El caos y el miedo se había apoderado de todos aquellos que miraban como el cielo parecía haberse cubierto de un mar de llamas que se extendía hasta donde alcanzaba la vista, tiñendo la superficie del color de la sangre.

Y como si eso no fuera ya de por sí alarmante, Eternia sufrió segundos después un terremoto de magnitud inconmensurable que sacudió todo el planeta, dañando y destruyendo asentamientos en cuestión de segundos.

En cuanto a Finn y los amigos de Dare, estos corrieron a la habitación más cercana que tuviera una mesa lo suficientemente grande como para cubrir a los cuatro siguiendo el consejo de Finn.

— ¡¿Que demonios está pasando?! —Preguntaba Me-Log presa del pánico.

— ¡Es como aquellas sacudidas de tierra que vivimos mientras vagabamos por distintos planetas, pero está esta a otro nivel! —Notaba Andras.

— ¡A este ritmo el planeta se puede romper! —Suponía un aterrorizado Valen.

— ¡No hay forma de que un terremoto rompa un planeta! —Exclamo Finn antes de notar algo— ¿Que les pasa? ¿Por que actúan como si no supieran lo que es un terremoto?

— ¿Terre-que? ¡No inventes palabras en un momento así! —Le grito Me-Log.

— ¡No puede ser! me están diciendo que desconocen lo que es un terremoto —Dijo anonadado Finn.

— ¡Fascinante, un planeta sin actividad tectónica, no sabía que eso fuera físicamente posible! —Exclamo Entrapta.

Por todo lo que estaba pasando se habían olvidado de Entrapta al otro lado de la pantalla.

— Actividad tectónica, ¿Que es eso? —Pregunto Andras acercándose a la proyección con una libreta de notas.

— ¿Es en serio? —Expreso Me-Log.

— No pienso morir con dudas, Me-Log —Dijo Andras.

— ¡Hey! tu eres la loca que arrojo a Finn de lo alto del Palacio Real de Luna Brillante. Con que te llamas Melog, ya veo —Expreso Entrapta.

— ¡Si te atreves a reírte te juro por los Dioses Antiguos que te arrancaré hasta la cabellera con mis propias manos! —Afirmo Me-Log acercándose y haciendo la señal de un puño mientras Valen se moría de la risa justo detrás de ella.

— ¿Por qué lo haría? —Quiso saber Entrapta—, es solo tu nombre al fin y al cabo, solo tenía curiosidad.

Al verla detenidamente noto que estaba siendo sincera, por lo que Me-Log se retiró avergonzada para aún más risa de Valen.

Aunque esa risa se detuvo cuando el terremoto aumento de magnitud y el palacio mismo empezó a fracturarse. Momento en el que Marlena apareció justo en frente de ellos.

— ¡Finn, gracias a Dios, estás bien! —Exclamo Marlena poniéndose debajo del marco de la puerta.

— ¿¡Que haces tú aquí!? —Pregunto Finn.

— ¿¡Cómo que que hago aquí!? ¡Obviamente estaba preocupada por ti y te he estado buscando desde que inicio el terremoto! —Contesto Marlena.

Y justo en ese momento el suelo de la habitación se resquebrajo y se abrió una gran grieta mientras la mitad de la habitación se desmoronaba y se iba en picada con Finn estando desafortunadamente en la parte que se desprendió. De no haber sido por el rápido reaccionar de Marlena, Finn habría muerto, en cambio se encontro con Marlena dándole un abrazo.

— ¡Dios, eso fue horrible! —Exclamo Marlena.

— ¡Horrible es quedarse corto! —Exclamo Valen.

— ¡Yo estaba a pocos centímetros del área colapsada, un poco y puede que yo no la contara! —Noto Andras incapaz de controlar su temblor.

— Tranquilo, yo te habría salvado si eso ocurría —Le aseguro Me-Log poniendo su mano en el hombro de Andras.

— Gracias —Dijo Andras forzandose a calmarse.

— Si ese fue el efecto que tuvo en su palacio, miedo me da saber cómo estará el resto de su planeta —Expreso Entrapta.

— ¿Por qué me salvaste? —Quiso saber Finn.

— ¿Por qué preguntas algo tan estúpido y obvio? Soy tu abuela, obvio voy a ir a salvarte en cualquier momento —Respondió Marlena haciendo que Finn la mirada a los ojos.

— Pero todos dejaron de hablarme después de lo de Dare, por lo que creí que…

— Estábamos enojados, pero sigues siendo parte de la familia, y la familia nunca se abandona, especialmente por errores cometidos por la estupidez de la niñez, nunca asumas que te dejaríamos morir, sobretodo porque a diferencia de tu tío abuelo, tu mejoraste como persona —Explico Marlena sorprendiendo a Finn.

— Eso es lindo —Dijo Finn no sabiendo como reaccionar bien.

— ¿Ella acaba de decir que es tu abuela? —Pregunta extrañada Entrapta.

— Si, te explico luego —Dijo Finn.

— Oigan, ¿Alguien más a notado como se ha calmado de golpe el terremoto? —Pregunto Andras.

— ¿Esas son lianas? —Expreso su duda Me-Log viendo lo que estaba creciendo alrededor del Palacio Real.

— Eso ahora no importa, salgamos de aquí y reunámonos con Miro y la Clon de Keyle antes de que esté sitio termine de derrumbarse —Les dijo Marlena.

Afuera, unos momentos antes, algunos Amos del Universo estaban ayudando en la medida de lo posible a la población civil.

— ¡Saquen a los civiles de los escombros y llevenlos a las zonas verdes para atenderlos! —Ordenaba Miro llevando a hombros a un civil herido a los sanadores.

— Unidades Civiles rescatadas —Informo Extendar tras sacar a varias personas de los escombros de un edificio.

— Nunca había sentido un terremoto tan intenso, y por lo que veo ellos nunca experimentaron uno —Dijo Snout-Spout desviando escombros en el aire con agua a presión.

— ¡Hay una primera vez para todo! —Exclamo Rio Blast destruyendo grandes trozos de edificios que amenazaban con aplastar a los que huían.

— ¡A este paso Ciudad Grayskull se destruirá! —Dijo Miro salvando a un niño de morir aplastado y regresandolo con su madre—. ¿Acaso no hay alguna manera de detener esto?

Y como si el cielo respondiera a sus plegarias, Moss-Man hizo acto de presencia, y comandando toda vida vegetal hizo que estás se enredaran por toda la ciudad para mantener fijados a los edificios y evitar que se siguieran despedazando, deteniendo así la catástrofe.

— ¡Gracias a la Diosa! que bueno que hayas venido —Expreso Dal llegando con sus hermanos cargando a varios heridos sobre sus hombros.

— ¡La destrucción es demasiada, no hay forma de que no hayan habido muertos! —Exclamo Jeremy.

— Por no hablar del resto del planeta —Añadía Edwina.

— ¿Que hay de las otras ciudades? —Quería saber Miro.

— En este momento estoy comandando a todo lo verde para ayudarlas, aunque no es para nada fácil —Revelo Moss-Man casi cayendo de rodillas por el sobreesfuerzo que estaba realizando.

— ¡Señor Miro, logré encontrar a Finn! —Aviso Marlena llegando al lugar.

— Gracias a la Diosa, es bueno ver qué ambos están a salvó, me tenían preocupado —Expreso Miro al ver a su nuera y nieto.

— No la cuento de no ser por ella —Revelo Finn con pena mirando a Marlena.

— No en vano el Tío Randor está loco por ella —Dijo Dal.

— Claramente el hizo una buena elección —Afirmo Edwina haciendo que Marlena se sonrojada de la vergüenza.

— Es bueno saber que aún no te nos vas al patio de los callados —Expreso Jeremy.

— Gracias por la preocupación —Dijo Finn.

— ¡¿En dónde diablos está el Rey?! —Demando saber Me-Log acercándose con los otros dos—, la ciudad está en ruinas y no hace acto de presencia.

— Su Majestad se fue junto a Dare y la mitad de los Amos del Universo al Castillo Grayskull antes de que comenzara el incendio del cielo y el sacudir de tierra—Respondió Syrenne acompañada por Clon Keyle.

— Terremoto —Le corrigió Finn en lo último.

— ¿Terre-Que?

— ¿Por qué haría eso? —Quería saber Valen.

— Porque lo que ocasionó esto se originó allá —Revelo Clon Keyle.

— ¿Que es ese Castillo Grayskull del que hablan? —Quiso saber Entrapta.

— Más importante, ¿Quien eres tu? —Pregunto Clon Keyle.


— Justo como nos avisó Lizard-Man, el Castillo Grayskull está siendo invadido —Revelo Man-At-Arms encima de un Wind Raider.

Y en ese mismo instante fueron atacados por fuego anti-aéreo que derribo a varios Wind Raiders y transporte de tropas, mandando a todos los que iban en ellos a una muerte inminente una vez chocaran contra el suelo. Razón por la cual Malkyn y Keltra crearon escudos de energía alrededor de las naves para protegerlas.

— Espero que con esto baste —Decía Keltra.

— Lo hará, no pienso permitir que falle —Juro Malkyn al tiempo que teletransportaba a los Guardias Reales que estaban cayendo a un lugar seguro.

— ¿Se puede saber que quieren estos con el Castillo Grayskull? —Preguntaba He-Ro mientras todos esquivaban los proyectiles anti-aéreos enemigos a lomos de Battle-Bird.

— ¿¡De dónde carajos obtuvieron esas armas!? —Quería saber Battle-Bird mientras veía a los disparos chocar contra los escudos.

— Pregúntales luego de que los hayamos hecho sangrar, Dare —Le contesto Teela—. Nadie ataca a mi madre y vive para contarlo.

— Teela tiene razón, ahora no es momento de detenerse a divagar, hay que pasar a la acción y detener lo que sea que estén haciendo —Dijo He-Man junto a Battle-Cat encima de un Wind Raider piloteado por Sky High—. Fisto, Ram-Man, Man-E-Faces, ya saben que hacer.

— ¡Si, señor! —Grito Fisto.

— ¡Con gusto! —Exclamo Ram-Man.

— ¡A la orden! —Dijo Man-E-Faces cambiando a su cara de bestia.

Inmediatamente saltaron de sus vehículos y cayeron como proyectiles sobre los Hombres Serpiente, mandando a volar a docenas de ellos y destruyendo algunas baterías anti-aéreas, que junto con He-Ro y Battle-Bird atacando a las otras alrededor, permitió así que los transportes de tropas pudieran aterrizar con seguridad y desplegar a varios Guardias Reales.

— ¡Por Eternia! —Exclamo He-Man a lomos de Battle-Cat lanzándose al frente de la batalla dirigiendo una carga de caballería que montaban versiones menos inteligentes de Stridor.

— ¡Que no quede ni uno vivo! —Les ordenó Fisto a la infantería.

Siguiendo las órdenes, los Guardias Reales abrieron fuego contra los Hombres Serpiente tras ponerse a cubierto detrás de los restos de las baterías, dando así fuego de apoyo a la caballería.

Entre los que más se destacaron en eso fueron Missile-Toe y Plasmar, quienes hicieron llover un infierno de misiles y fuego comparable al Fuego Griego respectivamente.

— ¡Bestias inmundas, pagarán por haber atacado mi aldea! —Exclamo Plasmar.

«Hombre de fuego da miedo», pensó Missile-Toe viendo cómo los ojos de Plasmar se volvieron totalmente rojos y empezó a salir humo de ellos.

Al mismo tiempo que eso pasaba, He-Ro y Sky High hacían llover muerte desde el aire, permitiendo abrir así más espacio para que las naves que no estaban siendo derribadas pudieran aterrizar, incluyendo a Teela, Man-At-Arms, Malkyn y Keltra quienes nada más pisar tierra se dirigieron al Castillo Grayskull con He-Ro siguiéndolos desde el aire mientras evitaba que los enemigos se les acercaran.

Pero no duro, pues rápidamente llegaron refuerzos aéreos de los Hombres Serpiente, montando en vehículos con la apariencia de Águilas, los cuales no dudaron en disparar a He-Ro a la vista, forzandolo a alejarse para no ser derribado.

— ¡Malditos! —Exclamo He-Ro antes de ver a Stratos acercarse—. ¡Hey, su Majestad! ¿Cree que me podría ayudar con esas molestias?

— ¡Mira y aprende, novato, observa como lo hace un verdadero Guerrero Heróico! —Exclamo Stratos extendiendo sus alas—. ¡Stratos, vuela!

— Tampoco era necesario ser tan grosero —Dijo He-Ro viendo cómo Stratos peleaba usando un par de lanzallamas en las muñecas.

— ¡Menudo ojete! —Exclamo Battle-Bird—. Aprovechemos y vamos directo al Castillo Grayskull mientras el y los suyos los distraen.

— Buena idea —Reconoció He-Ro poniendo rumbo de inmediato al Castillo Grayskull.

Durante el camino se encargaron de destruir tanques y cañones enemigos para que los Guardias Reales pudieran seguir avanzando, luego se reunieron con He-Man, Teela, Man-At-Arms, Malkyn, Keltra y Battle-Cat en frente de la puerta de mandíbula del Castillo Grayskull, la cual había sido abierta a la fuerza al punto de que las cadenas que la sostenían estaban rotas.

Aquella imagen tuvo que ser ignorada, pues no podían perder ni un segundo más, entrando por fin al Castillo Grayskull sin más demora.

Al hacerlo encontraron dentro a múltiples Espectros y Sacerdotisas de Grayskull muertos en el suelo, aunque por la cantidad aún mayor de Hombres Serpiente a su alrededor dejo en claro que no habían caído sin luchar.

— ¡Joder! —Exclamo Malkyn al ver dicha escena.

— Ya luego les daremos un entierro adecuado, ahora mismo debemos llegar a la Hechicera —Dijo He-Man.

De pronto He-Ro se puso en alerta y apunto su espada justo en frente, cosa que hizo que los demás también lo hicieran.

— Como siempre tus sentidos avisandote de todo, es bastante molesto que no puedas ser sorprendido —Expreso Keyle saliendo de entre las sombras.

— ¿Que están haciendo aquí, Keyle? —Demando saber Malkyn.

— ¿Y como es que lograron asaltar el Castillo Grayskull sin que la Hechicera nos avisara? —Quería saber Keltra.

— El porque estamos aquí no es algo que merezcan saber, en cuanto a lo segundo, digamos que haber sido poseída por el Rey Helltor tuvo sus inesperados efectos secundarios positivos en mi —Respondió Keyle con una horrible sonrisa y extendiendo el brazo para generar una llama de Havoc al tiempo que un humo verde salía de sus ojos— ¡No tienen idea de la inmensidad de este poder!

Al ver al Havoc, tanto He-Man como He-Ro y sus respectivos Compañeros Animales sintieron un horrible escalofríos recorrer sus columnas vértebrales y un súper frío empezó a gotear de sus rostros.

— Veo que lo sienten, y no me sorprende, viendo que el Poder de Grayskull y el Havoc son las dos caras de la misma moneda —Afirmo Keyle formando una espada de Havoc—. Pero no sé preocupen, pronto dejarán de sentirlo.

Tan pronto dijo eso y procedió a clavar esa espada en el suelo, liberando el Havoc, el cual se metió dentro de los cadáveres que ahí habían, derritiendo su carne y fusionándose con sus huesos, creando bestias serviles a ella de huesos oscurecidos y el propio Havoc actuando como sustituto de la carne.

— Y esto es solo rozar la punta del iceberg —Afirmo Keyle con los brazos extendidos hacia los lados.

— Cuando pensaba que no podías caer más bajo, vas y me demuestras que estaba equivocada —Expreso Keltra teniendo arcadas y frunciendo el seño por lo que acababa de ver.

— Es muy fácil eso último, tampoco te sorprendas —Afirmo Keyle.

— ¡Tu, maldita…

— Alto —Detuvo Malkyn a He-Ro poniendo su Espada de los Antiguos frente a el—, ustedes tienen que alcanzar a la Hechicera, déjenos esto a nosotros.

— ¿Estas seguro? —Le pregunto Man-At-Arms.

— Esto es algo entre hermanos, por lo que por favor no se metan —Pidió Keltra.

— Estaremos bien, no se preocupen —Aseguro Malkyn.

— Suerte —Les dijo He-Ro antes de convertirse el mismo y a los otros en sombras para salir de ahí.

— Y si que la van a necesitar —Dijo Keyle acercándose por fin después de esperar a que el resto se fueran—. En cuanto a ellos, Hiss los hará pedazos.

— Como lo hará contigo —Dijo Keltra—, ¿O acaso no eres consciente de que te va a desechar una vez le dejes de ser útil?

— Oh, lo sé, y ya he tomado medidas preventivas, pero primero quiero encargarme de las piedras en el zapato que son ustedes —Revelo Keyle creando una Espada de Havoc—. Es hora de que me vuelva hija única.


Mientras los hijos de Skeletor se batían a duelo, He-Ro y su grupo pasaron por múltiples pasillos en el que las Sacerdotisas y los Espectros de Grayskull combatían con uñas y dientes a los Hombres Serpiente, eventualmente llegaron a las puertas del Nexus, pero al ser alcanzados por algunos Hombres Serpiente, Man-At-Arms decidió quedarse junto a Battle-Cat y Battle-Bird atrás para cubrirlos y que no perdieran más tiempo lidiando que esa gentuza.

Ya una vez dentro del Nexus, encontraron una escena horripilante, el Rey Hiss se encontraba manipulando el Orbe de Grayskull con la Hechicera tirada a sus pies en el suelo con múltiples marcas de mordidas en el cuerpo y echando espuma por la boca con los ojos en blanco mientras sus venas brillaban de un verde enfermizo.

— ¡Mamá! —Grito Teela alertando a Hiss de su presencia.

— Si que han tardado, como se nota que no le llegan ni a los talones a el —Expreso el Rey Hiss sin desviar la mirada del Orbe de Grayskull.

— ¡Arde en el Infierno, maldito! —Grito Teela lanzándose contra el acompañada por un igualmente molesto He-Man.

— ¡¿Que están haciendo?! —Grito He-Ro—, ¡Detenganse, no tienen oportunidad!

— Deberían hacerles caso al bárbaro cobarde, aunque de todas formas no pienso dejar que salgan de aquí con vida, por lo que realmente no importa —Expreso el Rey Hiss sacando dos de las Serpientes que conforman su verdadero cuerpo para atacarlos mientras seguía manipulando el Orbe de Grayskull.

De no haber sido por el rápido reaccionar de He-Ro al crear un látigo de energía con la Espada del Poder para atacar a las Serpientes (Aunque siendo incapaz de genuinamente dañarlas), He-Man y Teela estarían muertos.

— Okay, he de reconocer que tus reflejos no tienen comparación, incluso Grayskull no era tan rápido como para reaccionar así, pero tú fuerza sigue siendo patética a su lado —Expreso Hiss.

— Gracias por contarme ese dato —Dijo He-Ro ganando determinación para atacar al Rey Hiss aprovechando eso.

Haciendo uso de su velocidad y reflejos superiores, He-Ro logro acercarse hasta estar justo en frente del Rey Hiss, pero en vez de atacarlo, pues sabía que era inútil, creo un estallido sónico haciendo una estocada en dirección al Orbe de Grayskull para arrojarlo lejos de las manos de Hiss, luego volvió a correr para agarrar el Orbe y volver donde los demás.

— ¡Haré que sufras personalmente! —Exclamo Hiss entre dientes tras unos segundos de quedar mirando sus manos vacías con estupefacción.

Y al golpear el suelo con su Báculo, creo Serpientes de energía verde oscura que empezaron a atacar como si de una docena de látigos se tratasen.

— ¡Joder, no dejen que los toque! —Les aviso Teela al esquivar uno y ver cómo el suelo en el área de impacto empezó a derretirse.

— ¡Ojalá no fuera tan difícil! —Exclamo He-Man cortando la magia con su espada como si no hubiera un mañana mientras varias Serpientes estuvieron a milímetros de tocarlo.

Con He-Ro no estuvieron ni cerca de acercarse a el, con He-Ro moviéndose por toda la habitación para molestar al Rey Hiss. Pero mientras esquivaba, dos Serpientes mucho más grande aprovechaban la distracción para intentar enrollarse alrededor de He-Ro y estrangularlo hasta la muerte. Claro, eso fue más fácil decirlo que hacerlo.

— ¡Pero si acabas de decir que mis reflejos superan al Rey Grayskull! ¿Que esperas conseguir con esto? —Quería saber He-Ro.

— Alejarte de tus padres —Respondió Hiss haciendo romper el suelo debajo de He-Man y Teela y envolverlos en capullos de energía mágica para luego enterrarlos y cerrar el suelo sobre ellos una vez hecho eso.

— ¡Haré que sufras personalmente! —Exclamo He-Ro entre dientes tras unos segundos de quedar mirando al suelo con estupefacción.

— ¿Y como planeas hacerlo? recuerda que tus ataques, por muy rápidos que sean, no me causarán ningún daño —Le dijo Hiss haciendo ademanes burlones con su mano izquierda.

— Yo solo no, pero no estoy solo —Le dijo He-Ro mientras Man-At-Arms, Battle-Cat y Battle-Bird entraban a la sala.

Man-At-Arms en particular no perdió el tiempo y atacó al Rey Hiss con unos misiles lanzados por lanzadores acoplados a sus hombros.

— ¿Situación? —Quiso saber Man-At-Arms.

— El bastardo envenenó a la Hechicera, debemos hacer algo con el veneno, también atrapó a mis padres bajo tierra en capullos mágicos, necesitamos liberarlos antes de que se queden sin oxígeno, también debemos evitar que vuelva a poner sus manos en esto —Explico He-Ro mostrándole el Orbe de Grayskull—. Si intento hacerlo todo eso yo mismo a la vez que lidió con ese infeliz me será imposible, los voy a cubrir mientras los rescatan en cambio.

— Entendido, ¡Ustedes dos, ayúdenme! —Ordeno Man-At-Arms.

— ¿Realmente creen que eso me haría algún daño? —Pregunto Hiss sacudiéndose el polvo de su armadura.

— No, pero sirve para que no puedas ver una mierda —Dijo He-Ro aprovechando el humo resultante de la explosión como cobertura.

Gracias a eso fue que logró darle varios golpes con toda su fuerza y poniendo todo el peso de su cuerpo en la ataques, además de dirigir toda su energía mágica a la Espada del Poder para tratar de empoderarla aunque sea un poco, y aún así solo hizo pequeñas heridas en el. Aunque si se acumulaban si representarían una amenaza, cosa que el Rey Hiss reconoció, por lo que empezó a usar su magia para disipar el humo, cosa infructuosa, pues He-Ro levantaba más humo golpeando el suelo y pulverizandolo.

Viendo la situación, el Rey Hiss procedió a quedarse quieto, y con los brazos abajo y cerrando los ojos empezó a inhalar y exhalar lenta y calmadamente mientras He-Ro seguía atacandolo sin saber que estaba haciendo.

Da haber sabido He-Ro lo que estaba a punto de ocurrir, el habría sacado a todos de ahí al instante, aprovechando que Battle-Cat y Battle-Bird lograron excavar y sacar a He-Man y Teela de los capullos. Lamentablemente no ocurrió, y en su lugar todo el sitio se vio cubierto de un aura verde oscura que salió del Rey Hiss y dejo a todos tirados en el suelo retorciéndose de dolor al sentir como sus gargantas se quemaban y su visión se nublaba.

— Te seré sincero, de no haber tenido esa molesta capacidad de reacción no habría tenido que usar esto, alégrate de que me hicieras esforzarme un poco, animal —Expreso el Rey Hiss pateando a He-Ro en la cara y quitándole el Orbe de Grayskull a Man-At-Arms—. Los mataría personalmente, pero prefiero darme un festín con ustedes vivos una vez termine mi misión aquí, así que mejor quédense quietos en la pared hasta que sea la hora de la cena.

Y usando su magia los encadenó a la pared e inmovilizó sus extremidades al mismo tiempo que regreso a manipular el Orbe de Grayskull.

— Sientanse afortunados, no solo tendrán el honor de ser mi comida, también serán testigos del resugir de las Tres Torres, pocos son tan bendecidos como ustedes —Dijo Hiss con una sonrisa de oreja a oreja mientras terminaba su conjuro.

De pronto el terremoto aumento de magnitud al punto de crear enormes abismos que se tragaron ciudades enteras y enviaron a miles a la otra vida al mismo tiempo que las antiquísimas Tres Torres emergian de nuevo a la superficie Eterniana, cada una ubicada de modo que se formaban un triángulo de varios cientos de kilómetros con el Castillo Grayskull en el centro del mismo.

Una de las torres parecía una bastante normal, teniendo tanta semejanza al diseño y color al Castillo Grayskull que casi parecía una parte de el de no ser por la diferencia de tamaño, la otra se asemejaba a un Víbora enrollada en la edificación como si estuviera estrangulando a su presa, y la tercera era de un blanco hueso y tenía forma de pilar de mármol con la enorme cara de un Tigre esculpida en la entrada.

Cada una de estas empequeñecian al ya de por sí enorme Castillo Grayskull, y auroras de energía mágicas positivas y negativas conectaban las cimas de las tres y con el castillo.

— ¡Esto es magnífico, todo el poder de la creación al alcance de mi mano! —Exclamo Hiss eufórico.

— ¡No! —Grito la Hechicera agarrando el pie de Hiss con las pocas fuerzas que le quedaban.

— ¿¡Cómo te atreves a seguir con vida!? ¡Únete de una vez con tus antecesoras! —Exclamo Hiss a punto de romperle el cráneo con su Báculo.

— ¡¡¡¡NO, ALTO, MAMÁ!!!! —Grito Teela incapaz de romper las cadenas.

Pero He-Ro si pudo, pero por la peor razón de todas.

— ¡Maldita Culebra, si que me has hecho enfadar! —Dijo He-Ro tras haber entrado en su estado de la Anti-Verdad—. Voy a disfrutar escucharte gritar.