Ya era el otro día, y el torneo había comenzado, con dos espadachines enfrentándose con un machete y un bordón haciendo usos de movimientos estilizados y muy acrobáticos, moviéndose por toda la arena de una forma muy rítmica.
Era sin duda todo un gran espectáculo, y los invitados al evento estaban pasándola bien al verla.
— ¡Guau! —Exclamo Dare.
— Sabía que te iba a gustar —Afirmo Valen—. La Esgrima Vaderiana es uno los elementos más característicos de mi cultura, y es un orgullo para la gente de Vaderia.
— ¿Pero que llevo a qué los Vaderianos usen machetes en vez de espadas? —Quería saber Andras.
— Fue en la época anterior a las Grandes Guerras, en dónde el campesinado veía como sus amos de la nobleza corrupta de aquellos tiempos practicaban una esgrima en dónde se usaba una espada ropera y una daga. Cómo su pobreza no les permitía comprar una espada o una daga usaron en su lugar el Machete y el Bordón con lo que trabajaban los campos para emular a los nobles, pero con el tiempo fue diferenciándose cada vez más hasta volverse su estilo único, que luego fue utilizado para derrocar a la nobleza, poner al primer Rey Ghauka en el trono, y posteriormente ayudar al Rey Grayskull en la conquista del Hemisferio Luminoso y las Grandes Guerras posteriores —Explico Valen.
— Este mundo si que tiene una historia interesante, Ghauka-Dono —Expreso Slamurai.
— ¿Y tú eres? —Quizo saber Valen.
— Un nuevo Amo, es el del mismo planeta que la Reina Madre Marlena, se unió hace unos días —Revelo Kay-La.
—Pues en ese caso, bienvenido a Eternia —Dijo Valen.
A lo que Slamurai asintió con la cabeza.
— Si que son buenos —Dijo Syrenne viendo a los competidores.
— De eso no hay duda, pero te apuesto todo lo que tengo a qué puedo derrotarlos —Decía Kay-La.
— Quisiera ver eso —Dijo Syrenne.
— Es una técnica interesante sin duda —Dijo Theydon.
— No estaría mal aprenderla un poco, quizás así deje de apestar tanto —Seguía autodespreciandose Doodon.
— ¡Tu no apestas, Doodon, se que vas a lograr ser un gran caballero que enorgullezca a tu papá! —Le reconfortaba Theydon poniendo una mano en su hombro.
— Gracias, amigo —Dijo Doodon tomando esa misma mano de Theydon con la suya.
Varias rondas pasaron, y ahora estaban en la final del torneo, en donde los mejores luchadores se estaban batiendo en duelo.
— Curioso —Expreso Dakon.
— ¿Que es lo curioso? —Quería saber Adam.
— Que uno de esos combatientes es un extranjero —Hizo ver mientras apuntaba hacia dicho combatiente.
El hombre era el único que no tenía piel oscura como el resto de los Vaderianos, en su lugar el tipo tenía los rasgos físicos de un Salamareriano, el mismo reino del Rey Norlon y tierra natal de Jitsu. También tenía el cabello largo y negro con una franja blanca en el frente que cruzaba ambos lados de su pelo, el hombre lo traía recogido en un moño para evitar que se lo agarraran durante el combate. El hombre era profundamente andrógino, que combinado con sus ojos rasgados de un verde intenso y su musculatura no exagerada como el resto, lo hacían un imán de mujeres nato.
Este tipo es el que llevaba la ventaja sobre el combate, y finalmente se alzó vencedor al hacer que su rival se rindiera una vez que lo desarmo y lo tiró al piso.
— ¡Guau, que es muy bueno! —Exclamo Teela.
— ¡Y muy guapo además! —Añadia Valen para luego decir—. ¡Quiero decir, las mujeres también son guapas, digo, digo solo las mujeres son guapas!
— ¿Tu hijo tiene la máscara pegada a la cara? —Pregunto Adam al oído de Dakon el equivalente Eterniano a "¿Tu hijo está en el closet?".
— Como no tienes idea —Respondió Dakon—. Pero pasando a otro tema. ¿Quien será el?
— Según el registro de participantes, su nombre es Karryll y proviene de Salamare —Revisaba Maran.
— ¿El reino de Salamare? ¿De casualidad el vino con usted, Rey Norlon? —Pregunto Adam.
— No lo he visto en mi vida, no sé quién es —Respondió Norlon.
— Habrá de haber venido por sus propios medios —Supuso Carnivus.
— Bueno, lo importante ahora es celebrar su victoria —Dijo Dakon.
Una vez finalizado el torneo, Karryll se encontraba en el salón del trono siendo premiado por el Rey Dakon.
— Y por la presente te hago merecedor de premio a tu habilidad —Decía Dakon mientras le entregaba un Machete forjado en Eternium, el mineral más precioso y valioso de Eternia.
— Agradezco su premio, su Majestad —Dijo Karryll.
Todos en la sala empezaron a aplaudir cuando Karryll se levantó.
Luego empezó la fiesta, y varios se reunieron en grupo, como por ejemplo Adam, quien estaba lo más lejos posible de su padre.
O varias mujeres que estaban como locas alrededor de Karryll.
— Hola —Saludo Karryll a Kay-La y Syrenne cuando las vio.
— ¡Por el Aliento de la Creadora, es tan hermoso que siento que me voy a desmayar! —Exclamaba Syrenne.
— ¡Bah, He-Ro es más hermoso! —Afirmaba Kay-La—. Pero no negare que está bueno.
— ¿Que le ven a ese niño bonito? —Preguntaba Fisto mientras bebía una cerveza.
— A saber —Contesto Clamp-Champ.
— Nunca entenderé los gustos de las mujeres —Dijo Ram-Man.
— Eso es porque eres un completo simplón, Ram-Man —Le dijo sin tapujos Adam.
— Bueno, tu eras todo un rompe corazones en su juventud, si alguien sabe cómo son los gustos de una mujer, ese eres tu —Decía Dakon.
— ¿Puedo decir algo? —Preguntaba Slamurai.
— Adelante —Contesto Adam.
— No tiene mucho que ver, pero me sorprende encontrar en este planeta a gente tan parecida a mi, incluso si no tienen una cultura similar —Expresaba su asombró al ver cómo Karryll parecía Japonés a sus ojos por su apariencia similar a la suya.
— Hemos notado con los años que varios rasgos físicos se repiten en las poblaciones Humanas a lo largo del universo conocido, y viendo que Eternia está en el centro del universo, no es de extrañar que aquí también se den esos rasgos físicos —Explicaba Man-At-Arms.
— Gracias, Duncan-San, por darme esa respuesta —Agradecía Slamurai—. Pero me preguntó si hay alguna cultura parecida a Nipón en este planeta.
— Oh, la hay —Revelaba Dakon—, son los…
— ¡Gar! —Exclamo una noble Vaderiana al ver a entrar a uno de esa raza.
El hombre vestía la antigua armadura de combate Gar, que era azúl en el torso (En dónde además tenía un enorme radar en el pecho) y amarilla en las mangas y piernas, además tenía un enorme anillo rojo flotando en su espalda y un casco parecido al de un samurai.
— ¿Sy-Klone, que está haciendo aquí? —Preguntaba Adam.
— Mi rey, yo solo vine a…
— ¡A arruinar nuestra fiesta con tu asquerosa presencia, rata de piel azúl! —Le grito un noble.
La fiesta se había detenido de golpe en el instante en que entró Sy-Klone, y casi todos estaban murmurando sobre el Gar en cuestión.
— ¿¡Haber, que hace una escoria como tú aquí!? —Le pregunto ese mismo noble.
— Yo solo quería pasarla bien con mis compañeros —Respondió Sy-Klone con calma y educación.
— ¿Pasarla bien? ¡Los de tu calaña no merecen pasarla bien en absoluto, desecho de Infinita! —Le volvió a gritar el imbécil—. ¡Ahora lárgate!
Y lo empujó bruscamente, tirandolo al suelo.
— ¡Mira que creerte digno de estar entre nosotros, aún no se cómo es que te aceptaron en los Amos del Universo, tu maldita raza no merece nada! —Exclamo el noble.
Adam estaba a nada de ir y reventarle la boca, pero alguien se le adelantó.
— ¿¡Que… —Y de pronto un puño golpeó su cara arrojándolo al piso mientras le rompía todos los dientes.
— Aquí la única escoria eres tú, pedazo de basura —Afirmo Karryll pisando fuertemente su cara—. No sabes lo mucho que odio a subhumanos como tú.
— ¡Tu maldito traidor a la… —Y Karryll lo pateo en la cara dejándolo inconsciente.
— ¿Quieres ayuda, amigo? —Pregunto Karryll estirando su mano hacia Sy-Klone.
— Gracias —Dijo Sy-Klone.
— ¡Por favor, que la fiesta continúe, no dejemos que este vergonzoso espectáculo la arruine! —Exclamo Karryll—. ¡Y si alguien vuelve a intentar agredir a este hombre se las vera conmigo!
Lejos de lo que pudo parecer en un inicio por sus susurros, las mujeres que rodeaban a Karryll se quedaron aún más encantadas por el por lo que acababa de hacer.
— Ese tipo es un grande, quizás debamos pedirle que se una a los Amos —Expresaba Clamp-Champ.
— Sin duda alguna es un grande —Dijo Sy-Klone acercándose.
— ¿Por qué no te defendiste? —Pregunto Adam.
— Eres perfectamente capaz de matar a todos en esta sala en cuestión de segundos y dejas que ese cerdo te empuje, ¿Por qué? —Quizo saber Dakon.
— No quería darle más razón a los
racistas para odiar a mi pueblo —Fue lo que respondió Sy-Klone.
— Entiendo —Dijo Adam.
— Nakagawa Hiroki, pero puedes decirme Slamurai —Se presentaba Slamurai con una reverencia típica del sudeste asiático.
— Dash-Shel, pero me dicen Sy-Klone —Devolvio el saludo Sy-Klone.
— Es una alegría que Dare no estuviera presente para ver ese espectáculo tan bochornoso —Decía Teela en el otro extremo del salón.
— Lo mismo digo en el caso de Andras —Añadía Andra.
— Y hablando de ellos, ¿En dónde están? —Pregunto Ileena.
— Mi hijo los llevo al Árbol de la Vida —Respondió Maran—. Dijo que quería mostrárselos a como diera lugar.
— ¿El Árbol de la Vida, eh? No está mal, es un bonito lugar —Admitio Teela.
— ¿Pero no es el mismo lugar en dónde está encerrado el? —Pregunto Ileena.
— Ya ha pasado casi veinte años desde ese día, ya ha de estar muerto y hecho un esqueleto —Dijo Andra.
— Si ese es el caso, brindemos por la muerte de ese maldito —Dijo Ileena.
Y las cuatro brindaron por la muerte de aquel encerrado dentro del Árbol de la Vida.
