Les tomo lo suyo, pero por fin habían llegado al sitio donde ocurrió el final de la Guerra de las Sombras, un valle cercano a una aldea de comerciantes, pero que por aquellos tiempos se encontraba en su lugar el Salón de la Sabiduría, antigua sede del gobierno Eterniano.
— Guerra de las Sombras —Decía Dare al ver el sitio—. ¿Pero cuántas guerras han habido en este planeta?
— Dare, sería más fácil numerar los tiempos de paz de este planeta que sus guerras, créeme, además el tiempo de paz más largo es en el que estamos viviendo actualmente —Contesto Teela.
— Joder —Expreso Craven quien estaba sobre el hombro izquierdo de Dare.
— ¡Ahí está! —Dijo Stefen señalando a una espada oxidada clavada en el suelo—. Clavamos está espada en el mismo sitio en dónde esa ave aterrizó para capturar a nuestro padre, lo hicimos a manera de lápida.
— Perfecto, eso nos ahorra bastante —Dijo Adam—. Dare, Orko, les toca.
Mientras Dare y Orko estaban en medio ritual, Adam se quedó viendo el valle, o al menos hasta que la oscuridad lo cubrió todo y no pudo seguir viendo, pero durante esos breves instante su mente divagó y se puso a reflexionar sobre toda la sangre que se ha derramado en Eternia, y la sangre que se está por derramar, pues era consciente de que una nueva guerra era inevitable contra el hijo de Skeletor, si es que no había empezado ya. Teela se dió cuenta de lo que pensaba Adam debido a su expresión y le agarro la mano para que supiera que ella estaría a su lado hasta el final.
— ¡No jodas! —Exclamo Dare cuando encontró en dónde se ocultaba esa ave—, ¡¿Encerio se está ocultando ahí!?
— ¿Que pasa, Dare, ocurre algo? —Pregunto Edwina ayudando a levantarse cuando volvió a tocar el piso.
— ¿Que le está pasando a tu hija, Stefen? —Pregunto Randor al ver un acto que era tan el antónimo de Edwina que desencajaba demasiado.
— Ni idea, no se que mosca le abra picado para que se comporte así, aunque no me quejo, ella lleva tres meses comportándose como un ser Humano decente y me alegro por eso —Contesto Stefen.
— Ya se en donde se oculta esa ave —Dijo Dare con una expresión de incredulidad—, y está en lo profundo de los bosques de las Montañas de Fuego.
— ¡No jodas! —Reacciono Adam.
— ¿Que pasa con esas montañas? —Quiso saber Jeremy.
— Tengo entendido que ahí fue en dónde Adam encontró a Dare cuando aún era un niño salvaje —Respondió Dal.
— Ohhh —Expreso Jeremy.
— Nunca creí que volvería a ese sitio en mi vida, y no sé si quiero hacerlo —Decía Dare al recordar el bosque en dónde se crío desde que tenía memoria y en dónde murió Mamá Vava.
— Dare, no tienes que venir si no quieres, nosotros podremos buscar al Rey Miro por nuestra cuenta —Decía Teela abrazándolo.
— Gracias, Teela, pero iré, no puedo dejarlos en un momento así —Dijo Dare correspondiendo el abrazo—, además, también quiero conocer a Miro.
— Debes saber que estaremos contigo por si pasa cualquier cosa —Avisaba Marlena frotando la cabeza de Dare.
— ¿En dónde exactamente se encuentra esa ave? —Preguntaba Adam.
— Dos kilómetros al norte de dónde encontraste a Dare y cincuenta metros bajo tierra —Contestaba Orko—. Pero descuida, los teletransportaré en el acto ahora mismo.
Y sin esperar más, Orko teletransportó a todos a dónde se encontraba esa ave, dentro de un sistema de cuevas debajo del bosque en dónde se crío Dare.
— Y pensar que vería el día en la que la magia de Orko funcionaria correctamente —Dijo Man-At-Arms aún sorprendido de ver a un Orko competente.
— ¿Así que aquí se encuentra nuestro padre? ya me imagino las maldiciones y blasfemias que debió haber soltado al llegar aquí —Expresaba Stefen.
— Muy bien, estén listos para lo que esté por venir —Dijo Randor con hacha de doble filo en mano.
Todos sacaron sus armas y se prepararon para cualquier cosa. Excepto Edwina, ella preparo su magia.
— No sabía que tú también eras maga —Dijo Dare.
— Hay muchas cosas que no tiendo a decir de mi —Explico Edwina.
Tras eso se adentraron en lo profundo de la cueva siguiendo el rastro del ave. Conforme se adentraban más adentro, más intensa era el rastro. Asimismo, entre más adentro iban, menos natural se empezaba a ver la cueva, como si alguien la hubiera excavado y remodelado a su gusto.
— ¡Un momento, alto, escondanse! —Aviso Dare ocultandose detrás de una roca.
Después de que todos lo hicieron el ave en cuestión paso volando sobre sus cabezas hasta adentrarse aún más en la cueva.
— Con que si era cierto, esa maldita ave realmente estaba aquí —Expreso Randor su sorpresa.
— No vuelvas a dudar a de mi hijo —Le aviso un Adam que aún no podía verlo a los ojos.
Una vez el ave se fue, todos empezaron a seguirla, y hacerlo empezaron a ver cómo el sitio empezaba a verse como un templo Humano repleto de estatuas de una mujer con temática de pájaro hasta llegar a una gran puerta que se hallaba abierta de par en par, cosa que aprovecharon para entrar.
Una vez dentro siguieron el rastro del ave hasta una recamara repleta de cristales rosas en los que parecía haber gente atrapada dentro. Ahí vieron como el ave reposaba sobre una plataforma en frente de un cristal particularmente grande antes de transformarse en una mujer Humana caucásica de pelo marrón y un traje de ave color rosado que no dejaba nada a la imaginación.
— ¿El ave fue una mujer todo el tiempo? —Pregunto incrédulo Randor.
— Y una hermosa además, dudo que nuestro padre se haya quejado de estar aquí al ver eso —Afirmo Stefen.
«Dios, me recuerda a Randor en su juventud», pensó Marlena.
«Diosa, me recuerda a Adam en su juventud», pensó Teela.
— ¿Que está haciendo? —Preguntaba Dal.
— Miren —Señalo Adam al cristal.
Entonces vieron como esa mujer abría el cristal y liberaba de la cintura para arriba a nada menos que al mismísimo Miro. Miro, a pesar de su edad, aún tenía un cuerpo que avergonzaría a un fisicoculturista y que podría competir en fuerza con un albañil, su cabello gris hace mucho que se había ido de su cabeza, dejandolo calvo de la parte superior y solo teniendo cabello a los lado de su cabeza, pero su barba era larga, frondosa y magnífica.
— Así que ese es mi abuelo. ¡Díganme qué la calvicie no es hereditario! —Expresaba su temor Adam de quedarse calvo.
Dal y Jeremy compartían ese temor.
— Tranquilízate, es solo mala suerte que nuestro padre quedará calvo, todos los demás Grayskull conservaron su cabello hasta la muerte —Tranquilizaba Randor a los chicos.
— ¿Pero que le está haciendo? —Preguntaba Man-At-Arms al usar binoculares para notar como esa mujer había agarrado la cabeza de Miro y estaba efectuando alguna especie de hechizo sobre el.
— Sea lo que sea, aquí se acaba —Decía Jeremy preparando su boomerang.
— ¡Alto ahí, idiota, o delatarás nuestra posición y no sabemos que tan poderosa es! —Le detenía Edwina.
— ¿Entonces que hacemos? —Quería saber Jeremy.
— Esa gente es muy poco probable que esté aquí por voluntad propia, si los liberamos podríamos armar un caos que nos permitiría llegar hasta donde el Abuelo Miro —Señalaba Adam—. Orko, ¿Crees poder liberarlos?
— La duda ofende, Adam —Expreso Orko.
— ¡Vamos maldito cabeza dura, cede de una maldita vez! —Exclamaba la mujer tratando de romper la psique de Miro en vano—. ¡Maldita sea, cuarenta y nueve años resistiendote, pero eso se acaba aquí, pronto serás mi títere y Eternia será… ¿¡Que demonios!?
— ¡Libertad! —Grito uno de los prisioneros.
— ¡Es hora de la revancha! —Grito otro.
— ¡Hora de hacer justicia! —Exclamo otro.
— ¡Muerte a la bruja pájaro! —Exclamo otra.
De pronto la mujer vio como todos sus prisioneros habían sido liberados y estaban yendo tras ella.
— ¿¡Que acaba de pasar, como es que se han liberado!? —La mujer no comprendía que había pasado—. ¡Da igual, no fueron rival para mí en el pasado, y no lo serán ahora! ¡Sientan la furia de Enchantress!
Y procedió a arrojar bolas de fuego mágicas a los prisioneros recién liberados. Justo cuando esas bolas iban a impactar contra los prisioneros, las misma fueron disipadas por Orko.
— Al final eres una novata en comparación a mi —Se burlaba Orko—. ¡Tiembla ante el poder de un mago de verdad, tiembla ante Orko El Grande!
Y abrió quince portales de los que salieron distintos rayos de diferentes elementos que se unieron en uno solo y fue lanzado directamente hacía Enchantress. Enchantress invoco un escudo mágico a su alrededor en un intento de protegerse, pero el rayo de Orko fue tan poderoso que la lanzo hacia atrás al instante de impactar la mando a estrellarse contra una pared mientras seguía siendo presionada por el rayo.
— Que patético, realmente esperaba más —Se lamentaba Orko—. Bueno, terminemos con esto.
Y de un chasquido invoco a una bestia de otra dimensión que de un mordisco se la trago y se volvió a meter en el portal antes de que se cerrará. Todos miraron con asombro y horror tan solo una pequeña fracción del verdadero poder de Orko.
— ¡No vuelvo a gritarle en mi vida! —Juraba Man-At-Arms.
Todos estuvieron de acuerdo.
— Bueno, eso fue más fácil de lo esperado, aunque no me quejo, rescatemos a nuestro padre y salgamos de aquí —Expreso Randor.
Entonces Orko teletransporto a todos al Palacio Real de Ciudad Grayskull, a todos, sin excepción, liberando de regreso al mundo a toda la gente que Enchantress había capturado con el paso de los años, y como todos eran guerreros fueron contratados por Adam para formar parte de la Guardia Real.
— Bien está lo que bien acaba —Decía Adam tras completar la contratación del último guerrero e ir a ver cómo se encontraba su abuelo—. ¿Se encuentra bien?
— Sus signos vitales son estables, pero no puedo detectar que es lo que lo mantiene en coma —Explicaba el médico.
— Tal vez yo pueda ayudar —Se ofrecía un hombre de piel oscura con la cabeza rapada y tres signos de exclamación azúl tatuados en la frente.
— ¿Y tú eres? —Quería saber el médico.
— Mi nombre es Mendor, soy uno de los muchos prisioneros liberados y contratados por los Amos del Universo —Se presentaba Mendor.
— Lo contraté como médico de campaña —Revelaba Adam.
— Siempre es bueno tener la ayuda de un colega médico —Dijo el médico extendiendo su mano.
— Espero que nos llevemos bien —Dijo Mendor estrechando la mano del médico—. Ahora, toca la acción.
Y de pronto una luz empezó a manifestarse en las mano de Mendor, quien las coloco sobre el cuerpo de Miro para sanarlo tanto en cuerpo como en mente y espíritu.
— ¿Que está haciendo? —Quería saber el médico.
— Mendor pertenecía a la extinta orden de monjes de Karramani, famosos por dominar el arte de la Luz Sanadora que cura todos los males, estás viendo al último usuario de este milagroso don desde que esa orden fue erradicada hace setenta años —Revelo Adam.
— Pero no por mucho, pues pienso reconstruir la orden —Afirmo Mendor—. Y, ahí está, se despertará en unos minutos, yo digo que deberías llamar a la familia.
— Gracias, Mendor —Expresaba Adam su gratitud con una reverencia y con sus manos en posición de oración.
— ¿Me podrías enseñar ese poder? —Preguntaba el médico mientras Adam se iba.
— Por supuesto —Accedío Mendor.
— Genial, soy Karael, por cierto —Se presentaba como era debido Karael.
Al cabo de unos minutos se reunió la familia entera y vieron como Miro lentamente recuperaba la consciencia y abría los ojos, solo para levantarse bruscamente de un solo con un sudor frío recorriendo su cuerpo.
— ¡Randor, vigila los flancos, Stefen, proteje la retaguardia, Keldor, refuerza la línea frontal, no dejen que Marzo escape! —Ordenaba Miro moviéndose como loco.
Randor y Stefen tuvieron que inmovilizar a su padre hasta que se calmara y recuperada el juicio, cosa que llevo su rato, pero al fin ocurrió.
— Bienvenido de vuelta, padre —Decía Randor feliz de volver a ver a su padre.
— Aunque no lo creas, te extrañabamos —Juraba Stefen.
— ¿Randor… Stefen… que pasó? —Preguntaba Miro sobándose la cabeza—. ¡El Conde Marzo! ¿¡En dónde se encuentra ese infeliz!?
— Tranquilo padre, Marzo está muerto, ya no causará problemas —Revelo Randor.
— Es bueno saberlo —Y de pronto empezó a notar que algo no encajaba—. ¿Y esos looks que llevan? ¿Y quiénes son ellos?
— Verás, padre, esto puede sonar descabellado y no sé cómo lo tomarás, pero has estado ausente durante cuarenta y nueve años, ellos son mi esposa, mi hijo, su esposa e hijo y los hijos de Stefen —Revelo Randor.
—¿¡Cuarenta y nueve años!? —Exclamo Miro—, ¿Cómo es que no recuerdo eso?
— Estabas atrapado en un cristal rosa en una cueva construida por una bruja, la cual estaba haciendo cosas raras en tu cabeza —Explicaba Adam.
— Ahora que lo dices, creo recordar algo por el estilo, como una ave descendiendo de los cielos y luego una extraña cueva con cristales rosas —Empezaba a recordar Miro—. ¿Y quién eres tú, por cierto?
— El es mi hijo, Adam, el actual Rey de Eternia, y uno bueno —Contesto Randor con una sonrisa a Adam.
Adam estaba que no cabía en sí, el oír a su padre hablar bien de el habría provocado que chillara de alegría como niño pequeño en otro escenario, pero debía guardar las apariencias en frente de su abuelo. Entonces se acercó a el junto a Teela y Dare.
— Buenas, Abuelo Miro, ellos son mi esposa Teela y mi hijo Dare —Se presentaba Adam junto a su familia.
— Es un honor conocerlo al fin —Expreso Teela.
— H-hola —Dijo algo nervioso Dare.
— Y ella es mi esposa, Marlena Gleen —Presentaba Randor a su mujer.
— Es una gran dicha conocer por fin a mi suegro —Afirmaba Marlena.
— Mi esposa lamentablemente falleció hace mucho, pero aquí están los mayores regalos que ella alguna vez me dió —Revelo Stefen.
— Buenas, Abuelo Miro, mi nombre es Dal —Se presento Dal haciendo una reverencia con el brazo derecho por detrás y el izquierdo por delante.
— Edwina, mi señor —Se presento Edwina haciendo una reverencia como toda buena dama al agarrar los bordes de su falda y levantandola ligeramente mientras hacia la reverencia.
— Y yo soy Jeremy —Se presento Jeremy haciendo una reverencia con el brazo derecho por delante y el izquierdo extendido hacia al lado.
— Me alegra saber que la familia se ha expandido con los años —Expreso su felicidad Miro al ver a las nuevas generaciones—. Pero hay algo que no entiendo, Dices que tu hijo es el actual Rey de Eternia, ¿Entonces que pasó con Keldor, por qué no es el rey, o alguno de sus hijos, y dónde están de todas formas, Randor, y además, si tú hijo es rey por qué sigues vivo?
— ¿Eh? —Reaccionaron todos.
— Randor, ¿Que está pasando? —Quería saber Miro.
— ¿Eh? —Siguieron reaccionando todos.
— ¡Randor!, ¡Dime qué pasó con Keldor y por qué no es el rey! —Ordeno Miro con tono de Sargento de Instrucción Militar.
— Pero, padre, si tú mismo le dijiste a Keldor que nunca sería rey —Le recordaba Randor.
— ¡¿Que estupidez es esa?! ¡Yo nunca le dije algo semejante! —Juraba Miro.
— ¿¡Eh!? —Reaccionaron todos.
— Pero, padre, nosotros vimos y oímos con nuestros propios ojos y oídos el como le decías a Keldor que nunca sería rey y jamás pensaste hacerlo rey por ser un bastardo mitad Gar, lo recuerdo como si fuera ayer por haber sido el mismo día en que Keldor quedó desfigurado por protegernos de una gran felino —Afirmaba Stefen.
— ¡Por la Diosa, no, yo ni siquiera estaba en Palacio Real ese día, estaba casando junto al Rey Paw en el Bosque Dorado! —Juraba Miro—. ¡Además, jamás le diría semejante barbarie a mi hijo tras haber pasado ESO! ¿Que clase de monstruo sin corazón sería si hubiera hecho eso?, el estaba destinado a ser el rey, daba igual los lloriqueos de esos imbéciles que chillaban porque un Gar ascendiera al trono.
— ¡El dice la verdad, su tono de voz, su lenguaje corporal, sus gestos al hablar y su mirada firme son signos de que no está mintiendo! —Afirmaba Dare al percatarse de hasta el más mínimo detalle en Miro debido a sus súper sentidos.
— ¡¿Pero entonces a quien vimos ese día?! —Quiso saber Randor.
Todos no podían cree lo que estaban oyendo.
— ¡Por la Diosa, esos malditos del Consejo de Ancianos! —Exclamo iracundo Miro golpeando a la pared—, uno de ellos debió haberse hecho pasar por mi para decirle esa mierda a Keldor en un momento de vulnerabilidad, eso explicaría el porque nunca me volvió a dirigir la mirada por voluntad propia o a mirarme a los ojos, ¡Esos malditos!
— Si, suena a algo que sin duda harían esos infelices —Decía Randor al recordar los quebraderos de cabeza que el Consejo de Ancianos le hizo pasar—. Pero si sirve de consuelo, ese Consejo ya no existe, los forcé a disolverse en el primer año de mi reinado, además los ví volverse energía pura y prometer no volver a intervenir en Eternia.
— Al menos —Dijo Miro—. Debo aclarar las cosas con Keldor, ¿Díganme dónde está? necesito verlo.
— Oh, joder —Dijo Jeremy.
— Padre, será mejor que te lo cuente ahora mismo —Dijo Randor.
— ¿Contarme que? —Quiso saber Miro.
Y así le contaron todo lo ocurrido con Keldor tras su captura, el único de la Gran Agitación, el intento de sacrificio de Adam y Adana, su transformación en Skeletor, los horrores que desató en los siguientes años, la destrucción de Eternos y su muerte a manos de He-Man.
— ¡Por la Diosa, Keldor! —Decía Miro entre lágrimas estando ahora sentado en un sillón en la sala principal del Palacio Real.
— Además seguimos lidiando con sus hijos Keyle, Keltra y Malkyn aún a día de hoy —Añadía Adam.
— ¡Maldita sea! —Exclamo Miro.
— Lo siento, padre, fui un pésimo rey que permitió todo esto, por eso me retiré y dejé a mi hijo a cargo, y hasta ahora lo ha hecho bien, mucho mejor que yo para mantener la paz, eso es seguro —Se culpaba Randor.
— No tienes la culpa, hijo mío, esto fue algo inevitable, tu hiciste lo que pudiste, y yo no te puedo exigir más allá de tus límites —Decía Miro agarrando los dos hombros de su hijo—. Ahora solo queda salir adelante y ver si podemos convencer a los hijos de Keldor de terminar esta lucha sin sentido.
— Keyle es un caso perdido, pero Keltra y Malkyn bien podrían tener oportunidad de redimirse —Afirmaba Dare.
— Gracias por el dato —Dijo Miro frotando la cabeza de Dare y viendo a Adam y Teela—. Ustedes si que tuvieron a un adorable hijo.
— ¿Eh? oh, no, no, Dare es adoptado, no tiene relación de sangre con nosotros por mucho que quisiéramos —Explicaba Adam.
— ¿Entonces porque se parece tanto a ti? —Quiso saber Miro.
— La verdad, siempre me he hecho esa pregunta, ¿Por qué Dare se parece tanto no solo a Adam, sino también a Marlena si no es de nuestra familia de sangre? —Se preguntaba Stefen.
Y a decir verdad todos se hicieron esa pregunta ahora que Miro había abierto esa lata, incluso Dare se estaba preguntando eso. De pronto todos los ahí presentes empezaron a buscar una respuesta, y en el caso de Dare, estaba tomando en cuenta lo que le había revelado la Hechicera junto al destino desconocido de Adana, y así, juntando las piezas, Dare tuvo una idea.
— Hagamos una prueba de sangre —Pidío Dare.
Todos se le quedaron mirando extrañados, pero al final accedieron.
— ¡No jodas! —Exclamo Karael al ver los resultados.
— ¿Que pasa? —Quiso saber Adam.
— Coincide con todos —Revelo Karael mostrándoles los resultados—, coincide con todos y cada uno de ustedes, el es parte de la familia sangre.
Todos quedaron boquiabiertos ante está revelación. Todo este tiempo Dare había sido uno de ellos y no sé habían dado cuenta.
— ¡Adam, dijiste que encontraste a Dare en un bosque! ¿Cómo explicas esto? —Quería saber Dal.
— ¿Se te ha olvidado? Dare viene de otro planeta y solo estaba en ese bosque porque la nave que lo transportaba se estrelló en Eternia —Le recordaba Teela.
— Dare es alienígena y aún así es de nuestra familia, Adana fue tragada por un portal y llevada a la Diosa sabe dónde, hay posibilidades de que siga viva, todo encaja —Notaba Jeremy.
— ¡Debemos anunciar esto, mínimo a los demás Amos del Universo! —Decía Edwina.
— Tienes razón, ellos deben saberlo —Concordaba con ella Adam.
Las cosas estuvieron bastante movidas en las siguientes horas, tanto que Dare se vio abrumado y se fue a recostarse sobre un tejado. Al final Adam y Teela lo hallaron y se sentaron a su lado.
— Así que al final siempre fuimos familia desde el inicio, aún no sé cómo sentirme por haber descubierto que adopte a mi sobrino, pero quiero que sepas que siempre serás mi hijo —Decía Adam abrazando a Dare.
— Me alegro de saber que eres parte de la familia, así ya está confirmado de que no te separarás de nosotros —Decía Teela también abrazándolos.
— Ya había dicho que no me iba a separar de ustedes por ningún motivo —Les recordaba Dare— Aunque supongo que ahora necesitaran tener un verdadero hijo que herede Eternia, viendo que solo soy su sobrino.
— ¿Que dices? —Expreso Teela.
— Tu ya eres nuestro verdadero hijo —Afirmaba Adam—, que seas nuestro sobrino no cambia eso. Además, tampoco es como si pudiéramos tener hijos.
— ¿Por qué lo dices? —Pregunto Dare.
— Soy estéril debido a mi condición de híbrido —Revelo Adam—, es por eso que nunca pudimos tener un hijo hasta que llegaste.
— Tú fuiste el milagro de nuestras vidas e hiciste que nuestra familia estuviera completa —Afirmo Teela—, es por eso que para nosotros siempre serás nuestro hijo, incluso si te empiezas a referiría a nosotros como tíos por mera formalidad. ¿Cómo piensas dirigirte a nosotros?
— ¿Encerio no les molesta si los llamo tíos? —Pregunto Dare.
— Nunca nos llamaste padres, decirnos tíos sería un gran paso hacia adelante —Decía Adam con una gran sonrisa en su cara mientras agarraba a Dare y frotaba su cabeza—. Solo nos basta con que nos consideres tu familia, eso es más que suficiente para nosotros.
— Ustedes siempre han sido mi familia, incluso antes de saber que soy su sobrino —Afirmo Dare.
Adam y Teela no se controlaron y empezaron a abrazar fuertemente a Dare.
— Los amo —Dijo Dare.
— Nosotros igual —Dijeron al mismo tiempo.
— Bueno, ahora tenemos más razones para encontrar a tu madre —Dijo Adam.
«Tu pasado está ligado a ese planeta, pero esos recuerdos transmitían dolor y abandono, sea lo que sea que pasó, no fue bonito ni digno de recordar, yo mejor que tú me olvidó de ese sitio y de quienes viven ahí», fue lo que recordo Dare sobre lo que le dijo la Hechicera—. Saben, eso puede esperar hasta que resolvamos lo de Malkyn, ahora solo quiero quedarme aquí y ver el cielo con ustedes.
— Esta bien —Dijo Adam.
Y así los tres se quedaron viendo el cielo estrellado durante horas y compartiendo un lindo momento familiar entre los tres, y viendo que era lo que se avecinaba en el horizonte, debían disfrutarlo cuanto pudieran.
Miro apareció en el episodio En Busca del Pasado de la serie de Filmation, aunque está versión esta menos basada en el viejito buena onda de Filmation y más en el viejo rudo de la serie 200X.
Enchantress también apareció en ese mismo episodio como la causante del aprisionamiento del Rey Miro.
Mendor es de creación reciente, apareciendo en los cómics de DC de Eternity War como el curandero de los Amos del Universo. La Orden de Karramani es creación mía
Sin nada más que decir, me despido deseándoles un buen día.
