¡Hola!
Capítulo 03: Letra C (Yuta X Maki)
Thefa: Corazón
Deysi: Capuchino
El anime Jujutsu no Kaisen pertenece al mangaka Gege Akutami, yo solo tomo los personajes por diversión.
Aclaración 1: Yuta tiene 20 años y Maki 19 años
Dentro de una cafetería una peliverde se acercaba a una de las mesas ocupadas, mientras cargaba una bandeja.
—Aquí tiene —dijo aquella mujer levantando un capuchino el cual sirvió al comensal.
Aquel comensal vio su pedido ser servido, alzó la vista y agradeció a la joven de nombre "Maki" sabía el nombre de la mesera/bartender, porque estaba escrito en el gafete que tenía puesto en el delantal y también había escuchado su nombre de las bocas de los otros trabajadores que la llamaban así. Su corazón se aceleraba ante la oración que propiciaba salir de sus labios, su penoso intento de comunicarse con ella.
—"Que buen día" —intento decir.
Su ánimo decayó al notar como ella se daba la vuelta y se retiraba.
Otra vez no pudo entablar una conversación con ella.
Otro día que no pudo decir más que un "gracias" como cualquier otro cliente que iba a la cafetería. Al notar como la figura femenina se perdía de su vista se tiró para atrás, apoyándose peligrosamente con el respaldo de su silla haciendo que esta se tambaleará. Podía jugar con el equilibrio de la silla, pero no con sus sentimientos por aquella peliverde que servía en la cafetería que se ubicaba cerca de su Universidad.
Yuta Okkotsu es un joven de 20 años, estudiante de la facultad de Negocios en la Universidad de Tokio, si alguien lo espiará diría que su vida es una rutina. Levantarse, ir a la universidad, terminar sus clases e ir por un capuchino, regresaba a casa para estudiar, hacer sus trabajos universitarios, bañarse y dormir. Al día siguiente sería lo mismo, los sábados cambiaba su rutina, pero aun así iba a la cafetería y los domingos, esos días se quedaba en casa porque no tenía interés alguno en acercarse a aquel establecimiento.
La vida de Yuta era una calma indefinida, tenía buenos amigos que lamentablemente se encontraban estudiando profesiones diferentes.
Al comienzo le gustaba ir a esa cafetería, era muy acogedora, era tranquilo tomar una bebida y comer postres mientras avanzaba algún trabajo de la Universidad, el ambiente era muy acogedor para alguien que vivía solo. En especial cuando escuchó a aquella peliverde teniendo una conversación personal con uno de los otros trabajadores. Un joven aparentemente más joven que él de nombre "Inumaki".
Al día siguiente al verla sintió su pecho pesado, como si la cavidad donde estaba su corazón estuviera estrecho, los nervios hacían que su garganta dudará y ya no pudo realizar contacto visual con la trabajadora. Sentía su rostro caliente cuando ella se iba, tenía vergüenza de las cosas que pedía, sobre pensaba sobre su peinado, su propia vestimenta y su tono de voz que usaba al hablar con ella.
Su comportamiento inmaduro lo avergonzaba internamente.
Conoce un poco del pasado de ella, esto gracias a la conversación que escuchó, esa firmeza en sus palabras, la confianza ciega en los resultados de sus esfuerzos. Ella era valiente y determinada, sus ojos dorados brillaban, su rostro era cautivante y su sola presencia fascinante.
No encontraba una manera de entablar una conversación, su primer plan era hablar de cómo iba su día o del clima. Sin embargo, era una conversación cerrada. Lo pensaba, pero no encontraba otra forma de ingresar en su vida, de convertirse en alguien y tener la oportunidad de llamarla por su nombre. Aunque algo que lo reconfortaba era aquel corazón de crema dibujado en su café. Su querida Maki le sirvió un capuchino con un corazón dibujado en él, cada día era un diseño diferente, pero con un corazón dibujado, a veces uno grande, en otras eran varios corazones uno encima de otro y una vez la crema blanca tenía un corazón dibujado con canela. Esto se lo agradeció mentalmente al encargado de administrar aquella cafetería, un hombre super pálido, con ojeras aún más pronunciadas de las que él tenía.
—Buenas tardes, ¿quiere un poco de agua? —preguntó aquel hombre alto viendo amablemente al joven pelinegro.
Yuta devolvió el saludó mientras miraba a su alrededor buscando a la protagonista de sus fantasías, sin éxito.
—¿Busca a alguien? —preguntó interesado — si gusta lo ayudó a buscar una mesa más grande.
—No, disculpe — Yuta tomó el menú que se encontraba en la barra. No conocía mucho de las bebidas, siempre pedía uno al azar, cuando este era muy amargo, pedía un postre y si este era muy dulce, pedía más agua o algún acompañamiento salado —Quiero un capuchino —dijo volteando a ver la puerta de la entrada.
—Lo preparó en seguida —dijo aquel hombre de piel pálida.
Yuta leyó su nombre en el gafete "Panda".
— ¿Panda? —pensó — ¿por qué tiene ese nombre? —por supuesto que era una pregunta que nunca se atrevería a realizar, pero era una gran duda.
—Usted es un cliente frecuente —mencionó aquel hombre mientras maniobraba los instrumentos que para Yuta eran complicados de entender, solo sabía que usaba eso para realizar los cafés. Vio cómo acomodaba los polvos con un "cepillo" antes de sellarlo.
—Ah, sí, si —respondió sintiéndose delatado —me gusta mucho el café —dijo no sonando muy seguro.
—Un día deberías probar nuestros tés —sonrió el hombre dándole confianza —con gusto te recomendare unos de sabor no muy fuerte.
Yuta sonrió agradecido, mientras veía como el hombre batía un poco de leche en un recipiente aparte.
—Haré un dibujo para ti, nuestro cliente frecuente — dijo levantando la taza con café a la mitad y una jarra pequeña en pico con crema —¿qué dibujo quieres? —pregunto antes de que la campanilla sonará debido a la puerta recién abierta.
Yuta giró su cabeza y sus ojos se iluminaron al ver la figura de la peliverde ingresar a toda prisa, disculpándose con el encargado y sin esperar respuesta ingresó al cuarto de empleados.
—Un corazón —respondió automáticamente mientras veía la puerta donde ingresó su interés amoroso.
—¡Juuuuuu! —soltó bajo "Panda" mientras vertía la crema con maestría. Sirviendo la taza al frente del pelinegro —Disfrútalo.
Yuta tomó la taza y lo bebió, no era amargo, el sabor era ameno gracias a la leche.
—Te gusta ¿no? —preguntó el encargado con las manos atrás de su espalda. Aunque no se refería al capuchino.
—Sí — respondió Yuta encantado —aunque siento un poco de pena echarle azúcar y moverlo, el dibujo es muy lindo.
—No te preocupes, cada vez que lo pidas nuestros baristas lo dibujarán para ti —respondió competente.
—Gracias — se sonrojo al imaginar a Maki dibujando un corazón para él.
El encargado sonrió pícaro mientras ingresaba al cuarto de empleados para informar sobre esto último.
Yuta sabía que aquel encargado dio la orden de siempre dibujarle un corazón, porque cada vez que pedía un capuchino siempre era entregado con ese símbolo. Se avergonzaba, porque todos habían notado que siempre iba, pero la incomodidad disminuye al pensar que aquella ilusión notaba su presencia.
Recogió sus cosas una vez que terminó su bebida y salió del local.
Mañana sería otro día.
Mañana le dirá algo más que un "Gracias".
Mañana será un mejor día.
Al día siguiente fue a la cafetería, tenía ganas de acompañar su capuchino con un postre que endulzara su tarde. Contempló la vitrina y decidió pedir un pastel de crema con fresas. Al acercarse a la caja su mirada chocó con "Maki".
—¡Bu-buenos, buenos días! —saludo Yuta nervioso alzando la voz más de lo normal, sus ansias por el postre habían hecho que se olvide de estar alerta.
—Buenos días —sonrió levemente Maki, el chico parecía exaltado, pero entendía que lo asustó — ¿Sabes que ordenar?
—Un capuchino y un pastel de crema con fresas, por favor.
—¿Quieres un corazón en él? —pregunto tratando de ser amistosa, aquel chico se veía nervioso, siempre lo estaba.
Yuta se quedó callado reteniendo un grito de emoción.
—"Lo sabe, sabe que pido un corazón" —chillo dentro de su cabeza.
—Joven ¿está bien? —preguntó la peliverde.
—Sí, un corazón por favor —pidió.
—Bien —Realizo el cobro —¿desea retirar su orden o que lo llevemos a mesa?
—A mi mesa, por favor —pidió apenado.
—Bien, su orden estará lista en un momento —entregó el recibo.
Yuta se sentó en una silla que tenía el respaldo bajo, su mesa se encontraba cerca de la barra, sacó su laptop para revisar un documento en Word repasaba el avance de su trabajo que entregaría en 3 semanas. Sentía que se veía como alguien ocupado al teclear mientras tomaba un café negro, lo hacía sentir interesante. Lástima que nunca le gusto el café negro como a Megumi, menos mal que descubrió el dulzor del capuchino que lo hacía sentir más cómodo.
Dio un repaso rápido a lo que diría cuando le entreguen su pedido.
"Gracias, el dibujo es muy bonito" esperaría una respuesta de ella "Te sale muy bien, ¿es muy complicado hacer esto?" "Estuve viendo unos videos para hacerlo en casa, pero no logro que salga así".
Estaba seguro de que Maki le diría algo más, una recomendación, un video o mejor aún se lo enseñaría ella misma. No sabe qué pasará, pero debía comenzar a hacerlo. Vio a la peliverde acercarse con una bandeja que traía su pedido
"Vamos Yuta, entona la voz e imagina que vas a exponer sobre el trabajo escrito".
—Aquí tiene —menciono la peliverde cargando la bandeja con una mano, mientras trasladaba los alimentos a la mesa —lamento la demora.
—No se preocupe, muchas gracias —dijo Yuta antes de respirar hondo.
"Vamos Yuta, mira el capuchino y díselo"
—Que lo disfrute —Maki se acomodo un mechón que se había escapado detrás de la oreja.
Ver su delgada y blanca mano subir y acomodar ese mechón, haciendo notables aquellos ojos dorados ella se inclinó muy levemente esto le quitó el habla, aún más por la sonrisa apenada por verse arreglándose que lo derritió, trago grueso al verla darse la vuelta, la miro embobado, una vez que se metió al cuarto de empleados y cerró los ojos con un sentimiento de fracaso.
Otra vez perdió la oportunidad.
¿Por qué tenía que ser tan encantadora?
Contuvo el aire al verla encontrarse con "Inumaki", los vio conversar mientras hacían unas cosas detrás de la barra. Inumaki agarró la bandeja con unos pedidos para una mesa que estaba lejos de él, pero se quedó aturdido al ver como la peliverde lo detenía y le hacía el favor de ajustar la cinta del delantal en la cintura del casi rubio, el chico dijo algo que no llegó a escuchar, pero hizo reír a Maki.
Yuta renegó, ahora mismo debería estar con ella siendo instruido en cómo dibujar un lindo corazón en su capuchino, se recargo en el respaldar de la silla con mayor impulso, sumado a esto se olvidó que el respaldo era bajo. Sintió su presión bajar por el susto cuando sus piernas se elevaron y su cuerpo caía. Trató de impedir su caída con el equilibrio, soltó un quejido por el esfuerzo, pero solo hizo girar la silla sobre una pata haciendo que al caer su cabeza chocará con la pared cercana, dejándolo inconsciente.
Inumaki llamó a Maki y Momo antes de acercarse corriendo donde se encontraba el joven recién caído.
—¿Se encuentra bien? —pregunto sin obtener respuesta.
—¡Ay no! ¿qué haremos? —dijo Momo asustada —¿estamos en problemas?
—¡Cálmate! Llamaré al gerente y a una ambulancia —dijo Maki sacando su teléfono y alejándose.
—No debemos tocarlo —dijo un comensal que se acercó —vi que se golpeó la cabeza.
—¿La cabeza? —chilló Momo —eso es muy peligroso —dijo antes de correr a la sala de trabajadores.
Abrió su casillero y sacó su teléfono, llamando asustada a uno de sus contactos mientras miraba de reojo hacia la puerta atenta si alguien la cruzaba.
Maki se acercó dónde estaba el pelinegro desmayado, pidió a los comensales que regresen a sus mesas para que el chico al despertar no se impresione al ver a una multitud.
—¿Llamaste a la ambulancia? —pregunto Inumaki, quien se había quedado con el pelinegro.
—Panda dijo que esperemos, porque está en camino.
—Me preocupa que haya quedado inconsciente —dijo Inumaki mirando el rostro del pelinegro esperando que abriera los ojos.
Momo se acercó un poco más tranquila con ambas manos apoyadas en su pecho, no podía evitar mirar con culpa a sus compañeros, se mordió los labios al ver al pelinegro tirado. Maki se giró a verla
—No te preocupes Momo, todo va a estar bien —trato de calmar Maki.
—Sí…
La puerta se abrió de inmediato mostrando a dos hombres, uno alto, pálido y de pronunciadas ojeras; Panda; quien aprovechó su hora de almuerzo para salir a realizar unos depósitos este corrió de regreso al recibir la llamada de Maki por un accidente con el "Universitario de los Corazones". El otro hombre era más alto, de cabellos blancos, sus ojos estaban cubiertos por unos lentes de sol. El también había sido alertado por una llamada que informó que un joven había sufrido un desmayo dentro de su establecimiento.
Aquel hombre detuvo su andar fue reconocido por los demás trabajadores, pero no se acercó más. Conocía al muchacho, el chico que se encontraba tirado siendo tocado en la frente por Maki, quien se veía preocupada al igual que Panda e Inumaki quienes se encontraban juntos atrás de ella y Momo se encontraba al otro extremo mirándolo más calmada.
Sudo frío, era un pariente lejano, pero él valoraba mucho a Yuta Okkotsu.
Yuta abrió los ojos encontrándose un rostro conocido, siempre la miraba con detalles en sus sueños y contemplaba su grácil presencia desde lejos en la realidad, era hermosa, quería hablarle, decirle todo lo que sentía, lo que pensaba. A pesar de sentirse mareado, estaba harto de no poder expresarse, tal vez lo piensa mucho, tantas palabras, formas y es que solo debe decir una cosa, la verdad.
—Te amo —dijo con esfuerzo viendo con más claridad como la peliverde abría los ojos sorprendida.
Su vista se establecía, vio al gerente pálido sonriendo mientras cuchicheaban con el rubio que solía coquetear con Maki. No podía leer sus labios ya que ambos taparon sus bocas, pero por sus miradas parecían sonrientes.
—¿Qué sucedió? —preguntó tratando de levantarse, fue ayudado por Maki logrando sentarse en el piso.
—Con cuidado —dijo —te golpeaste en la cabeza.
—Eso explica porque siento un chinchón — trato de sonar con humor.
—Estamos en llamada con el hospital —mencionó Panda —queremos descartar que el golpe no sea grave.
Yuta miró a todas las personas que lo observaban, estos poco a poco volvían a sus asientos, otros salían de la cafetería, se sentía un poco nervioso al toparse con el rostro de Maki, pero mirarla a ella era mejor que al resto.
—Me encuentro bien, no es necesario una ambulancia.
—Claro que sí, lo mejor sería que te lleven a hacer unos exámenes —explicó Panda —te desmayaste.
—Hace mucho que no nos vemos Yuta —interrumpió Gojo bajando sus lentes mostrando sus ojos celestes.
—Gojo ¿eres tú? —Yuta se levantó esta vez siendo ayudado por el rubio se sentía un poco inestable siendo ayudado por Inumaki —ah, gracias.
—Con cuidado es mejor que no hagas movimientos bruscos —mencionó Panda preocupado.
Gojo los guío a un despacho que estaba dos cuartos más al fondo de la sala de empleados y aunque todos habían entrado, solo Yuta se había sentado en una silla gerencial no tan pomposa como la que se encontraba detrás del lujoso escritorio marrón. No era grande, pero se veía demasiado caro.
Gojo aclaró su garganta.
—¿Yuta te parece si hablamos a solas? —miro al resto, dando a entender con su mirada que se retiraran —Yuta es familiar mío.
—Gojo —dijo Panda —lo mejor es que lo llevemos al hospital.
—Sí, pero primero conversare con él.
El hombre pálido salió siendo seguido por todos, el peliblanco sonrió al ver la mueca fastidiada de Maki, esa cara molesta le recordaba a alguien.
—¿Sucede algo? —preguntó Yuta después que los demás se fueran —el ambiente se volvió raro.
—Nah, los chicos están nerviosos… bueno no es para menos, has tenido un accidente fuerte y si te soy sincero es problemático.
—Pero no es culpa de ellos— reconoció Yuta —yo me incline hacia atrás, es mi culpa.
—Lo sé —dijo sin tacto —pero las aguas están algo sensibles para este establecimiento y los chicos son jóvenes incluso Panda, aunque parezca muy mayor.
—¿Por qué están sensibles? —preguntó.
—Ah, ah —interrumpió Gojo —primero quiero saber si planeas hacer una denuncia o algo así, la verdad hace falta que te hagas algunos chequeos, no sabemos si estás al 100% bien.
—¡Jamás demandaría este lugar!
—Solo preguntó —sonrió Gojo conocía bien a su "primo", se inclinó para adelante poniendo sus codos sobre el escritorio —con eso aclarado, ¿como estas? Has crecido mucho desde la última vez que nos vimos.
Yuta sonrió levemente.
—No es cierto, ya dejé de crecer —aclaró —tengo 20 años aunque tú te ves igual de alto ¿Como se encuentra su esposa? —pregunto.
—Ella está bien, ambos regresamos hace 3 meses a Japón —Gojo dejó de sonreír —tuvimos que volver por unos asuntos ¿y tus padres Yuta? ¿Mi primo sigue siendo un cascarrabias?
El pelinegro se quedó pensativo.
—No habló mucho con él —respondió mirando al piso —pero se que está bien de salud al igual que mamá y mi hermana.
—Sea como sea la relación con tu familia siempre es bueno mudarse y vivir en otro lado —Gojo lo miro tiernamente— ayuda a fortalecer el carácter y te enseña a conocerte y valerte por ti mismo.
—Bueno no tanto, ellos están pagando todo —se rió apenado.
—Tal vez pueda ayudarte con eso —Gojo se recargo en la silla ordenando sus ideas —¿qué tal sí trabajas aquí?
—¿Qué?
—Necesito tu ayuda —declaró volviendo a doblar sus codos en el escritorio juntando y acercando sus manos a su mentón.
—Gojo, yo… nunca he trabajado —dijo avergonzado —además mis padres no me lo permiten —dijo triste —ellos quieren que me concentre en los estudios.
—Vamos, eres mayor de edad —tentó Gojo —seguro quieres trabajar y comprarte algunas cosas sin mostrarle la boleta a papá.
—¿Gojo porque quieres que trabaje aquí? No denunciaré a la cafetería, siempre vengo aquí… me gusta… —se sonrojo — me gusta mucho este lugar.
Yuta miró detenidamente al peliblanco sentía que tramaba algo, sentía que lo quería usar.
—En realidad quiero que me informes de todo lo que pase aquí —bajó la voz —solo si ves algo significativo a perjudicarme.
—¿Quieres que espíe este lugar?
—No, no, no, bueno más o menos, más que nada es solo si tratan de ocultar algo, algo que sea malo, entonces no sería espiar —explicó Gojo —si es algo malo ¿no me avisarías?
—Sí, pero… si me lo pides es porque crees que el gerente no lo hará —se quedó mirando al albino a sus ojos —¿porque no lo haría?
—Porque quiere quedarse con este lugar —declaró.
—Pero tú eres el dueño —dijo Yuta —ahora que lo pienso Gojo ¿porque eres dueño de una cafetería?
—Mmmm no es que me guste —reconoció mirando al techo —en realidad… es un favor —dijo dudoso.
Se levantó de su silla de gerencia camino acercándose al pelinegro y apoyándose al frente de su escritorio.
—He comprado este lugar a Yaga, el padre de Panda —aclaró —conozco a Yaga, porque fue maestro y colega de Utahime, ella le tiene mucho cariño —se cruzó de brazos mirando hacia otro lado —tienen un lazo muy fuerte, Utahime lo admira, muy a parte de las clases ellos tenían muchas cosas en común así que cuando Utahime terminó su postgrado decidió enseñar y se volvieron compañeros de trabajo.
—Qué bonita historia —reconoció Yuta.
Pensó en sus amigos, apreciaba el valor de la amistad.
—Sí, sí —dijo desganado Gojo— la razón por la que regresamos a Japón es por él —metió sus manos a los bolsillos de su pantalón —esto debe quedar entre los dos —avisó —confío en tí.
—Ah, si —dijo nervioso— no diré nada de lo que me cuentas —prometió sintiéndose un poco incómodo. Utahime le agradaba
—Aunque sería bueno avisar que me contarás un secreto —pensó.
—La esposa de Yaga era la "dueña" de la cafetería —comenzó a narrar Gojo —al morir ésta pasó a nombre de Yaga. Sin embargo, el maestro hizo unas malas inversiones que terminaron afectando este lugar. Aquí es donde entro yo —se señaló —él sabe que haría lo que fuera por Utahime así que pregunto si yo podría comprar, invertir y dirigir esta cafetería —el rostro de Gojo estaba serio — La compra salió más cara de lo que vale este lugar.
Yuta se sorprendió, sabía que su familiar lejano era una persona jovial y alegre, pero cuando se trataba de negocios Gojo era muy serio en cuanto a las ganancias, después de todo la familia de él era dueña de diversas empresas, negocios y/o pequeños emprendimientos que se volvían tendencia. Sabía que el peliblanco estaba disconforme, después de todo uno nunca se mantiene en el mercado regalando el dinero, siempre debes ganar algo, para eso son los negocios.
—Nunca hago negocios que no me beneficien y el negocio de esta cafetería no me conviene mucho, no solo he pagado más de lo que vale si no que tenemos bajo contrato que el encargado es su hijo. El anterior dueño a futuro.
—¿Crees que Panda haría fraude? robar o algo así —preguntó impactado Yuta, no se imaginaba que el amable joven haría algo así.
—Yuta en los negocios no hay amigos, solo aliados, es algo que ya te deben estar enseñando— dijo Gojo recordando que su sobrino era un estudiante de Negocios —es como las herencias, los hermanos se conocen recién cuando los padres se mueren.
Yuta trago grueso e incómodo al escuchar eso último,esa frase le rompió su visión de la familia sobre todo porque si daba razón.
—Te seré sincero Yuta, no me molestaría regresar esta cafetería a Panda, pero será muy difícil que él junte el dinero para comprarlo, así se lo venda al mismo valor, así se lo venda al valor que vale en realidad.
—Yo creo que es un lugar hermoso.
—Admito que es muy bonito, también me gusta, pero no genera buenas ganancias, por eso Yaga no dudo en venderlo, solo le impedía el valor sentimental. Lo que quiero es que si ves algo raro necesito que me lo informes, actualmente tengo una espía —tosió viendo como Yuta lo miraba con reproche —pero ella renunciará pronto. Será transferida al extranjero por estudios.
Yuta sintió que su corazón se achicaba, "ella" ¿ella se irá? acaso Maki se iría a un lugar lejano, no la volvería a ver jamás, Maki es tan hermosa que seguro se casaría en el extranjero con un hombre más alto, rubio, de ojos grandes y claros con un acento romántico.
—Oye Yuta te ves pálido —dijo Gojo tocando el rostro de su sobrino sintiendo que estaba frío —creo que si debemos ir al hospital —se agacho para verlo a los ojos, ya que el pelinegro estaba cabizbajo.
—¿Maki se irá? —levantó la cabeza mirando con miedo a los ojos del peliblanco.
—No, mi espía es Momo —reveló sorprendiéndose de escuchar decir el nombre de una las empleadas con tanta confianza—es una ex alumna de Utahime la niña cambió de carrera luego del primer año, pero ya sabes mi querida esposa no solo me enamora a mi si no que es tan agradable que mantiene un contacto amigable con la mayoría de sus alumnos, escogí a Momo porque sabía que necesitaba el trabajo y ella aceptó porque se le pagaría un extra. A ti también te corresponderá eso.
Yuta se sentía raro, un traidor, se autodenominó sin ser nada aún.
—No, no quiero un extra — rechazo al instante —Además no he dicho que trabajaré aquí.
El peliblanco bufó, regreso a su asiento pensativo, necesitaba hacer cambiar de opinión a su familiar
—Cambiando de tema creo que lo mejor será avisar de esta incidencia a tus padres —Gojo sacó su teléfono abriendo su lista de contactos.
—¡No! No es necesario —Yuta se puso de pie.
—Claro que sí, si algo te pasa sería toda mi responsabilidad —dijo sonriendo apenado, sabía que el pelinegro quería evitar el contacto con sus apoderados.
—Por favor —pidió.
Sentía que era un desgraciado, pero necesitaba a alguien de confianza en la cafetería.
—Yuta, tal vez… puede que no los llame, pero ya sabes, un favor con otro…
—Bien, lo pensaré —dijo —lo pensaré muy detenidamente.
—Mmmmm no me convence, pero lo acepto —sonrió el peliblanco estrechando su mano con el joven —ahora vamos, te llevaré al hospital.
—Pero…
—No le avisaré a tus padres, pero al menos debemos ver que estás bien, quiero trabajadores sanos —dijo obligando al pelinegro a salir con pequeños empujones.
Pasaron algunos días, los exámenes médicos de Yuta salieron sin problemas, por precaución se quedó en su habitación a descansar. Sentía una extraña soledad durante la tarde, extrañaba ir a la cafetería a tomar un poco del dulce y cremoso capuccino que servían, ver a Maki concentrada y con destreza dibujar un corazón con la crema. Extrañaba mucho verla, escuchar su voz y últimamente ver una sonrisa al preguntarle esto último. No podía evitar sonreír, debe ser gracioso preguntar que ordenará al chico que siempre pedía un capuchino. Ver sus ojos ámbar, tan preciosos, ver su porte, el solo verla caminar demostraba su esencia fuerte que lo atraía a no dejar de observar.
Si tan solo pudiera decirle algo más.
"Quiero verte"
Aunque nada es tan malo, gracias a su tiempo libre pudo conversar con sus amigos de la secundaria más seguido e incluso contarles sobre su enamoramiento.
—Esa chica suena como alguien muy asombrosa —comentó Itadori sentado en el piso de la habitación de Yuta.
—Te gusta mucho —afirmó Megumi con unos vasos de agua, si bien era la visita. No quería que Yuta se moviera cuando debía estar descansando.
—¿Y qué harás? —preguntaron Itadori y Megumi al mismo tiempo.
Yuta reflexiono ¿qué haría? estaba tratando de tener una conversación con ella, algo más que pedir comida y café.
—Si, eso está bien —dijo Megumi entendiendo el punto del otro pelinegro —pero ¿qué pasará después?
—Megumi tiene razón —secundo Itadori —hablarán, pero necesitan algo en común para entablar algún tipo de comunicación.
Yuta se quedó pensativo.
—Tal vez le gusta leer —dijo Itadori.
—Cocinar —propuso Megumi.
—Una chica atleta.
—Tal vez es seguidora de un partido político.
—Tal vez profesa alguna religión.
—Ya entendí, no la conozco mucho —los miró un poco decaído.
—Necesitas algo más en común con ella, así podrás conocerla mejor y quien sabe tendrás más motivos para estar enamorado —explicó Itadori.
Apenas recibió el "ok" del doctor regresó a clases, no tuvo problemas en ponerse al día, cada día revisaba las clases y enviaba sus trabajos. No podía permitirse atrasarse, eso lo haría bajar su promedio y que su padre se entere de sus ausencias. Además, acumularse de tareas impediría que vaya tranquilamente a la cafetería.
—Bienveni-
—Buenas tardes —saludo Yuta haciendo una leve reverencia al notar la cara sorprendida de Panda.
—Yuta ¡Volviste! —el hombre se acercó, Yuta sintió que quería abrazarlo, pero noto que se contuvo, seguro que era porque no tenían ninguna cercanía.
—Sí —asintió apenado —Quería pedir disculpas por los problemas ocasionados hace una semana.
—No tiene que disculparse —dijo rápidamente Panda —me alegra que estes bien, que seria de nosotros sin…
—El universitario de los Corazones —escuchó su susurro muy audible del fondo, al buscar con la mirada al igual que Panda vio a Inumaki, el chico rubio que se llevaba bien con Maki. Escucho algunos ruidos al fondo viendo como la peliverde salía acomodándose apresuradamente el cuello de su camisa. Camino hacía él con Inumaki detrás de ella, quien mientras caminaba ataba el delantal de la fémina.
Yuta tragó grueso al verla, no sabía cómo podía sentirse tan feliz de verla yendo hacia él sin alguna bandeja o libreta de notas y no entendía cómo podía sentirse tan mal de ver la confianza con la que ese chico hacía un nudo cerca a la cintura de ella.
—Oye ¿vienes por un capuchino? —dijo Maki al verlo parándose a lado de Panda.
Se sorprendió al escucharla hablar tan casual, los colores se le subieron al rostro, su cabeza se llenaba de frases. Asintió levemente esbozando una sonrisa, se sentía tan nervioso al no ver su propio rostro y no saber si hacía la mueca correcta.
—Hola —saludo el rubio— ¿está bien que tomes cafeína?
—Creo que sí —respondió pensativo, miró detenidamente a los ojos de Maki —pero si pueden hacerme una recomendación de otra bebida, sería genial.
—¡Oh claro! —Panda empujó a Inumaki, haciendo que se diera la vuelta —Maki, atiende a nuestro cliente —Panda sonrió pícaro. Yuta se sintió descubierto por un momento, tal vez solo era su imaginación.
Yuta fue encaminado a un asiento acolchonado, pegado a la pared, evitaba ese asiento y que estaba lejos de la caja y sobre todo, porque el asiento acolchonado se llenaba rápidamente de personas habladoras e impedía que escuchara a su querida Maki.
—¿Qué me recomiendas? —dijo ignorando la carta.
Maki miró distraída a un lado.
—Un té o un jugo natural de frutas como la granada.
—Suena bien, quiero un jugo de granada —dijo entregando la carta —Gracias…
—Ah, Maki —se presentó.
—Gracias Maki —sonrió — Soy Yuta, pero eso ya lo saben.
—No demoro —dijo la peliverde dándose la vuelta.
Yuta se tocó el pecho suavemente, aunque sonó relajado al hablar su corazón latía como loco no sabe si es por ese golpe en la cabeza y la abstinencia de ver el rostro de la peliverde. Sonrió satisfecho por cada frase dicha. Nunca ha probado la granada y menos en un jugo, pero sería su fruta favorita, si un día hacia una empresa regalaría una granada a cada cliente, todos deberían de probar la fruta de la felicidad.
—Hey Yuta sí que te gusta esta cafetería —una inconfundible voz interrumpió sus pensamientos y planes a futuro.
—¡Hola, Gojo! —trato de levantarse siendo detenido por Gojo quien se sentó a su lado.
—Aunque somos lejanos, somos familia deberías decirme Satoru… ¿Y bien?
—¿Y bien? —repitió ignorándolo, porque sabía a donde iría la charla.
—¿Aceptas el empleo?
—No lo he pensado mucho —dijo nervioso.
—Puedes ganar mucho trabajando aquí y no hablo de dinero —se acomodó cruzando las piernas.
—¿De qué hablas?
—Pues sobre la linda mesera que estaba aquí.
Yuta lo miró receloso.
—No deberías referirte así a ella.
—No recuerdo su nombre —dijo Gojo.
—Maki, se llama Maki.
—Ah, qué olvidadizo Maki por supuesto —mencionó juguetón —has notado que cuando dices su nombre se siente un ligero dulzor.
Yuta calló avergonzado.
—Sería una gran oportunidad trabajando juntos, regresar a casa juntos, salir en grupo, conocerse más a fondo —dijo sonriendo —Maki es una buena chica, parece que es de familia fijarnos en buenas mujeres —halagó.
Yuta se sonrojo levantando la mirada hacia la peliverde que terminaba de acomodar su pedido en una bandeja.
"Necesitan algo en común para entablar algún tipo de comunicación".
—Está bien, trabajaré aquí, pero mi padre no debe saberlo.
Gojo asintió animado.
—Bienvenido Yuta —Gojo se levantó estrechando su mano.
Maki llegó con el pedido un poco sorprendida, pero sin evitar fruncir el ceño ligeramente al ver al peliblanco.
—¿Estás bien? —preguntó dirigiéndose a Yuta.
—Si —afirmo.
—Buenas tardes, Maki —dijo animado Gojo.
—Buenos días —saludo sin emoción — No deberías molestar a los clientes.
—¡Oh! No lo molesto —aclaró —pero ya te enteraras luego, Yuta espero que disfrutes tu pedido— miro a la peliverde —Maki atiéndelo con mucho cariño.
—¿Lo conoces?
—Sí, algo así —comentó Yuta con duda. Miro a la peliverde sintiéndose con confianza y ahora muy preocupado por su ignorancia en su nuevo trabajo —por cierto ¿es muy difícil preparar capuchino?
Muchas gracias por leer
Siempre quise escribir un fic de cafetería, sobre todo cuando leí uno de Gojo X Utahime en Wattpad y me emocioné cuando mis amigas escogieron esas palabras. Como pueden ver este fic da para más (creo yo) y la verdad pensaba escribir más, pero he pasado las 5000 palabras.
Este One-shot se volverá un Long fic, aproximadamente de 5 capítulos, si les gusto espero que puedan leerlo revisando en mi perfil en un par de meses.
Nos leemos en el siguiente capítulo, la pareja aún no se sabe, pero es muy probable que también sea un Yuta X Maki.
