Una semana después de la batalla contra Shokoti, en el Palacio de Anwat Gar, Skele-Gar estaba mirando a través de los Doom Seekers de Tri-Klops el como el Rey Adam, así como el Rey Dakon y su hijo Valen estaban en un templo a Zoar siguiendo los pasos tradicionales para sincronizarse con sus respectivas Santalitas asistidos por una Sacerdotisa.

— Lo que faltaba, ahora se están volviendo más fuertes —Expresaba Keltra.

— Y la peor parte es que no tenemos forma de contrarrestarlos —Informaba Keyle.

— Y que tal si contratamos más mercenarios —Proponía Jitsu.

— No tenemos suficiente dinero para contratar más mercenarios y seguir pagando a los que ya tenemos, tenemos que pensar en otro plan —Explicaba Skele-Gar.

— Hermano mío, si se me permite proponer algo, creo que Clawfull y yo tenemos la solución a tus problemas —Decía Keyle.

— ¿De que se trata? —Quiso saber Skele-Gar.

— No se si usted lo sabe, amo, pero cuando su padre aún era Keldor tenía entre sus filas a un guerrero alienígena capaz de consumir Eternium y adquirir gracias a ello un poder y fuerza tal que era capaz de enfrentarse al tu por tu contra el He-Man de la época —Revelo Clawfull.

— ¿Es eso posible, que no se supone que el Eternium es venenoso para quien lo ingiera? —Pregunto Skele-Gar.

— He ahí la parte de "Alienigena", querido hermano, su organismo es muy diferente al nuestro —Explico Keyle.

— ¿Y que fue de el? —Pregunto Keltra.

— Si mal no recuerdo, abandono a los Guerreros Malvados después de que Keldor se transformará en Skeletor afirmando que solo servía a Keldor y que este había muerto tras la transformación en Skeletor —Se acordaba Jitsu.

— ¿¡Ustedes quieren que intente reclutar a un traidor!? —Pregunto exaltado Skele-Gar.

— Traidor se queda corto para describir a Kronis —Murmuro Jitsu.

— ¿Acaso tienes una mejor idea?, porque me gustaría escucharla —Dijo Keyle—. Kronis tiene bajo su mando a un ejército de mercenarios y criminales curtidos por el Hemisferio Oscuro, si logramos que se nos una, podríamos engrosar nuestras filas con sus huestes.

— ¿Que opinan? —Le pregunto Skele-Gar a Keltra y Glicah.

— No me da una buenas vibras todo esto, ese tipo no me transmite nada bueno —Expreso Glicah.

— Sin embargo Keyle y Clawfull tienen un punto, no tenemos muchas opciones para este punto, aunque tampoco me da buenas vibras ese Kronis —Dijo Keltra.

— Eso solo demuestra que son inteligentes —Volvio a murmurar Jitsu.

— Esto es lo que haré, propondré una reunión con Kronis para ver si está dispuesto a al menos conversar, ya después decidiré que hacer dependiendo de cómo se desarrolle la reunión —Explico Skele-Gar.

— ¿Acaso tienes idea de dónde puede estar como para mandarle una invitación? —Le pregunto Keltra

— Eso déjenmelo a mi, yo sé dónde está —Revelo Clawfull saliendo de la sala para enviar el mensaje.

— Bueno, eso nos quita un problema menos —Expreso Keyle—. En tal caso prepararé todo para la reunión.

— Señor Skele-Gar, no confío en esto, debería ser más cuidadoso —Pedía Glicah agarrando su hombro y acercándose a su cara preocupada una vez Keyle se fue.

— Opino lo mismo que Glicah, deberías tener más cuidado —Dijo Keltra.

— Kronis es una escoria incluso entre nosotros, debería idear un plan en caso de que ese infeliz salga con algo durante la reunión —Dijo Jitsu.

— Me parece bien, yo tampoco me fío, ese tipo ya traicionó a mi padre, no puedo confiar ciegamente en un Bolg sin lealtad —Expreso Skele-Gar—. Glicah, Keltra, Jitsu, les encargo vigilar la zona de reunión, estén listos para atacar en el instante en que Kronis se ponga agresivo.

— ¡Si señor! —Exclamaron Glicah y Jitsu.

— ¡No te preocupes hermanito, no dejaré que nadie te ponga las manos encima! —Juraba Keltra.

— En ese caso será mejor ir preparándonos para la reunión —Dijo Skele-Gar.

Las horas habían pasado y los Guerreros Malvados ya estaban cruzando el Hemisferio Oscuro, Skele-Gar estaba manejando su Skele-Moto mientras sus hermanas estaban manejando un enorme enorme vehículo con mandíbulas que escupía fuego por sus ojos llamado Karna-Rek. Los demás iban en los vehículos más tradicionales de los Guerreros Malvados.

El Hemisferio Oscuro era un sitio aborrecible en el que el propio Skele-Gar detesta estar. Este sitio, desprovisto de todo lo bueno, era poco más que un infierno en Eternia, el cielo era rojo sangre, la tierra gris y casi estéril en su totalidad, con muy pocas plantas creciendo aquí, todas ellas grises, espinosas y carentes de hojas, a diario llovía montones de ceniza producto de los volcanes en perpetuo estado de erupción, la lluvia era ácida como en el Hemisferio Luminoso, pero venía acompañada de rocas ardiendo, los géiseres de gases tóxicos eran más comunes que en el Hemisferio Luminoso, y lo peor sin duda era la fauna, pues casi todo en este horrible lugar eran Abominaciones, material para las peores pesadillas que pululaban por todo el lugar.

Para cualquiera que no supiera el porque, el simple hecho de saber que aquí vive gente normal sonaría hasta risible y completamente suicida, ya que nadie en su sano juicio viviría aquí. Pero hay gente viviendo en el Hemisferio Oscuro, gente que fue desterrada a esta zona por los crímenes más inenarrables y vomitivos que se puedan imaginar, y debido a ello sus descendientes, quienes claramente no son mejores que sus ancestros, pueblan el Hemisferio Oscuro reuniéndose en crueles y brutales pandillas que constantemente pelean por el poder. Y ahora iban a intentar reclutar a un de esas pandillas, cosa que ponía de mal humor a Skele-Gar.

— Clawfull, ¿Seguro que vendrá? —Pregunto Skele-Gar con su intercomunicador.

— Confíe en mi, amo, el vendrá al punto designado —Afirmaba Clawfull quien iba en un Roton.

— No confíe en él, Señor Skele-Gar —Le pidió Glicah quien volaba lejos gracias a sus alas robóticas a través de un canal privado.

— No lo hago, está lista para atacar por cualquier caso —Ordeno Skele-Gar.

— Entendido señor —Dijo Glicah.

Tras un rato llegaron al punto de reunión, una formación de piedras que se erjian de tal forma que actuaban como techo para la plataforma de abajo en dónde se encontraba una enorme mesa de piedra con hasta cincuenta asientos alrededor suya con estandartes de las distintas facciones que operan en esta región. Skele-Gar estaba medio impresionado por esto, más que nada por la implicación de que en este sitio hayan reuniones diplomáticas entre las partes combatientes, casi parecía que en esta tierra de nadie pudiera haber algún tipo de comportamiento civilizado, pero las manchas de sangre secas que empezó a ver por todo el lugar rápidamente le recordaron en dónde estaba y que algo como la "Civilización" era anatema en este sitio.

Ahí esperaron a Kronis durante horas, al punto que se pasó la hora acordada por casi dos horas, pero por alguna razón Skele-Gar y los suyos siguieron esperando aún más tiempo. Cuando pasaron tres horas más Skele-Gar estaba arto de esperar a Kronis y estaba empezando a pensar en modos de castigar a su hermana y Clawfull por haberle hecho perder tanto tiempo valioso de su vida. Pero justo en ese momento arribo por fin Kronis junto a sus fuerzas haciendo que Skele-Gar empezará a injuriarlo entre murmullos por haberse tardado tanto, muy probablemente de forma intencional para sacarlo de su casillas. Fue entonces que por fin vio a Kronis en persona cuando subió a la plataforma.

A pesar de tener la piel del mismo color que los Gar, era bastante obvio que no era uno, pues sus orejas eran redondas y sus ojos tenían la esclerotica negra y el iris amarillo, el tipo vestía un pantalón negro debajo de un taparrabos púrpura claro y con botas negras, no llevaba camisa pero si una correa de cuero para sujetar la hombrera derecha de color negro que cubría la totalidad de su hombro y parte de su pecho, llevaba un casco rojo que Skele-Gar juraba que lo saco de algún montículo de chatarra por la forma que tenía.

— Vaya, vaya, vaya, así que tú eres el Skeleteen del que he oído hablar, ¿Que tal te ha estado yendo la vida, Skeletor Jr.? —Pregunto burlonamente el alienígena azúl.

A Skele-Gar le entraron unas ganas locas de sumergir sus genitales en ácido sulfúrico después de patearlas salvajemente por como se estaba dirigiendo a el.

— ¿De quién oíste ese maldito sobrenombre? —Quiso saber Skele-Gar.

— Por favor, así es como todo el mundo te llama, Skeleteen —Le contesto mientras le tocaba el hombro en lo que se movía hacia el asiento con el estandarte de su pandilla que representaba la Prisión Estelar hecha pedazos bajo su puño.

— Mi nombre es Skele-Gar —Afirmo Skele-Gar tratando de contener la indignación.

— Esto va a terminar muy mal —Expresaba su preocupación Keltra.

— A este paso alguien volverá a ser apuñalado en este lugar —Afirmo Keyle.

— ¡Ja, pues no has hecho un buen trabajo para que se te dirijan a ti con ese nombrecito igual de ridículo! —Exclamaba Kronis—. Skele-Gar, ¿Encerio portas el nombre de unos apestados a escala global y esperas ser respetado? eso es dulcemente ridículo.

— En primer lugar, nadie insulta a mi raza en mi presencia, segundo, ¿Que es eso de que no me he hecho un buen trabajo para ganarme el derecho a que dejen de llamarme Skeleteen? —Quería saber Skele-Gar mientras se sentaba en la silla que portaba el estandarte de su padre.

El emblema del estandarte mostraba el cráneo de su padre con dos Espadas del Poder entrecruzadas en forma de "X" debajo junto a unos escudos circulares ubicados a los lados inferiores del cráneo, a su vez dos torres inclinadas en direcciones opuestas en la parte superior y con el Bastón de Estragos en el centro.

— Por favor, tan solo mírate, eres poco más que una copia edgy de tu padre, incluso llevas puesto un casco para emularlo, no tienes identidad propia y por eso eres el hazme reír del mundo villanesco de Eternia —Afirmaba Kronis recostandose en su silla y poniendo los pies sobre la mesa.

— ¡Ah no, el dolor, un montón de criminales de poca monta me consideran el hazme reír, el dolor! —Exclamo sarcásticamente Skele-Gar.

— El sarcasmo no quita que lo seas —Decía Kronis.

— Si sabes que reduje una montaña entera a cenizas de un solo ataque, ¿Verdad? —Le pregunto Skele-Gar.

— Impresionante, si, pero no significa mucho cuando te enfrentas a tipos que pueden mover lunas y detener cometas en seco —Afirmaba Kronis.

— Si has venido hasta aquí solo para burlarte de mi, pues ya te puedes ir yendo, no pienso soportar esta falta de respeto hacia mi persona —Dijo Skele-Gar aún conteniendo su rabia.

— Cálmate, Skeleteen, no he venido aquí para nada, tengo una oferta pero solo para tus Guerreros Malvados —Revelaba Kronis—. Únanse a mi y dejen a este niño de papá, juntos podremos subyugar este Hemisferio Oscuro, luego con todas las fuerzas de este sitio partiremos hacia el Hemisferio Luminoso para conquistar el Castillo Grayskull, así todos nuestros deseos se harán realidad.

— ¡Esto es un ultraje, no pienses que puedes venir aquí y tratar de poner a mis tropas contra mi sin que tomes medidas al respecto! —Le grito Skele-Gar estando harto de su presencia.

— ¡Pff, por favor! tu sabes que si nuestro padre no pudo conquistar ese condenado castillo tu tampoco podrás, hay una razón por la que no hemos intentado ningún ataque hacia ese lugar hasta la fecha, simplemente es una causa perdida en tanto existan los Amos del Universo —Le hacía ver Keltra.

— Además, eres un imbécil y una rata traicionera en la que no se puede confiar —Agregaba Jitsu.

Gran parte de los Guerreros Malvados pensaban igual, y los que no tampoco estaban seguros de traicionar a alguien capaz de volver cenizas una montaña.

— ¿Encerio quieren permanecer con este niñito? —Preguntaba Kronis.

— ¡Ellos ya dieron su respuesta, lárgate antes de que te convierta en un gusano y te aplaste! —Amenazaba Skele-Gar poniéndose a centímetros de la cara de Kronis.

— ¡Vete a llorar bajo las faldas de tu madre! —Le dijo Kronis—, ¡Oh, espera, ya no tienes una!

Y, todos los Guerreros Malvados se apartaron unos veinte metros lo más lejos posible de Skele-Gar, el cual estaba cambiando a su forma verdadera.

— ¡No metas a mi madre en esto! —Exclamo Skele-Gar.

— Veo que toque un punto sensible, sin duda debiste amarla, que tierno considerando que debes ser el único que ve con buenos ojos a esa bruja de segunda, estoy seguro de que incluso tu padre la mantuvo cerca solo por entretenimiento y sexo, de lo contrario no me explico por qué la mantendría cerca —Las palabras suicida y estúpidamente valientes de Kronis estaban asustando a los Guerreros Malvados que sabían el como se pone Skele-Gar en estas situaciones.

— ¡Así que en esas estamos, muy bien, en tal caso hagamos una apuesta, nos batiremos en duelo en la cima de la Montaña Serpiente, quien gane obtiene el control de las fuerzas del otro y la lealtad del líder derrotado! ¿Te parece justo? —Quiso saber Skele-Gar mientras arrancaba un pedazo de la mesa con la mano y la aplastaba hasta dejar tan solo polvo.

— Por mi bien, pronto serás poco más que mi esclavo —Expreso Kronis antes de irse de ahí.

— ¡Voy a hacerte desear la muerte para escapar de mi! —Juraba Skele-Gar.

— Señor Skele-Gar, ¿Está seguro de esto? —Pregunto Glicah cuando esté paso a su lado.

— ¡No cuestiones mis órdenes! —Le dijo al voltearse al verla.

Glicah retrocedió al sentir un fuerte instinto asesino y una sed de sangre inmensa.

— Regla número uno, nunca le lleves la contraria a Malkyn cuando está en ese estado —Le advertía Keltra.

— ¿Kronis hará trampa y nos atacará con su ejército? —Preguntaba Blade.

— No lo dudes —Contesto Tri-Klops.

— Tendremossss que fortalecer nuesssstra antigua guarida —Dijo Kobra Khan.

— Obviamente —Dijo Tri-Klops.

— No saldremos de esta sin bajas en ambos lados —Se lamentaba Illumina.

— Será mejor darse a la idea, hoy se derramará la sangre en nuestras venas —Dijo Odar.

— ¡Será una buena batalla! —Exclamo Saw-Tooth.

— ¡Eso espero, me muero de ganas de matar algo hoy! —Afirmo Slob-Boar.

— Entonces prepárense, nos vamos a la Montaña Serpiente, hoy Kronis sabrá lo que es el dolor —Ordeno Skele-Gar.

Y así el escenario de la batalla estaba preparado, dentro de unas horas se decidirá quien obtendrá los ejércitos y la servidumbre del perdedor y quién lo perderá todo, aquí solo ganará el mejor.