Cinco minutos antes.
Arturo, He-Man, Lancelot, Bedivere y Mighty Spector se encontraban no solo atrapados dentro del domo con Puppet Master, sino que además estaban siendo forzados a luchar contra sus propias sombras.
— ¿¡Como es esto posible!? —Quería saber He-Man mientras bloqueaba los ataques de su sombra con su espada.
— Les dije que ya no era el mismo de la vez pasada —Contesto Puppet Master estando suspendido cuarenta metros en el aire por su propia sombra—, ahora mueran, por favor.
Las sombras intensificaron su ataque, el cual ya de por si era tedioso, pues imitaban a la perfección los ataques dirigidos a ellas y contraatacaban de inmediato.
Para He-Man, Arturo y Mighty Spector esto era en extremo dificultoso. Pero para Bedivere y Lancelot las cosas eran mejor.
Bedivere, a pesar de tener solo una mano, movía con suma maestría su lanza mientras se desplazaba a tal velocidad que llegaba a verse borroso, lo unico distinguible era su sombra siendo constantemente apuñalada y arrojada por todo el lugar.
En cuanto a Lancelot, este tenía un estilo de lucha demasiado errático, salvaje y animalista como para que incluso su propia sombra pudiera seguirle el ritmo. He-Man lo comparo a la forma de pelear que tenía He-Ro en un comienzo, teniendo recuerdos del primer enfrentamiento entre He-Ro y Skele-Gar. Aunque ese pensamiento no duró mucho cuando recordó que su hijo no estalla en ataques berserker que se cobran la vida de inocentes.
En lo que estaba distraído por ese pensamiento, He-Man fue atacado por su sombra, la cual le provocó una cortada en la mejilla derecha que saco a He-Man de sus pensamientos. Furioso, He-Man golpeó a su sombra con un Puño de Trueno, el cual fue demasiado poderoso que hizo que la sombra saliera volando del impacto.
Arturo al ver esto decidió no quedarse atrás y parecer un pelele, por lo que desató el poder de su propia alma.
— ¡Sientan la furia del Devastador Rojo! —Exclamo Arturo haciendo dos tajos en el aire que tomaron la forma de un Dragón y un Oso.
Su sombra quedó atrapada en las estelas de estos animales y empezó a ser desgarrada por la energía en estado puro que emanaban de las mismas. Si bien sobrevivió, fue incapaz de mantenerse de pie y cayó al suelo sin poder mover un músculo.
— ¡Maldita sea, con Caliburn ya la abría pulverizado en cosa de cinco segundos! —Exclamo Arturo.
— Tres segundos, señor, son tres, no cinco —Le corrigió Bedivere.
— Cierto, tres, tres, debo recordar que son tres —Dijo Arturo.
Mighty Spector no tenía un ataque como esos mostrados, pero si se acordó de que tenía algo igual de eficiente y puede que incluso más mortífero. Simplemente abrió un portal que dirigía a los momentos finales de una estrella roja a punto de convertirse en supernova justo cuando su sombra se abalanzó contra el, cayendo a su inevitable muerte.
— ¿Por qué no hiciste eso cuando perseguias a Monteeg con mi hijo? —Le pregunto He-Man.
— Porqué el chiste de esa misión era rescatar a los guerreros que Monteeg secuestro, no matarlos, aunque He-Ro de todas formas se cargó a algunos —Contesto Mighty Spector.
— ¡Tus sombras están siendo derrotadas, ahora dime! ¡¿Se puede saber por qué esos Demonios me quieren muerto?! —Demando saber Arturo.
— ¡No los insultes llamándolos Demonios, ellos están muy por encima de esa chusma! —Les defendió Puppet Master—. Y respecto a tu pregunta, pues ellos anhelan saber cómo sabe el alma del más grande héroe de Britannia, apuesto que todos tus pecados la han sazonado muy bien.
— ¿Pecados? ¿Que quiere decir con eso? —Pregunto He-Man.
— ¡Ninguno! ¡El Rey no ha pecado en su vida! —Le defendió Bedivere.
— ¿Entonces como describirían lo que pasó el Primero de Mayo? —Quiso saber Puppet Master.
— ¡Oh, merde! —Exclamo Lancelot.
Y esa misma reacción tuvieron Arturo y Bedivere para confusión de He-Man.
— ¿Mighty Spector no te lo conto? —Pregunto Puppet Master.
— No habrías querido venir si lo sabías —Dijo Mighty Spector.
— En tal caso creo que me toca concienciarte —Dijo Puppet Master mientras detenía el ataque de las sombras que quedaban—. Hace veinte años durante el Primero de Mayo, este "Noble" Rey mando a que todos los niños varones nacidos en esa fecha fueran metidos en un barco mal construido para que se hundiera en el mar y ellos se ahogaran. ¿Como lo vez a el ahora?
— ¿Eso es verdad? —Pregunto He-Man.
La cara de culpa de Arturo se lo confirmó.
— ¿Por qué? —Pregunto He-Man conteniendo a duras penas su furia.
— He-Man, debes entender —Intentaba defenderle Mighty Spector—, Arturo lo hizo debido a…
— ¡No te hable a tí! —Le dijo He-Man con una mirada fulminante antes de volver a mirar a Arturo—. ¿Por qué?
— Me profetizaron que un niño nacido en ese día sería el responsable de la caída de mi reino y la muerte de mi gente —Contesto Arturo consumido por la vergüenza—, odió haberlo hecho, pero estaba entre la espada y la pared.
— Debió de ser una situación muy dura para ti —Dijo He-Man calmandose para sorpresa de Puppet Master—, yo puedo entender eso.
— ¿¡Que carajos!? ¿Por qué te calmaste? ¡Deberías estar ardiendo de furia, el mato a inocentes! —Exclamo Puppet Master indignado.
Incluso Mighty Spector, Bedivere y Lancelot quedaron extrañados, y eso que los dos últimos ya se estaban preparando para defender a Arturo, incluso si eso significara matar a He-Man.
— Soy el hijo de un hombre que cometió actos atroces por el bien de su pueblo, y pude ver de primera mano el peso y el remordimiento que eso conlleva en la psique de una persona, es por eso que aunque me da asco lo que hizo Arturo, yo soy capaz de entender el porque lo hizo —Explico He-Man.
— ¡Maldito pedazo de mierda! —Le grito Puppet Master haciendo que las sombras reanudarán su ataque, invocando una nueva sombra de Mighty Spector y curando a las sombras heridas—. ¡Ya verás, voy a…
Y en ese mismo instante el domo fue parcialmente destruido por Gawain, segundos después He-Ro y compañía ya estaban adentro. He-Ro, ni lento ni perezoso, ataco a la sombra de He-Man con ayuda de Battle-Cat y Battle-Bird antes de que esta pudiera reaccionar, para luego ser rematada por Kay-La y Karryll antes de que se levantará.
— Estás perdiendo reflejos, viejo —Le dijo He-Ro.
— Otro comentario así y estás castigado un mes sin poder ver a Kay-La —Dijo He-Man.
He-Ro hizo el gesto de cerrar sus labios con un zipper y no volvió a decir algo semejante en su vida.
— Cobarde —Se burlo Battle-Bird.
— ¡Sientan el poder de Excalibur Galantine! —Grito Gawain.
— ¡Quemense en los fuegos de mi ser! —Exclamo Kay.
La sombra de Bedivere y Mighty Spector fueron incineradas. La de Lancelot logró esquivar por poco el ataque, solo para ser atrapada por el mismo Lancelot que la destrozó con sus propias manos.
— ¡Gracias! —Expreso Mighty Spector.
— Para eso estamos, para salvar los traseros de los inútiles que no se pueden defender —Contesto Kay.
A Mighty Spector le entraron ganas de mandar a Kay a una supernova, pero eso alteraría la historia y tuvo que quedarse con las ganas.
— Suerte que venimos rápido, eh, Lancelot —Dijo Gawain.
Lancelot estaba perdido en su propio mundo y ni se enteró de la presencia de Gawain, para frustración de este.
— ¡Prueben el poder de Chastiefol! —Exclamo Melora.
— ¡Contemplen la gloria Faerica! —Grito Gyneth.
— ¡Ardan en los fuegos de Pendragon! —Exclamo Archfedd.
En cosa de nada la sombra de Arturo fue congelada, empalada y quemada hasta las cenizas.
— ¡No podía pedir hijas más grandiosas que ustedes cinco! —Afirmo Arturo.
— Tres, señor —Le corrigió Bedivere.
— Tres, tres, tan grandiosas como ustedes tres —Dijo Arturo.
— ¿Acaso no sabe contar? —Le pregunto He-Man a Mighty Spector—, que ya van dos veces que confunde el tres con el cinco.
— Se trata de una condición, creo que se llama Discalculia, básicamente es la Dislexia de los números —Explico Mighty Spector.
— Ah, ya —Expreso He-Man.
— Sabes que siempre puedes confiar en nosotras cinco, padre —Dijo Melora.
— Tres, Señorita Melora —La corrigió Bedivere.
— Tres, tres, debo recordar eso —Dijo Melora.
— Y tal parece que se lo heredó a sus hijos —Noto Mighty Spector.
«¿Entonces por qué Adam no sufre de eso?», pensó He-Ro.
— ¡Rindete de una vez, así veremos si vale la pena conservar tu vida! —Ordeno Arturo.
— Bueno, lo intente —Dijo Puppet Master sacando un clavo negro y un clavo normal—. Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas.
Entonces saco su martillo y golpeó los clavos con el, los cuales fueron volando fuera del domo.
— ¿Pero que? ¿¡Que planeas hacer con eso!? —Demando saber He-Ro.
— Si por mí fuera lo habría usado en mi mismo, pero los hechizos otorgados a mí por los Loa no funcionan sobre mi persona, pero sí que funcionan bien sobre otros con afinidad a las sombras, justo como el Caballero de la Mesa Redonda que falta entre ustedes —Explico Puppet Master con una notoria sonrisa en su rostro.
— ¡Oh no, Mordred! —Exclamo Archfedd.
— Espero que se diviertan, yo debo irme a deshacerme de Nimue y esa incordiosa Excalibur con ayuda de su querido Mordred —Dijo Puppet Master invocando más sombras de los Amos del Universo y los Caballeros de la Mesa Redonda para cubrir su huida.
— ¡No podemos entretenernos en esto, le ha hecho algo a Mordred y ahora va tras Nimue, debemos evitar que le haga algo! —Exclamo Arturo.
— Puedo teletransportarte fuera de este domo, si te apresuras podrás llegar a tiempo para detenerlo —Le revelo Merlín.
— ¡Yo también ire! —Exclamo Lancelot—, Nimue es lo más cercano que tengo a una madre, no puedo permitir que le haga algo.
— Yo también ire, necesitarán todo el poder que puedan —Se ofreció He-Ro a lomos de Battle-Bird.
— A dónde vayas yo iré —Dijo Bedivere.
— En ese caso acercense, que de lo contrario terminaría teletransportando a quien no debo —Les dijo Merlín.
— Nosotros les cubrimos las espaldas, vayan antes de que ese engendró cambie para mal la historia —Les dijo He-Man subiendo a lomos de un Battle-Cat que volvio a su forma de Tigre Verde.
— Creo que nunca me acostumbraré a esto —Expreso Battle-Cat.
Así los cinco se acercaron a Merlín, quién de un ademán de su mano los saco a los cinco del domo. Al aparecer afuera notaron como Mordred ya no estaba, cosa que fue aprovechada por Breuse Sans Pitie para huir sin que pudieran atraparlo.
— ¡Maldito hijo de puta, se volvió a escapar! —Exclamo Bedivere.
— ¡No hay tiempo, debemos ir con Nimue! —Le recordo Lancelot.
— ¿Pero y estos cinco? —Pregunto Arturo.
— Tres, señor —Le corrigió Bedivere.
— ¿Pero y estos tres? —Pregunto Arturo.
— Yo me encargo —Dijo He-Ro chasqueando sus dedos y creando jaulas de oscuridad—. Bien, hora de ir con Nimue.
Los cinco cruzaron el cerro y llegaron a al lago en dónde residía Nimue. Ahí vieron como un campo de fuerza mágico se había levantando y Puppet Master tratado de destruirlo con Mordred.
Mordred había sufrido una transformación producto del clavo negro que a He-Ro le recordó a la Anti-Verdad, solo que la corrupción de la misma le cubría a Mordred todo el cuerpo en lugar de tan solo los brazos, además su cabello se había tornado rojo sangre. En estos momentos Mordred había formado garras de oscuridad y estaba destrozando de a poco el campo de fuerza.
Lancelot, al ver que Nimue estaba en peligro se lleno de furia y decidió arremeter contra Puppet Master, seguido por Bedivere, quien aún se quería vengar de el por haberlo hecho su títere. Puppet Master al verlos detuvo a Mordred y le ordenó atacar a los dos. Afortunadamente fue interceptado por He-Ro en Battle-Bird, quien lo agarro de los hombros y se elevo para sacarlo del campo de batalla.
Por supuesto, Mordred se resistió y empezó a cortar a Battle-Bird con sus garras, causándole muchísimo dolor. He-Ro al ver esto le dijo a su compañero que diera un giro sobre su propio eje que lanzara a Mordred cuando estuviera de cabeza. Battle-Bird hizo caso y lanzo a Mordred por los aires, cosa que He-Ro aprovecho para crear un látigo de energía de su espada y atrapar a Mordred. Cuando esté fue atraído de un jalón a He-Ro, este lo agarro del cuello y le dió un cabezazo que con suerte y lo noqueó.
Lamentablemente no lo hizo y Mordred aprovecho para disparar un haz de oscuridad que tumbo a He-Ro y le hizo caer de Battle-Bird. Battle-Bird, al ver caer a He-Ro, ignoró a Mordred y lo hizo caer mientras volaba para agarrar a su amigo.
— Gracias, te debo una —Dijo He-Ro.
— Cuando quieras —Dijo Battle-Bird llevándolo al suelo.
Si bien He-Ro no iba a sufrir daños por la caída, si estaba feliz de no sufrir la humillación de desplomarse contra el suelo.
Cosa contraria a Mordred, quién chocó de bruces contra el suelo. Aún así se levantó como si nada y atacó a He-Ro y Battle-Bird.
He-Ro bloqueo el impactó de la Morrdure de Mordred con la Espada del Poder y de una patada lo mandó para atrás.
En cuanto a los otros tres, Bedivere y Lancelot estaban manteniendo ocupado a Puppet Master mientras Arturo había logrado entrar dentro del lago para rabia de este último.
— ¡Tan solo mueran de una vez! —Grito Puppet Master arrojando clavos con su martillo hacía los dos caballeros.
Bedivere con un hábil movimiento giratorio de su lanza desvío todos los clavos que iban hacía el.
— La ultima vez me tomaste por sorpresa, ahora no te será tan fácil —Le hizo ver Bedivere.
Lancelot también desvío los clavos con Arondight y no se tardó nada en ir directamente contra Puppet Master, seguido de Bedivere, quién no quería darle margen de reacción.
Puppet Master, al ver cómo los dos caballeros se cernian sobre el, se asustó y conjuró sombras de Lancelot y Bedivere, las cuales si bien no eran tan fuerte fuera del domo, si le dieron tiempo de alejarse de ellos en lo que las destruían.
— ¡Ustedes son una molestia! —Exclamo Puppet Master mientras miraba al lago—. ¡Ese bastardo saldrá en cualquier segundo y será mi fin! Bueno, ya es mi fin de todos modos, falle en mi misión y el conseguirá a Excalibur, al final lo Loa reclamarán mi alma. ¡No, aún hay una forma! ¡Mordred!
Mordred respondió a su llamado y fue corriendo hacía el.
— ¡¿Que es esa cosa?! —Pregunto Bedivere al ver que Puppet Master había sacado algo de su bolsillo.
— ¡Que más da, a por el! —Exclamo Lancelot.
Ellos dos no tenían ni idea de lo que era eso, pues era algo demasiado adelantantado tecnológicamente para su tiempo, pero He-Ro por otro lado reconoció que se trataba de una bomba con temporizador.
— ¡Salgan de ahí de una vez! —Les grito He-Ro mientras corría hacia ellos.
— ¡Al Infierno con este lugar! —Exclamo Puppet Master arrojando la bomba y luego cubriéndose con un escudo de oscuridad hecho por Mordred.
He-Ro logro llegar a tiempo y desplegó un poder de la Espada del Poder que recién había descubierto, el de proyecto un campo de fuerza a su alrededor. Grácias a eso pudo proteger a Bedivere, Lancelot y Battle-Bird de la explosión que cubrió un radio semejante al de un kilómetro y que de hecho destruyó el campo de fuerza que protegía el lago de Nimue.
Cuando el humo se disipó y ambos bandos deshicieron los escudos notaron como todo había sido arrasado. Y mientras Puppet Master estaba furioso de que siguieran vivos, los Caballeros de la Mesa Redonda y He-Ro y Battle-Bird miraban horrorizados como el campo de fuerza de Nimue había caído. Cuando Puppet Master también se dió cuenta de eso sintió que aún podía matar a Arturo, esperando que aún no este empuñando a Excalibur. Por eso empezó a correr al lago mientras hacía que Mordred le cubriera la espalda.
— ¡Ni se te ocurra! —Exclamo He-Ro yendo tras el al convertirse en una sombra y así pasando a Mordred.
— ¡Maldito! —Exclamo Puppet Master—. ¡No tengo tiempo, debo de llegar antes de que…
Y en cuestión de un segundo He-Ro vió como un Dragón y un Oso de energía pura salieron del lago, pasaron a los dos lados de Puppet Master y con su estela lo desgarraron hasta reducirlo a polvo en un instante. Lo último que vio Puppet Master antes de morir fue la silueta de Arturo en el fondo del lago mientras empeñaba a Excalibur.
Al mismo tiempo el poder del ataque fue tal que lanzó a todos los demás por los aires y literalmente abrió en dos las aguas del lago, permitiéndole a Arturo salir del mismo sin dificultades.
Aprovechando que todos estaban en el suelo, Bedivere se levantó rápido y junto a Lancelot sacaron los clavos del cuerpo de Mordred, el cual volvió a la normalidad de golpe.
— ¿¡Que demo… ¿Que me pasó? —Pregunto Mordred con un tremendo dolor de cabeza.
— Luego te explicó —Le prometió Bedivere.
Con Mordred libre, todos pudieron ver la Excalibur de Arturo. La espada era una belleza, finamente decorada, con la hoja de un color aguamarina oscuro y con una inscripción en Briton a lo largo de la misma, la cual era alguna especie de poema que contaba el poder de la espada y su dueño, su mango era dorado con dos brazos que se curvaban ligeramente en un arco y tenía un círculo con un Dragón y un Oso grabados en ambos lados pegado al extremo inferior del mango, la espada además emitía un intenso brillo y la rodeaba un aura de fuego azúl alrededor de la hoja. Sin duda alguna era la espada digna de un rey.
— ¡Carajo! —Reaccionó He-Ro al verla—. ¿Me preguntó si la mía podrá verse así? «Tendré que buscar en los depósitos de tecnología de los Antiguos hasta encontrar todas las actualizaciones, quizás así llegué a verse igual».
— ¡Su majestad! ¿Se encuentra bien? —Pregunto Bedivere al ver que Arturo tenía una expresión inquieta.
— Digamos que Nimue me hizo ver mis verdades a la cara antes de permitirme siquiera tocar las espada, pero sin duda fue algo que necesitaba —Explico Arturo—. Pero no quiero amargar la victoria, ahora es tiempo de reunirnos con nuestros camaradas y celebrar a los grande en Camelot.
Con Arturo obteniendo a Excalibur ya no era necesario tomar el camino largo, por lo que Merlín teletransporto a todos a Camelot para la fiesta.
— ¡Un brindis por la victoria! —Exclamo Arturo a todos los presentes.
— ¡Un brindis por el rey y nuestros nuevos amigos! —Exclamo Gawain.
Todos los Caballeros de la Mesa Redonda sin excepción alzaron sus vasos y celebraron el regreso triunfal de su rey.
— Miralos, celebrando a un genocida —Dijo Karryll en una esquina tras conocer lo del Primero de Mayo de parte de He-Man.
— Tampoco es que tuviera muchas opciones —Dijo He-Man.
— Ahh, si, no matar a esos niños, ¿Por qué lo defiendes? —Quiso saber Karryll.
— Las cosas no son siempre tan sencillas como uno quisiera, a veces se deben tomar decisiones difíciles en momentos difíciles —Explico He-Man.
— Suenas como si hablaras de la experiencia —Noto Kay-La.
— Al inicio tenía el principio de no matar a nadie, luego Skeletor me engañó para matar a un civil inocente, trás un largo periodo de angustia en lo que renuncié a ser un guerrero tuve que entender que eso era inevitable y que no siempre podría salvarlos a todos, además, después de eso juré matar a Skeletor para detener el baño de sangre que fue la Gran Agitación, pues si no lo mataba la guerra seguiría y más gente inocente moriría. Desde entonces se que hay veces en la que alguien debe morir para salvar a otros, incluso si eso desgarra tu alma —Termino de contar He-Man.
— Mierda —Dijo He-Ro en reacción.
Todos los demás Amos del Universo sintieron lo mismo. Aunque Karryll se notaba más incomodado por lo dicho por He-Man.
— ¡Hey, Kay-La, ven a beber algo conmigo! —Le dijo Gawain desde su asiento en la Mesa Redonda.
— ¡Lo siento, pero el hombre con el que quiero estar se encuentra ya a mi lado! —Le respondió Kay-La haciendo sonrojar a He-Ro.
— ¡Oooooooohhhhhhh! —Gritaron varios Caballeros de la Mesa Redonda.
— ¡El gran Gawain siendo rechazado por una mujer! ¡Ja, nunca creí que vería ese día! —Exclamo Palamedes.
— ¡Cuidado, Gawain, no sea que este sea el comienzo de tu fin! —Dijo Dinadan.
— Tranquilos, chicos, está todo bien, ella ya tiene a su hombre y respeto eso —Dijo Gawain.
«Rechazo a Gawain, sin duda es una perra que debo matar», pensó Gaheris, el hermano menor de Gawain.
— ¡¿Encerio fuiste controlado por ese tipo?! —Pregunto entre risas Sagramore a Mordred.
— Ja, ja, que risa, hermano —Dijo sarcásticamente Mordred.
— ¡Vamos, debes admitir que eso es divertido! —Dijo Archfedd dándole palmadas en la cabeza.
— Si, tan divertido como saber que mostraste preocupación por mí en el domo —Dijo Mordred para horror de Archfedd—. Melora me lo contó todo.
— ¡Melora, maldita, ven acá! —Exclamo Archfedd avergonzada e indignada.
Todos se rieron, incluso los Amos. En eso vieron como Sir Lucan, hermano de Bedivere y mayordomo personal de Arturo se les acercaba.
— ¿Usted es Sir He-Man? si ese es el caso tengo algo para usted de parte de su Majestad, el Rey Arturo —Le dijo Lucan señalandole una habitación para su confusión.
— Ve, es importante —Le dijo Mighty Spector.
He-Man le hizo caso y se fue con Lucan, al cabo de un rato volvió con algo dentro de cofre pequeño y largo.
— ¿Que es eso? —Pregunto He-Ro.
— No lo se, me dijo que no lo abriera hasta que llegaramos a casa —Respondió He-Man.
— Créeme, es muy importante —Le dijo Mighty Spector—. Pero ahora, es tiempo de olvidar eso y unirse a la fiesta.
Y así los Amos del Universo se unieron a la fiesta y comieron y bebieron junto a los Caballeros de la Mesa Redonda toda la noche. A la mañana siguiente volvieron a su tiempo en Eternia, y en el caso de He-Man y He-Ro, los dos fueron con la Hechicera con el cofre por indicación de Mighty Spector.
— ¿No vienes con nosotros? —Pregunto He-Ro.
— No, yo también tengo cosas que hacer, con Puppet Master muerto debo sacarle la información sobre quién quería muerto a Arturo a los otros asesinos —Explico Mighty Spector—. Adiós. Por cierto, deberían llevar a Man-At-Arms con ustedes.
Con eso dicho, los dos fueron en sus formas normales junto a Man-At-Arms con la Hechicera. Ahí Adam abrió el cofre y los cuatro vieron que se trataba de una espada rota en cuatro partes dispares.
— ¿Pero que es esto? —Pregunto Man-At-Arms.
— Debe ser Caliburn, la espada que el Rey Arturo usaba antes de que se rompiera y tuviera que buscar a Excalibur —Respondió Adam tras pensarlo un rato.
— ¿Por qué nos entregaría una espada rota como premio? —Quiso saber Dare.
— Tal vez… Creo que se me ocurre una razón —Dijo la Hechicera acercándose a Adam—. Perdóname por esto.
Entonces la Hechicera uso magia para hacerle una herida en la mano a Adam y que así su sangre goteara en el piso.
— ¡¿Y eso para que fue?! —Demando saber Adam mientras agitaba su mano del dolor.
— Por eso —Contesto la Hechicera apuntando a la sangre de Adam que se movía hacía atrás del trono—. Este castillo no solo guarda el Nexo y el Orbe de Grayskull.
Entonces la pared detrás del trono desapareció y dejó ver una enorme habitación con una flama gigante de color amarillo en el fondo.
— Les presento a la Forja de Grayskull, el lugar donde el Rey Grayskull forjo personalmente las armas de los Señores del Poder —Revelo la Hechicera.
Los tres hombres entraron asombrados en la forja y vieron todo el equipo de primera calidad que ahí había.
— ¿Y esta flama? —Pregunto Dare.
— Eso son los Fuegos de la Eternidad, una pequeña fracción de la Semilla Estelar, un residuo del Big Bang que se encuentra en el núcleo de Eternia, es básicamente lo que alimenta todo en este sitio y permitió a nuestro planeta sobrevivir la Gran Separación, el Rey Grayskull la uso para forjar las armas de los Señores del Poder, como ya había dicho —Contesto la Hechicera.
— Si nos has traído aquí por esta espada rota, debo asumir que esperas que yo pueda reforjarla con los Fuegos de la Eternidad —Asumio Man-At-Arms.
— Correcto —Dijo la Hechicera.
— ¿Acaso podrás? —Quiso saber Adam.
— Debo de avisarles de que es imposible reforjar una espada rota, e incluso si se pudiera la integridad estructural de la misma sería mucho más débil y se volvería a romper con facilidad, la única forma es derritiendola y mezclando ese metal derretido con metal nuevo a modo de reciclaje, pero eso la convertiría en una nueva espada, y no estoy seguro si la magia de la misma sobreviviría al proceso —Explico Man-At-Arms.
— Genial, entonces nos dieron un pisapapeles glorificado —Expreso Dare su decepción.
— Sin embargo —Añadio Man-At-Arms—. Hay otro método. Verán, cuando una espada se rompe lo normal es utilizar los pedazos de la hoja para hacer con ellas dagas y cuchillos, así se reutiliza la espada en una nueva forma y la magia en ella está garantizada en sobrevivir, si quieren puedo hacer eso con los fragmentos de Caliburn.
— Adelante, Duncan, has lo que mejor sabes hacer —Dijo Adam.
— En tal caso vuelvan aquí en unas horas, con suerte y tendré listas las dagas para entonces —Dijo Man-At-Arms.
— Y yo planeo ayudarte en eso para reducir el tiempo —Se ofreció la Hechicera.
— En tal caso volveremos más tarde, buen viaje —Se despidió Adam junto a Dare.
Y así Adam y Dare se fueron, esperando que al regresar estén listas las dagas de la antaño espada Caliburn. Con suerte y les podrían ser útiles en el futuro.
