Justo como Adam había predicho, se encontraron con una patrulla de la Guardia Real, y ahora iban dentro de un Attack-Trak (Un blindado Eterniano utilizado para el transporte de tropas) rumbo a la capital.
— ¿Así que ahora tenemos un Príncipe Heredero, eh? —Decía uno de los guardias—. Bueno, viéndolo desde un punto de vista, el Rey y la Reina ahora tienen a un sucesor.
— Si, ¿pero no te has percatado de algo? —Le preguntaba su colega—. Ese niño se parece demasiado al Rey Adam, ¿O no te parece?
El guardia miro por el retrovisor del Attack-Trak (Ya que era el conductor y no podía voltear y ver directamente) y pudo corroborar lo que decía su amigo, ya que quitando las cicatrices y el pelo largo, Dare es la viva imagen de Adam.
— ¿Acaso crees que el Rey haya…
— ¡Ni se te ocurra pensarlo, el Rey Adam no es esa clase de hombre! —Le callo el guardia al volante a su compañero—, alguna otra explicación ha de haber.
— Si, tienes razón, su majestad sería incapaz de actuar así —Dijo el otro guardia.
Dare, por otro lado, estaba mirando con detalle la espada de su nuevo papá, y quedó asombrado por el hecho de que está arma era la responsable del cambio de forma de Adam.
Pero más asombrado quedó por su cambio de apariencia, pues cuando Adam estaba convertido en He-Man, la espada tenía una empuñadura dorada, con cuatro brazos, dos con forma de alas que estaban unidos de forma vertical a la hoja de la misma, y los otros dos de apariencia más simple estaban colocados de forma horizontal para proteger la mano de su portador de cualquier ataque descendente, además la hoja de la espada era azúl aguamarina y tenía líneas que formaban intricados patrones a lo largo de la hoja.
Pero ahora que había vuelto a ser Adam, la espada también cambio, su empuñadura paso a volverse plateada y había perdido los detalles de su esculpido, y la hoja se había vuelto blanco diamante y también había perdido las líneas. En definitiva sé parecían en muy poco ambas apariencias, algo que Dare quería saber el porqué.
Pero no era el momento oportuno, pues Adam intuyo correctamente lo que estaba pensando su nuevo hijo, y apuntando a los guardias en frente le dió a entender que no se lo iba a decir si ellos estaban presentes.
Dare entendió, y se dispuso a esperar a estar solos otra vez. Pero de pronto le asalto otro pensamiento, el como sería Ciudad Grayskull, el solo pensarlo le provocaba ansiedad, pues nunca había convivido con otros de su misma especie, y estaba asustado de tener que lidiar con multitudes.
Ese pensamiento estuvo carcomiendo su mente durante un buen rato, hasta que por fin Adam le aviso que ya habían llegado.
Inicialmente, Dare no vio nada, debido a que la ciudad estaba dentro de una muralla de cincuenta metros de altura. Pero una vez pasaron la puerta de entrada principal, las cosas fueron distintas. Fueron mucho peor de lo que Dare había pensado.
La ciudad era gigantesca, con enormes edificios que parecían tocar los cielos, así como carreteras tanto a nivel del suelo como arriba entre los edificios, múltiples vehículos voladores surcaban los cielos de la ciudad, así como grandes animales de carga recorrían los mercados al nivel del suelo, y la gente, por los Antiguos, la gente.
Eran demasiados, y eran de demasiadas especies distintas, pues no solo había Humanos, pues también había gente León, Reptil, gente con alas de aves en sus brazos y pelaje como de simio, también había gente hecha de roca, así como gente murciélago, sin olvidar a gente traslúcida que estaba prendida en llamas, así como también gente con partes mecánicas, y gente de piel amarilla, rosa, y demás colores.
Dare quedó aterrado por lo que vio, y se agarró lo más que pudo al brazo de Adam, completamente horrorizado de ver a tanta gente aglomerada tan cerco de ellos.
«¿También tiene Demofobia?, esto será más difícil de lo que pensé, y eso que aún no se han acercado a el, no quiero saber cómo reaccionará cuándo se le acerquen», pensaba Adam.
— Hey, mira. No te preocupes, no pienso soltarte hasta que lleguemos a Palacio, estarás seguro, lo prometo —Juraba Adam.
— El Rey va a ser un gran padre —Afirmo uno de los guardias.
— No podría estar más de acuerdo contigo —Concordaba el otro.
Finalmente llegaron a Palacio, el cual debía de ser por lejos el edificio más alto de la ciudad, y el más ancho, espacioso, enorme y elegante también.
Dare se vio obligado a bajar, pero como había prometido Adam, el no sé aparto de su lado, además de tener a Craven sobrevolando alrededor suyo, listo para atacar a quien se le acercará.
Fue entonces que Adam noto otro detalle, Dare no solo lo agarraba por miedo, sino también para evitar caerse, pues no estaba acostumbrado a caminar a dos piernas, pero ver qué estaba haciendo el esfuerzo alegro a Adam.
— Señor, ¿Le aviso a la Reina de su llegada? —Le pregunto uno de los guardias.
— Por supuesto, ella debe de estar preguntándose en donde estuve estos dos días. Y díganle también que tengo una sorpresa para ella —Pedía Adam.
— A sus órdenes, su Majestad —Dijo el guardia.
— Tomate tu tiempo, no tenemos prisa —Decía Adam ayudando a andar a su hijo.
— Gracias. Este lugar es enorme —Señalaba Dare.
— Créeme, el anterior era más grande todavía —Dijo Adam.
— ¿Anterior? —Fue en ese instante en qué miro en la dirección que estaba viendo su padre.
Y lo que vio fue un palacio en ruinas a lo lejos, así como muchos edificios destrozados y la tierra quemada y gris.
— ¿Pero que…
— Esa es la vieja ciudad de Eternos, y su estado actual es cortesía del padre de quién te secuestro —Respondía amargamente Adam al recordar esa tragedia.
— ¿Te refieres a ese "Skeleteen"? —Preguntaba Dare.
Adam hecho una pequeña risa al ver que Dare ya se estaba refiriendo a Skele-Gar como Skeleteen, cosa que lo hizo olvidarse durante un momento de Eternos.
— ¡Entremos de una vez, es hora de que conozcas a tu nueva madre! —Exclamo entre risas Adam.
Pero para Dare, no había muchas risas, sobretodo de lo último, "Nueva madre", esa idea lo aterraba aún más que la multitud de antes, pues Dare aún no perdía las esperanzas de encontrar a su verdadera madre.
«Quizas ahora tenga más oportunidad de encontrarla, tan solo se amable con esa señora y dile que ya tienes una madre, que solo hace falta encontrarla», pensaba Dare camino a la Sala del Trono junto a Adam.
Al llegar se toparon con una acogedora escena.
— ¿¡Quien mierda se cree que es!? —Exclamaba una aterradora mujer de cabello rojizo y piel caucásica— ¡Mira que desaparecerse durante dos días sin decir una palabra, y ahora aparece como si nada y dice que me trae una sorpresa!, ¡Pues ya verá que sorpresa le tengo preparado para… —Se dió la vuelta y vio a su esposo—. ¡Hola mi amor!, ¿Cómo te ha ido?
Adam ya estaba acostumbrado a esos cambios de actitud tan repentinos, pues no tenía de otra, el acepto y disfruta estar casado con esta loca.
Dare por otro lado, se oculto detrás de Adam y fue tapado en su totalidad por el, incluso Craven se oculto junto a Cringer.
— Hola Teela —Dijo Adam—. Puedo explicar por qué me fui dos días.
— Más te vale, pues ya tienes 37 años, y además ahora eres el Rey de Eternia, ya no puedes escabullirte como cuando eras adolescente —Le regañaba Teela.
«¿Ella es mi esposa o mi madre?», pensaba Adam.
— Aunque creo que será mejor que te lo diga en privado —Lo decía mientras hacía un símbolo de una H fusionada con una M.
Teela entendió en el acto, y comprendió mucho mejor a su marido.
— ¡Pero antes de eso!, ¿Recuerdas que siempre quisimos tener hijos? —Le recordaba Adam.
— ¡No metas el dedo en la llaga! —Le pedía Teela.
— ¡No lo decía en ese plan! —Se disculpo Adam—. Lo decía por. Bueno, será mejor que lo veas con tus propios ojos.
Y sé aparto a un lado dejando expuesto a Dare.
Teela quedó sorprendida y no sabía a qué estaba jugando su esposo.
— Adam, ¿Que significa esto, quien es este niño? —Quería saber Teela.
— Este niño se llama Dare, el estaba solo en un bosque y ya no tiene familia, por lo que decidí adoptarlo —Explicaba Adam.
— ¿Es eso cierto? —Volvia a preguntar.
Dare asintió tímidamente con la cabeza.
Ahora sí que Teela estaba sorprendida, no sabía cómo reaccionar, lo único que tenía en claro es que su esposo es una caja de sorpresas sin fin.
Cuando Teela se acercó a Dare para verlo mejor, el niño se asustó, y Adam tuvo que evitar que Craven, quien salió de su escondite, atacará a su mujer, así como de paso tranquilizar a Dare.
Teela al fin estubo cara a cara con Dare, y pudo ver las múltiples cicatrices que tenía alrededor del cuerpo, sobretodo una bastante fea en su frente que parecía haber sido hecha por un felino.
También noto un extraño parecido entre el niño y su esposo, pero lo tomo por coincidencia.
Al ver que el niño estaba nervioso con ella cerca decidió tranquilizarlo.
— Oye, no tengas miedo, se que esto debe ser muy aterrador para ti, pero no te preocupes. Si te hace sentir mejor, yo también soy adoptada, nunca conocí a mi madre, pero tuve un excelente padre, y ahora tu también tendrás uno —Le reconfortaba Teela.
El cambio en el tono de vos fue muy notorio, había pasado de dar miedo a sonar amable y gentil, cosa que realmente calmo a Dare.
— ¿Eso quiere decir que…
— ¡Que ahora este niño es nuestro hijo, y nadie puede decir lo contrario! —Afirmaba Teela mientras abrazaba a Dare—. ¡Y que quede claro, a pesar de que solo lo conozco desde hace unos minutos, si alguien se atreve a lastimarle un solo cabello, juro por la Diosa que mató a todos en esta habitación y luego a mi misma!
Dare sintió como si hubiera encontrado a la versión Humana de Mamá Vava, cosa que lo dejo con sentimientos encontrados, la mayoría positivos, al punto de que no se atrevió a decirle que no a Teela. A lo mejor no sería tan malo conocerla un poco mejor.
Adam en cambio, estaba encantado por lo que dijo su esposa, y ver qué ya tiene una familia como la Diosa manda lo lleno de enorme alegría.
También soltó a Craven al ver que se había calmado. Craven voló hasta posarse sobre una estatua para ver mejor la escena junto a Cringer.
— Bienvenido a la familia, Dare —Dijo Teela aún abrazando a Dare solo para que se le uniera Adam.
A todos en la Sala del Trono se les ablando el corazón al ver esta escena, pero mucho más a uno que acababa de llegar.
— ¡¿Acaso acabo de oír que me convertí en abuelo?! —Preguntaba un hombre mayor entrando a la sala.
El hombre imponía, llevaba puesto un casco gris azulado y una armadura anaranjada sobre un traje verde de cuerpo completo con un taparrabos marrón peludo sobre el traje verde, similar al uniforme usado por los demás Guardias Reales, solo que el suyo tenía más detalles, era más tecnológico, y deliberadamente carecía de la armadura anaranjada en el brazo y pierna derecha.
También era muy grande, tenía la piel caucásica, el cabello castaño, y un muy poblado y grueso bigote que lo hacía verse aún más rudo si cabe.
— ¡Hola, Duncan! —Le saludo Adam—, y tienes razón, este es tu nieto ahora.
Y le presento a Dare, quien estaba asombrado de ver a su nuevo abuelo, tanto que no podía estar asustado en lo más mínimo.
— ¡Esto hay que celebrarlo! —Exclamo Duncan frotando la cabeza de Dare.
— ¡Yo mejor no lo haría, Dare no soporta los espacios abiertos ni las multitudes, si lo metemos en una puede que le dé un ataque de ansiedad! —Advertía Adam.
— ¿Encerio? —Preguntaban Teela y Duncan.
Dare confirmo con la cabeza.
— Bueno, eso hará las cosas algo difíciles, ya que de una forma y otra tenemos que presentarlo al pueblo —Decía Duncan.
— ¡Yo puedo ayudar con eso, Man-At-Arms! —Exclamaba una voz.
La cual se reveló como una criatura voladora con apariencia de duende azúl, vestida con una túnica roja con una gran O estampada en ella, así como un sombrero picudo y una gruesa bufanda que cubrían la totalidad de cara, solo dejando ver sus orejas puntiagudas y sus ojos amarillos.
— ¡¡¡¡NI SE TE OCURRA HACER NADA, ORKO, ME OÍSTE!!!! —Grito iracundo Duncan.
Sea cual sea la historia entre estos dos, sin duda Man-At-Arms le tenía manía a Orko.
— ¡Oh vamos, Man-At-Arms, no pienso arruinar nada, tan solo planeaba usar mi magia para ayudar a bajarle la ansiedad a Dare! —Explicaba Orko.
— ¡Ni se te ocurra!, ¿O ya olvidaste lo que pasó la última vez? —Le recordaba Man-At-Arms.
— ¡Juro que está vez tengo mi magia bajo control! —Y en el acto invoco por accidente un pastel que cayó sobre la cabeza de Man-At-Arms—. ¡Digo, tengo mi magia bajo control a partir de ahora!
Entonces todos en la Sala del Trono empezaron a reír, cosa que también hizo Dare, pues no pudo evitar encontrar la escena graciosa.
Mientras todos reían, Adam recordó una cosa, y es que no encontró lo que la Hechicera le mando a buscar. Así que ya se estaba preparando para la reprimenda que le iba a dar esta noche. Pero valió la pena por Dare, a quien por fin veía sonreír debido a las payasadas de Orko y Man-At-Arms.
«No dejaré que nadie les haga daño, lo prometo», pensó Adam al ver a su familia agrandarse más el día de hoy.
