Primer Mes.

Apenas se había sincronizado con la Santalita, pero Valen ya estaba presumiendo sus nuevos poderes sobre la tierra. Dare y Andras tan solo lo estaban mirando algo apartados para no ser golpeados por una roca por accidente mientras comían unos bocadillos que Valen había traído de Vaderia como la masa frita y las cocadas, mientras, sus respectivos padres miraban aún más lejos mientras tomaban otra comida Vaderiana, la Sopa de Queso.

— Tengo una pregunta, ¿En que se diferencia lo que está haciendo en este momento de la magia de tierra convencional? —Pregunto Andras al ver a Valen levitar enormes rocas.

— No sabría decirte cual sería la diferencia, a fin de cuentas yo no estudio en esa torre —Respondió Dare.

— Lástima, quería saber un poco más sobre la magia y ver en que se diferencia de esto que estamos viendo —Dijo Andras.

— Bueno, si quieres saber te lo dire, al menos lo que se hasta el momento. Verás, envolviendo nuestro planeta hay algo llamado "Campo Éterico" que se genera de todas las formas de vida, nosotros los Magos lo que hacemos es absorber ese Éter dentro de nuestros cuerpos y mezclarlo con nuestra propia energía vital llamada Maná, luego expulsamos el Éter de vuelta al ambiente en forma de hechizo, el Maná se queda dentro de nosotros pero el Éter en cuestión queda impregnado de nuestra esencia, de ahí que se pueda saber quién lanzo que hechizo y se puedan rastrear como lo hicimos la Maestra Ayali y yo con Lord Masque, también la cantidad de Éter en el ambiente determina la potencia de nuestros hechizos o si siquiera si se podran lanzar en primer lugar —Explicaba Dare—, y parece ser, al menos por lo que me dijo Adam, que Valen en cambio absorbe el poder directamente de la Santalita, la cual parece una fuente inagotable, como si fuera una especie de motor de movimiento perpetuo, sin duda es algo que no comprendo del todo. También podría hablar de los Once Caminos, pero me alargaría más de lo que quisiera.

— Descuida, con lo que me dijiste me basta por ahora —Le dijo Andras quien de hecho estaba anotando en una libreta lo que Dare le había estado diciendo.

— ¡Hey chicos, miren esto! —Exclamo Valen arrojando una roca el triple de su tamaño al espacio exterior de un solo movimiento de su pierna hacia arriba—. ¡Realmente espero que golpee a ese bastardo de Geldor!

— ¡Ten cuidado Valen, si usas mucho poder tan constantemente la energía que te da el Ópalo de Tierra se agotará y quedarás sin fuerzas, en tal caso deberás volver a recargarte de energía directamente de la Santalita! —Le explicaba su padre.

— ¡Grácias por el dato, papá! —Agradecio Valen.

— ¡Otro dato interesante a anotar! —Exclamo Andras.

— Okay, ahora debo averigüar en la Torre de la Magia todo lo que pueda de las Santalitas —Dijo Dare—. Y si eso no sirve, siempre queda la Hechicera para preguntarle.

Segundo Mes.

Lo que inicialmente se trataba de una visita formal a su tío Stefen pronto se había convertido en un asunto de vida o muerte para los habitantes de la ciudad capital de Dyperia cuando un enorme Kraken apareció en las costas de la ciudad, por lo que los príncipes Dal y Jeremy al mando de un Crucero de Batalla Dyperiano junto a Dare transformado en He-Ro subido encima del Kraken estaban peleando contra la criatura mientras el Rey Stefen ayudaba a evacuar a la población, todo mientras Edwina miraba desde el palacio sin siquiera molestarse en mover un dedo para ayudar.

— ¡Por una vez desearía que no aparezcan Krakens constantemente en nuestras costas! —Exclamaba Jeremy.

«Así que a ellos les pasa lo mismo que a nosotros con los Centipedes», pensó He-Ro después de oírlo gracias a sus súper sentidos mientras atacaba a los ojos del Kraken.

— Tan solo concentremonos en acabar con esta criatura —Dijo Dal mientras usaba el poder que le había conferido la Santalita de Dyperia para agarrar los tentáculos del Kraken con tentáculos hechos de agua y así no pueda moverse para lo que estaba a punto de venir—. ¡Fuego!

Y el Crucero de Batalla disparó una ráfaga de láseres directo al pecho del Kraken aprovechando que había sido cegado por He-Ro y retenido por Dal, hiriendolo lo suficiente para que He-Ro pudiera rematarlo sin más problemas.

Al ver al Kraken caer muerto hubo gran jubiló en las fuerzas Dyperianas, quienes procedieron a celebrar todo el día y la noche.

Tercer Mes.

He-Ro y Battle-Bird, acompañados por el Rey Garn de Targa, Theydon y varios Guardias Reales de los reinos de Eternos y Targa habían perseguido a un señor de la guerra llamado Lodar, que ayudado por la traidora Balina y un ejército de Gargons, Gárgolas humanoides con yelmos grises y túnica azules con cinturones negros, y Kobolds, seres que parecen la fusión de Goblins y reptiles de color púrpura con los huesos de la columna vertebral muy pronunciados y caras azules que pueden o no ser máscaras, habían derrocado a Garn y lo habían esclavizado en un coliseo junto a varios Targarianos, directo al Hemisferio Oscuro y terminaron acorralandolos en un pantano.

— ¡Es su fin, malditos, no tienen escapatoria! —Exclamo Battle-Bird.

— ¡Así es, pagarán por lo que le hicieron a la gente de Targa, miserables desgraciados! —Juraba el Rey Garn.

El Rey Garn era alto, de piel oscura, calvo pero pelirrojo si se dejará crecer el cabello y muy musculoso al punto de la intimidación, como casi todos los Targarianos, y estaba más que justificadamente molesto por lo que le habían hecho a su pueblo.

— ¡Liberemos al infame Lodar, el nos ayudará a afianzar nuestro dominio en Targa, es la última vez que le hago caso a ese imbécil de Draca! —Exclamaba Balina.

— ¡Da igual, nunca lo volverás a ver después de que He-Ro le aplastará la cabeza! —Le recordó Lodar.

Balina era una mujer de piel oscura y cabello afro rojo de arriba y negro debajo, vestía lo que antaño fue un elegante vestido rojo que ahora había sido desgarrado y ensuciado a más no poder durante la huida y un collar de perlas blancas que sorprendentemente estaba intacto. Lodar era un tipo de piel violeta tan claro que casi parece rosada que vestía una coraza y casco negros.

— ¡Y pensar que acabaremos así! —Se lamentaba Balina.

— ¡Deja de chillar y busquemos una forma de salir de aquí, este lugar hace que me piquen los ojos! —Dijo Lodar.

— Un momento, ¿Picar dijiste? —Dijo extrañada Balina.

— Si, ¿Por?

Fuera del pantano.

— Oye, Theydon, ¿De casualidad este pantano no es en dónde habitan los gusanos controlamentes? —Pregunto He-Ro.

— Si, si lo es —Respondió Theydon.

— Parece que al final no tendremos que hacer nada —Dijo entre risas Garn.

Tras unas cuantas horas enviaron una sonda con una cámara para ver dentro del pantano y se encontraron con que todos ahí dentro habían sido infectados por los gusanos controlamentes y ahora estaban sufriendo los efectos. Tras ver eso arrojaron toneladas de un gas diseñado para lidiar específicamente con estos infectados para matarlos y acabar con su sufrimiento.

Cuarto Mes.

Cierto percance había ocurrido en la corte de Ciudad Grayskull y dos nobles se estaban enfrentando a muerte en un juicio por combate. Según lo que Dare había oído, el primer noble se estaba casando con su novia cuando el otro entro y exigió casarse con la mujer alegando que era más digno de ser su esposo a pesar de que la mujer no estaba interesada en el.

A Dare le pareció una estupidez este juicio y el segundo noble un desgraciado objetificador, y parece que a Adam también, pues se negó rotundamente a ejercer de juez o siquiera presentarse a este circo, dejando en cambio a Teela para que hiciera su trabajo.

Al final y por suerte el primer noble ganó y decapitó al otro para alegría de su mujer, con quién se fue sin decir alguna palabra para reanudar su boda mientras Teela lo declaraba ganador. Más tarde ella tuvo una pequeña discusión con su esposo.

— ¿Se puede saber que te paso hoy? —Pregunto Teela.

— No hay forma en Eternia en que dignificará con mi presencia semejante aberración de juicio —Contesto Adam—, por suerte ganó el novio, no me quiero ni imaginar que hubiera pasado si ganaba el otro.

— ¿Se puede saber por qué existe semejante cosa como ese juicio? —Quería saber Dare.

— Es una estupidez que llevamos teniendo siglos por desgracia —Respondió Adam.

— ¡Una estupidez que es parte de nuestra cultura y que por lo mismo te deberías de siquiera molestar en aparecer, que eres el rey, pórtate como tal! —Exclamo Teela.

— Esa basura ya no formará parte de nuestra cultura, acabo de firmar un decreto que vuelve ilegal esa clase de juicios —Revelo Adam para shock de Teela al mostrarle una copia de dicho decreto.

— ¡No deberías juzgar bajo estándares terricolas nuestras costumbres! —Volvio a exclamar Teela.

— No, en este caso estoy con Adam, Teela, nada cultural justifica esta clase de juicios, ¿O estarías diciendo lo mismo si alguien hubiera irrumpido en tu boda y te hubiera reclamado para el matando a Adam en el proceso? —Le pregunto Dare acorralandola.

— Ahí te atrapó y lo sabes —Le hizo ver Adam.

— Al menos a la próxima consúltalo conmigo antes de hacer estos decretos, por favor —Dijo Teela reconociendo que tenían un punto—. Al menos esa mujer puede estar con quién en verdad ama

— Por supuesto querida —Dijo Adam con una sonrisa—. Dare podrías dejarnos un momento a solas.

— Claro —Respondió guiñandoles un ojo mientras se iban.

— Me inquieta lo conciente que es sobre lo que hacemos cuando estamos solos —Expreso Teela.

— Su habitación está justo al lado y tiene súper sentidos, ¿Que otra cosa esperabas? —Le pregunto Adam—. Aunque no lo hice salir por eso, sino que quiero hablar un poco más en privado contigo. Será mejor que no tengamos discusiones de ningún tipo en frente de el, no quiero que viva en un ambiente tenso.

— Pero si casi nunca discutimos —Le recordó Teela.

— Lo que me alegra, pero quisiera reducir esas pocas discusiones lo más que pueda, por lo que cuando estemos en desacuerdo intentemos al menos hacerlo lo más lejos posible de Dare y de forma más educada, no lo que estaba pasando hace un momento —Explico Adam.

— Okay, me parece justo, todo sea por nuestro hijo —Dijo Teela.

— Por eso te amo —Reconocía Adam.

— Idiota, aunque eso también me gusta de ti —Reconocío con una sonrisa Teela.

«Realmente quiero a esos dos», pensó Dare al seguir oyendolos por sus súper sentidos.

Quinto Mes.

Tras varios meses reparando la nave de Rio Blast, hoy por fin habían terminado las reparaciones y la nave había quedado como recién salida de la fábrica.

— ¡Fiuu, compadre, si que se le metieron ganas en reparar este armatoste! —Exclamo Rio Blast.

— No quiero sonar mal, ¿Pero por qué se tardaron tanto en repararla, al verla no me parece que tome tanto tiempo como lo tomo? —Pregunto Teela.

— Pues verá Reina Teela, es que no solo reparamos la nave, sino que también hicimos ingeniería inversa de sus componentes —Explico Andras.

— ¿Para que? —Quiso saber Adam.

— Para esto —Respondió Man-At-Arms bajando una palanca para levantar una cortina de metal detrás de el.

Entonces se reveló un enorme hangar repleto de naves espaciales con forma de pentágono de color gris y dos grandes motores a los costados de las naves. Estás eran inmensas, capaces de llevar cientos de tripulantes cada una y estaban armadas hasta los dientes con el armamento de última generación. La Familia Real y Rio Blast quedaron boquiabiertos al ver cómo habían cerca de veinte naves solo en este hangar.

— ¡La época en que estuvimos confinados únicamente a nuestro planeta se acabó! —Dijo Man-At-Arms.

— ¡Ahora es tiempo de dominar el mar de estrellas y dejar nuestra huella en el universo! —Complemento Andras.

— Le debo un aumento a quienes trabajaron construyendo esto —Dijo Adam.

— Oh, Marlena va a estar muy encantada al ver esto —Noto Dare.

— ¡Ni lo dudes por un segundo! —Exclamo Adam.

Sexto Mes.

— Muy bien, jóvenes estudiantes, han logrado avanzar al siguiente año de aprendizaje, esperamos que todos sean capaces de llegar hasta el final —Felicitaba Tarrak a los estudiantes graduados entre los que se encontraba Dare—. ¡Y por eso celebraremos con baile de promoción!

Todos en el acto empezaron a gritar, lamentarse, suplicar al cielo, disgustarse, llorar, maldecir y desesperarse ante la idea de otro baile de promoción, pues en el último mes hubieron siete de ellos casi sin previo aviso. Los alumnos estaban ya tan hartos de estos bailes que la simple idea de estar en uno los hacía querer vomitar.

— ¡Detengase ahí, no dejaré que siga torturando a los estudiantes, déjelos descansar y celebrar mejor con sus familias! —Le exclamó desde atrás el Gran Mago de la Torre de Electricidad el cual era un Gar bastante grande y fornido.

— ¡Eres un maldito aguafiestas, Zy-Lex! —Le reclamo Tarrak—. Esta bien, no va a haber baile, ¿Estas contento?

Los estudiantes si lo estaban, con varios llorando de felicidad y agradeciéndole a la Diosa por la presencia de Zy-Lex. Ese día muchos dejaron de ver a todos los Gar como escoria.

— ¡Ese es mi esposo, por esto te amo! —Exclamo una Ayali enamorada quien ya tenía sus meses de embarazo.

— Es solo que no podía seguir viendo sufrir a los estudiantes, querida —Dijo Zy-Lex frotándose la parte de atrás de la cabeza.

— ¡Por eso lo amamos! —Grito Dare.

Todos estuvieron de acuerdo con el.

Septimo Mes.

Un enorme volcán en el Reino de Eternos había entrado en erupción y amenazaba con enterrar en cenizas y lava una ciudad cercana, por lo que los Amos del Universo acudieron a evacuar la ciudad.

— ¡La lava se está acercando demasiado rápido, no podremos evacuar la ciudad a tiempo! —Exclamaba Doodon.

— ¿¡Alguna idea de cómo detener el flujo de lava!? —Quería saber Clamp-Champ.

— ¡Si Fork-Lift fuera más rápido podría mandarlo a hacer una sanja y ganarnos tiempo, pero la lava lo alcanzaría antes de que estuviera por la mitad! —Decía Man-At-Arms—. ¡Odió estos momentos en donde no se que hacer!

— Oigan, ¿Y He-Ro? hace un rato estaba aquí —Noto Kay-La.

De pronto una enorme sombra los cubrió a todos y de pronto una cantidad ridícula de agua empezó a caer sobre la lava. Resultaba ser He-Ro a lomos de Battle-Bird, quien había arrancado un lago entero a forma de tazón y estana vertiendo su contenido en la lava para solidificarla, luego uso el tazón vacío para bloquear el cráter del volcán y así detener la erupción.

— Bueno, no podemos negar que se puso creativo hoy —Expreso Fisto.

— ¡El es tan perfecto! —Exclamo Kay-La.

Octavo Mes.

Mientras buscaban en un depósito de tecnología de los Antiguos recién descubierto, los Amos del Universo habían sido emboscados por las Tropas de Skele-Gar dirigidas por Keltra y se estaba librando una gran batalla en el interior del depósito.

— ¡Rindanse, Amos, y entreguen toda la tecnología depositada en este lugar! —Exigio Keltra.

— ¡Jamás! —Exclamo Andras.

— En ese caso no me dejan otra opción, ¡Trapjaw, enséñales a no meterse conmigo! —Ordeno Keltra solo para notar que Trapjaw no estaba por ningún lado—. ¡Trapjaw, te juro por los Dioses Antiguos que si nos abandonaste te voy a matar y haré que mi hermano no te reviva!

De pronto Trapjaw entro en la habitación tras haber sido arrojado por He-Ro desde la otra, rompiendo una pared en el proceso.

— ¡Maldita sea! ¿Que come este tipo para ser tan fuerte? —Se preguntaba un herido pero victorioso He-Ro.

— ¡Genial, mi as en la manga fue derrotado incluso antes de participar, no se ni para que te mantenemos vivo, retirada! —Ordeno Keltra—. «Menos mal que solo lo traje a el, de lo contrario esto habría sido muy vergonzoso».

Noveno Mes.

— ¡Orko, no lo hagas! —Exclamo Man-At-Arms.

— Tan solo quería probar un nuevo hechizo —Decía Orko.

— ¡La última vez que hiciste algo similar terminaste convirtiéndo a Lyre en mujer! —Le recordaba Man-At-Arms.

— Y no todos tendrían la suerte de tener disforia de género como yo para que no les importe, Orko, sera mejor que lo pienses un poco —Decía Lyra.

— Pero…

— ¡No! —Respondieron todos los ahí presentes.

— Esta bien —Dijo Orko cabisbajo.

— Si sirve de consuelo podemos ir a la ciudad y pasarlo bien —Proponía Dare.

— Gracias, Dare, creo que si me vendra bien salir un rato —Dijo Orko aceptando la oferta.

Décimo Mes.

Las cosas les resultaba borrosas de recordar, pero parecía que tanto He-Man y He-Ro habían caído en el embrujó de un mago llamado Tauron, quien los había estado controlando con unos talismanes mágicos con el fin de que encontrarán el amuleto del fallecido Conde Marzo, solo para al final ser derrotado por Teela y Kay-La, quienes los liberaron a los dos y ahora estaban pateando a Tauron en el piso.

— ¡Es una salvaje! —Exclamo He-Man al ver cómo como su esposa agarraba como muñeca de trapo a Tauron.

— ¡Nunca había visto a Kay-La tan brutal! —Exclamo He-Ro.

— ¡Ella es perfecta! —Exclamaron los dos respecto a las mujeres que amaban respectivamente.

Onceavo Mes.

En lo más profundo debajo de Ciudad Grayskull se encontraba una prisión subterránea en dónde se encontraban Beast-Man y Karg, quienes habían logrado de alguna manera romper la contención y ahora estaban intentando correr hacia la libertad, enfasis en intentar, pues terminaron atrapados en un charco de oscuridad cortesía de He-Ro.

He-Ro vestía una nueva coraza azúl similar a la Armadura de Batalla de Skele-Gar, solo que con una "H" mayúscula con Caos justo en medio en vez de un murciélago en el pecho, además conservaba el cinturón con Pendón de su primer traje, todo cortesía de una mejora de la Espada del Poder en el depósito de tecnología de los Antiguos recién descubierto que había hecho que su espada ahora parezca una Zweihander de la Tierra.

— ¿En serio? es la tercera vez está semana que intentan huir, ya acepten que de aquí no salen —Decía frustrado He-Ro.

— ¡No nos rendiremos, el amo Skele-Gar vendrá a rescatarnos en cualquier momento y debemos estar ahí para el! —Exclamo Beast-Man.

— ¡Serás idiota, tú amo los abandono aquí después de enterarse de las basuras que son! —Exclamo He-Ro antes de envolverlos en un capullo de oscuridad y así arrojarlos de vuelta a su celda—. Realmente tenemos que mejorar los sistemas de contención de este lugar.

Y tras eso se fue de ahí, no sin antes ver una celda que contenía las estatuas de tres mujeres en posiciones de horror y dolor. He-Ro no supo el por qué estas estatuas estaban aquí y verlas le dió malas vibras, por lo que se fue sin más para no seguir en ese lugar.

Doceavo Mes.

He-Ro a lomos de Battle-Bird acompañado por Moss-Man, un hombre-mono hecho de musgo y plantas, estaban persiguiendo a Skele-Gar en su Skele-Moto a toda velocidad debido a que robó algo importante del Skytree, el ser más viejo de Eternia.

— ¡No escaparás, Skeleteen! —Exclamaba He-Ro a punto de alcanzarlo.

Pero de pronto un géiser de gas tóxico apareció entre ellos y He-Ro y Battle-Bird quedaron atrapados dentro.

— ¡Ja ja, el destino parece sonreírme hoy! —Se jacto Skele-Gar mientras se iba.

Moss-Man pudo haber continuado la persecución, pero en cambio se quedó para atender a He-Ro y Battle-Bird, quienes seguían vivos gracias a los Poderes de Grayskull, pero habían quedado incapacitados para continuar.

— ¡Maldita seas, Skeleteen! —Dijo He-Ro antes de caer inconsciente.

Treceavo Mes.

— Game-Master, finalmente hemos llegado al sistema planeado —Dijo un operador.

— Veamos que grandes guerreros serán dignos de combatir en mi arena —Dijo un hombre al mando de una enorme nave espacial—. Realmente espero que aquí haya gente que valga la pena para los juegos o mis invitados se enojaran bastante, diriganse al planeta habitado más cercano.