Un pequeño Malkyn de cuatro años estaba corriendo por los rocosos pasillos de la Montaña Serpiente buscando el cuarto de sus padres mientras lloraba a cántaros. Cuando llego encontró a su madre medio inconsciente con una botella de alcohol en la mano y tumbada sobre su cama.
Su madre no era precisamente hermosa, nadie con ojos funcionales la consideraría hermosa, pero para el ella era la mujer más bella y perfecta del mundo. Vestía un elegante vestido morado que dejaba la parte de en medio de su pecho descubierta y justo abajo un trozo de tela de color violeta que cubría su abdomen y que tenía una flecha dorada apuntando hacia abajo plasmada en dorado, sus mangas también eran violeta y traía una capa del mismo color de sus mangas, llevaba una larga falda color morado que le llegaba hasta los pies y cubría todo excepto la parte de en frente, la cual estaba cubierta por un pendón que también le llevaba hasta los pies. Si ella fuera de echo hermosa, o no apestará tanto a alcohol, el vestido asentaría su belleza, pero de nuevo, para Malkyn ya era hermosa.
— ¡Mamá! —Grito Malkyn mientras se lanzaba sobre su madre para abrazarla en busca de consuelo.
— ¡Mi cabeza! ¿Por qué todo tiene que doler? —Se preguntaba la mujer mientras se levantaba con una fuerte resaca—. ¿Que pasa, Malkyn, por qué estas aquí?
— ¡Andros ha sido muy malo conmigo, me empujó mientras pasaba y me insulto tras verme llorar por la herida que me causo! —Explico entre llantos mientras mostraba la fea herida en su rodilla producto de la caída.
— ¡Esa maldita cabra se va a enterar, nadie le hace esto a mi hijo y se sale con la suya! —Exclamo su madre al tiempo que se le iba el dolor debido a la furia—. Espera aquí, Malkyn, voy a encargarme de esa rata.
Ella volvió unos minutos más tarde bastante satisfecha con lo que había hecho.
— ¿Que le hiciste? —Quiso saber Malkyn al ver a su madre tan satisfecha.
— No quieres saber, te darían feas pesadillas —Afirmo su madre tocando cariñosamente su frente—. Ahora déjame ver esa herida. Maldita cabra, ¿Cómo se atreve a hacerte esto? bueno, no es algo que no pueda curar.
Después de que curará a su hijo con magia, este se levantó y empezó a saltar para ver si ya no le dolía, y por suerte ya no dolía en lo más mínimo.
— Bien, ahora sí no te importa podrías salir, quiero volver a…
— ¡No, quiero quedarme contigo! —Exclamo Malkyn mientras la abrazaba tan alegre que por accidente la tiró a la cama—. ¡Déjame quedarme, por favor!
— Está bien, tan solo no hagas tanto ruido —Dijo tras ver los ojos de cachorro que le estaba poniendo su hijo.
— ¡Eres la mejor! —Afirmo Malkyn mientras se acostaba a su lado.
— Creo que eres el primero que me dice eso —Expreso con algo de tristeza.
— ¿Por qué dices eso? tu eres la mejor —Afirmaba Malkyn.
— Tan solo digamos que no eres el primer niño que crío, eres el primero biológicamente, pero antaño crié a otros, y actualmente deben de odiarme y solo puedan ver al monstruo enmascarado que hizo que sus vidas fueran un infierno —Decía su madre.
— ¿Monstruo enmascarado, por qué ibas a ocultar tu lindo rostro? —Pregunto confundido Malkyn.
— Malkyn, eres una bendición que no merezco, pero la verdad es que antaño no tenía mucho orgullo por mi cara, fue tu padre quien me hizo ver qué no tenía que avergonzarme por esto, sobretodo al compararme con el y su falta total de piel y carne en la cara que hace que yo parezca una supermodelo —Explico su madre—. Si quieres creo una réplica de esa máscara y te la regalo, así al menos sabrás cómo me veía la gente.
Malkyn asintió con la cabeza, cosa que hizo que su madre se sintiera feliz al ver al pan de la Diosa que había tenido junto a Skeletor y que representaba una de las pocas cosas que la hacen feliz actualmente.
— Muy bien, te la haré más tarde, ahora quiero dormir, ¿Me acompañas en la siesta? —Pregunto su madre.
— Si mamá —Dijo Malkyn acostándose a su lado.
— ¿Estás cómodo? —Pregunto su madre.
— Si —Contesto Malkyn para luego abrazar a su madre—. ¿Sabes algo, mamá?
— ¿Que cosa? —Quiso saber su madre mientras lo envolvía en sus brazos.
— Que yo te… —Y Malkyn empezó a despertar de su sueño—, quiero.
Cuando por fin recupero la conciencia se volvía a encontrar en esa misma habitación pero siendo adulto, y tras despejar su mente se acordó que debía prepararse para su pelea contra Kronis. Aún así el recordar ese momento le trajo múltiples sentimientos, considerando que esa fue la última vez que la vio viva.
— Mamá —Dijo en voz baja sentado en la cama mientras miraba su cuadro—, ojalá te hubiera visto antes de que partieras.
Tras un rato estirándose y paseando por la habitación para revivir más recuerdos se topo con algo cuando vio como uno de los cajones de un mueble estaba algo abierto y había algo dentro que le llamo la atención. Cuando lo saco sintió como si su corazón fuera golpeado duramente, pues se trataba de la máscara junto a una nota que decía: "Lamento no poder dártela en este instante, pero no quiero despertarte y debo ir a una misión importante en las Tierras Congeladas junto a los demás miembros del Consejo del Mal, cuando volvamos prometo compensartelo, te quiere; tu madre". Malkyn empezó a llorar mientras abrazaba la máscara, ahora el único recuerdo de su madre que no sea Styrax.
— ¡Te lo prometo, mataré a He-Man en venganza por lo que te hizo, lo juro! —Exclamo Malkyn.
Luego se la colocó sobre su cara y después se colocó encima su casco de esqueleto.
— ¡La sangre de Grayskull se derramará sin vacilación! —Juro Skele-Gar antes de salir del cuarto.
Ya en la sala del trono Skele-Gar estaba esperando en el susodicho trono a ver qué tenían sus Guerreros Malvados preparados para la batalla que se avecinaba. El primero que se acercó era Spikor, un pobre diablo con un tridente por mano derecha y unido a una armadura morada con espinas tanto en el exterior como en el interior causándole un constante dolor, no era Humano y tenía la piel violeta y una cara reptiliana.
— ¿Que forjaste para mí? —Pregunto Skele-Gar.
— Amo Skele-Gar, he creado está coraza basada en variantes similares que usaron tanto He-Man como Lord Skeletor en un momento dado —Y mostró una coraza azúl con abdominales esculpidos y la zona del pecho hundida con un símbolo medianamente parecido a alas de murciélago en el medio del pecho—, está "Armadura de Batalla" puede regenerarse de cualquier daño recibido siempre y cuando no sea de un arma de plata.
— Las armas de platas son raras en Eternia, por lo que no serían inconveniente —Señalaba Skele-Gar—. Muy bien, Spikor, te luciste, he aquí tu recompensa.
Y con un hechizo Skele-Gar hizo que el dolor de Spikor desapareciera temporalmente. Skele-Gar era incapaz de remover la armadura del cuerpo de Spikor sin matarlo, o detener permanentemente el dolor, pero al menos podía hacerlo más pasajero para Spikor.
— ¡Gracias, amo Skele-Gar! —Agradecío antes de hacerse para atrás y dar paso a Tri-Klops.
— ¿Y que tienes para mí, Tri-Klops? —Quería saber Skele-Gar.
— Le presento a los Esqueletos Mutantes —He hizo que salieran de las sombras unos esqueletos humanoides con cráneos de animal cornudo masivos cubiertos de una sustancia pegajosa verde—. Estos guerreros son indestructibles, si logran despedazarlos tan solo se volverán a unir, y el Slime tan solo aumenta su fuerza y resistencia aún más de lo posible para ellos.
— Creía que eras un científico, no un mago, ¿Cómo le hiciste para crearlos? —Pregunto Skele-Gar—. ¡Y por favor, mantén esas cosas viscosas lejos de mi!
— No se haga ideas, señor, nada de magia estuvo involucrada aquí, estos esqueletos están reanimados mediante nanotecnología que controla los huesos como un titiritero, y el Slime fue cosechado de una cueva en un pantano que tenía fama de zombificar a quienes entraba en contacto con el Slime —Explico Tri-Klops.
— ¡Primero que nada, nada de hablar de pantanos y cosas similares! —Skele-Gar tiene un severo disgusto hacia todo lo que sea pegajoso y viscoso debido a recuerdos nada agradables de la infancia—. Segundo, ver esas cosas me hacen querer vomitar, veo su valor, puedes usarlas, tan solo mantenlas lejos de mi.
— Entendido —Dijo Tri-Klops haciéndose a un lado.
— ¿Alguien más? —Pregunto Skele-Gar tras lograr contener el vómito.
— Encontramossss essssto en lossss passssillossss, amo Sssskele-Gar —Decía Kobra Khan mientras transportaba en un carreta junto a Webstor algo particularmente desagradable en la forma de un Hombre Cabra medio cristalizado y medio en estado de necrosis extrema.
— Descubrimos que si cualquier cosa orgánica lo toca sufrirá una cristalización acelerada, y las partes que no sean cristalizadas terminarán en un estado de necrosis eterna sin capacidad de descomponerse en su totalidad y morir cómo es debido, Andros sigue vivo, pero en un estado de sufrimiento eterno —Explicaba Webstor—. Planeabamos romperlo y usarlo como proyectiles contra las fuerzas de Kronis.
— ¡Ah, así que eso le pasó a Andros! —Exclamo Skele-Gar— «¡Dioses, madre se sobrepasó con este tipo!».
— ¡Señor Skele-Gar, le pido por favor que no haga uso de algo tan horrible, por favor! —Le pidió Glicah.
— Glicah tiene razón, pero por cualquier caso mejor déjenlo como última alternativa en caso de que todo lo demás falle, y de paso sean misericordiosos con Andros y terminen con su sufrimiento una vez que esto acabe —Pidío Skele-Gar—. «¡Joder, el tipo era un imbécil pero no merecía terminar así!».
— Entendido —Dijeron los dos al mismo tiempo mientras se llevaban al pobre Andros a otra parte.
Ni Keyle ni Clawfull estaban muy complacidos ante la decisión de no usar el cuerpo de Andros, así como la misericordia que acababa de demostrar hacia el, cosa que el hijo de Skeletor no debería hacer.
— ¿Algo más, algo menos perturbador? —Quería saber Skele-Gar.
Entonces uno a uno empezaron los Guerreros Malvados a mostrar lo que habían hallado. En su mayor parte eran armas en un estado decente, algunos vehículos funcionales, unos tomos de hechizos que podrían ser útiles de estudiar, unas hachas de doble filo con esferas de cristal en la punta las cuales estaban hechas para magos guerreros, unas armaduras encantadas para actuar como guardias, varias bestias y Abominaciones peligrosas, entre muchas otras cosas.
— Parece que eso es todo, en ese caso es mejor irnos preparando para…
— ¡Regocijate hermano ante lo que Illumina y yo encontramos! —Exclamo Keltra entrando en la sala sujetando en una espada en la mano derecha.
La espada tenía un mango dorado con forma de cruz y la hoja era de color aguamarina con líneas en la misma y la parte superior de una calavera con prominentes colmillos apuntando hacia la punta de la hoja esculpida en la parte en dónde se une al mango, la hoja era tan larga que hacía que la espada fuera un mandoble y emitía un aura similar a la Espada del Poder de He-Ro.
— ¡Esa arma es… —Exclamaba Skele-Gar.
— La Espada de los Antiguos —Dijo Keyle algo sorprendida—, estuvo aquí todo el tiempo.
— Me perdí, ¿Qué es la Espada de los Antiguos? —Pregunto Saw-Tooth.
— Una espada de las leyendas ancestrales, un arma forjada para guerreros magistrales —Dijo Odar.
— Eso no responde mucho a mi pregunta —Expreso Saw-Tooth.
— Honestamente, me sorprende que sepas que es la Espada de los Antiguos, Odar —Reconocía Skele-Gar—. Y para responder a tu pregunta, Saw-Tooth, las leyendas dicen que está espada fue forjada después de la Espada del Poder con el fin de enfrentar al Rey Helltor y a las Máscaras del Poder, más o menos proviene de la época de la Gran División, mas de mil años atrás.
— Se ha conservado bien a pesar del tiempo —Noto Mer-Man.
— Obviamente, está hecha de una aleación de Eternium, Photanium y Coridita, insólito sería que se desgastará —Revelo Keyle—. ¿Dónde la encontraron?
— Estaba en lo más profundo de la Montaña Serpiente, oculta tras un encantamiento que ocultaba su ubicación a cualquier mortal, bueno, cualquier mortal excepto una maga del calibre de Keltra —Explico Illumina.
— La encontré tan fácilmente que aún no entiendo cómo nuestro padre nunca la halló —Expreso Keltra.
«Lo mismo se puede decir de ti cuando aún vivíamos aquí», pensó Keyle.
— Una espada que sucede a la Espada del Poder, ahora está en mi posesión —Expresaba Skele-Gar agarrando la espada—. Su poder mágico no está tan al nivel de la Espada del Poder, pero está muy igualado, no podré invocar el Poder de Grayskull con ella pero si puedo fortalecerla con magia de refuerzo, al hacerlo no solo podría vencer a Kronis, tambien sería capaz de enfrentar a la Espada del Poder de una forma que las Garras del Terror nunca podrían. ¡Esto es genial, gracias Keltra, eres la mejor!
— ¡Aww, no hay de que! —Exclamo halagada.
— Señor Skele-Gar, los Doom Seekers han detectado movimiento afuera de la Montaña Serpiente, Kronis por fin ha llegado —Aviso Tri-Klops.
— En ese caso preparemosle una bienvenida como corresponde —Dijo Skele-Gar sosteniendo la Espada de los Antiguos con las dos manos enfrente de su cara y apuntando el filo hacia arriba—, hoy Kronis se arrodillara ante mi.
Andros era un Guerrero Malvado de Skeletor que apareció primera y únicamente en el primer episodio de las Nuevas Aventuras de He-Man.
La Espada de los Antiguos apareció en el episodio de Filmation llamado: Las Máscaras del Poder, en dónde solo está misma espada podía destruir a las susodichas máscaras. Honestamente la Espada de los Antiguos me gustó tanto que me decepciona que en ese episodio la misma se fusionara con la Espada del Poder para nunca más ser vista (O en el caso del Mini-Comic que adapto esa historia, siendo arrojada a las profundidades de la Montaña Serpiente y siendo tragada por la tierra), es por eso que planeo darle más uso en esta historia como el arma de Skele-Gar.
Sin nada más que decir, me despido deseándoles un buen día.
