03
ERES MI ALFA
Los ojos de Katsuki se abrieron lentamente en medio de un dolor constante de su cabeza que no le permitía hilar dos pensamientos con coherencia. No recordaba mucho de lo que había pasado el día anterior, solo recordaba haberse sentido molesto cuando encontró rastros del aroma de Todoroki en las inmediaciones de su cabaña. Ya habían pasado casi dos años desde que tanto Izuku como él escaparon de Zabu y no habían visto a nadie cerca desde entonces. El principal motivo de haber escogido el lugar en donde se encontraban era precisamente porque estaban bastante lejos de la aldea. Y aunque había hecho todo lo posible para desviar las posibles pistas que pudiera estar siguiendo Todoroki, y de que estaba seguro de que nadie lo había seguido no había podido evitar sentir esa angustia por Izuku, por asegurarse de que se encontraba bien y a salvo dentro de las cuatro paredes de su cabaña.
Nunca se había considerado como alguien posesivo, pero el simple hecho de saber que alguien de la aldea estaba cerca, había despertado en él la necesidad de que nadie más se acercara a su pareja. Mucho menos si se trataba de otro alpha como lo era Todoroki. Y aunque Izuku nunca demostró atracción por él, siempre tuvo las sospechas de que Todoroki se encontraba flechado por su omega. A partir del momento en el que cruzó la puerta de la cabaña todo sucedió demasiado deprisa, como si una bruma lo hubiera envuelto y le impidiera recordar con claridad que había pasado. Recordaba haber abrazado a Izuku con fuerza. Quizás hasta lo había besado. También recordaba que el dolor de cabeza solo se hacía cada vez más fuerte.
— ¿Qué rayos pasó?
Katsuki parpadeó con ligereza al sentarse en la cama mientras se tomaba la cabeza con sus dos manos. Cuando estuvo lo suficientemente lúcido fue su nariz la que lo sacó del mundo de confusión. El aroma de sus feromonas estaba mezclado con las de Izuku como ya era habitual dentro de su habitación, pero el aroma a sexo era incluso más fuerte. Con toda la calma de la que era capaz de sentir en esos momentos dirigió su mirada al lugar en donde sabía dormía el peliverde. Un jadeo sorpresivo escapó de sus labios al comprobar el estado en el que se encontraba su pareja.
— ¡Izuku! — Exclamó por completo preocupado el rubio al acercarse al peliverde e intentar despertarlo. Mas que dormido, Izuku parecía inconsciente. Con cuidado lo abrazó mientras inspeccionaba el cuerpo desnudo de su pareja. Tenía moretones y marcas de mordida por todas partes, aunque de cierta manera se aliviaba que hubiera respetado lo suficiente a Izuku como para no haber mordido su glándula, se sentía demasiado culpable del estado maltrecho en que había dejado a su pareja. Nunca había tenido un celo y no sabía que sentir a otro alpha cerca de su territorio pudiera desatarlo de esa forma. — Lo siento. — Susurró con suavidad dejando un beso suave sobre la frente del pecoso y sintiendo un nudo en la garganta de la impotencia que sentía al sentirse casi como un monstruo.
Izuku despertó al día siguiente, sintiendo su cuerpo demasiado pesado y con un dolor persistente en sus caderas cuando intentó sentarse en la cama. Se quejó con suavidad intentando recordar qué había pasado. Lo único que recordaba con total claridad eran los ojos negros y dilatados de su pareja, muy distintos al color rojizo original que tanto amaba. Supo que Katsuki se encontraba en celo desde el momento en el que abrió la puerta y lo cargó con posesividad, llevándolo hasta la cama. Parecía molesto. Ni siquiera se dio a la tarea de desnudarlo adecuadamente, sino que prácticamente le había roto la ropa sin que pudiera hacer algo para poder evitarlo. Era la primera vez que era testigo del comportamiento de un alpha teniendo su rut, pero pronto descubrió que la mejor manera de llevarlo a cabo era cediéndole el control total de la situación. Y aunque en un principio sintió miedo pues no esperó ver a Kacchan bajo esas condiciones, cuando lo superó, se dio cuenta de que Katsuki aún en medio de la locura de su calor, hacía todo lo posible por no sobrepasar por completo sus límites. Sí, tenía las marcas de sus dedos como moretones y sus dientes por todas partes, pero había sido lo suficientemente cuidadoso de no dañarlo mientras lo tomaba.
— Despertaste.
Izuku parpadeó sorprendido al dirigir su atención hacia el origen de la voz. Estaba tan concentrado en evaluar sus posibles daños y en recordar lo que había pasado que no se había dado cuenta de que Katsuki se encontraba también dentro de la habitación, sentado sobre una silla lo más apartado posible de él. De inmediato Izuku frunció con ligereza su ceño, no estando acostumbrado a que Katsuki reaccionara de aquella manera y buscara por cuenta propia estar tan lejos. — ¿Kacchan? ¿Pasa algo?
Katsuki suspiró con ligereza, no soportando mantener la mirada con su pareja en esos momentos así que se dedicó a observar sus propias manos que estaban sobre su regazo, las cuales se encontraban cerradas con fuerza en forma de puños. — ¿Te sientes bien? ¿Necesitas algo? ¿Te duele alguna parte del cuerpo?
El ceño de Izuku se frunció un poco más ante el torrente de preguntas que su pareja estaba lanzando, ignorando deliberadamente lo que quería saber. Un pequeño puchero se apoderó de sus labios al no entender del todo la reacción del alpha. — ¡Kacchan!
Con nerviosismo e ignorando inconscientemente una vez más a su pareja, Katsuki llevó una de sus manos a su cuello para rascar la zona de manera distraída. Su corazón latía tanto que le sorprendía que no se escuchara su sonido desde fuera, pero si dificultaba demasiado su respiración. — Si tienes hambre podría prepararte Katsudon, creo que tenemos todos los ingredientes. Aunque si falta alguno podría ir a buscarlo de inmediato.
Por lo regular, siempre era Izuku quien hablaba sin parar sobre cualquier tema, Kacchan siempre le comparaba con las aves parlantes que imitando a los humanos hablaban y hablaban sin ningún tipo de sentido. Izuku siempre le mordía la mejilla cada vez que hacía esa comparación a modo de reprimenda, y Katsuki se dejaba hacer mientras se moría de la risa. Aunque justo ahora se habían invertido los roles y era Katsuki quien estaba hablando cosas sin sentido, solo que Izuku no tenía ganas de reír, sino de llorar. No soportaba la distancia tan marcada que el alpha estaba teniendo con él, sobre todo después de haber pasado su celo juntos. Sin responder la sugerencia del rubio, Izuku llevó sus manos a su estómago como si lo abrazara y después se colocó en posición fetal. Si tenía que conseguir la atención del rubio, usaría todos los medios que estuvieran a su disposición. — ¡Ay! ¡Duele!
Aquel grito fue suficiente para que Katsuki reaccionara y volviera a prestar atención a su omega. De inmediato se puso de pie y corrió hasta la cama donde comenzó a inspeccionar al peliverde, pero sin atreverse a tocarlo realmente. — ¡Izuku! ¿Qué pasa? ¿Dónde te duele? — Para mortificación del rubio, Izuku no respondió de inmediato, sino que una vez que se aseguró que su pareja estaba agachada sobre él, se soltó el estómago para poder rodear el cuello ajeno con sus brazos. Kacchan siempre fue más musculoso que Izuku, solamente que apenas se daba cuenta de la diferencia de sus dimensiones. Aún así, no podía pensar en otro lugar que fuera más seguro que entre los brazos de su alpha. — ¿I-Izuku?
Izuku se aferró más al cuello de su pareja, negándose a soltarle cuando Katsuki intentó liberarse. — Me duele el corazón porque te niegas a tocarme y te mantienes lejos. — Respondió finalmente el peliverde, provocando que Katsuki se mantuviera quieto al fin. — ¿E-Es que acaso hice algo mal? ¿E-Es porque soy un omega defectuoso? ¿N-No te gustó pasar tu rut conmigo?
Los ojos de Katsuki se abrieron de par en par ante la suposición de su pareja. ¿Hablaba en serio? ¿Estaba más preocupado por eso? Se sintió el peor de los alphas al conseguir con su actitud que las inseguridades del pecoso volvieran de esa forma. Cuando consiguió deshacer el abrazo del peliverde, no se alejó, sino que lo sostuvo de sus brazos para mirar directamente sus ojos. — ¿Estás loco? No eres un omega defectuoso, Izuku. Eres mi omega, mi pareja. Eres con quien quiero compartir mi vida y con quien me quiero enlazar cuando te sientas preparado.
Izuku mordió su labio inferior, agachando la mirada. — ¿Entonces? ¿Por qué no te acercabas y te mantenías tan apartado?
Katsuki suspiró profundo mientras besaba con cariño la frente del peliverde. — ¿Es que acaso no has visto tu cuerpo? Te hice mucho daño, Izuku. Nunca pensé que podría llegar a perder el control de esa manera durante el rut, ni siquiera me di cuenta de que estaba en celo.
— Pero no me hiciste daño, Kacchan. — Izuku levantó la mirada para dirigir toda su atención al rubio.
— Tsk. — Katsuki arrugó la nariz, haciendo una mueca de descontento al recorrer el cuerpo desnudo de su pareja. — Por favor no minimices las cosas, Izuku. Es evidente que me sobre pasé contigo… aceptaría que no quisieras que te volviera a tocar. Encontraré la manera de pasar mi rut en otro lugar para asegurar tu bienestar.
— ¡Hablo en serio! ¡No me hiciste daño, Kacchan! — Con sus manos tomó el rostro de su pareja para que no volviera a apartar la mirada, cuando lo consiguió le sonrió con dulzura. — Sí, puede ser que usaras mucha fuerza al acariciarme y que te volvieras un poco más territorial al morderme por todas partes. También es cierto que estoy un poco más adolorido de lo normal, pero te contuviste. No me forzaste y tuviste mucho cuidado al tomarme. No solo buscabas tu placer sino también el mío… de hecho, lo disfruté. — Un fuerte sonrojo se apoderó de sus mejillas al aceptar aquello, pero continuó observando a su pareja. Necesitaba hacerle entender de que no había sido una experiencia tan mala como se veía. — Quizás no lo recuerdas porque te dejaste llevar por completo por tu alpha, pero créeme, tú nunca serías capaz de hacerme daño, incluso respetaste nuestro acuerdo de no marcarnos hasta que termináramos de conocernos un poco más como pareja. Eres mi alpha. También eres la persona con quien quero compartir mi vida entera, Kacchan.
— ¿Lo dices en serio? — Preguntó en un susurro, sintiendo como aquel terror abrumador ocasionado por haber creído que había sido capaz de herir de alguna manera a la persona que más quería en el mundo, se esfumaba lentamente. Con delicadeza abrazó la delgada cintura de su omega y escondió su rostro en el cuello ajeno para dejarse envolver con el dulce aroma a sándalo que tanto lo calmaba. — No me estás mintiendo para que deje de torturarme, ¿verdad?
Izuku rio suavecito al acariciar el cabello rubio de su alpha con todo el cariño que le podía demostrar. — Claro que no, tonto Kacchan. — Inclinando su rostro un poco consiguió dejar un pequeño beso sobre la coronilla del alpha, consintiéndolo. Cuando sintió el peso del rubio por completo sobre él, le dejó recostarse de aquella manera, aunque le seguía dando algo de pena que Katsuki se diera cuenta de qué tan acelerado latía su corazón ante su presencia, cuando éste apoyó su cabeza contra su pecho. — Solo tú puedes ser mi alpha, Kacchan. — Susurró con suavidad al darse cuenta de que Katsuki se había quedado dormido sin dejar de abrazarle y entonces sonrió con ternura, no evitando el seguirle también al mundo de los sueños envuelto en aquella calidez que tanto amaba.
De alguna manera se cumplió el día 3 :D ... espero que sea de su agrado.
¡Recuerden que sus comentarios me ayudan a mejorar bastante! :D
