Mackenzie estaba jugando en el parque, y sus padres se habían puesto de acuerdo en encontrarse allí, pero algo había sucedido en GlassHouse y tenía que ver con Mackenzie.

—¿Por qué la besaste? —preguntó la voz de un adulto—. Creí que lo debía hacer cuando ella medio este chocolate —contestó un cachorro de Border Collie de 7 años sacando un chocolate de un bolsillo—. Mackenzie, eso no fue correcto, no puedes enamorarte de ella, pueden ser amigos, ¿o acaso quieres estudiar en otro lugar? —Lo regaño—. No, no quiero alejarme de mis amigos.

—Bien, ¿me prometes que no enamorarte de Bluey?

—Lo prometo, papá —prometió soltando sus lágrimas que corrieron por sus mejillas.

Por un momento cerró los ojos para volverlos a abrir, viendo el techo de su habitación, con los ojos llenos de lágrimas. Mackenzie se metió en el baño para sumergirse en la bañera, pero no sin antes tomar su medicamento para no sufrir sobrecalentamiento en su cuerpo, hinchazón en cierta zona de su cuerpo. Tenía que tomarse ese medicamento para no atraer a los machos que vivían cerca de su casa.

Tomo un baño rápido para ir a la preparatoria para volver a tener a los dos chicos a sus pies, aunque Jean-Luc era lindo, no sentía nada por él, pero no perdía nada con que él intentara enamorarla. La chica salió del baño recordando lo que había sucedido el día anterior con todos sus compañeros de la escuela cuando regresaron de comer.

Flashback…

La Border Collie estaba a punto de golpear al Blue Heeler cuando unos amigos de ellos se acercaron a ellos.

—¿Bluey?, ¿Mackenzie?, pero ¿qué les pasó? —preguntó Indy al verlos mejor, porque en clase no pudo hacer, se podía hacer nada sin llamar la atención de la maestra.

—Sí, digamos que tuvimos un accidente con un proyecto de Bingo y, pues, digamos que no algo se dañó en la máquina, terminando por cambiar de género en lugar de cambiarnos el cerebro —dio respuesta Bluey mientras se rascaba su cabeza.

—Oh, por Dios, no puedo creer que Bingo haya hecho esto —se asombró Honey al ver que su amiga ahora era hombre.

—Qué bueno que ahora ya no somos niños, ¿cómo hubiéramos hecho una pijamada? —resaltó Chloe teniendo sus manos en las mejillas con los ojos blancos.

—Ja, ja, ja, ¿Mackenzie, verdad o reto? —se rio Indy haciendo que todas voltearan a ver a la Border Collie.

—Bueno, sería, ¿reto? —respondió.

—¿Quién te gusta? —bromeó Rusty metiéndose en la conversación.

Al escuchar esto, Mackenzie se sonrojó, no podía decirlo, pero no pudo evitar que se vieran el sonrojo de sus mejillas, dando a entender que sí había alguien que le atraía.

—Oh, si hay alguien que te guste —señaló Jack, quien pudo observar que la Border Collie tenía la cara roja por la pregunta que le habían hecho.

Todos comenzaron a aullar, haciendo que Mackenzie saliera corriendo y llorando de la cafetería de la preparatoria, dejando a Bluey con los demás preocupados por lo que habían hecho.

—Creo que aún no puede asimilar el hecho de que es una chica y está enamorada de otra chica y no puede ser feliz con ella —comentó Jack viendo cómo la Border Collie salió corriendo por aquel par de puertas por donde entran y salen los alumnos y maestros.

Mackenzie corrió hacia el baño, donde se encerró en un cubículo del baño para llorar. No podría creer que aún tenía esos sentimientos que había prometido olvidar, solo quería tener a sus amigos cerca y no alejarse por los sentimientos que no era, según su promesa correcto tenerlos. Pero los tenía, aunque tenía que hallar la forma de olvidar al Heeler azul de su infancia. Cuando se calmó volvió a su aula de clases para retomar sus estudios de ese día.

Fin de Flashback…

—No puedo estar ahí por siempre, tal vez si dejo que Jean-Luc me dé flores y chocolates, pero conociendo a Bluey es capaz de todo y de enfrentarse con Lucas por mí, estoy en aprietos —se dijo ante el espejo con el que se miraba para usar la secadora y secar su pelaje marrón con Blanco, solo tenía que sobrevivir al acoso de Bluey y Jean-Luc y todo estaría bien—. Quisiera hallar la forma de volver a ser hombre y que todo termine aquí, pero Bingo no sabe cómo hacer esto.

Mackenzie dejó de verse en el espejo para bajar el comedor y desayunar con sus padres; pronto tenía que salir con dirección de su preparatoria, esperaba que nada fuera pasar más fuera a suceder durante el trayecto.

—¿Cómo te has sentido con tu cambio de vida? —preguntó su madre viendo a su hija algo deprimida.

—No muy bien, siento que Bluey tiene celos de Jean-Luc, y no sé qué hacer, quiere que sea su novia, pero no estoy muy segura de esto.

El Padre que estaba presente, comenzó a toses por tomar muy rápido su café. Recordó lo acordado entre él y Mackenzie.

—¿Estás bien? —preguntó su esposa.

—Oh, sí, estoy bien cielo —tembló viendo a su hija y sonriendo por los nervios, sabía que su esposa podía matarlo por lo que hizo en el pasado.

—Bien. Mackenzie, dime, ¿qué sientes por Bluey o Jean-Luc?

Mackenzie miró a su padre que tenía una mirada seria, sabía que no podía revelar sus sentimientos por uno de los dos chicos.

—Nada, no siento nada por ellos, pero tampoco quiero ser cruel con ellos.

—Bueno, puede decirles que solo tiene lugar para una amistad y no estás buscando una relación seria con un chico.

—Tu madre tiene razón —habló su padre con frialdad.

—Ja, ya suenas como Bandit cuando Bluey era chica, siempre tan frío a la hora de hablar de un chico.

—Bueno, ahora sé cómo se sentía que algunos chicos quisieran ser sus novios —sonrió mientras se rascaba la nuca con la mano derecha.

—Termines de desayunar, no quieren que se les haga tarde, ¿o sí?

Los Border Collie siguieron comiendo para salir de casa.