Adam por fin había llegado al Castillo Grayskull. Una enorme edificación antigua de piedra que eclipsaba en tamaño al Palacio de Ciudad Grayskull, con una calavera con largos y afilados colmillos superiores esculpida en el frente, y que servía de soporte a un puente de madera retraído. El Castillo Grayskull estaba justo encima de un masivo cañón, que según dicen, llega hasta el núcleo mismo del planeta.

Su Adam no hubiera visto este lugar innumerables veces desde hace veinticuatro años, era totalmente probable que quedará atónito y asombrado ante tan grande maravilla arquitectónica.

Pero para este punto de su vida, el Castillo Grayskull se había vuelto algo tan común en su vida que ya no le provocaba el mismo impacto. Sin mencionar que tenía cosas más importantes que hacer que quedarse viendo la Opus Magna del Gigante Tytus. Por eso uso la Espada del Poder para abrir la puerta de mandíbula del Castillo Grayskull para entrar de una vez en el.

Una vez dentro, paso por los laberinticos pasillo del castillo, los cuales violaban las leyes de la física al desplazarse en todas las direcciones posibles sin que Adam se cayera por la gravedad.

Se dice que si alguien se pierde dentro del Castillo Grayskull, vagará por toda la eternidad, sin posibilidad de morir. Pero Adam llevaba veinticuatro años entrando y saliendo del castillo, por lo que lo conocía al derecho y al revés, haciendo imposible su perdida.

Finalmente llegó a la Sala del Trono, en dónde multitud de sacerdotisas estaban rezando a imágenes de la Diosa Zoar, Santa Deidad Aviar de Eternia.

Y justo ahí sentada en un gigantesco trono se hallaba la mismísima Hechicera, vistiendo un elegante traje beich con forma de diamante con un largo faldón delantero decorado con dos largas plumas café a los lados del faldón, tirantes en posición diagonal iniciando desde la punta de su traje con forma de diamante en su pecho, mangas y medias largas azules, una capucha de águila con plumas café adelante y largas plumas blancas atrás, las cuales recorrían toda su espalda y llegaba hasta los pies como una capa.

La mujer en si era de piel blanca, y aunque no se podía ver debido a la capucha, cabello largo y pelirrojo. La Hechicera también emitía un aura divina, y aún así no se sentía diferente a estar con una persona normal, cosa intencional por parte de la Hechicera, para así interactuar mejor con la gente sin disparar el Valle Inquietante en ellos.

Las sacerdotisas por otro lado, vestían un vestido del mismo color más sencillo, pero que aún tenía el faldón, también tenían capas azules con forma de alas, las cuales tenían capuchas con forma de águila.

— Bienvenido, su majestad —Saludo la Hechicera.

— Hola, Hechicera, ¿Cómo te ha ido? —Saludaba de forma más informal.

Si Adam no fuera el Rey de Eternia y He-Man, las sacerdotisas ya lo hubieran intentado matar por osar hablarle de ese modo al avatar de la Diosa Zoar.

No es como si la Hechicera fuera a permitir tal cosa de todas formas.

— Seguro que ya sabes sobre lo de Skele-Gar —Dijo Adam.

— En efecto, y no negare que casi fui presa del pánico cuando lo ví, sobretodo esa demostración de poder. Para lanzar semejante hechizo y solo dañar a dos personas intensionalmente hace falta un dominio y poder en bruto de la magia descomunal, temo que si lo dejamos a sus anchas se volvería aún más poderoso de lo que fue su padre al momento de su muerte —Expresaba su preocupación la Hechicera.

Las sacerdotisas, aunque no dijeron palabra alguna, estaba claro que estaban igual de aterradas, sino más, que la Hechicera.

— Hechicera, yo, lo siento, a causa de mi encuentro con el hijo de Skeletor no pude hallar lo que me mandaste a buscar —Se disculpaba Adam.

— Al contrario, no solo lo encontraste en ese bosque, si no que lo adoptaste, haciéndome abuela en el proceso —Decía entre risas.

— ¿Te refieres a Dare?, ¿Pero que tiene que ver el con esto? —Quería saber Adam.

— La respuesta es simple, noble rey, tiempos difíciles se acercan a Eternia, tiempos que harían parecer a la Gran Agitación como un simple malentendido entre hermanos, y me temo que He-Man no será capaz de detenerlo, es por eso que debes entregar la Espada del Poder a un nuevo y más poderoso sucesor, a ti nuevo hijo, Dare —Revelo la Hechicera para consternación de Adam.

— ¿Entregarle mi espada a Dare?, ¡¿No lo puedes decir en serio, tienes que estar bromeando?!, ¡No puedes meter a mi hijo en esto! —Exclamo Adam.

Adam de pronto oyó un extraño chasquido. Eran la sacerdotisas, quienes habían invocado naginatas como amenaza a Adam. Solo para que la Hechicera les diera una mirada fulminante a las mujeres, haciendo que retrocedieran.

— Apenas lo conoces por dos días y ya eres un papá león con el. Con razón mi hija se enamoró de ti —Expreso alegremente la Hechicera sobre su yerno—. Pero lamento decirte esto, Adam, pero Dare ya ha estado involucrado desde mucho antes de que se encontrarán, es por eso que no puedo permitir que lo tengas al margen.

Y de pronto un Espectro de Grayskull apareció en la sala, soltando en el acto a un asustado Dare antes de desaparecer.

— ¡¿Pero que está pasando, en dónde estoy!? —Exigio saber un aterrado Dare quien miraba a todos lados hasta ver a Adam—. ¡Adam! —Exclamo antes de abrazarlo y ponerse detrás de el.

Craven también estaba con el, y cuando vio a la Hechicera la atacó para defender a Dare, solo para que la Hechicera lo congelará con crono-estasis en pleno vuelo.

— ¿¡Mandaste a un Espectro de Grayskull a traer a Dare contra su voluntad, pero que te pasa!? —Le crítico Adam.

— Sabes que desde la batalla final contra Skeletor perdí la habilidad de convertirme en Águila y salir de esta prisión, es por eso que permito que ellas estén aquí para ayudarme —Dijo la Hechicera señalando a las sacerdotisas—, si por mí fuera, yo misma me hubiera presentado ante Dare.

Cuando Dare vio a la Hechicera quedó sorprendido con el enorme parecido entre ella y Teela.

— ¡Me niego a involucrar a mi hijo en esto! —Gritaba Adam—. ¡El es apenas un niño, además tiene Agorafobía y Demofobía, ¿Cómo esperas que pueda ser un buen He-Man?!, ¡No permitiré que vaya a la batalla!

— Primero, Dare tiene trece años para ser más específico. Segundo, tú te convertiste en He-Man a los trece años. Tercero, no necesita ser un buen He-Man, el debe ser algo nuevo —Dijo la Hechicera.

— ¡Fue durante un periodo de guerra que me convertí en He-Man, fui prácticamente un niño soldado, no quiero ese futuro para mi hijo! —Exclamo Adam.

— Adam —Dijo Dare al ver a Adam defendiendolo—. Señorita Hechicera, ¿Yo puedo volverme como Adam cuando se transforma?

— ¡Dare, no! —Exclamo Adam—, ¡Tu no debes pasar por esto!

— Pero tú me salvaste, y me sigues protegiendo, por eso quiero devolverte el favor protegiendo lo que más amas —Expreso Dare.

— Dare —Dijo Adam.

— Míralo, no es tu hijo biológico, y aún así herederó tus mejores y más cabezotas rasgos de personalidad —Decía la Hechicera con una sonrisa de oreja a oreja—. Ahora dime, Adam, ¿Vas a rechazar el deseo genuino de tu hijo?

Adam estaba mordiéndose la lengua para no responder nada.

— No tienes por qué renunciar a ser He-Man totalmente, aún podrás estar al lado de tu hijo para guiarlo en su nueva senda —Revelo la Hechicera.

Adam estaba a punto de preguntar cómo sería eso posible, luego se acordó de que el tiene la herramienta para que eso sea posible.

— ¿Que dices? —Pregunto la Hechicera.

Luego de verla a ella, y luego a los ojos de cachorro de Dare, no le quedó de otra.

— Está bien, acepto —Dijo derrotado—. Pero creo que es mejor que límite mi participación como He-Man en su nuevo camino, quiero que sea independiente y se pueda valer solo, ya sea como Dare y como portador de la He-Fuerza y el Poder de Grayskull.

— No cometí un error al haberte escogido ese día para ser He-Man, pues sin duda te has convertido en un hombre a la altura de tu padre y abuelo —Le halago la Hechicera—. Con eso dicho, la Espada del Poder ahora es tuya Dare, has buen uso de ella.

Y con un ademán de su mano, hizo que la Espada del Poder flotará fuera de la funda en la espalda de su padre a sus manos. En dónde un brillo intenso la cubrió para revelar una nueva forma.

Está era un sable cuya hoja tenía una forma de diamante en la base de la misma, pero lisa en el resto de la hoja, con una empuñadura con los brazos en forma de "S" rectangular, con el brazo que apuntaba hacia abajo fusionado con el mango para proteger mejor la mano de su portador, así como una punta de metal afilada en la base del mango.

— ¿Pero que…

— Curiosa forma tomo tu Modo Incógnito —Expreso Adam.

— ¿Modo, que? —Dijo Dare aún viendo asombrado su espada.

— El Modo Incógnito es una habilidad de la Espada del Poder, básicamente tomara otra forma cuando no estés transformado para proteger mejor tu identidad, así nadie sospechara de ti por tener una espada similar a la de He-Man —Explico la Hechicera.

— Espera, ¿Tengo que ocultar mi identidad? —Pregunto Dare.

— Si, lamento decir que si, muchos se aprovecharían al máximo de saber tu identidad para entrar en este castillo amenazando a tus seres queridos, pues quién controle este castillo, controlará el universo —Explico Adam.

— ¡Que molestia! —Expreso Dare.

— Si te sirve de consuelo, Teela, Duncan y Orko saben mi secreto, así que puedes ir por ellos por consejo y ayuda —Revelo Adam.

— Aún no me creo que le revelarás el secreto a Teela —Le criticaba la Hechicera.

— ¡Es mi esposa, no pienso guardarle ningún secreto más a mi esposa! —Exclamo Adam—, cosa que deberías hacer tu, que Teela ya está grande para que le sigas ocultando que eres su madre.

— ¡Espera!, ¿¡Significa que eres la madre de Tee…

— ¡Hora de que vuelvan a Palacio, les espera un duro recorrido, adiós! —Y tras decir eso los teletransporto de vuelta a Palacio antes de que pudieran reaccionar.

Adam, Dare, y un descongelado Craven se encontraron en el cuarto de Adam.

«No podrás protegerla de su destino para siempre, Teela Na, algún día Teela debe saber la verdad, nos guste o no», pensaba Adam con algo de resignación ante el deprimente futuro de su esposa.

— ¿Así que, esta es mi vida ahora? —Pregunto Dare.

— Si, lo lamento tanto —Se disculpo Adam.

— ¡No tienes nada que preocuparte, prometo estar a la altura como tú sucesor! —Prometio Dare sacando una sonrisa en Adam.

— Talvez no sea tan malo —Dijo Adam—. Ya quiero ver en qué clase de He-Man te convertirás. Bueno es hora de que descanses, mañana será un día muy ajetreado, y yo tengo que reunirme con los Amos del Universo dentro de unos minutos.

— Yo te acompaño, esto me involucra tanto como a ti —Expreso Dare.

— No hay forma de hacer que cambies de opinión, ¿Verdad? —Pregunto Adam.

Dare nego con la cabeza.

— Supongo que está es mi vida ahora, Teela me va a matar cuando se entere, pero supongo que ya no puedo dar marcha atrás ahora —Expreso Adam—. Bueno, vamos, no hagamos esperar a los Amos más tiempo.

Y sin decir más palabras, los tres fueron a encontrarse con los Amos del Universo.