Capítulo 2
O lo cambio todo
Cuatro años habían pasado y yo Sakuno Ryasuki había sufrido un cambio de ciento ochenta grados, de pasar a ser una tímida chica de catorce años, torpe e incluso dar un poco de pena tener que interactuar conmigo, ahora era una persona con mucha más confianza en mi misma, con una meta clara de aquello de lo que quería hacer en un futuro y enfocándome realmente en las cosas que me gustan, así como tener amigos que verdaderamente me apreciaban.
Realmente no me gusta mucho admitirlo, incluso me da un poco de vergüenza, pero sin duda Ryoma Echizen había tenido un gran impacto en mi vida, pese a que solo estuvo un año y un par de meses en mi vida y de forma intermitente de vez en cuando. La forma en que lo conocí es casí cómico, fue hace cuatro años atrás cuando unos chicos en el tren me intimidaban y él los desafió a un partido de tenis, donde claramente los venció sin siquiera sudar, para que yo después tontamente les diera mal las indicaciones de donde era el campeonato al que iba a inscribirse. La verdad es que nunca pensé que lo volvería a ver, me sorprendí muchísimo al saber que era mi compañero de escuela, incluso de mi salón y que mi abuela sería su entrenadora en el club de tenis. No podía negarlo, me enamore de aquel chico apasionado por el deporte de la pequeña pelota verde o al menos eso creía en aquel momento, ahora realmente pienso que era una profunda admiración ya que era todo aquello que yo quería ser, apasionado por algo y sobre todo ser bueno y sobre salir por aquello.
En un momento realmente pensé que el afecto era algo mutuo ¡no pueden culparme! Tengo una serie de razones para creer lo que creía, en primer lugar, me ayudaba con mi desastroso tenis, siempre a pesar de que era de lo más torpe nunca dijo que no a una practica, incluso los fines de semana, en segundo lugar, disfrutaba mucho los almuerzo que le preparaba y finalmente, siempre me ayudaba cuando me metía en algún tipo de problema, sin embargo, todas aquellas ideas se derumbarón cuando Ryoma se fue a Estados Unidos de forma definitiva, realmente pensó que trataría de enviaría algún tipo de mensaje, algún email o solo algún tipo de señal que seguía existiendo, pero eso nunca pasó y comencé a verlo todo desde otra perspectiva, primero era obvio que siempre me ayudará con el tenis, mi abuela era amiga de su padre y ella le pidió el favor de ayudarme, además que era su entrenadora, realmente no tenía otra opción, en segundo lugar era verdad que siempre comía los almuerzos que le llevaba, pero realmente nunca lo ví que llevará ningún tipo de comida, y realmente ¿quién rechazaría comida gratis? Y si me permiten alardear siempre cociné muy bien, además nunca me dio realmente las gracias por esto y finalmente, ¿cuándo realmente no me metía en problemas? Era algo que casí venía incorporado en mi ADN y simplemente él estaba ahí, sería extraño que no me ayudará, quiero decir cualquier ser humano decente lo haría, más si conoces a la persona que se encuentra en problemas.
Entonces se preguntarán, ¿qué cambios hice en mi vida que creo que ha provocado un cambio de ciento ochenta grados?, bueno empecemos desde lo básico, ya no practico el tenis, no se a quien quería engañar, era un asco y no solo en el tenis, en general los deportes no son lo mío y realmente ya me reconcilié con el hecho que no sería una atleta de élite, o ni por si acaso una amateur, por lo que busque algo que realmente me gustará y ahí fue donde encontré el pilates y yoga, muchos creen que no es un deporte, pero realmente me ayudo tanto físicamente como mentalmente, además de eso busque cosas que realmente me gustarán y me hicieran felices y bueno me de cuenta que soy realmente buena en los estudios o al menos eso demuestran mis notas sobresalientes a lo largo de este tiempo, quizás solo el inglés es un problema, pero no pueden culparme literalmente existen estudios que a los japoneses nos cuesta más el idioma inglés que aquellos provenientes por ejemplo del latín, pero en fin, sin duda batalle un poco al decidir que quería hacer con mi vida luego de la escuela, aquello que todos hablan y que además supone un gran paso, la universidad y una carrera, no fue fácil, pero luego de todo lo que me contaba Tezuka onnii-chan sobre estudiar medicina simplemente quede encantada, es un desafío muy grande, pero al mismo tiempo el anhelo que tengo por querer ayudar a otros, ya sean personas mayores, adultos, niños o bebés me llena de ilusión, y es por eso que estoy enfocando todos mis movimientos en lograr mi objetivo, por lo que los estudios es lo principal, las actividades extraprogramáticas también son muy necesarias para las postulaciones, es por tanto que estoy en el club de ciencias y aún que no lo crean también soy presidenta de la clase ¡si yo! La chica que hace un tiempo no podía decir una oración completa sin tartamudear y sonrojarse, pero a medida que iba sobresaliendo en los estudios, interactúe más con mis compañeros de clase y sin entenderlo terminé siendo su representante.
¿Recuerdan a Tomoka? ¿Aquella chica que siempre estaba conmigo?, sobre todo en las practicas y partidos del club de tenis…bueno ya no somos amigas, realmente me dolió que se alejara de mi vida, pero al mismo tiempo no me sorprendió, al final lo que nos unía era Ryoma, cuando este se fue su interés por estar conmigo también se marcho y luego perdí todo contacto ya que se cambio de escuela, sin embargo, el destino me tenía preparada otra sorpresa, Ann Tachibana llego a mi vida como una lluvia de primavera, se siente el aire cálido, pero al mismo tiempo la lluvia te hace sentir un poco más viva y es refrescante, luego de ser transferida y comenzar a hablar ya que nos recordábamos de aquel partido que nuestras escuelas habían jugado en su momento, todo simplemente se dio con naturalidad, como si siempre estuvo en nuestros destinos ser amigas. Ann fue sin duda una persona muy importante para mi desarrollo de personalidad, nunca dejo de apoyarme en todo lo que me proponía y también ayuda a darme cuenta de que existían cosas que simplemente no debía tomarles demasiada importancia.
La relación de Ann y Momo-sempai siempre me ha parecido de lo más adorable, aun recuerdo la primera vez que Ann mencionó que Momo senpai la invitó a salir y lo nerviosa que estaba, sus personalidades se complementan perfectamente y esto trajo que pudiera acercarme a un diferente nivel con los demás senpais, ya no era solo la nieta de la entrenadora o la chica que siempre estaba detrás de Echizen, sus palabras no las mías, realmente me hicieron sentír un poco avergonzada, pero al poder conocerlos a todos un poco mejor me hacia sentir un poco de envidia hacia Ryoma, ¿Cómo es que tenía tanta suerte de contar con personas tan increible a su lado durante los momentos más importantes de su formación y aun así no querer mantener el contacto con ellos?, una vez le pregunte abiertamente a Fuji senpai y simplemente me dijo que no era importante, que son cosas de la vida, algunas personas están destinadas a permanecer para siempre y otras simplemente llegan para quedarse un corto período de tiempo, no lo sé quizás es cosa de chicos de no tomarle tanto importancia.
En fin, estoy por entrar al último año de mi época escolar, estoy muy nerviosa, pero al mismo tiempo muy emocionada en ver que me depara la vida, más aún al saber que mi sueño se encuentra tan cerca de ser realidad, sin embargo, todo se sintió extraño al enterarme que Ryoma Echizen había regresado para terminar su último año de escuela, no debería importarme, se supone que el interés y enamoramiento se marcho la última vez que él se fue a Estados Unidos y quede con la ilusión de que algo más había entre nosotros cuando se llevo aquella pelota de tenis con el dibujo que hice en el, de solo recordarlo me sonrojo de lo vergonzoso e infantil que fui, pero aquí me encuentro toda nerviosa por si me lo encuentro en el patio o en el pasillo.
La sorpresa fue aún más grande cuando escuché al profesor anunciar que un nuevo estudiante estaba en nuestro salón, no me atreví a mirarlo ni una sola vez, ¿seguiría siendo igual? ¿Cuánto habrá crecido? ¿Por qué volvío justo en el último año? Y lo más importante ¡¿Por qué si quiera me importa?!, se que son preguntas que no debería hacerme si se que nunca tendré respuestas reales, bueno solo tengo que mirarlo para saber si ha cambiado físicamente, sin embargo, no me da oportunidad, en la hora de almuerzo no logró verlo y en los recesos tenía que hacer cosas de la clase y solo alcanzaba a ver una cabellera con destellos verdes acostado en el pupitre.
No esperaba volver a encontrármelo cuando se encontraba con mis amigos, estaba mucho más alto, sus facciones infantiles casí no existían, tenía un cuerpo de un deportista dedicado, sus ojos seguían siendo tan bonitos como recordaba, sin embargo, como imaginaba, todos esos pensamientos y emociones murieron cuando ni siquiera pudo recordarme y se notaba que seguía con aquella personalidad arrogante y poco comunicativa, el tiempo no había cambiado en nada a Ryoma Echizen.
