La mañana había llegado y Dare se levantaba con dificultad, pues aún seguía pensando en lo que pasó con esos dos. Debido a no poder poner su cabeza en orden decidió ir donde la única persona que le podría esclarecer las cosas.
— Hechicera, he venido a preguntarte algo acerca de ese planeta hermano de Eternia —Dijo Dare una vez llegó donde la Hechicera.
— Debí suponer que era inevitable —Expreso su resignación la Hechicera—. Dime, ¿Que es lo quieres saber?
— Tu nos dijiste que ese mundo estuvo en Despondos por mil años, pero el planeta no estaba afectado en lo más mínimo, ¿Por qué se debe eso? Además, ¿Quienes eran esos dos y por qué reaccione como lo hice al verlos? —Era lo que quería saber Dare.
— A decir verdad, si bien Etheria cayó dentro de Despondos, se salvó de la corrupción gracias al sacrificio de su Dios Guardián, quien como Zoar a Eternia, se encargaba de proteger a su mundo de amenazas que ningún mortal podría enfrentar. Debido a eso el planeta está bien, más no quiero saber nada sobre el y su gente —Respondió la Hechicera la primer pregunta—. Ahora, respecto a la segunda. Hurgue en tus recuerdos el día en que nos conocimos, y si bien lo que ví era un desastre borroso y fragmentado, logré vislumbrar figuras que coinciden con las personas que viste en Etheria.
Dare tenía la cabeza hecha un desastre y no sabía cómo asimilar lo que le decía la Hechicera. Sin embargo había algo que lo tenía intrigado.
— ¿Por qué le guardas rencor a todo un planeta y su gente? —Pregunto Dare.
— Porque por culpa de ese planeta y su gente alguien especial para mí me abandono a mi suerte por ellos y luego provocó la Gran Separación, cosa que se cobró a mi esposo e hijos y llevo a la serie de eventos que me dejaron en este castillo como su guardiana, atrapada para siempre sin poder salir en forma Humana, y ahora ya ni eso —Contesto la Hechicera con amargura y dolor en su voz.
— Yo, lo siento por preguntar —Dijo Dare.
— No te disculpes, no fue tu culpa el querer saber, estás en tu derecho de querer saber —Le dijo la Hechicera.
— Nací en ese planeta, ¿Verdad? —Quiso saber Dare.
— Si, lo hiciste —Contesto la Hechicera—. Quiero saber, ¿Que harás ahora que lo sabes?
— Yo, debo pensarlo bien y poner en orden mis ideas antes de hacer cualquier cosa, por eso no haré nada por el momento, aún no estoy listo —Respondió Dare.
— Quiero que sepas, que aunque odie la idea de verte ir a ese planeta, respetaré la decisión que tomes —Le aseguro la Hechicera.
— Gracias —Y tras decir eso Dare procedió a irse.
Tras hacer todo el viaje de regreso y entrar por la puerta principal al Palacio Real, Dare se encontró con Kay-La, quien lo estaba esperando.
— Hey, Dare, oí sobre lo que les pasó, ¿Quieres hablar de eso? —Preguntaba Kay-La.
Si había algo que siempre animaba a Dare, sin duda alguna era ver a Kay-La, su simple presencia aliviaba toda pena.
— Si tienes tiempo —Expreso Dare.
— No tengo nada importante que hacer todo el día, y realmente quiero saber cómo te encuentras, que oí que empezaste a sufrir dolor en uno de los planetas —Dare noto la preocupación en el tono de Kay-La cuando dijo lo último.
Así Dare se fue a explicarle todo a Kay-La, omitiendo obviamente todo lo referente a He-Ro.
Mientras se iban, Adam y Oo-Larr los vieron marchar mientras estaban sentados en una mesa y bebiendo cerveza.
— Entonces, ¿Por qué no han vuelto a la Jungla de Vid? —Quiso saber Adam tras tomar un sorbo.
— Es que quería ver a fondo el nuevo Palacio Real. Debo admitir que supera por mucho al anterior, incluso si luce exactamente por fuera, ¿Se puede saber por qué su Palacio Real tiene forma de cilindro? —Pregunto Oo-Larr.
— Eficiencia sobre apariencia —Contesto Adam—. Y dime, Oo-Larr, ¿Cómo se sentía tu hija tras todo ese viaje?
— Quitando que casi mata a alguien, tan solo se quejo de lo tedioso que se volvió. A decir verdad, yo era el que más se preocupo cuando me enteré de lo sucedido —Se sincero Oo-Larr—, ya que después de presenciar hace ya treintanueve años el como tu hermana se perdió en un portal, miedo me daba pensar que algo así le podría pasar a mi hija.
— ¿Espera, que? Oo-Larr, creo que el alcohol te afectó la mente, mi hermana murió de problemas respiratorios cuando tan solo tenía una semana de nacida, ¿De dónde sacaste eso del portal? —Quería saber Adam.
— No lo sabes —Descubrío Oo-Larr—. Adam, lo que sabes sobre el destino de tu hermana es una mentira.
Unas cuantas horas más tarde.
— Adam, ¿Que está pasando? —Pregunto Teela al ver cómo Adam había llamado a toda la familia Grayskull y a la familia de Man-At-Arms.
— ¿Que está pasando aquí? —Pregunto Kay-La.
— No sabría decirte, ha estado así desde hace horas —Respondió Dare preocupado por Adam.
— Esa cara es la cara del odio —Noto Fisto al ver a Adam.
— Necesitaba que todos estuvieran presentes para oír lo que tengo que decir —Respondió Adam con una expresión sería que estaba fulminando a su padre.
— ¿Que le está pasando a Adam? —Pregunto Dal susurrándole a su hermano al oído.
— No lo sé, pero su expresión da miedo —Contesto Jeremy.
— No me gusta a dónde va esto —Expreso Edwina.
— ¿Se puede saber para que nos llamastes? —Quiso saber Randor.
— ¡Callate! —Demando Adam.
Todos se quedaron boquiabiertos ante esa falta de respeto hacia su padre.
— ¿¡Que te pasa, Adam!? —Quiso saber Man-At-Arms.
— ¡Adam, ¿Que es esa forma de hablar? no debes faltarle el respeto a tu padre, el te dió la vida! —Exclamo Teela agarrándole del brazo preocupada mientras veía la cara de indignación de Randor.
— Si, me dió la vida, y también estuvo dispuesto a que Sh'gora me la quitará —Expreso Adam con el tono más desdeñoso y ácido.
Randor, Marlena, Stefen, Man-At-Arms y Fisto se congelaron de miedo mientras los demás miraban extrañados.
— ¿Co… como lo s-s…
— ¿Que como lo supe? eso da igual, pero acabo de enterarme sobre lo que realmente le pasó a Adana —Empezo a revelar Adam.
— Adam, por favor, no —Suplicaba su madre.
— ¡Callate! —Demando Adam—,confiaba en tí, y también estabas metida en esto.
— ¿Adana? ¿No era ese el nombre de nuestra prima muerta? —Pregunto Edwina.
— Si, la que murió por problemas respiratorios —Dijo Jeremy.
— ¿Que pasa con ella? —Quiso saber Dal.
— Pues que no murió por eso, ¡Sino que por su culpa ella fue arrojada a un portal que la mando la Diosa sabrá dónde! —Revelo Adam apuntando a Randor—. Y también se que estuviste dispuesto a sacrificarme para evitar eso.
— ¿A qué se refiere, Tío Randor, papá? —Pregunto asustado Dal.
— No me gusta esto —Expreso Dare.
— Fue hace treintanueve años —Empezo a contar Stefen.
— ¡Stefen! —Exclamo Randor.
— ¡¿Que sentido tiene seguir ocultandolo, acaso no has estado prestando atención?! —Le pregunto Stefen.
Randor se callo mientras Marlena parecía estar a nada de un quiebre emocional.
— Como iba diciendo, fue hace treintanueve años, cuando Skeletor todavía seguía siendo nuestro hermano Keldor. En aquel entonces la Gran Agitación apenas y llevaba unos siete años, y Fisto aquí presente era uno de los Guerreros de Keldor —Contaba Stefen.
— ¿¡Papá!? —Reacciono Kay-La al oír eso.
— Mi pasado es una enorme colección de arrepentimientos y estúpidas acciones de las que me avergüenzo —Dijo Fisto—. Pero cuando descubrí lo que planeaba hacer Keldor con los príncipes, yo ya no pude seguirle más.
— ¡Esperen un momento! —Dijo Dare—. ¿Skeletor es su hermano, eso quiere decir que…
— ¿Que Skeleteen es nuestro primo y por tanto tu tío? Si, eso lo sabíamos desde siempre, nunca nos lo ocultaron —Contesto Adam.
— ¡¿Y por qué nunca me lo dijeron?! —Demando saber Dare.
— Nunca preguntaste —Respondió Adam—. Ahora, de vuelta a la historia.
— Ejem, si. Keldor había infiltrado agentes suyos en el Palacio Real de Eternos y los secuestraron a Adam y Adana mientras todos dormíamos. De no ser porque Malcolm nos contacto y revelo su plan, ambos estarían muertos —Explicaba Man-At-Arms.
— Gracias a ello pudimos seguirlo hasta el Point Dread, una extraña montaña que aparece cada veinte años y desaparece al cabo de una semana. Persiguiendolo estábamos Randor, Marlena, yo, Man-At-Arms, Fisto y He-Man, no el que conocen, el anterior a el —Seguía contando Stefen.
— Cuando llegamos descubrimos que Keldor había preparado un altar de sacrificio, el realmente estaba dispuesto a sacrificar a sus propios sobrinos a una monstruosa criatura de los confines más oscuros de la creación —Empezo a decir Marlena.
Hace treintanueve años.
— ¡Keldor, por favor, detén está locura! —Demandaba Randor.
— ¡Esto no pienso detenerlo, da igual cuánto me implores! —Exclamo Keldor desde lo alto del Point Dread.
Keldor era un hombre musculoso de piel azúl, como todos los que tienen sangre Gar, tenía los ojos rasgados y con esclerótica amarilla e iris rojo, un mentón cuadrado y llevaba una barba de Chivo y un bigote estilo Zorro con un hueco en el medio, tenía el cabello negro con una franja blanca en medio, el cual lo tenía largo y bien peinado hacia atrás, llevaba puesto una gabardina de mago desabrochada, un arnés con dos huesos entrecruzados en forma de "X" en el centro de dónde se unen los brazos del mismo, un taparrabos peludo y unas botas de piel, todo de color púrpura. El venía armado con un hacha de doble filo con una esfera de mago en la punta para lanzar hechizos, así como una espada capaz de dividirse en dos.
— ¡Keldor, te lo suplico por favor, son nuestros hijos, son tus sobrinos! —Intentaba hacerle entrar en razón Marlena.
— ¡No cometas algo de lo que te arrepentirás! —Exclamaba Stefen.
— ¡Cállense! —Grito Keldor mientras los atacaba con una ráfaga de energía mágica.
Randor se puso en frente de Marlena y estaba dispuesto a usar su cuerpo como escudo Humano. Afortunadamente He-Man bloqueo y redirigió el ataque con la Espada del Poder.
El He-Man de Oo-Larr era sencillo en apariencia, portaba un arnés metálico con una cruz de hierro roja en el centro y cuadros rojos en los brazos superiores del arnés, también portaba brazaletes dorados y así mismo un taparrabos peludo marrón y botas de piel marrones con pelaje blanco en la cima.
— ¿Te encuentras bien? —Quiso saber He-Man.
— Si, gracias —Dijo Randor.
— ¡Esto debe terminar, por favor, recapacite! ¿¡Que ganará sacrificando a dos bebés inocentes!? —Quería saber Fisto.
— ¡Debí saber que nos traicionarias, Fisto, pero pienso remediarlo ahora! ¡Forajidos, ataquen! —Ordeno Keldor.
Y de la nada los Forajidos, el antiguo nombre de los Guerreros Malvados, aparecieron y empezaron a atacar a los Defensores.
— ¡Defensores, a sus puestos de batalla! —Exclamo Man-At-Arms golpeando con su maza a Clawfull.
— ¡Es tu fin, traidor! —Exclamo Jitsu al estar frente a frente con Fisto.
— ¿Sabes? una de las cosas buenas de ahora estar con los Defensores es que puedo moler tu cara a golpes y no tener culpa —Notaba un Fisto muy feliz mientras se acercaba a Jitsu con guante de hierro en mano.
— ¡Randor, Marlena, nosotros nos encargamos de esta gentuza, vayan a rescatar a sus hijos! —Decía Stefen chocando espadas contra Kronis.
— ¡Muy bien! —Dijo Randor.
— ¡Voy con ustedes! —Dijo He-Man antes de ser bloqueado su lado por Beastman y Whiplash.
— Oh, eso lo dudo —Dijo Whiplash preparando su cola para la lucha.
Randor y Marlena corrían con toda las fuerzas que les podían dar sus piernas para llegar dónde Keldor, quien continuamente los atacaba con su magia, errando por pocos centímetros los puntos vitales de la pareja.
— Déjamelo a mi —Dijo Evil-Lyn haciendo a un lado a Keldor—. Espíritus del mal que rigen sobre la faz, denme el poder de reclutar desde el más allá.Y así hizo que los esqueletos de antigüos guerreros que yacían bajo tierra en el Point Dread se levantarán como soldados esqueletos listos para volver a la lucha sin fin.
— ¡Yo los retengo, tu ve por nuestros hijos! —Le dijo Marlena.
Randor asintió y dejo que su esposa mantuviera a raya con su escopeta y su pistola a los esqueletos.
— ¿Algún nuevo plan? —Pregunto Keldor con tono de desdén.
— Tan solo espera, invoque a esos esqueletos para tenerlo solo a él a nuestro merced —Explicaba Evil-Lyn.
Justo cuando Randor estaba a nada de acercarse sintió un fuerte empuje gravitatorio que lo hizo besar el suelo de un sopeton, y por si fuera poco, el suelo entre el y su hermano se desmoronó, dejando en su lugar un cañón que Keldor y Evil-Lyn consideraban que sería imposible para Randor de saltar.
— Disculpa mi falta de confianza —Dijo Keldor.
— Disculpa aceptada —Dijo Evil-Lyn.
— ¡Keldor! ¿Por qué? —Quería saber Randor.
— ¿Que por qué? ¡Porque solo así tendré el poder para reclamar lo que por derecho de nacimiento es mío, lo que tú me robaste! —Explicaba Keldor.
— ¡Yo no te robe nada, fue decisión de nuestro padre! —Se defendió Randor.
— ¡¿Y por quién tomó esa maldita decisión?! —Pregunto indignado mientras lanzaba ráfagas de magia sin cesar hacía su hermano.
Randor, al no poder moverse recibió de lleno todos los ataques sufriendo un gran dolor por las heridas resultantes que quemaban como su una plancha encendida estuviera sobre su piel.
— Ahora observa el fin de tus hijos. ¡Velaia, abre el portal! —Ordeno Keldor.
Velaia, hizo lo que Keldor ordeno y empezo a recitar el conjuro que abriría el portal hacía Infinita. Una vez lanzado el conjuro el portal que conectaba ambas dimensiones se expandió hasta cubrir todo el cielo encima del Point Dread en forma de remolino, todo mientras un enorme ojo se asomaba del mismo.
— Ahora, es hora del sacrificio —Dijo Keldor haciendo levitar a Adam y Adana—. Dime, hermano, ¿A quien de tus hijos amas más? pues al que menos ames será el que sea sacrificado.
— ¡Keldor, por favor no me hagas esto, podemos llegar a un acuerdo, te daré toda Eternia, solo no me obligues a elegir entre mis hijos! —Suplicaba Randor.
— Hace tres años probablemente habría acertado tu oferta, pero ahora no solo quiero el planeta, también quiero hacerlos sufrir por todo lo que me hicieron, por todo lo que tuve que sufrir por su culpa, ¡Por todo lo que perdí! —Exclamo Keldor retirando el hechizo de glamour que había lanzado sobre su cabeza y revelando su dañada y desfigurada cara carente de una parte significativa de piel y enormes marcas de garras que habían arrancado trozos como la nariz—. Ustedes me hicieron esto, ahora paguen las consecuencias. ¡Elige o Sh'gora nos matara a todos si no obtiene su sacrificio!
— ¡No, por favor! —Suplicaba Randor.
— ¡Te dije que eligieras! —Exclamo Keldor atacando una vez más a Randor—. ¿A quien de tus hijos amas más?
— ¡Los amo por igual, yo no soy nuestro padre! —Juraba Randor.
— No te creo, no existe padre sobre Eternia sin un hijo favorito, ¡Dime quién es o sacrificó a ambos! —Y procedió a levitar a los dos hermanos aún más cerca de Sh'gora.
— ¡Nooooooo!
— ¡Elige!
— Por favor —Suplicaba entre lágrimas—. Somos hermanos, ¿Por qué estás tan dispuesto a caer tan bajo?
— Porque de lo contrario siempre viviría a tu sombra, sabiendo que nunca podría gobernar Eternia debido a mi maldita sangre Gar, y lo mismo pasaría con mis hijas, vivirían a las sombra de tus hijos, y yo no puedo soportar la idea. Te lo diré una última vez, elige —Keldor estaba a diez segundos de arrojar a ambos a Sh'gora.
— Lo siento, lo siento Adam —Dijo completamente derrotado—. Entrégame a Adana.
— Con que es Adana la más amada, es bueno saberlo, ya me temía sacrificar al incorrecto —Dijo Keldor entregando a Adam a los brazos de su confundido y horrorizado padre—. Por cierto, te mentí, al que debía sacrificar era al hijo más amado, y ahora no tengo el miedo de equivocarme de hijo.
— ¡Keldor, Keldor no! —Grito Randor poniéndose de pie con mucho esfuerzo aún cuando Evil-Lyn fortalecía el empuje gravitatorio—. ¡No dejaré que la mates!
— Muy tarde, hermano —Y con una sonrisa macabra arrojó a su sobrina a las fauces de Sh'gora.
La aberrante entidad extendió sus tentáculos afuera del portal, haciendo a todos sangrar por los ojos. Pero Randor no se dejó inmutar por eso, y aprovechando que Evil-Lyn deshizo su hechizo debido a Sh'gora, Randor salto con Adam aún en brazos, y aprovechando que Man-At-Arms le había creado unas botas que le permitían saltar varios metros en el aire, logro estar a centímetros de alcanzar a su hija, pero los tentáculos de Sh'gora también estaban a nada de agarrarla, tan solo era cuestión de saber quién sería más rápido.
Randor estaba a nada de agarrar a su hija, más en ese mismo instante un portal ajeno a Sh'gora se abrió entre en medio de los dos y se trago a Adana, justo para cerrarse segundos después para confusión de todos los presentes.
— [Randor] ¿¡Pero…
— [Evil-Lyn y Velaia] que…
— [Keldor] carajos!?
Randor empezó a caer mientras los tentáculos de Sh'gora pasaban a centímetros de su cabeza antes de que empezarán a agitarse como locos mientras Sh'gora emitía el grito más espantoso que alguien alguna vez haya escuchado. Randor aterrizó a salvó con su hijo en brazos en el otro extremo del cañón, justo en frente del hermano a quien realmente quería asesinar por lo que hizo. Keldor había caído demasiado bajo, ya no existía perdón o salvación para el, tan solo una muerte lenta y dolorosa por parte de Randor.
Keldor miro horrorizado a su hermano acercándose, pero aún más horrorizado al portal en el cielo, el cual estaba brillando de rojo producto de la furia de Sh'gora, quien estaba iracundo por no obtener su sacrificio, y Keldor sabía lo que eso significaba.
De pronto una ráfaga de energía verde salió disparada del portal directo a la cara de Keldor, la cual se empezó a derretir en el instante en que lo golpeó. Y no solo eso, pues su cuerpo estaba sufriendo espasmos y mutaciones grotescas mientras se despedazaba y se volvía a unir, todo mientras Keldor seguía consciente.
Temerosos de lo que estaba pasando y no sabiendo en que terminaría, todos a su alrededor, tanto sus mujeres como su hermano salieron huyendo de la zona, dejándolo solo en su sufrimiento bien merecido.
Presente.
— Tras ver eso volví con los demás y nos fuimos cuanto antes de ahí. De haber sabido que eso transformaría a Keldor en Skeletor lo habría asesinado en el acto y evitado veintitrés años más de guerra —Termino de contar Randor.
— Mierda —Reacciono Edwina.
Todos tuvieron la misma reacción.
— Yo nunca quise que ninguno de ustedes murieran ese día, tan solo escogí a Adana ya que ella era la sucesora directa al trono por ser la mayor de los dos, más eso no quiere decir que te amara menos —Dijo Randor entre lágrimas y siendo abrazado por Marlena.
— Lo que dice es cierto, durante el poco tiempo que tú hermana y tú estuvieron juntos, Randor les mostró el mismo afectó y amor a los dos en partes iguales, nunca en mi vida lo ví más felíz que ese día, y nunca más lo ví así después —Afirmo Marlena.
Adam estaba dividido, por un lado quería ir y abrazar a sus padres, por otro lado aún le guardaba rencor a Randor por todo lo que le hizo y dijo tras ese día.
— Yo… yo, yo debo pensarlo —Expreso Adam saliendo de ahí.
— Adam —Dijo entristecida Marlena.
— Déjalo, todo esto es mi culpa. Tras perder a Adana me puse en extremo estricto con Adam y me volví un imbécil que nunca estaba satisfecho con lo que el hacía, siempre exigía la perfección y nunca estube conforme, lastime a mi hijo y ni siquiera fuí capaz de ver en lo que me convertí, con razón dejo de importarle ser un príncipe durante tanto tiempo —Reconocía Randor—. Soy un idiota, y merezco ser odiado por el.
— Y bueno saber que por fin lo aceptas —Expreso Man-At-Arms antes de ir a consolar a Adam.
— Lo mismo digo —Dijo Teela haciendo lo mismo—. Vamos, Dare.
— Antes quiero saber una cosa, ¿A qué se refería Keldor con eso de que le robaron el trono y su sangre Gar? —Pregunto Dare.
— Keldor era el primogénito de nuestro padre, el Rey Miro, pero era un hijo bastardo mitad Gar, prácticamente no había forma de que heredará el trono, pero lo mantuvieron ignorante de eso y vivió engañado toda su vida creyendo que eventualmente heredaría el trono y haría callar a quienes lo menospreciaron toda su vida por ser Gar. O al menos eso fue así hasta que nos salvó a Randor y a mi de un gran felino, siendo lastimado en su cara al punto de perder la nariz, los labios y gran parte de la piel y musculoso de su cara, mientras estaba en la enfermería nuestro padre llegó y cruelmente le rebelo a un emocionalmente frágil Keldor la verdad de que nunca sería rey y de que viviría para siempre a la sombra de Randor, eso lo rompió, y cuando nuestro padre fue atrapado por un ave gigantesca y monstruosa hecha de oscuridad al final de la Guerra de las Sombras contra el Conde Marzo y desapareció, Keldor empezó su plan para efectuar un golpe de Estado y ponerse a si mismo como el Rey de Eternia —Revelo Stefen.
— Nuestra familia tiene una historia de mierda —Expreso Jeremy al añadir esto a la larga lista de mierda que abunda en la historia familiar de los Grayskull.
— A veces da vergüenza saber que somos nosotros los descendientes del Rey Grayskull —Dijo Dal pasando su mano por su cara.
— Yo pienso igual, Dal, yo pienso igual —Concordaba Randor.
— ¿Y que paso con su padre? —Quiso saber Dare.
— Ni idea, probablemente ese pajarraco gigante se lo comió, pues no hayamos rastro alguno de el a pesar de buscarlo durante años —Contesto Randor.
— Si nos disculpan, creo que es hora de irnos —Dijo Fisto junto a Kay-La.
— Buen viaje —Dijeron todos.
— Seguimos hablando mañana —Le dijo Kay-La a Dare.
— Yo, creo que también me voy, estos días han estado demasiados llenos de revelaciones y tengo que acomodar mis pensamientos —Dijo Dare despidiéndose.
— Un momento —Les detuvo Adam acompañado de Man-At-Arms—. ¿Están seguros de que el Abuelo Miro está muerto? no sería la primera vez que un animal gigante captura a alguien y lo mantiene vivo en algún lugar.
— Adam, nuestro padre lleva desaparecido casi cincuenta años, ¿Cuántas posibilidades hay de que siga vivo? ¿Y para que quieres saber si sigue vivo? —Quería saber Stefen.
— Necesito saber el por qué le hizo eso a Keldor, necesito saber que lo llevo a hacer eso —Contesto Adam.
— En realidad, ahora que lo pienso nuestro padre era el cabrón más difícil de roer que alguna vez haya pisado Eternia, todavía recuerdo cuando se atravesó a si mismo con la Espada de Gaz y se ahorcó durante siete días en un árbol para luego bajar como si nada hubiera pasado, hay una gran posibilidad de que siga vivo —Explico Randor.
— Contexto, por favor —Pidió un muy confundido Adam con respecto a la espada y el ahorcamiento.
— Te lo daré después, es una historia larga y complicada —Dijo Man-At-Arms.
— De todas formas no tenemos forma de saber en dónde podría estar, te recuerdo que peinamos Eternia de arriba a abajo y no lo encontramos —Le hacía ver Stefen.
— En realidad hay un método que ya usamos una vez y que puede servir, tan solo necesitamos saber en dónde se le vio por última vez —Revelo Adam.
De pronto Dare se acordó del hechizo que hizo junto a su maestra para rastrear a Lord Masque y supo que era ese al cual se refería.
— Si es cierto eso de que el ave estaba hecha de oscuridad, entonces si es posible rastrearla y saber a dónde llevo a Miro —Dijo Dare—. Pero la maestra Ayali está en estado avanzado de su embarazo, hacer semejante hechizo pondría en riesgo a su bebé.
— No es necesario llamarla, yo puedo ocupar su lugar sin problemas ahora que he recuperado mi varita. Sería mi forma de redimirme después del desastre de la Llave Cósmica —Decía Orko apareciendo de la nada.
— ¿Desde hace cuanto llevas oyendonos? —Pregunto Edwina.
— Desde el inicio —Respondió Orko—. Adam, por favor, déjame redimirme.
— Está bien, Orko, si lo haces todo estará perdonado —Dijo Adam haciendo felíz a Orko.
— Dilo por ti, yo aún le guardaré rencor unos dos o tres años más —Dijo Teela.
— Sí, lo esperaba —Admitió Adam—. Bien, muestrenme donde vieron al Abuelo Miro por última vez.
Randor y Stefen se levantaron, se miraron el uno al otro, luego a Marlena y a los hijos de Stefen, y al ver que estaban de acuerdo aceptaron guiarlos a dicho lugar.
Una vez todos se fueron salió de detrás de una pared un conmocionado Karryll, quien había visto como se reunía la familia Grayskull y se había dispuesto a escuchar la conversación con cuidado de no hacer ningún ruido que alertada a Dare de su presencia.
— ¡Son hermanos! ¡Eso quiere decir que… ¡Y lo que él hizo a sus sobrinos! —Exclamaba Karryll a punto de darle algo—. ¡Deben saber esto!
