Encima de una enorme plataforma de piedra adornada con estatuas de jaguares en cada punta y justo debajo de lo que parecía ser una especie de espejo, se encontraba Shokoti conjurando en un idioma muerto un hechizo para abrir un portal a una dimensión de completo horror y así contactar a quienes habitan ahí.

Justo debajo se hallaban decenas de Torcs soltando sonidos guturales para acompañar el hechizo de Shokoti, al menos así podían ser útiles más allá de ser comida de emergencia para la bruja Gar. Mientras, Stella estaba atada de pies al cuello por el capullo de oscuridad de Shokoti y a pesar de todos sus esfuerzos no podía liberarse. Fue en ese momento que el espejo empezo a proyectar la imagen de un lugar de pesadilla en dónde las leyes de la física, así como el orden y estabilidad en general habían dejado de existir: Infinita, la Dimensión Caída. Y justo en ese momento algo en dicha dimensión se percató de Stella y se empezó a acercar al espajo para su horror, pues dicho ser era un ser indescriptible repleto de tentáculos y un solo y enorme ojo amarillo. Por suerte la fortuna le empezó a sonreír cuando los Amos del Universo llegaron al lugar y He-Ro saco su arco y se preparó para apuntarle directo a la cara.

— Ten cuidado He-Ro, si fallas harás que las cavernas colapsen sobre nosotros —Le advertía Dakon.

— O puedes terminar dándole al espejo e incurrir en la ira de Sh'Gora, hagas lo que hagas no puedes fallar —Le advirtió He-Man.

— No se preocupen, yo no pienso fallar —Afirmo He-Ro tensando aún más su arco para generar mayor fuerza al disparar.

He-Ro apunto justo a la cabeza y espero pacientemente a que Shokoti estuviera en posición para disparar. Una vez esto ocurrió He-Ro soltó la cuerda de su arco liberando una flecha mágica con la que esperaba empalar la cabeza de su objetivo. Fue entonces que Lord Masque sintió el disparo y se puso justo en medio para proteger a su ama, recibiendo de lleno el impacto y disolviéndose temporalmente en humo negro.

— ¡Le dí, es hora! —Exclamo He-Ro.

Antes de que Shokoti pudiera reaccionar a lo que estaba pasando, He-Man hizo uso del humo en el que se había convertido Lord Masque para poder acercarse a ella sin ser visto. Una vez He-Man salió del humo no perdió el tiempo y le dió un buen corte en el pecho a Shokoti, haciendo que ella se cayera de la plataforma, interrumpiendo el ritual y cortando la conexión a Infinita antes de que Sh'Gora pudiera hacer algo. He-Man entonces aprovecho para cortar el capullo de oscuridad de Stella con su espada para sacarla. Una vez libre la tomo entre brazos y de un salto volvió donde los demás Amos del Universo.

— ¡He-Man, sabía que vendrías a rescatarnos! —Exclamo Stella poniéndose de pie.

— ¡Por supuesto, el Rey Adam me avisó y no iba a permitir que está bruja te usará de sacrificio Humano, además, no he venido solo! —Señalo He-Man a su hijo y a sus amigos.

— ¿Y tú quién eres? —Pregunto Stella al ver a He-Ro.

— Soy su…

— Mi hijo —Dijo con una enorme sonrisa de orgullo de oreja a oreja.

— Cierto —Dijo He-Ro al verlo desde cierto punto de vista.

— ¿Quien es la afortunada? —Pregunto antes de acordarse de Bowena y el resto—. Sabes que, mejor me lo dices luego, tenemos que rescatar a nuestros amigos.

— ¿Tienes idea de dónde están, en dónde está mi hijo? —Quiso saber Dakon.

— Más o menos, hace rato intenté imbuirlos con mi poder para que pudieran romper los capullos, ya puedes ver lo bien que resultó eso, pero gracias a ello puedo sentirlos levemente, el más cercano es Valen y se encuentra por allá —Revelo Stella apuntando a su izquierda en dirección sudeste.

— ¡Muchas gracias! —Agradecio Dakon antes de salir corriendo en esa dirección para rescatar a su hijo.

— ¡Dakon, espera! —Le grito He-Man infructuosamente—. ¡Maldita sea, va a hacer que lo maten, debo ir tras el!

— ¡Eso tendrá que esperar, que ahí vienen los Torcs encabronados por nosotros! —Aviso He-Ro.

—. ¡No muestren piedad! —Exclamo una enfurecida y enajenada Shokoti.

Justo cuando los Amos del Universo se preparaban para el combate contra los Torcs, Ayali se puso en frente y de un chasquido invoco un charco de oscuridad que atrapó y se trago a los Torcs, evitando así una pelea innecesaria. Shokoti estalló aún más en furia, Stella quedó horrorizada, Sy-Klone agradeció que ella le agrade, He-Man se pregunto desde cuándo sabe ese hechizo y He-Ro tan solo pensaba que tenía que aprender ese hechizo. Sintiéndose rebajada, Shokoti decidió complicarles el rescate al romper ella misma los capullos que tenían atrapados a Bowena, Karryll y Valen para que así fueran atacados por los peligros que habitan en estas cavernas. En ese mismo instante Stella sintió la liberación de sus amigos y su figura materna y se asustó por lo que les podría pasar.

— ¡Debo encontrar a Bowena y a Karryll! —Exclamo antes de intentar correr a dónde estaban los dos solo para ser detenida por He-Ro quien la retuvo del cabello.

— ¡Ni a te ocurra ir sola, al menos deja que te acompañe! —Le dijo He-Ro yéndose con ella.

— En ese caso, Sy-Klone, Ayali, vayan a rescatar a Karryll, yo me quedaré para contener a Shokoti —Ordeno He-Man.

— Sabes que, He-Man, ¿Por qué no me dejas a Shokoti a mi y tú acompañas a Sy-Klone a rescatar a Karryll? —Proponía Ayali—. ¡Odio a los magos no sancionados que le dan un mal nombre a la Umbramancia, y me gustaría hacer un ejemplo con esta tipeja!

— Toda tuya —Dijo He-Man antes de irse con Sy-Klone.

— ¿De verdad crees que una marioneta del gobierno como tú puede contra mi? —Preguntaba Shokoti.

— Eres en escencia un cadáver andante para este punto, en cambio yo estoy en la flor de mi vida y con todo mi poder a mi alcance, siento bastante a mi favor las probabilidades —Afirmo Ayali.

En ese mismo instante Lord Masque volvió a formar su cuerpo.

— ¡Pues será mejor que lo demuestres! —Exclamo Lord Masque.

— ¡Vengan los dos, acabaré lo que los Sabios de Anwat Gar no pudieron! —Se jacto Ayali sin un apice de duda en su voz—. ¡Les mostraré lo que hace una verdadera Umbramante!