Las horas habían pasado, y por fin la consciencia del niño volvía a el, y mientras recuperaba lentamente el conocimiento, empezó a notar el como sus pies no estaban tocando el suelo.
Cuando por fin se despertó del todo, se dió cuenta para su horror que estaba encadenado y colgando de la pared.
En el acto empezó a gritar de desesperación .
— ¡¡¡¡NO, NO, NO OTRA VEZ, NO DE NUEVO, NO, NO, MAMÁ, MAMÁ, QUIÉN SEA, POR FAVOR, ayuda!!!! —Gritaba con todas sus fuerzas
— ¡Por los Antiguos!, ¿No podrías ser más ruidoso? —Expresaba Skele-Gar.
Para Skele-Gar, los gritos del niño le sonaban a poco más que gruñidos y alaridos sin sentido, pues el no entendía la Lengua de los Animales.
Pero aún sin entenderle, se podía dar una idea de que provocaba los gritos. Por lo que hizo desaparecer las cadenas, y en cambio hizo aparecer una celda transparente de Photamiun, el metal más duro del universo, para contenerlo.
La desaparición de las cadenas tranquilizó al niño lo suficiente para empezar a percatarse del entorno. Cómo el hecho de que Skele-Gar no llevaba puesta su máscara, pues está estaba en una mesa enfrente suyo, pero se mantenía intencionalmente en las sombras para que no le viera la cara.
— Llevar esa cosa todo el tiempo me sofoca, por lo que me la quito de vez en cuando —Explicaba Skele-Gar solo para percatarse de lo obvio—. No me estás entendiendo, ¿Verdad?
Y así era, el niño tan solo oía salir sonidos toscos y muy guturales de su boca, sin notar ninguna de las características del idioma Eterniano más allá del uso notorio y excesivo de las letras K, Z, X y R en sus palabras
No dispuesto a pasar todo el rato tratando en vano de superar la barrera del lenguaje por el método tradicional, Skele-Gar saco el báculo con el cráneo de un carnero en vez de una bola de cristal mágica, el cual había sacado antes contra He-Man, y lo uso está vez para lanzar un hechizo traductor.
— ¿Ahora puedes entenderme? —Pregunto Skele-Gar.
Por la reacción del niño supo que si lo hacía.
— Perfecto. Para empezar, tan solo quiero decirte que no era mi intención de que Faker matará a tu madre Gata-Osa, esa chatarra metálica siempre hace lo que quiere —Explicaba Skele-Gar—. Pero dejemos de hablar de los subnormales que tengo por secuaces. En cambio, quiero saber más sobre esta cosa.
Y mostró el collar con la piedra que el niño siempre llevaba colgando de su cuello. Al darse cuenta de que ya no la tenía consigo se desesperó.
Cuando Skele-Gar vio la reacción del niño, así como el aura oscura y ondulante que emanaba de la piedra, supo que en definitiva era algo de inmenso valor.
— Veo que es importante, pues nunca había sentido este tipo de magia antes, es asombroso e inquietante a partes iguales las sensaciones que esto te hace sentir. Dime, ¿Dónde consiguió un salvaje como tú algo tan poderoso?
— ¡La tengo desde siempre, ahora devuélvemela! —Exigia el niño.
— No estás en posición de exigir nada, querido amigo —Le recordaba Skele-Gar—. Voy a pasar un muy feliz rato descifrando su poder. Y en cuanto a ti, dentro de poco serás utilizado para traer de vuelta a mi padre, lo siento por eso.
Su tono de voz cambio al decir eso último, realmente lo decía en serio.
El niño volvió a tener horribles flashbacks de quienes lo capturaron y separaron de su madre, de la paliza que le dieron, y como no paraban de llamarlo "Recipiente". Volver a recordar eso lo hizo llorar de la desesperación.
Al ver el estado del niño, y sintiéndose mal por lo que hacía, decidió darle algo para consolarlo. Y con un chasquido de sus dedos, teletransporto a Craven, libre de la influencia de Beast-Man, dentro de la jaula del niño.
— ¡Craven! —Exclamo el niño antes de abrazar a su amigo.
— ¡Amigo mío! —Exclamo Craven.
— He de suponer que ese Cuervo Amarillo es lo último que te queda en este mundo, si ese es el caso, no me sentiría bien mantenerlos separados, en especial por lo que está a punto de ocurrir en unas horas —Dijo Skele-Gar poniéndose su máscara para salir de la habitación.
— ¿Y que hay del otro, el que me salvó? —Pregunto el niño antes de que Skele-Gar se fuera.
— ¿Te refieres a He-Man? En este momento Karg debe de estar torturandolo en lo más profundo de este palacio —Revelo Skele-Gar.
Y en lo más profundo del palacio, efectivamente, He-Man estaba encadenado, con un ser de apariencia rugosa y escamosa, de piel verde, cabello marrón, y un garfio en vez de una de sus manos, escogiendo que utensilio de tortura utilizar en el, viendo que la mayor parte se rompería contra su dura piel.
— Ni intentes romper esas cadenas, están hechas de una aleación de Photamiun y Coridita, ni tú podrías romperlo —Le explico Karg al ver que trataba de liberarse.
— No necesito romperlas para liberarme —Dijo He-Man.
Karg bufo, y soltó sus utensilios para mirar a He-Man a la cara
— ¡Ah, si!, ¿Y como piensas escapar de esta, si se puede saber? Tu gato también se encuentra encadenado con las mismas cadenas, y ninguno de tus amigos tiene la más remota idea de en dónde se encuentra este lugar, por no hablar que el niño que capturó el Amo Skele-Gar no tiene posibilidad alguna de rescatarte —Le hizo ver Karg—. Así que dime, ¿Como piensas escapar?
— Simple —Y acumuló tanto aire en sus pulmones de una sola bocanada que cuando lo exhaló mando a volar a Karg fuera de la habitación—. Bien, con ese idiota fuera puedo hacer esto. ¡¡¡¡POR EL PODER DE GRAYSKULL, YO DEVUELVO EL PODER!!!!
Entonces un rato salió de su cuerpo, y volvió a ser Adam, quien al ser menos musculoso y masivo que He-Man pudo safarse de las cadenas con facilidad. Luego tomó su espada de la mesa de Karg y grito alzandola al cielo.
— ¡¡¡¡POR EL PODER DE GRAYSKULL!!!! —Y un rayo que apareció de la nada cayó sobre el transformandolo otra vez en He-Man— ¡¡¡¡YA TENGO EL PODER!!!!
Karg, quien había quedado estampado contra una pared, había perdido la conciencia debido al impacto, y no pudo ver la transformación.
— Eso fue muy arriesgado, menos mal que estos muros son muy gruesos y que me encuentro a mucha profundidad, pues de lo contrario ya habría avisado a la totalidad del personal —Reconocía He-Man—. Bueno, eso ya no es un problema, ahora a rescatar a Battle-Cat y al niño ese.
Y se fue de ahí, dejando a un inconsciente Karg todavía estampado contra la pared.
