Mientras Valen se llevaba a Dare fuera de la sala, Craven y Orko los siguieron.
— ¡Hey, no nos dejen ahí! —Exclamaba Craven.
— ¿¡El cuervo puede hablar!? —Reacciono Valen.
— Se… debe… a… Orko —Trataba de decir Dare.
— Es cierto, fue un descuido de mi parte —Dijo Orko para seguir con la mentira.
— Un descuido bastante afortunado, diría yo —Dijo Craven.
— Concuerdo con el ave, ¿Debe ser genial para ti poder hablar con los Humanos y con Dare? —Decía Valen.
— En realidad yo ya podía hablar con Dare de antemano, con todo eso de que puede entender y hablar con los animales, y eso —Revelo Craven.
— ¿¡QUEEE!? —Exclamo sorprendido Valen—. ¿¡Pero cuántas cosas más puedes hacer!?, ¡Eres una caja de sorpresas!, sin duda será interesante andar contigo.
— Gracias… creo —Dijo Dare antes de percatarse de algo moviéndose atrás suyo—. ¡Alguien está detrás nuestro!
— Yo no veo ni oigo nada —Afirmo Valen antes de tener un hormigueo en su espalda—, ¡Pero si lo siento, Andras!
En el acto un joven de piel blanca y de rizado cabello rubio salió desde atrás de una gran vasija y empezó a correr. Pero Valen fue más rápido y se lanzó sobre el con una sonrisa de oreja a oreja a pesar de las súplicas de Andras, terminando con los dos en el suelo y Valen casi afixiando a Andras con su abrazo.
— ¡Es bueno volver a verte, mi querido Andras! —Dijo Valen levantandose como si nada.
— Hola, Valen —Dijo Andras—, veo que ahora tienes un nuevo juguete.
El hecho de que mirara a Dare cuando dijo eso no le sonaba muy bien al joven príncipe.
— Si, ¡Pero eso no significa que me haya aburrido de los viejos, tu también vienes, y no aceptaré un no por respuesta! —Afirmo Valen mientras enrollaba su brazo sobre los hombros de Andras.
— ¿Ahora qué piensas hacer con nosotros? —Pregunto Andras, algo que también quería saber Dare.
— Los llevaré ¡Al teatro!, hay uno a punto de empezar en la ciudad, y quiero ir con los cuatro —Revelo Valen.
— ¿Un teatro? «Eso no suena tan mal», eso es raro, normalmente me metes en situaciones más peligrosas —Decía Andras.
— ¡Pero si siempre te saco ileso de ahí! —Afirmaba Valen.
— Eso es lo único bueno —Expreso Andras.
— Eso duele, pero muy poco. Entonces, que dicen, ¿Quieren ir? —Preguntaba Valen.
— Deberíamos ir, Dare, Man-E-Faces estará participando como la estrella principal, no te lo puedes perder —Decía Orko.
Pero a Dare no le gustaba la idea, estar afuera en un espacio abierto rodeado de gente desconocida le aterraba demasiado como para siquiera intentarlo.
— ¡Ja, esa reacción lo dice todo! —Exclamo Craven—. Será mejor que ustedes vayan solos, Dare no podrá ir, y yo no me pienso marchar de su lado.
— Ya veo, miedo a los espacios abiertos y a las multitudes. Probemos de esta forma —Y procedió a tomar un casco con un visor muy estrecho de una armadura en exhibición para ponerla sobre la cabeza de Dare—. ¿Ahora qué tal, crees que puedas salir así?
El visor bloqueaba gran parte de la visión de Dare. Cualquiera encontraría eso sofocante, pero a Dare le relajaba, pues le recordaba a los tupidos bosques de las Montañas de Fuego. Con eso puesto no vería a la multitud ni se sentiría en espacio abierto.
— Creo… que… si —Dijo algo tímido.
— ¡Pues asunto solucionado! —Exclamo Valen—. ¡Pues vámonos moviendo, que la obra está a punto de empezar y no me quiero perder los mejores puestos.
Y al no quedarles de otra, los cuatros acompañaron a Valen a ver la obra de teatro.
— ¡Por favor, Avion, deja de levantarte! —Exclamaba un hombre de la raza de Hawke.
— ¡No pienso rendirme, Delor, no si eso significa tu partida! —Afirmo Avion.
La obra en cuestión representaba la fundación del Reino de Avion, el porque la raza de ese reino se llama Avionianos, y sobretodo, por que podían volar.
Y el resúmen es que antes de que los Avionianos llegaran a ser lo que son hoy, eran un pueblo nómada azotado por la crueldad vivida en Preternia durante aquellos salvajes años. Fue entonces que dos amigos de dicho pueblo se propusieron escalar y dominar las Montañas Místicas, el lugar más alto de toda Eternia, para así darles un lugar el cual llamar hogar a su pueblo y convertirlos en los amos del cielo.
Estos dos hombres, Avion y Delor, superaron innumerables peligros y monstruos salvajes en su escalada, gracias a su férrea amistad y camadería. Pero al llegar a la cima se toparon con un reto que pondría a prueba su determinación.
— ¡Por favor, Avion, déjame hacer esto, no tienes que sacrificarte por nuestra gente! —Le suplicaba Delor a un malherido Avion quien seguía neciamente levantandose a pesar de sus heridas.
— ¡Y dejar que tú lo hagas, ni pensarlo, si alguien debe guiar a nuestra gente, eres tú! —Afirmaba Avion mientras se preparaba para volver a la pelea.
Los dos hombres al llegar a la cima se encontraron con un huevo masivo pero hueco y vacío. Fue entonces cuando fueron contactaros por una entidad aviar que les dijo que para que ese huevo empezará a incubar al ave sagrada Atyx y así darle a su gente el poder de volar, tenían que batirse en duelo, y el ganador se haría uno con el huevo, convirtiéndose en la materia base para formar al ave sagrada Atyx.
Obviamente ninguno de los dos quería ver a su amigo pasará por eso, y los dos peleaban para ganar. Pero a pesar de la superioridad de Delor, Avion no se rendía ni cedía ante lo que era poco más que una paliza unidireccional.
— ¡Por favor! —Seguía suplicando Delor inútilmente.
— Sabes que no puedo hacer eso —Dijo Avion viendo a su amigo a los ojos.
Los ojos de Delor se llenaron de lágrimas, y sus piernas no pudieron seguir soportando su peso, cayendo de rodillas.
— ¡No lo hagas! —Suplico por última vez.
— Fuiste el mejor amigo que un hombre podía tener —Dijo Avion con una sonrisa y lágrimas recorriendole el rostro.
Delor lloro desconsoladamente, pues Avion lo había derrotado, no en el terreno físico, sino en el de la voluntad.
Sin poder hacer nada solo pudo mirar como su amigo se volvía uno con el huevo. Y al instante le crecieron a Delor y toda su raza alas en sus brazos, ganando la habilidad de volar.
Tras esto su gente pasaron a llamarse Avionianos, en honor a aquel que les entrego las llaves de su supervivencia, y se instalaron en lo alto de las Montañas Místicas.
Y Delor, el paso a ser el primer rey del Reino de Avion, cambiando su nombre a Stratos Ventus I de la Casa de Avion, para así cumplir con la última voluntad de su amado amigo.
Después de que terminara la obra salieron los actores principales para despedirse con una reverencia de su público, ahí se vio que Man-E-Faces estaba actuando como el mismo Avion, usando un traje que se asemejaba al cuerpo de un Avioniano y una máscara mágica que le permitía ocultar ese enorme dispositivo soldado a su cabeza.
El público quedó encantado por la obra, e incluso Dare y Andras estaban al borde de las lágrimas.
— ¡Ya sabía yo que les iba a gustar! —Exclamo Valen.
— ¡Fue hermoso! —Afirmo Andras.
— ¡Tanto sentimientos! —Dijo Dare.
— ¡Eso sí que era una amistad! —Afirmaba Craven.
— ¡Lloro cada vez que la veo! —Decía Orko.
— Sabes, Valen, deberíamos hacer cosas como está más a menudo —Dijo Andras.
— Por mi encantado, ¿Pero que hay de Dare, te gustaría hacer algo como esto otra vez? —Quería saber Valen.
Dare se tardó un poco en contestar, pero finalmente dió una respuesta.
— No…estaría tan mal —Fue lo que respondió.
— ¡Pues todo está dicho! ¿Que les parece venir a Vaderia dentro de dos meses para ver el torneo de Grima Vaderiana? —Pregunto Valen.
— ¿Ya va a ser tan pronto?, debo admitir que no suena mal —Reconocio Andras.
— ¿Que es la Grima Vaderiana? —Quería saber Dare.
— Es como la esgrima, pero se usa un machete y una pequeña varilla, además de tener movimientos más atléticos de lo normal en la esgrima convencional. Deberías de verlo, es una de las cosas más icónicas y apreciadas de nuestra cultura —Explico Valen.
— No se oye mal —Reconocio Dare—. Pero la idea de ir a otro reino, no se.
— Lograste hacer esto, si tus padres te acostumbran a salir cada vez más en el transcurso de estos dos meses creo que podrías ir sin problema —Expreso Orko.
— Lo… intentaré —Dijo Dare.
— ¡Ese es el espíritu! —Exclamo Valen.
— Y por favor hazlo, no creo poder soportar a Valen yo solo —Le susurro al oido Andras.
— Pero no se ve tan malo —Dijo Dare entre susurros.
— Es que tú no lo has visto desatado —Dijo Andras.
— ¿Que están diciendo? —Quería saber Valen.
— ¡Nada, nada, tan solo le decía que sería genial que nos acompañará! —Dijo Andras.
— ¡Muy bien! —Expreso Valen—. Aunque creo que ya va siendo hora de que Dare vuelva al Palacio Real.
— Si, ya mucho ha durado aquí afuera sin que le dé un ataque de nervios —Dijo Craven.
— Ese casco si que ayuda —Expreso Orko.
— ¡No tienen idea de cuánto! —Exclamo Dare.
Finalmente, tras varias horas de estar afuera, el cuarteto volvió al Palacio Real, con Dare sintiendo que estos dos chicos son gente muy agradable.
«¿Así que así se siente tener amigos? me gusta», reconocía en sus pensamientos mientras veía a Valen y Andras llevarlo de vuelta al Palacio Real.
Al final puede que no le sea tan malo estar con ellos.
Andras aparece en la historia Lifetime, los dos últimos números (Y los únicos buenos) de los Star Comics de Marvel. En dicha historia, la Espada del Poder de Adam es enviada al futuro, y el al seguirla se topa con un futuro distópico en dónde Skeletor tiene el control total del Castillo Grayskull y He-Man está supuestamente muerto. En esa historia Andras ya es un adulto y se desempeña como el nuevo Man-At-Arms. También implican fuertemente que es el hijo de la Teniente Andra.
Y en cuanto a Stratos Ventus I de la Casa de Avion, no, no es el Stratos que todos conocemos, sino que es su ancestro que me acabo de inventar. Y a Avion me lo inventé yo también, pero el huevo de Avion si es canónico (Aunque el ave sagrada Atyx no), pues salió en un episodio de la serie de Filmation.
Sin nada más que decir, me despido.
