El grupo liderado por Malkyn se estaba dirigiendo al Pozo de la Oscuridad en el Karna-Rek de Keltra, e incluso Malkyn estaba adentro, lo que tenía lógica, pues no había forma en que pudiera ser capaz de conducir su moto al mismo tiempo que meditaba para extraer la información de los Discos Dorados del Conocimiento.

Malkyn estaba en una esquina alejada para evitar molestar a los demás con el ruido producido por los Discos, ahí estaba levitando con Panthor, Styrax y Screeech a sus pies.

— ¿Que está haciendo? —Pregunto Stella.

— Está sincronizando su mente y alma con la energía de los Discos Dorados del Conocimiento para extraer la información recopilada en ellos —Respondió Keltra.

— ¿Información de que? —Volvió a preguntar.

— De todo prácticamente, esos discos guardan la información sobre los más grandes sabios, filósofos, científicos, arquitectos y magos de toda Eternia y más allá del planeta e incluso el plano mortal, llegando a tener información sobre las Seis Dimensiones: La Eternidad, Infinita, Trolla, Despondos, Mundus y el Reino Demoníaco —Revelo Orko.

— Quien los haya creado sin duda estaba por encima de los meros mortales —Expreso Stella—. Ahora, tengo una última pregunta, ¿Porque nos trajimos al Rey Carnivus?

Y procedió a apuntar al líder de los Qadians, quien se encontraba mirando a Finn como si buscará algo en su persona mientras sostenía la Máscara de Mask-Ra en las manos.

— El dijo que quería asegurarse de algo respecto al Etheriano y salir de dudas —Contesto Keltra.

— Ojalá no estuvieras Serpentizado, así sería más fácil saber si posees sus rasgos físicos —Expreso Carnivus.

— ¡Eureka! —Exclamo Malkyn saliendo de la meditación.

— ¿Que pasa? —Quiso saber Keltra.

— Acabo de descubrir cómo efectuar el Hechizo de Separación en este chico sin convertir a los Reptones en sopa licuada, y mira tú, justo tenemos el número mínimo necesario para hacerlo —Revelo Malkyn—, tan solo necesitamos hacer una parada para recolectar algunos ingredientes para una poción y lo tendremos todo listo.

— Puedo ayudar en la recolección y preparación de esa poción, así haré útil el que esté aquí —Se ofreció Carnivus.

— Perfecto —Expreso Keltra.

— Sin duda. Aunque encontré otra cosa que bien puede que incumba a Dare —Revelo Malkyn—. Ojalá les esté yendo bien en el rescate.

Al mismo tiempo en la Zona del Terror, tanto los Hordeanos como los Hombres Serpiente se estaban batiendo en un encarnizado duelo a las afueras de la misma que retumbaba en el interior de su sistema cavernario haciendo que todos adentro se dieran una idea de cómo estaba transcurriendo la batalla. Aunque los Amos del Universo tenían otros problemas, pues algunos Hordeanos habían sido ordenados de quedarse atrás para defender el fuerte, decisión sensata por parte de Hordak, pero muy inconveniente para nuestros héroes, pues ahora tenían que luchar mientras se aseguraban por todos los medios posibles de que los Hordeanos no informaran de su presencia.

Afortunadamente Me-Log y Marlena tenían eso resuelto, pues tenían una puntería tal que lograban atinarle a los intercomunicadores antes de que pudieran conectarse con Hordak, que combinado con los ataques al unísono de Andras, Snout-Spout y Air-Bag, estaban reduciendo el número de Horde Troopers de su lado. Lo mismo ocurría en el otro extremo, en donde los combatientes físicos estaban deshaciéndose de los Horde Troopers orgánicos, los cuales simplemente no eran rivales contra sus oponentes más experimentados.

— ¿Quien entreno a estos inútiles? hasta un montón de mocosos podrían vencerlos —Notaba Dakon cortando a uno con su espada mientras aplastaba a otro con sus poderes sobre la tierra.

— Ni idea, pero sin duda alguna no sería alguien a quien le de un ascenso o siquiera un aumento en el sueldo —Afirmo He-Man encargándose de tres a la vez.

— Yo directamente lo despediría —Afirmo Teela arrancando sin misericordia a uno de ellos.

— Mi pandilla fue derrotada por estos inútiles, no se puede caer más bajo que eso, maldito Fisto —Dijo Kali apuñalando con su Katar a un Horde Trooper.

— La idea de que la Horda del Mal planeé conquistar nuestro mundo con estos peleles me ofende a un nivel que nunca había creído posible —Expreso Randor tirando al suelo a uno de ellos con su hacha para luego atacar a su pecho.

— Tampoco hay que asumir, a lo mejor Hordak se llevó a los mejores para luchar contra el Rey Hiss, en todo caso deberíamos aprovechar su incompetencia para llegar rápido donde Dare —Les hizo ver Valen aplastando a dos con sus poderes de tierra.

— El tiene razón —Expreso Kay-La atravesando a dos con sus espadas-gancho—. Extendar, ¿En donde está Dare?

— La Unidad Dare tiene un 96% de probabilidades de encontrarse en los calabozos, en tal caso se habrá que seguir esta ruta —Explico Extendar apuntando al noroeste de su posición.

— Entendido, ¡Ram-Man, abre el camino! —Ordeno He-Man.

— ¡Con gusto! —Exclamo Ram-Man empezando a cargar en esa dirección.

Como cabría esperarse de un ariete Humano como Ram-Man, rápidamente despejó el camino en cuestión de segundos.

Al cabo de unos minutos por fin llegaron a los calabozos y Ram-Man procedió a derribar la puerta para permitir el paso al resto.

— ¡Malditos pedazos de mierda! ¿¡Cómo se atreven a hacerte esto!? —Demandaba saber Teela.

— Permiso —Pidió Andras cargando el cañón de su armadura.

Teela se apartó y dejo que Andras derritiera las cadenas que contenían a Dare, luego Kay-La lo tomo entre sus brazos antes de que cayera y puso su cabeza sobre su regazo mientras Craven se posaba sobre Dare y trataba de despertarlo.

— Busquen la Espada del Poder y a Cattus-Ursa —Ordeno He-Man.

Al cabo de un rato volvieron Air-Bag y Fork-Lift con dichas armas.

— Vámonos de aquí antes de que Hordak se entere de nuestra presencia —Pidió Valen.

— Duncan, sacanos de aqui de una vez, te envio las coordenadas —Ordeno He-Man.

Quince segundos después se abrió el portal y al primero que metieron fue a Dare, quien era cargado por Valen y Andras, seguidos por el resto de Amos del Universo.

— No tan rápido —Dijo una voz justo cuando solo quedaban He-Man y Kali.

Cuando voltearon a ver se encontraron con un equipo de Horde Troopers con armadura roja y uno con armadura negra que claramente era el líder. Pero lo que verdaderamente llamaba la atención de ellos es que eran de la misma especie de Hordak, eso, y que todos se parecían entre si como si fueran clones, porque lo eran, eran clones de Horde Prime ahora al servicio de su hermano menor.

— ¡No perdamos mas tiempo, es hora de irnos! —Exclamo He-Man.

— ¡No sin antes encontrar a Ditztroyer! —Exclamo Kali a nada de abalanzarse con Katar en mano hacia los Hordeanos hasta llegar a Ditztroyer cuando la mano de He-Man la agarro del hombro y la arrojo directo al portal.

— ¡Nadie se suicidara estúpidamente en mi presencia! —Afirmo He-Man.

— ¡No pienses que escaparas! —Exclamo el líder del grupo procediendo a desatar una lluvia de rayos láser junto a su equipo.

He-Man reflejo todos los que pudo con su espada y logro entrar en el portal justo antes de que se cerrara.

— Muy bien, ¿A quien culpamos de este fracaso para no morir horriblemente a manos de Lord Hordak? —Pregunto el capitán.

— El Capitán Morien me cae mal, dejemos que el y los suyos mueran en nuestro lugar —Propuso otro clon.

— Por mi bien, que se joda Morien —Acepto el capitán.

Ya en el Palacio Real, Kali estaba como un animal rabioso.

— ¡¿Por que hiciste eso?! —Demandaba saber Kali—. ¡Yo debía encontrar a Ditztroyer, no tenías porque meterte en mi camino!

He-Man volvio a ser Adam y la abofeteo para callarla.

— ¡Escuchame bien, tu no me importas una mierda, si por mi fuera te habría dejado ahí a tu suerte para que murieras justo como todos esos miembros de tu pandilla que Fisto y Man-E-Faces asesinaron bajo mis ordenes, tu tan solo estas libre porque no tuve el corazón de arrojarte a una celda para que te pudrieras ahí al ver como tu padre y hermana se alegraban al verte y porque realmente necesito toda la ayuda posible con Hordak y Hiss rondando libres por Eternia, y solo sigues viva porque de morir romperías el corazón de tu padre, hermana y novia, y no pienso ser el causante de su sufrimiento, así que te vas a calmar, sacaras tu cabeza de tu culo, pensaras en alguien mas que no seas tu, Y DEJARAS DE SER ESTA MIERDA DE PERSONA EN QUE TE HAS CONVERTIDO! —Exclamo Adam.

— Mira que hablarme así cuando eres tan educado con Malkyn, otro criminal al igual que yo —Le hizo ver Kali algo mas calmada.

— La diferencia radica en que Malkyn no es un ojete como tu y realmente quiere cambiar para mejor, y además de el si conozco varias acciones legitimamente buenas que ha realizado, ¿Puedo decir lo mismo de ti? —Quiso saber Adam.

Kali cayo, pues sabia que no tenia nada con lo que responder.

— Me lo imaginaba —Dijo Adam viendo a Duncan entrar.

— Hey, Adam, tienes que ver esto —Le decía Man-At-Arms.

— Ahora mismo voy, Duncan —Dijo Adam dejando a Kali sola con sus pensamientos.

Al cabo de un rato Lyra llegó dónde ella y al verla empezó a entender un poco lo que decía Adam, el verla triste y destrozada era algo que no quería ver en la vida.

— ¿Te encuentras bien? —Quiso saber Lyra.

— Si, todo salió a pedir de boca —Respondió Kali.

— Me alegro —Dijo Lyra.

— Si —Expreso Kali avergonzada.

— ¿Que ocurre? —Quiso saber Adam entrando a la sala en donde se encontraban los demas Amos del Universo.

Dare estaba recostado en un sofá aun inconsciente con Kay-La, Teela, Marlena y Craven cuidandolo, los demás estaban viendo una enorme pantalla.

— Pense que te gustaría ver como los Hordeanos y los Hombres Serpiente se matan entre si, por lo que envie unos nuevos robots en los que Andras y Janaya han trabajado, las Unidades RK, para que grabaran y transmitieran en vivo la batalla ——Revelo Man-At-Arms.

— Si que nos lucimos con las Unidades RK —Dijo Janaya orgullosa de su trabajo.

— Ya lo has dicho, amor —Dijo Andras chocando su puño con el de ella mientras ambos miraban a la pantalla.

Adam se acerco a ver así pudo ser testigo de la matanza bilateral que estaba ocurriendo ahí.


La batalla entre las fuerzas de Hordak y el Rey Hiss se había intensificado y las bajas en ambos bandos aumentaba de forma significativa con cada minuto que pasaba. Y medio de toda esa carnicería se encontraban los propios Hordak y Hiss enfrascados en un duelo singular, duelo en el cual el Rey Hiss llevaba la delantera, pues Hordak se encontraba incapaz de seguirle el ritmo a la magia de Hiss.

Hiss continuamente invocaba Serpientes de energía verde oscura que usaba para intentar enredar a Hordak, el cual intentaba infructuosamente destruirlas con su cañón, solo para ver cómo las mismas no mostraban signos de daño alguna y lo forzaban a estar esquivando para no ser atrapado por ellas y ser servido en bandeja de plata al Rey Hiss.

Cansado de eso decidió directamente dispararle a Hiss, solo para que esté de un ademán desganado de su mano desviará el disparo y le terminará dando en cambio a los hombres de Hordak.

— Como dije, tu no eres Hordak, el ya me tendría en el piso ensangrentado y a nada de morir, esto es tristemente decepcionante comparado a eso —Aseguro el Rey Hiss.

— Con que quieres estar en el piso desangrandote, pues con gusto cumpliré tu deseo —Dijo Hordak—. ¡Imp!

El pequeño Demonio voló directo a su señor y se fusionó con el entrando por su espalda. Tras eso Hordak brillo en un intenso rojo, y cuando la luz desapareció se vio como Hordak se había convertido en un tanque.

— ¡Que Horokoth torture tu alma por la eternidad! —Exclamo Hordak disparando un rayo de energía tan grande que eclipsaría a una casa de cuatro pisos y tenía tal poder de fuego que las rocas debajo se cristalizaron.

El Rey Hiss salto para evitar el ataque sin saber que eso era justo lo que quería Hordak, quien se transformó en una plataforma de misiles, los cuales disparo a discreción hacia Hiss, el cual no entendía por qué no le daba ninguno.

— ¿Estás siquiera intentando darme? —Le preguntaba levitando en el aire.

— ¡No! —Exclamo Hordak.

— ¿Que quieres decir con eso? —Y entonces de dió cuenta de que todo los misiles disparados estaban suspendidos en el aire y lo estaban rodeando por todos los lados con sus puntas apuntandole directamente a la cabeza—. Oh, ¡Ohhhh!, hijo de…

— ¡Muere como la escoria que eres! —Exclamo Hordak volviendo a su forma normal y haciendo que todos los misiles se dispararán hacia la cabeza de Hiss.

El Rey Hiss creo un escudo de energía que logro absorber la totalidad del impacto, y aún así sintió tal poder que de hecho lo sorprendió un poco.

— Quizás no seas tan débil, pero aún no estás a su nivel, y me aseguraré de que nunca llegues a estarlo —Afirmo Hiss creando clones de energía de Hordak y de si mismo—. ¡Maten al Hurk!

Antes de que estos clones se acercarán a Hordak fueron interceptados por varios Hordeanos, como Despara, Vultak, un hombre caucásico con una gruesa barba negra con una armadura Hordeana blanca bastante modificada para ser básicamente una armería andante y con un casco que dejaba ver su rostro y boca, dos Cyborgs, uno con una cabeza metálica con cuernos, torso translúcido que dejaba ver los locos órganos que le quedaban, extremidades azules y unas enormes tijeras por manos, el otro con un casco con forma de pico de Halcón que dejaba al descubierto de la boca para abajo dejando ver su piel extremadamente pálida y su sonrisa de desquiciado, una armadura roja oscura con la insignia de la Horda del Mal con una compuerta en el pecho y dos enormes contenedores de combustible en la espalda que estaba conectado a cuatro lanzallamas acoplados a los brazos y piernas. Estos evitaron que gran parte de los clones se acercarán a su señor, permitiéndole lidiar con solo unos cuantos.

El Rey Hiss esperaba que Hordak se enojara porque intervinieran, pero no fue así, Hordak en realidad lo estaba aprovechando a su favor. Que fuera el menos honorable de su familia tenía mucho que ver en su pragmatismo. Gracias a ello pudo acercarse al Rey Hiss y convertir su mano en una motosierra circular para desgarrar al Hombre Serpiente.

Por supuesto, el Rey Hiss no sufrió efecto por haber endurecido su piel con magia, tan solo se le quedó viendo inexpresivamente antes de arrojarlo por los aires.

— Algo he de admitir, al menos intentaste dar batalla, por ello te concederé el morir de la forma más honorable para nuestros enemigos —Y procedió a tomar su verdadera forma de Serpiente de cinco cabezas para devorarlo—, se agradecido por este gesto.

— ¡Pudrete en el averno! —Exclamo Hordak disparando a la boca de la cabeza central de Hiss.

El Rey Hiss simplemente atrapó ese disparo de energía y se lo comió como si nada.

— Gracias por el tentempié —Expreso el Rey Hiss enrollando a Hordak con las otras cuatro cabezas y abriendo la central hasta tal punto de ser capaz de comerse a una persona adulta de un solo bocado.

— ¡Lord Hordak! —Exclamo Despara cortando a uno de los clones y corriendo para intentar rescatar a su señor—. ¡Coronel Blast, Inferno, ayúdenme!

Para ayudarla, el hombre con la armadura modificada y el Cyborg piromanó ofrecieron una distracción atacando al Rey Hiss de frente para que Despara se escabullera detrás de el para golpearlo en el cuello y cortar su cabeza.

Si bien Despara si logro darle en el cuello, dicho impacto no le provocó nada más que molestia, sacándose de encima a Despara como si de un simple insecto molesto se tratara y mandandola volar contra una roca que se partió al ser impactada por ella.

A pesar de que el impacto debería haber matado a una persona normal, Despara sobrevivió e incluso logro aterrizar de pie, momento en que un Hombre Serpiente intento comerla solo para ser asesinado por Sunder de un disparo a la cabeza.

— ¿Cómo te encuentra? —Pregunto Sunder.

— Como si un camión me hubiera golpeado a toda velocidad, pero no es algo que me detenga —Contesto ella.

— Bien, cuídate, no hagas nada estúpido otra vez —Y tras decir eso se fue de ahí para intentar matar sin éxito a Quickflick.

El Coronel Blast e Inferno también fueron arrojados por los aires, lejos de Hiss, quien volvió a estirar sus fauces para devorar a un impotente Hordak que por más que luchaba no podía liberarse del agarre de su enemigo. Lo que el Rey Hiss no de daba cuenta pero si Despara desde su posición era que el suelo justo debajo de sus pies estaba expulsando vapor. Sabiendo lo que eso significaba, Despara disparo a los pies de Hiss con la esperanza de provocar una reacción, cosa que así fue, generando un géiser tóxico que tomo por sorpresa al Rey Hiss, forzandolo a liberar a Hordak por reflejo involuntario, cosa que Hordak aprovecho para convertirse en un cañón y acertar en Hiss un disparo capaz de destruir una casa de dos pisos de un disparo, haciendo que el Rey Hiss fuera mandado veinte metros hacia atrás.

— Te redimiste —Le dijo Hordak a Despara.

— ¡Su Majestad! —Exclamaron Tung-Lashor y Rattlor corriendo donde su líder y ayudándolo a levantarse.

— Los subestime, los subestime demasiado, no pienso cometer ese error otra vez —Expreso el Rey Hiss arrancándose la piel dañada por el géiser para dejar la siguiente capa de piel debajo al descubierto cuál Serpiente que muda y luego preparando su más grande hechizo—. ¡Que Serpos consuma sus almas!

En eso un gigante destello verde apareció a las lejanías, elevándose hasta tocar el cielo y provocando en los Hombres Serpiente violentas sacudidas acompañado de la sensación de estar siendo partido en trozos vivo que los dejaron totalmente inútiles contra los Hordeanos. El único en no sufrir esto fue Kobra Khan, quien solo sintió un leve escalofrío por la espalda que desapareció a los pocos segundos, permitiéndole ser el único que podía salvar al Rey Hiss de un Hordak que estaba a nada de aprovechar la situación para agujerearlo como a un queso.

Usando su alargamiento de brazos se convirtió en la resortera viviente que se lanzó en dirección a esos dos monstruos. Y justo a segundos de aterrizar libera enormes cantidades de un gas somnífero en dirección a la Horda a modo de cortina de humo, cosa que aprovecho para sacar al Rey Hiss, Tung-Lashor y Rattlor de ahí.

— ¡Retirada! —Exclamo Hiss teletransportando a todos sus hombres de regreso a la Montaña Serpiente.

— Al final quien terminó huyendo con el rabo entre las piernas fuiste tú, esto nunca dejare que sea olvidado —Expreso Hordak.

— ¿Que es esa luz? —Se preguntaba Sunder viendo que el pilar seguía ahí.


El pilar provenía del Pozo de la Oscuridad, en dónde Malkyn había logrado con éxito separar el ADN Serpiente de Finn, aunque tuvo que tomar una poción que fortalecía sus habilidades mágicas y teniendo a Keltra, Stella y Orko creando una barrera de energía alrededor del pozo para que el poder no se desatada libremente.

El nivel de magia liberado fue tal que forzó a Malkyn a deshacer el hechizo ilusorio que ocultaba su verdadera forma con tal de utilizar el 100% de su poder. Stella al ver su verdadera forma quedó momentáneamente sorprendida, pero tenía una barrera que mantener, por lo que dejó eso para después.

Carnivus se estaba encargando de contener a Finn para que no se retorciera de dolor mientras lentamente la estaca clavada en su cuerpo se separaba llevándose el ADN Serpiente consigo.

Los gritos de dolor lanzados por Finn llenaban todo el lugar y sonaban como un animal siendo cruelmente asesinado. Pero al final valió la pena, pues el hechizo fue exitoso y Finn volvió a su forma normal, libre de la influencia del Rey Hiss, cayendo inconsciente otra vez tras el desgaste físico. En ese momento Carnivus aprovecho que ya no tenía apariencia Serpentoide para examinar sus rasgos faciales y sus ojos.

— A pesar de tu apariencia tan Humana y color de cabello, realmente puedo ver algo de él en ti, ¿Pero como es eso posible? —Se pregunto Carnivus.

— ¿Se encuentra bien? —Se pregunto Malkyn.

— Si, tan solo necesita descansar más —Respondió Carnivus cargando a Finn en sus brazos.

— ¿Encontraste las respuestas al examinarlo? —Quiso saber Keltra acercándose con Stella y Orko.

— Me temo que si, lo que solo me hace preguntar cómo es posible, si se supone que viene de otro planeta, además el murió sin hijos —Contesto Carnivus.

— Hablando del tema de Etheria, ya pensaba esto cuando lo ví por primera ves en lo alto de aquel palacio, ¿Pero no les parece que luce bastante semejante a Dare? quitando las partes gatunas, por supuesto —Esa pregunta de Orko hizo que todos notarán que tenía razón.

— Es cierto, su cara parece la viva imagen de Dare —Dijo Keltra.

— Incluso su aura es semejante —Añadió Stella.

— ¿Pero si lo que están implicando es cierto por qué no es completamente Humano como Dare, por qué es mitad Gato? —Pregunto Malkyn.

— ¿Será acaso que tenga otro padre al de Dare? —Se preguntaba Stella.

— Lo mejor será hacerle una prueba de ADN para salir de dudas antes de hacer suposiciones —Propuso Keltra.

Todos estuvieron de acuerdo y procedieron a irse de ahí, pero antes Stella detuvo Malkyn antes de que volviera a lanzar el hechizo ilusorio.

— Así que está es tu verdadera forma —Dijo Stella mirando más detalladamente la forma de Malkyn.

— Lo sé, es horrible, esto es el resultado de ser engendrado por dos personas corrompidas física y mentalmente por magias muy malignas, comprenderé si no quieres tener nada que ver con el monstruo que yo soy —Expreso Malkyn no queriendo hacer contacto visual.

— Malkyn, no soy para nada superficial como para que esto me alejé, no tienes que sentir vergüenza por quien eres, pero si no soportas que te vean así, lo comprenderé, pero cuando estemos solos muéstrame siempre está forma, no pienso rechazarte, da igual que forma tomes —Aseguro Stella.

— ¿Eso quiere decir que tú…

— Si, has demostrado que vale la pena darte una segunda oportunidad —Contesto Stella besando en los labios a Malkyn—. Ahora volvamos a Ciudad Grayskull, que nos habrán de estar esperando.

— Tienes razón, vámonos de aquí —Dijo Malkyn siguiéndola.


El Coronel Blast es un personaje de la serie de She-Ra de Filmation y está basado en un concepto temprano de Rio Blast cuando se le pensaba hacer originalmente un villano, y si, que tengan el mismo apellido jugará un papel en la historia.

El Cyborg con las manos de tijera es Cy-Chop, un personaje de la Línea Classics, básicamente es un viejo aliado de Kronis que fue traicionado y dejado a morir por este solo para ser reconstruido por la Horda del Mal.

El otro Cyborg es idea mía y también jugará un papel en la historia.

Sin nada más que decir, me despido deseándoles un buen día.