Tras treinta minutos de haber escapado del palacio de Skele-Gar, nuestros héroes finalmente se encontraban en campo abierto, y gracias a la enorme velocidad de Battle-Cat, se encontraban muy cerca de Ciudad Grayskull.

— ¡Fiu, este día si que fue intenso!! —Dijo He-Man—. Pero ya todo está en calma, ¿O no, chico?… ¡Chico!

El niño estaba congelado del susto por lo que estaba viendo. Algo que nunca había visto debido al frondoso bosque de las Montañas de Fuego, algo que sentía que se lo quería comer.

— ¿Que le pasa? —Pregunto Battle-Cat.

El niño entonces apunto con su dedo hacia arriba, al manto dorado que se alzaba sobre ellos.

— ¿El cielo, encerio estás asustado del cielo? —Preguntaba He-Man sorprendido y a la vez confundido.

— ¡Es… enorme! —Dijo el niño temblando en los brazos de He-Man.

— ¡Un momento!, ¿¡Puedes hablar!? —Exclamo asombrado He-Man—. ¿¡Pero como!?

— El cara esqueleto le lanzó un… "Algo" que lo hizo poder hablar tu idioma —Dijo Battle-Cat—. O algo así está diciendo el pajarraco.

— Con que un hechizo traductor, ya veo —Decía He-Man—. ¿Entonces puedes entenderme?

El niño asintió con la cabeza.

— Muy bien. Mira, el cielo no te va a hacer nada, no es un objeto sólido que te pueda lastimar. De hecho, te protege de algo mucho peor, el vacío del espacio, tu sangre herviría y caerias inconsciente en segundos, y morirías a los pocos minutos, así que agradecele al cielo por protegerte —Explicaba He-Man.

— ¿Juras que no me hará daño? —Le pregunto el niño.

— Lo juro por la Diosa —Juraba He-Man.

Eso calmó un poco al niño, pero aún seguía aferrándose a He-Man, pues tanto espacio abierto lo asustaba.

«Pobre niño, tiene Agorafobía», pensaba He-Man.

— Lamento haberte atacado, yo creía que tú habías matado a Mamá Vava —Se disculpaba el niño con lágrimas en los ojos—. Yo no sabía del otro ser.

— Descuida, pequeño, no fue tu culpa, fue del maldito Faker —Trataba de reconfortado—. ¿Y quién era esa Mamá Vava?

— La que me rescató de morir hace tiempo, ella me protegió, dando su vida para que yo pudiera huir —Explicaba entre lágrimas el niño.

— Según el pajarraco, Mamá Vava era una Gata-Osa que se encontró a este niño hace ya varios años —Decía Battle-Cat.

— ¿Una Gata-Osa dices?, eso es raro, normalmente suelen atacar a cachorros de otros animales y niños Humanos para comérselos nada más verlos, ¿Por qué una adoptaría a un niño Humano? —Se preguntaba He-Man—. Supongo que tuviste mucha suerte.

El niño no se sentía mejor.

— Lo siento, esto debe estar siendo difícil para ti, no me puedo imaginar por lo que debes estar pasando —Decía He-Man—. Oye, se que esto te puede resultar difícil de aceptar, pero si ya no tienes a dónde volver, ¿Por qué no te vienes a vivir con nosotros? a mí esposa le encantaría tener un hijo.

Está propuesta sorprendió al niño, tanto que no sabía que responder.

— Se que es repentino, pero no es como que tengas muchas opciones —Dijo He-Man.

— Di que si —Le dijo Craven—. Esto es lo que hubiera querido Mamá Vava.

El niño por fin asintió con la cabeza.

— Pues bienvenido a la familia Grayskull, mi nombre es Adam —Le reveló He-Man—. Y creo que debería mostrarte como soy realmente.

Entonces separó al niño un momento de el, a pesar del rechazo del niño ante la idea.

— Solo será un momento, tranquilo. ¡¡¡¡POR EL PODER DE GRAYSKULL, YO DEVUELVO EL PODER!!!! —Y después de que un rayo abandonará su cuerpo volvió a ser el mismo—. ¿Que te parece?, se que no es la gran cosa comparado con He-Man, pero me siento más cómodo así.

El niño miro sorprendido como el Semi-Dios imponente de gran tamaño ahora era un hombre normal de estatura promedio, cabello corto y unos cuantos pelos en la barbilla, musculoso, pero sin llegar al nivel de su otra forma, y vestía un chaleco sin mangas rojo sobre una camisa blanca de manga larga, unos pantalones morados con un taparrabos peludo del mismo color pero más oscuro encima, y unas botas de piel del mismo color que el taparrabos.

Y para su sorpresa, el Tigre Verde también había cambiado, ahora era mucho más pequeño y había perdido su armadura, así como todo su coraje, pues estaba temblando de miedo.

— Ahora si, vuelve aquí —Decía Adam mientras volvía a poner al niño entre sus brazos—, ¿Estás mejor?

A pesar de ya no ser el imponente guerrero, aún se sentía seguro en sus brazos, e incluso sentía un calor y cariño muy agradable y paternal.

— ¿¡Adam, por qué nos destransformaste justo ahora, que pasa si algo nos ataca!? —Quería saber el cobarde Tigre Verde.

— ¡Tampoco es para tanto, melodramatico!, estamos ya muy cerca de Ciudad Grayskull, por lo que es posible que nos topemos con alguna patrulla de la Guardia Real, así que deja de preocuparte —Dijo Adam mientras subía al niño sobre sus hombros—. Ya ahora que lo pienso, ¿Tienes algún nombre?, por qué no puedo estarte diciendo chico o muchacho todo el rato.

— No tengo nombre —Respondió el niño—, ya que eso se gana cuando nos empezamos a valer por nosotros mismo al llegar a la edad adulta.

— ¡Espera!, ¿Eso quiere decir que este pajarraco es un adulto? —Pregunto impactado Cringer.

Craven tan solo le dió una mirada fulminante que hizo que el Tigre Verde retrocediera asustado.

— Que extraña costumbre, aunque era de esperar que los animales no tuvieran las mismas costumbres que nosotros —Dijo Adam—. Pero ahora vivirás entre Humanos y demás razas de Eternia, por lo que vas a necesitar un nombre, ¿Que te parece… Dare?

— ¿Dare? —Dijo algo dudoso el niño—, si a ti te parece, lo acepto.

— ¡Pues es oficial, ahora eres Dare Grayskull de la Casa de Adam, Príncipe Heredero del Trono de Eternia! —Exclamo Adam.

Dare no tenía ni idea de que era un "Príncipe", un "Heredero", o un "Eternia", pero si sabía algo, que ahora formaba parte de algo más grande, y pudo sentir una pequeña chispa de felicidad dentro de si por ello.

— Vámonos a Ciudad Grayskull, quiero que veas tu nuevo hogar —Dijo Adam para luego empezar a caminar con Dare sobre sus hombros.

— Hogar —Susurro para si mismo con algo de alegría.