Con la liberación de He-Man y Battle-Cat, todo el palacio de Skele-Gar había entrado en alerta máxima, y no paraba de movilizar a sus fuerzas. Las cuales, para sorpresa de He-Man, eran muchas más de las que el esperaba, y más homogéneas que las de su padre, pues todos vestían la misma armadura negra de cuerpo completo con un casco que parecía la fusión entre un yelmo medieval con el frente puntiagudo, y el casco de los soldados Alemanes de las dos guerras mundiales del planeta Tierra.
Pero eso no era algo que preocupada al Hombre más Poderoso del Universo, quien se abría paso entre las Tropas de Skele-Gar como si fueran meros insectos.
Y mejor no mencionar como los dejaba Battle-Cat, esos tipos tendrían suerte si lograban volver a usar las piernas.
— ¡Alto ahí, en nombre de Sssskele-Gar! —Grito un Hombre Reptil en vano—. ¡Ssssoldados, abran fuego contra esssste infeliz!
— ¡Si, señor Kobra Khan! —Exclamaron los soldados.
Pero los disparos no le dieron a He-Man. El estaba a punto de burlarse de su puntería, cuando se dió cuenta de que no le habían apuntado a ellos, sino al suelo, el cual se resquebrajo debajo de ellos, haciendo que cayeran a lo más profundo del palacio, otra vez.
Cuando al fin tocaron fondo, se encontraron con la desagradable sorpresa de que Skele-Gar había secuestrado a las abominaciones de las Montañas de Fuego y las había metido dentro de lo más profundo de su palacio.
Entonces se les acercó un monstruo que se asemejaba a un hombre Humano, pero cuya columna vertebral era tan grande que había partido su cuerpo en dos, y tenía suspendida la parte superior del mismo, y también tenía un par extra de brazos que le salían de los omóplatos.
— ¡Odió las Montañas de Fuego y sus habitantes! —Exclamo Battle-Cat.
— ¡No tienes idea de lo mucho que estoy de acuerdo contigo! —Reconocía He-Man.
— He-Man ha ssssido arrojado al pozo de lassss abominacionedssss, sssseñor Sssskele-Gar —Informaba Kobra Khan.
— ¡Excelente, Kobra Khan, me alegro de tener secuaces tan útiles como tú! Eso me quita las ganas de matarme con un jabón —Esto último lo dijo en susurros para que no lo oyera Kobra Khan—. Aunque conociendo a He-Man, es probable que salga dentro de poco. En ese caso, déjenlo pasar, que yo me encargaré de tenerle una trampa.
— Como ordene, sssseñor!—Acato Kobra Khan la orden.
— Debo evitar que He-Man llegué a dónde el niño. ¿Me preguntó que podría usar para detenerlo? —Se preguntaba Skele-Gar—. ¡Eso es! ¡Soy un genio!
Y empezó a reírse tal y como lo hacía su padre, inclinándose para atrás y con los brazos levantados para moverlos frenéticamente.
En cuanto a He-Man, tras unos treinta minutos de pelear contra las abominaciones, finalmente pudo salir junto a Battle-Cat, mientras sostenía en su mano a una criatura cuyo cuerpo parecía ser 90% boca con dientes de tiburón.
Luego de arrojarla a una pared para abrir un agujero, ambos siguieron con su búsqueda del niño.
— Que raro, ¿Por qué ya no hay soldados atacandonos? —Preguntaba Battle-Cat.
— Con tantos años que llevamos haciendo esto me sorprende que no lo intuyas, obviamente nos quieren guiar a una trampa —Intuía He-Man—. ¿Pero que clase de trampa estarán planeando?, debo empezar a barajear las opciones.
Unos cuantos minutos más tarde se encontró con Skele-Gar y sus Tropas dentro de un gran salón, con el niño y Craven dentro de una jaula detrás de el.
— Al fin llegas, He-Man, me empezaba a preguntar por qué te tardabas tanto —Decía Skele-Gar.
— ¡Deja ya eso, Skeleteen, y dime qué clase de trampa planeabas usar contra mi! —Exclamo He-Man a la vez que se burlaba de Skele-Gar.
— ¡¡¡Skeleteen!!!, ¿¡Cómo te atreves, bárbaro con sobredosis de esteroides!? —Exclamo indignado Skele-Gar—. ¡Muy bien, si quieres saber que planeaba para ti, aquí lo tienes!
Y de pronto aparecieron dos demonios con los que He-Man había peleado tiempo atrás, y que le habían dado problemas.
Uno era un demonio de su mismo tamaño, amarillo, con una cara alargada con cuernos y dientes de sable superiores, y era tan anoréxico que se podían vislumbrar sus huesos debajo de la piel.
El otro era un gigantesco demonio de piel marrón oscuro, corpulento, con enormes alas, y una cabeza horrenda con cuernos de toro.
El niño y Craven quedaron en shock al ver a semejantes criaturas, no eran tan horribles como las abominaciones de las Montañas de Fuego, pero hasta un ciego con retraso mental vería que son mucho más peligrosos que las abominaciones.
— ¡Haramesh, Daimar! —Exclamo He-Man.
— ¡Oh!, veo que los conoces, muy bien, ¡Esto lo hace más divertido! —Afirmo Skele-Gar.
— ¡Llevo mucho tiempo esperando este momento, Hijo de Grayskull! —Afirmo el gigante Daimar.
— ¡De esta no te escaparás como la última vez! —Dijo el escuálido Haramesh.
— ¡Vengan a mi, ya no soy el mismo novato de aquellas veces, hoy puedo encargarme de ustedes dos sin problemas! —Afirmaba He-Man mientras empuñaba su espada y se preparaba junto a Battle-Cat para la batalla.
Lo siguiente que ocurrió fue He-Man atacó sin dilación a Daimar, solo un para ser atacado por Haramesh, quien fue detenido por Battle-Cat.
— ¡Maldito animal! —Exclamo Haramesh.
El cual procedió a atacar a Battle-Cat con sus afiladas garras. Pero Battle-Cat era demasiado ágil, y muy pocos ataques le dieron, en cambio, aprovecho para morder el brazo izquierdo de Haramesh para inmovilizarlo y así desgarrar su abdomen con sus garras.
Haramesh grito de dolor, por lo que atacó con su mano libre, empezando a hacerle severos daños a Battle-Cat.
Battle-Cat, furioso, arrojó a Haramesh contra un pilar, y luego lo embistió con todas sus fuerzas rompiendo el pilar, el cual cayó sobre Haramesh.
Haramesh se levantó de los ascombros, y en el acto empezó a arrojar los restos del mismo a Battle-Cat, el cual los esquivaba o rompía con su casco y su cola.
Pero al romper el último trozo con su cola fue sorprendido por Haramesh, quien se ocultaba detrás, y aprovechando la oportunidad, agarro a Battle-Cat de la cola y empezó a estamparlo contra el piso múltiples veces, hasta que el animal tosiera sangre.
Entonces lo volvió a estampar contra el suelo, produciendo de paso un cráter en el mismo, y una vez en el suelo se puso encima de él para desgarrar su cuello con sus garras.
Pero Battle-Cat recupero la compostura con rapidez, y agarró la mano derecha de Haramesh con su boca, mordiendola tan fuerte que le quebró sus demoníacos huesos.
Haramesh trato de sacar su mano de la boca de Battle-Cat, pero lo único que consiguió fue que Battle-Cat empezará a morder aún más fuerte. Y al intentar atacarlo con su mano libre, solo consiguió que Battle-Cat la desgarrará con su dos garras.
Al final Battle-Cat logro arrancar la mano derecha de Haramesh, y procedió a comersela para hacerlo enojar.
Pero ahora que estaba manco de una mano, y la otra destrozada, tan solo le quedaban sus afilados colmillos de sable. Por lo que tomando carga, se lanzó contra Battle-Cat para morderlo en el cuello, solo para que el Tigre Verde lo esquivara en el último segundo y le hiciera lo mismo a el.
Con Haramesh tirado en el suelo indefenso, Battle-Cat no dudo y desgarro su garganta hasta que dejará de moverse, y luego aplastó su cabeza para asegurarse de que no se levantará.
Skele-Gar y sus Tropas quedaron atónitos ante lo que vieron, el temible Haramesh, azote de Avion, había caído ante la mascota pulgosa de He-Man. El niño y Craven por otro lado, estaban asombrados por la fuerza de Battle-Cat.
En cuanto a He-Man, su espada estaba proyectando un haz azul que actuaba como un látigo, el cual uso para agarrar los cuernos de Daimar, y así con su gran fuerza, jalar de él para que su cabeza golpee todas las paredes del salón.
Esto hizo que todo el lugar se viniera abajo. Skele-Gar se protegió a si mismo y sus Tropas con un escudo mágico.
Daimar no tuvo tanta suerte, y termino siendo aplastado por el techo caído del salón, así como las demás salas arriba del salón.
Cuando salió de los escombros con la fuerza de sus alas, empezó a buscar furioso a He-Man desde el aire, más no podía verlo.
— ¡¿Me buscabas, grandulon?! —Exclamo He-Man arriba de el.
Y antes de que Daimar pudiera reaccionar, He-Man empezó a girar sobre su propio eje, y con su espada sostenida sobre su cabeza con sus dos brazos, He-Man cayó sobre Daimar como un taladro, y al hacerlo caer al suelo, provocó que el suelo se rompiera y que ambos cayeran abajo.
Durante la caída, la Espada del Poder de He-Man atravesó la gruesa piel de Daimar, y por los giros que estaba haciendo He-Man, Daimar también empezó a girar, empeorando su herida.
Finalmente He-Man saco su espada de su cuerpo, y tras darle una patada a Daimar para impulsarse hacia arriba, disparó un rayo de energía mágica de su espada, directo a la herida de Daimar.
Al entrar el rayo en la herida de Daimar, este se empezó a quemar de adentro hacia afuera. Y cuando He-Man volvía a lo que quedaba del salón, Daimar explotó.
La explosión fue tal que hizo volar a todos los que estaban ahí, cosa que He-Man aprovecho para agarrar la jaula en la que estaban el niño y Craven, y así cuando tocaron suelo, la abrió con su enorme fuerza.
El niño, al ver semejante muestra de fuerza, se dió cuenta de que nunca habría tenido oportunidad contra el, y que la única razón por la que seguía vivo era porque He-Man había sido misericordioso.
— Salgamos de aquí de una buena vez —Dijo He-Man con tono amable y relajador hacia el niño—. ¡Battle-Cat!
Al grito de su amigo, Battle-Cat corrio hacia ellos. He-Man lo monto con el niño y Craven en sus brazos, y salieron lo más rápido del lugar, antes de que Skele-Gar se recuperará de la explosión de Daimar.
— ¡Maldita seas, He-Man, me quitaste a mis padres, y ahora me has quitado la oportunidad de recuperarlos! —Se lamentaba Skele-Gar—. ¡Te mataré, juro por todos los Dioses que te mataré!
