Dos meses habían pasado desde el regreso del Rey Miro, y algo horrible había pasado.

— ¡¿Como que destruyeron Vaderia?! —Quería saber Carnivus.

— ¡Un tercio de la ciudad colapso por explosiones en las alcantarillas! —Revelo Dakon—, ¡Había enviado a los hombres que Adam me envió para buscar una criatura que se había visto ahí recientemente, pero perdimos contacto con su señal, segundos después todo se fue al infierno!

— ¡Theydon, Doodon! —Exclamo Adam—. ¿Sabes quién pudo haber sido?

— No, aunque me doy una idea tras leer los reportes de Eagle Eye, Roboto y Lyra —Afirmo Dakon dejando caer sobre la mesa los informes de esos Amos del Universo—. Adam, debieron de haber sido ellos.

— ¡Maldita sea! —Exclamo Adam golpeando la mesa—, ¿Por que tenían que ser ellos, y como escaparon de Despondos?

— ¡Por la Diosa, realmente son ellos! —Exclamo el Rey Ceratus al leer los informes.

— ¿Por que no nos avisaron de esto? —Demando saber Lord Dactys.

— ¡Les mandé la información tan pronto la obtuve! —Juro Adam.

— Ahhh, conque eso era lo que había en las cartas —Expreso su sorpresa Lord Dactys.

— ¡¿Ni siquiera abren sus cartas?! —Pregunto indignado Stefen.

— ¡Ahora eso no importa, lo importante es hacer justicia por mi pueblo! —Exclamo Dakon.

— Tu amigo tiene razón, Adam, ya dejaremos estos asuntos para después, ahora debemos saber en dónde se encuentran esos malnacidos —Expreso Oo-Larr.

— Yo puedo ayudar en eso —Dijo una voz familiar que se materializaba.

— ¡Keltra! —Exclamo Adam sacando su espada junto a todo el Concilio Eterniano.

— ¡Alto, vengo en son de paz! —Juraba Keltra levantando sus manos—, ¡Nuestra base también fue atacada y se han llevado prisioneros a casi todos los Guerreros Malvados, incluidos mis hermanos!

— ¿Como podemos creerte? —Pregunto Carnivus.

— ¿Que acaso Dare no es capaz de saber si alguien miente? —Pregunto Dakon.

— ¡No meteré a Dare en esto! —Exclamo Adam.

— ¡Muy tarde, Tío Adam, ya me metí por mi mismo! —Exclamo Dare entrando a la sala acompañado de sus amigos.

— ¡Dare! —Exclamo Adam.

— ¡No pude ocultarle nada! —Exclamo Valen.

— ¿Que te pasa, ni que lo fueras a mandar a primera línea? —Preguntaba Dakon.

— Por favor, necesito su ayuda, la vida de Keyle y Malkyn están en juego —Suplicaba Keltra.

— Ella está diciendo la verdad —Revelo Dare—. Tío Adam, por favor, esta es la oportunidad para intentar sanar la herida en nuestra familia.

— ¿A que se refiere? —Pregunto Keltra confundida.

— Muy bien, Dare, confío en tu palabra. Keltra, ¿Tienes alguna idea de a dónde podrían estar? —Preguntaba Adam.

— Entre los capturados se encuentra Tri-Klops, y el siempre lleva encima un rastreador para que sepamos dónde está siempre, y Glicah es capaz de rastrearlo, y ella está entre los que lograron escapar —Respondía Keltra.

— Pues todo dicho, preparemonos para partir, de paso avisa al resto de los Amos del Universo —Expreso Dakon.

— Así se hará —Juro Adam.

Media hora después estaban preparándose para salir buena parte de los Amos del Universo.

— ¡Esos malditos la pagarán! —Juraba Kay-La afilando sus espadas.

— ¡Con lo que costó reconstruir esa ciudad! —Dijo Syrenne preparando su rifle.

— ¡Estoy segura de que esa bestia también está involucrada, voy a despellejarla por lo que le hizo a la gente de mi pueblo! —Juraba una Lyra que nunca creyó que dicha bestia murió.

— No se alteren, eso nublara su juicio al momento de pelear —Les aconsejaba Clamp-Champ.

— Haré lo mejor que pueda, padre —Prometio Syrenne.

— ¿Estas segura de querer ir? —Preguntaba Karryll a Stella.

— Después de lo que hicieron no puedo quedarme de brazos cruzados —Contesto Stella.

— ¡Estén todos listos, salimos en cinco minutos! —Avisaba Man-At-Arms.

— ¿Están todos listos? —Preguntaba Adam.

— Están a nada —Respondío Man-At-Arms.

— Perfecto, ahora solo falta…

— ¡¿Por que tardan tanto?! —Quería saber He-Ro entrando al hangar sobre Battle-Bird.

— ¡Maldita sea! —Exclamo Adam.

— Sabes que era imposible que se quedará al margen —Le recordaba Man-At-Arms.

— Eso es lo que me preocupa, Duncan, estoy bastante seguro de que son los mismos que secuestraron a Dare y lo trajeron a Eternia —Explico Adam.

— Entonces será mejor que estés junto a él en todo momento por si llega a pasar algo —Aconsejo Man-At-Arms—, no te preocupes, te cubriré como siempre.

— Entendido, y gracias, Duncan —Dijo Adam saliendo para transformarse en He-Man.

Cinco minutos después ya estaban de camino al Hemisferio Oscuro siguiendo a Glicah.

— El Hemisferio Oscuro, no hay mejor lugar para la escoria que atacó Vaderia que ese —Afirmaba He-Ro.

— ¿Estás seguro de esto, Adam? —Preguntaba Teela a lomos de Chager aprovechando que no había nadie lo suficientemente cerca como para oírlo.

— No, pero no va a quedarse, da igual cuanto lo intente —Respondiá He-Man.

— ¡La señal se intensifica! —Avisaba Keltra conduciendo su Karna-Rek.

— No me gusta la idea de trabajar con estos tipos —Expresaba su disgusto Saw-Tooth.

— No pedí tu opinión, Saw-Tooth —Dijo Keltra.

— Si tienes fuerzas para quejarte tal vez deberías guardarlas para la batalla que se aproxima —Le decía Illumina.

Al cabo de un rato llegaron a un bosque muerto, e inmediatamente Missile-Toe se empezó a angustiar y moverse descontroladamente.

— ¿Que le pasa a ese robot? —Pregunto He-Ro sobrevolando al lado del Karna-Rek.

— No es robot, es un niño Cyborg que fue cinernetizado contra su voluntad y que prácticamente rescatamos —Le corregía Keltra—, y no, no se qué le pasa.

— Y ahora me siento mal por luchar contra un niño —Dijo para si mismo He-Ro.

— La causa de su maldito dolor, se presenta ante nosotros hoy —Dijo Odar señalando al bosque muerto.

— Cierto, Jitsu y Strongarm mencionaron que Missile-Toe fue hallado huyendo de un bosque muerto.

— Tal vez no fue buena idea traerlo con nosotros —Empezaba a darse cuánta Keltra.

— Yo soy la encargada de cuidarlo, me encargaré de protegerlo en todo momento —Decía Glicah.

— Bien, entonces será hora de adentrarnos en ese bosque —Dijo Keltra.

— ¿Como? esos árboles están demasiado juntos como para que nuestros vehículos puedan pasar —Le hacía notar He-Ro.

— Descuida, tenemos eso solucionado, te presento a nuestro más nuevo recluta, Ever-Mean —Revelaba Keltra mientras abría la puerta del Karna-Rek para dejar salir a Ever-Mean.

Ever-Mean era un hombre planta con una piel de un verde claro muy chillón e intenso con lianas recorriendo todo su cuerpo, su cabeza era ovalada, con ojos amarillos y una boca con los labios unidos en forma de barrotes de celda, por cuello tenía cuatro "Petalos" verdes con colmillos en ellos como si fuera una planta carnívora.

— ¡Espera un minuto! ¿No es acaso la semilla robada al Sky Tree? —Quería saber He-Ro.

— Sip —Contesto Keltra.

— Fantástico, el tercer hijo del Sky Tree se volvió otra hierba mala —Dijo sarcásticamente He-Ro.

— ¡Este lugar es una trampa, estos malditos me enviaron aquí para morir, solo soy una herramienta desechable para ellos! —Exclamaba paranoicamente Ever-Mean mientras miraba a todos lados como un loco.

— ¡Ever-Mean, ahogate en tu paranoia más tarde, ahora has mover esos árboles muertos para que podamos pasar! —Ordeno Keltra.

Ever-Mean accedió de mala gana e invoco lianas que arrancaron los árboles muertos que bloqueaban el paso y así formar un camino por el que cruzar.

— Bien, ahora, Slob-Boar, trae de regreso a Ever-Mean, que no va a entrar por voluntad propia —Ordenaba Keltra.

Después de que Slob-Boar luchará contra Ever-Mean y lo noqueara para meterlo dentro del Karna-Rek, todos siguieron avanzando ahora que tenían el camino libre. Así fue como llegaron a una extraña cueva que tenía un árbol con ramas largas y flexibles encima y una especie de calabozo con barrotes de madera al lado de la entrada.

— ¿Aquí es donde indica la señal? —Preguntaba He-Man.

— Así es, la señal de Tri-Klops viene de adentro —Contestaba Glicah.

— Muy bien, entonces todos atrás, puede que haya algo esperándonos adentro —Decía He-Man avanzando junto a He-Ro con espadas en mano.

Y efectivamente, pues una enorme bestia verde con una gran boca repleta de colmillos salió de la cueva a atacó al dúo del Poder, los cuales esquivaron el ataque y procedieron a atacar a la bestia sincronizadamente a sus costados, decapitandola en cuestión de segundos.

— Bien, ahora que el guardián está muerto, entremos —Aviso He-Ro.

— No te separes de mi, de acuerdo —Pedía He-Man.

— Está bien, ¿Pero por qué estás tan sobreprotector? —Quería saber He-Ro.

— Tengo mis motivos —Fue lo único que dijo He-Man.

— ¿Listo para patear traseros? —Preguntaba Kay-La acercándose a He-Ro.

— Yo nací pateando traseros —Contesto He-Ro haciendo alarde de los músculos de su brazo.

Entonces los Amos del Universo y los Guerreros Malvados entraron mientras dejaban a algunos soldados rasos de ambos bandos afuera para cubrir la salida.

— Está cueva es enorme, llevamos ya varios minutos adentrándonos y no parece acabar nunca —Notaba He-Ro.

— Sin mencionar que no parece haberse hecho de forma natural —Afirmaba Clamp-Champ al notar con sus súper sentidos el como la forma del túnel parecía haber sido hecha por una excavadora.

— No me gusta para nada esto —Expresaba Lyra mientras tenía flashbacks de su encuentro con la bestia.

— Siento que nos observan —Decía Illumina.

— Este sitio transmite una gran maldad, incluso más de la que podríamos desatar —Dijo Odar.

— Siento que en cualquier momento algo nos atacará por sorpresa —Afiana Bug-Eye.

— ¡¿Que fue eso!? —Reacciono He-Ro junto a Clamp-Champ al oír algo pasar por una ramificación de la cueva.

— No te separes de mi —Pedía He-Man.

He-Ro hizo caso y todos continuaron adentrándose en la cueva, siempre asegurándose de no dejar un punto ciego por el que ser atacados.

Al cabo de más tiempo empezaron a ver luz al otro extremo del túnel y por tanto se detuvieron en el acto para ver que era lo que lo provocaba. Al apuntar sus luces a esa parte vieron que se trataba del desaparecido Doodon, pues reconocieron su armadura de Caballero Lunar.

— ¿Doodon? ¿Que paso ahí en las alcantarillas y como terminaron aquí? ¿Y donde está Theydon? —Quería saber Dakon.

Pero Doodon no dijo nada, en cambio se empezó a acercar lentamente a ellos.

— Doodon, ¿Que ocurre? ¿Por que no dices nada? —Preguntaba He-Man.

Doodon no respondió y siguió acercándose.

— ¿No oyes como un sonido mecánico procediendo de Doodon? —Preguntaba Clamp-Champ a He-Ro.

— Si, lo oigo, esto no me gusta nada —Respondió He-Ro.

— ¡Hey, idiota! ¿Tus oídos no sirven? te están haciendo preguntas, mínimo ten la decencia de responder —Le dijo Lyra poniéndose en frente.

Doodon se detuvo, se les quedó mirando unos segundos y después…

— ¡Alerta de seguridad en el Sector 4, empezando protocolo de contingencia! —Exclamo Doodon con una voz tan robótica como la de Roboto.

Entonces y para sorpresa de todos, Doodon extendió su brazo tan largo que golpeó a Lyra en la cabeza e hizo volar su casco mientras ella caía al suelo inconsciente. Todos miraron horrorizados al ver como el brazo de Doodon ahora era mecánico y tenía la misma función que el cuello del fallecido Mecaneck.

— ¡¿Doodon, que te hicieron, de verdad eres tú?! —Quería saber Kay-La.

— ¡Unidades enemigas en el Sector 4, llamando a refuerzos inmediatamente! —Exclamo Doodon mientras extendía su otro brazo apuntando a Kay-La.

He-Ro reaccionó a tiempo y apartó a Kay-La un segundo antes de recibir el golpe, pero al tocar el suelo una compuerta se abrió tragándose a los dos antes de cerrarse.

— ¡No! —Exclamo He-Man al ver a He-Ro caer ahí.

— ¡Unidades enemigas en el Sector 4, empezando protocolo Torre del Poder! —Exclamo Doodon extendiendo sus cuatro extremidades junto a su cuello.

Cuando extendió su cuello su cabeza se alzó sobre su yelmo, el cual tenía un enorme hueco encima para que la cabeza pudiera hacer eso, y al hacerlo revelo una cabeza robótica blanca con un rostro totalmente metálico de color dorado sin expresión.

— ¡Ese no puede ser Doodon! —Exclamo Dakon.

— ¿¡Que te han hecho!? —Quiso saber He-Man.

— ¡Lo han cinernetizado como a Missile-Toe! —Exclamo Keltra.

— ¡Unidades enemigas en el Sector 4, empezando el ataque! —Exclamo Doodon.


Mientras todos luchaban contra Doodon, He-Ro y Kay-La caían por una rampa hasta terminar en un lugar completamente diferente, un lugar clínico y estéril cubierto en su totalidad de metal.

— ¿En donde estamos? —Quiso saber Kay-La.

— ¡Bienvenidos, Amos del Universo, estábamos esperando su llegada! —Dijo alguien a través de las bocinas del lugar— ¿Les gustó la pequeña trampa que les pusimos?

— ¿Trampa? —Dijo confundido He-Ro.

— ¡Por supuesto! ¿O acaso creían que no nos daríamos cuenta del rastreador de ese Guerrero Malvado?, por supuesto que sabíamos de el y por eso lo usamos para atraerlos a nuestra base, es hora de que la Horda del Mal haga su debut en Eternia y nada mejor que haciéndolo derrotando a las dos fuerzas principales de la misma —Explico la voz.

— ¡Deja de decir estupideces y da la cara! —Demando He-Ro.

— Oh, que modales los míos, que maleducado el no presentarme —Y así una de las bocinas se transformó en un pequeño diablillo rojo alargado que poseía solo las dos patas de enfrente y un par de alas—, mi nombre es impronunciable por ustedes los mortales, pero pueden llamarme Imp.

— ¿Eres del Reino Demoníaco? —Pregunto Kay-La.

— Algo así, soy del Inter-Reino entre su dimensión y el Reino Demoníaco, pero bastar de hablar de mi, ustedes dos están aquí para presenciar el proyecto que mi amo ha estado trabajando desde que se estrelló en esta maldita roca. Ya vieron a uno de sus amigos hecho un Cyborg arriba, ahora vean al otro —Y tras decir eso se desvaneció.

Entonces del otro extremo de la habitación entró un Cyborg que era nada más y nada menos que Theydon. Theydon ahora estaba cubierto de pues a cabeza en una armadura azúl con zonas naranja y negras, un casco negro con un respirador blanco, tenía la poca piel visible en el área de los ojos de color morado y en su espalda había dos propulsores al final de dos gruesas varas que salían de su espalda en forma de "V".

— ¡Intrusos en el Sector 5, comenzando protocolo de contingencia! —Exclamo Theydon.

Entonces abrió su pecho e hizo salir una rueda de motocicleta, la cual uso para moverse por el suelo a toda velocidad contra He-Ro y Kay-La. Una vez estuvo a pocos metros de ellos salto mientras gritaba 90 para darle una patada a He-Ro, el la esquivo, agarró su pierna y lo arrojó contra una pared, solo para que Theydon se girará en pleno vuelo para ver de frente la pared, volvió a sacar su rueda y para sorpresa de He-Ro y Kay-La, empezar a moverse por la pared como si nada hasta llegar al techo y de ahí saltar hacía ellos para esta ves tratar de patear a Kay-La, pero como siempre He-Ro se lo impidió y lo volvió a mandar a volar al sitio donde entró.

Esta vez paso por la entrada por la que entro y se oyó un fuerte ruido indicando que chocó contra algo. Preocupados por su amigo, los dos pasaron por esa entrada para ver que le sucedió y lo encontraron tirado encima de una consola de mando, la cual había destrozado al impactar con ella. Theydon era incapaz de levantarse y estaba sufriendo un cortocircuito que lo hacía retorcerse de dolor.

— ¡Theydon! —Exclamo Kay-La tratando de correr para auxiliarlo.

— ¡Kay-La, no, te electrocutaras hasta la muerte si lo tocas! —La detuvo He-Ro.

— Veo que no eres tan tonto como esperaba —Hablo otra voz siniestra que emitía sonidos de cerdo de tanto en tanto—. Una lástima que fallara, si no se muere tendré que hacerle mejoras.

— ¡Mejoras! ¡El es un ser vivo, no una máquina que usar a tu antojo! —Exclamo indignado He-Ro.

— Error, ahora es más máquina que hombre, y estoy en mi derecho de hacer con mi creación lo que se me plazca —Afirmo la voz.

— ¡Maldito, da la cara! —Exigio Kay-La.

— Con gusto —Acepto la voz.

Entonces se abrió una puerta secreta y de ella salió una persona que heló la sangre de He-Ro al verlo, pues era el mismo sujeto que lo había capturado y encerrado en su nave. El mismo hombre de piel azúl y cabeza de vampiro humanoide blanca con una cresta en forma de aleta pequeña recorriendo la parte superior de su cabeza de forma vertical hasta llegar a la nuca, así como los ojos sin pupilas y dientes rojos, vestía una coraza negra con una capucha con huesos en los bordes que se alzaba detrás de su cabeza sin llegar a cubrirla, dicha coraza tenía un símbolo que era su cara en rojo con alas de murciélago a cada lado, así como un taparrabos peludo negro y botas y brazaletes negros.

— ¡No! —Exclamo He-Ro temblando presa del miedo.

— Apenas me mostré y ya hice que el Hombre más Poderoso del Universo empezará a temblar del miedo al verme, jajaja, es bueno saber que aún tengo el toque —Expreso el tipo.

— ¿Quien eres tu? —Pregunto Kay-La en posición defensiva ante el aura amenazante del tipo.

— No le veo mucho sentido decirle mi nombre a unos futuros cadáveres, pero como es tu último deseo antes de morir te lo diré —Decía el tipo—, ¡Mi nombre es Hordak Kur, segundo hijo de Horde Lord y General de mi hermano, Horde Prime! también seré el que de fin a su existencia.

Y tras decir eso transformó su mano en un cañón que mostraba metal y carne fusionados.

— Rezenle a la deidad en la que crean, pues no hay nada que los pueda salvar de mi —Aseguro Hordak mientras les apuntaba.

— ¡Kay-La, cuidado! —Exclamo He-Ro saliendo de su shock al ver a la mujer que ama a punto de ser atacada y desviando con esfuerzo el disparo con la Espada del Poder.

He-Ro casi no lo logra, pero al lograr desviar el ataque, este destruyó cerca de veinte metros en donde impacto, dejando un enorme agujero del tamaño de una casa de un piso. El estruendo provocado se sintió incluso en donde se encontraban el resto.

— ¡¿Que fue eso!? —Quiso saber Man-At-Arms.

— ¡Da igual, ayúdenos aquí! —Pedía Keltra viendo que no podían contener a Doodon.

— ¡Joder! —Exclamo Kay-La al ver el agujero.

— ¡Maldita sea, es fuerte! —Exclamo He-Ro jadeando y teniendo problemas para mantenerse de pie.

— Eres fuerte, eso he de reconocerlo —Admitío Hordak mientras atravesaba el pecho de He-Ro con su mano desnuda—, pero aún no estás a mi nivel.

— ¡He-Ro! —Grito Kay-La agarrando a He-Ro mientras esté caía al suelo.

— ¡Kay-La, corre! —Suplico He-Ro.

Justo cuando Hordak estaba a nada de matarlos, el daño producido a He-Ro provocó que este se destransformara a la fuerza, revelando a Kay-La la verdad.

— ¿D-Dare? —Dijo Kay-La incrédula sosteniendo a Dare.

— ¡No puede ser, El Recipiente! ¡Jajajajajaja, este día no podía ponerse mejor! —Exclamo Hordak con una horrible sonrisa de lado a lado—. Parece que las suerte les ha brillado, vivirán un poco más.

— ¡Aléjate, aléjate, aléjate! —Exclamo Kay-La tratando de huir de el con Dare en brazos.

Más fue inútil, Hordak la atrapó en segundos y la noqueó para llevarse a los dos con el.

— Finalmente tras tanto años podré volver a Horde World, pronto mi estúpido hermano podrá volver a la vida, y entonces lo mataré con mis propias manos junto al resto de inútiles de mi familia —Decía Hordak para si mismo—. Ahora solo falta encargarse del resto.


Ever-Mean era el último de los Guerreros Malvados de la Biblia del 96' que me faltaba por mostrar, siendo un hombre planta como Moss-Man y Evilseed con una espantosa paranoia.

Si leyeron el cómic británico "My Friend no More" de MOTU, saben que Theydon y Doodon iban a convertirse en Dragstor y Extendar eventualmente, pues bien, ya llegó ese momento.

Y si se preguntan cómo es que hay dos Hordak y dos Imp al mismo tiempo, bueno, eso se explicará más adelante en la historia.

Sin nada más que decir, me despido deseándoles un buen día.