Nota de autor: No nos arrepentimos de nada.
Btw, obviamente nosotros no somos dueños de "Yu-Gi-Oh!".
Una hermosa mañana vislumbraba la isla en aquella ocasión. Sin embargo, dos seres se encontraban ocultos bajo tierra, escondiendo sus intenciones momentáneamente en un laboratorio oscuro.
El ser más fornido y alto de estos dos se encontraba sentado frente de una computadora con diversas pantallas, vigilando el progreso de su plan: el profesor Viper.
Sonrió por un momento, todo iba como planearon él y su patrón, los estudiantes estaban teniendo duelos y lentamente el poder de este último crecía más y más. Aunque, ese alivio no duraría mucho dado que, repentinamente, una alerta comenzó a resonar por la habitación, iluminando de rojo los alrededores.
– ¿Qué sucede? – Preguntó el otro ser, ligeramente irritado por el ruido.
Viper rápidamente navegó entre las diversas cámaras de su sistema, encontrando la razón: Gecko.
– ¡Es Gecko! – Declaró antes de apagar la alarma y voltear hacía su patrón. – Parece que ha encontrado el laboratorio.
– Hmm… –
Tras soltar ese ruidito, la figura finalmente se reveló, extendiendo sus alas antes de colocar su mano debajo de su mentón de manera pensativa: Yubel.
– Puedo encargarme de él inmediatamente. – Ofreció el humano dándose media vuelta.
– "Encargarse" es muy… directo. – Dijo el ser de oscuridad antes de materializarse frente a su subordinado. – Esta es una oportunidad perfecta para ejecutar mi plan~
El hombre musculoso levantó una ceja. – ¿Oh? ¿Y ese sería…?
Por otro lado, un estudiante de uniforme café y cabello marrón rojizo se encontraba en el techo del edificio principal de la academia, observando el horizonte. Sostenía un aparato comunicador en su mano derecha justo junto a sus labios.
– Parece que los rumores sobre Lionheart y Godwinn eran ciertos. – Comenzó en voz ligeramente baja.
– Cuesta creerlo. ¿Cómo un don nadie y un duelista novato pudieron contactarse con el mundo espiritual? – Le respondió una voz femenina del otro lado.
– Existe un patrón con los chicos desamparados y la conexión con ello. – Comentó Gecko ahora cruzándose de brazos. – Yuki y Andersen parecen tener la misma, sino es que superior, habilidad.
– Enviaré el reporte de inmediato entonces.
– No he terminado. Han pasado cuatro días desde que empecé a investigar a Viper y estas bio-bandas, cada vez se hace más obvio que está involucrado de alguna forma. – Continúo ahora recostado contra un pilar cercano. – Solamente necesito pruebas contundentes para que actuemos.
– ¡Hmph!
Un repentino aclaramiento de garganta tomó por sorpresa al chico, el cuál con agilidad y sutileza escondió su aparato y mostró una sonrisa despreocupada al recién mencionado acercándose.
– Profesor Viper, tan sigiloso cual cobra.
El hombre se colocó junto a él y ambos voltearon la mirada al hermoso horizonte.
– Es una vieja costumbre. He notado que no has tenido ni un solo duelo desde que luchaste con Lionheart. Dime, ¿estás tenso por algo?
– Podría decirse que sí. – Dijo rápidamente Gecko, siguiendo la corriente. – Prefiero estudiar los duelos de los demás antes de atreverme a hacer un movimiento.
Viper sonrío. – Una estrategia que he notado has estado usando conmigo.
Por un momento, el corazón del chico se saltó un latido e hizo que de verdad se tensara. – ¿Eh? Si fue una broma, no me estoy riendo.
– Mira, Adrian, yo pienso que ser directo es la manera correcta de actuar, así que te la pondré fácil: si, las bio-bandas son lo que piensas.
El espía se quedó paralizado. ¿Acababa de confesar su crimen justo frente a él? ¿Estaba soñando? Sueño o no, esa no era una buena señal. Rápidamente formó una risa nerviosa y comenzó a alejarse lentamente de Viper.
– Vamos profesor, deje de decir cosas ra-
Pero su actuación no le ayudó de nada. Sus alrededores repentinamente se convirtieron en lo que él solamente podía describir como una bruma morada, parecía que ya ni siquiera estaba en el mismo mundo. Solamente eran él y Viper.
– No tengas miedo, en realidad solamente quiero ofrecerte un trato. – Comenzó el "profesor" con sus brazos tras él.
Adrian frunció el ceño y se preparó para…defenderse, por lo menos. – ¿Ah sí? Escucho.
– Sé que no eres un simple estudiante hijo de magnates, eres un visionario. Es simple, quieres el poder para dejar tu marca en este mundo, el poder para hacer que tus padres te-
El chico sonrió antes de negar. – No sé de dónde sacas todo esto, pero-
– Déjame terminar. Ambos queremos algo que parece imposible de conseguir, tú quieres una carta de la cual solamente se conocen mitos; yo… quiero algo más valioso, y todo eso podría ser nuestro si nos ayudas.
– ¿Nos?
– Tengo… un jefe, si es que lo puedo llamar así. Es un ser de poder inimaginable, capaz incluso de crear… vida.
Para Gecko, todo eso sonaba como delirios de un hombre loco. Pero, considerando su situación actual, no era del todo inverosímil.
– De acuerdo, asumo que este "ser" puede darnos parte de este "poder inimaginable". ¿Dónde entran las bio-bandas en esto?
– Tú deberías de saberlo: absorben parte del poder que los duelistas emanan al luchar. Mi jefe necesita esta energía para liberar todo su potencial.
El chico relajó su cuerpo antes de pensar brevemente y acercarse a Viper. – ¿Y mi parte sería?
Viper reveló una sonrisa confiada. – Tu influencia es muy grande, Gecko. Mi patrón tiene un plan: atrae a una gran cantidad de duelistas en un solo lugar. ¡Qué se diviertan, qué den todo lo que tengan! Entonces, las bio-bandas harán el resto…
Adrian asintió. – ¿Alguna recomendación?
El hombre se dio la vuelta antes de hacer un ademán, disipando la bruma y regresando a ambos al techo de la academia. – Un pequeño torneo tag. Hasta luego, Gecko. – Concluyó antes de bajar por las escaleras e irse.
– ¿Grabaste todo eso? – Dijo el chico levantando su comunicador.
– Si… – le respondió la voz. – No estarás pensando en serio hacer lo que te dijo, ¿verdad?
– No soy un idiota si es eso lo que te preocupa. – Respondió bromeando. – Pero…podríamos usar esto a nuestro favor.
El grupo de protagonistas se encontraban en la enfermería, ahora acompañados de Jorge, Alexis y Mindy. Todos estaban viendo a Jim que estaba acostado en una camilla con una máscara de oxígeno para ayudarlo.
– Esto es justamente lo que le pasó a Jaden, fatiga súbita aguda. – Dijo con seriedad la Señorita Fontaine mientras veía a todos. – Al parecer ocasionada por un duelo.
Jaden asintió. – Sip, pero ¿Por qué será?
– Creo que para este punto es muy obvio que son estas bio-bandas. – Dijo Aarón mientras apuntaba a su aparato.
– ¡ES LO QUE HE ESTADO DICIENDO TODO ESTE TIEMPO! – Gritó Syrus molesto.
– ¿Será eso posible? – Preguntó Jessie.
Aarón asintió. – Piensenlo, esta fatiga súbita solo sucede después de un duelo, además esto sólo comenzó después de que Viper nos diera sus bio-bandas.
Ahora era el turno de Alexis de opinar. – Tiene mucho sentido, el problema es que no tenemos las pruebas suficientes, ni siquiera podemos explicar cómo es que funcionan las bio-bandas. – Entonces afilo su mirada. – Creo que es hora de interrogar a Viper acerca de sus juguetes.
– Estoy completamente de acuerdo. – Dijo Fontaine. – Como profesora no puedo permitir que los estudiantes estén en peligro más tiempo. Jaden, Aarón, Jorge vengan conmigo, ustedes experimentaron los efectos de las bio-bandas en primera mano y necesitare de su testimonio.
Los tres estudiantes asintieron y siguieron a la profesora.
– Que las bio-bandas ¿Qué? – preguntó Crowler mientras veía a las cuatro personas frente a él.
– Están poniendo en riesgo a los estudiantes. – Repitió Fontaine. – Debemos detener estos duelo de supervivencia.
Crowler se cruzó de brazos. – Miren, yo tampoco me fío de ese Viper pero todo lo que tienen es evidencia circunstancial, eso no será suficiente para hacer algo.
– ¡Claro que sí! – Bonaparte grito. – ¡Hay que detener a ese gorila sobredesarrollado!
– Vaya… miren quien se puso los pantalones. – Dijo sarcásticamente Crowler.
– Tal vez sea una sorpresa para ti, pero YO si me preocupo por los estudiantes.
– ¡¿Qué se supone que significa eso?!
Las quejas del profesor fueron detenidas por la aparición de Adrian, el cual caminó portando una expresión seria en su rostro. – Concuerdo con Bonaparte y tengo un plan. – Declaró ganándose la atención de todos.
– ¿Adrian? – Preguntó Aarón.
Jorge ladeó la cabeza antes de sonreír. – No me digas que estabas fuera esperando el momento para hacer una entrada.
– Así es. – Dijo sonriendo brevemente. – Como decía, debo admitir que he estado "investigando" al buen profesor estos días. Tengo información comprometedora sobre él, pero, como dicen, no es suficiente para plantarle cara.
– Pero por lo que dijiste, ya pensaste en una solución. – Dijo Aarón. – Pues somos todo oídos.
– Puede que no le agrade a los profesores. – Comenzó mirando a las tres figuras de autoridad presentes.
– Adelante, ya hemos hecho muchas cosas desagradables este par de años. – Dijo Crowler despreocupado.
– Muy bien, quiero organizar un mini-torneo tag. – Dijo tranquilamente.
Bonaparte lo miró confundido. – ¿Eso es todo? Jovencito, no veo cómo-
Aarón fue el primero que entendió a lo que se refería. – ¿No crees que eso es muy arriesgado? No sabemos hasta qué punto pueden llegar las bandas.
– Godwinn tiene mucha razón. – Dijo Gecko antes de negar. – Pero es la manera más directa y sencilla de deshacerse de Viper.
– ¿Alguien podría decirme qué es lo que está pasando? – Pregunto Jaden.
Jorge soltó un suspiro cansado. – Es simple, Adrian quiere atraer a tantos de nosotros como sea posible en un lugar para que su energía sea absorbida. Cuando todos se desmayen…
– Será obvio lo que está pasando. – Término Gecko.
– ¡No! ¡Me opongo completamente! – Dijo indignada Fontaine. – ¡Cómo enfermera y profesora no puedo dejar que nuestros estudiantes salgan heridos!
– La señorita tiene razón. ¡Este plan es inaudito! – Le dio la razón Bonaparte cruzado de brazos.
– Sin embargo… – Comenzó Crowler solemnemente. – Tiene razón, si no actuamos con prisa, podría ocurrir una tragedia similar a la del semestre pasado.
Ante esto nadie tuvo objeciones.
– Pensemos que aceptamos el plan… ¿Cómo podemos estar seguros de que Viper no desactivará las bio-bandas cuando se da cuenta de lo que está pasando? – Dijo Aarón.
Ahora era el turno de Adrian. – Estoy 99% seguro por una sencilla razón. – Dijo antes de metafóricamente sacarla y ponerla sobre la mesa. – Él me dio este plan.
Decir que todos estaban sorprendidos se quedaría corto. En el cuarto se pudo escuchar una mezcla de "NANI?!"s, "Huh?!" y otras expresiones similares.
Jorge asintió mientras sonreía sin preocupación. – Ya veo. ¿Qué sigue? ¿Dejamos que los zorros cuiden a las gallinas? – Dijo sarcásticamente antes de fruncir el ceño.
– Les pido por favor que sean pragmáticos. Es obvio que Viper esperaba que le siguiera el juego y los forzara a todos a extralimitarse y así poder absorber su energía. – Explicó. – Si simplemente evitamos que los estudiantes más habilidosos den todo de sí mismos, podremos atraparlo con "las manos en la masa".
– Sigo diciendo que es muy arriesgado. Aunque los más habilidosos se limiten ¿Que nos asegura que la energía que recolecte no sea suficiente para lo que sea que quiere hacer?
Gecko procedió a colocar un maletín que llevaba consigo sobre una de las mesas de la habitación e invitó a los presentes a acercarse. Entonces, lo abrió, revelando una laptop cuya pantalla mostraba un esquemático de las pulseras misteriosas, acompañado de algunos gráficos.
– Estuve haciendo mi propia estimación, Godwinn. – Entonces apuntó a una gráfica de barras con dos datos, uno que llegaba ridículamente alto y otro más chico. Señaló al más chico. – Esta es la respuesta de "energía" que tienen las pulseras cuando un duelista promedio tiene un duelo. Y esta otra… – Dijo antes de pasar al segundo.
– ¿Es de Jaden? – Preguntó Crowler al leer el encabezado de la gráfica.
– Precisamente. He notado que Viper ha estado haciendo todo lo posible para hacer que ciertos duelistas se enfrenten y, cuando hablé con él, parecía muy desesperado en lograr que personas como Jaden y Jessie asistieran a este torneo hipotético. – Concluyó antes de ajustar sus lentes. – Ergo, es necesario que duelistas de su calibre tengan duelos para así absorber la energía que necesita.
– Ok, pero aun así digo que DEBEMOS CONTENERNOS.
Gecko miró confundido a Aarón. – Eso dije.
– No, espera. DEBEMOS CONTENERNOS, NO IR MUY DURO. – Volvió a decir Aarón mientras se acercaba lentamente a Jorge.
Jorge estaba sonriendo distraído antes de regresar a la tierra. – Oh, si, no veo por qué no lo haría.
– De acuerdo, ¿entonces estamos todos de acuerdo? – Preguntó finalmente Gecko. – Les pido toda su confianza.
– Pides demasiado, jovencito… – Comenzó Bonaparte mientras se sobaba la frente. – Mientras no involucren a Marcel, doy mi visto bueno.
– ¿Quien verga es Marcel?
– Es su h- – Comenzó Aarón.
– Estamos de acuerdo igualmente. – Siguieron Crowler y Fontaine, esta última a regañadientes.
– ¡Sí, por fin va a pasar algo emocionante! – Exclamó Jaden completamente en la zona. – ¡Vamos a planear nuestros combos ahora mismo, Jessie!
– ¡Vas!
El par desapareció dejando una estela de humo donde una vez estuvieron.
– Estoy comenzando a preocuparme por la salud mental de ambos. – Comentó Jorge entretenido.
– Bueno, si eso es todo…creo que yo igual me voy de una. – Dijo Aarón antes de despedirse.
– Espera, ¿no vamos a practicar nosotros y-?
– Wey, no soy tu novio, deja que piense quien será mi pareja en el torneo. – Dicho esto, el estudiante de azul se retiró igualmente junto con Bonaparte y Fontaine.
– Y ahí me quedé solito…
Adrian sonrió con "empatía" antes de acercarse y colocar una de sus manos sobre el hombro de Jorge.
– Hablando de tu pareja para el torneo… necesitaré de tu ayuda.
El Ra se dió la vuelta y levantó una ceja confundido. – Espera, ¿Quieres que sea tú compañero?
Adrian soltó una carcajada antes de poner su rostro amigable nuevamente. – No, creo que ni siquiera participaré, alguien tiene que estar al 100 por si las cosas no van como planeamos.
– ¿Y qué necesitas de mí?
– No de tí precisamente, si no de alguien a la cuál le tienes mucho apreció. – Gecko apuntó a un anunció de cartón en el rincón de la sala que mostraba a cierta Idol novata posando. – Necesitamos que Lovely Ignite haga una presentación especial. Así nos aseguraremos que acudan los estudiantes necesarios.
Jorge se rascó la cabeza mientras pensó por un momento. – Me está pidiendo que la arriesgue. No lo sé…
– Se pragmático, sabes que esto sería lo mejor. – Continuó Gecko. – Además, creo que sería una "cita" perfecta para reforzar su "vínculo". Ya sabes, no veo muchas oportunidades en el futuro para tener duelos junto a ella.
La idea era muy tentadora para el protagonista.
– ¡Es perfecto! ¡Podríamos matar a dos pájaros de un tiro! ¡Detendremos a Viper y además elevaremos el reconocimiento de nuestra idol! – Dijo Crowler ahora emocionado. – ¡Por favor señor Lionheart, diga que sí!
Jorge observó con una sonrisa nerviosa la actitud de Crowler. – Ok Adrian… sabes como persuadir a la gente. Me das miedo.
– Lo tomaré como un cumplido. ¿Qué dices?
– Intentaré convencerla, pero, créeme, no será fácil.
Después de los preparativos del supuesto plan de sus amigos Aarón se quedó nuevamente sin nada que hacer e iba de regreso a su habitación para perder el tiempo en lo que caía la noche, el chico iba mientras dejaba que su mente deambulara en pensamientos sin importancia.
Pero sus divagaciones fueron interrumpidas por una escena particular extraña para el; Magnamhut en su forma humana estaba frente al dormitorio azul sin su capucha negra, dejando ver su cuerpo fornido, mientras hacía lagartijas.
– ¿Pizza Hut? – Preguntó Aarón en forma de saludo.
– No me llames así, Godwinn. – Respondió la susodicha mientras se levantaba.
– Y… ¿Qué haces por aquí?
– Nada. – Dijo mientras se cruzaba de brazos. Sus ojos denotaban obvio fastidio.
– Oook… – Pensó un momento Aarón en lo que quería decir. – ¿Y dónde están Jorge y Lyna?
– No sé. ¿Importa?
– Osea que… ¿Estas aquí sola?
– Si. – Dijo mientras apartaba su mirada.
Bueno… el chico no tenía más que decir, pero antes de que pensara en que más decir, un suspiro de la mujer lo detuvo.
– Mira te seré honesta. – Dijo mientras se sentaba en una de las bancas que se encontraban en el camino. – Eres fuerte.
Aarón tomó su acción como una invitación para sentarse al lado. – Depende de en qué sentido estamos hablando.
– De cualquier modo, yo te veo de esa forma, entonces entenderás que lo que estoy a punto de decir no se lo diría a cualquiera. – Dijo mientras le mandaba una mirada fulminante a Aarón a forma de advertencia.
– Mis labios están sellados. – Respondió Aarón.
– Es… es sobre quien, no, es sobre QUE soy,
– ¿A qué te refieres?
Con un gruñido molesto respondió. – La verdad es que yo no era un dragón, o si lo era, era más que nada energía residual que dieron forma de dragón.
Aarón asintió, invitandola a continuar.
– Luego me convertí en esto… y uno pensaría que mi problema sería con eso, si soy un dragón a una… humana. – Entonces tomó aliento. – Pero después de que viera a tu "compañera" nueva, también siento algún tipo de conexión… no como si la conociera, pero como si estuviera viendo algo familiar. – Entonces comenzó a gruñir. – ¡Es frustrante! ¡Ni siquiera tenía mucha conciencia antes de que me dieran esta forma y ahora no puedo parar de pensar!
– Mmm, ¿Y ya le hablaste de esto a Jorge o Lyna?
El espíritu alejó su mirada nuevamente. – Pfft, esos dos se ve que tienen sus propios problemas para que me puedan ayudar con el mio.
– Jorge y yo de hecho tenemos el mismo problema. – Pensó para sí mismo Aarón. – ¿Y qué hay de Albaz? Eres o eras como que parte de él.
La chica le mandó una mirada fulminante. – Igual pensé en preguntarle. Pero… – Entonces regresó su mirada al humano. – Hay algó en él que me inquieta. No le daré mi confianza aún, aunque en algún punto fuese parte de él.
– Verga, pues ¿Qué quieres que te diga puta madre? – Se quejó en su mente Aarón. – Si me permites preguntar ¿Por qué vienes conmigo?
– Bueno, viendo que mi compañero humano y la hechicera no me pueden ayudar y que no quiero hablar con Albaz, solo quedabas tú-
– Así que fuí tu última opción. – Pensó el meco este.
– Y tus espíritus. – Terminó la mujer dracónica, con un tono que, por un momento, sonó burlón.
– Penúltima opción entonces… – Pensó Aarón. – Ya veo, entonces ¿Qué quieres que te diga?
La mujer se molestó. – ¡¿Cómo que qué quiero que me digas?! ¡Dime que soy! ¡O que debo ser!
– Oye, oye calma. – Aarón levantó sus manos. – Déjame pensar, esto no es algo que sea fácil de procesar.
En ese momento, Diabellze apareció entre Aarón y Magnamhut, portando una expresión lunática de entretenimiento. – ¡Yo te diré lo que eres!
Al ver la sonrisa maliciosa de su nueva compañera, Aarón interrumpió rápidamente la conversación. – ¡Oh Diabellze! Excelente timing. Mira necesito que seas muy seria, realmente seria.
– ¡Claro cariño!
– Ok. Mira a Magnamhut. Mirala muuuuuuuy bien ¿Sientes algo?
Pasó solamente un segundo, pero eso fué suficiente para que la bruja la analizara por completo.
– ¡Veoaunarepugnantecreacióndeenergíadracónicamezcladaconlosdeseosperversos deuncorazónquealbergaoscuridad! – Dijo después de teletransportarse frente a Magnanmhut.
– ¡¿QUIERES QUE TE QUITE ESA SONRISA DE TU ESTÚPIDA CARA, COPIA DE LA MAGA OSCURA?! – Le respondió de inmediato tras pararse.
– ¡TÚ ERES LA ÚNICA COPIA AQUÍ! ¡YO SOY LUZ Y TÚ OSCURIDAD! ¡AJAJAJAAJAJAJJAJAJ!
El humano actuó rápidamente.
– Vamos a calmarnos. – Aarón se paró entre las dos. – Bueno volviendo al tema de verdad. – Se detuvo un momento para pensar en qué decir. – Si ya no te sientes como un dragón o como eras antes ¿Que tal si eres algo nuevo?
– ¿A qué te refieres?
– Osea crear una nueva identidad de acuerdo a lo que tu sientas ahora, olvidar tu pasado y mirar hacia adelante.
La espíritu volvió a sentarse, ahora pensativa. Diabellze se sentó junto a ella, sin perder su actitud anterior.
– Huuuuuuy, ¡Parece que Magnamhut está teniendo un colapso mental! – Dijo burlonamente.
Ágilmente, Diabellze se teletransportó junto a Aarón, evadiendo un esperado puñetazo de la otra espíritu.
– Podemos empezar por ahí… ¿Qué tal si ya no te llamas Magnamut? – Intentó salvar la situación Aarón. – ¿Qué tal "Diaboloestar"?
Diabellze frunció el ceño y colocó sus puños en su cadera. – ¡Ese es mi nombre mal dicho y ligeramente diferente!
Curiosamente, la chica de negro pareció sorprenderse al oír ese nombre horrendo. – "Diabellstar". – El espíritu sintió una familiaridad sobrenatural con el nombre.
– ¡Si es perfecto! De hecho hasta Diabellze puede ayudarte, viendo que si sienten alguna familiaridad entre ustedes.
– ¡¿QUÉ?! – Se indignó Diabellze. – ¡Si dije que no sentía nada!
– Oh vamos, las dos son nivel 7, tienen los mismos stats… ¡Y hasta se llaman casi igual!
– ¡ACABAS DE PONERLE ESE NOMBRE!
– ¡Diabellstar, sí! – Continuó la recién nombrada antes de levantarse triunfante con ambos puños en alto. – ¡Esto es lo que soy!
El momento fue interrumpido repentinamente cuando ambas espíritus se pusieron frente a Aarón en guardia. ¿La razón de esto? 3 Dragones de colores brillantes estaban descendiendo rápidamente hacia ellos.
– ¡Por fin te encontramos, malhechor! – Exclamó el dragón rojo entre ellos. Los otros dos que lo acompañaban eran de color azul y verde respectivamente.
– ¡¿Ustedes otra vez?! – Exclamó Diabellstar, extendiendo su sable antes de ponerse frente al humano al mismo tiempo que Diabellze.
– ¿Y estas lagartonas quienes son? – Preguntó Diabellze mientras flotaba al lado de Diabellstar con su mano derecha envuelta en energía violeta.
– Fuck nos encontraron. – Dijo Aarón con algo de molestia.
La conmoción fue lo suficiente para que apareciera Laundry con una apariencia somnolienta.
– ¿Qué está pasando? – Preguntó con un bostezo, antes de ver a los dragones. – Verga.
– Comes. – Respondió Aarón sin pensar, haciendo que ambos se rieran como estúpidos.
Ante la respuesta grosera de la dragoncita, los tres dragones boquearon.
– ¡Maldito, has corrompido el vocabulario inocente de nuestra hermanita! – Respondió la que Aarón reconoció como Parlor. – ¡Sufriras nuestro castigo!
– A ver, Laundry ya venía así cuando la conocí. – Se defendió el chico.
Una nueva voz se escuchó entre los árboles.
– Así es, Parura. Laundry siempre ha tenido una lengua filosa cuando nadie más la ve.
Finalmente, un chico con la ropa más genérica posible que un protagonista de anime tendría apareció. Su corte era corto de color negro y portaba un disco de duelos decorado de escamas de dragón. Sonrió confiado hacia Aarón.
– Buenas tardes, señor Godwinn. Permítame presentarme, mi nombre es José Tamayo. – Empezó cordialmente colocándose frente a las tres Dragoncellas.
– Espera… Tu nombre es "José" ¿Pero te apellidas Tamayo? ¿Cómo está eso? ¿Eres mi paisano o algo así?
El joven aparente maestro de las dragoncellas soltó una risita. – Cerca. – Y entonces dijo lo siguiente con el acento español más racista que uno podría imaginar y tocar unas notas con una guitarra que apareció de la nada en sus manos. – Soy español.
Aarón tosió ligeramente. – Devuelvan el oro.
– Jamás. Pero, cómo osas decir, volvamos al tema. – Le apuntó amenazante. – ¡Usted tiene algo que es de mi pertenencia y pretendo arrancarlo de vuestras manos por la fuerza si es necesario!
– Mira si esto es por lo de que nos fuimos sin pagar, déjame decirte que la "dueña" del local me atacó injustificadamente. – Comenzó a explicar Aarón. – Así que es cortesía que el servicio fuera gratis.
– El servicio no incluía a la cría que escondes entre vuestras piernas.
Laundry le plantó cara sacándole la lengua. – ¡Yo decidí irme con Aarón, maestro! ¡Nadie me está obligando!
– ¡Si, y si quieren llevársela tendrán que pasar sobre mi frío cadáver! – Agregó Merrli que apareció al lado de la dragoncita.
– Como dice Laundry. Yo no me la lleve, ella vino. – Concluyó Aarón. – Bueno, viendo que se aclaró el malentendido, debo ir a prepararme para una fiesta.
El nuevo oponente de ideales de Aarón nuevamente soltó una risita antes de asentir y hacer un ademán para que desaparecieran las demás dragonas. – Claro, yo también debería prepararme para el Torneo Tag. Mañana resolveremos esto, Godwinn. – Dijo antes de darse la vuelta y desaparecer entre los árboles.
– Sale wey, te lo lavas. – Dijo Aarón estoicamente mientras regresaba a sus aposentos.
Finalmente, Diabellze se quedó sola nuevamente.
– ¿Qué demonios acaba de suceder?
Ya dentro de su habitación, nuestro protagonista se dispuso a desparramarse sobre su cama completamente dispuesto a perder el tiempo en su D-Pad durante las siguientes horas hasta que fuera el torneo de Adrian.
– ¿Y tú por qué sigues aquí? – La voz de Diabellze acusó a Diabellstar, la cual estaba parada en medio del cuarto de Aarón.
– Se supone que me ibas a ayudar a ser yo misma ¿Que acaso no escuchaste a Aarón?
– ¡Yo escucho y sé todo lo que tiene que ver con él! No te atrevas a cuestionar mi fanatismo.
– Bueno… ahí se va mi oportunidad de descansar. – Pensó Aarón mientras se levantaba de su cama. – Debo admitir que dije eso sin pensar mucho, pero es curioso que Diabellstar sienta algo cuando te ve y tú no. ¿Cómo está eso?
Diabellze puso su mano en su mentón mientras hacía una mueca exagerada pensando. – Mmmmmmm… Mi teoria es que de alguna forma nuestra amigalma aqui. – Dijo mientras apuntaba a Diabellstar.
– ¿Amigalma? – Pregunto ofendida Diabellstar
– Amiga y amalgamación. – Explicó la rubia. – De alguna forma hizo que su alma/esencia/loquesea cruzara con otra dimensión.
Aarón se exaltó un poco ante eso. – O- ¿Otras dimensiones?
– Sip, bueno puede ser otra dimensión o incluso otro plano de la realidad. – Dijo Diabellze mientras conjuraba una "pantalla" efímera con un simple ademán de su bastón. – Existen infinitas realidades y blablabla, el caso es que dentro de estas realidades hay varias dimensiones; normalmente, cada una está muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy lejos de las otras para evitar que interactúen. – Explicó haciendo teatritos durante su presentación.
El ser ahora llamado Diabellstar se encogió dentro de su capucha al oír aquello. – Y ¿Yo cómo entro en todo esto?
– HMPH. – Tosió en su puño. – Si no me interrumpieras ¡Tal vez podría llegar a eso!
– Hablas mucho, es molesto.
– ¡AJAJAJAJAJAJA! OH, TIENES UNA GRAN BOCA, MUÑECA. – Entonces tomó un respiro para calmarse. – Regresando al tema. En contadas ocasiones las dimensiones interactúan entre sí, ya sea seres saltando de una a otra; o, lo que sospecho que te paso a ti. – Entonces tomó la decoración con forma de manzana de su bastón en su mano izquierda y creó una copia exacta en su derecha. – Dos seres semejantes aparecen en distintas dimensiones.
Aarón y Diabellstar asintieron al mismo tiempo. – No entendí.
– Para hacerles el cuento corto, viendo que cierta niña no tiene un lapso de atención desarrollado. – Dijo mientras miraba penetrantemente a la encapuchada. – Por pura casualidad la tipa esta, es igual a alguna otra de otra dimensión y eso le frego la frecuencia.
– ¡Espera! – Aarón gritó repentinamente. – Pero si ella te "recuerda" se supone que también a una Diabellze en otra dimensión y a ti no te pasa nada.
– Ay mi corazoncito, ¡No puede haber alguien tan única como yo en otra dimensión! – Respondió la wera con grandeza en su lenguaje corporal.
– Básicamente, estás loca así que la otra Diabellze no se parece a ti. – Les comunicó Ixchel mentalmente antes de compartirles un bostezo.
– OK, y ahora que sabemos esto ¿Cómo es que esto ayuda a nuestra Diabellstar?
– Pues realmente no lo hace.
– ¡¿WHAT?!
– Bueno ya deja de llorar. – Se quejó Diabellze mientras esquivaba unos golpes de la antigua dragona. – Si quieres te puedo mostrar a tu "otra yo" la vez un rato y tal vez te calmes o te de otra perspectiva.
– ¿Puedes hacer eso? – Preguntó el humano del grupo.
– Obvi.
– Pues no perdemos nada intentándolo. – Dijo Aarón mientras se sentaba en su cama. – A todo esto ¿Dónde están todos los demás? – Preguntó refiriéndose a sus demás espíritus.
– Se supone que iban a descansar para destrozar a todos en el torneo ese. – Respondió Diabellze.
– Bueno, muéstrame a mi otro yo. – Dijo la "bruja oscura" mientras se acostaba plácidamente en su cama, para la molestia de la rubia.
– Si, si, mas te vale cuidar ese tono conmigo. – Dijo a regañadientes mientras cambiaba la imagen de la "pantalla" que invocó hace unos momentos.
Fuera de las murallas de la ciudad se encontraba una pequeña taberna, tan rústica que uno podría confundirla fácilmente con un simplemente proyecto abandonado de siglos atrás. Más, la luz naranja que emanaba de sus ventanas era una clara indicación de la vida que aún albergaba.
Dentro de la taberna, varias personas estaban tomando y hablando de las dificultades del día.
– ¿Escuchaste los rumores? – Un hombre delgado y alto le preguntó entre sorbos a su acompañante.
– ¿De qué mierda estás hablando? – Le respondió molesto mientras azotaba su tamo en la mesa.
– ¡Del botín, imbécil! – Le susurro, molesto. – Dicen que hay un templo en alguna parte de este maldito bosque con una gema tan valiosa que te podría comprar la vida. – Entonces tomó un gran sorbo de su bebida. – ¡Ah! Y la de tus nietos y aun asi dejarte cambio para comprar todo el puto reino.
– ¡Ja! ¡¿Por qué no en lugar de escuchar tus cuentos de hadas, trabajas de una maldita vez?!
– ¡Vete al carajo!
Y los dos empezaron a pelear para la grata sorpresa de todos los demás visitantes de la pequeña taberna.
Sin saberlo, la escena estaba siendo observada por los personajes que sí son relevantes para la historia: Aarón y el par de espíritus femeninos.
Diabellstar estaba muy confundida. – ¿No se supone que deberíamos estar viendo…? hmm, ¿viéndome?
– Si te callaras… sigue viendo y deja de interrumpir.
En el bullicio de la pelea, una figura oscurecida por las sombras se levantó de su asiento, puso unas cuantas monedas en la mesa y salió.
Ya fuera del establecimiento, se dieron cuenta de que se trataba de una copia idéntica de Diabellstar, la cual con seguridad empezó a adentrarse al decrépito bosque del alrededor.
– Lo que temía… – Empezó la Diabellstar espectadora. – Es alcohólica.
– ¿Cómo sabes sobre el alcohol y sus consecuencias? – Preguntó Aarón mientras sacaba unas palomitas de su micro-hornito (rosa por cierto)
– La "Diosa de la Luna" me ha contado sobre el final de sus seguidores. Dice que los españoles-
–Shhhh. – Regañó Diabellze mientras tomaba unas palomitas. – Siento que se va a poner bueno.
En la pantalla, la "escena" saltó repentinamente. La Diabellstar de la otra dimensión ahora estaba en una especie de ruinas, de las cuales brotaba energía oscura salvajemente, sobre unas escaleras centrales había una torre sobre la cual se veía una gema circular roja.
Tres criaturas que portaban una versión más pequeña de la gema en sus cuerpos se interpusieron delante de la bruja, pero esta tomó una parte de su falda y la transformó en una guadaña oscura.
– ¡¿Puedes hacer eso?! – Volteo Aarón para ver a la ex-dragona.
Diabellstar se rascó la cabeza y simplemente desenvainó su guadaña que siempre traía en su espalda. – Algo así…
De regreso a la batalla, la bruja no tuvo problema alguno en destruir a sus adversarios con tres tajos certeros y veloces, satisfecha con su trabajo se propuso a tomar su premio… Pero entonces antes de que pudiera tomar la gema, esta empezó a elevarse cada vez más y más, llamas azules comenzaron a formarse debajo de esta y con un rugido atronador tomaron la forma de un dragón serpentino con alas.
La sorpresa de la mujer no duró mucho, pues tomó rapidamente su guadaña y con habilidad se quitó su capucha, la cual se transformo en un lobo negro gigante, el cual le solto una mordida al dragon.
– ¡¿Y eso?!
Nuevamente, la peliblanca imitó a su contraparte. Agitó la capucha por ahí y por allá, por delante y por detrás, pero, no logró nada.
La batalla fue intensa, pero como en la historia de David contra Goliath (si David hubiera tenido una bazuca en vez de una resortera), el rival más pequeño se alzó con la victoria, sudando y sin aliento la chica se propuso a tomar su premio. El cual se destruyó frente a sus ojos, dejando al descubierto lo que tenía en su interior… un pequeño ser rojizo con la misma gema en su cabeza.
La criatura abrió sus ojos, miró a la bruja oscura, y procedió a tomar su cabeza como lugar de descanso… este sería el comienzo del fin, pero ninguno de los presentes o espectadores sabía eso.
– Je. – Se rió Aarón mientras apuntaba a la pantalla. – Esta bonito el coso ese.
La historia continuó, la chica estaba caminando por la ciudad con su nueva mascota dormida en su cabeza, aunque por la expresión que tenía, era obvio que no estaba para nada entusiasmada con el giro de los acontecimientos… En ese momento ¡Goblins!
– ¿Y si saltamos esta parte? – Preguntó Aarón. – Chi mató mi entusiasmo por los goblins hace mucho…
– Goblin Fucker, I see. – Dijo Diabellze. – No veo porque no, creo que ya está claro más o menos como es la contraparte. – Entonces apuntó su bastón a la pantalla y como si de un dvd se tratara, las imágenes empezaron a pasar rápidamente. – Y… listo, creo que aquí estaría bien.
En la pantalla ahora estaban dentro de una sala con varios libros, botellas y posters tirados, Diabellstar estaba leyendo varios de sus libros mientras que la pequeña criatura estaba dormida cómodamente al lado de la ventana.
– Pues ya está. – Dijo Diabellze mientras se levantaba. – Tu contraparte es una cazarrecompensas ¿Feliz?
La mencionada ladeó la cabeza. – Eso no me ayuda en nada. – Luego se echó rendida en la cama de Aarón. La dama miró una de sus manos intensamente, como si algo importante estuviera cerca de su alcance, pero, a la vez, muy lejos. – Diabellze, ¿cómo pudiste encontrarme tan fácilmente?
– De hecho… no lo sé… – Dijo mientras veía pensativa la pantalla, la cual repentinamente empezó a desestabilizarse, cambiando las imágenes que mostraba rápidamente.
– ¡OH SH-! – Fue lo único que pudo decir Aarón antes de que un resplandor se apoderara de su visión.
Diabellstar estaba estudiando las distintas leyendas y rumores en sus notas, seguramente un Botín del Pecado se encontraba más cerca de lo que creía, su última expedición dio unos resultados inesperados pero no inútiles.
Sus pensamientos fueron interrumpidos destructivamente por una especie de brecha que se abrió en su techo, el poder emanando de esta tiró sus notas y los pocos muebles que tenía, la chica tuvo que ponerse a la defensiva para soportar las fuertes rafagas de poder. Y a regañadientes, pudo observar como expulsaba a tres personas antes de cerrarse.
– ¡..IT! – Dijo un chico con vestimenta azul, mientras miraba a su alrededor y golpeaba el suelo. – ¡NO DE NUEVO!
A su lado estaba… ¡¿Ella?! y-
– ¡ELZETTE! – Grito mientras apuntaba a Diabellze
– ¡Es DIABELLZE! – Gritó antes de que su expresión se blanqueara como la nieve. – Oh… – Miró a su alrededor. – Oh… no…
– ¡Finalmente decidiste aparecer ante mi! – Dijo la cazarrecompensas mientras sacaba su espada. – ¡Más te vale explicarme todo!
– ¡Hey, hey, baja el arma! – Dijo Aarón mientras alzaba las manos. – Venimos en son de paz.
– ¡Silencio! – Respondió molesta la mujer.
– ¡Es cierto! – Dijo la Diabellstar dracónica. – No pretenden-
– ¡No hables! No sé que tramas Elzette. ¡¿Pero cómo te atreves a clonarme?!
La acusada se llevó una mano a su boca en señal de sorpresa. – ¿Clon? ¡La única copia en esta habitación eres tú!
Lo que pasó después fue extrañamente adorable para Aarón, las dos Diabellstars empezaron a tener una pelea infantil y podía jurar que veía a ambas como dos versiones pequeñas de sí mismas con cabezas desproporcionadamente grandes. Claro, en su distorsionada mente.
– ¡Oh! Me decepcionas hermanita. – Una voz muy familiar se hizo presente en el lugar.
En el centro del cuarto se encontraba flotando una copia exacta de Diabellze, viendo con una sonrisa burlona el caos que había creado.
– ¡¿Pero qué?!
– ¡Así que tú fuiste la que nos trajo aquí! – Le apunto la Diabellze de Aarón.
– ¡En efecto mi tierna e inferior copia! – Respondió la otra wera… Esto se está volviendo confuso hasta para mí, el narrador.
– ¡¿Inferior?!
– ¡Elzette, explicate! – La Diabellstar "2" acusó.
– ¡Pero por supuesto! – Entonces Diabellze "2" creó unas ilusiones parecidas a un teatro de sombras.
La Diabellstar que originalmente era Magnamhut soltó un gruñido de fastidio al darse cuenta que venía otro lore dump.
– Hace mucho tiempo, una familia se refugió en un bosque lleno de maravillas y deseos.
Tres sombras aparecieron en escena con unas ramas entrelazadas en el fondo del escenario.
– Las tres brujas vivían en armonía pero no podían escapar de las personas intentando usar sus poderes. En su desesperación la-
– ¿Podrías llegar al grano? – Las dos Diabellstars dijeron con expresiones desinteresadas.
– ¿Así es como me veo cuando hago eso? – La Diabellze de Aarón le pregunto al susodicho
– Eh… más o menos, tú le das mejor entonación y performance.
– ¡¿Se podrían callar mientras intento exponerles información?!
– Estoy muy sobria para esto… – Se quejó Diabellstar mientras se masajeaba la frente.
– Hablas mucho, es molesto. – Dijo la Diabellstar de la dimensión de Aarón.
– ¡YO NO PIENSO PERDONARTE POR PONERME EN RIDÍCULO FRENTE A MI AMORCITO!
– No eres tú, es que ya pasamos por mucha explicación de lore hoy. – Explicó Aarón mientras se encogía de hombros.
– Yo.. no… pero… – La Diabellze "2" se desinfló flotando sin vida lentamente hacia el dragón raro que tenía la gema en la cabeza. – Yo… me llevo esto.
Y dicho esto, procedió a flotar rápidamente contra la pared, destruyendola sin esfuerzo además de haber dejado un hueco con su silueta en esta y finalmente desaparecer. Los otros seres presentes miraron atónitos la escena
Aarón fue el primero en salir del trance. – Bueno ¿Y cómo nos vamos de este lugar?
Diabellstar (versión Enchúlame mi Yugimazo!), miró fastidiada a la Diabellze menos psicópata. – ¡Esperaba que esta abominación de carne lo supiera!
Por su parte, la otra Diabellstar se quedó paralizada por un momento antes de, similar a su contemporánea de su dimensión, hacer aparecer su guadaña y saltar (con un rostro encabronado siempre presente) a través de su pared, dejando otro hueco en esa pero con su propia silueta, y comenzar a seguir de alguna forma el rastro de la asaltante.
– Nuestra mejor opción es seguirlas… o…¿seguirnos? – Se encogió de hombros Diabellze al mismo tiempo que le daba una patada en el trasero a Diabellstar para que saliera por el agujero.
Aarón tuvo más suerte pues a él solo le tomó de las manos y saltaron juntos de las manitas.
Claro, Diabellstar no estaba acostumbrada a su forma humana, por lo que, en su pánico al estar cayendo de un décimo piso, simplemente dejó salir su poder y tomó su forma dracónica, causando que el par de acompañantes que la seguían cayeran de forma "cool" sobre su espalda y la montaran como un corcel.
Ahora, preparados para lo incierto, el trío siguió por el cielo a la otra Diabellstar, sin antes regresar al décimo piso de dónde cayeron y terminar de destruirlo con una combinación de la fuerza bruta de Magnamhut y Diabellze.
– ¡¿Por qué hicieron eso?! – Grito Aarón intentando que su voz se escuchara sobre las ráfagas de viento.
– ¡GRRRRRR (Era necesario.)! – Respondió Magnamhut.
– ¡Lo que ella dijo! – Grito Diabellze mientras abrazaba a su compañero. – ¡Oh, Aarón no dejes que me caiga! – Le dijo en una voz falsa de temor.
– ¿No puedes volar?
Su respuesta fue un aumento en la fuerza que Daibellze tenia en su abrazo, casi sofocandolo.
– ¡Noooooo! – Grito antes de decir lo siguiente en voz bajita. – perosipuedoflotar.
Después de unos minutos de seguir a la encapuchada, nuestros protagonistas se encontraron en la entrada de un… ¿Bosque? Aunque esa era la mejor forma de describirlo, las formas retorcidas de los árboles y sus ramas le daban un aspecto más laberíntico, el color del cielo parecía haber sido absorbido dejando un perpetuo atardecer sobre el lugar.
– Mmm, acogedor, – Dijo Aarón mientras veía el tétrico lugar.
Cualquier plática que pudieran haber tenido fue interrumpida por un rugido atronador a lo lejos.
Frente a los espectadores que planeaban sobre el aire, un dragón colosal apareció a lo lejos. Por momentos, parecía envuelto en llamas de color morado. Sus escamas eran de un color blanco puro, idéntico al del atuendo de Diabellze. Sus alas largas y regias estaban adornadas de Ojos del mismo color y diseño que los de la vestimenta de la mujer rubia. La parte inferior de la criatura (su panza) era de color azul.
– ¡Mira Diabellze! – Grito Aarón emocionado. – ¡Eres tu en dragón! O bueno la otra tu. ¡Pero mirala!
– Mmph. – Dijo con un puchero la rubia. – ¡Si tanto te gusta casate conmigo!
– … ¿No debería ser: "Si tanto te gusta casate con ella"? – Le pregunto el chico.
– ¡Nop! ¡Porque yo igual puedo hacer eso! – Respondió feliz. – Bueno puedo crear una ilusión para verme así… si eso es lo que te gusta. ¡Recuerda que lo que soy depende de…! – Comenzó antes de picar a Aarón en su abdomen con su dedo índice. – ¡...TÍ!
– ¡GRRRRRRRRRRRR! (Nunca le podrás ganar a un dragón de verdad).
– Mira si nos ponemos así ¡Tu casi ni pareces un dragón! – Le gritó indignada la wera al dragón rojo. – ¡¿Y qué hay con todas esas cadenas y tonterías?! ¿Acaso quieres verte "punk"?
La pelea verbal de ambas fue interrumpida nuevamente por sonidos de pelea provenientes desde debajo de ellos, ahora la "copia" de Diabellstar se estaba enfrentando a dos monstruos.
La primera era una figura femenina con rasgos de murciélago, una criatura que parecía emanar un aura de poder sombrío. Sus alas se extendían ampliamente, y en sus garras afiladas y retorcidas se reflejaba una amenaza latente. Su mirada, penetrante y enigmática, parecía observar directamente el alma de quienes osaban poner sus ojos sobre ella.
La segunda, era una amalgama de proporciones monstruosas y aterradoras. Su cuerpo, envuelto en una densa capa de pelaje gris y negro, parecía desgarrado por espinas y raíces que lo atravesaban como cadenas vivientes, sujetándolo en un estado de perpetuo dolor y furia. Dos cabezas de lobo se alzaban a los lados de su torso, cada una portando ojos carmesí brillantes que ardían con un odio insondable, emitiendo un fulgor rojo y malévolo que perforaba la oscuridad circundante. Sus fauces estaban abiertas, dejando ver colmillos afilados, como si se preparara para desgarrar a quien se atreviera a acercarse.
Los 3 lograron ver el momento exacto cuando gracias a un ataque doble, lograron derribar a Diabellstar (de la otra dimensión) y la monstruo canina la tomaba con una de sus fauces y la arrastraba a las profundidades del bosque.
Con esta distracción, no lograron percatarse de una rama con ojos carmesí que les proporcionó un latigazo para sacarlos del cielo, por suerte para ellos, Diabellze actuó a tiempo usando su magia para evitar un final prematuro.
– ¿Oh…? – Una nueva voz femenina se hizo presente, esta tenía un tono malicioso y juguetón. – ¿Me trajiste un souvenir? ¡Sabía que debajo de esa testaruda piel, aun eras mi pequeña niña!
Frente a los personajes que seguían concientes, se alzaba una figura majestuosa y aterradora que desafiaba cualquier noción de lo humano. Con una expresión fría y serena, su rostro parecía emerger de una maraña de ramas y espinas, como si la naturaleza misma hubiera reclamado su cuerpo y su esencia. Los ojos oscuros, insondables y desprovistos de emoción, observaban con indiferencia todo lo que se atrevía a cruzarse en su camino. La figura parecía tanto una reina como una entidad maldita, una fuerza primordial atrapada entre lo humano y lo insano.
Su cuerpo, cubierto por una túnica larga de un rojo profundo, fluía como sangre viva entre la maraña de tentáculos y ramas que se retorcían a su alrededor. Estas extremidades negras y ondulantes parecían tener vida propia, extendiéndose en todas direcciones en un caótico despliegue de fuerza y elegancia. Algunas ramas parecían sostener frutos oscuros, casi como ojos vigilantes, que emitían un brillo tenue y amenazante, observando desde las sombras.
Y entre una de sus ramas, estaba la otra Diabellze, derrotada y con varios cortes a lo largo de todo su cuerpo.
– ¡Ay! ¿Dónde están mis modales? – La mujer de cabello oscuro dijo con un tono teatral. – Soy la Reina de la Azamina, espero que les guste mi humilde morada.
Antes de que pudieran responder, Magnamhut se volvió a transformar en su versión humana para la sorpresa de la Reina.
– ¡Jajajajaja! – Se rió. – Oh, ya entendí… – Entonces levantó a la Diabellze que tenía derrotada en sus ramas. – ¿Acaso quieres apoderarte del poder de estos y usarlo para derrotarme? Oh, eres linda pero no muy lista. – Puso una de sus manos apuntando a Aarón. – En primer lugar este chico es el conducto de ese poder lumínico, y en segundo lugar está protegido por las leyes de la causalidad, necesitas algún tipo de ritual para hacerte con él.
– ¡¿Alguien me puede explicar qué está pasando aquí?! – Grito Aarón después de que su cerebro logró procesar toda la información.
– Oh, cariño podría hacerlo… pero es mucho más fácil comerlos y seguir con mis planes. – Entonces la mujer se rió mientras lanzaba a la Diabellze malherida como basura y dirigía sus raíces contra los tres. Las cuales fueron interceptadas por la Diabellze loca de Aarón y la Diabellstar dragonica.
– ¡Como si te fuera a dejar, vieja gorda!
– ¡¿Gorda?! ¡Ohohohoh, te lo ganaste! ¡Mu, Illia A COMER!
Las dos criaturas que derrotaron a la Diabellstar cazarrecompensas se abalanzaron sobre las dos espíritus haciendo que tuvieran que separarse para evitar sus ataques dejando a Aarón solito con la Reina.
– ¿Y bien? ¿Qué será, un último "stand" contra tu perdición, una caída a la desesperación mientras aceptas tu destino o te iras con tu pequeña dignidad mortal maldiciendome mientras caes en mi abismo?
Las tres eran opciones muy atractivas, pensó Aarón, pero él tenía que ir por la opción D. Y se levantó y corrió en la dirección opuesta mientras gritaba y agitaba sus brazos en el aire.
La Reina vio esto por unos segundos antes de deformar su cara en una sonrisa demoniaca con varios dientes afilados. – ¡AJAJA OH! A veces olvido lo divertido que esto podía ser. – Y empezó a caminar tranquilamente a la dirección del mortal. – Listo o no, ahí voy…
Después de correr sin rumbo por unos cuantos minutos, Aarón se tiró sobre un árbol para tomar aliento. – Increíble… ¡Voy a morir en una subtrama sin sentido y rebuscada! – Se quejó mientras lanzaba una piedra al aire.
– ¡Oich! – Una voz conocida se hizo presente en el lugar.
Aarón se levantó rápidamente y fue hacia unos arbustos donde escuchó la voz, encontrándose con la Diabellze que los había traído aquí.
– Je… – Se rió ligeramente. – No eres el único que se siente así… fallé… y por última vez.
– ¡Ey! No puedes morir así, primero envíanos de regreso ¡Luego ya puedes hacer lo que quieras! – Se quejó Aarón mientras le apuntaba la mujer caída.
– No… no puedo…
– ¡¿Oh Por qué no?!
Para el horror del humano, la Diabellstar de esa dimensión cayó repentinamente al lado de la otra mujer malherida en el mismo estado.
– Maldita sea… – Comenzó antes de mostrar una sonrisa apagada. – Elzette… ¿Cómo acabamos así…? ¿Por qué tenías que tomar a mi amiguito?
– Yo… no podía… necesitaba salvarlas… – Respondió mientras volteaba a ver a su hermana con lágrimas en los ojos.
– Tan testaruda como siempre… ya… ya no están ahí… lo mejor era dejarlas descansar.
– Yo no quería creerlo. – Entonces volteó a ver al cielo. – Pero ahora… ahora sé que esa siempre fue la verdad…
El momento conmovedor y agridulce fue interrumpido por el meco de Aarón.
– Si, si muy bonito. ¡Ahora me explican lo que está pasando o me sacan de aquí! Porque sino habrá consecuencias muuuuuuy duras.
La wera del par moribundo apuntó con sus últimas fuerzas hacía la figura de la Reina que se acercaba lentamente hacía ellos. – Ella…es la mala. Tienes que…derrotarla…
Y sin más, el par cerró los ojos y cayeron de espaldas sin fuerzas.
– ¡Esperen! nononono – Aarón gritó mientras agitaba la encapuchada. – ¡Maldición, maldicioooooooooooooooooooooon!
– Eres muy ruidoso… es molesto… – Se quejó Diabellstar desde el suelo, aún sin abrir los ojos. – ¿Qué más quieres que te diga?
– ¡Pues por lo menos todo el pinche contexto!
Ambas mujeres suspiraron. – Muy bien.
Una explicación compleja y rebuscada después…
– Ya veo, osea que la loca esa era su mamá y las otras sus amigas/cuidadoras/familia no de sangre.
– That about sums it up.
– Ok ¿Y cómo se supone que quieren que las derrote? – Preguntó exasperado Aarón.
– Si lo supiera… no estaría en esta situación. – Se quejó Diabellze.
– ¡Pues entonces levántense! Si haremos esto lo haremos juntos. – Dijo Aarón , mas que nada porque no quería regresar con la giant mommy él solito.
– Ya te dije que- – Entonces la expresión de Diabellze cambió a una de sorpresa. – ¿Juntos? ¡Jejejeje! Pues creo que eso no estaría tan mal…
– ¿Qué quieres decir, Elzette?
Ahora, ambas ya se habían levantando, aún tambaleantes. – Tú, chico raro, siento que posees un poder descomunal y ligeramente atractivo. Serviras como canalizador para unir nuestras fuerzas.
Diabellstar miró a su hermana confundida. – ¿Unir nuestras fuerzas?
Aarón entonces se golpeó la frente al mismo tiempo que sonrió al entender a la copia de su más reciente waifu y procedió a activar su disco de duelos simplemente para hacer que su mazo lanzara una carta al aire: Polimerización. El chico atrapó la carta entre sus dedos y miró con intensidad a los dos seres de otra dimensión.
– ¿Una carta? – Preguntó estupefacta Diabellstar. – ¿Qué, nos vas a leer el Tarot?
– ¡Es más que una carta! Es… – Entonces Aarón alzó la carta y gritó. – ¡Polimerización! – El pedazo de cartón empezó a emitir una luz cegadora, pausando las peleas de las compañeras de Aarón y los demonios y haciendo que la Reina se tuviera que cubrir de la luz.
Rápidamente las cuatro chicas se vieron envueltas en un espiral de colores, fusionando sus espíritus en un nuevo ser, la luz empezó a canalizarse en un solo punto y descendió frente a Aarón disipándose para revelar a una chica en armadura.
Al abrir sus ojos, uno era de color purpura y el otro verde, sus facciones eran la mezcla perfecta de Diabellze y Diabellstar, su cabello era del largo de Diabellze pero tenia un tono platinado que recordaba al de Diabellstar, en su brazo izquierdo portaba un escudo con el ojo del milenio que portaba Diabellze, mientras que en su derecho tenia una espada similar a la de Diabellze pero con tonos grisáceos.
– Aarón. – Comenzó el ser tras asimilar su existencia. – ¿¡Qué carajos nos hiciste!? – Preguntó exasperada.
– ¡No tengo idea! – Entonces apuntó a las dos monstruosidades que se acercaban a ellos. – ¡Pero primero tenemos que evitar morir!
La fusión tomó rápidamente una posición de combate y con tres movimientos más rápidos de lo que podía ver el chicó, derrotó a los dos monstruos sin problemas, dejando caer sus cuerpos en el suelo.
– ¡¿Crees que eres muy listo mortal?! – La voz de la Reina se volvió a hacer presente y repentinamente, los alrededores del bosque empezaron a aglomerarse sobre ella, formando una masa amorfa de energía. – ¡YO SOY EL FINAL! ¡TODO VOLVERA A MI Y ME ALZARÉ CONTRA LOS MUNDOS!
Finalmente, la masa de energía explotó, y en su lugar apareció la Reina, ahora de un tamaño colosal, pero se encontraba dentro de unas fauces gigantes conformadas por todo lo que una vez fue el bosque.
– ¡YO SOY SANTA AZAMINA! ¡Y LES ORDENO QUE MUERAN! – Dicho esto, lanzó sus ramas contra sus oponentes.
La mujer en armadura, logró detener algunas de las ramas, pero otras conectaron contras ella, obligándola a retroceder.
– ¡NO SON NADA! – Entonces Santa Azamina abrió más de lo naturalmente posible su boca creando una esfera de energía oscura que se hacía cada vez más grande.
– Se acabó…
– Aún no. – Dijo Aarón mientras ayudaba a la fusión a levantarse. – Les dije que esto lo haríamos juntos. ¡Así que destruye a ese monstruo!
Con este comando, energía empezó a fluir sobre el cuerpo de la mujer y tomó un salto para enfrentarse a la criatura de las sombras, la cual soltó la esfera de energía oscura, pero la heroína tomó su escudo y con un golpe desvió la esfera hacia el cielo, aprovechando su momento se lanzó contra Santa Azamina atravesandola con su espada.
Al principio no pasó nada, hasta que la heroína cayó al suelo y envainó su espada, haciendo que su contrincante explotara. Con su trabajo completado, regresó al lado del duelista y se rascó la cabeza.
– Eso fue… sorprendentemente fácil. – Dijo antes de ojear otra vez. – Soy una monstruosidad…
– ¡Wohooo! ¡Ganamos! – Celebró Aarón mientras levantaba ambas manos esperando un choque.
– No haré eso- – Dijo ligeramente fastidiada, pero la otra mitad de su ser la forzó a responder el gesto con alevosía y luego abrazar al humano. – Ok, suficiente…
Sin más que otorgar a la trama, la fusión se separó, dejando caer al suelos a solamente una Diabellze y Diabellstar.
– … ¿Y las otras? – Preguntó el humano.
– Gone, reduced to atoms. – Explicó con misticismo Diabellze, haciendo ademanes antes de sonreír con superioridad. – Pero no te preocupes amorcito, la voluntad de mi clon inferior no es ni de cerca suficiente como para superar la mía.
– Ahora somos… uno, – Dijo Diabellstar con una pequeña sonrisa. – Pero ahora me siento ¿completa…?
– Bueno con esta aventura terminada yo digo que nos va- – Aarón fue interrumpido por los gasps de ambas.
– ¡¿Mamá?! – Gritaron al mismo tiempo mientras Diabellze corría (en contra de su voluntad) lado de una nueva persona que estaba tirada en el suelo, era muy parecida a la Reina Azamina pero con un sombrero y rasgos mucho más similares a los de ambas "Diabells"
Por otro lado, Diabellstar cayó de rodillas y se llevó su manos a su cuello. – ¡Quédate en la caja!
– ¡Noooo! – Gritó ella misma, pero con clara distinción.
– ¡QUÉDATE EN LA CAJA! – Replicó nuestra Diabellstar.
– ¡Noooo, déjame abrazar a mi madre!
– ¡SAL DE MI MEEEEEENTE! – Ordenó nuevamente la dracónica antes de respirar aliviada, suprimiendo la segunda entidad y levantándose. – Yo y mi bocota…nunca debí pedirle ayuda a Aarón…
Al lado de la mujer estaban también dos mujeres, que guardaban cierta similitud con los monstruos que los estaban atacando hace unos momentos, parecían estar abrazadas entre las tres, mientras que la mujer abrió los ojos y vio a su alrededor.
– Elzette… Astellar… – Dijo con una sonrisa débil. – Como me alegro volver a verlas…
Diabellstar recuperó la compostura antes de acercarse sin saber realmente que hacer y saludar con su palma. – Hola, ¿madre?
Entonces la mujer sacudió su cabeza. – Ya veo… son ellas… pero al mismo tiempo no lo son… Aun así, me alegra poder verlas… y yo… lo lamento tanto…
– No digas eso, madre, nadie puede culparte por lo que hiciste…no sabías qué pasaría… – Dijo entre lágrimas Diabellze.
Diabellstar miró con una mezcla de confusión lo que estaba sucediendo a su alrededor. ¿Acaso Diabellze no pudo contener a su contraparte?
El momento fue interrumpido por una risa malévola. Entonces, voltearon a ver a la Reina Azamina débil pero con vida.
– ¡Oh por favor me van a hacer vomitar! – Entonces mostró su sonrisa de dientes afilados. – Me están haciendo pensar que era mejor que muriera para no ver este melodrama.
En ese instante, un sentimiento de furia tomó el control por completo del cuerpo de Diabellstar, la cual no tardó en desenfundar su filo y correr con una velocidad de vértigo hasta el monstruo, tomándola por el cuello.
– ¡Silencio! – La orden salió sin su permiso.
– ¡Oh por favor hazlo! – Se burló del monstruo. – Pero debes saber que si me matas… ¡También acabarás con tu estúpida madre! – Se empezó a reír mientras le sacaba la lengua a Daibellstar.
– ¡¿Qué significa eso?! – Replicó Elzette, abrazando posesivamente a su madre.
– ¡Oh vamos, ya deberían saberlo! Pasamos tanto tiempo juntas que somos una sola alma, si una muere, la otra también… lo mismo es cierto para mis pequeñas Mu e Ilia. – Explicó con una sonrisa dulce. – ¡Oh pero si no me matan, simplemente absorber los poderes del Azamina nuevamente! Entonces decidan, su final feliz con su pequeña y patética familia… ¡O el mundo entero! ¡AJAJAJAJA!
– Maldición… – Dijo a regañadientes Astellar. Sin embargo, entonces, Diabellstar recuperó el control de su cuerpo. – Haré lo que se tiene que hacer.
– ¡Nooo! – Gritó desconsolada Elzette.
Para sorpresa de todos, Aarón se acercó lentamente a la monstruosidad (aún sujeta por Diabellstar) y empezó a pellizcarle las mejillas.
– ¡¿Cómo- cómo te atreves?! – Grito indignada, haciendo que Aarón la pellizcara más fuerte. – ¡De-deja de asher eshoooo!
– Si tu explicación es cierta… ¿Tan solo tendríamos que llevarnosla a un lugar sin eso del "Azamina" no?
La madre de las dos chicas vio con confusión al chico. – Pero… eso es imposible, el Azamina es una fuerza natural del mundo… no hay ningún lugar en la faz de la tierra donde no exista…
– En la faz de ESTA tierra quizás. – Respondió Aarón. – Entonces ¡Salgamos de aquí!
Entonces, finalmente, Diabellze recuperó el control de su ser. Sacudió su cabeza y disparó un rayo amarillo desde su bastón, abriendo un portal de vuelta a su dimensión. Le hizo un ademán a las otras féminas para que la siguieran. Estas cruzaron el portal sin cuestionarla para nada.
– Hubiera sido más fácil matarlas. – Comentó Diabellstar antes de tirar a un lado a la Reina y dirigirse igualmente al portal. Claro, no sin antes sonreír burlona a Diabellze. – Por cierto, no sabía que tu voluntad era tan frágil como para que esa "Elzette" te dominará…
– Nunca hablarás de esto. – Amenazó la wera. – ¡Ya entra!
Sin más, se encogió de hombros y cruzó el portal.
– Sayonara, Nig- – Dijo Aarón antes de pasar igualmente por el portal seguido de su compañera espiritual. Finalmente poniendo fin a esa locura.
Aarón apareció repentinamente en lo que él reconoció como la sala de eventos de Obelisco Azul, cayendo sobre una mesa de cara. En sus manos, ahora poseía nuevas cartas, pero antes de que pudiera examinarlas con detenimiento, la voz de Ixchel apareció repentinamente.
– ¡¿DONDE FREGADOS ESTABAS?! – Gritó molesta frente Aarón antes de sentir las energías espirituales de las nuevas. – ¡¿QUÉ CHINGADOS HICISTES?! ¡¿CÓMO ES QUÉ- PERO TÚ?! ¡YA NO HAY MÁS ESPACIO EN EL DECK!
– Es una larga historia… Pero calmada ¿Por qué estás tan loca? – Se defendió Aarón mientras se sacudía unas migajas de su ropa.
Sin decir nada, Ixchel apuntó a un lado y ahí estaba… un ser con alas de murciélago y cuerpo dividido en dos lados: uno femenino y humano y otro masculino y dracónico. A su alrededor, prácticamente la mitad de la academia yacía inconsciente en el suelo, incluyendo a Jaden y compañía. El único que se mantenía de pie era Jorge, el cual tenía su disco de duelos activado pero, evidentemente, estaba temblando.
– Ah, Godwinn. ¿Ya acabaste tu "sidequest"? Que mal que tardaste, la comida ya se está poniendo fría… – Comentó el ser, sonriendo con superioridad.
– … ¿oops? – Dijo mientras veía a Ixchel.
Jorge miró hacia Aarón lentamente. – Wey…es…
Yubel.
Nota de autor: La idea y dirección de este capítulo fue por completo creada por el escritor del personaje de Aarón Godwinn.
Y bueno…Yubel, sip. ¿Qué demonios sucedió durante el poco tiempo que se fué Aarón? Tal vez lo sabremos en el próximo episodio: "¿¡Yubel se revela!? ¡Date prisa, Aarón!". (Nota: not actual chapter title.)
