfrentará cargos por lavado de dinero, extorsión y el intento de homicidio contra Nishikino Maki.

Sunrise entretaiment estaba hundiéndose sin remedio alguno.

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Ren permanecía parado fuera de la habitación de Maki, llevaba dos ramos de flores en su brazo y pensaba detenidamente si sería adecuado entrar en el lugar.

-Bonnon deja de ser una gallina y entra ahí- su esposa le decía, riéndose del poco valor de su esposo, quien suspiró.

-No es sencillo... - dijo haciendo un ligero puchero.

La mujer sonrió traviesa y simplemente, pasando la decisión de su esposo por el piso, tocó la puerta con fuerza y después salió corriendo, sobresaltando al chico.

-Te veo en la sala de espera, te amo- dijo la mujer alejándose rápidamente.

Él simplemente se puso sumamente nervioso y la sensación aumentó cuando la voz de Maki sonó desde el interior en un suave "adelante"

El simplemente aclaró su garganta y finalmente entró en la habitación encontrándose con la sorpresa de que Maki no estaba sola, pues cierta pelinegra estaba ahí con ella y lo miraba con muy mala cara.

-Grandioso... ¿ Que hace él aquí?- Nico preguntaba a Maki quien simplemente se encogió de hombros, pues no sabía nada de eso.

-La-lamento interrumpirlas, yo solo quería saber cómo se encontraban ambas- el chico era sincero y ofrecía un ramo de flores a cada una, Maki aceptando, y Nico negándose.

-Gracias, pero tengo sinusitis- aclaró aún de mala manera.

En chico solo suspiro desganado y dejó descansar el ramo de flores para Nico en sus piernas mientras se sentaba en una de las sillas para las visitas en la habitación.

-Me alegro que todo esté mejor para ustedes dos- el chico era honesto también con eso- realmente la situación está comenzando a ser complicada. La demanda exige mucho tiempo y todo apunta a favor mío; Jung va a pagar una gran cantidad de dinero como indemnización para mí y gran parte de los aprendices... Está arruinado realmente- comenzaba a explicar Ren.

-¿Que no es eso lo que se supone que buscas, arruinar a ese viejo asqueroso?- Nici decía aquello.

-No es tan sencillo, Nico chan. El que Sunrise entretaiment quedé en la quiebra, no solo significa el cierre de la empresa, significa mucho desempleo también- Maki decía aquello, haciendo sorprender a Nico.

-Así es... Saber que soy parte de ese problema, realmente me pone algo mal- decía el mientras soltaba un suspiro.

Nico sintió pesar al respecto, muchas de esas personas estaban viendo sus sueños derrumbarse justo en su cara y no podían hacer nada al respecto. Nico sabía cómo se sentía que tus anhelos se derrumbaran sin poder hacer algo y el simple hecho de recordar todo lo que ella tuvo que vivir, solo aumentaba ese pesar.

El llamado de Ren la saco de sus pensamientos, miró al chico y este le ofrecía un pequeño sobre blanco con un sello.

-¿Que es?- preguntó Nici curiosa, el hombre solo le sonrió.

-Tomalo y averígualo- retaba, logrando que Nico le dedicará una mirada dudosa para finalmente aceptar y tomar el sobre.

Con cuidado lo abrió y en el interior había un documento. Cuando se dedicó a leerlo, se dió cuenta de que es lo que era y comenzó a reír.

-No lo quiero, toma- dijo al hombre, a quien se le borro la sonrisa y ahora parecía desconsertado.

-¿Que? Pero... ¿¡Por qué!?- se exaltaba ante la negativa de la chica.

-Muy tarde, Maki ya consiguió una buena universidad en la que estoy terminando mi carrera, soy tan buena que tengo una beca ahí- Nico explicaba brevemente, logrando que el joven se sorprendiera.

-Pe-pero... Yo pensé que- trato de decir algo, pero sus palabras no tenían coherencia.

-¿Que te necesitábamos para eso? Que ridículo. Mi bella y amable Maki chan ya se ha ocupado de ayudarme con la mierda que hiciste, así que no te necesito en absoluto- aclaraba Nico, logrando que Ren bajara la cabeza derrotado.

-Demonios... Yo de verdad quería ayudarte con eso. Fue idea de mi linda You y pensé que era maravillosa; quiero decir, es por mis decisiones ridículas e inmaduras que arruiné muchas cosas... Y ahora que intento hacer algo al respecto, simplemente me escupes a la cara que no puedo... Es frustrante- dijo el chico cubriendo su rostro con una de sus manos, realmente parecía frustrado.

-Igual tu beca no iba a devolverme el amor de mis padres... Ni el amor de Maki. Soy yo quien se ha encargado de recuperarse poco a poco y estoy sumamente agradecida con Maki chan de permitirme una segunda oportunidad, nada de lo que intentes darme va a enmendar tu tonta venganza- Nico aclaraba.

Ren se sentía terrible, escupido y pisoteado por Nico, quien no había hecho más que decirle una cruel y cruda realidad. También se sintió tonto por pensar que así de fácil sería tratar de enmendar una vida perdida durante 8 largos años.

Pero Nico tampoco era una mujer cruel y sin corazón que no sentía nada en decirle todo eso a Ren. A pesar de todo, sintió algo de pena por la expresión del chico, por lo que finalmente, se le ocurrió algo con lo que quizá podría ayudar, con lo que quizá le daría un perdón sincero al joven.

-Hay algo que puedes hacer... Creo que es lo único que podrías hacer para que te perdone- Nici decía, llamando la atención tanto de Ren cómo de Maki. -Ayuda a todas las personas posibles de Sunrise entretaiment, asegúrate de que la mayor cantidad posible no terminen con sueños e ilusiones rotos como me pasó a mí- era la petición de Nico, haciendo que el chico sintiera un latir acelerado en su corazón por tan bondadosa petición de Nico, y por supuesto, a Maki sentir orgullo del corazón de su chica.

Pero no era una petición sencilla, los tres adultos lo sabían y quizá el joven ni siquiera lograría ayudar a muchas personas. Pero si tenía la voluntad de hacerlo, entonces Nico lo perdonaría.

Maki pareció pensar detenidamente sobre lo dicho por Nico, no era experta en economía pero se le ocurrió una posible forma de lograr aquello.

-Tengo una idea... Quizá sea algo arriesgado pero estoy segura que podrás hacer algo al respecto- Maki mencionó, haciendo que Ren prestará atención.

-¿De que se trata?- preguntaba el joven.

-Compra Sunrise entretaiment, si lo haces, Jung tendrá la responsabilidad financiera actual, pero podrás tomar todo a partir de un año- decía Maki, a lo que el chico pareció palidecer.

-¿Comprar Sunrise? Pero... ¿Que tan rico crees que soy? Además es un nombre sucio, nadie va a querer asociarse y seré yo quien termine en quiebra- aclaraba el chico, a lo que Maki simplemente rio.

-Comprala, apoyas a Jung con la deuda y cumplido el año de gestión, cuando pase a tus manos cambias el nombre- proponía.

Nico no entendía en absoluto, pero confiaba en que Maki daba alguna solución tangible, esto al ver a Ren pensar detenidamente y simplemente suspirar agotado.

-Vamos Ren, ¿Quieres que te perdone y descanse tu alma? Salva a esas personas y compra esa empresa- Nici decía con una sonrisa pícara.

-Bien... Supongo que podré hacer algo al respecto, demonios- maldijo, preguntándose si no se arrepentiría de su decisión más adelante.

-¡Excelente! Entonces, ya es hora de que te vayas, tienes un juicio pendiente, acciones que recuperar y socios que retener. Maki y yo deseamos un momento a solas y no será frente a ti- Nico decía aquello mientras se dirigía hacia la puerta de la habitación y la abría. -Hasta luego, Ren- técnicamente lo echaba del lugar.

-No puedo creerlo- susurro el chico mientras se ponía de pie de mala gana y se dirigía a la salida. -Adios Maki, cuídate - se despedía con la mano y finalmente, salió, siendo Nico quien cerraba la puerta enseguida.

Sin vergüenza alguna, la pelinegra caminaba de vuelta al lado de Maki, sujetando su mano y dedicándole una gran sonrisa.

-¿No fuiste muy dura con él?- preguntó riendo.

-¿Ren, El que me alejó de mí preciosa Maki chan por tanto tiempo? Nah- decía con sarcasmo, Maki simplemente negó mientras reía.

-¿Sabes? Realmente lo que pediste fue algo muy dulce de tu parte- Maki comenzaba, dedicándole una tenue sonrisa a Nico.

-Realmente deseo que nadie más sufra lo que yo pasé- Nico se acercaba a la abogada y se sentaba a la orilla de la camilla.

-Se que quizá es algo muy complicado, pero también deseo que se pueda ayudar a esas personas- Maki suspiraba.

Nico se acercaba lo más que podía a Maki, acurrucandose con la chica sin lastimarla y sin ella lastimar su brazo convaleciente. Cuando estuvieron una cerca de la otra, instintivamente salió una sonrisa y un suspiro de sus labios a la par.

-Realmente es tan reconfortante estar así, contigo- Nico confesaba mientras se dejaba acariciar por el calor de Maki.

-Lo mismo digo, es sumamente agradable, no puedo pedir nada más- Maki contestaba, acurrucandose más en la mayor y, viendo cerca su cuello, se estiró un poco para depositar un pequeño beso en la zona, haciendo a Nico erizar gustosa.

-¡Dios! Extrañaba demasiado esos besos sorpresa- Nico miraba de reojo a la pelirroja.

-Oh linda, tendrás muchos más de esos, claro cuando cierren nuestras heridas y podamos volver a casa- la abogada respondía con picardía.

-Pero, yo quiero más ahora mismo- y haciendo un puchero, Nico dejaba ver su petición.

Maki simplemente acaricio con su mano la mejilla de Nico, antes de reír una vez más.

-Que impaciente eres, cómo de costumbre- y finalmente, después de decir aquello, tiro un poco de la mayor, para así poder depositar sus labios en los de la pelinegra sintiéndose feliz de poder sentir aquella piel tan agradable y suave contra la suya.

Para Nico, el simple hecho de besar a Maki era un sueño, aún no era capaz de razonar que todo era real, que la abogada la amaba y la estaba besando en los labios.

No importaba si fue hace años, como la primera vez o ahora... Para Nico el cosquilleo al besar a Maki siempre sería igual de intenso.

Cuando se separaron, ambas se sonrieron a la par mientras mantenían juntas sus frentes.

-De verdad no puedo creer que me sigas encantando tanto como la primera vez- con esa declaración, Maki sintió sus mejillas arder.

-Siempre tan comunicativa, una de las cosas que más amo de tí- y en un tierno movimiento, hizo rozar sus narices en un gesto amoroso.

Permanecieron así por un par de minutos más, dándose caricias vagas mientras conversaban y se halagaban, no fue hasta que la hora de visita terminaba y Nico tenía que marcharse, pues a diferencia de Maki, dos días habían bastado para ser dada de alta.

Negándose a irse pero con la promesa de volver, Nici se despedía de Maki, sin olvidar recordarle cuánto la amaba y cuánto deseaba que pudiera recuperarse para hablar.

Nico bajo al primer piso del hospital, por un momento paso por su mente visitar la habitación de Eli, pero algo en ella estaba sumamente nerviosa con esa idea, sabía que era el último deseo de la artista, pero aún no ordenaba sus ideas para darle aquella noticia, por lo que simplemente dió media vuelta y continuo su camino a la salida del hospital, dispuesta a marcharse y volver a casa.

-Quizá mañana- se dijo a si misma mientras levantaba la mirada para detener un taxi que la llevará a casa, dónde Nozomi seguramente ya la estaría esperando para hacerle compañía en lo que se recuperaba completamente.

-¡Nico, cariño!- aquella voz llamó su atención y rápidamente giro su vista a quien acababa de llamarla.

Y ahí estaba otra vez, con un par de años más encima y una expresión preocupada, mirando a la chica con la férula en su brazo, completamente preocupada de lo que pudiera haberle sucedido.

Y Nico, ella no sabía cómo reaccionar nuevamente, porque, como la primera vez, simplemente se quedó estática, mirando a aquella mujer.

Ella caminó tan cerca como pudo de Nico y sin importarle la reacción de la pelinegra, acunó el rostro de la chica entre sus manos, mientras sus ojos derramaban lágrimas.

-Estas bien... Me alegro tanto- dijo la mujer.

Y Nico simplemente no sabía que hacer en ese momento.

-Mamá...- Susurró con un sentimiento incierto.

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Ya se, tarde bastante en actualizar. Pido disculpas por eso, recientemente comece a ejercer y que joda es trabajar en un hospital jajjajaja, en fin.

La historia está a pocos capítulos de finalizar, espero que hasta ahora haya sido disfrutable para ustedes, agradezco muchísimo que se tomarán el tiempo de leerla.