Los Amos del Universo estaban siendo guiados por la joven Me-Log, quien junto a varios guerreros de su tribu, se movían entre los árboles de tal manera que He-Ro se puso nostálgico al recordar su tiempo en la Montañas de Fuego.
Mucho había llovido desde aquellos días. A pesar de solo haber pasado poco más de un año, Dare se veía y sentía diferente al salvaje que alguna vez fue, no solo por ahora usar ropa y estar aprendiendo el dominio de la magia, sino por el hecho de que sentía que se había adaptado demasiado rápido a su nueva vida, y eso era algo que de tanto en tanto venía a la mente del joven príncipe.
— ¿Estás bien? —Quiso saber Teela acercándose en su unicornio a He-Ro.
— Si, si, estoy bien, tan solo estaba recordando el pasado —Respondió He-Ro.
— Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea —Le recordó Teela.
— Gracias, lo tendré en cuenta —Expreso He-Ro.
Mientras, en lo más profundo de la Jungla de Vid, en un área arrebatada a la Tribu de la Jungla por los Hombres Bestia, se encontraban dos miembros particularmente enormes enfrentándose en un duelo a muerte. Uno de ellos era efectivamente Raqquill Rqazz, mejor conocido como Beast-Man, quien terminó imponiéndose sobre su contrincante y procedió a decapitarlo con sus propias manos conforme a la tradición de su gente.
— ¡Su Líder de Manada ha muerto, ahora todos me obedeceran a mí! —Exclamo Beast-Man alzando el brazo con la cabeza del anterior jefe aún en su mano.
— ¡Salve Raqquill Rqazz, salve Raqquill Rqazz, salve Raqquill Rqazz! —Repitieron al unisono los Hombres Bestia para gloria de su nuevo Líder de Manada.
— ¡Bien, ahora a invadir el depósito! —Ordeno Beast-Man.
De vuelta con los Amos del Universo y la Tribu de la Jungla, estos últimos lograron encontrar el rastro de los Hombres Bestia, y no tardaron en descubrir que se dirigían al sitio que comenzó todo el problema entre los Amos y la tribu.
— Se dirigen a la torre —Reporto uno de los guerreros.
— ¿Te refieres al depósito de los Antiguos? —Le pregunto Andras.
El hombre asintió.
— Muy bien gente, recuerden mantener las distancias todo lo que puedan de los Hombres Bestia, a no ser que quieran terminar convertidos en rodajas y desparramados en el suelo, el combate físico dejenselo a He-Ro, Battle-Cat y Fisto, ellos son los únicos con chances de sobrevivir a un encuentro físico con uno de ellos —Les recordó Man-At-Arms.
— ¡Entendido! —Respondieron todos.
— ¿Pero que vas a hacer tú, Man-E-Faces, ya sabes, con respecto a Beast-Man controlando tu forma de Man-E-Monster? —Quiso saber Andras.
— Tan solo me conformaré con mi forma Humana y Robot, esas no las puede controlar —Contesto Man-E-Faces.
— Muy bien, Me-Log, guianos al depósito —Pidío Man-At-Arms.
— ¡Lo que tú digas, Bigotes! —Respondió Me-Log.
— ¿Bigotes?
— No vas a negar que tienes un bigote majestuoso, Man-At-Arms, está al mismo nivel de majestuosidad que la barba de Fisto —Afirmo He-Ro y todos estuvieron de acuerdo.
Tras eso pusieron marcha rumbo al depósito, con las esperanzas de que los Hombres Bestia aún no hayan llegado al lugar.
Por suerte, sus vehículos y animales fueron más rápidos que los Hombres Bestia, logrando llegar al depósito con minutos de ventaja sobre ellos. La torre en cuestión era enorme, alzándose casi treinta metros de altura, estaba cubierta de lianas y maleza debido a más de mil años de abandono, el punta de la torre brillaba una enorme gema verde, signo que demostraba que la tecnología adentro seguía funcionando. Y sin pensarlo ni siquiera una sola vez, Andras salió del Flip-Tek, directo a la entrada del depósito, ignorante de que un sistema de defensa se había activado y lo estaba apuntando. Para suerte suya, Man-At-Arms y He-Ro destruyeron las armas que hubieran asesinado a Andras.
— ¡Andras, mira a tus alrededores y piensa antes de cometer estás estupideces, que tú no eres Malcolm! —Le regaño Man-At-Arms.
— Gracias por ser tan amable, Duncan —Dijo sarcásticamente Fisto.
Pero Andras no lo estaba escuchando, el estaba ocupado tratando de abrir la puerta de la torre haciendo uso de una clave que habían obtenido de otro depósito ubicado en las Arenas del Tiempo una semana antes de la llegada de Dare a Ciudad Grayskull por primera vez. Y para su alegría, funcionó, permitiendo que los Amos del Universo y la Tribu de la Jungla se metieran dentro para preparar las defensas del lugar.
El exterior del sitio no hacía justicia a su interior, el lugar estaba como si nunca hubiera sido abandonado, con un ambiente limpio y reluciente que hacía resaltar todos los artefactos del lugar, mientras que su estética enfatizaba la elegancia y el buen ver qué le hacía recordar a He-Ro a su Espada del Poder por la forma bastante similar entre ella y la tecnología aquí presente.
Andras estaba como niño en dulceria, recorriendo el lugar de arriba a abajo con la energía de una ardilla hasta arriba de cafeína. Me-Log y su tribu por otro lado, estaban visiblemente muy incómodos en el sitio, aún duda generaciones de vivir en chozas de madera en los árboles les provocaba esto al estar dentro de un baluarte de una era pasada.
— ¿Están bien, puedo hacer algo por ustedes? —Pregunto He-Ro.
— ¡Terminen esto rápido para poder irnos cuanto antes! —Pidió Me-Log.
— ¡Bajoningunacircunstancianosiremosdeaquí, aúnnodeciframoslossecretosdeestehermosolugar! —Exclamaba a toda velocidad Andras.
— ¡Habla normal! —Le pidió Man-At-Arms—. Les pido disculpas, el siempre se pone así cuando de trata de tecnología de los Antiguos.
— Que se va hacer —Dijo Me-Log—. Esparemos afuera a qué ustedes terminen aquí dentro, les avisaremos si llegan los Hombres Bestia.
Y procedieron a salir, y tras un intercambio de miradas entre He-Ro y Teela, el primero se fue afuera con ellos junto a Battle-Cat con el permiso de la última.
— ¿Que hacen aquí? —Le pregunto Me-Log.
— Nosotros tampoco somos de disfrutar la tecnología Antigua, yo soy más como ustedes, un alma de lo salvaje —Respondió He-Ro.
— ¿Encerio? —Dijo Me-Log—. ¿En qué jungla creciste, y a qué tribu perteneces?
— No era una jungla, sino un bosque, y no tengo tribu, fui criado por animales durante seis años antes de ser encontrado por los Amos del Universo —Respondió He-Ro al oído de Me-Log para que los otros guerreros no lo oigan.
Por supuesto, lo oyeron, gracias a sus súper sentidos, pero no les importo y noble dieron mucha importancia.
— ¡Genial!, ¿Eso significa que sabes la lengua de los animales? —He-Ro asintió respondiendo a su pregunta—. ¡Asombroso!, ¿Y que es lo que está diciendo tu León?
— ¡Soy un Tigre, no un León! —La corrigió Battle-Cat sorprendiendo a Me-Log y los guerreros de que un animal pueda hablar la lengua Humana.
— Battle-Cat es un caso especial, lo mismo se aplica a un ave amigo mío que no pudo venir debido a lo grande de la envergadura de sus alas no le permitía entrar en esta jungla —Explico He-Ro.
— ¡Ja, ja, el pajarraco debe de estar hechando humo del enojo! —Exclamo Battle-Cat.
— ¿Y cuál es tu historia? —Quería saber Me-Log.
— ¡No quiero hablar de eso! —El semblante de Battle-Cat se oscureció de golpe y su voz empezó a manifestar un leve quiebre que indicaba un recuerdo doloroso.
— ¡Cambiemos a otro tema, por favor! —Pidió He-Ro.
Me-Log acepto, y durante unos minutos estuvieron hablando de temas varios, todos relacionados con la Jungla de Vid y los bosques de las Montañas de Fuego, así sobre cómo es la vida en la aldea de Me-Log comparada a Ciudad Grayskull. Pero tras un rato, Andras llamo a He-Ro para que entrara, cosa que hizo, pero no sin antes prometerle a Me-Log que retomarían la conversación en otro momento.
— ¿Que quieres, Andras? —Quiso saber He-Ro.
— ¡Tienes que ver esto! —Y procedió a mostrarle un cristal que proyecto una pantalla holográfica en la que aparecía la Espada del Poder.
— Parece ser que este sitio estuvo de alguna forma involucrado en la creación de la Espada del Poder —Revelo Man-At-Arms—. Creo que podemos mejorar tu Espada del Poder en este lugar, He-Ro. Y justo a tiempo para la batalla que se avecina, debo de decir.
He-Ro se quedó con la boca abierta al oír esto. Y tras unos treinta segundos de estar mirando su espada en la que le cruzaron varios pensamientos por su mente, oyó una voz.
— Acepta la propuesta, He-Ro, este nuevo poder te servirá en futuras batallas —Le aviso la Hechicera.
Tras oír eso, las dudas se disiparon, y procedió a entregar la Espada del Poder a Man-At-Arms y Andras.
— Si pueden hacer más poderosa a la Espada del Poder, por mi encantado —Les dijo.
Andras chilló de alegría al tomar la espada, y sin perder más tiempo empezó a analizar toda la información que pudiera haber para mejorarla, y debía ser rápido, pues los Hombres Bestia estaban a un tiro de piedra de ellos, y la Espada del Poder tenía que estar lista cuanto antes, pues la batalla estaba a punto de empezar.
